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Nacho
Ser podcast. Jesús Callejo, una semana más. Bienvenido de nuevo a ser historia.
Jesús Callejo
¿Qué tal, Nacho? Pues aquí estamos, prestos y dispuestos a sorprendernos con las novedades, los asuntos y los cronistas de lo insólito que hubo en el siglo XVII.
Nacho
Que hubo unos cuantos, desde luego. Todo el tema, todo lo que vamos a hablar, surge a colación de una nueva publicación, Miscelánea, apariciones, sueños, profecías y otros fenómenos anómalos recopilados por John Aubrey, un inglés del siglo XVII. Traducción y prólogo y notas de Marcus Polvoranca, buen amigo del programa, que estaba en alguna ocasión con nosotros y también en la escóbula de la brújula. En esta editorial, La Sierra del Dragón nos abre una visión insólita de cómo se percibía todo lo insólito, lo extraño, lo raro en el siglo XIX, que es bastante llamativo. Luego vamos a escuchar algunas lecturas de los textos. Es muy llamativo, Jesús, ¿Verdad?
Jesús Callejo
Sí. Ahí se puede decir que estamos hablando de los protoperiodistas, esos periodistas tanto amarillistas como de sucesos insólitos, pero también sucesos cotidianos de la corte, de lo que ocurría más o menos en sus lugares. Pues bueno, se contaban muchas veces de forma epistolar, otras veces a través de las relaciones, que era sobre temas variopintos, ya te digo, no solo lo que ocurría en la Corte, sino los territorios de ultramar, en los pueblos más perdidos, posiblemente de Cuenca o de Guadalajara, también hacía su crónica, me estoy refiriendo aquí en España, y evidentemente esto también era algo extensivo al resto de Europa. Entonces esas relaciones luego se convierten en gacetas, esas gacetas también se convierten en avisos y coincide un poco todo este tipo de literatura que en el siglo XVIII y siglo XIX continúa con los pliegos de cordel, con los romances de ciego, en fin, ya te digo, es un tipo de literatura muy banal algunas veces, pero que sí suministra muchísima información sobre lo que acaecía en ese siglo XVII, tanto la corte como fuera de la corte. Y claro, lo que nos interesa en este caso es aquellos sucesos insólitos que tenían que ver con nacimientos teratológicos, es decir, nacimientos de seres monstruosos, caídas que caían del cielo, cosas muy extrañas, por supuesto, los meteoritos que no sabían muy bien de dónde procedían y que siempre se asociaban como señales o presagios de los dioses o incluso también de los demonios. Se habla de casas encantadas, se habla de sueños premonitorios, en fin, un poco lo que julio Obsecuente ya contaba en su libre prodigiorum hace dos mil años. Bueno, pues en el siglo XVII estos cronistas de lo insólito proliferan. Aquí en España tenemos unos cuantos ejemplos, ahora lo contaremos, y Jonobre es un ejemplo muy representativo de esa miscelánea donde añadía un poco de todo, los soplidos del otro mundo, apariciones, presagios, prodigios, lugares malditos, lugares bendecidos. Yo creo que es muy interesante conocer, ya te digo, esa protoliteratura de sucesos, pero también de esos cronistas de lo sobrenatural, porque en definitiva, muchos de nosotros nos hemos alimentado gracias a esa información, gracias a esas fuentes y que luego lo que lo que se hace con libros posteriores, tanto en el siglo XIX como en el siglo XX, es recoger también sucesos de este cariz que ya en el siglo XVII quedaba reflejado. Muchísimos ufólogos, por ejemplo, han recogido mucha información de estas crónicas, de estos relatos, de estas relaciones, de estos avisos y por supuesto de estos pliegos de cordel, como así fueron popularizados cuando iban estos cronistas cantando y vociferando crímenes horripilantes, sucesos históricos y cómo no, acontecimientos que se salían de lo normal y por eso se llamaban sobrenaturales.
Nacho
Fíjate los que todos hemos crecido nosotros de nuestra generación, con las obras de Charles Ford, que era un recopilador también de recortes de prensa, de hechos insólitos, siempre todos amoldados de alguna forma también al pensamiento de los que le tocó vivir a esas personas en un momento dado. Pero como digo, hay muchísimos recopiladores de estos aspectos más insólitos de la vida, no solamente John Aubrey, hablaremos de Jerónimo de Barrionuevo, de José de Pellicer y de muchos otros que a lo largo del siglo XVII tomaron nota de todo lo que iba sucediendo, que se salía de lo normal y que en ocasiones dan una interpretación que va más allá de lo milagroso o lo religioso y que tiene un cariz casi hasta paracientífico para lo que era la época. De todo ello vamos a hablar en este cronovisor junto con Jesús Callejo. Crononauta, ya tenemos delante de nosotros el teclado. ¿Cuál es la propuesta que nos haces esta semana?
