
Loading summary
Nieves Concostrina
Ser podcast. En La ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
Marta
Nieves con costrina Buenas tardes.
Nieves Concostrina
Hola Marta, buenas tardes, ¿Cómo estás? Estupendamente.
Marta
Oye, ayer hablamos de de la ley del descanso dominical, que era un descanso que no todos querían, al menos en domingo. ¿Qué pasó? Que nos quedamos ahí, en periodo series.
Nieves Concostrina
Hoy continuará. Pero hoy rematamos. Ayer se nos quedó pendiente contar la inusual y estrambótica experiencia que tuvieron los obreros españoles cuando se vieron obligados a descansar, quisieran o no, en domingo. Porque es que a muchos les sentó fatal, a unos les cabreó, ya lo dijimos, perder un día de trabajo porque trabajaban por horas y no podrían ganar, claro, no podrían trabajar en domingo y por tanto no ganaban. Y los que tenían contrato e iban a cobrar lo mismo trabajando un día menos, también protestaron porque a ver qué hacían, vaya aburrimiento de domingo. A finales del siglo XIX los filósofos positivistas, que eran unos señores pensantes empeñados en encontrarle a todo una explicación racional, se pronunciaron diciendo que los ritmos laborales eran infernales, en condiciones durísimas y peligrosas que provocaban además agotamiento y ese agotamiento era la causa de muchos accidentes y por tanto también de muerte, que a su vez provocaban pérdidas de tiempo y que por tanto afectaba la productividad, o sea que descansar no era tan malo, era incluso mejor. Pero claro, cómo no, si los obreros trabajaban 12 horas al día, los 7 días de la semana había que descansar porque el hecho de no parar de trabajar sin descanso no mejoraba la productividad, muy al contrario. Y además de los días festivos, el trabajador necesitaba vacaciones. Bueno, menos mal que esto no llegó hasta los años 30, porque si a los obreros de 1904, ya cabreados por descansar en domingo les dicen que tienen que pillar vacaciones obligadas, bueno, buscan a los positivistas y los crujen.
Poet/Guest Speaker
Pintar 100.000 mandalas, domesticar la rabia, hacerla de fogueo y afiliarnos al partido del quizás. Que más da todo, aunque la batería, flash o luz del día, que reluzca este envoltorio que soy yo.
Marta
¿Pero exactamente qué trabajadores estuvieron obligados a descansar en domingo? Y entiendo que también estarían obligados a cerrar, por ejemplo, sus comercios o las fábricas.
Nieves Concostrina
Sí, totalmente. Estaba todo especificado en el artículo primero de la ley. Decía Esto se publicó en la Gaceta de Madrid, que es como decir el Boletín Oficial del Estado. Se publicó el 4 de marzo de 1904, que es el día que se publica esa ley. Que por cierto, te meto una morcilla. La Gaceta de Matiz era muy graciosa porque la Gaceta siempre iba encabezada por un parte oficial que decí su Majestad, que Dios guarde, y su augusta Real Familia continúan en esta Corte sin novedad en su importante salud. Siempre iban encabezados el BOE, la Gaceta. Pero esto era así desde siempre. Si tú coges una gaceta de 1843, también decía parte oficial Su Majestad la Reina y su augusta hermana la Serenísima señora Infanta doña María Luisa Fernanda continúan en esta Corte sin novedad en su importante salud. Su importante salud, la de ella, la de los demás. Decía que el artículo 1 era el queda prohibido en domingo el trabajo material por cuenta ajena en fábricas, talleres, almacenes, tiendas, comercios fijos o ambulantes, minas, canteras, puertos, transportes, explotaciones de obras públicas, construcciones, reparaciones, demoliciones, faenas agrícolas y forestales, establecimientos o servicios dependientes del Estado, la provincia o el municipio y demás ocupaciones análogas, sin más excepción que las expresadas en esta ley.
Marta
¿Y esas expresiones cuáles eran?
