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Ser podcast. En la ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con Costrina, Cadena SER.
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Buenas tardes Nieves, ¿Cómo estás? Muy bien, Carla, muy bien, muy bien. Mira, hoy vamos a abrir este paseo por la historia con una pregunta, sobre todo ahora cuando la palabra guerra retumba con mucha más cercanía de lo que podíamos pensar hace sólo unos años. Mira lo que contamos ayer de Ormuz y de los bloqueos y tal. Bueno, la pregunta es sería ¿Qué puede hacer un país ante el dilema de una guerra? Bueno, pues se puede sumar a la guerra o quedarse al margen y declararse neutral. Y resulta que la historia de España, la historia reciente, quiero decir, incluye dos episodios muy potentes de guerra, de guerras mundiales y neutralidad, o eso nos han contado. Pero. ¿Pero qué pasa, Nieves? ¿Cuál es el pero?
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Pues el pero que nunca han sido neutrales, que cuando uno neutral es neutral no hace que es neutral solo. Yo le tenía ganas al tema de hoy, lo que pasa es que también me era difícil de abordar porque voy a empezar y no sé cuándo voy a acabar. Cuando se habla de la Gran Guerra o la Primera Guerra Mundial, España siempre queda fuera de la ecuación, salvo para hablar de la mal llamada gripe española que se propagó desde las trincheras de Francia a todo el mundo y que la trajeron los soldados estadounidenses desde Kansas, que tiene muchas narices, pero los yanquis son esas gentes que siempre la están liando pero siempre culpan a los demás de todos los desastres que ellos provocan. Y se habla poco de España en la Primera Guerra Mundial, según yo, en mi circunstancia, por dos uno, por la farsante neutralidad, y esto es lo que siempre sale a relucir, España era neutral espectadora. Y dos, porque cuanto menos se hable de España durante la Gran Guerra, mejor para los Borbones y para el discurso españolista oficial. Y tres, esa farsante neutralidad debería haber traído muchísima prosperidad al país, puesto que España acabó siendo el gran proveedor para los países acero para los cañones, madera, carbón, tela para los uniformes, trigo, arroz, cítricos para alimentar a millones de soldados. Sin embargo, España no sólo no prosperó, sino que nos fuimos un poquito más a la mierda. Triunfó la especulación, triunfaron unos oligarcas que con el rey Alfonso XIII a la cabeza, se enriquecieron de forma insultante, mientras los españoles sufrían la explotación laboral y una tremenda escasez. Esa neutralidad estuvo al servicio de banqueros, empresarios y políticos que bajo el paraguas del Borbón se hicieron de oro con la guerra y empobrecieron a los españoles. Unos cada vez ganaban más y. Y los trabajadores cada vez cobraban menos.
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El deber del trabajo, dicen ¿Que tengo yo de mis deberes hablan, paloma, de mis derechos No, pero nos uniremos contra la explotación? La fuerza de los hombres, paloma, siempre será la unión. Que no, que no, paloma, que así, que no trabajo yo. Que no, que no, palomita. Que no, que así, que no trabajo yo.
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La paloma de la paz. Qué letra, Qué canción, Oye. Empecemos por explicar por qué esa neutralidad de España en la Gran Guerra era sólo teórica.
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Bueno, hay que decirlo más veces porque creo que no está asumido por los patriotas. Los dos mayores desastres humanitarios del siglo XX fueron dos guerras mundiales provocadas por Alemania y que dejaron entre 80 y 90 millones de muertes entre las dos. En las dos guerras España dijo ser neutral. En los dos casos fue mentira. Y en los dos casos teníamos en la jefatura del estado a dos al playboy borbón alfonso xiii y al tirano Franco. Y la que fue regente, María Cristina de Habsburgo, era austriaca. Y su hijo rey, Alfonso XIII, llevaba en los genes la corrupción y el gamberrismo de los Borbones por un lado, pero también la germanofilia de los Habsburgo lo tenía todo el animalito. Alfonso XIII daba una cara con tapaderas, como la Oficina de Ayuda al Prisionero. Pero tenía otra muy fea que no enseñaba. Hasta la prensa más patriotera, porque tenemos un gremio fácilmente sobornable, iba entonces con los alemanes. Hay que decir que no todos. Ya sabemos. Ya no todos. Pero es un gremio propenso a la obediencia a cambio de dinero. Ojo al nombre de las cabeceras de entonces con simpatías hacia los alemanes. El Carlista, El Correo español, El ABC, El Debate. Este periódico era de la secta católica y ahora, desde 2021, ha vuelto a ponerlo en marcha la ultraderecha en digital, con el mismo nombre y editado por la Asociación Católica de Propagandistas. Aquí no hay casualidades. Es el mismo periódico, El Debate. Esta prensa tan patriótica, tan española, en cambio, justificaba los hundimientos de mercantes españoles por bombazos alemanes diciendo más o menos que no se hubieran puesto en el medio y hasta los directores de periódicos progresistas o republicanos recibían mordidas de los agentes alemanes para evitar críticas al Imperio alemán o que pusieran en duda, por ejemplo, la increíble e imposible presencia de submarinos alemanes en el Mediterráneo. Pero es que estar estaban debía ser porque alguien les ayudaba a estar.
