
Loading summary
Nieves Vallespinós
Ser podcast.
Narrator/Host
En la cadena ser. Cualquier tiempo pasado fue anterior. Con nieves con costrina.
Nieves Vallespinós
Por las fechas en las que lanzamos el este programa de abril, aunque luego alguien acabe escuchándolo en octubre. Y por la temática del programa de hoy, no debemos arrancar de otra manera que no sea 1521. En abril, para más señas, en Villalara justician a quienes justicia pidieran. Con esta fuerza comienza la canción Castilla, canto de esperanza. Y así debemos empezar, en recuerdo y con admiración por Luis Martín, fallecido En noviembre de 2025, el cofundador del grupo Nuevo Mester de Juglaría, que ponía en pie al público este grupo cada vez que terminaban este reivindicativo canto de derrota con un Viva Castilla. Hablamos hoy de Comuneros, pero no de los Comuneros de la Comuna de París, que la liaron muy parda en 1871 porque estaban muy hartos de los abusos de su emperador. Ni nos referimos a The Communars, la banda británica que nos puso a bailar a todos en los 80. A todos los que ya habíamos nacido, claro. El famoso asunto de la Revolución de los Comuneros es uno de esos episodios que nos suenan a todos, que aparentemente son muy conocidos porque están muy oídos, Con castellanos en armas contra el rey Carlos I, un broncón impresionante, decapitaciones por un tubo. ¿Pero qué demonios pasó? Porque puede que una mayoría de castellanos y leoneses solo conozcan el titular, al igual que la mayoría de los madrileños desconocen la chicha que hay detrás del farsante 2-5 y salen a celebrar sin saber lo que celebran. Pues la Revolución de los Comuneros fue un levantamiento contra los abusos del rey extranjero y toda la camarilla borgoñona y flamenca que trajo con él y que acaparó poder y cargos. Aquello fue Castilla contra el rey y su corrupción. Ni luchas de identidad, ni libertad, ni mandangas románticas. Al rey Carlos I de España y emperador Carlos V de Alemania, que son el mismo, lo tenemos en nuestro imaginario como un grande, porque así nos lo han metido entre ceja y ceja. Su importancia histórica, Vamos, absolutamente indiscutible. ¿Su catadura moral? Fea, feísima. Qué hizo lo que tocaba hacer y fue lo que tocaba ser en aquellos principios del siglo XVI. Sí. Pues vale. Pero eso no impide que sea lo que un rey usurpador un gobernante corrupto, un pésimo gestor, un mal cristiano y una mala persona carente de escrúpulos. Uy, sí, sí, nos dio un imperio en el que no se ponía el sol. ¿Pero qué imperio? Si el imperio le vino dado porque le cayeron encima todas las América, Castilla, Aragón, Sicilia, Cerdeña, Nápoles, Flandes, Austria. Bueno, y no sigo, pero que esto te empiece a llover por tu cara bonita con 17 años no se puede traducir en que el jovencito Carlos consiguiera formar un gran imperio. Pero es que lo gestionó encima malamente. Y cuando él tuvo que dejar ese imperio en herencia, bueno, eso ya fue el principio del fin, el comienzo del declive, porque eso era una inmensidad imposible de mantener y de administrar. Aquel jovencito Carlos, que empezó a reinar en Castilla con 16 años, pese a que su madre, Juana I, seguía siendo la reina titular, no quiso quedarse en eso, en Bulgar, rey. Quiso ser también emperador del Sacro Imperio, título que dejó vacante su abuelito austriaco Maximiliano, cuando cascó. Pero ese cargo no te caía en gracia por las buenas. Ese cargo había que comprarlo. Había que sobornar con mucha pasta a todos y cada uno de los príncipes electores del Sacro Imperio que tenían que dar su voto afirmativo para que fulanito o menganito fuera de rey de los romanos con título de emperador. En 1519, cuando empezó la pugna por pillar el cargo, el otro candidato era el rey de Francia, Francisco I, que como acabó perdiendo porque Carlos sobornó más y mejor, las relaciones de los dos reyes se envenenaron para los restos. El ansioso Carlos I consiguió ser también Carlos V a costa de muchas vidas, de muchos abusos hacia sus súbditos y de mucha pasta que no puso él de su bolsillo. Así que vamos a ello. Les presento primero a un tipo, Juan de Padilla, toledano. Después conoceremos a su esposa, María Pacheco, trascendental también en la historia comunera que nos ocupa. Juan de Padilla mamó la política y se implicó en ella desde que, siendo una adolescente, vio a su padre, Pedro López de Padilla, intervenir en las Cortes de Valladolid para defender la legitimidad de Juana como reina de Castilla. El cantamañanas de su marido, el consorte Felipe el Hermoso, había reunido las Cortes con el fin de declarar a su esposa incapacitada para gobernar. Y Pedro de Padilla se encaró con el rey defendiendo los derechos legítimos de Juana como reina de Castilla. Finalmente, Juana, ya saben, primero víctima de la ambición de su marido, luego víctima de la ambición de su padre, Fernando el Católico, y por último víctima de la marginación que le impuso su hijo Carlos por. Bueno, pues acabó encerrada y anulada en Tordesillas. Siguió siendo reina titular de Castilla, pero el gobierno del reino pasó a su hijo Carlitos. Bien, ya tenemos al imberbe de Carlos I, que llega a reinar a estas tierras con 16 añitos. Por primera vez, una sola cabeza reunía las coronas de Aragón y de Castilla. Para entendernos, digamos que es el primer rey de España, porque esto le gusta mucho decirlo a los españolistas. Pero ojo, que las coronas seguían siendo autónomas y con sus propias leyes y administraciones. Cada una tenía sus propias Cortes. Y lo primero que tuvo que hacer Carlos nada más llegar fue presentarse ante las Cortes de sus reinos. Buenas, que soy el nuevo y que vengo a que me juréis como rey y a juraros yo a vosotros que respetaré vuestros fueros y vuestras libertades. Fue primero a las Cortes de Castilla a jurar los fueros castellanos, pero allí ya estaban de morros. Primero porque a ese inmigrante no había quien lo entendiera, ni papa de castellano, desconocía las tradiciones, ni toros, ni nada, el hombre, claro. Y encima venía rodeado de una tropa también de inmigrantes que acapararon los cargos del gobierno. A Carlos I, así de entrada, no se le ocurre otra cosa que entrar pidiendo una salvajada de dinero para hacer frente a su futura campaña electoral como candidato a emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en cuanto el trono quedara vacío. Su abuelito, el emperador Maximiliano, aún vivía, pero había que estar preparado, entrar en campaña, buscar apoyos y sobre todo dinero, mucho dinero con el que comprar esos apoyos. Reunidos los representantes de los distintos territorios en los que se dividía la Corona de Castilla, le dicen al rey que lo que pide es mucha pasta, que sólo le dan una parte, porque el dinero no sobra, y encima es para sacarlo al extranjero. Mira tú como lo que hacía Juan Carlos de Borbón, cobrar aquí y llevárselo a Suiza. Carlos I abandonó Castilla un poco mosca y dejó a los castellanos también muy mosqueados. Llegó a las Cortes de Aragón y a las de Cataluña, y allí, más flojos o más interesados, según se