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Nieves
Ser podcast. Acontece que no es poco. Es un podcast y yo soy la humana que te lo cuenta. Nieves con costrina. Tenemos un género muy variado. Nacimientos, extravagancias, muertes, batallas, revoluciones, asesinatos, injusticias, farsas religiosas, reyes, más tuerzos, bodas. Aquí te dejo el que toca hoy.
Carlos
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carlas. ¿Cómo estás?
Carlos
Hoy te tenemos en los estudios de Radio Bierzo. ¿Qué haces por ahí?
Nieves
Por aquí ando. Bueno, pues mañana tengo un encuentro simpático en la UNED de aquí, en los cursos de verano de la Universidad a distancia, sobre las mentiras de la guerra y las guerras de mentiras.
Carlos
Las dos cosas existen.
Nieves
Exactamente por eso. Por eso. Mentiras de guerra y guerra de mentiras, que así se han perdido y se han ganado unas cuantas.
Carlos
Mañana, en homenaje a tu acto, invitaremos a nuestro bulólogo particular a La ventana y nos acordaremos de ti.
Nieves
Es el bulólogo. Me encanta.
Carlos
Oye, no nos cansaremos de. Yo voy a decir un día más. No nos cansaremos de repetir que la historia es una fuente inagotable de conocimiento, pero también de sorpresas. También de sorpresas con una utilidad apabullante. Porque conocer la historia sirve, por ejemplo, aunque haya pasado mucho tiempo, sirve para poner las cosas en su lugar. Y en el caso de las dictaduras, para desmontar sus mentiras, para destapar sus excesos. Da igual que sea o que fuera. En la España de Franco, en la China de Mao. Hoy toca la China de Mao.
Nieves
Hoy tocáis.
Carlos
Bueno, y un episodio. Era un titular antes, con Javier Colón, dice.
Nieves
¿Y qué hay?
Carlos
Y qué logorrione. Un episodio realmente asombroso. Cuenta. Cuenta el exterminio de los gorriones.
Nieves
Exactamente. Y además es que es una cosa que teníamos ahí pendiente y una oyente me ha reñido porque hace un año que dejé pendiente hablar de cómo y por qué a los chinos se les fue la olla matando gorriones hasta casi el exterminio.
Carlos
No me acordaba yo de eso.
Nieves
Sí, y tenemos a la mujer esperando. Y la mujer me lo recordó. Oye, ¿Cuándo vas a venir? Lo de los gorriones, digo, madre mía. Es verdad. Bueno, pongo el contexto. Fue en junio de 2021 cuando estuvimos hablando del inicio en China de lo que llamaron la Revolución Cultural, que de cult tenía lo que yo de carmelita descalza fue una demencia colectiva que comenzó en 1966 cuando los chinos se volvieron locos persiguiendo chinos por las cosas más estúpidas, por llevar una billetera de piel, o por escuchar música que se considerara capitalista, o por decir durante una clase en la universidad algo que a los alumnos les sonara a crítica a la dictadura maoísta. Aquella mal llamada Revolución Cultural se organizó porque el liderazgo del tirano de Mao había caído en picado por haber tomado unos años antes, en 1958, una serie de decisiones horribles, criminales, para hacer olvidar todo lo mal hecho y reactivar su liderazgo. Implicó sobre todo a jóvenes y adolescentes, a cual más descerebrado. Les dio carta blanca y se les fue la pinza a todos. La masa es muy peligrosa. Cuando los individuos la forman, ahí es que anulan su sentido común individual y la lían. La criminal decisión del 58 fue lo que Mao llamó el Gran Salto Adelante, que efectivamente fue un salto, y efectivamente fue grande. Pero no fue adelante, fue para abajo. Fue un gran salto al abismo y una agresión al entorno sin precedentes. Rompieron el finísimo hilo que une al hombre con su mayor protectora, que es la naturaleza. Y con ello no sólo exterminaron a los gorriones, también iniciaron su propia extinción. Murieron 43 millones de chicos. Así que hay que preguntarse ¿A que el humano es muy ton?
Carlos
Supongo que eso de que el exterminio de gorriones pueda acabar provocando la muerte de tantos millones de chinos se debe sin duda al desequilibrio ecológico ambiental que provoca. ¿Pero cómo se llega a esto, Nieves?