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Bueno, esto lo hemos contado ya alguna vez, esto lo tiene publicado Blasco Ibáñez, el supuesto apoyo de España a los submarinos alemanes para que se abastecieran, esa
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era la versionalidad y se sabía, de hecho se estaban abasteciendo. Blasco tiene una obra titulada Historia de la guerra europea de 1914, escrita desde las fuentes aliadas y lo relata también en su libro Por España y contra el Rey, pero sin perder de vista que Blasco cuenta todo ello en el momento de la guerra y ahora, más de 100 años después. Está todo muy estudiado y hay mucha más perspectiva. Lógico. Por eso recomiendo antes de. Lo recomiendo antes de seguir y para quien quiera empaparse de este tema, porque aquí contamos las cosas de forma ligerita y muy reducida, pero está el libro de Fernando García Sanz, que es un investigador del CSIC, titulado España en la Gran Guerra. Espías, diplomáticos y traficantes. Ahí se van a la porra los mitos españoles, la falsa neutralidad, las torpezas del Borbón dan la carita a personajes piratas, contrabandistas sin escrúpulos como Juan March, aquel corrupto que no para de lavar su nombre con la Fundación Juan March. Y ya que estoy, para quien le guste la cosa del espionaje, el libro La España espiada. Redes de inteligencia durante la Segunda Guerra Mundial es del catedrático gallego Emilio Grandío, que es especialista en este asunto de espías, así que quien quiera, pues que ya tiene para conocer el nido de espías que fue España en las dos grandes guerras, muy interesantes los dos, y el asunto de los submarinos alemanes en la Gran Guerra, porque fue el arma más sorprendente e increíble de aquel conflicto, junto con el tanque y los aviones, o sea que todo fue sorprendente. Bueno, pues tanto que esto me capítulo aparte lo de las armas, ya voy apuntándome cosas, pero por no dejar esto colgado, sí decir que los aliados y Blasco Ibáñez no tuvieron ninguna duda de que Alfonso XIII estuviera dando apoyo a los submarinos alemanes porque se movían por el Mediterráneo con muchísima soltura.
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Meo amore mariñeiro evidenu al tomar son oseus brazos o bento in yo os podé amarrar meo amor mariñar un carabe en los bei.
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Sí, claro, pero para entrar al Mediterráneo los alemanes tendrían que rodear España y Portugal, o sea, alguien tendría que prestar ayuda.
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Efectivamente, y alguien los tenía que abastecer cuando estaban en el Mediterráneo. El señor Juan March. Bueno, pues al primero que entró lo ayudaron en Galicia, concretamente en Corcubión, en Coruña, donde el alcalde recibió al sobornador alemán como si fuera su primo hermano prácticamente, probablemente se sospecha que se llevó una buena mordida. En la ría de Corcubión se abasteció de combustible y víveres el primer submarino que luego entró en el Mediterráneo por el estrecho de Gibraltar. En Portugal no ayudaron porque aunque en 1915 aún no habían entrado en la Gran Guerra, cuando costeó el primer submarino alemán que enviaron al Mediterráneo ya estaba a cara de perro con Alemania, o sea que Portugal no ayudó. España no debía ayudar porque eso decía la Convención de la Haya que se firmó con los aliados, que España no permitiría a los países beligerantes actos hostiles contra los enemigos, ni permitiría el uso de puertos, ni el refugio en sus costas, ni la instalación de estaciones de radiotelegrafía, según las crónicas de Blasco Ibáñez, insisto, escritas en paralelo al desarrollo de la guerra. Todo eso se dio, todo ocurrió y España facilitó todo a los alemanes por la Germanofilia de Alfonso XIII. En fin, que la neutralidad de España fue una absoluta pantom.
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De todas formas esto no es sencillo. ¿Por qué se declaró neutral España? Porque las presiones de unos y otros en una coyuntura como esa tampoco te deja las cosas muy sencillas.
