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A
Ser podcast. Esto es Acontece que no es poco. Y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no, a veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una.
B
Me da a mí que esta semana Nieves le ha dado por los temas gore. Nieve, buenas tardes.
A
Hola, Buenas tardes, Carlas. ¿Cómo está? Muy bien.
B
¿Por qué digo esto? Ayer se explayó con la decapitación de Carlos I, el rey que sólo quería rendir cuentas ante Dios y acabó condenado por traidor al pueblo. Y hoy no llegamos a rey, pero sí a hijo, a hijo de emperadores, o sea, heredero al trono, que al final no heredó nada porque tal día como hoy de 1889 apareció muerto y no estaba solo. No, no estaba solo.
A
No estaba muerto.
B
Estaba muerto y no estaba solo.
A
Y además fíjate que esto podría ser la sección de Patricia Peiró rojo oscuro, casi negro, porque vamos a hablar de dos crímenes y encima sin resolver. Que esto te lo agarran los de la nave del misterio, te meten un par de fotos con ectoplasmas, una psicofonía y hacen una serie de tres capítulos, pero nosotros vamos a quedarnos en un solo capítulo. El asunto del que hablamos hoy se conoce como El enigma de Mayerly, que como título suena atractivo. Es que es una película de hecho también. Pero lo que hubo detrás de aquellas dos muertes que han hecho pasar por suicidio parece que era mucho más que una historia de amor. El 30 de enero de 1889 aparecieron muertos en la cama de su nido de amor, un pabellón de caza a las afueras de Viena, los amantes Rodolfo de Habsburgo y María Betsera. Él era el hijo de los emperadores austrohúngaros Francisco José y Sisín. Sí, la moña, el heredero al trono del imperio. Ella no era su esposa, era una joven baronesa de 17 años con la que mantenía relaciones y que puede que esta muchacha, su muerte, fuera un daño colateral, una víctima necesaria. Esta historia es para agarrar una bolsa de palomitas. Porque si ya triunfó en el cine la versión moñas de este asunto, en plan melodrama romántico, si hicieran la versión de lo que se sospecha que ocurrió de verdad, saldría un thriller. Para quien tenga interés hay una peli que se llama Mayerly, es del año 68. Además con un plantel a lo grande. Está Omar Shar, Catherine Deneuve, James Mason, Ava Gardner. Sí, sí, es un peliculón tremendo. Ahí te cuentan la versión moñas. Porque el cine se ha empeñado siempre en rodear de gasas, tules, moños, valses y señores con bigotes enormes. Todo lo que huela a Austria. Mucho azúcar siempre. Pero insisten poco en que Hitler nació.
B
En Austria, que no tenía un gran bigote.
A
Nosotros vamos a contar lo que hicieron creer que pasó. Y lo que otros dicen que pasó. Todo presunto. Ojalá no te hubiera conocido nunca. Ojalá no te hubiera conocido nunca. Ojalá no te hubiera conocido nunca. Para no amarte siempre. Para no verte sin verte.
B
A ver, ¿De dónde partimos? ¿Dónde comenzamos? ¿El día que aparecieron los cadáveres o hay que poner un poquito de contexto?
A
Hombre, al menos hay que presentar a Rodolfo de Habsburgo, al hijo de Sisí, emperatriz, al heredero del Imperio austrohúngaro, que era un tipo complicado. Digamos que estaba hecho para los lujos, para las fiestas, para las amantes. Pero lo de las responsabilidades de Estado, eso ya entonces complicado. Nada, nada, nada. Los mandamientos, la moralidad que se le presumía como futuro emperador, eso ya era otra historia. Ya no es que quisiera. Vamos, yo que no es que quiera insistir en ello, pero es que esto era el pan nuestro de cada día en las casas reales. Como decíamos ayer, el haz lo que yo diga, pero no hagas lo que yo haga. La única obligación con la que tragó Rodolfo fue con la de casarse, porque había que tener hijos y dar continuidad al negocio. Pero lo demás eran drogas. Fiesta, socio, chicas. Le daba la cocaína, la morfina, el alcohol.