mire, no le dieron todo, pero le dieron mucho. Y sobre todo no protestaron tanto como los castellanos pensaron los oye, lo mismo esto es una inversión y si sale elegido emperador luego nos benefician algo. Faltaba jurar en las Cortes Valencianas, donde lo estaban esperando con cara de perro y donde no estaba muy por la labor de soltarle la pasta que pretendía. Así que Carlos I se quedó remoloneando por Barcelona mientras se pensaba si era buena idea acercarse a Valencia. Y en estas que llega la noticia a principios de 1519 de que el emperador Maximiliano caputo y tal y como estaba previsto, Carlitos I efectivamente sale elegido como emperador gracias a los cientos de miles de florines que había repartido en sobornos y que le habían prestado los bancos. El dinero que Carlos I estaba recaudando en Castilla y Aragón era para pagar sus deudas con esos bancos. Bancos extranjeros, no lo olvidemos, bancos extranjeros. Es decir, Carlos I no había cumplido ni 20 años y ya estaba hasta el cuello de deudas. Así que vuelta convocar Cortes en Castilla para pedirles a los castellanos la pasta que no le habían querido dar antes, o conseguía el dinero o el trono imperial peligraba. Había que crear un impuesto en Castilla que a Carlitos le asegurara sus buenos ingresos. Pero había tan mal rollito con Castilla, con el inmigrante ese que había caído en suerte como rey, que Carlos I convocó Cortes en Santiago de Compostela y en Coruña. Vamos, que en la vida se habían convocado por Galicia porque aquello estaba lejísimos de los centros del poder políticos castellanos. No las convocó el tramposo de Carlos I en Santa Cruz de Tenerife. De milagro manda carayo. Es una pela, nadie se fía. Es una pela, una de mucho cuidad. El rey de la 1314 no sabe lo que es cotizar. Juan de Padilla, ya en primera línea de política como regidor de Toledo, escribió cartas a otros representantes de territorios con voto en las Cortes de Castilla pidiendo la unión de todos para decirle al rey Carlos no te damos ni un céntimo más, macho, que pides más que un cura. Ya vale. Había que decirle al rey que en Castilla no estaban de acuerdo con su empeño de ser emperador, porque eso era muy caro y si quería serlo, pues que se lo pagara él, que el dinero de Castilla se tenía que quedar en Castilla, que no se lo podía llevar a Alemania ni mucho menos. Castigar a los castellanos con el subidón de impuestos que pretendía. Muchos representantes castellanos estuvieron de acuerdo con Padilla para unirse contra la corrupción del rey y los abusos de poder de su séquito de extranjeros. Y ahí fue cuando se declararon en comunidad. Formaron eso, una comunidad de territorios. No fundaron un partido comunista cuando los vecinos de un edificio formalizan una comunidad. Tampoco están fundando grupos marxistas leninistas. Están reuniéndose en una comunidad. Y resalto esto porque la ignorancia es la madre del atrevimiento. Y es una lástima que gran parte de castellanos se estén comiendo el ridículo discurso que les ha colado esa ultraderecha del PP y Vox con que los comuneros eran comunistas y republicanos. ¿Estáis tontos? ¿Cómo van a ser eso? Los comuneros eran monárquicos hasta las trancas. Defendían la corona de Castilla a muerte, pero no querían a un rey extranjero y usurpador que sólo hablaba alemán y francés. Querían a la legítima reina y titular del reino, a su madre, a Juana I de Castilla, que había nacido en Toledo y que hablaba castellano español a pura cepa. Ahora bien, en algo sí se parecían los comuneros a los progresistas actuales que acabaron cagándola por diferencias internas. Pero los comuneros, que también formaron una Santa Junta en la convicción de que el tal Dios estaría del lado de los justos, tenían razón cuando dijeron que las pecunias de Castilla se deben gastar en provecho de Castilla y no de Alemania, Aragón o Nápoles. Y que el rey ha de gobernar cada tierra con el dinero que de ella recibe. Está claro, blanco y en botella. Algo que objetara esta exigencia comunera. Si el rey lo era de Castilla y de Aragón, que viviera en el país, no a 2.000 kilómetros. Las extravagantes Cortes gallegas tuvieron que suspenderse porque el rey no obtuvo el consenso para aprobar el impuesto con el que quería sangrar a los castellanos. Así que Carlitos se subió a un barco y se largó a Flandes para empezar a atender sus asuntos imperiales. Aquí dejó una melé importante. Todo empantanado, una revolución en marcha y el gobierno de la Corona en manos de extranjeros bajo la regencia de Adriano de Utrecht, que como su propio nombre indica, era holandés. Muy bonito. Ya no sólo el rey era extranjero, También el regente Adriano D sirvió tan eficazmente a los intereses del emperador y tan estupendamente mal a los intereses de castellanos y aragoneses que Carlos V lo hizo obispo, luego inquisidor, después cardenal y después lo enchufó para que fuera Papa. Aunque los clientes de la secta católica sigan creyendo que la elección de un papa la inspira un Espíritu Santo disfrazado de palomo. En fin, pues eso, que para quien no lo sepa, el papa Adriano VI, antes de ser papa, fue regente de estos reinos. En 1520, cuando el señor emperador, con sus 20 añitos, ya estaba encajado en Bruselas, los comuneros enviaron a dos emisarios para ver cómo acabar con las tiranteces. Ni que decir tiene que Carlos V dio con la puerta en las narices a esos vulgares castellanos llegados de sus reinos del sur. Por favor, peticiones a él todo un emperador europeo en la corte flamenca, o sea del brilli brilli, somos demasiados y no podrán pasar por encima de los años que tuvimos que callar por los libros prohibidos y las entradas secretas. En la carta que le hicieron llegar y que conserva el archivo de Simancas, se decía muy pedimos a Nuestro Señor que el tesoro de estas Comunidades se guarde para defender y acrecentar estos reinos y no se gaste en otros señoríos. Aquí es la primera vez que aparece escrita la palabra Comunidades. Se refiere a las comunidades castellanas en el sentido del pueblo, de las gentes. La revolución se extendió por Toledo, Segovia, Burgos, Zamora, Valladolid, León, Salamanca, Ávila, Madrid, Guadalajara, Cuenca, Soria. De ahí que todavía perdure el grito de Castilla entera se siente comunera. Con alguna petición tragó. Cuando vio todo a Castilla levantada en armas, Carlos V reculó un poquito en impuestos, castellanizó el gobierno para que no todos los altos cargos fueran hablando alemán y francés por los pasillos. Pero la guerra ya era inevitable y los comuneros acabaron a guantazos y a tiros contra el ejército del rey. Guerra que no pensamos narrar porque ya sabemos lo que es. Luchas, tomas de ciudades, fallos de estrategia, avances, retrocesos. Hasta llegar a la última escaramuza, la que se perdió el 23 de abril de 1521 en la localidad de Villalar, en Valladolid, llamada ya oficialmente Villalar de los Comuneros porque en su plaza decapitaron al día siguiente a los tres cabecillas, y nunca mejor dicho, claro, Juan Bravo, Juan Padilla y Francisco Maldonado.
