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Ana Caballero
Ser podcast
Nacho
Jesús Callejo una semana más. Bienvenido de nuevo a ser historia.
Jesús Callejo
¿Qué tal, Nacho? Aquí estamos ya preparados para embarcarnos en un viaje que. Madre mía, madre mía. No sé si ir con Gulliver es una buena o mala opción, pero yo creo que hoy tenemos el día tonto y vamos a aventurarnos.
Nacho
Ya hicimos un cronovisor de Jonathan Swift, pero vamos a profundizar porque este año celebramos los 300, es el 300 aniversario de la publicación de uno de los libros con el que muchos hemos crecido, Los viajes de Gulliver. Los viajes de Gulliver, pero que curiosamente no era un libro para niños. Yo no sé cuándo fue el momento en el que se transformó ese sentido de la literatura Jonathan Swift en el libro Los viajes de Gulliver, de ser literatura para adultos, una crítica voraz a la política y a la sociedad de la época y convertirlo en algo infantil que se aleja totalmente de lo que Jonathan Swift buscaba.
Jesús Callejo
Eso ocurrió desde el primer momento cuando se publicó, fue un éxito editorial y lo leían tanto los adultos como los jóvenes. De hecho, uno de los críticos literarios del momento, que era John Gay, en una car le dijo es universalmente leída tu obra, o sea, se quedaron totalmente asombrados y lo está leyendo desde el gabinete del consejo hasta la guardería. Yo creo que esa es una frase muy significativa. Evidentemente los niños se quedaban con lo que se quedaban y los adultos sabían que era una literatura muy satírica, muy mordaz, donde denunciaba lo que más le gustaba denunciar a Jonathan Swift. Por cierto, que es un libro que él publica con seudónimo. Claro. ¿Y qué es lo que denunciaba Jonathan Swift principalmente en esta obra y en otras? Luego si quieres comentamos. Pues criticaba la hipocresía social que había en su época. Ten en cuenta que él era irlandés y los irlandeses y los ingleses en aquel momento se llevaban francamente mal. Criticaba la corrupción política y sobre todo criticaba la naturaleza humana. Le cabreaba muchísimo los pedantes, los eruditos, a la violeta, esa gente que hablaba, hablaba y no decía nada. Bueno, pues en este libro, más bien en estos libros, porque en el fondo son cuatro viajes que hace Gulliver, en el fondo lo dedica a eso, a satirizar de una manera muy incisiva, porque él conocía, por supuesto, los vicios, las costumbres, las debilidades y las fortalezas de la sociedad inglesa e irlandesa Pero claro, él estaba. En aquel momento, cuando él publica el libro, en ese 1726, él era dean de la catedral de San Patricio, Dublín, es decir, que tenía un cargo eclesiástico muy elevado. Él no podía revelarse públicamente como el que está criticando ni más ni menos que a la monarquía inglesa. Pero claro, si tú escribes un libro aparentemente infantil, unos viajes aparentemente absurdos de este capitán de barco, que por cierto empieza a ser médico y cirujano, y luego se hace de todo, viajando a los países más extravagantes, con nombres de los más extraños, de hecho solo hay un nombre real, que es Japón, de los sitios que va, de las distintas islas que él va conociendo. Entonces todo este tipo de cosas van llamando mucho la atención. Pero claro, si conocemos un poco la biografía anterior a esta obra de Los viajes de Gulliver, él ya estaba haciendo hincapié en muchísimas de estas críticas que te acabo de comentar, porque cuando, por ejemplo, él escribe Historia de una barrica, estamos hablando de 1704, ya es una sátira religiosa que critica la corrupción y el fanatismo a través de la historia de tres hermanos. Y no le gustó, por supuesto, nada a la reina Ana, que consideraba ese libro como una blasfemia. Bueno, pues cuando se publica Gulliver, que está el rey Jorge I, te puedes imaginar que ni a él, ni al primer ministro, ni a la corte le gustaba absolutamente nada de lo que aparece en el libro, pero le gustaban a todos los demás porque veía claramente, y ahora comentaremos algunas simbologías que se van produciendo a lo largo de estos viajes, cómo sin decir el nombre, todo el mundo sabía a quién se estaba refiriendo y. Y por supuesto, los retratados no quedaban muy bien parados.
