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A
Ser podcast.
En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena Ser.
B
Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Marta. ¿Cómo estás?
B
Muy bien, ¿Y tú qué tal?
A
Estupendamente.
B
Oye, ayer hablasteis de dos dictadores, de lo que ha pasado con ellos después de muertos, con sus restos. Y se quedaron algunos sin contar porque por Latinoamérica han pasado unos cuantos. ¿Seguimos con el repaso?
A
Seguimos, seguimos, seguimos. Hoy rematamos. Mira qué bien. Vamos a rematar a esos otros dictadores mencionados ayer, que por ser eso, dictadores, tienen que esconder sus vergüenzas, sus cenizas y sus huesos después de muerte. Casi todos, menos Franco, ya lo mencionamos ayer, al que los madrileños le pagan todavía el mantenimiento de su panteón. También te digo que como la mayoría de los votantes de Madrid son ultraderechistas, visto los resultados, pues estarán encantados. Ellos son más partidarios. ¿Estas malas personas que son Almeida, Los cementerios dependen de él, por cierto, y Ayuso? Algunos no tienen para la guardería del Niño, pero contribuyen al mantenimiento del casoplón mortuorio del dictador y su mujer. Lacollares, en el cementerio de Mingorrubio, el único consuelo es que no está donde quería ni donde quería su familia, que era la catedral de la Almudena. Esa fue la primera intentona. Se fastidie. Ayer mencionamos a unos cuantos dictadores americanos muertos y defenestrados de sus países cuando recuperaron la democracia. Pero es que se nos quedaron varios fuera.
B
Venga, ¿Por cuál seguimos? Dejamos pendiente al nicaragüense, a un argentino, dominicano, paraguayo.
A
Sí, sí. Vamos a empezar por el paraguayo, para qué paraguayo.
Que puede que sea menos conocido. En Paraguay lo conocen bien.
B
Unos cuantos.
A
Años, vaya, 35 años de dictadura lo sufrieron. Pero bueno, digamos que aquí han sonado más otros que él. Se llamaba Alfredo Stroessner y por supuesto, era militar y golpista. Se instaló en el poder por las armas y fue elegido siete veces en unas elecciones a las que sólo se presentaba él partido único. Y luego fue reelegido en otras elecciones amañadas, fraudulentas. Siempre ganaba, claro. Y siempre con el inestimable apoyo de Estados Unidos, que era más partidario del asesinato de paraguayos que de elecciones libres que pudieran ganar partidos progresistas por dar unos cuantos datos de este tipo. Stroessner era simpatizante nazi. Su padre era alemán, como su propio apellido indica. Dio asilo político a los nazis. Otorgó la ciudadanía paraguaya a Josep Mengele, el que hacía experimentos con niños judíos en Austria. Stroessner era católico practicante, por supuesto. Le gustaba tener relaciones con niñas de 13 años. Y fuera del matrimonio tuvo, según calculan, pero no están seguros, unos 40 hijos. Tirando por lo bajo. Acabó en un exilio dorado en 1989 en Brasilia, tras ser derrocado. Y la palmó, mira tú. El mismo año que Pinochet, en 2006. La verdad es que es otro que se murió plácidamente en su cama con 93 tacos. Viviendo bien, la familia pidió un entierro de Estado en Asunción, en la capital de Paraguay. Y desde Paraguay mandaron una sonora pedorreta.
C
Rata inmunda. Animal rastrero, escoria de la vida. Adefesio mal hecho.
Infrahumano, espectro del infierno. Maldita sabandija, Cuánto daño me has hecho.
B
Me estoy riendo porque esta canción le.
C
Viene que ni pinto.
B
Estrés Todos de los que vamos a hablar a continuación.
A
Eso te iba a decir, que es que le viene bien a todos. Podemos poner en bucle, oye.
B
Por volver al caso del paraguayo, habiendo sido expulsado del país, su santa familia pretendía un funeral de Estado para un dictador.
A
¿Cómo lo ves? Ya ves.
