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Toyota Thon Dealer inventory may vary Toyota thone Ends January fifth See your participating dealer for details Toyota Let's go places SER Podcast. En la ventana Acontece que no es poco, un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
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Algún oyente se seguro que lo recuerda. La semana pasada, el jueves concretamente a esta hora, abrimos un melón histórico muy interesante conocido como Guerra o Guerras de los Boers, que resultan claves para entender el surgimiento de Sudáfrica como estado. Pero dejamos el relato incompleto, así que hoy vamos a continuar ampliando, entre otras cosas, algo que Nieves apuntó casi al final, un poco de pasada, y que a mí me sorprendió mucho. Y es que Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, resulta que blanqueó, y de qué manera, las barrabasadas que cometieron los británicos en aquel conflicto. Pero la parte literaria llegará un pelín más tarde. Nieves, buenas tardes.
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Hola, buenas tardes.
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Ahora si te aparece. Empecemos por la crónica estrictamente bélica.
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Sí, ahora sí. Ahora vamos a ello. Tras las humillantes derrotas que sufrieron los británicos frente a los boers, los africanes, los repito varias veces para que cuando hablamos de uno son lo mismo, la suerte se les acabó poniendo de cara a los ingleses Y finalmente, en 1902, ya estamos en el siglo XX, los británicos aplastaron a los boers y se firmó la Paz de. Pero no quiero saber cómo se pronuncia esto en afrikan. Es una ciudad africana, para mí impronunciable. Bueno, ni aunque lo intentes. Aquí arranca. Es aquí, en esta paz, donde arranca el camino para entender cómo llegamos a la Sudáfrica que conocemos. Lo que se acuerda con ese tratado de Berening es que los territorios bóers, que eran Transvaal y van a mantener cierto autogobierno, aunque pasen a ser colonias del Imperio Británico bajo la soberanía del rey de Inglaterra. Y los británicos hacen un par de concesiones a los afrikaners, nada bien intencionadas, conste, que acabarían trayendo tremendas consecuencias durante la segunda mitad del siglo XX y que ocuparían muchas horas en informativos y en páginas en los periódicos, los británicos dieron a los afrikaners manga ancha con los negros en sus colonias. No estaba muy bonito cómo los trataban a ellos. No les parecía bien la inhumanidad que empleaban con ellos ni la injusticia. Pero oye, la pela es la pela.
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Siempre hay que seguir la pista del dinero, está visto. Pero esto que has comentado, cuidado, que es muy importante. Esto significa que en ese año 1902 se podría haber evitado el apartheid con todo lo que vino después, de no haber dado manga ancha a los afrikaners con los nativos africanos, con los negros, claro.
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Pues es imposible saberlo, claro. Esto no se escucha alguien, Claro, es. Que fácil es hacer futuribles. Pero desde luego, yo creo que mucho, mucho se podría haber evitado. Pero aquellos acuerdos con el nombre de aquella maldita ciudad no les vinieron, te aseguro, nada bien ni a los negros ni a Nelson Mandela. Y lo vamos a explicar. En aquel 1902 los afrikaners eran, dicho a las claras, eran unas bestias retrógradas sin haber salido en dos siglos del sur de África, ajenos a todo progreso y a toda corriente de pensamiento ilustrado que corría por Europa desde la Revolución Francesa. Lo de libertad, justicia social, todo eso a ellos les sonaba absolutamente a chino. Otra cosa es que tuvieran pasta para aburrir desde que descubrieron las minas de oro y diamantes. Pero bueno, los afrikaners seguían viviendo en su mundo y considerando a los africanos, a los nativos negros, seres inferiores a los que había que mantener sometidos y en la ignorancia. Esto era fundamental, que además todavía funciona hoy. Si tú quieres tener sometido a alguien, mantenlo desinformado e ignorante. Cuando los británicos convirtieron las repúblicas boers en colonias británicas, aparentemente, sólo en apariencia, no les parecía bien ese trato esclavista a los negros, porque ya estábamos en el siglo XX. Pero es que tampoco les venía bien frenar las tremendas ventajas económicas que eso les reportaría. En Transvaal y Orange había unas posibilidades industriales alucinantes. Y por eso los británicos acuerdan con los boers que sigan gestionando ellos a los nativos, los nativos, cosa vuestra, pese a que durante la guerra a los británicos, perdón, los británicos les habían prometido a los negros que les iban a reconocer derechos humanos y políticos y nada, claro. Luchad con nosotros que veréis qué bien os va a ir. Pero es muy arriesgado fiarse de la palabra de un inglés. En política, la verdad, ya lo venimos comprobando. También les prometieron a los árabes, acuérdate, un gran reino en el norte de África si les ayudaban a ganar a los alemanes y a los turcos durante la primera Guerra Mundial y luego se quedaron con las tierras y entregaron Palestina a los genocidas israelíes practicantes también de la Parhai.
