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Nieves Concostrina
Ser podcast. En la ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
Marta
Nieves con costrina. Buenas tardes.
Nieves Concostrina
Buenas tardes, Marta, ¿Qué tal?
Marta
Muy bien. Oye, hace una semana, ocho días en concreto, te escuché con Francino contar los detalles de la matanza de civiles de Millet en el 68 en Vietnam. Y como vosotros decís, siempre que la historia nos conecta con el presente, es inevitable pensar en ese afán imperialista que tantas veces ha demostrado Estados Unidos y que sigue haciéndolo hoy, ahora mismo, seguido por su aliado Netanyahu. Hoy propones que reflexionemos sobre algo. Las imágenes en las guerras, esas que intentan evitar quienes las provocan impidiendo el acceso a periodista sagaza, por ejemplo, o amenazándolo, son pruebas, las pruebas de sus crímenes. Y fueron decisivas para posicionar además a la opinión pública en contra de la guerra de Vietnam, precisamente, aunque también entonces intentaron ocultarlas.
Nieves Concostrina
Claro, totalmente. Sí, así fue. También tengo que reconocer que me acabo enredando yo sola, pero es que un tema con esto de Vietnam me acabó llevando a otro y otro a otro. Y bueno, al final se me abrieron muchos melones con el asunto de Vietnam, aunque el fútbol del pasado miércoles me dejó el discurso ahí partido por la mitad. Pero bueno, me encanta retomar.
Marta
Lo retomamos, claro que sí.
Nieves Concostrina
Pero es que si hablamos de las guerras que provocó Estados Unidos en el pasado, pues nos acaba conectando además con la actualidad. Vietnam, Afganistán, Irak, Irán. Y por tanto tiene que haber soldados muertos en conflictos en el extranjero. Y cuando son muchos los muertos, pues el regreso de esos muertos es un constante goteo de féretros que ha traído muchos problemas a los distintos presidentes. Y sobre todo se me quedó en la recámara la enorme contribución que hizo a la impopularidad de la guerra del Vietnam, las fotos que llegaron desde allí, bien las difundidas por soldados del ejército, como fue el caso del sargento que documentó al detalle la masacre de My Lai, o fotógrafos de prensa que se convirtieron, queriéndolo sin querer, en aliados de los movimientos antibelicistas, que había muchos en marcha.
Marta
A George Bush también le trajo impopularidad las constantes fotografías de féretros que se difundían con los soldados muertos en la guerra de Irak. Acabó prohibiendo la difusión de fotos.
Nieves Concostrina
Así fue, así fue. Porque de lo que no se habla no existe. Y de lo que no ves, tampoco hablas de ello. En fin, si nos da tiempo, al final recordamos esta trampa del fullero Bush. Un dato estadístico respecto a Vietnam. Hasta enero de 1968, el 61% de los estadounidenses apoyaba la guerra. Había un 22% en contra. Y un 17% de esos ciudadanos hongos que no sabían. ¿Te gusta la guerra? Pues no. Sí. Pues eso. En solo cinco meses, los porcentajes dieron la vuelta. Y a partir de julio de 1968 no pararon de sumarse yanquis al no a la guerra. En La semana del 11 al 17 de febrero del 68, solo en esa semana, 543 soldados volvieron en bolsas de plástico negras a Estados Unidos. Fue la semana de mayores bajas en 20 años de aquella innecesaria guerra de Vietnam. Pero es que al año Siguiente, ya en 1969, morían 1.500 soldados al mes. A partir de ese primer año del 68, la guerra de Vietnam se demostró una causa indefendible. Y las fotografías con las que se desayunaban los yanquis tuvieron todo que ver.
Singer 1
¿March into the war Oh, I know you're set for fighting But what are you fighting for? ¿Before you pack your rifle go sail across the sea Just think upon the southern part of land That you call free Oh, there's many kinds of slavery And we found many more Yes, I know you're set for fighting But what are you fighting for?
Marta
¿Hubo algún punto de influencer, alguna foto en concreto que provocara un cambio de visión en la guerra antes de las de my, de las que hablamos la semana pasada?