Pues sí. Pues no lo diga muy alto, que también hemos expulsado a Juan Carlos. Y a ver qué nos espera cuando se muera este reconciliador de pacotilla. Si se viene a comer chuletones y a pasearse en nuestras narices. Porque. Pues también puede organizar el señor Majestad Felipe una verbena funeraria para su padre con la complicidad del gobierno de turno. ¿Que? Mira, no lo sé, pero que como sea el PSOE me mondo y después me troncho. Siempre he dicho que el sitio del bribón Borbón es en Aguas del Golfo. Incinerado. Aguas del Golfo. Stroessner está en una tumba muy cutrecilla en un cementerio de Brasilia que se llama Campamento de Paz, con una plaquita discreta. Porque como era un enterramiento provisional previo a su gran entierro que la familia tenía previsto en.
Asunción, estos esperaban hasta mayoretes incluidas. Bueno, pues hicieron un enterramiento provisional y sencillito. Pero nada, se tuvo que conformar con un funeral que ellos llaman íntimo. Para evitar decir que no fue ni el Tato. Hubo un nieto de Stroessner, senador, que luego la familia acaba también situada, que en 2012 volvió a intentar la repatriación de los restos con funeral de Estado, y otra vez le volvieron a mira, que te calles y te acuestes ya, Tolay.
B
¿Entonces sigue ahí, en Brasil y en la misma tumba cutre?
A
Sí, sí, ahí sigue. Y no lo visita nadie, ni su familia. La única visita que ha recibido Stroessner fue una judicial para exhumar y hacer pruebas de paternidad, porque los hijos al retortero reclaman la herencia. En 2022 se confirmó la paternidad de otro reclamante. Alfredo Stroessner tiene además un monumento muy chulo en una plaza de Asunción, que a mí me parece una buena solución cuando hay que ir revisando qué hacer con las estatuas de la mala gente. La obra se llama El Contramonumento y es muy curioso. Se ven dos bloques de hormigón, uno encima de otro, y en medio de esos dos bloques hay un hueco donde se ven los restos de una estatua de bronce de Stroessner aplastada y rota, desmembrada. Se le ve asomar una manita, se le ve en la cara. Es una estatua, por cierto, del escultor español Juan de Ábalos, que sí es el mismo que hizo las esculturas del Valle de los Caídos, porque las dictaduras de Stroessner y Franco estuvieron muy conectadas hasta con los artistas. Aunque también hay que decir que Juan de Ábalos intentó desembarazarse como podía siempre de ese San Benito de escultor del franquismo, porque Ábalos no hacía más que recordar que trabajó por órdenes. Es verdad que sólo pisó El Pardo en una ocasión y que tuvo el carné número 7 del PSOE de Mérida que decía yo no soy franquista.
Tengo que hacerlo. Bueno, pues la escultura de Stroessner que hizo Juan de Ábalos ahora está destrozada, aplastada, pero sirve como parte de otro monumento dentro de otra obra del artista paraguayo Carlos colombiano, que se titula Entierro de un monumento. Ya te digo yo que a este hombre, si no se hubiera muerto, le podrían haber encargado a él también qué hacer con ese mostrenco del Valle de los Caídos, porque yo creo que seguro que su propuesta sería mucho más digna que la que tienen prevista. Bueno, hasta aquí. Fin de Stroessner.
C
Tantas veces me mataron, tantas veces me morí. Sin embargo estoy aquí resucitando.
Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal porque me mató tan mal.
Y seguí cantando.
Cantando al sol como la cigarra después de un año bajo la tierra, igual que sobreviviendo.
Que vuelve de la tierra.
B
Oye, ya que estamos en Sudamérica, ¿Qué pasó con Videla? ¿Está desterrado también como Stroessner o está escondido como Pinochet?
A
Este está escondido. Está escondido. Este al menos ya se le ha localizado. Pero sí está escondido. Este al menos no murió en su cama. Murió en su retrete.