Jesús Callejo
Pues la propuesta es irnos al 12 de septiembre de 1654.
Narrator/Reader
Adelante, pasen.
Jesús Callejo
Jesús Callejo les está esperando junto al cronovisor.
Nacho
Fíjate Jesús, estamos escuchando unas cadenas. Estamos en pleno siglo XVII y es algo que caracteriza también esas apariciones, supuestas apariciones fantasmales, tanto en la antigüedad como en el presente. El sonido de cadenas, esas palabras sirivantes sonando de fondo, marca un poco la identidad de estos fenómenos como el que estamos viendo aquí ahora y del que
Jesús Callejo
somos testigos, además, muy cerca donde tú vives actualmente. Estamos en la calle Mayor, muy cerca de la Plaza Mayor de Madrid, y en el Palacio de Cañetes, un palacio que existe actualmente, pero que en esta época empezaron a ocurrir fenómenos muy anómalos, vamos a llamarle, pues eso, fenómenos de fantasmogénesis, fenómenos paranormales. Y hemos ido a esta fecha porque lo recoge uno de los cronistas que tú acabas de citar, que es Jerónimo de Barrionuevo. Él escribe una obra que. Que para mí me parece imperdible en cuanto a cantidad de información que nos suministra, que son los Avisos del Madrid y los Austrias. Bueno, pues en esta fecha, dentro de esos avisos, porque siempre especifica la fecha, la fecha en la que él toma constancia de ese suceso anómalo. Y lo que cuenta es algo curioso, porque evidentemente es de lo que estamos viviendo en este Palacio de Cañete. En Palacio de Cañete, evidentemente. Te cuento un poco por encima y luego te voy al aviso concreto. Tal como lo cuenta Jerónimo de Barro Nuevo, un mes antes, en agosto, había ocurrido un asesinato, imagínate, ni más ni menos que asesinan al Marqués de Cañete en plena noche. Hay varios sospechosos, piensa que puede ser un criado y al final al que condena es al clérigo Antonio de Amada. Antonio de Amada proclama su inocencia, él dice que no ha sido, pero hay un juego, juicio sumarísimo, de tal manera que al final acaba siendo agarrotado y le cercena la mano con la que supuestamente cometió el delito, que fue darle una puñalada trapera al marqués de Cañete. Y esta mano la colocan en la puerta del palacio como escarmiento para que nadie cometa crímenes parecidos. Era una práctica habitual que se hacía en el siglo XVII. Bueno, pues aquí viene lo curioso. A partir de ese momento empiezan a ocurrir fenómenos extraños, como luces que se apagan, se encienden luces, estamos hablando de los hachones de aquella época, ruidos, olores, nauseabund, etcétera, etcétera. Y siempre se ha pensado, pues aquí el marqués de Cañete está claro que no está durmiendo tranquilamente el sueño de los justos, porque sabe que han condenado a alguien que no era no era el culpable, que no era el asesino. Y efectivamente, justo un mes después, uno de los criados in articulo mortis declara que él fue el culpable y por lo tanto habían condenado a alguien que no era como este clérigo Antonio de llamada. Y lo que cuenta Gerardo Barronuevo, por eso lo hemos traído aquí en su relación en estos años del Madrid de los Austrias, es lo siguiente. En este 12 de septiembre de 1654, la marquesa de Cañete se dice que deja su casa y se va a vivir a otra por los asombros que de noche se ven en ella y el ruido de cadenas y aullidos que se oyen. Lo cierto es que se ven portentos y casi milagros a favor de don Antonio de Amada y que sin duda quiere Dios volver por su inocencia. Es decir, todo el mundo se dio cuenta en aquel momento que efectivamente provocaba aquellos ruidos, aquellos fenómenos de poltergeist, podríamos decir ahora, era por una parte el espíritu del marqués de Cañete y por otra parte el clérigo ajusticiado totalmente inocente, que era anterior de Amada. Bueno, pues esto él lo cuenta como un incidente más dentro de los muchos dentro de la corte de los Austria. Entonces es muy llamativo porque son datos muy significativos de que en aquella época algo ocurría en este palacio tan céntrico de Madrid y que está considerado por muchos investigadores como el primer caso de de poltergeist dentro de un palacete madrileño. Con lo cual, fíjate, para la literatura paranormal, como para los cronistas de lo insólito, nos da una información de primera mano.
Nacho
Fíjate. Vamos a escuchar ahora un momento paralelo, dos casos que recoge John Aubrey en su libro Miscelánea, que acaba de traducir Marcus Polvoranca.
