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Unknown/Poet
Ser podcast.
Unknown/Narrator
En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
Carla
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Hola, Carlas, ¿Qué tal?
Carla
Buenas tardes. ¿Descansado? ¿Todo bien? ¿Todo en orden?
Nieves
Todo perfecto.
Carla
Venga, vamos a abrir semana de este Acontece que no es poco, con una historia que no va a dejar indiferente a nadie. A nadie, porque es imposible no conmoverse y no cabrearse, que no son para nada incompatibles con lo que vamos a contar a continuación. A ver, ¿Cómo digo esto? Este sería el enésimo ejemplo de cómo el eterno combate entre la fe y la razón, entre la religión y la ciencia, que podrían convivir. Como son planos diferentes, no tendrían por qué chocar. Pero hay amigo, hay amiga, cuando alguien, quien sea, utiliza a Dios como argumento, empezamos mal y podemos acabar peor. Claro. Como es el caso de hoy. Hoy contamos la historia de un científico llamado Sadie de Buen.
Nieves
Una maravilla, una maravilla.
Carla
Yo no tenía ni idea de quién era hasta que. Bueno, ahora lo contarás de verdad.
Nieves
Yo lo descubrí hace poquísimo. Yo no sé si con la historia de hoy los oyentes van a quedarse tan pasmados como me quedé yo cuando descubría a nuestro protagonista. Yo lo conocí gracias a un libro pequeñito, pequeño. Es una joyita que me regalaron. Está escrito por Manuel García González y por Pepa Corbacho y se titula Sadí de Buen, el Lorca de la ciencia. El nombre de Sadí puede sonar extraño porque suena árabe. Así es. Pero en realidad era un señor nacido en Barcelona a finales del siglo XIX al que sus padres le pusieron Sadí, que significa afortunado. El padre de Sadie era librepensador, científico, republicano y anticlerical, o sea, buena gente de entrada. Y en esta historia es tan importante la familia de Sadie de Buen como el propio Sadie. Y digo que me quedé pasmada con ese librito porque es de esos que cuando los cierras A ver, de verdad, esto no puede ser. Se me saltaron de verdad hasta las lágrimas de rabia. Es imposible que a personas tan extraordinarias como Sadie de Buen le pasaran lo que le pasó. España fue muy afortunada por contar con un científico como él, porque gracias a Sadie de Buen este fue el único país del mundo que estuvo a punto de erradicar el paludismo. Lo de hoy es historia de la ciencia. Es historia del horror, es historia de un gran hombre, es historia de lo grande que pudo ser este país y de la gran mierda en la que lo convirtió el dictador Franco.
Unknown/Poet
Floren los árboles, callen los plantes, Callen los plantas, floren los árboles. Ya no. Toma.
Carla
Bueno, pues vamos al principio de esta historia que tiene pinta de presentarse, de ser duro. Bueno, es que lo es. Es que es una historia muy dura.
Nieves
Es muy dura. Y yo creo que fue una mala jugada del destino que Sadí naciera precisamente un 18 de julio. Sadi era hijo de Odón de Buen. Es un tipo al que también he descubierto a raíz de esto. Odón de Buen era catedrático de Historia Natur de la Universidad de Barcelona. Y hay que hablar primero del padre para entender lo que luego fue el hijo. El padre de Sadie fundó el Instituto español de Oceanografía, publicó libros que fueron obras de referencia en el extranjero, fue el principal introductor de las teorías de Darwin. Rechazaba la injerencia, por supuesto, de la multinacional católica en todos los niveles de enseñanza, porque frenaba el progreso de España. Así lo dijo él, lo declaraba abiertamente. Dijo, mientras no matemos la intolerancia, mientras queden en la sangre española gérmenes de Torquemada y de Loyola, se refiere a Ignacio de Loyola, no seremos libres. El clericalismo es el obstáculo más grande que se opone al progreso de nuestro pueblo. Peleo por la República porque sin ella no habrá suelo firme en que afirmar la libertad, atmósfera pura que permita la legítima expansión de las ideas. Bueno, la respuesta de esto del obispo de Barcelona, Jauma Catalá, a declaraciones bueno, fue salvaje. Fue decir, por ejemplo, que un ateo no puede ser buena persona. Una ciencia que no afiance la fe en Dios sería de todo menos ciencia. Esto es lo que dijo el de las faldas. Y lo primero que hicieron fue incluir los libros de Odón de Buen en el índice de libros prohibidos por la Iglesia, entre ellos uno titulado Historia Natural, Zoología, Botánica y Geología.
