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Nieves
Ser podcast. En la ventana acontece que no es poco, un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
Costrina
Hace tiempo que no tarareamos Nieves. Buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes.
Costrina
¿Qué tal? ¿Cómo estás?
Nieves
Tarareando a la gallina.
Costrina
¿Has descansado? ¿Estás bien?
Nieves
Sí, sí, estupendamente.
Costrina
Hoy abrimos semana de nuestros paseos diarios por la historia con una prolongación de la ventana de los libros que hemos dejado hace un ratito. Prolongación básicamente por ser quien es el protagonista de la historia de hoy, ni más ni menos que Shakespeare. Aunque hoy más que hablar de sus libros o de su obra, de su talento, hoy hablamos de sus restos. Y aquella frase suya, el dilema de Hamlet, de ser o no será, pues igual nos viene bien para situarnos, aunque en lugar de eso, oye, también podríamos ¿Está o no está, ¿No?
Nieves
Pues va a ser que no. Pero bueno, ¿Quién no conoce a Shakespeare a estas alturas? Pero vamos, hablar de su obra ya se lo dejamos a Emma y a toda esta gente que tiene de 6 a 7. Shakespeare es un tipo que escribió mucho, pero es un hombre que está lleno de enigmas. No se sabe de qué murió, nadie sabe cómo era su cara, no se hizo una foto con nadie se hizo ni un maldito selfie, nada, nada. Se murió el hombre hace hoy 410 años, el 4 de mayo de 1616 de nuestro calendario, el gregoriano, era 23 de abril en su pueblo, según el calendario juliano. Pero ese para nosotros no cuenta, o sea que no vamos a repetir las razones del lío de fechas para que no me llamen cansina. ¿Pero Cervantes y Shakespeare no murieron el mismo día del mismo año? Del mismo año sí, pero no el mismo día. Shakespeare ha conseguido, sin proponérselo, que digamos eso de como dijo julio César, tú también, bruto. Jo mío, que lo dijo julio César, lo dijo Shakespeare, lo dijo Shakespeare, o bueno, o que Cada vez que tenemos juicio contra el PP por el caso Gurt, en la operación Púnica, la operación Kitchen, el caso Bárcena, lo de los parques eólicos, el caso Lezo o el caso de la muerte inminente de Eduardo Zaplana desde hace siete años, pues que digamos eso de algo huele a podrido. Siempre tenemos muy presente al señor Guillermo Shakespeare y su frase más famosa seguirá siendo, como decías, la de ser o no ser. Esa es la cuestión. Pero para nosotros hoy la cuestión es otra, ¿Está o no está?
Costrina
A ver, no es por ser irreverente. Pero si Shakespeare está después de 410 años, estará poco o lo que esté será escaso o no será directamente.
Nieves
Claro. A ver, Shakespeare ni está ni es. No queda nada. Porque tenemos un testimonio de primera mano que ya a principios del siglo XIX dijo que en su tumba de la iglesia de la Santísima Trinidad de Stratford upon Avon, en Inglaterra, sólo había polvo. Pero de vez en cuando, como los humanos tenemos memoria floja y somos poco de mirar en la hemeroteca, surge alguien que acapara titulares diciendo cosas un equipo de arqueólogos cree que el cráneo de Shakespeare ha sido robado de su tumba. Y claro, con un titular tan atractivo, los medios de medio mundo corren detrás de la filfa. Pero digo yo que si no hay cráneo, no han podido robar el cráneo. No hay cráneo, no hay tibia, no hay peroné, no hay fémur, no hay nada. La pretensión era abrir la tumba y promocionar un documental. Y lo quisieron conseguir sembrando dudas a golpe de titular. Las noticias sobre muertos históricos a mí me divierten mucho y son muy atractivas, porque somos fácilmente impresionables. Y bueno, de eso se aprovechan supuestos investigadores, que no digo que no sean investigadores, que sí, pero que necesitan titulares para que les hagan caso el marketing, aunque no haya nada que investigar. Ocurrió el año pasado con los tramposos, que consiguieron titulares en medio mundo diciendo que habían encontrado seis descendientes vivos de Leonardo da Vinci.
Costrina
Ahí picamos todos,
Nieves
claro, porque necesitaban promocionar un libro, aunque bastaba. Pero vamos a ver, ¿Cómo van a encontrar descendientes de Leonardo ni vivos ni muertos? Y Leonardo no tuvo hijos. Es acojonante. Bueno, pues lo mismo pasa con el cráneo de Shakespeare. Si no había cráneo, ¿Cómo demonios puede nadie robarlo?