Nieves Concostrina
Excepciones. Yo te he entendido perfectamente. Las excepciones eran las industrias que no pudieran, por ejemplo, parar máquinas o servicios de primera necesidad. Y si un obrero tenía que trabajar en domingo por narices, su día de descanso tenía que pasar a otro día de la semana. Eso sí, para las mujeres y los niños, porque estaba aceptado que los niños trabajaran. No había excepciones de ningún tipo. Ellos tenían que descansar por narices el domingo. ¿Me puedes llamar mal pensada, pero a mí que? Esto es porque a las mujeres no les perdonaba la misa y a los niños había que comer en la cabeza todos los domingos, sin excepción. En la secta lo llaman adoctrinamiento. Y a los hombres que se vieran obligados a trabajar en domingo, el empresario tenía que darles el tiempo necesario para acudir a las distintas sedes de la secta. Las llaman iglesias por no hacerlo pesado. No enumero todos los trabajos que estaban exentos de la prohibición de trabajar en domingo. Pero por ejemplo, esto algunos lo Tú no porque eres muy joven, pero algunos lo recordarán. No había periódicos hasta 1980. En este país no hubo periódicos. Los lunes nunca salieron hasta 1980. Y esto era porque estaba prohibido trabajar los domingos en los periódicos. Esto venía de entonces. Diario 16, que fue mi periódico donde me formé y donde me crié. Fue el que rompió la norma y decidió salir los siete días del la semana. Esto trajo mucha bronca, pero después, inmediatamente se animó El País y todos los demás en cascada. Y a partir de los periódicos empezaron a salir todos los días. También tenían prohibido abrir en domingo las barberías y las tabernas. Las tabernas que solo despacharán bebidas, las que eran casas de comida, restaurantes. Esas sí podían abrir. Así que de repente, en este país. Viva la picaresca. Todas las tabernas pasaron a ser casas de comida. Para abrir los domingos bastaba poner unos bocatas en el mostrador y una bandeja de ensaladilla rusa para ya no soy bar, ahora soy un restaurante.
Marta
Claro.
Poet/Guest Speaker
Sea tan amable y diga que le debo. Yo suelo pagar lo que como y lo que bebo. He comido un bicho de tortilla, dos bocadillos de mordilla, he acabado un queso de cerilla y me niego a fregar la vajilla.
Marta
Oye, ¿Y qué posibilidades de ocio había además de ir a los bares?
Nieves Concostrina
Imagínate. ¿Cine? Ni hablamos. Los clubes de lectura. Pues mira, chica, no se llevaba por lo que sea. Por lo que sea. Los conciertos para las élites. A los conciertos van las élites. Teatros. Bueno, pues para quien se pudiera permitir pagar una entrada, ¿Qué quedaba en este país de pandereta? Los toros. Pero la ley de descanso dominical también prohibió las corridas en domingo. Los que más presionaron para acabar con la prohibición de los toros en domingo, evidentemente fueron ganaderos, empresarios, toreros y periodistas que le dedicaron unas cuantas lindezas al presidente Antonio Maura, que fue el que puso en marcha la ley del descanso dominical. Mariano de Cavia, el periodista aragonés, compuso el himno a la libertad torera con música del himno de Riego. Qué pena que no quede una grabación. Se organizó además un mitin en el Retiro, en Madrid, con recogida de firmas, porque eso iba a matar la fiesta de los toros. Y mira, ahí sigue. Gracias a las paguitas del dinero público, claro, pero ahí sigue. ¿Sabes cómo se solucionó esto de los toros? Pues con otra de las borbonadas de los Borbones. Porque en cuanto el señoritingo Alfonso XIII se vio directamente afectado, se sacaron los toros de la ley de descanso dominicano.
Marta
El rey quería ir a los toros el domingo.
