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A
Ser podcast. En la ventana Acontece que no es poco.
B
Un relato personal de la historia con
A
Nieves con costrina, Cadena SER.
C
Hola, Nieves, buenas tardes. Hola, hola.
A
Hola, Carlos, ¿Qué tal?
C
Hoy vamos a cerrar semana de nuestros paseos diarios por la historia con un tema de esos que escuecen, que escuece mucho, yo diría, porque además tiene que ver con la memoria, con nuestra memoria y con esa inveterada costumbre de presumir de cosas que ocurrieron de la que más bien nos deberíamos avergonzar. Algunos deberían avergonzarse. Pero no, la sombra del franquismo, del golpe de estado, de las matanzas, sigue, continúa de forma inexplicable presente en algunos lugares. Por ejemplo en Cáceres, que es lo que vamos a contar hoy.
A
Ahí vamos. Mira, en el centro de Cáceres, yo la veo muchas veces, cada vez que he ido allí, hay una cosa muy fea, horrible, antiestética. Está en mitad de una rotonda muy grande. Son dos vigas de hormigón atravesadas formando una cruz. Es una cruz que representa sólo a los miembros de una secta religiosa y a unos golpistas que asesinaron a cientos de miles de españoles. Allí lo llamaron la Cruz de los Caídos. Fue el primer monumento franquista que se erigió en España y forma parte del paisaje franquista desde que el 10 de mayo de 1938 la inaugurara Pilar Primo de Rivera. Y resulta que la cosa esa fea hay que quitarla por varios motivos, sobre todo porque es contraria a la legalidad vigente. Eso iba a decirlo primero, eso fundamental. Ahora bien, teniendo en cuenta que el gobierno de Extremadura está en manos de la ultraderecha en la persona de María Guardiola y que los suyos ya demostraron en 1936 que la legalidad vigente no le gusta nada, la señora presidenta quiere que esa cruz que representa tanto odio y tanto horror se mantenga porque dice que es patrimonio histórico de Extremadura.
C
Bueno, Cáceres es ciudad Patrimonio de la Humanidad, pero no precisamente por esa cruz,
A
diría Por favor, si es feísima. Además, como se enteren en la UNESCO que María Guardiola y el alcalde de Cáceres consideran esa cosa patrimonio histórico de la ciudad, vamos, les retiran el título de Patrimonio de la Humanidad por incongruentes. Una cosa es la ideología ultraderechista que tienen y otra cosa es el sentido común. Y traigo este tema a colación, como se suele decir, porque justo en estos momentos, ahora mismo se está celebrando en esa ciudad la tercera gala de entrega del Premio de Memoria Histórica y Democrática Conchita Viera que entrega la Diputación de Cáceres. Así que como la presidenta de Extremadura no tiene memoria y anda escasa en conocimientos de lo que pasaron los extremeños por culpa de que los suyos se cargaran la legalidad vigente en el 36 y que casualmente son los mismos que levantaron esa cruz, pues refresquemos la memoria.
B
¿Cómo voy a olvidarme? Si el olvido es memoria, ¿De que debo olvidarme? Están hablando en broma. ¿Cómo voy a olvidarme? Solo olvidan los bobos que reescriben la historia para borrarlo todo.
C
Estaba pensando, tampoco hay que ser un lince, que la entrega de ese premio de Memoria Democrática por parte de la Diputación de Cáceres no debe depender del mismo partido que considera la cruz franquista patrimonio histórico. Sería una gran contradicción. Pero oye, bueno, ya por tener todos los datos, el premio, ¿Quién era? Conchita Viera.