Nacho
Fíjate, estamos en un año que va a ser un año Gulliver y un año Jonathan Swift, con un montón de exposiciones a lo largo y ancho, no solamente en Irlanda, también en otros lugares. Por ejemplo, ahora podemos ver en la Mars Library, la Biblioteca Mars, una de las bibliotecas históricas más importantes de Dublín, en Irlanda, una exposición que luego irá en el mes de septiembre, después del verano, a París, el Trinity College, donde él estuvo en Oxford. A partir del 1 de julio hay una nueva exposición de Jonathan Swift en Dublín, en la City Library, y el archivo prepara una pequeña exposición también para el Dublín Festival of History, el 26 de septiembre al 11 de octubre. Y también vamos a escuchar luego a una de las conservadoras de la Robinson Library en la ciudad de Armagh, en Irlanda, en donde tiene una exposición de julio a diciembre con conferencias para celebrar este 300 aniversario. Lo que nos está hablando Jesús de una de las obras más importantes de la literatura británica, de la literatura universal, y que ha trascendido ese tiempo, esos tres siglos, desde el principio, con elementos que van desde la crítica hasta lo más entrañable, con algunos detalles infantiles, que es lo que la ha convertido en una obra para todos los públicos.
Jesús Callejo
Sí, sí, totalmente. Y de hecho se han hecho miles de ediciones, algunas muy infantiloides, otras con la edición completa con dibujos, a veces de los más sofisticados, a veces de los más tontos. Es una obra que sirve para todo, pero claro, erróneamente se ha considerado como una obra infantil en general. Lo mismo también se decía de Platero y yo, o del Principito, o de Alicia en el país de las maravillas, y nada más lejos de la realidad. No son libros infantiles, lo hemos comentado más de una vez y lo repetimos ahora. Y por supuesto, Los viajes de Gulliver no lo son para nada, por lo que iremos contando ahora. Y además porque, ya digo, hay que conocer un poco el carácter sardónico que tenía Jonathan Swift se llevaba muy mal con la mayoría de la gente, criticaba prácticamente todo, él firmaba muchos de sus panfletos con seudónimo y de hecho a él se le atribuyen cosas muy curiosas, sorprendentes, y lo digo un poco de pasada. El nombre de Vanessa, por ejemplo, no existe. Todas las niñas y las mujeres que llamaba Vanessa no existiría si no hubiera sido por Jonathan Swift, porque es uno de los nombres que puso a una de las mujeres con las que él estaba relacionado. De hecho, él tuvo un hijo secreto y todo, siendo eclesiástico, que tiene una vida, como ves, un poco tormentosa, pero sí que demostró claramente en esta obra y en otras posteriores la proposición, por ejemplo, para parear el hambre en el Reino Unido comiendo a niños pequeños. Desde luego tiene un pase de lo más irónico, pero por ejemplo, una carta que le escribe Alexander Pope le dice odio y texto a ese animal llamado hombre. Yo creo que con esto ya nos dice bastante el por qué escribe Los viajes de Gulliver. Y por cierto, Lemuel Gulliver es supuestamente el autor de estos viajes. No aparece Jonathan Swift por ninguna parte y la obra lo cuida con tanto detalle que aparece un mapa de los lugares del recorrido donde va este marinero, pero también aparece la fotografía, el retrato de aquel momento de Gulliver, para que todo el mundo pensara que Sweet no estaba detrás. Pero, en fin, los más avezados, los que sabían perfectamente cómo se las gastaba este deán de la catedral de San Patricio, sabían perfectamente que estaba él detrás. Y de hecho, cuando luego se hacen nuevas ediciones, porque el libro, ya te digo, fue un éxito clamoroso, ya se eliminan todas las censuras y todas las partes que habían sido cortadas porque se pensaba que podrían escandalizar mucho más a la sociedad británica. Luego, posteriormente, con unas ediciones muy posteriores, se añaden todos esos elementos que fueron suprimidos y todavía la obra es muchísimo más mordaz. Así que Los viajes de Gulliver no solo es una obra clásica dentro de la literatura británica, sino de la literatura universal. ¿Por qué? Porque a día de hoy, y han pasado 300 años, seguimos hablando de ella como una obra muy actual y donde quedan reflejados los vicios y los defectos también hoy de esa sociedad inglesa.