Jesús Callejo
Y
Nacho
yo creo que tiene muchos elementos en común. Esos sonidos, esas formas fantasmales. Ahora hablaremos un poco de ello. Vamos a escuchar primero el corte sacado de estas páginas del libro Miscelánea de John Aubrey y luego comentamos alguna cosa.
Narrator/Reader
El Sr. Caixo Burroughs fue en su tiempo uno de los hombres más valientes y bellos de Inglaterra, aunque también demasiado orgulloso y sanguinario. Había por aquella época una bella joven italiana de visita a Londres que se enamoró tan profundamente de él que le permitió disfrutar de su compañía como nunca antes se lo había permitido a ningún otro hombre. Ella, a cambio, pidió que nunca le contara a nadie nada acerca de su relación. La dama murió y él no tardó mucho en ponerse a contar los detalles de aquel romance a sus amigos. En una taberna de la ciudad, mientras el señor Burroughs orinaba en el exterior del edificio, el fantasma de la dama se le apareció. Aquello le perturbaría mucho. De ahí en adelante, la dama se le siguió apareciendo en numerosas ocasiones, a veces incluso cuando él se hallaba en compañía de otras personas bebiendo alcohol. Pero solo él era capaz de percibir su presencia. Antes de cada fenómeno, sentía una especie de escalofrío recorrer su cuerpo. La última de las apariciones de la dama fue la mañana antes de que él se batiera en duelo y falleciera víctima del contrincante. La historia me llegó de un íntimo amigo mío que era conocido de aquel caballero. En el año 1647, el primogénito de Lord Mohun, un caballero galante, valiente y habilidoso en el arte de la esgrima y la equitación, mantuvo una pelea con el príncipe de Griffin. Se retaron a un duelo en combate a caballo que debía disputarse en Chelsea Fields. A la mañana siguiente. El señor de Mohun acudió en consecuencia al duelo, pero al pasar por la granja Every fue reconocido por alguien que tiempo atrás había tenido con él algunas diferencias, quien le disparó y acabó con su vida. Se dijo que tal vez ese supuesto error había tenido lugar por orden del príncipe de Griffin, que era consciente de que el señor Mohun era mejor jinete que él y que de haberse enfrentado con él aquel día habría terminado con su vida. Mientras aquella muerte tenía lugar, a eso de las 10 de la mañana, al otro lado de la ciudad, en James Street, en la zona de Covent Garden, permanecía en la cama durmiendo una joven hermosa, pero de clase humilde, que mantenía relaciones amorosas con el señor Mohun. La joven asegura que lo vio aparecer junto a su cama, que se detuvo a mirarla un rato y que luego se marchó de allí. Le llamó, pero no hubo respuesta por su parte. La dama llamó seguidamente a su doncella, preguntó por el señor Mojún y la criada respondió que no le había visto en ningún momento. Tenía la llave de la habitación en el bolsillo. La historia me la contó el amigo antes mencionado, que la había escuchado de boca de la dama y de sus criadas.
Nacho
Jesús Callejo Crononauta Escuchando fuera de contexto lo que acabamos de oír, si no decimos que es del siglo XVII, podría encajar perfectamente en la actualidad. Mucha gente cuando piensa, lo hemos comentado en otras ocasiones, cuando se habla de fantasmas, se cree que es algo muy moderno en el tiempo, que algo quizás nace en el romanticismo, en el mundo gótico del siglo XIX, pero ya en la antigua Roma, en el antiguo Egipto, también hay algunas referencias. Este tipo de apariciones de supuestos muertos, la verdad es que ha caracterizado a la historia del ser humano.
Jesús Callejo
Sí está claro, el que diga que esto es algo moderno es porque no ha leído las tablillas sumerias, porque no ha leído las obras egipcias, porque no ha leído a Plinio el Joven, porque no he leído a Plutarco. Está lleno siempre de acontecimientos que se salían de lo normal, pero evidentemente estaban siempre considerados como señales divinas. Imagínate si caía un pedrusco del cielo, pues estaba claro, esos meteoritos luego se convertían en betilos porque hacían esculturas, por ejemplo, de sus dioses más importantes, como una clásica señal de beatificación, de que estaban siendo elegidos por sus propios dioses. Todo esto se va reflejando en distintas obras. Hay crónicas medievales donde se ven, por ejemplo, batallas en el cielo y hay algunos cronistas que lo recogen, batallas en el cielo, que son luces, una especie de espadas, como de carros, como ruidos estrepitosos o fenómenos atmosféricos, astronómicos, no muy bien entendidos, que evidentemente luego con el tiempo tenían explicación y había una justificación a eso, pero en aquella época se consideraban que eran o bien prodigios o bien milagros. En el caso de Jorobo, que por cierto era un anticuario, él escribe dos obras muy importantes. Una es Vida breve, Vidas breves, porque él hace de biógrafo de distintos personajes famosos, como Shakespeare, como John Milton, como Erasmo de Rotterdam, como Edmund Halley, y hace luego estas misceláneas que las publica ya al final del siglo XVII, en 1695, y donde habla de todo este tipo de prodigios, de presagios y cómo no, de casas encantadas, de lugares malditos.
