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Ser podcast.
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En la ventana Acontece que no es poco, un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
A
Hola Nieves, buenas tardes.
B
Hola Carla, buenas tardes.
A
Me ha encantado tu mensaje. Benjamín Prado, no sabes la que ha liado. Ha tirado el vaso entero, pero ha salvado el móvil, yo creo que la funda, la carcasa, le ha salvado el móvil, que todavía funcionaba cuando se ha marchado hace un rato lo he oído.
B
Y además le había puesto el mensaje de que hoy había nacido el 30 de octubre Miguel Hernández, como estabais hablando de poesía. Y justo en ese momento que envió el mensaje.
A
Bueno, mira, hoy de hecho abrimos semana de nuestro paseo por la historia Acontece que no es poco. Hoy lo abrimos como si fuéramos pilotos de motos o de coches o ciclistas, porque abrimos a rebufo, que es algo que Nieves hace de vez en cuando. Que en la hora anterior hemos hablado de cine, pues historia de cine. Que hemos hablado de arte, pues episodios históricos relacionados con el arte. Y hoy hace unos minutos que hemos cerrado esta accidentada ventana de los libros. Pues de libros va la cosa, mejor dicho, va de escritores, dos concretamente, Unamuno y Baroja. Ninguno de ellos, por cierto, santo de devoción del franquismo.
B
Ninguno, ninguno de ellos. Y sí he aprovechado y yo digo, pues me subo al carro de los lunes de libros en la ventana, porque efectivamente esto va de dos autores españoles, Baroja y Unamuno, los dos vascos, uno don Ostiarra y el otro bilbaino, los dos manifiestamente antifascistas y los dos que se escaparon del control de Franco, uno en la vida y otro en la muerte, y en la que La fecha del 30 de octubre les hace coincidir, aunque con 20 años de diferencia. En este día de 1900. 1956 murió Pío Baroja. Y en este mismo día, 30 de octubre, pero de 1936, empezó, pero ya en serio, el acoso y el derribo de Miguel de Unamuno y comenzaron a pergeñarse los planes para su asesinato. No sé si dará tiempo a todo.
A
Bueno, si no, mañana no.
B
Si no, mañana yo creo que no, otro día será. Son dos autores que mucho más allá de su obra literaria también tienen que ver con la memoria democrática desde distintos aspectos, pero además los dos fueron muy activos y muy activistas. A uno los falangistas consiguieron asesinarlo a Unamuno. Y el otro, Baroja, se fue de este mundo cuando ya agonizaba soltando dioses contra los falangistas.
A
Esto que estamos escuchando es la banda sonora de la peli de Amenábar de Mientras dure la guerra.
B
Mientras dure la guerra.
A
Hombre, es verdad que sobre el activismo de Unamunos se tienen ya suficientes pruebas para comprobar cómo la dictadura manipuló su figura. Esto ya. De Baroja yo creo que poco más nos han contado a la mayoría, más allá de su calidad literaria y de la generación del 98 todo eso. Pero de eso que nos vas a contar tú hoy, yo creo que sabemos más bien poco, creo.
B
Sí, y porque además son cosas. Nos pasa como con Unamuno, que vas descubriendo cosas a trompicones. Los expertos, los muy informados sobre la biografía de Pío Baroja conocen de sobra por donde respiraba este hombre y conocen toda su trayectoria. Pero a los demás, pues poco más nos han contado más allá. Zalacain el aventurero o Estupendo. Yo creo que tanto Unamuno como Baroja tienen que ver con la memoria democrática. Porque de Baroja, sacándolo de la generación del 98, poco se nos ha contado sobre su contundente rechazo al fascismo y sobre su ateísmo también. Ambas cosas las defendió hasta el último aliento y hasta más allá. Lo correcto, creo, según algunas fuentes, sería decir que era agnóstico, pero porque lo de ser ateo suena más duro, y sonaba más duro entonces. Pero yo creo que precisamente lo que ocurrió con su muerte se ajusta más a Quera ateo que no agnóstico. Y respecto a Unamuno, pues más grave aún, porque se nos ha hecho creer durante 70 años que este señor era un franquista de libro y está en las antípodas del fascismo, de los falangistas, de Ayuso, de los franquistas, de Feijóo, de Cuca, de Borja. Unamuno era un señor de derechas que despreciaría ahora las actitudes de la actual derecha, como despreció las actitudes de la derecha de entonces por su desprecio a la libertad, a la cultura y a la educación. Todo esto se ha mantenido oculto hasta hace nada. Y por eso hablar de Baroja y Unamuno es memoria democrática que hay que recuperar. Lo dijo además, lo dijo muy bien Walter Benjamin. Recuperar la memoria histórica es dar voz a los que nunca ocuparon ninguna página en los libros de historia. Baroja y Unamuno tenían sus páginas propias en la historia, pero sólo en la historia de la literatura. Por eso hay que darles también su lugar, creo, en la historia general.
