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Ser podcast. Son dos tablas pintadas por ambas caras, anverso y reverso corresponderían a las alas de un tríptico. Si abrimos el tríptico, la tabla central se nos ha perdido, pero si abriéramos el tríptico tendríamos a la derecha Santa Isabel de Hungría y a la izquierda tendríamos a San Pedro. Cerramos el tríptico y vemos en una grisalla coloreada, una especie de contradicción, pero es así. Tenemos por un lado San Francisco, por otro San Bernardino de Siema. En realidad es toda una iconografía muy pensada dentro de un concepto, un programa franciscano y esto también nos da claves en relación a lo que será el destino final de esta obra, porque si pensamos en ese entorno de la casa de Isabel, el franciscanismo, la piedad, ese vínculo que mantuvo siempre Isabel con los franciscanos, en que educó en definitiva a sus hijos, todo ello va cobrando una entidad aparte, es Santa Isabel de Hungría, con las implicaciones que hay de una cosa hacia la otra. Estas tablas, quizás desde mi punto de vista lo más excepcional es esa capacidad de explicar lo divino, lo sobrenatural en términos de cotidianidad.
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Escuchamos la voz de Doctora Ana Montada hablando de uno de los cuadros más increíbles del siglo XV, un tríptico en realidad el tríptico de Almazán que más misterios tiene quizás a su alrededor, porque es cierto, son tres partes, es un tríptico pero falta una de ellas, que es lo que ha sugerido en muchas ocasiones algunas teorías singulares, curiosas y como sucede siempre con todo aquello relacionado con la historia del arte, en este caso la pintura flamenca, atribuciones, viajes y sobre todo todo un contexto, un contexto en el que nos vamos a mover en los próximos minutos, que es el reinado de los Reyes Católicos y todo a colación de la novela Las tablas de Isabel, el último trabajo publicado en la editorial Fanes de nuestro invitado Pedro Mozas Reyo. Pedro, bienvenido a Ser Historia.
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Pues muchísimas gracias Nacho, encantado de colaborar en uno de tus podcast.
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Fíjate, lo decía yo ahora, el tríptico de Almazán es quizá uno de esos referentes de la pintura flamenca del siglo XV y como sucede siempre con la pintura, pues está lleno de misterios. Pero quizás el propio nombre de Almazán, esta villa de Soria, ¿Qué importancia tuvo en el siglo XV este lugar?
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Muchísima, porque Almazán digamos que era un sitio, un lugar estratégico ya que estaba en línea fronteriza entre Castilla y Aragón. Entonces, claro, ambas coronas les venía de perlas para empezar a instruir un poco al heredero, al príncipe Juan, que se supone que iba a heredar ambas coronas. Entonces allí establecieron una especie de minicorte en el Palacio de los Hurtados de Mendoza y allí es donde supuestamente quedaron las tablas de las que estamos hablando. Bueno, la historia es muy curiosa, la verdad es que es una odisea, porque me gustaría hablar de José Ángel Márquez, que es el cronista oficial de la villa de Almazán y que me proporcionó también mucha documentación para la novela. Y él me comentaba que estas tablas estuvieron primero en el desaparecido monasterio franciscano de Almazán, después se tiene constancia de ellas en una iglesia de la villa, la iglesia de Campanario, y más tarde, ahí hay como un lapsus de tiempo en el que nadie sabe cómo ni por qué, pues un día aparecen en la caja fuerte del ayuntamiento y bueno, todo empezó un poco con una. Bueno, ahora que hablas de Ana Montada, todos los años el Ayuntamiento de Almazán confeccionaba un calendario en el que aparecían distintas imágenes sobre la villa, y creo que en 2008 en el calendario apareció un fragmento de esta obra del tríptico, y precisamente uno de los calendarios apareció en la Universidad Autónoma de Barcelona y es donde Ana Montada enseguida se fijó en la imagen y por ese trazo esta obra es probablemente de Memlina, quizás
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Hans Memlin es el autor al que se le ha atribuido este tríptico. Recordemos siglo XV, pintura flamenca, la conexión que había entre Castilla y Flandés en aquella época era una relación comercial, sobre todo por la lana, pero también eso permitía el ir y venir de artistas y de obras de arte.