Nacho
Además, fíjate ese aspecto de reportero cuando acaba. Son en realidad parrafitos cortos, Yo he cogido uno un poco más extenso, dos un poco más extensos, pero casi son titulares que describen mínimamente lo que se ha visto. Luego dice esto me lo ha contado fulanito, que es tal y cual. Un poco de rollo reportero, Tintín llevando a cabo ese trabajo de campo.
Jesús Callejo
Pero es lógico, Nacho, fíjate que las crónicas también de Indias, casi siempre en el título aparecía relación verdadera, sucesos auténticos, porque intentaban dar veracidad a aquello que habían visto, aquello que les habían contado. Claro, Tenta Jonobre, igual que cuenta José Pellicer o Jerónimo de Barrio Nuevo. A veces son cosas muy difícil de creer, hay que tener muchas tragaderas. Te pongo un ejemplo de John Aubry. Cuenta un detalle muy significativo que a mí me llamó mucho la atención en su momento y que yo lo he reflejado en alguno de mis libros, que como sabes, pues está también lleno de misceláneas de estas características. Una de las cosas que cuenta John Aubrey en sus misceláneas es que habla de Lord Doofus, que iba caminando por el campo cerca de su casa, cuando de repente fue transportado, encontrándose al día siguiente en París. Está hablando de un personaje de Londres y se encuentra en París, en la bodega del rey de Francia, con una copa de plata en la mano. Cuando le preguntó el rey cómo había acabado allí, explicó que las hadas la habían transportado desde Escocia. Decía yo, desde Londres, desde Escocia, que primero le llevaron a un banquete donde le habían dado una bebida en una copa de plata y luego a París, no aportó más datos, amnesia absoluta. Este tipo de cosas te llama la atención porque no deja de ser una teletransportación, está en Escocia y aparece ipso facto, ni más ni menos que en la corte del rey de Francia. Bueno, pues lo cuenta tal cual, evidentemente él no lo presenció, él lo relata como tal, o por ejemplo también habla dentro del mundo este fantasmal del acoso de un sirviente llamado Francis Fry, izamano de fuerzas malignas. Y cuenta John los incidentes incluyen visitas del espectro de un anciano y el fantasma de una mujer ante varios testigos y a veces las manifestaciones eran dramáticas, por ejemplo cuando el fantasma se convertía en un perro que echaba fuego por la boca o un caballo, y otras veces eran muy violentas. Te lo cuento tal cual, siglo XVII y además una persona que era anticuario, me refiero que él vivía de lo que vivía, heredó una fortuna, se endeudó por multitud de juicios a los que tuvo que estar sometido, pero por otro tipo de cuestiones más profanas. Y esto es para mí lo que me llama la atención. Mucha gente desconoce de estos investigadores que hay ahora jovencillos que están buscando casos insólitos, yo les indico y les invito que vayan a este tipo de obras, estamos hablando del siglo XVII, pero evidentemente las encontramos en todos los siglos. Pero aquí tenemos a John Aubrey, tenemos a Jerónimo de Barrio Nuevo, tenemos a José Pellicer, tenemos a John Evelyn, que este a lo mejor tú no le conoces, Nacho, John Evelyn, también de la misma época, este hombre vivió 86 años y escribe un diario, un diario asombroso, anotaba todo, todo, incluso cuando iba al servicio. Bueno, pues una de las cosas que anota John Evelyn es he visto una nube luminosa en el aire semejante a una espada, con la punta hacia el norte, muy brillante, durante dos horas suspendida de 11 a 1 de la tarde y te lo cuenta tal cual, evidentemente podemos decir, bueno, pues era un fenómeno atmosférico, un fenómeno astronómico, pero algo que se queda y durante dos horas suspendida y luego se desintegra, desaparece, pues lo cuenta, no me digas que no es un hecho ufológico muy curioso, muy llamativo, o un Fanny, por utilizar la terminología de ahora. Fenómenos anómalos no identificados. Bueno, pues ahí lo tienes. John Evelyn, otro autor que pasa desapercibido, que yo me enteré de él porque tengo su diario y leyendo cosas sueltas, pues me encontré con este párrafo. Hay muchos más, pero es que Casanova, por ejemplo, el gran Casanova, en sus diarios también cuenta fenómenos aéreos, fenómenos anómalos, cómo convocaba todo tipo de nigromantes para crear una sensación de fantasmogénesis, porque por entonces se pensaba que la presencia sobrenatural, tanto divina como infernal, era algo habitual y por lo tanto tenías que estar prevenido para cualquiera de estas manifestaciones. Y se lo creían a pies juntilles, a rajatabla. Y tanto se lo creían que lo dejaba registrado en este tipo de crónicas, de diarios o de avisos.