A
Pues Conchita Viera vive. Es una mujer de 93 años, no sé si los ha cumplido ya o está a punto, que ha luchado contra lo que representa esa fea cruz. Conchita Viera es una cacereña que vive en Valencia de Alcántara y que con sólo tres años vio cómo mataban a su padre los mismos que levantaron esa cruz que tanto le gusta a María Guardiola y al alcalde de Cáceres y al resto de ultraderechistas. El padre de Conchita Viera se llamaba Amado Viera Amores. Que mira qué nombre. ¿Cómo pueden matar a alguien que se llama Amado Viera Amores? Bueno, pues Amado Viera tenía 34 años y era alcalde de Valencia de Alcántara cuando en 1936, los mismos que levantaron esa cruz. Voy a repetir esto de la cruz hasta la saciedad, porque las cosas van muy unidas en la memoria. Bueno, pues los mismos que levantaron esa cruz lo fusilaron siguiendo las instrucciones del famoso general Mola, aquel que es necesario crear una atmósfera de terror, Hay que dejar sensación de dominio, eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todo el que no piense como nosotros. Tenemos que causar una gran impresión todo aquel que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular de debe ser fusilado.
C
No está mal.
A
Claro, es que también hay que recordar esto. Y como el alcalde Amado Viera era del PSOE, y por tanto no pensaba como los que levantaron la Cruz de Cáceres tuvieron que asesinarlo y luego arrojarlo al fondo de una mina junto con otros 48 cacereños que tampoco pensaban como María Guardiola. Conchita Viera no paró de luchar por la recuperación de los restos de su padre y lo consiguió hace muy poco, cuando ya tenía 88 años, en los que no paró de batallar a hasta dar a su padre el entierro digno que le negaron los que levantaron la Cruz de Cáceres. Por eso el premio de la Diputación a la Memoria Democrática lleva el nombre de Conchita.
C
Bien explicado. Esa cruz, lo que has contado tú, la inauguró Pilar Primo de Rivera en el año 30, o sea, todavía en plena guerra.
A
Pero es que la inauguraron en el 38. Pero es que la proyectaron en el 37. Fue la primera. Es que fue la primera. Y dijeron burro grande, ande o No Ande, venga. 12 metros y medio de hormigón a la misma velocidad que asesinaban españoles que no pensaban como ellos, iban levantando cruces. Y mira quién la inauguró. La hermana del falangista José Antonio, la hija del golpista Miguel Primo de Rivera, la delegada nacional de la Sección Femenina, aquella incompetente que en una conferencia que tiene recogida el ABC íntegra. Las mujeres nunca descubren nada. Les falta desde luego el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles. Nosotras no podemos hacer nada más que interpretar mejor o peor lo que los hombres nos dan hecho. Alucinante. Se nota a la primera que esta señora era mala, pero también absolutamente idiota. Pero seguro que María Guardiola está de acuerdo con Pilar Primo de Rivera porque es cierto que ella, María, sólo ha podido interpretar lo que los hombres de Vox le han dado hecho. En la Cruz de Cáceres se inauguró. Que inauguró esta la falangista que el 10 de mayo del 38 ponía en uno del los lados del zócalo 18 de julio de 1936 Arriba España. Saludo a Franco. Y en el otro lado ponía a los hijos de esta ciudad que dieron su vida por España, una grande y libre. Digo yo que como el zócalo tenía cuatro lados, lo mismo podrían haber puesto en otro Algo así como A todos los que estamos asesinando porque no piensan como nosotros. Y en el cuarto lado sugiero Y a todos los que estamos arrojando a minas, pozos y fosas de este país. Porque todo eso recuerda y todo eso simboliza esa fea cruz que hay en el centro de Cáceres.
B
Qué bonitas las cunetas. Cómo crece las adelfas. Como trepan hacia el cielo abonadas con poetas. Ya no me quedan más fuerzas como en un mar de amores. Solo quería saber
A
a dónde pongo las flores.
B
Han sembrado los caminos y palpitan bajo el suelo de zapatos y de horquillas.