Poet/Chorus
Poder tener el universo en un cajón.
Nieves Vallespinós
La revolución de los comuneros contra la corrupción del rey Carlos I y su camarilla de flamencos y borgoñones es uno de los episodios revolucionarios más importantes de nuestra historia. Fue un territorio que plantó cara a un rey corrupto. Los castellanos que se dejan arrastrar por un discurso fabricado en el siglo XIX y que es el que propaga la ultraderecha pepera y boxera, deberían echar un ojo a la historia de su pueblo. Les han hecho creer que los comuneros eran unos señores feudales interesados solo en su ombligo. ¿Que se levantaron contra el poder real? Vale, pero no solo. También se levantaron contra el absolutismo, la corrupción y por el derecho a elegir a sus representantes en Cortes. El PP y Vox llevan años zancadilleando los actos de la fiesta autonómica del 23 de abril porque ven a Carlos I como el gran representante de los valores hispanos. La expansión y la unión territorial, la defensa de la religión. ¿Pero qué religión? Si Carlos V atacó Roma, saqueó la ciudad y secuestró al Papa. Y la expansión territorial y su gestión del Imperio absolutamente nefastos. Carlos V disponía de unos recursos económicos ingentes en Europa y América, pero fueron insuficientes porque usó muchos ingresos públicos para sus gastos privados, Tuvo total falta de previsión presupuestaria y todo su reinado estuvo endeudado con los bancos. Los gastos del manirroto Carlos eran desorbitados y siempre superaban a los ingresos. Pese a toda la plata que se traía de América y pese a los altísimos impuestos que recaudaba en Castilla, territorio con el que no paró hasta que lo estranguló definitivamente y lo llevó a la bancarrota. Pues ni aun así llegó a fin de mes. El señor emperador, en ningún momento de sus 39 años de reinado Soldad a los perros porque me he escapado. Hundad mi colonia, la nariz del galgo. Corred con ganas que esta noche aguanto. Perseguidme a fondo, quiero hacerlo largo. Con el aplastamiento de aquella revolución y la ejecución de los comuneros, Castilla perdió el paso del progreso. Los castellanos querían prosperar, pero no les dejaban. Y ahora, 500 años después, Castilla tiene unos lodos que vienen de aquellos polvos. La revolución de los Comuneros tiene un sesgo muy épico, casi romántico, pero no se pueden perder de vista las consecuencias. Contado muy En las principales ciudades castellanas que se revolucionaron había una incipiente industria textil. En Castilla había mucha oveja y por tanto, mucha lana que los castellanos querían procesar, porque eso significaba muchos puestos de trabajo. ¿Pero querían procesar esa lana en Castilla para que la riqueza se quedara en Castilla? Pues no. La lana se exportaba al extranjero y se devolvía manufacturada a Castilla a precio de oro. Castilla quería defender su lana y su industria para poder ser algo más que campesinos. Pero con la derrota de los comuneros se cerró toda aspiración industrial, se castigó a Castilla, se la condenó al subdesarrollo y. Y los castellanos sólo fueron una reserva de hombres para cultivar grano y enviarlos a las guerras en las que cada dos por tres se metía primero Carlos y después los siguientes Austrias para mantener un imperio con pies de barro. Carlos V fracasó, pero ha tenido la literatura de su parte. Como dice la canción. Desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar. Soltad a los perros porque me he escapado.
Singer/Chorus
Al elefante, al tigre, al tiburón, al galgo, Corred la tra.
Narrator/Host
Historias con sonido cara A con Emma
Nieves Vallespinós
Vallespinós Vamos con la primera de las historias con sonido del programa de hoy. Hola, Emma.
Emma Vallespinós
Hola, Nieves. Avisamos, por si nuestros oyentes se impacientan, que sería lo normal, que hoy terminaremos el programa escuchando a Nuevo Mester de Juglería. Eso será el final. Pero ahora, en la cara, vamos a escuchar a el nan. ¿Por qué? Pues porque el grupo palentino fundado por el músico Carlos Herrero y el poeta Héctor Castrillejo, se encargó de la banda sonora de Comuneros, un largometraje documental que se estrenó en 2022. El poeta de la banda, Héctor Castrillejo, compuso un poemario para el documental titulado Una brizna de sangre, que es el mismo título del tema principal de la banda sonora. Que es lo que vamos a escuchar.
Nieves Vallespinós
Vamos a ello. ¿Lo escuchamos?
Poet/Chorus
Una brizna de sangre. Hay en tus labios un sollozo de arroyos y de piedra, un rumiar de estrellas en los páramos. Volverán a la campa los milanos, nacerá del sur un puñal de tierra. Regresarán las flores con sus párpados, Volverán las semillas a las manos y brotará entre palomares muertos un eterno relinchar de caballos. Anidarán los pajanos del tiempo con la t belleza y penetra y del solteada falta. Surgiran de entre las lágrimas del viento, entre los ojos cerrados de los robles, canijo salvaje y comunero.
Narrator/Host
Contarte el arte. Ana Baltierra
Nieves Vallespinós
La música explota, mi corazón revienta, me envuelvo en tus versos, Mi
Singer/Chorus
camino a Soria, mi strawberry field.
Nieves Vallespinós
Los comuneros han tenido mucho que decir hasta en el arte. Y de eso de arte sabe nuestra gran divulgadora y doctora en historia del arte, valga la redundancia, Ana Baltierra. Hola Ana, ilústranos.
Ana Baltierra
Hola Concos, vamos a ello. Hoy vamos a dedicar la sección a la pintura más famosa sobre el tema de los comuneros. Es esa que ilustra todos los libros del colegio desde hace generaciones cuando se estudia el tema. Me refiero a los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patíbulo, pintado por el grandioso antonio Gisbert en 1860. Si la buscan nuestros oyentes, ya verán como la han visto un millón de veces, porque estaban cuando ellos estaban en el colegio, están ahora con sus hijos o con sus nietos y estarán con sus bisnietos seguramente. Es absolutamente atemporal, un clásico de todos los tiempos, pero claro, pensemos que es una pintura que se hace muchos siglos después de este suceso histórico, así que es un montaje intencionado con fines políticos al servicio de lo que estaba pasando en el siglo XIX, de más que de lo que pasó realmente en el siglo XVI. Es un fake, para que nos entendamos.