Nieves Concostrina
Es una imagen que tenemos la mayoría en la retina, estoy segura. Fue un fotógrafo de la agencia P y un cámara de la NBC que captaron justo el momento, justo el instante de la muerte de un guerrillero de Vietnam del Norte. Un Viet con. Bueno, muerte, ejecución. Es en mitad. Se ve mitad una calle ancha de la entonces Saigón, capital de Vietnam del Sur. Y se ve al jefe de policía de la ciudad, que era un survietnamita aliado de los estadounidenses, pegándole un tiro en la sien a un tipo con una camisa de cuadros que tiene los ojos cerrados y la pistola apuntándole a pocos centímetros de su cabeza. El fotógrafo se llamaba Eddie Adams. Ganó el Pulitzer. ¿Y los estadounidenses, cuando vieron esa imagen publicada? ¿Es eso lo que estamos haciendo en Vietnam, ¿Permitiendo que nuestros aliados ejecuten a gente en la calle delante de las cámaras? Si estamos viendo esto, ¿Qué es lo que no estamos viendo? Encima el tipo ejecutado, vietnamita, bajito, muy delgado, con cara de miedo porque en ese momento está recibiendo un tiro, con lo cual daba más impresión. A partir de aquellos primeros meses de 1968, los estadounidenses se desayunaban cada día con imágenes que hablaban muy mal de aquella guerra y que empezó a angustiar a las familias que tenían a jóvenes luchando en Vietnam. Hablando de más hitos fotográficos, eso fue posterior. Pero el de la famosa niña de Vietnam corriendo desnuda y quemada, que iba llorando por una carretera tras un ataque estadounidense con napal, eso, como digo, fue más adelante, en 1971. Pero era una foto impensable porque sacaba en portada una niña desnuda.
Marta
Era como si se hubiera abierto la veda para informar de lo que pasaba en la realidad, en la cotidianeidad de la gente civil, más allá de las escenas épicas de los combates.
Nieves Concostrina
Claro, es que tú eres periodista y has estado en la Estados Unidos y estás informada. Y tú sabes que una guerra se puede fotografiar dando imagen de poderío, captando nubes de helicópteros avanzando por el cielo, soldados en plena carrera heroica como un fusil en ristre, otros avanzando perfectamente pertrechados o captando montones de muertos, pero del enemigo. Todo eso daba sensación de triunfo frente a unos guerrilleros bajitos y zarrapastros que eran los vietnamitas. Pero los estadounidenses empezaron a ver en fotos la otra cara. No digo que los fotógrafos no buscaran su propio lucimiento y escenas sensacionalistas, que exactamente era eso lo que hacían, intentar conseguir el mayor número de portadas. Pero es que lo que estaba ocurriendo era sensacional, es que era impactante. Fue a partir de la batalla de Hue, a finales de enero del 68, cuando ya quedó claro que EEUU no iba a ganar la guerra, aunque por cada yanqui que cayeran 7 u 8 vietnamitas, daba igual, estaba perdida. Aunque el fantasma del presidente Lyndon B. Johnson no parara de hacer declaraciones triunfalistas diciendo Me recuerda mucho, está todo ganado. Pasado mañana está ganado. Y por supuesto, no paraba Johnson de acusar a los periodistas de mentir. Esto es textual. Como marineros borrachos. Eso decía. Bueno, pese a todo eso, la guerra estaba perdida. Pocos días después de que los yankees vieran en la prensa la ejecución del norvietnamita en blanco y negro, también pudieron ver, esta vez en color, la imagen de un tanque con siete, ocho o nueve soldados encima, estadounidenses todos de veinte o de veintipocos años, jovencísimos, amontonados y todos hechos unos zorros. Iban ensangrentados, vendados, uno sujetando un gotero, otro agarrando a un herido. Era una imagen caótica, porque Vietnam era un caos.
Singer 2
To shine people tell me There ain't
Singer 1
no use in trin
Singer 2
Now my girl you're so young and pretty And one
Singer 1
thing I know is true You be
Nieves Concostrina
dead before your time is due I
Singer 2
know watch my daddy in bed And watch his happy tur.
Marta
Resulta extraño que al gobierno estadounidense se le escaparan los efectos secundarios que podrían tener, y que de hecho tuvieron, que esas fotografías estuvieran en los periódicos día tras día tras día.