C
Doy una cosa que no acabo de bueno, hay muchas, pero esta en concreto. A ver, los carteles con los grandes carteles con lemas franquistas se retiraron ya en los años 80. Algunos, luego han quedado cosas, pero hay alguna excusa o algún. ¿Algo para decir que esto no es un monumento franquista, esta cruz? Porque no sé. Yo qué sé. Igual hay otros casos que pueden discutirse, pero este en concreto no sigue.
A
Claro, esto se levanta en el momento que se levanta y por lo que se levanta. Pero la ultraderecha de María Guardiola, además de tramposa, trata a los ciudadanos como si fueran tontos, que tampoco voy a quitarle mucha razón en esto, la verdad. ¿Y se creen que nos comemos eso de que por quitar un cartel esa fea cruz deja de ser un monumento al odio y al horror? No. Lo que está ocurriendo ahora, más de 50 años después de que el dictador se muriera, sólo es consecuencia de lo mal hecho que estuvo todo. Deliberadamente mal hecho. No hay que olvidar, y se entiende, cuando ahora, por supuesto, escuchamos a ese señor de derecha llamado Felipe González, que aquí hubo un partido con tres mayorías absolutas consecutivas que apostó por el olvido de las víctimas y dejó de lado la justicia y la reparación. Ahora están luchando a brazo partido por ello, sin duda, y lo aplaudo, pero es muy tarde. Se ha perdido un tiempo irrecuperable, tiempo que han aprovechado jueces y franquistas de PP y Vox para dañar la democracia y acallar la memoria.
C
¿Qué dijo Árbol en aquel libro 1984 quien controló el presente, controló el pasado? Claro, sí, es verdad. Y la democracia no controló lo suficiente el presente cuando pudo. Eso está claro.
A
Eso es indiscutible.
C
Y está bien reconocerlo, Quiero decir, no es un drama reconocerlo, o sea, ya está, se hizo mal o peor de lo que se podía haber hecho. Ya está.
A
Sí, exactamente. Nos dicen se pudo arar con aquellos bueyes. Al principio sí, pero han pasado 50 años. Perdóneme, porque si la democracia hubiera controlado el presente podría haber defendido la memoria del pasado. No lo hizo. Habría que haber hecho como dijo en su alegato julio César Estrasera, el fiscal. Veo la cara de Ricardo Darín, Qué maravilla de película. Bueno, el fiscal julio César Estrasera fue el fiscal que llevó el juicio contra los dictadores argentinos de las juntas militares en 1985 y fundar una paz basada en la memoria, no en el olvido, no en la violencia, sino en la justicia. Este fue su alegato. Y esto mismo que fue un juicio montado en Argentina nada más recuperarse la democracia, no se hizo en España. Aquí estuvieron los políticos más preocupados de tener contentos a los verdugos antes que defender la memoria de las víctimas. En 1984 el Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Cáceres con el alcalde Juan Iglesias Marcelo al frente, propuso quitar el yugo, las flechas y las leyendas franquistas de Sacrofea, Alianza Popular, o sea el PP y Vox, que eran lo mismo y esta es otra prueba más de lo franquistas que son, propuso que se mantuvieran los carteles franquistas y que además se añadiera el que proponía el PSOE y que decía la ciudad de Cáceres en memoria de sus hijos muertos por la patria. Mira qué cosa tan suavita. Acompañado esto de un escudo constitucional hace falta ser mojigato y medias tintas. En aquel primer pleno de 1984 en Cáceres la propuesta no prosperó porque el alcalde no quiso utilizar su voto de calidad para tramitar la propuesta por la vía de urgencia y sacarla adelante y porque dos concejales del PSOE no fueron a votar. El comité local del PSOE regañó al alcalde por su mediocridad y a los dos concejales que se escaquearon. Se convocó otro pleno y ahora sí se aprobó retirar las placas falangistas y colocar la otra leyenda flojeras que no era ni chicha ni limona, era un parche cutre.
B
Ahora es echar a andar y una lágrima en el suelo deja la tierra marcada por los pasos de este miedo.