Nieves Concostrina
No es que quisiera ir, porque a él se las ponían en suerte, les dejaban ahí las corridas. No es que fuera él el que quisiera ir. Pero durante un viaje oficial a Valencia, entre los festejos en su honor, se organizó una corrida de toros. ¿Que pasa en Valencia con los toros? Por favor, tienen que salir de ese bucle. Bueno, pues se organizó una corrida de toros y los tres toreros actuantes, que eran Antonio Fuentes, Lagartijo Chico y José Pascual, dijeron que no toreaban para el rey en protesta por la prohibición de los toros en domingo. Eso provocó una crisis de Estado. Cómo el señorito rey se iba a quedar sin su corrida en Valencia, al final el presidente del gobierno de entonces, Raimundo Fernández Villaverde, negoció, los convenció a los toreros y hubo corrida unos días después. Muy poquitos días después, En abril de 1905, el gobierno sacó los toros de la ley del descanso dominical. Ese fue el toread para el rey y apañamos que podáis torear en domingo.
Marta
¿Tenemos datos de cómo fue qué pasó el primer domingo que hubo que descansar por decreto ley?
Nieves Concostrina
Ya hemos dicho que todas las tabernas permanecieron abiertas y que la mayoría de los obreros no sabían qué hacer si no estaban trabajando. Pues fíjate, estábamos sin Instagram, ni tele, ni radio. Lo de irse a pasear con su mujer y los niños, pues eso no se entendía más allá de un rato. Y ya hemos dicho que los toros, de momento, al principio tampoco en domingo. Las casas de los obreros no es que fueran confortables. ¿Qué iban a hacer? ¿Leer con los elevadísimos índices de analfabetismo que había entre las clases trabajadoras? De fútbol ni hablamos. ¿Bueno, pues hablando de fútbol, pues qué iban a hacer al bar? Claro. Solo las tabernas ofrecían ocio los domingos a una mayoría de trabajadores.
Marta
Nadie les había enseñado a llenar su ocio a los obreros, ni mucho menos tenían herramientas ni dinero para llenar ese tiempo.
Nieves Concostrina
Tienes que tener opciones para las cosas. Y otro problema añadido Si no tienes ocio ni tiempo libre para gastarte el mísero salario que ganas, al menos ese dinero iba a casa. Y ahora muchas mujeres se quejaban de que el dinero se quedaba en la taberna. El periódico El Imparcial publicó una carta de una lectora que se quejaba de que su marido se gastara en el bar lo poco que ganaba. Y por supuesto le echaba la cuenta. Culpa al gobierno. El ciudadano siempre le echa la culpa al gobierno de todo, hasta de sus propios actos. Porque hasta cuando el propio ciudadano la caga con sus propias decisiones, la culpa siempre es de otro. Esta mujer que se quejaba de su marido borrachín decía esto es lo que ha traído a esta casa llena de paz y gloria la ley del descanso dominical. Otro periódico, El Liberal, que era muy beligerante contra la ley desde el principio, se cebó con sus crónicas diciendo que nunca en España se habían registrado tantas borracheras, peleas y detenciones como aquel primer domingo. Defendía que esa ley convertía los domingos en el día de la borrachera y la inmoralidad, porque la clase obrera no tenía en qué invertir su tiempo libre. Acuérdate, esto es como cuando salió la ley antitabaco que iba a ser la ruina de España. Iba a provocar el cierre de toda la hostelería.
Marta
Hay que ver entonces el aspecto de las ciudades en aquel entonces. También cambiaría con las tiendas y los comercios cerrados en domingo.