Sí es que se nos olvida. Nos atropella tanta información que olvidamos ya muchos datos. Por si alguien no se acuerda de quién era este genocida condenado por crímenes de lesa humanidad, fascista, terrorista. Pues Jorge Rafael Videla fue un militar implicado en el golpe de Estado de 1976 que provocó la muerte y la desaparición de miles y miles de personas. Murió en la cárcel en 2013, un día de mayo que deberían declarar fiesta nacional. Se murió mientras estaba sentado en el váter. Le dio un soponcio, se cayó, se dio un golpe bien dado y casco. Nos ha dejado a cambio la bonita imagen de recordarlo sentado en el retrete de su celda. Su familia no sabía qué hacer con él ni dónde ponerlo, porque algo le iban a hacer. Desenterrarlo, subirlo a un avión y lanzarlo al Atlántico para que se lo comiera los boquerones, como hacía él con los famosos vuelos de la muerte. Aunque los militares argentinos lanzaban a sus compatriotas vivos. Bueno, pues al final la familia decidió esconder eso sí, tuvo su misa de cuerpo presente también a escondidas con su misa. Una se pregunta ¿Qué clase de cura canalla le dedica una misa a un tipo que robaba bebés, asesinaba a las madres y las tiraba desde un avión al océano vivas? Yo no sé. Yo supongo que será de la misma catadura moral que Ramón Tejero, que es el hijo cura de Antonio Tejero, que es tan ultra como su padre y fue el que dio la misa por Franco cuando lo sacaron del Valle de los Caídos y lo trasladaron. Bueno, pues la clientela de Ramón Tejero Marbella, que por ahí que creo que sigue teniendo allí la parroquia, debería aconsejarle a Ramón Tejero que se arrepienta de sus gravísimos e inmorales pecados mortales. Ya sabe cuáles son. Pero lo que pasa es que como ya sabe que el infierno no existe. Pues sigue pecando alegremente. A Videla lo escondieron, como decía, pero ya está localizado. Costó encontrarlo. Costó muchísimo encontrarlo, pero lo encontraron.
B
¿Pero ha sufrido algún tipo de represalia?
A
Nada grave. Creo que nada grave. Pintadas, carteles, pero vamos, nada grave. La familia pretendió inicialmente enterrarlo en su pueblo, en Mercedes, que es una ciudad que está en la misma provincia de Buenos aires, a unos 100 kilómetros de la Capital Federal. La familia Videla tiene allí dos bóvedas, que llaman ellos. Son dos nichos, y allí querían encajarlo. En realidad querían incinerarlo, porque es más fácil esconder unas cenizas que un muerto entero. Pero como se abrió una investigación por la muerte de Videla en su celda, el juez prohibió la cremación por si se necesitaba hacer más pruebas forenses. Yo tampoco sé qué esperaría la familia. Y los hijos, cuando comunicaron tan contento, contentos, que lo iban a enterrar en Mercedes, inicialmente los mismos esperaban que recibieran al fiambre con fuegos artificiales. Y claro.
Hubo manifestó se montó una en Mercedes. Impresionante. Todavía se mantienen allí unas pintadas en la carretera. Hubo manifestaciones, hubo muchísima bronca. Forraron la entrada del cementerio con carteles de protesta y plantándose, porque dijeron que no estaban dispuestos a permitir que su cementerio se convirtiera en un centro de peregrinación del fascismo argentino, como tituló la prensa argentina. Entonces, a Videla no lo querían en su pueblo ni muerto. Así que la familia tuvo que agarrar al fiambre y ponerse a buscar como loca otras ciudades y otros cementerios donde autorizaran el entierro de Videla. En secreto, claro, para que no se volviera a montar otro pollo.
B
Claro, pero muy en secreto. Muy en secreto. Tampoco se le podía enterrar habiendo una investigación en marcha, porque al menos la justicia tendría que estar en.