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Sí, sí, sí. Además todo confluye un poco en que también se juntaban los era el momento de matrimonios de los hijos de los Reyes Católicos y tal. Ya sabes que uno de los pilares sobre el que los Reyes Católicos pretendieron sostener su política exterior era precisamente la política matrimonial. En eso no se diferenciaban de otros soberanos de su tiempo y al fin y al cabo era un modo eficaz de establecer alianzas entre los distintos reinos.
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La tabla lo cuentas muy bien en la novela y la propia historia que hay detrás de ella nos está hablando, como decía yo al principio, de un tríptico, pero del que falta la parte central, lo que le da un halo de misterio a esta pintura. Ahora hablaremos un poco de los componentes de esos frailes franciscanos que hay, de esos santos franciscanos que hay representados, también unas grisallas pintadas a color, que es bastante curioso, pero también es un poco el núcleo de tu novela y lo que la hace dar saltos en el tiempo. Del siglo XV al presente, con ese tráfico en el mundo del arte, en donde podría estar en algún lugar esta tabla central.
C
Sí, a mí me encantaría saber si realmente existe o se ha destruido o no. Yo creo que eso es un tema para investigar. Si quieres te cuento una anécdota que viene a colación, porque en 1486 Juana de Aragón, que era hermana de Fernando el Católico y reina de Nápoles, le hace llegar a su hermano desde Italia un retrato de su hija con la intención de sondear la posibilidad de casarla con el príncipe Juan. Y entonces, en ese momento, los reyes se dan cuenta de que no pueden corresponder a tal cosa porque no tenían pintor de corte. Entonces digamos que eso viene a ser un poco un punto de inflexión por el cual empiezan a pensar en esto. Y curiosamente hay como tres años ahí en los que no pasa nada. Luego en 1489 llega una comitiva, digamos que viene un poco a confirmar el enlace entre Catalina y Arturo Tudor, el mismo de Gales, y en esa comitiva viaja el que luego conoceremos aquí como Antonio inglés, que sería el reconocido como el primer pintor de la corte. Y luego ya vendrían en 1492 Michel Sito y en 1496 Juan de Flandes. Entonces Mitchell Sito fue discípulo de Memlin, con lo cual, pues digamos que todo encajaba como para relacionar también las tablas con él.
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Lo comentaba ahora el tríptico, falta esa tabla central, pero las dos partes que conservamos, los laterales, los batientes, claro, que cierran ese armario entre comillas que supone la parte central, tienen un significado muy franciscano, por así decirlo. Están perfectamente vinculados a ellos.
C
De hecho, las reinas dicen, dice que estaba adscrita la observancia franciscana, con lo cual también era otro punto de conexión para ratificar que realmente las tablas eran de Memblin. Y bueno, pues como te decíamos antes, la ruta de la lana también está muy relacionada con lo que yo llamo la ruta de los corderos, porque también Memlin pintaba muchos cuadros de San Juan Bautista que ya sabes que es un santo al que siempre se le representa con cordero en brazos, en los pies y tal, Entonces eso también le daba pie a contar, bueno, en fin, hacer la trama de la novela.
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Estabas hablando de esa ruta de la lana, otros hablan de la ruta de la seda en Oriente, pero la ruta de la lana sobre todo con muchos mercaderes alrededor, toda la zona de Medina del Campo, en Valladolid, y todas esas emplazamientos que conectaban lo que decía Castilla con los Países Bajos, con Flandes, y era una ruta, una ruta por la que iban ideas, iba dinero, algo parecido al Camino de Santiago, quizás más profano, pero también desde un punto de vista.