Nacho
Nosotros, como decía antes, dedicamos el cronovisor del programa 848 a la figura de Jonathan Swift en el año 2025 y lo retomamos, como digo, vamos a profundizar en Los viajes de Gulliver por ese 300 aniversario que se cumple ahora. Jesús Callejo, crononauta, como siempre, tenemos delante la fecha. Mejor la fecha No, el teclado. ¿Cuál es la fecha que nos propones en esta ocasión, esta semana?
Jesús Callejo
Pues la fecha es el 8 de agosto de 1726.
Ana Caballero
Adelante, pasen. Jesús Callejo les está esperando junto al cronovisor.
Nacho
Jesús, me encanta la casaca color burdeos que tienes tú. Yo tengo una verde botella que me sienta como parezco una botella.
Jesús Callejo
Pero bueno, ya te dije que ese color no te favorecía.
Ana Caballero
En fin.
Nacho
Pero bueno, es lo que nos ha puesto el cronovisor. Y acaba de llegar frente a nosotros un coche de caballos. Baja un mensajero y entrega un paquete, un pequeño panfleto. ¿Que es lo que estamos viendo exactamente?
Jesús Callejo
Pues estamos en el momento clave donde un personaje anónimo está entregando ni más ni menos que el manuscrito de Jonathan Swift a su editor. Estamos en Londres. Este editor londinense se llama Benjamin Moat y se lo está dando a través de un intermediario. Por supuesto, no quería ir Jonathan Swift y estamos viendo el momento, fíjate, ya es una hora nocturna, las penumbras, el coche de caballos se para, baja un señor ahí con su levita y está llamando a la puerta editorial, que en el fondo es la casa también del propio editor. Y lo que llama la atención es que al detenerse este carruaje, que ya te digo, las horas son bastante intempestivas, no sólo está entregando un paquete, sino una carta. Y esta carta está firmada por un tal Richard Simpson, su puesto, primo de Gulliver, que supuestamente es el autor de este manuscrito. Bueno, vemos como Benjamin Moat recoge este paquete tan sospechoso y tan extraño, y evidentemente lo empieza a leer porque le llama mucho la atención saber cómo tanto la forma de entregarlo como el contenido puede estar a la altura de las expectativas que él se estaba planteando. Y efectivamente, cuando lo está leyendo, se da cuenta de que es un bombazo, que a nivel editorial va a funcionar mucho, pero ya empieza a cortar y a suavizar fragmentos, sobre todo los más salvajes y los más hirientes contra la corte del rey Jorge I. Bueno, el hecho es que queda impresionado por este manuscrito y decide publicarlo rápidamente. Sin embargo, antes de imprimirlo, hace todo este tipo de recortes. Por supuesto, Jonathan Swe no se está enterando de todas las modificaciones que se están produciendo, pero tres meses después, fíjate, en casi en un tiempo récord, se publica el 28 de octubre de 1726, con el título completo, porque el título. Siempre hablamos de Los viajes de Gulliver, pero el título viajes a varias naciones remotas del mundo en cuatro partes por Lemuel Gulliver, primero cirujano y luego capitán de varios barcos. Este es el título. Y evidentemente, cuando se publica por este Lemuel Gulliver, que nadie sabe quién es, este anonimato va aumentando el misterio y el interés del público. Y ya digo, para darle más credibilidad, añade mapas detallados. En fin, aparece el retrato del capitán Gulliver y es un éxito inmediato, como se imaginaba el propio editor y como se imaginaba también Gulliver. Bueno, Gulliver en este caso, Jonathan Swift. El problema es que cuando lee la versión que se ha publicado, si ya estaba cabreado, su cabreo aumenta más, porque, claro, se da cuenta de que le han quitado pasajes para ver sustanciales. Pero bueno, el hecho es que el libro, justo cuando se publica provoca un terremoto en la sociedad londinense y es una locura en las librerías, en los lectores y en las polémicas que se suscitan.