Nacho
Fíjate, estamos hablando de hechos insólitos que quizás 100 o 200 años antes se habrían vinculado directamente con algo demoníaco, con algo religioso. El pensamiento humano ha ido evolucionando, todavía no estamos en el siglo de la razón ni nada, pero fíjate, estamos hablando de esas apariciones, de esos muertos que dicen que se presentan delante de los vivos para transmitir algún mensaje pendiente, quizás también para vengarse, para hacer tal o cual cosa, y se toman como fenómenos anómalos, extraños, pero de alguna forma desvinculados de las creencias religiosas que todo lo habían bañado e interpretado con anterioridad, ¿No?
Jesús Callejo
Así es, ten en cuenta que cada época lo interpreta en función de sus creencias y de su cultura, no lo olvidemos. Muchos fenómenos de estos extraños los estamos interpretando desde un punto de vista muy tecnológico. En aquella época evidentemente la tecnología no existía, por lo tanto se interpretaba siempre desde un elemento sobrenatural, divino. Y claro, yo tengo por ejemplo libros donde. Libros escritos por monjes, por eclesiásticos, que son los que sabían escribir, los que divulgaban aquellas obras donde te decían los consejos que tú debías adoptar ante un tipo de aparición que no era humana. Entonces tenías que preguntar una serie de cosas a la aparición para saber si era celestial o era demoníaca, y entre ellos, pues tener agua bendita y arrojar a esa aparición, porque claro, si desaparecía, olía a azufre, pues estaba claro que muy divina no era. Bueno, pues este tipo de cosas te las contaban y te la contaba gente que eran los intelectuales del momento, no lo olvidemos. Acuérdate incluso que el maleo, se maleficaron, ese martillo de las brujas, ese libro tan desastroso y tan misógino, pero lo escribe gente que eran dominicos, que cuentan todo tipo de asuntos, algunas evidentemente auténticas barbaridades, pero asuntos que estaban relacionados con la presencia del diablo, prácticamente la vida cotidiana, y están tan convencidos que el diablo hazte acto de presencia, que tiene sus aliados, sus acólitos, y esos aliados acólitos eran las brujas y los brujos y los hechiceros, y por eso se escribió aquel libro. Y un libro, ojo, que estuvo vigente durante 300 años y más ni menos, o sea que no estamos hablando de una fantasía pseudoerótica de dos nominicos perversos, no, no, estamos hablando que tenía el visto bueno de catedráticos de teología y de filosofía y tenía el visto bueno de obispos y de papas de la época. Lo digo para que nos demos cuenta que en cada época se interpretan este tipo de sucesos anómalos, estos cronistas de lo insólito, que yo llamo, siempre en función de una determinada tendencia. Y evidentemente el relato lo creaban aquellos que tenían el poder, poder tanto civil, militar como eclesiástico. Y si, claro, si el Papa o el rey da veracidad a este tipo de cosas, ¿Cómo no lo va a dar veracidad el pueblo llano?