Carla
Bueno, es verdad que conociendo la historia, lo que ocurrió tampo ya no nos sorprende a estas alturas que la Iglesia prohibiera un libro de geología y de botánica. Pero como sigue resultando inconcebible. A ver, situémoslo en el tiempo. ¿Eso cuándo ocurrió, Nieves?
Nieves
A finales del 19895. Sadie de Buen, el hijo, tenía dos añitos. Esa prohibición de los curas de un libro de ciencias Naturales demostraba lo certero que era Odón de Buena al decir que la religión es el mayor obstáculo para el progreso de un país. Por favor, que estamos hablando de finales del XIX, que Europa ya nos llevaba por delante. Ni se sab. Intentaron a este hombre apartarlo de la cátedra, pero cientos de alumnos de la Universidad de Barcelona se fueron armados con piedras y palos al obispado gritando Viva la enseñanza libre. Apedrearon la casa del obispo, qué pena no apedrear al obispo también. Y apedrearon la del rector y consiguieron que le devolvieran la cátedra. Ese era el padre de Sadie de Buen, considerado en las universidades europeas una eminencia científica y educativa y cuyos libros eran obras de referencia en América. En España, en cambio, podía censurarle un fanático con faldas que encima probablemente sería hasta pedófilo. Sadi de Buen eligió también las ciencias y se especializó en parasitología médica, se enganchó a la epidemiología porque este país, como casi todo el mundo, tenía un gravísimo.
Carla
La malaria, el paludismo.
Nieves
Exactamente. Y A partir de 1920 Sadi Dewen se volcó en acabar con esa enfermedad, con el paludismo, que afectaba a 800 personas y que mataba 5.000 cada año, sobre todo además en Extremadura. Cáceres se llevaba la peor parte, pero también en Andalucía y en parte del Levante.
Unknown/Poet
La fatiga y la pena que me vo. Que me van liquidando. La gente anda diciendo y sigo por mi camino que la nube la destruye el viento.
Carla
Oye, seguro que es de sobra conocido, pero bueno, recordemos en este punto que el paludismo se contrae si te pica un mosquito, mosquito anófeles, que sea portador del parásito, parásito que ha pillado el mosquito al picar a una persona enferma de paludismo, o sea, esto es. Es un ciclo muy complicado de interrumpir.
Nieves
Pero sobre todo era entonces, porque hasta principios del siglo XX no se descubrió que el mosquito era el que llevaba y traía el parásito de la malaria de humano. En humano se creía que la malaria se pillaba por culpa de aguas insalubres o por respirar aire contaminado, las miasmas famosas que había por ahí por aguas pantanosas. Y el único remedio para aliviar en algo la malaria era la quinina. Nunca se había trabajado en la prevención de la malaria porque no sabían por dónde atacarla. Hasta que se descubrió que el mosquito era el portador. Y el Dr. Sadie de buen se volcó en la investigación del paludismo y sus transmisores para evitar las 5.000 muertes, los 5.000 muertos al año que se llevaba por delante la enfermedad. Y concluyó que para acabar con la malaria había que acabar con el mosquito, sobre todo en su fase inicial, cuando eran larvas. Las investigaciones de Sadie Dewell le llevaron a averiguar que en las zonas de Estados Unidos donde vivía un diminuto pez llamado gambusia, la incidencia de la malaria era mínima, porque la gambusia se alimenta vorazmente de las larvas del mosquito. Sadie de Buen hizo que le enviaran desde Carolina del Norte 200 gambusias, que
Carla
tampoco parecen muchas, ¿Dónde pensaba distribuirlas? Porque los ecosistemas americanos y europeos, en este caso español, son diferentes.