Nacho
Fíjate, estabas diciendo de esos cortes y de esa disconformidad que tenía Swift con la obra que le habían publicado. Vamos a escuchar a Carol Collin, que estuvo hablando con nuestra compañera Ana Caballero en esa Robinson Library en Armagh, en Irlanda. Gracias. Queremos dar las gracias también a la Oficina de Turismo de Irlanda por el contacto para poder acceder a todas estas personas y la posibilidad de poder acceder a los manuscritos originales de Jonas, de Jonathan Swift, en donde se ven esas correcciones que él añadió. Imaginemos que bastante molesto, bastante enfadado. Y esto es lo que nos cuenta Carol Collin, conservadora de esta biblioteca Robinson en Armagh, sobre algunas de esas anécdotas y algunas de esos retoques que hizo el editor que no fueron de De la conformidad de Jonathan Swift.
Ana Caballero
Tenemos la suerte de conservar aquí su primera edición. ¿Se imaginan cómo debió de sentirse Jonathan Swift cuando recibió del editor ese primer ejemplar? Empezó a leerlo y se dio cuenta de que el editor había cambiado palabras sin su permiso, sin consultarle en absoluto. Se enfadó y revisó esos dos volúmenes tachando cada palabra que él no había escrito, y anotó en los márgenes las que realmente quería poner. Había una referencia a una taberna o posada a la que alguien iba a tomar algo. Swift quería que se llamara The Horn and Crown. Ese era el nombre del local, de la taberna o de la posada, Y en principio parecería un nombre perfectamente normal, sin ningún riesgo. Pero el editor sabía que Swift quería decir algo más. Si se fijan en The Horn and Crown, la palabra crown aludía al rey Jorge I y a la reina Sofía, mientras que horn remitía al mito según el cual si una esposa es infiel a su marido, a este le crecen cuernos para enfrentarse a su rival. Así que, al querer que esa posada se llamara The Hornan Crown, Swift estaba insinuando que en el matrimonio real había infidelidad. ¿Habrían llegado ustedes a esa conclusión? ¿Lo habrían deducido? Yo no lo habría visto, pero el editor sí, y pensó no quiero tener nada que ver con esto. Así que inventó otro nombre y la llamó The Crane Eagle y verá no una, sino tres tachaduras llenas de ira de Swift, porque comprendió que su editor había captado ese segundo sentido de las palabras. Esto ocurre a lo largo de todo el libro. Algunas cosas las conocemos, otras no, y queremos averiguarlas. Por ejemplo, hay otra referencia al emperador de Lilliput entregando hilos de seda azules, verdes y rojos. Sin embargo, el editor imprimió amarillo, blanco y morado. ¿Y por qué? Se puede ver cómo Swift escribió al margen azul, verde y rojo. Hoy sabemos qué significaban esos colores. Cuando el monarca concedía un honor o una distinción a alguien, esta iba acompañada de cintas. La Orden de la Jarretera llevaba una cinta azul. La Orden del Cardo una verde. Y la Orden del Baño una roja. Por tanto, esta referencia al emperador de Lilliput regalando hilos de seda. Estaba Jonathan Swift criticando a La gente de 1726. Por aceptar honores del rey Jorge I. ¿Ven cómo podía interpretarse? Swift pensaba que el rey compraba su lealtad concediéndoles esas distinciones. Creía que después de recibir un honor o una recompensa suya, difícilmente podían darse la vuelta y criticarlo. Ahí tienen, por tanto, la referencia. El editor la entendió y supo lo que Swift quería decir. Por eso sustituyó esos colores por morado, amarillo y blanco. Que no guardaban relación con las cintas de las órdenes honoríficas. Así de sutiles eran estas cosas.
Nacho
Jesús Callejo Es que ni le avisaron. Porque a mí cuando me hacen alguna corrección o me proponen alguna cosa, ahora mismo, por ejemplo, estoy corrigiendo pruebas de la nueva novela que sale en octubre, te dicen, oye, ¿Te parece bien que pongamos esto en vez de esto? Pero es que aquí, a traición. Eso molesta bastante para un autor.