C
Claro, todavía pensará un parche cutre. Cómo se pasa. ¿No? Es que un escudo constitucional al lado de esa cruz. Pero es que es un disparate. Bueno, no sé, a mí me parece un disparate. Es una incoherencia, pero es un disparate.
A
Quiero decir, yo creo que es un disparate total.
C
Mira, la frase puede ser muy melíflua, pero el escudo constitucional por un lado y la cruz franquista por otro, juntitos ahí. No sé, a mí me chirría, sinceramente.
A
Es una locura. Mira, vivimos, se supone que es mentira, en un Estado aconfesional que pone un escudo constitucional a los pies de una cruz y que insulta a las víctimas de la dictadura con un cartelito que pretende recordar a los cacereños muertos por la patria. ¿Qué patria? Exactamente. Murieron porque hubo un golpe de estado a la patria y la mayoría no murieron, fueron asesinados. La cruz de Cáceres es una de las cientos que se sembraron por España como símbolo de la Cruzada y como exaltación del régimen franquista. Y eso es lo que sigue siendo. El significado no cambia por un cartel y por eso todavía ponen flores el 20-N. Muchísimas cruces se han retirado y trasladado a cementerios como hicieron en Granada, o se han demolido como en Vitoria, otras han sido desmontadas, otras las han tuneado, han convertido el monumento en otra cosa que no se identifica. La de Cáceres sigue ahí porque lo han hecho muy mal los que debieron hacerlo. Bien.
C
Oye, pues aunque sólo sea por ser la primera que se erigió en plena guerra igual habría que retirarla cuanto antes.
A
Es que es la que representa lo peor de todo. Ya te digo, en plena guerra, en 1937, a la vez que todavía en Cáceres asesinaban a cacereños por no pensar como los franquistas. Bueno, pues fue entonces cuando la llamada Comisión de Estilo en las conmemoraciones de la Patria, algún día hablaremos de esta comisión, decidió erigir esa fea cruz que todavía existe. Extremadura, junto con Andalucía, el territorio más ensangrentado y en donde la población sufrió mayor exterminio por no pensar como los franquistas, el territorio de donde el asesino coronel Yagüe salió orgulloso de haber fusilado a 4.000 personas en Badajoz, el territorio donde se masacró a miles de agricultores por exigir la reforma agraria, el territorio desde donde salió una columna de 8.000 extremeños huyendo de la muerte ha olvidado su pasado. Por eso está ahí María Guardiola, con los mismos principios que Groucho Marx. Pero digan lo que digan, esa fea cruz en el centro de la ciudad de Cáceres es franquismo puro es un monumento al crimen.
B
Podrían ser a simple vista sólo huesos desvencijados, huesos enterrados al borde del camino abandonados, huesos no acariciados, huesos de un dolor no amortajado. Pero no son a simple vista solo huesos.
C
Nieves, a descansar un poquito, ¿Vale?
A
Muchas gracias.
C
Y después del fin de semana, el lunes retomamos. Venga, un beso muy grande. Cuídate.
B
Desesperada historia desmadejada, historia de terror premeditado. Y habrá que contar, desenterrar, emparejar, sacar el hueso al aire puro de vivir pendiente. Abrazo, despedida, beso en el lugar preciso de la cicatriz. Podría ser a simple vista solo huesos amoratados, huesos olvidados, sin fecha en el camino abaratados, huesos invertebrados, huesos de un adiós no reclamado. Pero no son a simple vista solo huesos amoratados, huesos En el calzado del hueso hay una historia acaudillada, historia desmemoriada, historia el horror no solventado. Y habrá que contar, desenterrar en pareja, sacar el hueso al aire puro de vivir pendiente habrá su despedida, beso, flor, en el lugar preciso de la cicatriz. Y habrá que contar, desenterrar, emparejar, sacar el hueso al aire puro de vivir pendiente. Abrazo, despedida, beso flor, en el lugar preciso de la cicatriz.