Nieves
¿Estos bichos sobrevivieron o sí Sadie de Buen es que tuvo la ayuda de toda su familia de científicos, recuerda? Su padre era oceanógrafo y biólogo, un hermano era epidemiólogo como él, y los otros dos eran ictiólogos. Esto me encanta. Los especialistas en peces, ¿No? Los que estudian los peces. La familia de Buen se dejó la piel por la salud pública de los españoles, porque para ellos la sanidad era un derecho fundamental de las personas, seas de donde seas, sin prioridades. Con todo, la mayoría de las gambusias palmó y no superó el periodo de aclimatación en un entorno controlado, porque es que las metieron en la bañera de casa de Sadie de Buen. Estuvo en una bañera. Sobrevivieron sólo doce. Doce pececillos que fueron liberados en una pequeña charca de Talayuela, en Cáceres. En pocos meses crecieron cientos de gambusias que fueron llevándose a pozos, a estanques, a charcas. Pero las gambusias también saltaron a los ríos y el éxito de la guerra biológica contra el paludismo no se hizo esperar. Pero ojo, la suelta de gambusias tuvo un efecto perverso y también muy estudiado. No debo dejar de mencionarlo porque eso se conoce ahora y van a decir mira, esto no lo dice. Sí lo vamos a decir. La gambusia está incluida en la lista de especies invasoras más dañinas del mundo. Pero claro, es que ahora nos ocupa el momento de aquella lucha antipalúdica de hace un siglo, porque es que enfermaban 800.000 personas al año.
Carla
En España, en los años 20, esos riesgos no se podían calcular, lo de la especie invasora. Cuando además la prioridad entonces era salvar vidas, que es de lo que se
Nieves
trataba en aquel momento. Era eso. Jornada miles de vidas en todo el mundo. Desde Italia llegó una comisión sanitaria a la Charca de Talayuela para recoger gambusias y luchar contra el paludismo en la comarca del Lacio. La Comisión de Paludismo de la Sociedad de Naciones visitó España para conocer el trabajo del Dr. Sadi de Buenos Aires, y todos los miembros de la delegación se llevaron gambusias a sus países para luchar contra el paludismo. El delegado de la Fundación Rockefeller en Europa visitó el Centro Antipalúdico de Navalmoral de la Mata. Es allí donde conoció el trabajo de Sadie de Buen e hizo un informe diciendo que era la única institución de España con la que valía la pena colaborar. Esto era la Institución Rockefeller, la Fundación Rockefeller. Henry Ford pidió gambusias para acabar con los mosquitos en su residencia de Cannes. El Sr. Alfonso XIII pidió gambusias para llevarlas a los estanques de los Reales Palacios de Aranjuez y a los de la Casa de Campo de Madrid, porque la Casa de Campo de Madrid era del Rey, no de los madrileños, no lo olvidemos. Hasta 1931. Y bueno, parece que al Playboy le molestaban los mosquitos.
Unknown/Singer
No me moleste, mosquito. No me moleste, mosquito. No me moleste, mosquito. ¿Why don't you go? No me moleste, mosquito. Let me eat my burrito. No me moleste, mosquito.
Carla
Nunca entendí cómo los dors pudieron hacer esta canción, pero bueno, da igual. Oye, pero todas esas gambusias que se distribuyeron por medio mundo procedían de aquella docena de supervivientes de la Charca de Talayuela.