Jesús Callejo
Bueno, pero date cuenta que no se sabía que detrás de ese seudónimo estaba Jonathan Swift. Se sospechaba. Con lo cual, el editor, evidentemente, tuvo mano ancha y carta blanca para hacer lo que le dio la gana. Encima, esa carta supuestamente firmada por Richard Simpson, ese primo de Gulliver, no existía. Era una carta directamente dirigida por Jonathan Sweet. Pero como no se mostraba a las claras quién era, pues así se publicó. Ya te digo que es cierto que luego, en la siguiente edición, que se hace en 1735, que lo edita otro editor, Claro, porque ya pasa de este editor, ya aparece. Por supuesto, toda esa censura aparece ya registrada. Con el texto tal cual, el texto inédito tal como lo presentó Swift. El problema era lo que te comentaba, que hay una reacción inmediata. Y la reacción inmediata, por una parte, el público está encantado con esto y los niños encantados también porque divertido, porque realmente se empezó también a hacer ediciones ilustradas. Pero el primer ministro Walkpole se reconoció de inmediato en uno de los personajes, que es un político de Lilliput, cuya única habilidad para mantenerse en el cargo era ser el mejor saltando sobre la cuerda floja. Entonces no le hizo ninguna gracia. Qué bueno, luego es que hay cantidad de detalles, lo que nos dé tiempo a contar, pero sí que se ve claramente las disputas y las rivalidades tanto políticas como religiosas que había en aquel momento. Ten en cuenta que Jonathan Swift era dean de la iglesia irlandesa, que era católica, que era distinta de la iglesia inglesa, que era anglicana. Entonces claro, está lleno de pasajes y sobre todo si nos vamos a la primera parte, la primera parte es la de Lilliput, que incluso está datada cronológicamente. Supuestamente el capitán Gulliver está entre 1699 y 1702 navegando por estos lugares. Gulliver se embarca como médico cirujano en el Antílope, que es el nombre del barco, desde Bristol y a partir de ahí naufraga cerca de Tasko y es cuando es hecho prisionero por estas personas tan pequeñitas de 15 centímetros de altura, que son los habitantes del país isleño de Lilliput. Y ahí es donde se convierte, ya sabes, en el favorito de la corte. Se le autoriza a caminar por la ciudad con la condición de no dañar a los súbditos. Pero aquí viene algo muy significativo. Se le menciona que Lilliput está con una guerra con un estado cercano y rival que es Blefuscur. Tienen también el mismo tamaño que los liputiense. Entonces pues la narración va narrando y satirizando conflictos religiosos de la Europa de la época. Y una de las cosas que llama la atención, aparte de que mete elementos escatológicos, vamos a decir así, porque al final acusan a Guillermo de traición porque se incendia el palacio de Lilliput. ¿Y cómo apaga el incendio Gulliver siendo como era de ese tamaño tan gigantesco? Pues haciendo aguas menores, vamos, que echó allí una meada que a la reina de Lilliput le disgustó, pero no sólo a la reina de Lilliput, sino a los británicos puritanos que dijeron hombre, no había otra forma de apagar las llamas del palacio. Yo creo que esto es un dato significativo y te cuento otro que a mí también me llamó la atención, que es la guerra de los huevos pasados por agua, el Lilliput. Se encuentra que hay dos bandos allí. Por una parte en los bandos los tradicionalistas, los que dice que el huevo debe abrirse por la parte más grande, es decir, por el extremo ancho, y los partidarios del extremo estrecho, que es el bando oficialista del emperador, que dictamina por ley que todos deben el huevo por el extremo más pequeño. ¿Qué ocurre? Que si te das cuenta, claro, esto lo sabían los que conocían muy bien en la historia, es muy equivalente a lo que estaba sucediendo en ese siglo XVIII en el reino Unido. El extremo ancho era el catolicismo, es lo que él defendía, que era donde había que partir realmente el huevo, y el extremo estrecho era el protestantismo, que era la iglesia del rey de Inglaterra. El emperador de Lilliput está haciendo referencia ni más ni menos que a Enrique VIII, que es el que rompió con Roma y cambió las leyes religiosas de su país por unas razones personales, no hubo más precisamente por lo de Ana Bolena y el imperio de Belefescu sería Francia, que era el eterno rival católico que daba refugio a los exiliados ingleses, que no aceptaba la reforma protestante. Así que da una bofetada moral a toda la clase política al decirle a sus contemporáneos que las guerras de religión estaban desagrando Europa durante siglos, por muchas veces cuestiones tan banales y tan estúpidas como esto que cuenta de los huevos pasados por agua y que a ojos de Dios, cualquier observador racional, eran ridículas e insignificantes.