A
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Fecha: 21 de mayo de 2026
Host: Nieves Concostrina (Cadena SER Podcast)
Colaborador: Carlos
En este episodio, Nieves Concostrina aborda el significado histórico y presente de la Cruz de los Caídos de Cáceres, el primer monumento franquista erigido en España (inaugurado el 10 de mayo de 1938 por Pilar Primo de Rivera). Concostrina expone cómo esta cruz representa tanto la exaltación del régimen franquista como el olvido y la falta de justicia para las víctimas de la dictadura. El episodio se contextualiza en el marco de la entrega del Premio de Memoria Histórica y Democrática Conchita Viera, lo que permite a la presentadora reflexionar sobre memoria, democracia y la deuda pendiente de la sociedad española con su pasado.
Frase impactante (Nieves, 05:48):
“Y dijeron burro grande, ande o no ande, venga. 12 metros y medio de hormigón, a la misma velocidad que asesinaban españoles que no pensaban como ellos, iban levantando cruces.”
“Aquí hubo un partido con tres mayorías absolutas consecutivas que apostó por el olvido de las víctimas y dejó la justicia y la reparación de lado” ([09:25]).
Nieves subraya:
“Hace falta ser mojigato y medias tintas. Era un parche cutre.” ([11:43])
Estado aconfesional: “Vivimos en un estado aconfesional que pone un escudo constitucional a los pies de una cruz y que insulta a las víctimas de la dictadura con un cartelito […] ¿Qué patria? Exactamente. Murieron porque hubo un golpe de estado a la patria y la mayoría no murieron, fueron asesinados.”
Otras cruces han sido retiradas, demolidas o transformadas (casos de Granada, Vitoria); la de Cáceres, por mala gestión política, sigue en el centro de la ciudad.
“La cruz de Cáceres es una de las cientos que se sembraron por España como símbolo de la Cruzada y como exaltación del régimen franquista. Y eso es lo que sigue siendo. El significado no cambia por un cartel.” — Nieves Concostrina ([13:42])
“Aquí hubo un partido con tres mayorías absolutas consecutivas que apostó por el olvido de las víctimas y dejó la justicia y la reparación de lado. Ahora están luchando a brazo partido por ello, sin duda, y lo aplaudo, pero es muy tarde. Se ha perdido un tiempo irrecuperable.” — Nieves Concostrina ([09:25])
“Lo mismo podrían haber puesto en otro [lado de la cruz]: 'A todos los que estamos asesinando porque no piensan como nosotros.' Y en el cuarto lado sugiero: 'Y a todos los que estamos arrojando a minas, pozos y fosas de este país.' Porque todo eso recuerda y todo eso simboliza esa fea cruz que hay en el centro de Cáceres.” — Nieves Concostrina ([06:45])
“Como dijo en su alegato, Julio César Strassera, el fiscal [argentino], había que fundar una paz basada en la memoria, no en el olvido, no en la violencia, sino en la justicia. Esto no se hizo en España.” — Nieves Concostrina ([10:45])
“Esa fea cruz en el centro de la ciudad de Cáceres es franquismo puro, es un monumento al crimen.” — Nieves Concostrina ([15:45])
A lo largo del episodio, se intercalan fragmentos poéticos sobre “huesos olvidados en las cunetas”, evocando la memoria física y emocional de los represaliados y la tarea pendiente de recuperación y reparación (ver [12:53], [15:45], y el cierre).
Este episodio reflexiona, con el estilo crítico e irónico característico de Nieves Concostrina, sobre la persistencia de símbolos franquistas en España, especialmente la Cruz de Cáceres. La narración se apoya en la memoria de las víctimas, la denuncia del olvido institucionalizado y la urgencia de hacer justicia retirando estos monumentos. El testimonio de Conchita Viera y la crítica a la actuación política desde la dictadura hasta la democracia recorren un episodio imprescindible para comprender los desafíos de la memoria histórica en España.