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Efectivamente, efectivamente, o sea, para entenderlo, cuando terminó la guerra de los boers y alguna vez la habían ganado, los británicos aparcan consideraciones morales, digamos, lo dejan en segundo plano y priorizan la pasta, los intereses económicos.
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Totalmente, totalmente, totalmente. Es tan fácil como practicar mucho el bla bla bla bla y luego mirar para otro lado o no hacer nada, como la ONU. Al final a los negros los dejaron vendidos, pero a los boers les dieron estatus de ciudadanos británicos. Y una concesión más hicieron los ingleses, permitir el uso del neerlandés, más tarde llamado el afrikans, en las escuelas y en los organismos públicos. Ojo, que esto está muy bien, los idiomas se respetan, pero siempre que se usen como herramienta integradora, no como segregadora, no para que unos puedan estudiarlo y otros no. Y en el caso de Sudáfrica, el afrikans acabó siendo un instrumento más para el racismo más irracional y acabó provocando cientos de muertos. Es decir, los británicos, muy lejos de acabar con las tremendas injusticias de las que eran víctimas los africanos, agravaron el problema hasta límites insospechados. Y me remito a Palestina otra vez. Hoy se están pagando las consecuencias de las mentiras británicas, de sus promesas incumplidas y de haber puesto en manos de los racistas y los xenófobos judíos llegados a Palestina desde el extranjero a un pueblo que eran los nativos de esas tierras que los palestinos. A mí esto de los boers y los judíos me recuerda a los cucos. Hombre, seguro que Piedraíta, iba a decir Carlos de Ita. Carlos de It. Piedraíta hubiera sacado una palabra seguramente de ellos. Y si no, que chulísimos. Los cucos son los que ponen los huevos en los nidos de otros pájaros y cuando nacen los cuquitos matan o expulsan, tiran los huevos o expulsan a los polluelos nativos de su propio nido y se quedan ellos. Y como los boers, pese a pasar a ser colonias británicas, se ven con total autonomía para seguir manejando a los negros. La segregación y las desigualdades se disparataron.
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De todas formas, si ya tenían sometida a la población negra, que la tenían, ¿Qué más podían hacer para agravar su situación?
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Quiero decir, bueno, pues ya sabe, todo puede ir a peor siempre. Como decía Murphy o quien lo dijera, pero que no sé ni siquiera si este tío existió. Pero bueno, siempre estamos hablando de Murphy. Él decía por mala que sea, toda situación es susceptible de empeorar. Así es. Los afrikaners se pusieron a promulgar leyes contra los negros, les quitaron las tierras, les negaron el más mínimo derecho. Ya tenían el permiso de los británicos. Bueno, las la explotación ya fue inconcebible. Los nativos africanos pasaron a ser tratados peor que animales y los británicos mirando a Cuenca mientras recibieran sus buenos beneficios económicos. Pero estas fueron las consecuencias del tratado de paz. SD. Berenín Volvamos un momento al blanqueamiento que se hizo en Gran Bretaña de esta cruenta guerra anglo bóer gracias sobre todo al propagandista mayor del reino Arthur Conan Doyle. Con la guerra anglo bóer la imagen de los británicos estaba por los suelos porque se habían dejado una salvajada de dinero en esa guerra se habían perdido miles de vidas, habían muerto 22.000 británicos, habían muerto 20.000 africanos negros, habían muerto 35.000 boers. Y además se descubrió una trama de corrupción de los oficiales británicos que defraudaron al gobierno millones de libras y se embolsaron beneficios por el tráfico de armas los militares británicos. Todo eso convirtió la victoria británica en muy poco vistosa. Cuando se descubrió fue una victoria pírrica porque el mundo miraba mal a los británicos. Incluso algunos británicos miraban mal a los británicos también. Y a ellos se suman los boers haciéndose las pobrecitas víctimas y esparciendo su propia propaganda por Europa.