B
¿Falta de nada?
A
No, no faltaba de nada. Y en una de estas juergas con chicas, el señor Rodolfo pilló una gonorrea, contagió a su mujer, la mujer quedó estéril. Y como sólo tenían una niña, esto complicó tremendamente la sucesión, porque en Austria Hungría las niñas no heredaban trono. Y por ello se esfumaban las posibilidades de que Rodolf Adolfo y su esposa, que era Estefanía de Bélgica. Estefanía de Bélgica era hija del genocida de Leopoldo II de Bélgica. Pues claro, se esfumaron las posibilidades de que pudieran tener un varón por la esterilidad de ella debido a la gonorrea. Las relaciones de la pareja si ya empezaron mal, porque no se gustaban un mojo, se terminaron de romper. Y también el emperador Francisco José rompió relaciones con su heredero porque le estaba malogrando la empresa imperial. Este era el plan. Mamá Sisi a lo suyo, Rodolfo a sus amantes. Otra familia desestructurada. En este contexto es cuando aparecen muertos en la cama Rodolfo y María en el pabellón de caza que la familia imperial tenía en las afueras de Viena, en un paraje llamado Mayerly.
B
Bueno, aparecen muertos. A ver, ¿Cómo? ¿Muertos? ¿Cómo? Porque ahí está la clave. Muertos, asesinados. Muertos por accidente, por algo que se tomaron. Muertos, suicidados.
A
Muertos.
B
¿Cómo?
A
No está claro. Esto no está aclarado del todo. Lo que hicieron creer que pasó fue un suicidio de dos amantes. Él porque estaba deprimido y ella porque estaba locamente enamorada y se quiso ir con él. Esto es lo que quisieron hacer. ¿Esto es la peli? Sí, sí. Se hicieron públicas supuestas cartas de una y otra dejando pistas de lo que iban a hacer. Todo parecía estar armado en esa dirección. El suicidio. Ella parece muerta de un disparo en la cabeza. Supuestamente asesinada por Rodolfo. Y Rodolfo tenía un tiro en la sien. Aparente suicidio. El follón que se montó en la pija corte austrohúngara. Aquello fue de horda. No solo el imperio se había quedado sin heredero, además estaba con su amante, no con su esposa. Y encima se había suicidado. Todo mal. A mí me recuerda esto a Juan se va a cazar elefantes, se va con la manta y se rompe la cadera. ¿Cómo tapas eso?
B
No puedes. No se puede.
A
En el caso de Rodolfo, lo primero que había que solucionar y a toda leche, era lo del suicidio, porque eso impedía el enterramiento ensagrado. No le daban cristiana sepultura. Se intentó engañar a todo el mundo diciendo que eso había sido una apoplejía. Pero todo el mundo dijo que se ve el disparo en la cabeza. ¿Quién ha disparado? Una señora que se llama Apoplejía. La autoridad eclesiástica austriaca se negó a darle cristiana sepultura y el emperador Francisco José tuvo que recurrir al Papa. Le dijo a León XIII, solucióname esto, que para eso soy una monarquía católica y te pago bien de pasta. Y el Papa firmó una dispensa.
B
Es un permiso lo que nos daban cuando el cole no ha ido porque.
A
Está enfermo, una autorización especial y tal. Y eso se paga con este no. Tú sí. Tú sí que necesitas una dispensa para casarte con una prima tuya, tú tienes que pagarlo. Pero estos no pagaban nada.
B
Bueno, entonces nos quedamos con la dispensa.
A
El Papa la firma, ordena el entierro en sagrado del archiduque Rodolfo de Habsburgo. Y argumentando que había sufrido una locura transitoria que no contaba como suicidio, porque ya sabes, entre ellos se lo apañan.
