Transcript
Cadena SER Announcer (0:02)
Ser podcast.
Nieves Costrina (0:07)
Estás escuchando Acontece que no es poco y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta. Un podcast de historia para conocer, para entretenerse, para criticar, para cotillear y para lo que se tercie. Que disfrutes del episodio.
Carla (0:27)
Hola, Nieves, buenas tardes, ¿Qué tal?
Nieves Costrina (0:29)
Hola, muy bien. Buenas tardes, Carlas. ¿Cómo estás?
Carla (0:31)
¿Tú qué person infantil querrías ser tú? ¿Infantil? He dicho infantil es la pregunta de la tarde.
Nieves Costrina (0:37)
Ya, pero tienen que ser niños, ¿No? ¿O niñas?
Carla (0:39)
Sí, claro.
Nieves Costrina (0:40)
No, vale. Balú. Balú no, Valú.
Carla (0:42)
Bueno, sí, sí, también vale. También valdría Balú Bagheera. Sí, sí, vale, vale todo. Bueno, ahora que ya sabemos esto, vamos a empezar lo nuestro. Y si te parece, vamos a empezar subrayando una obviedad. Parece que es una obviedad. No hay peores disputas que las familiares, no hay peores guerras que las civiles y no hay peores broncas que las religiosas. Incluso cuando se trata del mismo dios, de la misma base de fe, pero con miradas, con ángulos, con interpretaciones distintas, lo que sea. Hoy, en este Acontece que no es poco, vamos a recordar una de las grandes rupturas del cristianismo. Pero tampoco quiero dar más pistas, que eso de crear emoción y expectación no está reservado solo a las series. Nosotros también. Venga, va.
Nieves Costrina (1:22)
Hala, vamos a por ello. También la cuestión del negocio es lo.
Carla (1:26)
Que influye en esa 31 de octubre de 1517.
Nieves Costrina (1:29)
Ahí está, que lo hemos titulado. Podríamos titularlo cómo Liar La Parda con 95 tesis. Hoy recordamos. Efectivamente, es un hecho muy famoso, de los que provocan una ruptura en la historia, esas fechas que quedan para siempre. Ya, pero que sin embargo, parece que no sucedió tal y como nos han contado qué ocurrió. Esto no resta en absoluto importancia al hecho en sí, pero no fue como creemos que fue. Quizás ha sido un poquito. Bueno, quizás no. Se que ha sido un poquito adornado con el paso del tiempo, porque algo tan trascendente tiene que estar rodeado de cierta escenografía para dar más fuerza a ese episodio. Voy a contar primero, si te parece, la historia adornada, la que conocemos todos, y luego con lo que parece que de verdad ocurrió. El 31 de octubre de 1517, un monje muy cabreado agarró un martillo y unos clavos, se acercó a grandes zancadas hasta la iglesia de Wittenberg, en Alemania, con las faldas Remang y las tesis apoyadas en la cadera, desenrolló el pergamino que llevaba, lo clavó en la puerta de la iglesia. Otros dicen que lo pegó con cera, que no clavó nada y lo puso justo encima, tapando otro pergamino que anunciaba la venta de indulgencias de la multinacional católica.