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También bueno aprovechar la empatía que se suele tener hacia los perdedores de un conflicto, aunque a veces sean peores los perdedores que los que han ganado.
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Sí, sí, sí, totalmente. Pero bueno, sabes qué tiendes hay pobrecitos los que han perdido. Bueno, pues el presidente presidente de Transvaal, una de las repúblicas africanas, huyó durante la guerra a Suiza y desde allí hacía dolorosas declaraciones intentando sensibilizar a la opinión pública a su favor diciendo que ellos eran un pueblo de pioneros valientes y tenaces que han hecho fructificar inhóspitos territorios donde reinaba el espíritu de las tinieblas. Eso era África para él, que tendrías que ver la foto de este pollino. Es un señor muy blanco, con barba muy blanca, levita y chistera, con cara de animal de bellota. Y que estaba diciendo que nace, reinaban las tinieblas hasta que llegaron los valientes europeos a poner orden. Este era como los españolistas enfermizos, esos que dicen que fuimos a América a civilizarlos porque hacían sacrificios humanos y en cambio nuestros métodos de colgar, descuartizar y quemar nativos eran mucho más guays de acuerdo con la ley de Dios. Paul Kruger se llamaba el pollino afrikaner este en cuestión. Todo un líder racista venerado aún hoy y símbolo de la resistencia contra los británicos. Es muy gracioso esto de la resistencia, sobre todo porque resistía desde Suiza el señor este. Pero bueno, consiguió reunir simpatías y Krüger se empleó en dar pena porque decía que los bóers eran un desafortunado pueblo perseguido por la pérfida Albión. Que les preguntarán a los nativos africanos, a los negros, quiénes eran los verdaderos desafortunados.
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Oye, y todo esto, lo de los desastres de la guerra, como los blanqueó Coran, Doyle, Yo estoy con ganas de saber más de eso.
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Sí. Pues mira, ocultando información por un lado de lo que publicaba. Claro, o disculpando todo lo que hacían sus paisanos. Desde el uso de armas prohibidas como las balas dum dum, esas balas expansivas que causaban tremendos daños y no estaba permitido usarlas, hasta disculpar el confinamiento de 116.000 civiles boers en campos de concentración que morían a chorros de hambre y epidemias. Hubo una epidemia de sarampión que mató a miles. El tifus se llevó a varios miles más otros tantos cayeron por la disentería. Las víctimas están contadas. En los campos de concentración británicos murieron 28.000 afrikaners. 22.000 de ellos tenían menos de 16 años.
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Y esto también lo disculpaba en sus escritos Conan Doyle.