A
Por cierto, que has mencionado a Walter Benjamin, que fue otro autor, víctima del fascismo, del fascismo nazi en este caso. Walter Benjamin se suicidó en Port Bou, en Girona, cuando huía de la Gestapo, precisamente.
B
Sí bien que lo conocéis, lo tenéis allí cerquita, en tu tierra. Es que es tremendo. Ese fue el acuerdo del dictador de derechas, del líder de la derecha Francisco Franco, con Hitler. En 1940 llegaron a ese acuerdo. La Gestapo podía entrar en España a perseguir y capturar a todo alemán antinazi y a cambio Hitler capturaría y entregaría a Franco para que los pudiera fusilar. A todos los demócratas exiliados que Franco le pidiera Búscame a este. Hitler le ponía la Gestapo, se los buscaba y los entregaba. Por ejemplo, un mes antes de que se suicidara Walter Benjamin en Port Bou, porque la Gestapo estaba a punto de trincarle, los nazis capturaron fue en agosto y entregaron a Franco al presidente de la Generalitat, a Lluís Compágnes, para que lo fusilara. Y lo pillaron en París. Fue la Gestapo y Toma, te hemos pillado a Compaes para que lo fusiles. Y lo fusilaron echando leches un 15 de octubre. Con Walter Benjamin se hizo una trampa en el certificado de defunción para poder enterrarlo en el cementerio de Port Bou, porque es que si no el cura no habría permitido el entierro de un suicida y este hombre habría acabado tirado en un agujero en el monte o en una fosa común. Se puso en el certificado que había muerto de un aneurisma cerebral. Era mentira. Él mismo contó que se iba a suicidar en la nota que escribió un amigo en donde decía en su primer pá en una situación sin salida no tengo más opción que ponerle fin. Será en un pequeño pueblo de los Pirineos en el que nadie me conoce, donde mi vida se acabará. Y así fue. En un hotelito de Port Bou se pegó un chute de morfina y se largó. Y oye, Jen, Port Bou sigue su tumba en el cementerio, un memorial junto al mar y la memoria democrática de su recuerdo. Pío Baroja, sin embargo, que quiso morir militando en el ateísmo, se salió con la suya de ser enterrado en el cementerio civil de Madrid.
A
Pero entonces, Nieves, ¿El entierro de Baroja en el cementerio civil fue cosa suya? Lo reclamó él. No fue un castigo católico franquista, para entender.
B
No, no, que va. Lo reclamó él. Lo exigió. Lo exigió. No solo no era un castigo, sino que además hasta el último minuto las autoridades culturales franquistas. Bueno, esto es un oxímoro, lo de cultural y franquista, estuvieron peleando por apropiarse de Pío Baroja para darle cristiana sepultura. Hasta el último momento. No hay cosa que más le cabreara a Franco que el que se le escaparan de su control los grandes intelectuales. Se ponía de los nervios, se le podían revolver en vida, pero luego él se los apropiaba en la muerte y así les hacía parecer uno de los suyos. Lo hizo con Ortega y Gasset y lo hizo con Unamuno. El cadáver de Unamuno fue directamente secuestrado por los. Pero además secuestrado por los falangistas. Ellos lo asesinaron, pero fueron los fascistas los que sacaron el féretro a hombros de su casa camino del cementerio. Impidieron que lo hiciera la familia. Con Pío Baroja no pudieron. Y ahí el que las pasó canutas fue su sobrino julio Caro Baroja, el antropólogo. Porque tuvo que defender el cadáver de Baroja con uñas y dientes para cumplir con el deseo del escritor y darle una patada en la espinilla a Franco. Y ese deseo era ser enterrado en el cementerio civil sin curas ni hostias. Tiene además, por otra parte, muchas narices. Era ateo. Y llamarte Pío sí no está predestinado a lo tuyo. Pero en el entierro contó y con eso se coló un obispo auxiliar, porque es que no soportan que los dejes fuera. También fue el ministro de Educación franquista, porque tampoco quería perdérselo.
A
¿What can I say?
B
The dream is over.
A
Yesterday. Oye, ¿Y por qué lo pasó tan mal julio Caro Baroja? ¿Por las presiones o por qué?