C
Sí, era comercial, era una ruta comercial prácticamente, porque ya sabes que la lana era un poco como el oro de Castilla, la riqueza de la Corona de Castilla. Entonces esta ruta era una ruta comercial que atravesaba la península hacia los puertos cantábricos y luego regresaba de Flandes con barcos llenos de baños y tablas. Aquí hay otra institución importante que es la Junta y Hermandad de Carreteros, que fue la primera empresa oficial auspiciada por los Reyes Católicos. Fíjate si tenía importancia que en la guerra de Granada ellos necesitaban una red de transporte que llevara víveres, armamento, etcétera, de norte a sur, pero luego también de este a oeste. Por esto que estamos hablando, por la ruta de la lana.
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La tabla, el tríptico de Almazán, lo decíamos ahora, aparecen franciscanos, pero también aparecen reyes, aparecen figuras que son importantes para el contexto de esa épo santos que están enmarcados perfectamente en esa ideología religiosa del momento, tan afín quizás a la figura de Isabel la Católica.
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Sí, de hecho, cuando el tríptico estaba cerrado, se veía a San Francisco de Asís y a San Bernardino de Siena, que veíamos que eran los santos típicos franciscanos. Luego, cuando se abría el tríptico, por la parte interior, en uno de los cuadros está San Pedro, que yo en la novela lo he relacionado de alguna forma con la ruta de la lana, diciendo que al fin y al cabo San Pedro era el gran pastor del rebaño. Pero luego en la otra tabla sale Santa Isabel de Hungría, que precisamente, aparte de tener en común el nombre con Isabel la Católica, pues también era una santa a la que Isabel tenía mucha devoción, porque también fue reina y digamos que también entregó todos sus bienes a la Iglesia. En un momento dado también creó una orden franciscana, una orden femenina. Entonces, efectivamente, todo lleva lo mismo, entonces todo está relacionado con Isabel la Católica en el momento en que la corte estaba en Almazán.
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¿Qué es lo que han dicho los expertos y también tu opinión propia, Pedro Mozas, autor de esta novela, Las tablas de Isabel, en relación a este tríptico de Almazán? ¿Qué es lo que podría haber habido en esa tabla central que se ha perdido?
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Bueno, normalmente siempre se dice que Memlin pintaba siempre, casi siempre en este tipo de trípticos una Virgen con Niño y rodeado de ángeles músicos. Entonces, bueno, pues eso podía ser una pista para intentar averiguar dónde podría parar, pero bueno, ya te digo que ojalá exista todavía, pero. Pero no podemos saberlo.
B
Imagino que la búsqueda habrá sido azarosa porque se tienen las medidas, la altura y la anchura también, porque esos batientes se cierran y ya sabes lo que mide la tabla. Y la búsqueda que habrá habido en colecciones, en ferias, que es lo que también le da ese valor y ese misterio en el mundo del arte de los anticuarios en la actualidad.
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Sí, aparte de que me he tenido que documentar a fondo para intentar recrear no sólo aquella corte, sino también la vida de Memlin, que bueno, curiosamente Memlin es un pintor que no es demasiado conocido, pero bueno, que efectivamente era uno de los favoritos de Isabel la Católica. Fíjate cómo será la cosa, que en la Capilla Real de Granada ya sabes que hay un pequeño museo, bueno, pues hay obras de distintos artistas flamencos, también hispanoflamencos, pero el único que tiene cuatro tablas en esa capilla es Memlin. Hay algunos autores que tienen dos, otros tienen una y tal, pero hay cuatro de Memblin también. Eso confirma un poco la importancia que Memlin tenía para Isabel. La gatilla
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Este tipo de trípticos solían tener casi el valor de una suerte de retablo casero. ¿Cuál era la finalidad? ¿Para qué lo quería Isabel, la reina Isabel?