Nacho
Desde luego. Fíjate, estaba viendo ahora algunos datos biográficos de John Aubrey, que nació en 1626 y murió en Oxford en 1697 y está enterrado, lo estaba mirando aquí en la iglesia de la Magdalena en Oxford, donde he estado en varias ocasiones, porque ahí es donde apareció en uno de los documentos el famoso papiro Magdalene, que se decía que era contemporáneo, casi un fragmento del Evangelio de Mateo, que era contemporáneo de la vida de Jesús, quizás el más antiguo, luego se demostró que no, pero he estado en varias ocasiones ahí y no sabía que estaba enterrado este señor ahí. Claro, yo tampoco, cuando yo lo he visitado tampoco conocía al Bono de John Obre, casi lo estoy descubriendo contigo. Si te parece, Jesús, vamos a escuchar precisamente de este autor del libro Miscelánea, apariciones, sueños, profecías y otros fenómenos de la traducción de Marcus Polvoranka, publicado por La Sierra del Dragón, la editorial La Sierra del Dragón, un nuevo párrafo sobre luces de muertes, esas luces populares de las que tú también has investigado mucho. Vamos a escuchar,
Narrator/Reader
Muy señor mío, voy a facilitarle la más valiosa de las informaciones de que dispongo en torno a esas complejas apariciones denominadas cuerpos incandescentes, que señalan, como sabrá, el camino hacia la tumba de quienes se encuentran a punto de morir, en ocasiones incluso antes de haber caído enfermos o de sospechar siquiera que lo vayan a estar. No he oído jamás nada parecido a este fenómeno en Inglaterra, siendo más bien habitual en lugares como Cardigan, Carmarten, Pembroke y otras partes de Gales. Esta clase de fenómenos, que son conocidos por las gentes de Gales como Can Will Thief o cuerpos incandescentes, son unas misteriosas luces parecidas a la llama de una vela por su forma ovoide cuando se hallan en movimiento, que tienden a desaparecer cuando uno se aproxima hacia ellas. Al intentar atravesarlas, desaparecerán inmediatamente para aparecer luego seguidamente detrás de nosotros y continuar con su camino. Si presentan un color pálido o azulado es porque anuncian la muerte de un niño, bien que ya haya nacido o bien que haya muerto antes de nacer, esto es, un nonato. Si son grandes, entonces anuncian la muerte de un anciano. En el caso de que sean vistas dos o tres o más de estas luces a la vez, ya sean grandes o pequeñas, o de uno u otro tipo, entonces es que van a producirse varias muertes a la vez. Si dos de estas luces vienen de lugares distintos y se encuentran en un punto concreto del camino, será eso mismo lo que ocurra posteriormente con los cadáveres de quienes están a punto de morir. Si alguna de aquellas luces parece variar de algún modo su trayectoria o camino, que parecía dirigirse en un principio hacia la Iglesia directamente, por ejemplo, entonces el cuerpo del fallecido cuya muerte anuncian será obligado a variar también su camino de la misma forma, con el fin de evitar algún lugar anegado por el agua o por el barro, o que sea difícil de atravesar por el motivo que sea.
Nacho
Jesús estas luces de muertes, luces de muertos, luces populares, yo creo que son comunes a todas las culturas europeas de toda la historia de europeas de toda Europa. Qué tontería. Pero es algo muy común, es un elemento común en todas las culturas occidentales más cercanas a nosotros. Yo no sé si en Oriente seguramente también haya este tipo de tradiciones, pero nosotros en la península ibérica, en España, en nuestra historia, tenemos referencias que tú has estudiado junto con Javier Sierra o tú mismo de esas famosas luces populares.
Jesús Callejo
Sí, sí, así es. La España extraña es el libro que escribí hace tiempo ya con Javier Sierra, un capítulo está dedicado a las luces populares y evidentemente es un fenómeno totalmente universal, se da en todas las zonas y cambia, cambia el nombre en función de la zona donde se localice, porque son luces populares, muy asociados a lo rural, por eso se llaman popular, porque para ellos sí que tiene una importancia capital. Pero son luces que están asociadas a una cueva, a un montículo, a un río determinado, como la luz de Ribera Oveja, por ejemplo, la luz de Bafasca, y se asocian normalmente a dos o tres fenómenos, o bien las asocian a almas en pena, lo cual siempre, como ves, el elemento fantasmagórico siempre está presente. Alguien que tuvo una mala muerte, como se llamaba, se suicidó, le asesinaron, y entonces queda errando su lucecita, su fantasmita por allí. Otras veces se asocian a luces del tesoro, es decir, que están señalando algún tipo de tesoro, muchas veces arqueológico, y otras veces están asociadas un poco a fenómenos que son totalmente explicables, como puede ser los fuegos de San Telmo, o como pueden ser luces asociadas al mundo de los cementerios, en fin, ya sabes, los fosfatos y tal, que genera la putrefacción de materia orgánica, pero cuando no se entendía bien el fenómeno siempre se asociaban o bien a hadas, a elfos, a muertos o a tesoros. Las luces del oro del tesoro, por ejemplo, en Brasil son bastante conocidas. Y bueno, de eso se hacían eco este tipo de cronistas. Antes hemos citado de pasada a José de Pellicer, de José de Pellicer, dentro también de sus avisos de la época, también de los Austrias, él menciona un fenómeno aéreo, una luz de estas características, y muchas veces también se asociaban a presagios o señales infaustas, lo mismo que ocurría cuando pasaba un cometa o cuando había un eclipse de sol o de luna, normalmente se asociaba a algo que iba a ocurrir, y lo que iba a ocurrir precisamente