Costrina
Qué guapa. La banda sonora de Hamnet. Está muy bien, Oye, A ver, detengámonos aquí. ¿Por qué se sabe que en la tumba de Shakespeare no había cráneo?
Nieves
A ver, lo sabemos por una crónica que escribió el viajero Washington Irving tras su visita a Stratford y su visita a la tumba de Shakespeare en 1815. Y fue precisamente a partir de su publicación cuando se popularizó en Reino Unido la visita a la tumba del escritor. Antes nadie hacía hecho caso. Shakespeare no se había movido de su sitio desde que lo pusieron allí. Pero nadie había prestado mayor atención a su tumba, porque por aquel entonces no estaba de moda, ni hacer turismo, ni mucho menos visitar tumbas de famosos. Washington Irving nos suena más por sus relatos de ficción, pero también fue periodista y cronista de viajes. Y cuando supo que en Stratford Apone estaba enterrado el gran dramaturgo, fue a entrevistar al viejo sacristán de la iglesia de la Santísima Trinidad. El anciano le contó una cosa que le había ocurrido y que tiene que ver con el epitafio que hay en la tumba de Shakespeare. Ese epitafio buen amigo, por Jesús, abstente de cavar el polvo aquí encerrado. Bendito sea el hombre que respete estas piedras y maldito el que remueva mis huesos.
Costrina
Esto es una amenaza.
Nieves
Claro, clarísimamente era una amenaza para que lo dejaran tranquilo. Hay quien se extraña de que William Shakespeare no esté en la Abadía de Westminster, que es el panteón de todos los británicos ilustres. Ahí está Isaac Newton, está el famoso Dr. Livingston, Charles Darwin, Charles Dickens, Stephen Hawking. Pero no está Shakespeare, precisamente porque vista la maldición de su epitafio, se decidió que mejor no moverlo.
Costrina
Bueno, que es un motivo, pero también se supone, porque tampoco había nada que mover. ¿Quiero decir, A ver qué le contó el sacristán a Washington Irving?
Nieves
Bueno, el sacristán le contó que para él, además de que esa amenaza era muy seria, y que unos años antes de la visita de Irving, unos obreros que estaban abriendo nuevas tumbas en el suelo de la iglesia, justo al lado de la de Shakespeare, dieron un golpe de pico de más y en uno de los muretes de la tumba de Shakespeare se abrió un boquete. El sacristán, por miedo a que nadie tuviera la tentación de meter mano en la tumba a través de ese roto que habían hecho, y por miedo también a la maldición del epitafio, se sentó junto a la tumba hasta que las obras terminaron y contó que no se movió de allí en dos días. ¿Dos días, sí o no? Supongo que cuando cerrará la iglesia. Y los obreros se fueron. Sí, pero vamos, que esto estuvo vigilando permanentemente hasta que todo volvió a quedar bien cerrada. Esto es lo que le contó el sacristán al escritor y esto es lo que publicó Irving, pero como crónica, no como relato de ficción. Pero el anciano también confesó que no pudo evitar la tentación de por el boquete, mirar dentro de la tumba y que allí, después de 300 años, no quedaba nada, ni ataúd, ni huesos, que sólo había polvo. En su librito publicado en 1820, Washington Irving escribió que aquel viejo sacristán al menos tuvo el privilegio de ver el polvo de Shakespeare. Bueno, pues parece que este hombre de Shakespeare se tomó al pie de la letra eso de Memento homo, cuya pulvère en reverteris. I want your sc.
Costrina
Recuerda, hombre, que polvo eres y en polvo te convertirás. Oye, ¿Y de dónde sacó ese supuesto equipo de arqueólogos que habían robado el cráneo si ya entonces contaban con este testimonio? ¿En qué año fue esto?
Nieves
Esto fue en 2016. Esto fue anteayer. Bueno, podemos dar por hecho que o no conocían la publicación de Washington Irving o no les interesó tenerla en cuenta y que se agarraron a otros escritos. Vamos a contar lo que pasó en 2016. Se cumplía el cuarto centenario de la muerte de Shakespeare y un canal de televisión británico que iba a estrenar un documental necesitaba animar el cotarro para tener audiencia. Vendieron humo y ese humo lo compraron desde el New York Times hasta la BBC y casi toda la prensa española. Lo que hicieron los vendehumos del documental fue ir a la tumba de Shakespeare y con permiso, pasar sobre la lápida un georadar que hizo una especie de radiografía del subsuelo. Bueno, para quien no lo haya visto, la tumba de Shakespeare está a ras de suelo totalmente. Por ahí se puede pasar la aspiradora o el georradar directamente. Pero el georradar da una imagen muy poco nítida. En realidad solo se ven rayas y hay que saber interpretar las rayas.