Nacho
Bueno, hay un trasfondo, luego retomaremos si quieres también el aspecto más político de Jonathan Swift con este libro, pero también el propio título de Los viajes de Gulliver nos está hablando de una aventura, de un viaje, en una época donde prácticamente nadie viajaba. Y también quizás el éxito de todo lo que va encontrando Gulliver en ese itinerario, en esos viajes a lugares desconocidos, a islas, que ciertamente están todos inventados, pero era una maravillosa manera de hacer grandes creatividades desde el punto de vista de la imaginación, para alimentar el entretenimiento de la gente, Insisto, en una época donde prácticamente nadie viajaba. Y también es cierto, nadie podía leer. Yo me puedo imaginar también grupos de lectura, que eso sabemos que sí que había una persona leía y el resto pues escuchaba atentamente. Este tipo de relatos tiene también ese aspecto más humano, de intentar dar pasos adelante, evolucionar como se podía, en este caso aprendiendo de los viajes, Totalmente aprendiendo
Jesús Callejo
de los viajes, ten cuenta que en aquella época, sobre todo antes, en siglos anteriores, se inventaban muchísimos viajes, de hecho Marco Polo no se le creyó durante muchísimo tiempo, se pensaba que se lo había inventado prácticamente todo porque contaba cosas tan increíbles que ni te cuento, o John de Mandelville cuando escribe también sus viajes están todos inventados y las criaturas que aparecen son todas ficticias. En el caso de los viajes de Gulliver, él ya no busca la fantasía pura y dura, el crear argumentos que puedan ser más o menos absurdos, no, no, da puntada sin hilo y te cuento, dentro de esos cuatro viajes que hace, ya sabes que el primer viaje es a Lilliput y a Blefescu, el segundo viaje es a Brotar a este país de los gigantes, el tercer viaje es a la Puta, al Balbibarbi, a Luñaz, en fin, a otros lugares y el cuarto al de los Queens y a los Yahoos, que por cierto la palabra Yahoo de esa empresa tecnológica de Estados Unidos y también de ese correo electrónico viene de aquí, del nombre que utiliza Gulliver para designar a los humanos de los más bárbaros, pero fíjate y te cuento solo pequeñas pinceladas, los liputienses tal como los describe acaban siendo malvados, ignorantes y crueles porque están gobernados por un rey y una corte de incapaces y vanidosos, estaba directamente lanzando un dardo contra la corte británica y además se pasaba todo el tiempo metidos en guerra, como el caso que te acabo de comentar de los huevos pasados por agua por donde se cortaba y se partía el huevo. Los gigantes de Borodign son amistosos y prácticos, pero carecen de inteligencia, era muy difícil charlar con ellos de una forma cordial en la puta, que por cierto, sabes que en la época de Franco el viaje a la puta se cambió por lupata porque sonaba mal, con lo
Nacho
cual, bueno, estas censuras sigue sonando mal, no lo vamos tampoco a.
Jesús Callejo
Bueno, cómo se diría en inglés la puta, por ejemplo,
Nacho
como suena igual una
Jesús Callejo
cosa así, Por cierto, Jonathan Swiss había español, con lo cual parece que hay teorías donde esta palabra la buscó deliberadamente porque la isla está donde va Gulliver, sabes que está llena de filósofos, de científicos que están dedicados a cuestiones estúpidas a cuestiones vanas y están encerrados en un mundo donde la sabiduría se da la mano con la pedantería, con la estupidez y la banalidad. Pero es cierto que en este lugar concreto, en este viaje, sí que le dice a Gulliver que Marte tiene dos satélites, es decir, 151 años antes de que Saal los descubra de manera oficial, ya aparecen aquí reflejados de tal manera, ya sabes que es Fogos y Raimus. Bueno, pues en uno de los satélites de Marte, en Deimos, dos cráteres reciben uno recibe el nombre de Gulliver y el otro recibe el nombre de Swift, en homenaje a que los vaticino en esta obra.