Nieves Concostrina
Claro, es que parece. Bueno, parece, no seguro ya, pero se ve con la distancia del tiempo. Aquí hubo un riesgo mal calculado por parte del gobierno. Vietnam fue la primera guerra en la que no hubo censura. Por primera vez se estaba viendo que por mucho mensaje triunfalista que hubiera, las fotografías con soldados heridos, un helicóptero subiendo, un cadáver, dos soldados con la cabeza vendada en una trinchera con caras aterrorizadas, mujeres vietnamitas llorando y con niños en brazos, metidos hasta el cuello de agua en un arrozal, todo eso contaba lo mierda que es la guerra. Los fotógrafos tenían acceso a todo. Podían estar en todas partes, en todos los campos de batalla. Por eso pudieron fotografiarlo todo y buscar sin miramientos la imagen más impactante. Claro, también Por eso murieron 135 fotógrafos en Vietnam. Es cierto. Uno de los más famosos reporteros de conflictos entonces, Horst Fass, el jefe de fotografía de la oficina de la agencia AP en Saigón, dijo, abro comillas, intenté estar en la prensa todos los días para ganarle a la competencia con mejores fotos. No intenté hacer nada grandioso. Las fotos se demandaban. Vietnam seguía en portada año tras año, Ahí, cierro comillas. Y claro, es que llegó el momento en que la crudeza de las imágenes ya no tuvo límites, y eso se volvió en contra. Estados Unidos fue tan sobrado a la guerra, fue tan seguro del triunfo, que quiso que se viera cómo iban a aplastar a los comunistas en Vietnam. Ese era el plan. Y leo lo que dijo un teniente, Philip Caputo, que llegó a Vietnam en 1965, cuando todavía estaban diciendo a estos vietnamitas nos los merendamos. Cuando llegaron con ese espíritu triunfalista, nuestra misión no consistía en ganar terreno o tomar posiciones, solo en matar. Matar comunistas, tantos como fuera posible. Apilarlos como leña. Ese era el plan que tenían. Y eso es lo que esperaban ver los estadounidenses en sus periódicos. Y acabaron viendo a sus chicos asustados, heridos y derrotados. Claro.
Marta
Además, que vieran las caras de los soldados heridos podría ser tremendo si los familiares los identificaban al verlos en los periódicos.
Nieves Concostrina
Claro que esa era otra. Es otra cosa que también cambió en Vietnam. Hasta entonces, hasta Vietnam, la norma más o menos aceptada, la no escrita, al menos durante la cobertura de la Segunda Guerra Mundial, era publicar fotos en las que se vieran las caras de los soldados. Esas imágenes eran las que compraban los periódicos locales porque sabían que sus lectores tenían la esperanza de reconocer a alguien, algún familiar. Este asunto me va a llevar al tema de mañana, al melón de mañana, de otra época que tiene mucho que ver. Y es la famosa foto de Iwo Jima, de la bandera y los soldados y tal. Pero bueno, hasta Vietnam decía, eran fotos de soldados vivos, hasta sonrientes, avanzando resueltos hacia la victoria. No heridos o inconscientes, o arrastrándose por la selva desmadejados y tirando de otro herido. Eso les enseñaba lo que de verdad era la guerra. El ejército de los Estados Unidos Podía controlar a sus propios cámaras y fotógrafos. Bueno, salvo elementos como el sargento este del que hablamos, que se les escapó en. Y difundió las fotos de la masacre, que eran tan bestias que en Estados Unidos Se creían que eran montajes. Pero claro, al haber permitido una cobertura fotográfica tan amplia, se les fue de las manos controlar lo que se publicaba. Y A partir del 68, la fotografía se convirtió en un enemigo tan peligroso como los propios norvietnamitas. Estados Unidos dice. No es una frase mía, pero lo leí. Estados Unidos perdió la guerra en Estados Unidos antes que en Vietnam.
Marta
Es que los muertos propios no son una buena propaganda para la guerra.