Costrina
¿Y qué se supone que interpretaron por aquel entonces?
Nieves
Bueno, pues el presunto equipo de arqueólogos dijo que ahí abajo parecía que había huesos, pero parecía que no había cráneo porque el georradar detectaba una extraña alteración en la sepultura a la altura de donde se supone debería estar la cabeza. Pero todo esto dicho con medias palabras, como diciendo, pero sin decir, porque en realidad no estaban diciendo nada interesante. Para añadir a continuación que esta supuesta investigación pretendía abrir la tumba para confirmar lo que publicó una revista a finales del siglo XIX diciendo que podría ser que alguien hubiera robado el cráneo de Shakespeare. Así que vámonos a buscar, seguimos tirando de merote, vámonos a buscar esa supuesta revista. Y efectivamente, en 1879 la revista británica Argosy era una revista literaria, no informativa. Era una revista con relatos, con cuentos cortos, con historias sensacionalistas que se publicaban a partir de rumores. Porque la revista vendía entretenimiento, no vendía información. Bueno, pues esa revista publicó que alguien podría haber robado muchos años antes el cráneo de Shakespeare. ¿Basándose en qué? Pues basándose a su vez en que eso dijo un médico a finales del siglo XVIII.
Costrina
A ver, a ver. Llegados a este punto, recapitulemos. Básicamente, para no perdernos, los supuestos arqueólogos o los arqueólogos del siglo XXI se estaban basando en un relato sensacionalista del siglo XIX que a su vez bebía de un supuesto hecho acaecido en el siglo XVIII. Está bien hilado.
Nieves
Sí, sí. Pero bueno, vamos a seguir el hilo para ver a dónde pretendían llegar todos. Eso fue así. Tal como lo has descrito. Ese supuesto hecho se dio efectivamente en 1794, que es en lo que se basaba la revista de 1879 y a la que se agarraron los supuestos investigadores de 2016. Todo presunto, como se puede comprobar. Resulta que en 1794 un médico local llamado Frank Chambers robó la calavera de Shakespeare por encargo de otro médico que quería estudiarla y que ofreció 300 guineas para quien se la consiguiera. Pero luego el médico que encargó el robo se arrepintió y el que la robó, como no sabía qué hacer con el cráneo, se lo llevó a otra iglesia y lo enterró. Y ya está. Este es el cuento. Pero ya está. Es que no hay pruebas, no hay referencias de nada. No hay documentación sobre el tema. Solo esto. Simplemente un relato. Este relato lo recogió la revista.
Costrina
Algo sí que es chulo el relato.
Nieves
Sí, es muy chulo.
Costrina
Médico.
Nieves
El otro, claro, está muy bien. Pero todo estaba basado en el que dijo, en el que tal que cual. Esto es lo que recoge la revista en 1879 para ver si conseguían, porque ya la intención era, aquellos finales del siglo XIX, abrir la tumba de Shakespeare.
Costrina
¿Por qué esta obsesión? Todo el mundo parece empeñado en abrir la tumba de Shakespeare.
Nieves
Es morboso. Si. Está documentado que esa sepultura no se ha tocado desde aquel mes de mayo de 1616. Si. No ha habido traslados ni exhumaciones, ahí seguirá el polvillo del escritor. Los de la revista Argosi publicaron aquella historia del supuesto médico para provocar la apertura de la tumba, porque acababan, que tiene su explicación. Acababan de localizar en Alemania, en aquellos finales del XIX, lo que aún se conoce como la máscara Kesselta. Es una máscara funeraria que ha estado adjudicada a Shakespeare, la única que existiría. Como con Shakespeare pasa como concervantes, que nadie sabe qué cara tenían, porque todos los retratos son póstumos, las caras son inventadas, pues pretendían abrir la tumba, comparar la calavera con la máscara que aparecía, confirmar si coincidían y de ser así, poder conocer la fisonomía del escritor. Bueno, la tumba no se abrió porque no coló aquello y la máscara ya se ha demostrado que es falsa. Claro, la máscara es falsa. Así que seguimos sin saber qué cara tenía Shakespeare. Así que, ¿Qué supuesta extraña alteración vieron los supuestos investigadores que pasaron el georadar por la tumba de Shakespeare en 2016? No vieron nada, solo buscaron titulares porque también querían permiso para abrir la tumba. William Shakespeare ni es, ni está, ni se le espera,
Costrina
Pero sus personajes siguen vivos, incluso en la música de los Dara Straits. Imagínate qué maravilla. Qué herencia. Bueno, qué historia magnífica.
Nieves
Sí, es curiosa.
Costrina
Mañana a ver hacia dónde apuntamos.
Nieves
Pues sí, también divertido.