Nieves Vallespinós
Vale, pues a ver, cuéntanos qué se representa en la pintura.
Ana Baltierra
Pues es el momento en el que Padilla, Bravo y Maldonado, los cabecillas de los comuneros, van a ser ejecutados en Villalar, concretamente la plaza mayor de la Villa, que es donde se puso el patíbulo y es el sitio exacto que estamos viendo en la pintura con la iglesia de fondo, o sea, esa iglesia que vemos en la pintura sigue estando hoy, por si pasáis por allí, por Villalar, lo podéis ver. Los protagonistas están pintados en diferentes fases de la ejecución, de tal manera que podemos ver todos los pasos. Vemos a Maldonado subiendo por la escalerita del cadalso camino de su muerte, a Padilla esperando su turno con los brazos cruzados y a Bravo ya decapitado en el suelo. Su cuerpo lo tenemos al lado del bloque de ejecución, por detrás del verdugo. El verdugo enseña la cabeza ya cortada de este comunero alzándola en lo alto por los pelos. Efectivamente, para dar más grima, ya sabes, para dar más miedo. Bueno, los tres están rodeados de frailes que les están hablando tanto a Padilla como a Maldonado, enseñándoles incluso una cruz. Hay tres que gesticulan, tienen los labios abiertos, nos indican que hablan, deben estar diciendo Ay, arrepiéntete. Arrepiéntete de tus pecados o algo así. Eso es lo que me imagino yo. Pero ellos, la verdad es que no parece que hagan demasiado caso. Parece que les está dando un poco igual.
Nieves Vallespinós
Que me deje ya.
Ana Baltierra
Hombre, efectivamente. Bastante tengo ya con lo que tengo como para tener que escucharte aquí hasta el final. Yo creo que están pensando. Bueno, una cosa curiosa de la pintura es que nosotros estamos viendo la trastienda a la parte de atrás. Por eso el verdugo que enseña la cabeza esa de los pelos que decías, con coses del decapitado, está al fondo del todo dándonos la espalda. No vemos lo que ve el público en general que está asistiendo a este macabro evento, sino la parte más íntima. Tal y como está hecha la pintura, parece que nosotros, los espectadores, estamos a la cola para subir al cadalso. Tú fíjate qué magia. No vemos la ejecución desde lejos, como un cronista distante, sino que estamos ahí a pie de obra. Y esto es una curiosidad técnica que busca la empatía forzada. Es decir, no estás viendo una pintura, estás asistiendo a un asesinato legal y empatizando con él. Tú puedes ser el siguiente que suba ese cadalso. Estás a la cola también. A esto hay que añadir el realismo con el que está hecho todo, que es una maravilla. Las maderas están pintadas, nieves, de tal manera que casi puedes oler la humedad. Gisbert quería que el público del siglo XIX sintiera el frío del hierro y el crujido de los tablones. Esto sí que es una experiencia inmersiva y no las guarrerías que nos ponen por ahí.
Nieves Vallespinós
Es buenísimo en la pintura. ¿Y por qué elige Gisbert este tema en la pintura? ¿Por qué?
Ana Baltierra
Pues esto es curioso porque cuando este pintor elige pintar a los comuneros, este tema apenas había sido pintado en España. Es decir, no es un tema que hubiera suscitado mucho interés entre los pintores. Así que lo que va a hacer es abordar un tema controvertido, porque ponía en entredicho el cómo había actuado la monarquía, ya lo has contado tú, presentando a los comuneros, en el caso del pintor, como mártires que iban a morir en defensa de la justicia y la libertad. Cuando lo vio el jurado de la Exposición de Bellas Artes de San Fernando, algunos casi les debió dar un síncope, se debieron caer de culo a la silla, porque claro, muchos de ellos, imagínate, eran conservadores y el hecho de representar así a los comuneros se lo tomaron como un ataque a la corona. Reconocieron, eso sí, que era una muy buena pintura en su ejecución y lo que levantó controversia es cómo se representó el tema y empezó un debate muy grande dentro de este jurado. El problema era, Nieves, que por un lado la ejecución de Gisbert era técnicamente impecable, es decir, no podían decir que pintaba mal porque pintaba de fábula y eso es evidente, lo reconocieron todos. Pero por otro, claro, el mensaje les producía una urticaria ideológica que no había ungüento que lo aliviara, eso no había manera. Así que bueno, porque Gisbert estaba diciendo que los que pierden la cabeza en el patíbulo son paradójicamente, los que ganan la superioridad moral. Y con esta disyuntiva llegamos a la entrega de los premios.
Nieves Vallespinós
No me digas que fueron tan sanos, tan recorosos y tan serviles de negarle el premio.
Ana Baltierra
Te digo, te digo, Nieves, claro que te digo, hombre, que te digo. Sí, sí, efectivamente, a Gisbert le negaron el premio gordo y tuvo que conformarse con una medalla de primera clase, que era un premio un poco de segunda. Era premio de consolación y fue el premio de consolación más político de toda la historia del arte español. En este caso es un caso, a mí me resulta fascinante porque existía un consenso estético donde todos admitían que era una obra maestra, pero se rompe este consenso con la discrepancia política porque no todos aceptaban que el rey fuera el malo de la película. Entonces este premio regulero enfadó encima a muchísima gente del público, que les encantó la pintura, que estaban fascinados con esta obra, protestaron porque creían que se merecía más, que le tenían que haber dado la medalla de honor, que será el máximo galardón. Y fíjate si tuvo importancia que se terminaron metiendo en esta refriega que se lió una gorda algunos políticos de la época. Que bueno, que la verdad es que los políticos han de meterse en todo. Tampoco. Pero bueno, en concreto algunos más que otros.
Nieves Vallespinós
Algunos más que otros tienen que opinar de todo, No hace falta, es verdad,
Ana Baltierra
para eso están los cubatas en el bar. Efectivamente. Bueno, en concreto, Salustiano Lózaga, que es presidente del Consejo de Ministros y académico de la Historia, empezó a decir que la pintura Gisbert era un grito de rebeldía por la defensa de las libertades con intención de que se comprara esa obra. La indignación fue instantánea. Los sectores más conservadores pusieron el grito en el cielo. Se decía que cómo íbamos a pagar con dinero público un cuadro que ensalzaba a unos señores que se levantaron contra el rey, pudiendo pagar un yate al rey, pudiendo pagar un viaje.
Nieves Vallespinós
Donde esté un bribón que se quite una.