B
¿Y ella Dónde ha quedado? ¿Cómo se llama? María Bechera.
A
María Bechera en este episodio de los funerales.
B
¿Dónde queda ella?
A
A ella la hicieron desaparecer así tal cual. Como los padres no estaban cerca, avisaron a unos parientes para que la sacaran cuanto antes de Mayerlin, de noche, vestida y sentada en un carruaje como si estuviera viva. La vistieron, le pusieron el palo de una escoba.
B
¿Esto sale en la peli también?
A
Esto no me acuerdo si sale en la peli. No, no, esto no sale en la peli. Pero le pusieron el palo de una escoba detrás para que fuera tiesa. Se dio orden de enterramiento inmediato en el cementerio de un monasterio cercano. Se prohibió a la familia que pertenecía a la nobleza húngara, que dijera ni una sola palabra sobre el tema. Y se les impidió hasta que identificaran la lápida.
B
Y aquí no hubo pegas por si era un suicidio. Lo del enterrar en sagrado.
A
Aquí no. Aquí además lo enterraron deprisa y corriendo, y de noche. Por supuesto, no se hizo autopsia de esta chica. Y la autopsia que se le hizo a Rodolfo desapareció porque había demasiadas contradicciones que según algunos testigos, no encajaban con el suicidio. Por mucho disparo que tuviera la cabeza. Había señales de lucha también en la habitación. La habitación estaba demasiado revuelta. Al amante había que taparla, ya que no se había podido tapar el supuesto suicidio del archiduque. Entre las cosas que no encajan, primero la desaparición de documentación y la aparición de otra documentación y cartas, pero en momentos muy oportunos. Cuando se empezó a cuestionar toda la historia oficial, a mediados del siglo XX, por los años 50, porque este es un tema que en Austria sigue siendo apasionante. De vez en cuando salta algo a la prensa. Ha habido varios estudios de los restos de María Betsera, porque ella sí ha sido exhumada, pero nadie concluye nada, salvo lo que se dijo sobre que recibió un disparo en la cabeza. El agujero del cráneo no lo ha visto nadie. Ahí no hay disparo. También se solicitó al Vaticano el informe que hizo su embajador en Viena, el nuncio, el arzobispo Luigi Galimberti. Porque como hubo que abrir una investigación de la muerte por el follón con que si se enterraba a Rodolfo, el Papa encargó un informe. Aquel nuncio dijo en su momento que la pistola que se usó solo disparó una bala. Y ese informe tiene que estar en Roma. Pero no lo han facilitado.
B
En caso de que esto no hubiera sido un suicidio de los dos, ¿Por qué alguien querría haberlos matado? Sobre todo a él. Que has dicho que ya podía ser un daño colateral.
A
Parece. Si la versión es esta otra de la que hablamos. Pues ella fue una víctima necesaria, un daño colateral. Y ese informe del Vaticano se ha solicitado. Y tú pídele algo al Vaticano.
B
Pero se sab que existe un informe que hablaba de una bala.
A
Claro, el informe se hizo. El informe se hizo porque el cardenal este tuvo que enviar el informe. Se sabe que se hizo y que se leyó en su momento. Pero eso pasa en los archivos vaticanos. Y ahora tú dile al Vaticano que quiero que me des esto. Vale, Pues vete a tomar una caña.
B
Si alguien se los cargó, pudo ser por motivación económica, sentimental, política.