Nieves
Es increíble. Es increíble. Es increíble. Mira, es más, investigaciones ya de este siglo, del siglo XXI, han concluido que la mayoría de las gambusias de Europa y África actualmente descienden de los doce pececillos de aquella charca extremeña que primero vivieron en la bañera de Sadie de Buen. Mira, no puedo detenerme más en la extraordinaria repercusión internacional que tuvo, ni en los médicos que especializó Sadie de Buen para que atendieran una red de más de 3. 300 dispensarios antipalúdicos. E hombre fue nombrado también inspector de hospitales de la Cruz Roja, creó una magnífica red sanitaria rural. En fin, una preocupación absoluta por la sanidad pública. Sadie de Buen redujo la mortalidad por paludismo en España de 5.000 personas a sólo 140 al año. Estaba a punto de erradicar el paludismo hasta que el 13 de julio de 1936 fue a Córdoba a una inspección de hospitales. El 18 de julio celebró por tierras cordobesas su cumpleaños, a la vez que unos militares españoles asesinos daban un golpe de Estado y desataban el terror. Sadie de Buen fue detenido no se sabe por qué. Bueno, sí, sí se sabe. Porque ostentaba un cargo oficial de sanidad en la República y era militante socialista. Por esto lo detuvieron. Mes y medio después de su detención lo fusilaron en las tapias del cementerio de San Rafael de Córdoba. Tenía 43 años y rechazó amablemente, y no lo entiendo, al cura cómplice de sus asesinos que pretendía perdonarle sus pecados. No tenía nada en qué creer.
Carla
Vaya bajona. ¿Y qué pasó con todo el trabajo que había hecho?
Nieves
Pues el plan antipalúdico del Dr. Sadie de Buen lo desmantelaron los franquistas. Y también destruyeron gran parte de la documentación con sus investigaciones. Y en España los muertos por paludismo pasaron de 140 al año a más de 2000. Vuelvo a recordar las palabras del obispo cabrón que le dijo al padre de Sadie y de Buen que un ateo no puede ser buena persona. Una ciencia que no afiance la fe en Dios sería de todo menos ciencia. A ver. La ciencia de Sadie de Güey lo convirtió en la persona que más vidas salvó en el siglo XX. Un ateo preocupado sólo por una sanidad pública sin diferencias territoriales ni de clases sociales. Los que lo asesinaron, militares franquistas, ultraderechistas, falangistas y sus curas cómplices, eran todos católicos. ¿Son ellos las malas personas?
Unknown/Narrator
Probablemente en su pueblo se le recordará como cachorros de buenas personas que hurtaban flores para regalar a su mamá y daban de comer a las palomas. Probablemente todo eso debe ser verdad, aunque es más turbio cómo y de qué manera llegaron esos individuos a ser lo que son y a quién sirven. ¿Cuanto alzan las banderas, hombres de paja que hubo? Usan la colonia y o no para ocultar oscuras intenciones, tienen doble vida, son sicarios del mar. Entre esos tipos y yo hay algo personal.
Carla
Mañana más nieves. Un beso muy grande.
Nieves
Gracias, Carla. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (with Carla, co-presenter)
Platform: SER Podcast
Date: May 11, 2026
Episode Description: La historia de Sadí de Buen, pionero español en la lucha contra el paludismo, y cómo su vida y su legado quedaron truncados por la intolerancia, el fanatismo religioso y la violencia franquista.
El episodio explora la vida y el trágico destino del científico Sadí de Buen, un referente en la lucha contra el paludismo en España durante el primer tercio del siglo XX. Nieves Concostrina relata, con su característico tono irónico y crítico, cómo la razón y la ciencia se vieron aplastadas por la intolerancia religiosa y la violencia de la dictadura franquista. La historia mezcla admiración, emoción e indignación por el destino de Sadí y su contribución casi olvidada para la salud pública.
Concostrina mantiene su habitual tono sarcástico y directo, combinando datos históricos rigurosos con juicios críticos contundentes y momentos de emoción personal, que busca implicar y conmover al oyente.
Este episodio es una denuncia apasionada sobre el olvido y la injusticia que sufrió un personaje crucial en la historia sanitaria española. Es un homenaje a Sadí de Buen, un científico cuya ética y logros merecen recordarse y reivindicarse como ejemplo de servicio público y rigor racional frente a la intolerancia y la barbarie.
La historia de Sadí de Buen pone en evidencia el precio de la intolerancia y el autoritarismo, así como la fragilidad de los avances científicos cuando chocan con el poder dogmático. Un episodio emocionante e indignante, esencial para entender la importancia de la memoria histórica y la defensa de la ciencia y el pensamiento crítico.