Nieves Concostrina
Por eso, por lo que comentabas al principio, George Bush cortó de raíz la difusión de imágenes que llegaban a la base de Dover, en Delaware, en la costa atlántica, con féretros, que es a donde llegan los soldados muertos en las guerras, pues cortó la llegada de imágenes con féretros y más féretros de soldados que morían en Irak. Lo prohibió totalmente para que la población no relacionara la guerra con la muerte. Se sabía que morían soldados en Irak buscando armas de destrucción masiva que nunca aparecieron porque no existían. Al títere de José María Aznar hay que agradecerle también que nos pusiera en el punto de mira de los terroristas yihadistas por su vasallaje A George Bush. Casi 200 muertos, Sr. Aznar, nos costó que quisiera hacerse tantas fotos con su amo estadounidense. Ya que hablamos de fotografía con los pies encima de la mesa. Estamos trabajando en ello. George Bush prohibió en 2003 que se fotografiara la llegada de soldados muertos en Irak a la base de Dover porque sabía el alto precio que habían pagado durante la guerra de Vietnam por permitir que la televisión retransmitiera la llegada de miles de bolsas de plástico negras con cadáveres. Por eso Bush nunca facilitó el número oficial de muertos. No había forma de contarlos. En Estados Unidos estaban los yanquis muy contentos con la guerra de Irak, pero si sabían cuántos muertos estaban volviendo, a lo mejor les pasaba lo mismo que con la de Vietnam. Cuando Barack Obama ganó la presidencia en 2008, pidió que se hicieran públicos esos datos y se supo que en la base de Dover se habían celebrado 5.000 ceremonias de recepción de cadáveres.
Marta
Gracias, nieves. Hasta mañana.
Nieves Concostrina
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Singer 2
Despise. ¿Costing me destruction of us Want me thousands of mother When their sons go up to fight and lose their life I said whoa Good God y' all What is it good for absolutely? ¿Let's say it again? What is it good for absolutely Nothing Listen to me It ain't nothing but a heartbreak Send only to the Undertaker. ¿The power form blows Family was caused and risk within the younger generation induction indestruction Who wants to die? ¿Good God y' all What is it good for absolutely? Never said. What is it good for absolutely Listen to me It ain't nothing but breakup He's got one friend that's the Undertaker Many young ladies made him disabled better and me Life is much too short and precious It's been fighting walls each day Walking in life it can only take it away Oh, wait, Say It again, Listen to me. It ain't nothing but a heartbreaker friend. Only to the Undertaker. Peace, love and understand. ¿Is there no place for the Emily? They say we must fight to keep our freedom. The Lord knows there's got to be a better way. Now. ¿What is it good?
Podcast: Todo Concostrina | SER Podcast
Fecha: 24 de marzo, 2026
Conductora: Nieves Concostrina
Colaboradora: Marta
En este episodio, Nieves Concostrina profundiza en el impacto crucial de la fotografía no censurada durante la Guerra de Vietnam y cómo las imágenes gráficas cambiaron radicalmente la percepción pública del conflicto. Desde los inicios de la cobertura fotográfica sin controles gubernamentales hasta su repercusión directa en la política y opinión pública, el programa resalta cómo la verdad visual minó el apoyo a la guerra tanto en Vietnam como en conflictos posteriores, estableciendo paralelos con la censura aplicada en Irak años después.
Sobre la foto de Eddie Adams
"¿Es eso lo que estamos haciendo en Vietnam, permitiendo que nuestros aliados ejecuten a gente en la calle delante de las cámaras?"
— Nieves Concostrina (04:57)
Sobre el cambio de paradigma mediático
"La fotografía se convirtió en un enemigo tan peligroso como los propios norvietnamitas."
— Nieves Concostrina (11:19)
Sobre el control mediático en Irak
"George Bush prohibió en 2003 que se fotografiara la llegada de soldados muertos en Irak a la base de Dover porque sabía el alto precio que habían pagado durante la guerra de Vietnam..."
— Nieves Concostrina (13:00)
Cita histórica de un teniente estadounidense en Vietnam:
"Nuestra misión no consistía en ganar terreno... solo en matar. Matar comunistas, tantos como fuera posible. Apilarlos como leña."
— Philip Caputo, citado por Nieves (11:03)
Reflexión final:
"Estados Unidos perdió la guerra en Estados Unidos antes que en Vietnam."
— Nieves Concostrina (12:46)
El episodio mantiene el estilo irónico, crítico y desenfadado de Nieves Concostrina, mezclando humor ácido con rigor histórico y una clara vocación de denuncia de las manipulaciones informativas sobre la guerra.
Este episodio es una reflexión lúcida (y sin concesiones) sobre el papel fundamental de las imágenes en la construcción (y deconstrucción) del relato sobre la guerra, recordando que, en ocasiones, la verdad más letal para un imperio no se dispara con balas sino con cámaras.