A
¿Política? A ver, ella sólo estaba donde no debía, pero venía bien para armar el suicidio por amor. A ver, estamos en un momento muy complicado en Europa. Estamos en 1889. Se estaba liando la Primera Guerra Mundial. Y si recordamos, empezó a liarse los Balcanes. Siempre se ha señalado como hecho que provocó el comienzo de la Gran Guerra el asesinato, acordate, en 1914 del archiduque austriaco y de su mujer en Sarajevo. Estaba todo muy malito, estaba políticamente hablando. Y hay quien señala una conspiración extranjera porque el imperio iba a caer en manos del archiduque Rodolfo tarde o temprano. Y las simpatías políticas que manifestaba no favorecían a Alemania. Por ahí va la cosa. Hacer pasar todo aquello por un suicidio era fácil. Porque el archiduque Rodolfo tenía fama de no estar muy bien, de tener tendencias suicidas, pero por todo su cóctel de drogas, de haber propuesto a otra amante lo de suicidarse juntos, porque estaba cada dos por tres borracho. Pero esta amante lo mandó a pasar. Nos suicidamos.
B
No me extraña.
A
Es que todo dependía de lo que se hubiera metido en ese día. Si iba puesto de morfina o de coca. Esta teoría del asesinato es la que vino a confirmar un miembro de la propia familia de los. Esto fue muy interesante. Pero claro, esto es una cosa que te crees o no te crees, porque claro, es lo que dijo esta mujer. Eso fue en el 83, o sea, anteayer. Anteayer, sí, sí, sí. Además, en un periódico existe el periódico austriaco Kronen Zeitung, se llama. Y este periódico entrevistó a Cita de Borbón Parma, que fue la última emperatriz austrohúngaro casada con el, que sustituyó a Rodolfo. Como se quedaron sin heredero, tuvieron que nombrar que era un sobrino nieto de Sisí, emperatriz y del otro. Y esta Cita de Borbón Parma, que murió muy mayor, era la emperatriz. Bueno, pues esta mujer.
B
No te pierdes en los árboles genealógicos de esta gente.
A
No me apasionan tanto.
B
Me cuesta seguir.
A
Pues esta mujer le confirmó al periódico que el asesinato del archiduque Rodolfo fue consecuencia, efectivamente, de un complot y que de eso estaban perfectamente informados tanto el emperador Francisco José I como Sisí. Pero es que claro, hasta aquí no hay mucho más que rascar. Como digo, te lo crees o no te lo crees. Y todo sigue siendo, como decía Rajoy, presunto. Te va a tener razón este hombre al final en algo. El enigma de Mayerlin sigue siendo, como su propio nombre indica, un enigma.
B
Tengo curiosidad para el episodio de mañana, porque llevamos una semanita chula de muertos. Vamos a una meta chula.
A
Bueno, yo creo que mañana vamos a ir con Vietnam.
B
Con Vietnam, Sí. Ala, pues venga, compro. Me apunto. Ala. Hasta mañana, Nieves. Un beso.
A
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Podcast Summary
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Date: January 31, 2023
Episode Theme:
A deep dive into the mysterious and still-unsolved double death known as "The Mayerling Incident"—the deaths of Archduke Rudolf of Austria and his lover, Baroness Mary Vetsera. Nieves Concostrina unpacks both the official narrative and various conspiracy theories, revealing a complex web of scandal, intrigue, and historical cover-ups at the heart of the Austro-Hungarian empire.
Nieves Concostrina dissects the enduring mystery of the Mayerling double tragedy: Did the Austro-Hungarian heir and his lover die by mutual suicide in a romantic pact, or was there something far darker and more politically motivated at play? With her trademark wit and irreverence, Nieves examines the murky circumstances around their deaths, the shifty official explanations, and the rumors that have persisted for over a century.
True to Nieves Concostrina's hallmark style: wry, irreverent, sharp, and packed with historical detail delivered with a wink. The mood oscillates between intrigue, dark humor, and fascination with the persistent mysteries of royal history.
The episode skillfully dissects both the established story and the persistent shadows of conspiracy enveloping the Mayerling case. It challenges romanticized portrayals in film and literature, highlighting the hasty cover-ups and unanswered questions that surround these shocking deaths at the heart of the Austro-Hungarian Empire.
As Nieves puts it: “El enigma de Mayerlin sigue siendo, como su propio nombre indica, un enigma.” (13:28)