no era bueno, alguien de la corte iba palmar. Bueno, pues en el caso de José de Pellicer se menciona uno de estos acontecimientos el 7 de mayo de 1641, y dice algo muy llamativo. Cerca de las 9 de la noche apareció un globo de fuego o luz que venía hacia Levante y atravesando Madrid, dio tanta luz el espacio que duró no fue poco. Dice como la del sol en día nublado, era el resplandor como de seis o siete hachas juntos, con una cola de hasta siete varas. Y luego cuenta prácticamente arreglo seguido otro fenómeno, pero muy distinto. En este caso no se trata de un fenómeno que da luz, sino todo lo contrario, que no da luz. Lo describe como una nube, pero más bien parece un objeto alargado y estático, porque se vio una negrísima y oscura nube que venía de entre Levante y Septentrión, dilatada y angosta, cruzando todo el poniente y el mediodía, y estuvo mucho tiempo en el aire, estática, y luego se fue desintegrando. Bueno, pues esto evidentemente que no se entendía muy bien. Se entendía de que algo iba a pasar. Y claros, si al final coincidía, imagínate, con el aborto de la reina, o con la muerte de un príncipe, o con algún acontecimiento bastante extraño, se asociaba el fenómeno lumínico con ese acontecimiento del personaje en cuestión. Esto ya te digo que era muy común y por eso son tan importantes estas relaciones, estas gacetas. Y te cuento una anécdota, Nacho, no sé si lo sabías, porque muchas de estas cosas aparecían en la Gaceta de Madrid, que nace en 1661, es decir, en el siglo XVII, en la Gaceta de Madrid se contaban este tipo de crímenes horripilantes, personas hermafroditas que cambiaba de sexo, casos de hechicería, fiestas populares curiosas, fenómenos astronómicos, por supuesto, corridas de toros, como no van a faltar. Pero esta Gaceta de Madrid, con el tiempo, que se convierte en este primer periódico de información general que surge en España, con el tiempo se convierte en esta Gaceta de Madrid en el Boletín Oficial del Estado, en 1936. Lo que son las cosas. Para que veas cómo ha ido derivando, porque claro, en esa Gaceta de Madrid, además se ponían leyes, se decían reglamentos, se decían las normas a seguir por el municipio, y con el tiempo van dejando de lado los casos sorprendentes, las crónicas más insólitas, y se convierte en el Boletín Oficial del Estado, pero surge como una relación de estos acontecimientos sobrenaturales en su momento.
Nacho
Fíjate qué curioso.
Jesús Callejo
Bastante sobrenatural a veces el BOE. Cuidado.
Nacho
Desde luego, desde luego que sí. Fíjate, Jesús, ya para ir acabando, lo llamativo, lo curioso que es encontrarse este tipo de referencias. Miscelánea, lo llama John Aubrey en el título de su libro, que claro, para ellos imagino que sería algo tan sorprendente que no sabrían cómo calificar, aunque tampoco estaban muy desencaminados a la hora de hacer caso y de hacer referencia a hechos de los que ya se tenía noticia. Y estoy seguro de que todos ellos, de alguna u otra manera, ya habían oído como nosotros en la actualidad. Sabes que mi primo, mi vecino, mi tío, mi tal, mi cual, me ha contado que en esta casa, en este sitio tal, Bliblabla, todos, absolutamente todos, conocemos historias de este tipo o hemos sido conscientes de ello, si no es que las hemos protagonizado por nosotros mismos. Pero ya como última reflexión, Jesús, tenemos apenas un par de minutos. Qué importante es conservar este patrimonio desde el punto de vista antropológico, porque no deja de ser una fuente para entender nuestros propios miedos, nuestros propios anhelos y realmente lo que nos rodea, que puede ser mucho más sorprendente de lo que hubiéramos esperado.
Jesús Callejo
Es que es mucho más, es que es el salseo y el cotilleo de aquella época. ¿Cómo no nos va a gustar saber lo que contaba en la intrahistoria, en esa historia con letra pequeña, que es lo que decían estos cronistas? Y solo te pongo dos ejemplos muy rápidos para que veas cómo tiene muchísima sustancia y son muy jugosas. Una es, por ejemplo, también se hablaba de los cantantes castrados de la época, como el famoso capón Lázaro del Valle. Y dice Jerónimo de Barro Nuevo, a un músico capón del rey que se llama Don Lázaro del Valle, le han retoñado los genitales y está tan gozoso que los enseña a todos. Y por otra parte, ¿Te acuerdas que hemos hablado alguna vez de las leyendas urbanas de cocodrilos y de bestias extrañas alojadas en alcantarillas y sumideros? Bueno, pues ya Jerónimo de Barrio Nuevo ya te hablaba de que en el monasterio de San Kirce implantado un pozo que había allí desde hacía no sé cuánto, lo limpian y aparece un caimán con sus conchas y garras tan grande como un lebrel que mataron luego y colgaron en la iglesia. Este tipo de cosas a mí me parece que son de lo más sustanciosas, de lo más divertidas, pero sobre todo de lo más enriquecedoras, porque nos da una visión de los otros acontecimientos que yo creo que son muy dignos de destacar porque te lo cuentan todo y cuando te lo cuentan todo, pues mira tú por dónde, cómo se podría hacer ese tipo de tertulias en aquella época donde los mentideros se hablaba de esto y de muchísimo más y te ha dejado de lado todas las cosas relativas al teatro, a los espectáculos, a las actrices y a los actores, porque luego daban como un espectáculo aparte dentro de sus cotilleos, dentro de sus infidelidades, dentro de los amantes que ellos tenían, pues te lo cuentan todo, o sea que no me digas que estos cronistas que hemos mencionado no dan juego no sólo para un coronavisor, sino para una serie televisiva.
