Nelson Díaz Frías (8:22)
Sí, es el fenómeno que se conoce ya en la terminología de la época, se conoce como el fenómeno de los alzados. Los alzados güenches, quizás. Mi teoría no solamente es que fuesen aborígenes naturales necesariamente de este menseyato reino. Recordemos que la isla estaba dividida en nueve reinos o mensellatos. Cuando llegaron los españoles, esos nuevos reinos, digamos que protagonizaron un papel muy distinto ante la llegada de los invasores españoles. Unos plantaron cara de forma, digamos, sin ningún tipo de ambages ni dudas, otros, entre ellos los del sur de Tenerife, digamos que pactaron alianzas con los españoles por una serie de cuestiones que bueno, si quieres las podemos analizar. Pero al ser esta isla, esta zona de la isla, el suroeste de la isla, una de las zonas más abruptas de la isla, también las más apartadas del centro político de la isla que se estableció en el norte, en lo que es la ciudad de La Laguna, eso hizo que muchos de los aborígenes o guanches del resto de los ocho reinos que quedaban se trasladasen hasta esta zona como último refugio. No necesariamente tenían que ser aborígenes o guanches de esta zona, sino que yo creo que sirvió un poco como llamada atención o último refugio de todos los aborígenes de la isla de Tenerife que se resistían a lo que ya era inexorable, es decir, la llegada de otro grupo, en este caso los conquistadores, con una aplastante superioridad material, armamentística, cultural y numérica también. Entonces, ante lo inevitable, los aborígenes, lógicamente cada uno, porque esto es una posición individual que ante una situación tan dramática como nos podemos imaginar que sufrió este pueblo prehistórico, pues cada uno adoptó decisiones individuales. Unos se resignaron, pactaron con los conquistadores españoles, aceptaron de mayor o menor grado la nueva religión y la nueva cultura, y otros optaron por el suicidio ritual, que sí está documentado en algunos de los líderes, por ejemplo Ventor, que es el último rey guanche del reino más importante que se llamaba Taoro y que se corresponde con lo que es el valle de La Orotava, si está documentado por las datas de la conquista, que son documentos jurídicos, recordemos no son crónicas, ni historias, ni leyendas, son documentos jurídicos en los que la isla se reparte metro a metro entre los nuevos pobladores y algunos de los guanches, pues precisamente en alguna de esas datas se recoge como referencia para repartir una finca en concreto a una porción de terreno, el barranco del Risco desde donde se desriscó Ventor, o sea que por eso sabemos que no solamente una leyenda, una crónica, sino que efectivamente esos suicidios rituales como muestra de desesperación ante la pérdida de tu territorio, de tu mando, de tu gente, de tu poder, ante un nuevo grupo invasor que llega, llevó lógicamente a situaciones de desesperación. Hay algunas referencias también a guanches que apuñalaron a su mujer, a sus hijos y luego se suicidaron para evitar caer en la esclavitud en el cautiverio y otros que son el fenómeno de los alzados que dijimos optan por una especie de resistencia, algunas veces activa y otras más pasivas, son estos grupúsculos que se esconden o se intentan esconder en las zonas más recónditas de la isla, que es esta en la que nos encontramos, e intentan resistir como pueden, intentan en los primeros años después de la conquista, intentan sobrevivir robando ganado a los nuevos repobladores de la isla. Es curioso porque claro, la historia la escriben los vencedores desde su óptima y su prisma y en las actas del Cabildo de Tenerife que son, vuelvo a recalcarlo, son documentos públicos, actas del Cabildo en las que los nuevos gobernantes y dueños de la isla, es decir, las nuevas autoridades castellanas, intentan establecer lo que es poner en marcha todo el proceso económico y social y repoblador en la isla y lógicamente ahí se recogen muchas de sus preocupaciones y hay actas del Cabildo de 20 y 30 años después de finalizada la conquista, en la que se sigue haciendo referencia al temor que siguen causando los grupos de guanches descontrolados que ellos llaman alzado, que se dedican a robar ganado a los vecinos de la isla y los nuevos pobladores, pues con gran, no sé si hipocresía, pero con poca empatía, se extrañan de que los guanches digan que los ganados los tomaban porque se los habían quitado a sus abuelos, o sea, las mismas actas del Cabildo se recoge con cierta perplejidad por los nuevos gobernadores de la isla, la desfachatez, entre comillas de los guanches, que ahí podemos ver si que era de forma indirecta la mentalidad guanche ante el proceso ya inexorable de conquista, de repoblación de la isla y de incorporación a la Corona de Castilla, que es que ellos robaban, porque esos ganados y ese terreno era de ellos, de sus padres y sus abuelos y por eso se consideraban legitimados para robarlo. Ya este fenómeno de los alzados guanches ya podemos decir que prácticamente a mediados del siglo XVI ya no existe y se va convirtiendo poco a poco, más que en un fenómeno de resistencia cultural, en una suerte casi de bandolerismo, podemos decir, porque estas familias poco a poco el conocimiento del terreno por parte de los recién llegados, la puesta en cultivo de los terrenos y el poco a poco ir conociendo por los nuevos repobladores castellanos y europeos hasta el último rincón de la isla, los va arrinconando cada vez más, entonces prácticamente se convierten en cabreros semisalvajes que poco a poco lógicamente se van a ir incorporando a lo largo del siglo XVI a la nueva sociedad.