B
Sí, por eso. Hombre, es que claro, Pío Baroja se muere y deja el deseo dicho, pero ahora cúmplelo tú, ¿No? Y estamos hablando de lo que estamos hablando en plena dictadura. Desde que Baroja cayó enfermo, postrado en cama con el fémur roto, cuando ya se sabía que no iba a salir de esa ni mucho menos, empezó a recibir muchas visitas para despedirse. Ernest Hemingway fue uno de los que fue que le dijo, no sé si porque lo sentía de verdad o por quedar bien, pero Hemingway le dijo a Pío Val que el premio Nobel que le dieron a él en el 54 se lo deberían haber dado a él. La Baroja apenas se enteró de lo que le dijo, porque estaba ya muy grogui Baroja. Pero días antes se habían acercado por la casa autoridades falangistas para mostrar sus respetos y intentar ahí otra vez que fuera enterrado en el cementerio católico y ahí sacó Pío Baroja la mala leche y los echó de la habitación al grito ¿Qué hacen aquí estos disfrazados? Dicen que dijo fuera yo no sé llevarían yugos, flechas, banderitas de España, camisas azules, cosas que se ponen los falangistas que se disfrazan. También le sugirieron para hacer más presión al obispo de Madrid Alcalá, que se llamaba Leopoldo e hijo Higaray, que fuera a visitar a su casa Pío Baroja para añadir presión y contestó lógicamente este era más listo, dijo yo no voy, que muera como ha vivido Y efectivamente Baroja se murió como le dio la gana, como ateo que era, sin hechiceros católicos ni mamandurrias ni de bendiciones. Pero el que tuvo que aguantar todas esas presiones y mantener el tipo fue el sobrino.
A
Oye, y el obispo auxiliar se coló ¿Quién era? ¿Y aquí a qué fue?
B
¿Sobre todo yo no sé cómo se llamaba, porque esta referencia la tengo por las memorias que escribió Fernando Morán, el que fue ministro de Exteriores, que estuvo en el entierro de Pío Baroja y es el que cuenta que ese obispo, que como también era académico de algo, se apuntó al entierro de Baroja como autoridad cultural más que eclesiástica, por estar en la pomada, yo creo, porque el entierro tuvo un impresionante despliegue gráfico en los medios, es que se había muerto un intelectual de primer orden y aunque ese intelectual no aguantara a la derecha ni la derecha lo aguantara él, nadie se quiso perder el entierro para salir en la foto junto a Hemingway, junto a Camilo José Cela, por ejemplo, y.
A
A Unamuno ya no llegamos para mañana, el entierro propiamente dicho, cómo fue? ¿Alguna cosa que destacar?
B
Sí llovía, cante. Fue el 31 de octubre y el que peor llevó el aguacero además fue Cela, que fue uno de los que cargó con el féretro y se quejó de que el ataúd era tan barato que la lluvia lo destiñó y le puso el traje perdido él en su línea. Pero allí sigue Baroja, en el cementerio civil por decisión propia arrojó sobre el féretro, tierra traída de San Sebastián de Donosti. Está bajo una lápida de puro granito y sólo está escrito el nombre y las fechas de nacimiento y muerte. Y así era Don Pío, de una coherencia insobornable, como lo definió Ortega y Gasset. Boina sobria, bufanda austera y tumba discreta, porque murió como vivió.
A
Vives con construir una mañana más mañana, Unamuno. Venga, un beso.
B
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Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Episode Date: October 30, 2023
Theme: Examining the final years and deaths of two great Spanish writers, Miguel de Unamuno and Pío Baroja, focusing on their antifascist stances, the manipulation of their legacies by the Franco regime, and the intertwining of literary history and memory.
This episode of "Acontece que no es poco" dives into the complex relationship between two literary titans, Unamuno and Baroja, and Francoist Spain. Nieves Concostrina uses their intersecting stories to reflect on how dictatorship distorts collective memory, especially regarding figures who embodied resistance to fascism. The program emphasizes the importance of recovering true historical memory, as both men were antifascist intellectuals who refused to be co-opted in death by Francoist narratives.
Nieves Concostrina adopts an irreverent, critical tone, rich in anecdote and sarcasm, especially when discussing Francoist Spain and the hypocrisy of its authorities. Her storytelling is direct, witty, and unafraid to expose the absurdities and injustices of history.
This episode offers not just biographical details, but a spirited defense of democratic memory, exposing the manipulations of dictatorships over cultural figures and reaffirming the importance of remembering intellectuals as they were—flawed, rebellious, and fiercely independent. The story is to be continued, with a promised in-depth segment on Unamuno in the following episode.