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¿Podía plantearse en algún momento pero para qué le servía a nadie España? Si éramos una ruina. España tenía un desastre de armamento, ni aviones, ni cañones, ni submarinos, ni ametralladoras, ni barcos de guerra. España tenía un desastre de ejército, unos 100.000 hombres y casi todos en Marruecos, iba a decir muriendo a chorros y luchando para nada, solo porque a Alfonso XIII le gustaba jugar a la guerra y porque había que defender los intereses de los oligarcas en las minas del rí España estaba arruinada, todos los recursos se iban a la guerra de Marruecos. A los aliados España no les servía para nada, salvo para estorbar, pues mejor tenerlo de proveedor. Los alemanes eran los únicos con cierto interés al principio porque como también pretendió Hitler con su amigo Franco, lo que querían era contar con España para invadir Gibraltar y quitárselo a los ingleses. Pero es que eso no está bonito, porque Gibraltar se lo regalamos a los británicos. Que le vamos a hacer, Es suya, se lo regalaron los Borbones. Conviene no olvidarlo a los de la banderita de España en la muñeca que ni saben ni entienden por qué la llevan y que se desgañitan con eso de Gibraltar español. Primero que lean un poquito y luego, una vez leídos, que se vayan a las puertas de la Zarzuela a pedir explicaciones al señor Majestad Felipe y a la ciudadana de venida en Reina. A ver por qué regalaron Gibraltar, uno de los puntos geoestratégicos más importantes del planeta, sin duda. Ahora que estamos todos con lo del estrecho Dortmund, el de Gibraltar es mucho más importante. Y los Borbones lo regalaron, o sea,
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resumiendo, ni armamento, ni ejército, ni peso en la política internacional. Por aquel entonces España se pudo declarar neutral, quizá porque tampoco pintaba mucho, no podía aportar casi nada, nada, nada.
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Como se suele decir, si no aportas, aparta. Y encima la crisis interna española, la llamada crisis de la Restauración Y este asunto que me resulta curioso por lo que respecta al lenguaje, porque mira que dan el peñazo en el cole con la Restauración borbónica. La Restauración y venga la Restauración borbónica. Y venga con la llegada de Alfonso XII gracias, cómo no, a un golpe de Estado. Esa es la cacareada Restauración borbónica. Pero resulta que el regreso de los Borbones acabó siendo otro. La corrupción, el turnismo político, turnismo del que hablamos. País atrasado respecto al paso que ya llevaba Europa y cuando se empezó a hablar de la crisis de la Restauración ya se quitó la colet de borbónica para que crisis y Borbones no aparecieran juntos. Son tramposos por naturaleza. Bueno, pues en esas estaba España cuando estalla en esa crisis de la Restauración borbónica, cuando estalla la gran guerra en 1914, sufriendo la crisis que trajo la Restauración y aquí estaba más preocupado el señor Alfonso XIII y los que vivían de ese reinado por la supervivencia del régimen que por la prosperidad y el progreso del país.
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Estoy viendo venir. Digo yo que todo esto que hemos contado ha sido una especie de introducción para situarnos en algo en la que se avecina, ¿Sí o no?
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Sí, hemos abierto varios melones.
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Yo apunto yo apunto. Sí, sí, ya puedes ir apuntando, claro.
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Sí, porque es que tiene muchas aristas este tema, pero bueno, armas, especulación, explotación obrera, revueltas de trabajadores, el ninguneo de España en el exterior, una opinión pública en la inopia, que esto fue fundamental. Mira, dejo para terminar una cosa que escribió el político liberal e intelectual Luis de Zulueta en 1915, hace 116 años, pero yo creo que sirve igual en 2026. Es fácil extinguir la opinión pública en un país cuyo principal defecto consiste en la ausencia de esa opinión pública. In Spain we say. ¿Qué coño hago? In Spain we say. Joder, qué largo.
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Pues nada, planteado queda todo. Mañana más queda mucha tela que corta.
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En este episodio, Nieves Concostrina explora el mito de la neutralidad española durante la Primera Guerra Mundial. Con su habitual estilo irónico y directo, denuncia cómo esa neutralidad fue una ficción al servicio de la oligarquía y la monarquía borbónica, aprovechando la coyuntura bélica para enriquecerse a costa del pueblo. El tema central es el contraste entre la imagen oficial de España espectadora y la realidad de connivencia con Alemania, corrupción y miseria social.
Vínculos y simpatías con Alemania
Papel de la prensa española
Apoyo real a la logística alemana
Debilidad estructural de España
Cuestión de Gibraltar
| Timestamp | Tema / Cita Destacada | |-----------|------------------------------------------------------| | 00:25 | Introducción: “¿Qué puede hacer un país ante la guerra?” | | 01:07 | España y la “farsa” de la neutralidad | | 03:42 | Prensa, Borbones, Germanofilia | | 05:48 | Apoyo a Alemania y libros recomendados | | 08:14 | Juan March y los submarinos alemanes | | 09:48 | Motivos y circunstancias de la declaración de neutralidad | | 10:35 | Gibraltar y el patriotismo español | | 11:25 | Restauración borbónica y crisis interna | | 13:08 | Opinión pública y cita de Zulueta |
El relato de Nieves Concostrina destapa el autoengaño colectivo sobre la neutralidad española en la Primera Guerra Mundial, mostrando las cloacas del poder, la oligarquía y la monarquía borbónica. Fue una neutralidad al servicio de intereses privados y extranjeros, con consecuencias devastadoras para la mayoría de la población. El análisis deja la puerta abierta para seguir explorando los frentes de especulación, explotación obrera y las redes de espionaje en próximos episodios.
Su conclusión satírica:
"In Spain we say: Joder, qué largo." (13:31)