Ana Caballero
¿Por qué? ¿Por qué recurrió Jonathan Swift a un editor londinense? Porque en el Dublín de 1726 había editores muy buenos, realmente muy buenos. Sería distinto si en Dublín no hubiera habido ninguno. Así que seguimos ante el mismo enigma. Nos preguntamos si lo hizo por prestigio, para poder tengo un editor en Londres o si esperaba vender muchísimos más ejemplares, eso le habría resultado muy beneficioso porque obtendría mayores ingresos, o quizá lo hizo porque sabía perfectamente que estaba criticando a la familia real, al Parlamento inglés y a todo lo que giraba en torno a Londres y de algún modo quería provocar el conflicto.
Nacho
JESÚS CALLEJO CRONONAUTA Siempre, siempre criticando a los ingleses, a la Corona, pero el editor estaba en Londres. Es muy curioso que Jonathan Swift, no sabemos por qué razones, algunas de ellas nos las explicaba Carol Collin, conservadora de la Robinson Library en Armar, que al final decidiera, habiendo editores en Irlanda, utilizar un inglés.
Jesús Callejo
Sí, pero yo creo que es un poco lo que lo que hemos escuchado en este corte. Yo creo que era sencillamente porque criticara directamente a la familia real y también, como no, por una cuestión crematística y económica, porque sabía que si se publicaba en una editorial londinense en lugar de una editorial dublinesa, pues posiblemente se metió. Lo que quería es que esto se conociera, era como un grito desesperado que quería reivindicar cómo es la naturaleza humana y cómo es la corrupción política cuando se lleva este tipo de extremos y cómo muchas guerras religiosas son absurdas, son estúpidas y sin embargo causan muchísima sangre y muchísimas víctimas humanas. Claro, cuando él va criticando en cada viaje, fíjate que uno de ellos es cuando está en la isla de Clutbr. Además ponía nombres raros precisamente para que te hicieras un esguince labial, creo yo. Entonces, en esta isla, Gulliver encuentra una comunidad de magos que pueden convocar a los espíritus de los muertos, lo que le permite conversar, ¿Sabes con quién? Con Alejandro Magno, con julio César, con Aristóteles. Y aprovecha la sabiduría de esta gente precisamente para seguir haciendo sus críticas mordaces. Pero lo interesante es el último viaje, ¿Sabes? Que va al país de los Wings, que son caballos, caballos inteligentes. Es decir, los que realmente razonan, los que piensan, son los Queens y la raza degenerada son los seres humanos, somos nosotros, los Yahoos. Y bueno, pues curioso, porque como Swift, cuando lees este capítulo, y sabiendo lo que sabemos ya a través de los ojos de estos equinos, Sweet lo que va haciendo es describir a los seres humanos como depravados, como avariciosos, como ignorantes, como sucios, como malolientes. De hecho, Swift escribe en gran parte esta obra de viajes para arreglar el mundo. En el fondo también era un poco iluso, porque intentó hacer evidente las consecuencias de no usar la razón y dejarse llevar por los bajos instintos, que es lo que hacen los Yahoos, es decir, lo que hacemos nosotros. De hecho, cuando Gulliver termina estos viajes y llega a su casa, no quiere que ni su mujer ni sus hijos le toquen, y se queda hablando con los animales, con los caballos del establo, porque son los que considera que son los únicos inteligentes y los únicos que le pueden comprender.
Nacho
Es una historia increíble. Recomiendo la relectura. Seguro que de una forma u otra, aunque sea por alguna película, dibujos o incluso los que hemos tenido la suerte de poderlo leer, yo he de reconocer que lo leí siendo un crío y me acuerdo de muy poquito. Quizás el recuerdo que revive a partir de haber visto algunas escenas, películas, que te hacen recordar precisamente esa lectura infantil. Pero Los viajes de Gulliver, de lo que estamos celebrando, esos 300 años de su publicación en el año 1726 por parte de Jonathan Swift, es una lectura recomendable para criticar también y para ver un poco la naturaleza humana y esa corrupción y esas miserias que seguimos viendo por desgracia, tanto tiempo después en muchas personas, en la clase política, en absolutamente instituciones que podríamos esperar que tendrían que estar alejadas de todo ello, incluso en actitudes humanas y en comportamientos humanos de vecinos, de familiares, que no esperaríamos, pero que sin embargo están ahí. Y la virtud del trabajo de Gulliver, mejor dicho de Jonathan Swift, es precisamente ponerlos sobre la mesa para que reflexionemos sobre ello en nuestras redes sociales. Vamos a recordar cuáles son esos lugares que se pueden visitar en estos próximos meses, a lo largo del año 2026, con esas exposiciones que hay tanto en Irlanda como en Francia, dedicadas a la obra de Jonathan Swift, Los viajes de Gulliver, que nuestra compañera Ana Caballero ha tenido la oportunidad casi de tener los originales en esas primeras ediciones en las manos. Ella va a poner también alguna galería de fotografías en las redes sociales para poder disfrutar de todo ello. Y merecía la pena que retomáramos la figura de Swift, aunque ya le dedicáramos un cronovisor en el número 848 del programa Buscar los podcasts de Ser Podcast para poder acceder a ello, y merecía, como digo, la pena que lo retomáramos. Jesús Callejo, crononauta como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia, pues
Jesús Callejo
ha sido, como siempre, un auténtico placer hablar de un genio que tenía muy mal genio.