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Esto lo disculpaba todo cuando a este exaltado patriota le decían que por qué no contaba en su libro, su libro se llama. Existe, se puede adquirir, se ha reeditado. El libro se llama La guerra de Sudáfrica. Decían que por qué no contaba en su lib. Las atrocidades británicas o directamente las disculpaba. Respondía que bueno, que eso eran cosas de la guerra y que la culpa de todo hubiera sido tan cruel o sea que tan cruel. La culpa era de unos y de otros, sobre todo de los boes por no portarse bien. ¿Recuerdas aquella policía guardia civil franquista que si una mujer denunciaba un agresión le decían que la culpa era suya por llevar la falda corta? Sí. Pues esto es lo mismo, la culpa era de los demás. Según Conan Doyle, como los boers luchaban con tácticas de guerrilla, eso obligaba a los británicos a destruir granjas y a encerrar a mujeres y niños y parientes de los soldados boes para que no ayudaran a los guerrilleros. Así los encerramos a todos y así nos ayudan. Dicho de otra manera, los británicos querían dar las instrucciones de cómo tenía que desarrollarse la guerra y no les venía bien como lo hacían los africanes. Las técnicas de guerrilla no les gustaban. Tampoco parezca que los boers eran buena gente. Madre mía. Son unos bestias racistas déspotas. El apartheid nace del cruel nacionalismo afrikaner. Por supuesto, Conan Doyle siguiendo la política de mirar para otro lado. Ni una sola palabra de las políticas de los afrikaners contra los africanos negros. Creo que tenemos que seguir con esto. Hemos llegado casi al final, que es que merece que completemos el círculo y lleguemos a las puertas del siglo XXI para comprender el incomprensible apartheid. Ya sabemos cómo se pusieron sus cimientos con el beneplácito británico. Creo que merece la pena saber cómo aquello que era difícil que empeorara, empeoró mucho más.
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Mira tú el cerrojón por donde nos ha salido.
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Y yo creyendo que iba a sonar. Boqueldo Idol like Monday.
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Venga Nieves, a descansar.
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Muchas gracias, Carlas.
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Un beso. Adiós.
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Is this feeling of make me feel too real When I feel what my heart can conceal Oh yes, I'm the great pretender Just laughing and gay like a clown I seem to be I'm not your say I'm wearing my heart like a crown Pretend that you're still around Yeah, to me when I feel what I can't conceive. Yes, I'm the great pretender Just life in a girl like a clown.
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I.
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Seem to be what I'm not You see I'm wearing my heart like a crown. That you're pretending that you Still are around.
Podcast: Todo Concostrina, SER Podcast
Host: Nieves Concostrina
Date: December 22, 2025
In this history episode, Nieves Concostrina continues the examination of the Boer Wars and their devastating aftermath, focusing on how British colonial interests and Afrikaner rule set the stage for apartheid in South Africa. The conversation critically analyzes the peace agreements, economic motivations, and the mythmaking surrounding the period—particularly highlighting the role of Arthur Conan Doyle in absolving British atrocities. The tone remains irreverent, sharp, and laced with Concostrina’s signature skepticism towards imperial narratives.
On British-Afikaner Complicity:
“Los británicos dieron a los afrikaners manga ancha con los negros en sus colonias... No les parecía bien la inhumanidad... Pero oye, la pela es la pela.”
— B, [02:26]
On Systemic Disinformation
“Si quieres tener sometido a alguien, mantenlo desinformado e ignorante.”
— B, [04:38]
On Conan Doyle’s Apologetics:
“Esto lo disculpaba todo... Respondía que bueno, que eso eran cosas de la guerra…”
— B, [12:56]
Brutal Accounting of Suffering:
“En los campos de concentración británicos murieron 28.000 afrikaners. 22.000 de ellos tenían menos de 16 años.”
— B, [12:50]
Satirical take on imperial myth-making:
“Este era como los españolistas enfermizos, esos que dicen que fuimos a América a civilizarlos porque hacían sacrificios humanos y en cambio nuestros métodos de colgar, descuartizar y quemar nativos eran mucho más guays de acuerdo con la ley de Dios.”
— B, [11:10]
This episode offers a biting, lucid analysis of how British and Boer colonial actions jointly created the foundation for South Africa’s apartheid—driven by economic greed and enveloped in propaganda. Nieves Concostrina, with sarcasm and incisiveness, exposes the cynicism of imperial policy, the complicity of celebrated figures like Conan Doyle, and the tragic, lasting cost for Black South Africans. The program stands out for blending sharp historical insight with critical, accessible storytelling.