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Sí, bueno, teóricamente, si es verdad lo que se supone, esto fue un devocionario para la reina. El tríptico estaba conformado de tal forma que no fuera excesivamente grande como para poder transportarlo, porque ya sabes que en aquellos tiempos la corte era itinerante. Donde estaban los reyes, estaba la corte en la novela, pues tan pronto están en el palacio de Medina del Campo, en Valladolid, como en la Casa del Cordón en Burgos, o en el Palacio de los Hurtados de Mendoza en Almazán y tal. Pero también, por otra parte, claro, no podía ser muy pequeño porque luego la reina lo instalaba en su cámara, en sus aposentos, y lo abría y para ella era un devocionario con el que rezar, orar, meditar y tal.
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Fíjate, muchos estarán pensando, de las personas que nos están escuchando, el valor mágico que tenía este tipo de piezas artísticas que hoy quizás en el mundo de la historiografía del arte nos hemos sometido a una mera descripción. ¿Pero tú crees, Pedro, que podría haber sido entendido como una suerte de talismán este tipo de trípticos y en este caso, el tríptico de Almazán?
C
Sí, digamos que aquí es mi idea de la novela, por lo menos lo que me dio la idea. Quizá a ti te parezca un poco surrealista, pero digamos que para mí lo que realmente me dio la idea es las fechas en las que se supone que se pintaron las tablas. Entonces, lo que te comentaba antes, las tablas que hay en la Capilla Real de Granada, más o menos están datadas como alrededor de 1490. Entonces, si contemplamos desde esa fecha hasta 1496, es cuando se van de Almazán. En ese periodo de tiempo, si lo piensas, ocurre lo más glorioso de su reinado, es decir, la toma de Granada, la conquista de América, empiezan los matrimonios de los hijos y tal. Entonces, bueno, evidentemente todo es una casualidad, pero precisamente el hecho de que cuando Isabel se va de Almazán, teóricamente para despedir a Juana en la red, bueno, pues realmente las tablas quedan allí y es cuando realmente empiezan las desgracias. Empieza a morir desde su hija mayor, cuando da luz el príncipe Juan, después de la boda, en fin, toda una serie de desgracias. Entonces, bueno, no deja de ser parte de la trama. Es ficción, pero digamos que eso realmente llamó la atención. Qué casualidad que en este periodo de tiempo pasa lo más importante del reinado y cuando deja de tener las tablas, resulta que le viene toda esta serie de desgracias.
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Hoy el tríptico, ¿Dónde lo podemos ver? ¿Dónde se encuentra?
C
Bueno, el tríptico, como has dicho antes, las batientes, es decir, las tablas laterales, están en la oficina de turismo de Almazán y bueno, pues se conserva. El Ayuntamiento hizo confeccionar un mueble, una estructura, una estructura que realmente les costó bastante, creo recordar que fueron como 200.000 euros para mantenerlo a la temperatura a la que deben estar las tablas, para conservarlas en perfecto estado. Hay un personaje importante en la novela que es Francisco de Rojas, que fue, bueno, digamos que estuvo en Flandes como embajador y yo buscaba para el final de la novela, porque la novela va saltando un poco del ayer al hoy, con una trama, digamos, en el pasado, lo que hemos estado hablando, y en el presente, pues una investigación sobre un expolio. Y al final de la novela yo buscaba precisamente que acabara con un acto en el Memelin Museum, en el Museo Memelín de Brujas. Y curiosamente en aquel momento apareció una noticia en medios de comunicación especializados en la cual coleccionista americano, un tal John William Midendorf, había tratado de vender sin éxito una tabla en la que curiosamente aparecía retratado Francisco Disco de Rojas, y como no consiguió venderla, al final la donó al museo. Entonces, la verdad es que me vino muy bien para ya no era un acto que me tenía que inventar, sino que es que el acto se había producido en ese momento y además con uno de los protagonistas de la novela y que hoy en día también es protagonista en el propio Museo Memlin en Brujas.
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Las tablas de Isabel es el título título de esta novela editada por la editorial Fanes, publicada por Pedro Mozas Reyo, quien nos ha acompañado en los últimos minutos aquí en Ser Historia. Pedro, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
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Bueno, pues un abrazo para ti y un saludo a todos tus oyentes.