Ana Baltierra
Vamos a pagar algo para el disfrute de todos los españoles. Qué tonterías tenemos. Pero bueno, Olózaga, que esta es la suerte que tuvimos, era un lince de la retórica y les convenció de que no estaban comprando la pintura de unos rebeldes, sino el acta de nacimiento de la libertad española. Y así es como la pintura llegó al Congreso de los Diputados, donde sigue estando. La tenemos a día de hoy. A partir de aquí, tú fíjate qué cosas. Claro, con toda esta publicidad que tuvo el tema se convirtió en un éxito y muchos pintores empezaron a plasmar diferentes pasajes de la historia de los comuneros. Por ejemplo, Manuel Domínguez Sánchez pintó Doña María Pacheco logra salir disfrazada de la ciudad de Toledo. María Pacheco, ya sabes, era la mujer de Padilla y la pintaron muchísimos artistas recibiendo la muerte de su esposo o participando en la defensa de Toledo. Esta señora, vaya por delante, hizo muchísimo por la lucha comunera. Pero bueno, ya sabes que, claro, ser señora puntúa menos siempre. Entonces se la pinta muchas veces como la viuda doliente del héroe y no como la heroína que era ella por sí misma. Que 1860, a fin de cuentas, eran progresistas, pero sin pasarse, sin pasarse mucho.
Nieves Vallespinós
De María Pacheco nos vamos a ocupar de aquí a un ratito. Oye, Ana, nos ha encantado saber que los comuneros, a través de la pintura de ganado, siguieron metiendo el dedo en el ojo, incordiando a la monarquía. Y sobre todo, que estaban más preocupados en aquel 1860 de reverenciar a la nefasta y corrupta Isabel II de Borbón que de premiar una gran obra que recogía la justa lucha de los comuneros. Bueno, magistral como siempre. Muchas gracias, Ana.
Ana Baltierra
Gracias, querida Nieves.
Narrator/Host
El invitado con Jesús Pozo.
Nieves Vallespinós
Las jaulas no sirven de nada si las fieras no tienen nada. Es la intención la que nos mueve a ser más grandes, a mí a soñar contigo. Jesús Pozo, ideólogo de este programa, periodista, ha conversado con uno de los historiadores más autorizados para hablar de los comuneros. Eduardo Juárez, segoviano tenía que ser. Hola Jesús.
Jesús Pozo
Hola, concrina. Eduardo Juárez lo ha estudiado mucho y bien y tiene algunos libros publicados sobre el tema. Recordemos que es profesor de la Universidad Carlos III, escritor y divulgador de historia y cronista oficial del Real Sitio de San Ildefonso en Segovia. Y Juárez viene a desmitificar todo esto y ampliar lo que tú ya has contado. ¿Quiénes eran estos comuneros realmente?
Eduardo Juárez
Eran todos de aristocracia muy baja y burguesía muy alta que quería ser privilegiada o quería extender su privilegio. Nunca hay que olvidarse de esto, que lo que les molesta es que tienen que pagar un impuesto y que no se escapan de él. Y eso es el problema esencial que plantea la gran Comunidad en el siglo XX. Nada tiene que ver. Y además de hecho en Castilla la Mancha son mucho más comunes en Murcia y en Jaén y en Sevilla y en Santander que por ejemplo en León. Porque es fiesta en Castilla y León y no es fiesta en toda España porque la fiesta debería ser el 20 de agosto de 1520, debería ser la fiesta entonces, no el 23 de abril qué celebramos que mataron a los comuneros que fracasaron o celebramos el primer intento de constitución liberal.
Jesús Pozo
Juárez nos hace esta reflexión sobre nuestra personalidad histórica.
Eduardo Juárez
Es todo completamente confundido y es porque España, y esto sí que es muy importante, yo creo, reflexionar sobre ello, la historia siempre se transforma en un relato épico donde los individuos son grandes héroes que se sacrifican por el común y siempre fracasan. Es como un te levantas contra el rey, vas a morir, vas a ser un héroe, pero te van a dar mira el pringao del fiador, mira todos los pringaos de nuestras historias. Y de hecho las Germanías, que es un movimiento casi comunal que se estudia de las Germanías, cero patatero, cero patatero,
Nieves Vallespinós
o sea que menos épica y más valorar el primer intento de poner en marcha una constitución liberal y con un
Jesús Pozo
proceso muy pensado y con la participación incluso de una parte de la Iglesia.
Eduardo Juárez
Por eso del documento esencial que explica lo que es la revolución comunera, que es la Ley Perpetua de Ávila. Ni Dios sabe lo que es. Hay publicados dos libros, tío. Entonces una serie de capítulos que aprueban los comuneros, una representación de los comuneros, porque los comuneros, obviamente, en cuanto se rebelan, porque todo el mundo cuando hace un proceso revolucionario, genera un gobierno, un gobierno alternativo al gobierno que tiene que ser injusto. Ellos generan una Santa Junta, la llaman así en Ávila, se constituyen en la capital del cardenal Quiroga. Y la Iglesia participa. Estamos pensando que la Iglesia católica. No, la Iglesia participa, joder. El obispo Acuña, al final lo ajustician. Entonces ahí empieza un núcleo legislativo que luego va a continuar. Se van moviendo hacia Tordesillas, entonces pasan por la Bajos en Segovia, pasan por Matrimonio de las Posadas, llegan a Tordecillas con la reina, afinan el proceso y luego lo terminan en Valladolid y lo mandan a imprimir en Salamanca, y lo envían con hoja volantera, diríamos hoy en día, una especie de folleto, lo que es la Constitución, y la envían por todos lados, y envían a dos tíos, a dos emisarios, para que se la entreguen al rey.
Jesús Pozo
Y como ya he dicho anteriormente, en resumen, se trataba de controlar al rey los dineros que gastaban.
Eduardo Juárez
La Ley Perpetua lo que plantea es que el rey comparta las decisiones más importantes con las Cortes. Fíjate lo que te estoy diciendo. 1520. Y además que haya un control económico sobre los gastos de la Casa Real, porque es que esto no se dice y no se dice nunca. Y es que Carlos i multiplicó por 10 el coste de la Corte respecto a la reina Isabel la Católica en Castilla.
Jesús Pozo
Y también Juárez nos explica por qué esta Ley Perpetua de Ávila es tan importante en Europa.
Eduardo Juárez
Es el primer borrador de Constitución liberal de la historia de la humanidad. El primero. Y encontré que Fray Prudencio de Sandoval, que era obispo de Pamplona, había transcrito en las memorias de los hechos del rey Carlos V, lo llama así, transcribe la Guerra de las Comunidades y transcribe la copia que queda después de la guerra a las Comunidades. Fíjate, te hablo de finales del siglo XVI, en el siglo XVII, 1620. 1630, perdón. Lo coge un oficial inglés y traduce al inglés y lo llama las guerras civiles de Castil, el borrador de un argumento legal para controlar al monarca. ¿Por qué es significativo esto? Porque a los cinco, seis, siete años se produce la guerra civil en Inglaterra que provoca la República de la Commonwealth con Cromwell Evidentemente esta gente había leído la Ley Perpetua de Ávila.