Nieves
Si estabais hablando ahora de lo del tiburón peregrino Pobre, nosotros mismos la estamos liando. En este caso fue por los delirios de un tirano y un déspota comunista. Mao tenía una obsesión por el poder que tenían las masas. Decía que la masa puede conseguir cualquier cosa que se proponga. Y pergeñó un plan en 1958, el gran salto Adelante, para convertir a China en una potencia industrial. Pero una potencia que fuera envidia de cualquier país occidental capitalista. Y además utilizando como fuerza la masa obrera. Os vais a enterar todos. Y pensaba hacerlo en solo 15 años. El plan, claro, solo funcionaba en su cabeza, porque China no tenía tejido industrial ni tenía maquinaria Pero dijo Mao, a ver, una masa de obreros puede suplir perfectamente la maquinaria. Será por chinos. Somos mil millones. Por poner un ejemplo tonto. ¿Quién necesita una grúa en una fábrica si 300 chinos tirando de una cuerda hacen de grúa? Ahí empezó la locura. El plan era desterrar la agricultura en China, dejarla bajo mínimos y volcar todo el esfuerzo en el desarrollo industrial. Era un momento en el que además Mao estaba muy cabreado con los soviéticos, porque Khrushchev estaba desmontando el horror stalinista y Mao le parecía que se estaban convirtiendo en unos flojos.
Carlos
Hay que estar zumbado.
Nieves
Sí, sí, sí. Era alucinante. Y ya te digo, estaban mosqueados con los soviéticos. Y dijo Mao, vamos a darle las narices a Moscú. Vamos a enseñarles cómo se levanta una potencia industrial en tiempo récord. Venga, todos a una. Y los chinos, que creían que Mao era un líder en vez de un asesino, se entusiasmaron con él. A ver qué hay que hacer. Grant. Timonel.
Carlos
¿A ver, dime qué había que hacer entonces? ¿Cuál era el plan para intentar convertir un país eminentemente agrícola en una potencia industrial en sólo 15 años?
Nieves
Sí es que soy tremendo. Bueno, pongo una de las cosas que hicieron, que es un ejemplo de muchos demenciales que se produjeron. Los chinos entregaron todos sus objetos domésticos, todos los de metal, para que fueran fundidos y liderar así la producción siderúrgica mundial. Y así lo hicieron. Lo fundieron todo. Y lo hicieron en hornos caseros que se instalaron por todo el país, en los patios de las casas, en los colegios, en los hospitales. Y sí, es verdad, de repente China tenía más metal que nadie en el mundo, pero de pésima calidad, porque sobre todo estaba hecho con cacharros de cocina. No servía para crear maquinaria.
Carlos
Toda la cubertería.
Nieves
Claro, o la maquinaria era malísima. Pero viene lo gordo. Mao creía que el poderío de esa masa de cientos de millones de chinos dominaría la naturaleza. Se metió en sacar adelante colosales proyectos hidrológicos, en la fabricación de maquinaria a lo loco, para disparar la producción industrial. Y para eso hacía falta mano de obra, mucha mano de obra. Pero claro, ¿De dónde lo sacó? De los campos. Los campos se quedaron sin brazos. Pero a la vez hacía falta también mucho arroz, mucho trigo y mucho de todos los cereales para alimentar a todos los obreros que ahora estaban volcados en la industria y la construcción. Esto era una cadena y la iban pifiando a cada paso. Se confiscaron todo, todas las cosechas. Pero claro, si te has llevado del campo a toda la gente que trabaja la tierra, ¿De donde sacas más cosechas? Como las desgracias nunca vienen solas, mientras el tirano de Mao daba su gran salto adelante, se metió un periodo de sequía que diezmó los cultivos. Las desgracias nunca vienen solas. Ya no había arroz para todos y empezó el hambre. ¿Pero Mao, claro, él no iba a admitir que sus cálculos estaban equivocados, no? Él decidió echarle la culpa a las ratas, que eran las que se comían las cosechas, y a los insectos que también diezmaban. Y los intentaron exterminar. A las ratas, a los insectos, usando insecticidas y venenos a lo loco, sin medida. Cuantos más tóxicos mejor, más efectivos. Pero es que lo más grande es que Mao le echó sobre todo la culpa a los gorriones. Esas peligrosas alimañas eran las culpables de que las cosechas no prosperaran porque se comían los granos. Había que exterminarlos a todos y a todos y como fuera. Y como la ignorancia es la madre del atrevimiento y la masa no piens, todos los chinos se lanzaron a acabar con ellos. Muchos porque no les quedaba otra. Esa era la orden. Y la mayoría convencidos de lo que hacían.
Poet/Guest
Hago pájaros de barro, hago pájaros de barro y los echo a volar.
Carlos
Por.
Poet/Guest
Si el tiempo me arrastra a playas de seta. Hoy rechazo la bajeza, el abandono y la pena.
Carlos
Mira que cuentas cosas impactantes, Nieves, pero lo de hoy me tiene absolutamente alucinado.
Nieves
Es alucinante.
Carlos
Y a todo esto, por cierto, ¿Cómo pensaban acabar con millones de gorriones en China? Si había mil millones de gorriones. Un montón. También a tiros, a cañonazos, cómo pens.