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SER Historia
Los Reyes Católicos y el mundo flamenco
Fecha: 3 de junio, 2026
Host: Nacho Ares
Invitado: Pedro Mozas Reyo (autor de "Las tablas de Isabel")
En este episodio de SER Historia, Nacho Ares conversa con el escritor Pedro Mozas Reyo sobre el fascinante universo de la pintura flamenca en la época de los Reyes Católicos, a propósito de su novela "Las tablas de Isabel". El diálogo toma como eje el misterioso tríptico de Almazán, una obra referente del arte flamenco del siglo XV conectada a Isabel la Católica, las redes comerciales entre Castilla y Flandes, y las intrigas del arte devocional y las políticas matrimoniales de la corte. La conversación explora el simbolismo religioso, los enigmas históricos de la obra pictórica, y las recreaciones literarias que entrelazan pasado y presente.
Descripción de la Obra:
La Doctora Ana Montada es citada describiendo el tríptico, cuyos laterales muestran a Santa Isabel de Hungría y San Pedro, mientras el reverso incluye a San Francisco y San Bernardino de Siena pintados en grisalla coloreada. La tabla central está perdida, lo que da un aire enigmático a la obra.
Ubicación y Trayectoria del Tríptico:
Pedro Mozas narra el peregrinaje de las tablas: del monasterio franciscano de Almazán a la iglesia de la villa, su misteriosa aparición años después en la caja fuerte municipal, y su redescubrimiento mediante un calendario municipal que llega a la Universidad Autónoma de Barcelona, donde Montada identifica el estilo de Memlina/Memling.
Relaciones Castilla-Flandes:
El aporte flamenco llega a Castilla gracias al comercio de lana, que propició intercambios de artistas y obras de arte. Las rutas comerciales fueron decisivas para la penetración de influencias y maestros flamencos en la corte.
Política Matrimonial y Arte:
La política exterior de los Reyes Católicos se basaba en alianzas matrimoniales, y la presencia de pintores flamencos se relaciona con la necesidad de retratos para cementar acuerdos. Se destaca la llegada sucesiva de Antonio Inglés, Michel Sito (discípulo de Memling) y Juan de Flandes a la corte real.
Simbolismo Franciscano:
Los santos representados y el uso del cordero reflejan la devoción franciscana de Isabel la Católica y sus vínculos espirituales y políticos.
Hipótesis sobre la Tabla Central:
La mayoría de expertos intuyen que la parte central perdida representaba una Virgen con Niño y ángeles músicos, conforme a la práctica habitual de Memling.
Retablo Personal y Devocional:
El tríptico era un objeto privado de devoción para la reina Isabel, lo suficientemente portátil para la corte itinerante pero adecuado para el recogimiento espiritual.
¿Talismán o Amuleto?:
Pedro Mozas introduce en su novela la hipótesis de que los acontecimientos gloriosos del reinado coinciden con la posesión de las tablas y que su pérdida marca una época de desgracias para la reina, jugando con la idea literaria de un “objeto mágico”.
Dónde ver el Tríptico:
Los batientes conservados están en la Oficina de Turismo de Almazán, protegidos en un mueble especialmente diseñado para su conservación.
Epílogo y Novela:
La trama de la novela va del pasado al presente, involucrando investigaciones sobre tráfico de arte, con un desenlace alrededor del Museo Memling de Brujas y la figura de Francisco de Rojas, embajador en Flandes, cuya representación pictórica fue hallada en una colección americana y donada al museo.
El episodio ilumina la confluencia entre política, espiritualidad y arte en la España de los Reyes Católicos, usando como pretexto la historia verídica y novelada del enigmático tríptico de Almazán. A través del testimonio de Pedro Mozas, se mezcla historia documentada, simbolismo religioso y la magia de la literatura para rescatar la importancia y el misterio de estos objetos artísticos que han atravesado siglos de viajes, guerras, olvidos y redescubrimientos.