Nieves Vallespinós
Es increíble qué bien ser en tantas ocasiones los primeros en algo. Y qué desastre de país rancio que siempre nos quedamos los últimos.
Jesús Pozo
Pues de eso habla precisamente ahora nuestro profesor Juárez, de la tradición del fracaso en España.
Eduardo Juárez
Que los españoles fracasamos, tío, fracasamos históricamente en todo lo que hacemos, porque llegamos demasiado pronto. Planteamos una situación liberal como casi dos siglos antes de que eclosionen, por ejemplo, las colonias inglesas reveladas que se rebelan en 1776, en 1812. Establecemos un modelo liberal que camina hacia un modelo democrático como 100 años antes de que pueda estar ni siquiera preparada la sociedad española. Hemos llegado siempre pronto y por eso las cagamos.
Nieves Vallespinós
El profesor Juárez ha citado las germanías, algo bastante desconocido, eso sí, en Valencia hay una calle que se llama Vamos
Jesús Pozo
a ello, que es interesante.
Eduardo Juárez
Es un ejército que autoriza, una hermandad que autoriza al monarca principalmente para proteger en las zonas de costa de los ataques de los piratas berberiscos y moriscos. Diego moros. Es decir, lo que hacían, esa expresión famosa española de Noemí moros en la costa, que se refieren precisamente a que puedes ir a pescar, que no te van a piratear. ¿Qué ocurre? Que de esas germanías que las convocan, las constituyen para protegerse los asaltadores y sobre todo de la seguridad en el transporte de las mercancías, coincide con una peste que en las principales ciudades costeras la aristocracia y la aristocracia comercial valenciana y aragonesa se piran y dejan las ciudades a su suerte. Lo que hacen estos es gobernarse a sí mismos, es decir, dar un paso adelante y gobernar la ciudad en época de epidemia y de peste. ¿Y qué utilizan? Utilizan la germanía para sustentar este lo
Nieves Vallespinós
que pronunciamos los castellanos a lo bruto como germanía es en realidad germanía en Valencià, Germá es hermano, germanía, hermandad. Y esto de las germanías o germanías nos confirma que el asunto comunero no se limitó a Castilla y León.
Jesús Pozo
Así es. Y aquí hay un ejemplo poco conocido de Madrid.
Eduardo Juárez
El capitán comunero de Madrid es Juan de Zapata. Nadie cita Juan de Zapata. Y Juan de Zapata construyó enfrente del Alcázar de Madrid un castillo de madera para bloquear el acceso de los realistas al Alcázar de Madr. Y cuando termina la Guerra de las Comunidades es uno de los que aparece en el Worms. Pues salen todos los que no perdona el rey, porque al rey hay un montón de gente que no perdona, hay una lista de 300 comuneros no perdonados, entonces Juan de Zapata es uno de los condenados y solo con Felipe II consiguen recuperar sus tierras, que por cierto,
Jesús Pozo
sus descendientes directos siguen por aquí como condes de Barajas, los de ahora son descendientes de entusiastas participantes en el golpe de estado franquista que provoca la Guerra Civil, pero bueno, eso es otra historia. Seguimos con el ninguneo histórico de este país a los comuneros.
Eduardo Juárez
Fue otra vez el recuerdo de los comuneros en el siglo XIX, cuando aparece el liberalismo, cuando aparece la lucha contra el rey absoluto, cuando la sociedad española liderada por esos poquitos liberales y unos demócratas y unos poquitos republicanos perdidos y escasísimos como Flemín, Salvochea, pues todos estos empiezan a recuperar la memoria de los comuneros. De hecho hay uno de los partidos al que pertenecía, por cierto, Rafael del Riego en el Trienio Revolucionario, en el Trienio Liberal, que. Que se llaman los nuevos comuneros, sabes, o sea que recuperan esa idea y no es hasta el siglo XX que empieza a recordárselos. De hecho, la primera estatua un comunero es la que hace en 1921, aprueba Alfonso XIII, que es un rey ignorante, la segunda, tío, que es todo lo que es sangrante, la segunda en Toledo a Juan Padilla es de 2015 y la última, la de María Pacheco, en 2025.
Jesús Pozo
Hay que ver cómo son las cosas. Terminamos con nuestro invitado y una reivindicación por la dignidad al Nuevo Mester de Juglería y su labor por recuperar la memoria de los comuneros, que verás cuando
Eduardo Juárez
se cumplieron los 500 años, una cosa que es absolutamente indignante. Entonces, cuando se produce, se celebra, se conmemora la Junta de Castilla y León, tío, conmemora el quinto Centenario, que crea un congreso que envía académicos allá debatir, los académicos no tenemos debatir, debatimos entre nosotros, pero debemos divulgar. No invitaron a nada al Nuevo Mester de Juglaría, es decir, en la celebración de la conmemoración del Quinto Centenario, el Nuevo Mester de Juglaría que puso a los comuneros de Castilla en todas las casas de España, de Europa y del mundo, no se les invitó. A mí me pareció una de las cosas más indignantes que he visto en mi vida. Pero que desfachate, joder. El que nos ha ido cantando uno a uno lo que era la guerra, las comunidades, lo que fueron los comuneros en Castilla. Nadie más que nadie. Así se hace la historia de España, ¿Sabes?
Nieves Vallespinós
Qué barbaridad. Ahí está el profesor Eduardo Juárez, clarito, reivindicativo, activista segoviano y fantástico divulgador. Volvemos a recomendar su maravilloso libro recién publicado, La reina Juana. Y a quien se le ocurra llamar la loca, lo cruje él y después lo crujo yo. Gracias, Jesús. Y gracias al profesor Juárez por su generosidad con este programa.
Jesús Pozo
Adiós.
Narrator/Host
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Poet/Chorus
Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas sueñas. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves Vallespinós
Dice un dicho muy tonto que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Y dice un chiste muy malo que detrás de un gran hombre lo que hay es una mujer asombrada. Pues ni una cosa ni la otra Fue María Pacheco, la esposa de Juan de Padilla, que ni estuvo detrás de su marido ni se asombró por su arrojo. Era granadina de alta cuna, muy preparada intelectualmente y muy concienciada políticamente. Por eso sus parientes nobles le dijeron que adónde iba ella en esa lucha contra el rey Carlos I, que como nobles que eran tenían que estar al lado de la corona. ¿Pero qué rey? Debió decir María, si este pavo no ha cumplido ni los 20. Acaba de llegar y ya la está liando. Por supuesto, se hundió anímicamente cuando llegó a Toledo la noticia de la decapitación de su marido, pero la reacción de los toledanos fue masiva y conmovedora. El convencimiento de que la causa comunera era justa y quizás sobrepasada por esa multitudinaria señal de duelo en Toledo, con todos los ojos puestos en ella, como sigue tu, María, sigue, no te rindas. Eso llevó a María Pacheco a tomar las riendas de la revolución y a convertirse en la última cabecilla comunera. La única buena noticia a partir de ahora es que al menos la cabeza de la cabecilla no rodó como genio.