A
Sí, la justicia estaba así. Así fue. La justicia argentina lo único que le dijo a la familia ni se os ocurra incinerar. De momento os buscáis la vida con el muerto y cuando tengáis claro dónde lo vais a colocar, nos comunicáis y ya está. Y así se hizo al final, encontrar un hueco en un cementerio privado de la ciudad de Pilar, en la misma provincia de Buenos Aires, pero más al norte. La administración del cementerio, el cementerio se llama Jardín del Pilar, dio orden por escrito a todos sus trabajadores prohibiendo informar sobre la ubicación exacta de la tumba. Nadie debía conocer el paradero final de Videla. Varios concejales del ayuntamiento lo intentaron, varios partidos políticos, pero nada, no hubo forma. Y el fiscal Sebastián Basso, se llamaba, no soltó prenda. Dijo que el juzgado sabía dónde estaba Videla y punto. El entierro fue de noche, con menos de 10 personas presentes. En 2015 se supo al final que Videla estaba enterrado bajo una lápida donde pone Familia Olmos. Y fue Florencio Alberto Olmos el que al principio se hizo el tonto, que era el propietario de la tumba, diciendo que si habían enterrado a alguien en su tumba familiar había sido sin su permiso. Como si no fuera fácil averiguar que fue él quien prestó la tumba familiar porque había sido un cargo a las órdenes de Videla, agregado militar en la embajada argentina en España. Y el tal Florencio este. Y la buena noticia es que también se ha muerto. Ya. Y bueno, ya suponemos que está con Videla. Estarán juntitos los dos. Si es que Videla sigue allí. Pues ya no he comprobado más y ya está. No vamos a dar más turra con más dictadores muertos.
B
Y mira que nos quedan. Porque pensaba yo en Somoza en Trujillo sí nos queda.
A
Pero bueno, me da no sé qué seguir con tanto muerto. De Somoza ya nos ocupamos en 2021, la verdad. Ya lo contamos. Que por cierto, también hay un monumento en su honor hecho con el coche en el que lo acribillaron. Somoza iba en su Mercedes color azul por la avenida Generalísimo Franco de Asunción, en Paraguay. Fíjate donde se exilió allí al amparo de stroessner. Y en 1980 lo reventaron en un atentado con bazookas y ametralladoras. Fíjate cómo no se encajan todas las piezas. Somoza, Asunción, avenida Franco. El sanguinario dominicano Trujillo del que hablamos también hace dos años que está a su vez enterrado en Madrid, a 20 metros de Franco. Al final va a ser verdad eso de que su Dios los cría y ellos se juntan.
B
Gracias, Nieves. Una tarde más.
A
Gracias a ti, Marta.
B
Un beso.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (with Marta)
Date: December 11, 2025
Episode Theme:
A historical commentary on what happens to Latin American dictators after their deaths, focusing on the fate of their remains, their burial sites, and society’s collective memory—or rejection—of them. With her signature irreverence and sharp wit, Nieves Concostrina explores how dictators’ legacies are handled, comparing it to the case of Francisco Franco in Spain.
This episode delves into the often ignominious afterlives of Latin American dictators, examining the fate of their mortal remains and public memory. Concostrina, in conversation with Marta, recounts various stories of toppled regimes and what became of their leaders' bodies, mixing humor, biting critique, and historical context. The focus is on how these countries deal (or refuse to deal) with the legacies—and literal remains—of their dictators, contrasting them frequently with the Spanish experience relating to Franco.
Nieves Concostrina maintains an irreverent, critical, and often humorous tone, blending caustic sarcasm with historical facts to denounce the cult of personality and the problematic legacy of dictatorships. Her commentary is sharp, personal, and provocative, making history both engaging and reflection-worthy.
This episode is a sweeping, unsparing look at how (and where) Latin American dictators end up, focusing less on their crimes than on society’s refusal to honor them after death. With memorable anecdotes, songs as barbed commentary, and scathing social criticism, Concostrina demonstrates how democratic societies can—and often should—deal with their darker memories: not through glorification, but by hiding, ridiculing, or even physically destroying symbols of oppression. The episode provides rich historical context, social perspective, and a winking Spanish self-critique—all delivered in Nieves’ unmistakable, biting style.