Nieves Concostrina
Las ciudades amanecieron raras. Amanecieron muy raras aquel primer domingo. Inactivas, con los cierres echados en todos los comercios. Pero mucha gente por la calle sin saber qué hacer. Pero en la calle, porque todavía además hacía buen tiempo. Hemos dicho que fue septiembre, era el día 11 de haber existido ya la fiesta de la Diada. A lo mejor los catalanes podrían haber aprovechado para manifestarse. Pero yo creo que por aquel entonces no hacían nada de esto. Pero en donde trabajaron como locos fue en las casas de socorro y en los juzgados de Madrid. Pero todo aquello que molestó a tantos al principio, menos a los sindicalistas, a Pablo Iglesias, que lo entendió como una conquista obrera, y los curas que se frotaban las manos con el aumento de clientela y ya veían los cepillos a rebosar poco a poco. Igual que todo el mundo entendió de inmediato que en bares y restaurantes no se debía fumar y pese a ello España no iba a la quiebra. También descubrieron los trabajadores que el descanso dominical o sabatino, o de lunes o de martes era necesario. Porque eso, lo de los refraneros me sé mucho, pero odio muchos también eso de hombre ocioso, hombre peligroso o lo de persona ociosa no puede ser virtuosa o esa chorrada mayor aún que dice que el trabajo es salud. Allá está la porra. Eso es un invento de los empresarios para convencer a los trabajadores. Y esto por lo que respecta a los domingos, porque luego llegaron las vacaciones pagadas, pero para eso los europeos tuvieron que esperar a los años 20. En España, la primera vez que se legisló para que los obreros tuvieran siete días de vacaciones remuneradas fue en 1931. Compañeras, a luz y República.
Marta
Nieves con costrino, muchísimas gracias.
Nieves Concostrina
Muchas gracias a ti.
Marta
Disfruta este fin de semana, disfruta de tu domingo.
Nieves Concostrina
Muchas gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Fecha: 27 de noviembre de 2025
Presentado por: Nieves Concostrina
Duración: ~14 minutos
En este episodio, Nieves Concostrina aborda con su característico humor e ironía las consecuencias inesperadas de la primera aplicación de la ley de descanso dominical obligatoria para los obreros en España, en 1904. Se exploran las motivaciones detrás de esta ley, la reacción social, las anécdotas más llamativas y el impacto sobre la vida cotidiana de los trabajadores y la sociedad de la época. El episodio ilustra cómo, lejos de ser recibida como una mejora, esta norma se consideró un fastidio por muchos, generando situaciones absurdas y resistencia tanto en las calles como desde la prensa.
“Para abrir los domingos bastaba poner unos bocatas en el mostrador y una bandeja de ensaladilla rusa para: ya no soy bar, ahora soy un restaurante” (Nieves, [05:56]).
“En abril de 1905, el gobierno sacó los toros de la ley del descanso dominical. Ese fue el ‘toread para el rey y apañamos que podáis torear en domingo’” (Nieves, [08:43]).
“El ciudadano siempre le echa la culpa al gobierno de todo, hasta de sus propios actos” (Nieves, [10:29]).
“Las ciudades amanecieron raras... Inactivas, con los cierres echados en todos los comercios. Pero mucha gente por la calle sin saber qué hacer” (Nieves, [11:39]).
“Eso de hombre ocioso, hombre peligroso... o esa chorrada mayor aún que dice que el trabajo es salud. Allá está la porra. Eso es un invento de los empresarios para convencer a los trabajadores” (Nieves, [13:17]).
“Esto es porque a las mujeres no les perdonaba la misa y a los niños había que comer en la cabeza todos los domingos, sin excepción. En la secta lo llaman adoctrinamiento.”
“Para abrir los domingos bastaba poner unos bocatas en el mostrador y una bandeja de ensaladilla rusa para: ya no soy bar, ahora soy un restaurante.”
“Ese fue el ‘toread para el rey y apañamos que podáis torear en domingo’.”
“El ciudadano siempre le echa la culpa al gobierno de todo, hasta de sus propios actos. Porque hasta cuando el propio ciudadano la caga con sus propias decisiones, la culpa siempre es de otro.”
“Eso de hombre ocioso, hombre peligroso... o esa chorrada mayor aún que dice que el trabajo es salud. Allá está la porra. Eso es un invento de los empresarios para convencer a los trabajadores.”
Con su agudeza habitual, Nieves Concostrina revela que, aunque la ley de descanso dominical de 1904 hoy puede parecernos un avance obvio, en su contexto fue recibida como una imposición molesta que generó desconcierto, resistencias y conductas pintorescas, tanto legales como sociales. El episodio no solo ilumina un episodio clave de la historia laboral española, sino que pone en perspectiva la lenta evolución de los derechos de los trabajadores y la constante pugna entre costumbre, mandato legal y la necesidad de ocio.