Singer/Chorus
La leona de Castilla puso temple a
Poet/Chorus
su orgullo de mujer.
Nieves Vallespinós
Tampoco es que María Pacheco fuera una soñadora y albergara la más mínima esperanza. Sabía que todo estaba perdido, pero se puso al frente de la causa, agarró a su niño y se instaló en el Alcázar para mantener la lucha hasta conseguir negociar al menos unas dignas condiciones de paz. Pues mucho duraron, porque Toledo, el último foco de resistencia comunera, aguantó con María Pacheco al frente durante 10 meses tras la derrota de Villa. Tampoco es que todos vieran con buenos ojos que esa mujer estuviera al frente de nada, claro. Pedro de Alcocer, un cronista contemporáneo del que se tienen muy pocos datos y muchos sospechan hasta de si de verdad existió la verdad, se deshizo en halagos hacia Juan de Padilla. Pero de su viuda, un fuerte llamamiento de amor propio y la insaciable sed de la codicia lleváronla por el ancho campo de la ambición soberbia, arrastrándola al precipicio con cuantos seducidos o de buena voluntad la oían como a un oro que parece que no le caía bien. Y del mismo pie cojeaba el cacareado humanista valenciano Luis Vives, que de María Pacheco dijo que puso a su marido, siendo hombre pacífico y buen caballero en parte, donde perdió la vida, en de servicio al rey. ¿Pero tú qué tienes que decir, Luis Vives? Si tú no estabas aquí, si no conociste ni a Padilla ni a Pacheco, si tu padre te mandó al extranjero porque eras judío y te esperaba la hoguera, ¿Tú qué tienes que reprochar al movimiento comunero por levantarse contra el mismo Carlos I, bajo cuyo reinado tus padres fueron condenados y quemados por la Inquisición por criptojudíos? Date un puntito en la boca, Luis Vives. Silencio. Silencio. En febrero de 1522 Toledo cayó, pero casi hasta el último momento estuvieron oyéndose por las calles gritos de Viva Padilla. Y aunque María Pacheco acordó medidas de gracia para los principales revolucionarios, incluida ella misma, Carlos I no respetó los acuerdos y entraron sus tropas en Toledo como elefante en cacharrería. María Pacheco agarró otra vez a su niño, se disfrazó de campesina y pudo refugiarse en Portugal. Esa fue la derrota definitiva de los comuneros. Carlos i, ya con 22 añitos y con el pavo subido porque era emperador, ordenó la ejecución de 100 revolucionarios, se embargaron las propiedades de muchos más y se obligó a las ciudades revoltosas a pagarle altísimas indemnizaciones. Pasta, pasta. Eso era lo que buscaba el rey. Mucha pasta. Las casas de los cabecillas comuneros, incluida la de Juan de Padilla y María Pacheco, fueron demolidas. Los solares arados y sembrados de sal para que no creciera ni una mala hierba. Carlitos I se dignó a darse una vuelta por España a mediados de 1522 y se avino a firmar en octubre una amnistía para los comuneros, menos para 300 de ellos, incluida María Pacheco. El resentido rey intentó incluso que el rey de Portugal, Juan III la entregara para su ejecución, pero se ve que el portugués le vale, chaval, cálmate ya un poquito. La dejamos confinada en Oporto y sigue a lo tuyo, pesado. Y allí murió María Pacheco, en Opor, en 1531, con sólo 35 años. Sólo pidió una que enterraran sus restos con los de su marido. Claro, como si eso fuera empresa fácil de entrada. ¿Con qué parte de los restos del marido? ¿Con la cabeza o con la parte del cuello para abajo? Ella contaba con que Padilla había sido sepultado junto con Maldonado y Bravo, en Villalar. ¿Porque Carlos I no autorizó el traslado de Juan de Padilla a Toledo? Vamos, ni en broma, porque disfrutaba de tremendo prestigio en la ciudad y habría tenido unos funerales y unos homenajes impresionantes. Además, allá donde lo enterraran acabaría convirtiéndose en lugar de peregrinación comunera. Parece que el Consejo Real, tras su primer entierro en Villalar, autorizó luego el traslado al monasterio de Nuestra Señora de la Mejorada, cerca de Olmedo, en Valladolid. Pero ni está documentado el entierro en Villalar, ni la exhumación, ni el traslado al otro monasterio. Si la cabeza quedó en Villalar después del supuesto traslado, tampoco se sabe. Y aunque lo hubieran trasladado con cabeza, también daría igual, porque por el monasterio pasaron las alegres tropas napoleónicas rompiendo aquí y allá. Y luego llegó la famosa desamortización de Mendizábal y el monasterio quedó abandonado y hecho unos zorros. María Pacheco se quedó abrigada entre los muros de una capilla de la catedral de Oporto y por allí debe seguir. Si nadie ha ido a incordiar pero no vio cumplido su último deseo, tampoco pasa nada. Los muertos, muertos están y ni sienten ni padecen.
Narrator/Host
Historias con sonido Cara B con Emma
Nieves Vallespinós
Vallespinós Y acabamos con música, la de un grupo al que llevamos haciendo referencia a lo largo de todo el programa.
Emma Vallespinós
Sí, En noviembre de 2025 falleció Luis Martín Díez, cofundador de Nuevo Mester de Juglaría. El grupo de folclore castellano nació a finales de los años 60 y lleva casi seis décadas difundiendo y preservando el patrimonio cultural. En 1976 publicaron su disco más emblemático, Los Comuneros, que era la adaptación musical del poemario del mismo título de Luis López Álvarez, un poema épico sobre la revolución de los comuneros. El disco de los segovianos fue un éxito inmediato, se vendieron miles de ejemplares y uno de los temas ha acabado convirtiéndose en el himno no oficial de la identidad castellana. Es, claro, el tema con el que vamos a terminar hoy Castilla, canto de esperanza.
Nieves Vallespinós
Preciosa, además. Qué recuerdo. Luis Martín. En fin, la escuchamos ya antes. Vamos a despedirnos. ¿Quiénes? Los de siempre. Ana Baltierra, Jesús Pozo, Emma Vallespinós, Pepe Rubio, la técnico de sonido María Jesús Rodríguez y yo misma. Nieves con costrina.