Nacho
Son muchos los temas que tratan este tipo de misceláneas, como la que vemos en el libro de John Aubrey, un autor del siglo XVII y que ha sido traducido recientemente al castellano, que ha servido de pie para poder hacer este cronovisor de esos relatores de lo insólito en este barroco en el siglo XVII. Jesús Callejo, crononauta como siempre, muchísimas gracias por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
Jesús Callejo
Pues nada, ha sido un placer. Me voy con estas miscelanas de nobre porque lo que hemos contado es un 5% de todo lo que hay.
Narrator/Reader
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Host: Nacho
Invitado: Jesús Callejo
Tema: Los primeros cronistas y “cazadores” de misterios y fenómenos insólitos en la historia, con especial atención al siglo XVII y la obra de John Aubrey.
En este episodio, Nacho y Jesús Callejo exploran a los pioneros en documentar sucesos misteriosos y anómalos, centrándose en el siglo XVII y en obras como la “Miscelánea” de John Aubrey, recientemente traducida al castellano. El programa entrelaza crónicas españolas e inglesas de casas encantadas, fenómenos paranormales y curiosas supersticiones, mostrándonos cómo el apetito por lo misterioso ha moldeado el imaginario colectivo y la cultura popular desde hace siglos.
Cita destacada
“Estos cronistas... se convierten en gacetas, esas gacetas también en avisos… Un tipo de literatura muy banal a veces, pero que sí suministra muchísima información sobre lo que acaecía en ese siglo XVII, tanto la corte como fuera de la corte.” — Jesús Callejo [01:43]
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“Lo que cuenta Jerónimo de Barrionuevo… se ven portentos y casi milagros a favor de don Antonio de Amada y que sin duda quiere Dios volver por su inocencia.” — Jesús Callejo [09:02]
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“Escuchando fuera de contexto lo que acabamos de oír, si no decimos que es del siglo XVII, podría encajar perfectamente en la actualidad." — Nacho [14:36]
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“Una de las cosas que cuenta John Aubrey… habla de Lord Doofus, que iba caminando por el campo cerca de su casa, cuando de repente fue transportado, encontrándose al día siguiente en París.” — Jesús Callejo [17:24]
“En cada época se interpretan este tipo de sucesos anómalos… en función de una determinada tendencia. Y evidentemente el relato lo creaban aquellos que tenían el poder, poder tanto civil, militar como eclesiástico.” — Jesús Callejo [21:59]
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“La España extraña es el libro que escribí hace tiempo ya con Javier Sierra, un capítulo está dedicado a las luces populares y evidentemente es un fenómeno totalmente universal…” — Jesús Callejo [28:42]
“Para que veas cómo ha ido derivando… esa Gaceta de Madrid con el tiempo se convierte en el Boletín Oficial del Estado… surge como una relación de estos acontecimientos sobrenaturales en su momento.” — Jesús Callejo [32:58]
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“Es que es el salseo y el cotilleo de aquella época. ¿Cómo no nos va a gustar saber lo que contaba en la intrahistoria… que es lo que decían estos cronistas?” — Jesús Callejo [34:21]
La charla mantiene un tono muy ameno, erudito pero cercano, donde la pasión por las historias insólitas se entrelaza con el rigor histórico. Hay humor (“Bastante sobrenatural a veces el BOE. Cuidado.” — Jesús Callejo [32:59]), reflexión y, sobre todo, una reivindicación de la importancia antropológica y cultural de estos relatos, lejos de cualquier condescendencia.
El episodio muestra que la fascinación humana por los misterios trasciende épocas y culturas y que, lejos de ser un fenómeno moderno, la “caza de misterios” es tan antigua como la propia historia. Los cronistas del siglo XVII, tanto ingleses como españoles, dejaron un riquísimo legado que aún hoy sirve para entender la psicología, los miedos y el imaginario de sociedades pasadas, y que sigue inspirando a quienes buscan lo insólito en nuestros días.