Costrina
También divertido lo de mañana. Pues venga.
Nieves
Indignante.
Costrina
Divertido e indignante. Pues venga, nos apuntamos. Eso. Hasta mañana, Nieves. Un beso.
Nieves
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Podcast: Todo Concostrina
Host: SER Podcast
Episode Date: May 4, 2026
Summary by: [Your Assistant]
In this episode, Nieves Concostrina takes her signature witty, irreverent approach to dissect the historical enigma of William Shakespeare—not Shakespeare the writer, but the mystery surrounding his earthly remains. Departing from literary analysis, the episode focuses on whether anything of Shakespeare actually "remains" in his famous tomb, unraveling rumors, misunderstandings, and opportunistic headlines around the fate of his bones, and poking fun at sensationalist histories.
Nieves quickly reframes Hamlet’s universal question "ser o no ser" for this episode as "¿está o no está?" in reference to Shakespeare's physical presence in his tomb.
"Para nosotros hoy la cuestión es otra, ¿Está o no está?"
— Nieves (01:40)
The mystery of Shakespeare’s remains:
Shakespeare died 410 years ago, and while his works are immortal, the physical evidence of his body is less certain.
"Siempre tenemos muy presente al señor Guillermo Shakespeare y su frase más famosa seguirá siendo, como decías, la de ser o no ser."
— Nieves (02:30)
"Si no hay cráneo, no han podido robar el cráneo. No hay cráneo, no hay tibia, no hay peroné, no hay fémur, no hay nada."
— Nieves (03:20)
Washington Irving’s visit:
In 1815, the American writer visited Stratford-upon-Avon and interviewed the church’s old sacristan, who saw only dust in the tomb after a construction mishap.
"El anciano... no pudo evitar la tentación de por el boquete, mirar dentro de la tumba y que allí, después de 300 años, no quedaba nada, ni ataúd, ni huesos, que sólo había polvo."
— Nieves (07:20)
Epitaph warning:
Shakespeare’s grave is marked with a curse discouraging disturbance:
"Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar el polvo aquí encerrado. Bendito sea el hombre que respete estas piedras y maldito el que remueva mis huesos." (06:00)
"Clarísimamente era una amenaza para que lo dejaran tranquilo." — Nieves (06:04)
Why Shakespeare isn’t in Westminster Abbey:
The curse is cited as a reason, but also, perhaps, because there’d be nothing to move.
"Lo que hicieron los vendehumos del documental fue ir a la tumba de Shakespeare... pasar sobre la lápida un georadar..."
— Nieves (08:36)
"Básicamente... los supuestos arqueólogos del siglo XXI se estaban basando en un relato sensacionalista del siglo XIX que a su vez bebía de un supuesto hecho acaecido en el siglo XVIII. Está bien hilado."
— Costrina (10:44)
"Porque todos los retratos son póstumos, las caras son inventadas, pues pretendían abrir la tumba, comparar la calavera con la máscara..."
— Nieves (13:07)
| Timestamp | Speaker | Quote/Paraphrase | |-----------|-----------|------------------------------------------------------------------------| | 01:40 | Nieves | "Para nosotros hoy la cuestión es otra, ¿Está o no está?" | | 02:52 | Costrina | "Si Shakespeare está después de 410 años, estará poco o lo que esté será escaso o no será directamente." | | 03:04 | Nieves | "Ni está ni es. No queda nada... sólo había polvo." | | 06:04 | Nieves | "Clarísimamente era una amenaza para que lo dejaran tranquilo." | | 07:20 | Nieves | "...allí, después de 300 años, no quedaba nada, ni ataúd, ni huesos, que sólo había polvo." | | 08:36 | Nieves | "Lo que hicieron los vendehumos del documental fue ir a la tumba... pasar sobre la lápida un georadar..." | | 10:44 | Costrina | "Básicamente... los supuestos arqueólogos del siglo XXI se estaban basando en un relato sensacionalista del siglo XIX que a su vez bebía de un supuesto hecho acaecido en el siglo XVIII. Está bien hilado." | | 14:09 | Costrina | "Pero sus personajes siguen vivos, incluso en la música de los Dar Straits. Imagínate qué maravilla. Qué herencia." |
Nieves Concostrina maintains a witty, slightly irreverent style, blending historical rigor with a healthy skepticism toward unfounded legends, urban myths, and media hype—always with a sharp, entertaining edge.
This episode offers a compelling example of how urban legends and historical facts become entwined over centuries, the persistence of “fake news” before it had a name, and how, when it comes to Shakespeare, perhaps the only certainty is that the stories around him—true or not—are themselves worth telling.
For more engaging history, catch Nieves each day with "Acontece que no es poco."