Singer/Chorus
Adiós 1521. Y en abril, para más señas, en Villará. Justicia quienes justicia pidiera envían. Justicia quienes justicia pidieran. Malditos sean aquellos que firmaran la sentencia. Malditos todos aquellos los que ajusticiar quisieran al que luchó por el pueblo y perdió tan justa verdad. Desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar. Ay, ay. No se ha vuelto a levantar
Poet/Chorus
en
Singer/Chorus
manos del rey bastardo. Siempre añorando una junta o esperando un capitán. Ay, ay. Pues velando un capitán. Quién sabe si las cigüeñas han de volver por San Mar, si las heladas de Marco los botes se han de llevar, si las llamas comuneras otra vez no invitar. Cuanto más vieja la yesca más tarde se prenderá. Cuando más vieja la llega, mirad
Eduardo Juárez
si
Singer/Chorus
los pinares salieron, aún nos quedan encima.
Emma Vallespinós
Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Tema Principal: La revolución de los Comuneros de Castilla (1520-1522): causas, desarrollo, sus protagonistas reales y su memoria, desmontando mitos políticos e historiográficos.
Nieves Concostrina aborda el levantamiento de los Comuneros en Castilla a comienzos del siglo XVI, desmenuzando el conflicto entre la Corona (Carlos I/V) y sectores de la sociedad castellana frente a los abusos, la corrupción y el centralismo impuesto desde fuera. El episodio busca aclarar mitos, falsedades y manipulaciones tanto históricas como políticas, además de rescatar figuras como María Pacheco y la transcendencia simbólica y práctica del movimiento comunero.
Tono del programa: Irónico, crítico con los relatos oficiales y apasionado en la defensa del rigor histórico frente a la manipulación ideológica.
Carlos I hereda un imperio inmenso, pero llega a Castilla como joven monarca extranjero, sin hablar castellano y rodeado de una camarilla flamenca y borgoñona.
Nieves Concostrina (03:00):
“Al rey Carlos I de España y emperador Carlos V de Alemania, que son el mismo, lo tenemos en nuestro imaginario como un grande, porque así nos lo han metido entre ceja y ceja. (...) ¿Su catadura moral? Fea, feísima. (...) Un rey usurpador, un gobernante corrupto, un pésimo gestor, un mal cristiano y una mala persona carente de escrúpulos.”
La gestión de Carlos I provoca malestar al exigir grandes sumas de dinero de Castilla para sus campañas imperiales y para sobornos (elección al Sacro Imperio).
Timestamps:
Nieves (12:10):
“Los comuneros eran monárquicos hasta las trancas... lo único que no querían era un rey extranjero y usurpador que solo hablaba alemán y francés.”
Timestamps:
Nieves (14:30):
“Muchos representantes castellanos estuvieron de acuerdo con Padilla para unirse contra la corrupción del rey y los abusos de poder de su séquito de extranjeros. Y ahí fue cuando se declararon en comunidad.”
Timestamps:
Nieves (16:20):
“La revolución de los comuneros... es uno de los episodios revolucionarios más importantes de nuestra historia. Fue un territorio que plantó cara a un rey corrupto.”
Timestamps:
Nieves (18:50):
“Con el aplastamiento de aquella revolución y la ejecución de los comuneros, Castilla perdió el paso del progreso.”
Ana Baltierra (24:09):
“Es el momento en el que Padilla, Bravo y Maldonado... van a ser ejecutados en Villalar... Vemos a Maldonado subiendo por la escalerita del cadalso camino de su muerte... a Bravo ya decapitado en el suelo...”
Nieves (31:45):
“De María Pacheco nos vamos a ocupar de aquí a un ratito. Oye, Ana, nos ha encantado saber que los comuneros, a través de la pintura de ganado, siguieron metiendo el dedo en el ojo, incordiando a la monarquía.”
Timestamps:
Entrevistador: Jesús Pozo
Invitado: Eduardo Juárez (historiador, Universidad Carlos III, experto en los comuneros)
Eduardo Juárez (33:04):
“Eran todos de aristocracia muy baja y burguesía muy alta que quería ser privilegiada o quería extender su privilegio. (...) Lo que les molesta es que tienen que pagar un impuesto y que no se escapan de él.”
Timestamps:
Eduardo Juárez (36:15):
“Es el primer borrador de Constitución liberal de la historia de la humanidad. El primero.”
Eduardo Juárez (37:17):
“Planteamos una situación liberal como casi dos siglos antes de que eclosionen, por ejemplo, las colonias inglesas... Hemos llegado siempre pronto y por eso las cagamos.”
Timestamps:
Eduardo Juárez (41:00):
“En la celebración del Quinto Centenario, el Nuevo Mester de Juglaría que puso a los comuneros de Castilla en todas las casas de España... no se les invitó. A mí me pareció una de las cosas más indignantes que he visto en mi vida.”
Nieves (43:33):
“María Pacheco, la esposa de Juan de Padilla, que ni estuvo detrás de su marido ni se asombró por su arrojo... tomó las riendas de la revolución y se convirtió en la última cabecilla comunera.”
Timestamps:
Emma Vallespinós (49:47):
“El grupo de folclore castellano... lleva seis décadas difundiendo y preservando el patrimonio cultural. (...) Uno de los temas ha acabado convirtiéndose en el himno no oficial de la identidad castellana.”
Sobre el relato oficial:
“La ignorancia es la madre del atrevimiento. Y es una lástima que gran parte de castellanos se estén comiendo el ridículo discurso que les ha colado esa ultraderecha del PP y Vox...” – Nieves (12:25)
Sobre el rey Carlos I:
“A Carlos I, así de entrada, no se le ocurre otra cosa que entrar pidiendo una salvajada de dinero para hacer frente a su futura campaña electoral como candidato a emperador...” – Nieves (07:30)
Sobre el fracaso histórico español:
“Que los españoles fracasamos, tío, fracasamos históricamente en todo lo que hacemos, porque llegamos demasiado pronto.” – Eduardo Juárez (37:17)
Sobre María Pacheco:
“Era granadina de alta cuna, muy preparada intelectualmente y muy concienciada políticamente. (...) Eso llevó a María Pacheco a tomar las riendas de la revolución y a convertirse en la última cabecilla comunera.” – Nieves (43:33)
El episodio reivindica el sentido original y real del movimiento comunero: la defensa del autogobierno, de los recursos propios y de límites al poder real, así como el temprano intento español de control parlamentario y constitucionalismo. Destaca la manipulación histórica posterior, los olvidos interesados y la persistencia del mito gracias al arte, la música popular y la memoria colectiva, mientras anima a conocer la historia real frente a su utilización política.
Cierre con la canción “Castilla, canto de esperanza”, himno popular de la memoria comunera.
[Este resumen ha sido elaborado conforme al estilo crítico, irónico y didáctico de Nieves Concostrina, y recoge los principales bloques temáticos, personajes relevantes, reflexiones de los invitados y los fragmentos-llave de la emisión para una comprensión completa del episodio.]