Nieves
Fuera de todas las formas imaginables, subiéndose a los árboles a destruir los nidos. También a tiros. Se distribuyeron armas entre los chinos de todas las aldeas con tamborradas, que ríete tú de las donostiarras o de las de Calanda. Tamborradas insoportables. Las tamborradas. ¿Estas que hacían? Consistía en estar tocando tambores por los campos ininterrumpidamente, estresando a los pájaros impidiendo que pudieran posarse, que volaran sin descanso hasta que se desplomaban agotados. Eran millones y millones. Y sí, acabaron con los gorriones. Y de tant usar venenos también acabaron con gatos, perros y conejos. Hasta que hubo un tipo, llegó un tipo, un altísimo cargo del comité del Partido Comunista chino, que dijo así, sin mucho ruido, muy disimuladamente, Oye, que para mí que la estamos liando un poquito, porque resulta que es que los gorriones no solo comen grano, también comen insectos. Eran un plaguicida natural. Así que los insectos nos están comiendo a nosotros. Pero es que también están viniendo nubes de langostas y las pocas cosechas que hay se las están zamp. Pero es que además hemos usado tantos insecticidas que nos hemos quedado sin existencias para luchar contra las nuevas plagas. Cuando se dieron cuenta ya era tarde. Era tarde del todo. Y sin gorriones, sin cosechas, infectados de insectos, los chinos empezaron a morir de hambre. A finales De los años 80 del siglo pasado, China reconoció que la hambruna de 1958 a 1962, que por supuesto no achacó al Gran Salto Adelante del tirano Mao, sino a otras circunstancias lamentables, admitieron que eso había provocado veintitr millones de muertos.
Carlos
Serían más, seguro.
Nieves
Los investigadores ya no coinciden. En aquellos cuatro años murieron, como reconoció un funcionario chino que manejaba los datos, Chen gz se llamaba. 43 millones de chinos en el mejor de los casos. 46 millones en el peor.
Carlos
Qué brutalidad. Oye, ¿Y cómo dieron marcha atrás a esto? ¿A lo de los gorriones? Pero ya lo otro ya no pregunto. A lo de los gorriones. ¿Cómo intentaron dar marcha atrás?
Nieves
A ver, Pues no sé si puede.
Carlos
Rebobinarse una cosa así.
Nieves
Bueno, tuvieron hasta que importar gorriones de otros lugares, de la Unión Soviética, mismamente, a los que querían los morros. Lo hicieron en secreto. Lo que intentaban era recuperar la especie y que no se enterara el mundo de la gran cagada del Gran Salto Adelante. Claro, poquito a poco. Poquito a poco recuperaron. Decía al principio que el hombre está unido a su entorno por un finísimo hilo. Mantenemos un equilibrio muy frágil con la naturaleza, que es nuestra salvadora. Cada vez que rompemos ese equilibrio o rompemos ese hilo, hay que intentar atarlo otra vez, pero siempre quedan nudos y vamos de cabeza porque es que estamos acelerando nuestra propia destrucción. Los chinos, cuando exterminaron a los gorriones, también pusieron en marcha su propia extinción. No sólo por aquella hambruna histórica, sino porque se comieron entre ellos. Hubo muchos episodios de canibalismo. Cabe preguntarse por qué Mao Tse tung todavía está considerado un gran líder en China. Quizás podría tener una explicación. Quizás porque la historia se oculta y la memoria histórica se aplasta. La mayoría qué sabe de aquella hambruna y aquellos 45 millones de muertos no hablan de ello. Las nuevas generaciones no saben que existió o los datos que tienen son falsos. De la misma forma que desconocen que En junio del 89 el gobierno chino ordenó aplastar a 2.000 estudiantes con tanques en la plaza de Tiananmen. Claro, cuando te ocultan tu historia, te roban tu memoria. Y claro, te conviertes en una masa ignorante.
Carlos
Un poquito de buena música para acabar mañana más nieves. Venga, un beso muy grande.
Nieves
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Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Date: June 29, 2022
In this captivating history episode, Nieves Concostrina explores the bizarre and tragic “extermination of the Chinese sparrows,” a catastrophic campaign led by Mao Zedong in the late 1950s as part of the Great Leap Forward. With her characteristic wit and sharp analysis, Nieves discusses how misguided policies, mass mobilization, and ignorance led to one of history’s most devastating ecological disasters and contributed to a massive human tragedy in China.
The Danger of the Mob:
“La masa es muy peligrosa. Cuando los individuos la forman, ahí es que anulan su sentido común individual y la lían.” (Nieves, 02:21)
Historical Amnesia:
“Las nuevas generaciones no saben que existió o los datos que tienen son falsos. De la misma forma que desconocen que en junio del 89 el gobierno chino ordenó aplastar a 2.000 estudiantes con tanques en la plaza de Tiananmen.” (Nieves, 12:45)
Nieves Concostrina’s signature style shines throughout: sardonic, incisive, occasionally irreverent, but always focused on illuminating overlooked corners of history with clarity and wit. Her storytelling makes a grim chapter highly engaging, provoking both wry amusement and sober reflection.
This episode is both a cautionary tale of environmental hubris and a sharp critique of authoritarian power, illustrating how ignorance and propaganda can have catastrophic—even genocidal—consequences.