Transcript
A (0:02)
Ser podcast. En la ventana Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
B (0:25)
Hoy vamos a cerrar el capítulo dedicado íntegramente a Hitler y a los nazis que inauguramos hace ocho días, cuando se cumplieron 130 de su nacimiento. Es posible que mañana alguna derivada, por ejemplo, la División Azul es mañana. Que nos metamos por otros caminos, es posible que lo hagamos. Pero lo que es Hitler, Hitler, hoy lo cerramos por si alguien se lo ha perdido. Lo hemos agrupado en cuatro entregas. Hoy es la cuarta. Podíamos haber hecho muchas más, ya lo sé. Sí, pero la capacidad de síntesis también es una virtud a la hora de repasar la historia. Y además, yo creo. Nieves, buenas tardes.
A (0:55)
Hola, buenas tardes.
B (0:55)
Yo creo que hemos tocado los palos fundamentales. Por cierto, ayer terminabas haciendo referencia a ese programa Lácteon T, que consistía en cargarse a personas, entre comillas, defectuosos, defectuosas, algún tipo de tara, discapacidad mental, física, etc. Niños de hasta tres años. En fin, solo recordar que hace unos años, en 2002, hubo un homenaje en el cementerio central de Viena a los 599 niños asesinados solo en una clínica infantil austriaca. ¿Por qué? Porque eran defectuosos. Los restos de otros centenares estaban ahí, en esa clínica, metidos en frascos de formol. Ojo, Austria, que siempre nos hacen una cancamusa para que miremos Alemania. Pero Hitler fue originario de Austria. Bueno, y cuatro capítulos, he dicho cuatro episodios. El de hoy quizás sea uno de los menos contados. Y tiene que ver también, lo insinuaste o lo comentaste un poco de pasada ayer, tiene que ver con la cantidad de gente que intentó pararle los pies a Hitler, vamos, cargárselo directamente antes de que hiciera más daño, pero que por un motivo u otro no llegaron a conseguirlo. Qué lástima.
A (1:59)
Hubo tanta maldad en las filas nazis.
B (2:02)
Hemos hablado mucho de eso, de las víctimas. Sí, claro, que es lo que hay
A (2:05)
que hacer, por supuesto. Hicieron tantas cosas inconcebibles y ocupan tanto espacio en la historia que apenas dejan hueco para poder hablar de los que lucharon contra los malos. Es más, nos hemos centrado tanto en aquellos judíos víctimas de los nazis que mira tú, ahora son los actuales neonazis. Esos judíos. Y la dimensión del Holocausto fue tan grave que nos han eclipsado a otras mil de víctimas del nazismo que además se enfrentaron al opositores civiles, militares, progresistas, objetores de conciencia. Hoy nos vamos a ocupar de los que tuvieron como objetivo matar a Hitler y de esos objetores de conciencia, de los desertores que se arriesgaron a morir por no querer matar. El Holocausto tiene memoriales por todas partes, como debe de ser, por supuesto. Pero el primer monumento a los desertores del nazismo no se inauguró en Colonia. Hasta el año 2009 nadie se había ocupado del recuerdo de esas víctimas. También en 2009, el Parlamento austriaco, durante la presidencia del socialista Heinz Fisher, aprobó hacer una declaración pública para reconocer a los desertores del nazismo. Pero se aprobó en Austria, entonces con la oposición del PP y el Vox austriaco, para entendernos, porque a ellos Hitler les parece un gran líder y los antinazis son unos antipatriotas. Por supuesto, el monumento de Colonia a los desertores del nazismo rinde homenaje, comillas, a quienes se negaron a disparar, torturar, asesinar o discriminar. La excanciller Angela Merkel, cada vez que hablaba de los desertores del nazismo, siempre decía lo hay momentos en los que la desobediencia es obligatoria.