Ana Caballero
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Date: June 20, 2026
Host: Nacho
Guest: Jesús Callejo
Special Guest (Interview): Carol Collin, conservadora de la Robinson Library de Armagh, Irlanda
Este episodio de SER Historia celebra el 300 aniversario de la publicación de Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift. A través de un viaje en el tiempo con el “cronovisor”, Nacho y Jesús Callejo profundizan en el verdadero sentido de esta obra, desentrañando sus intenciones originales como feroz sátira política y social, a menudo perdida bajo la visión infantil que la cultura popular ha perpetuado desde su publicación. El programa explora la vida de Swift, la recepción y censura de la obra, sus múltiples capas de lectura, el contexto histórico, y el impacto y vigencia tres siglos después. Además, destacan exposiciones y eventos en Irlanda y Europa en honor al autor y su obra.
“No son libros infantiles… hay que conocer un poco el carácter sardónico que tenía Jonathan Swift…demostró claramente en esta obra y en otras la proposición, por ejemplo, para apalear el hambre en el Reino Unido comiendo niños pequeños.”
— Jesús Callejo [05:57]
“Acaba de llegar frente a nosotros un coche de caballos. Baja un mensajero y entrega un paquete, un pequeño panfleto. ...lo que llama la atención es que...no sólo está entregando un paquete, sino una carta... está firmada por un tal Richard Simpson, supuesto primo de Gulliver.”
— Jesús Callejo [10:11]
“Empezó a leerlo y se dio cuenta de que el editor había cambiado palabras sin su permiso... Se enfadó y revisó esos dos volúmenes tachando cada palabra que él no había escrito, y anotó en los márgenes las que realmente quería poner.”
— Carol Collin [14:55]
“…la posada... Swift quería que se llamara The Horn and Crown…el editor sabía que Swift quería decir algo más… la palabra crown aludía al rey Jorge I… mientras que horn remitía al mito… Así que, al querer que esa posada se llamara The Horn and Crown, Swift estaba insinuando que en el matrimonio real había infidelidad.”
— Carol Collin [15:43]
“Las guerras de religión estaban desangrando Europa durante siglos…cuestiones tan banales y tan estúpidas como esto que cuenta de los huevos pasados por agua y que a ojos de Dios, cualquier observador racional, eran ridículas e insignificantes.”
— Jesús Callejo [23:43]“Los liputienses...acaban siendo malvados, ignorantes y crueles porque están gobernados por un rey y una corte de incapaces y vanidosos.”
— Jesús Callejo [25:43]
“La virtud del trabajo de Gulliver…es precisamente ponerlos [los defectos humanos] sobre la mesa para que reflexionemos sobre ello…”
— Nacho [32:42]
“Ha sido, como siempre, un auténtico placer hablar de un genio que tenía muy mal genio.”
— Jesús Callejo [34:53]
Un episodio esencial para cualquier amante de la literatura universal, que revaloriza Los viajes de Gulliver como una sátira mordaz y visionaria, profundamente actual en su denuncia de la vanidad, la corrupción política, las luchas religiosas y los defectos perennes de la humanidad. Con abundantes datos históricos, referencias a exposiciones y testimonios de expertos, el episodio anima a la relectura adulta de este clásico y nos recuerda: detrás de la aparente fantasía infantil, Swift nos dejó el espejo más incisivo de su tiempo... y del nuestro.