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Nieves
En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves, con costrina. Cadena SER.
Host/Interviewer
La historia de hoy, en este Acontece que no es poco, reúne ingredientes tan diversos, ingredientes tan distintos, que así de entrada puede sonar un poco historia exótica, y posiblemente lo sea, pero cuidado, de la que nos hemos librado. España, quiero decir. Porque esta historia arranca a finales del siglo XIX en una isla de Filipinas, en un sultanato, y acaba hace muy poco con una reclamación multimillonaria que, por suerte para nosotros, se ha quedado en nada. Nieves, buenas tardes.
Nieves
Hola, buenas tardes.
Host/Interviewer
Bueno, es tremendo lo de hoy.
Nieves
Sí, sí, es alucinante. Es una historia, además, que yo no conocía y cuando la he visto, madre mía, qué follón. En realidad, el planteamiento de la historia de hoy va a ser tal y como lo vamos a plantear, va a ser para salir corriendo, ¿No? Pero no, paciencia, paciencia, sí, pero yo les pediría que aguanten ahí, que esto es un embrollo con guasa que enseguida desembrollaremos. La manera informativamente aséptica de exponer el acontecido de hoy sería diciendo que un complejo litigio que se remonta a finales del siglo XIX en una isla del archipiélago filipino ha derivado en un cruce de demandas en el siglo XXI por el incumplimiento de un laudo tras un arbitraje del Estado español, caso que ha estado en manos del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones y que finalmente ha exculpado al Reino de España. Claro, dicho así, esto es un peñazo insufrible que aparentemente no interesa a nadie, salvo a los afectados.
Host/Interviewer
Bueno, yo espero que los profesionales de la judicatura, de la justicia lo hayan entendido todo ellos. Sí, Centro Internacional de Arreglo de Diferencias.
Nieves
Relativas a Inversiones, que es un centro importante. Depende del Banco Mundial. Esto depende del Banco Mundial. Bueno, si esto lo he explicado bien, pues sí, me habrán entendido, pero lo mismo lo he resumido mal, porque como el lenguaje jurídico, además, ya sabes, consta de párrafos de unas 27 líneas sin un punto y a base de frases subordinadas, pues yo creo que está pensado para que los demás creamos que los jueces son gente listísima porque no nos entendemos, porque no lo sé. ¿Pero bueno, vete tú a saber si he dicho algo mal? Lo siento. Si es así o no, no lo sien. Enseguida traducimos todo lo anterior al castellano. Pero antes voy a insistir en un asunto. Llámeme cansina, me da igual. Voy a insistir en un asunto que aparentemente no tiene nada que ver, pero sí tiene mucho que ver, para intentar entender el roto que nos habrían hecho al conjunto de los españoles si el caso citado contra el Reino de España hubiera prosperado. Y aunque sea una explicación para niños chicos, yo creo que hay que decirlo porque es que hay una gran parte de españoles que tiene el entendimiento de niños chicos respecto a lo que significa la Hacienda públ. Los fondos públicos, que es el dinero que aportamos todos con nuestros impuestos menos los Borbones. Cuando algún gallego, algún catalán o un andaluz, me da igual, mira con indiferencia como alguien rompe una papelera de su pueblo o tira abajo un volardo, como si esa papelera o el volardo lo fueran a reponer luego los noruegos, ¿Sabes? Como si fuera de otros. Cuando los ciudadanos miran como quien oye llover, que el dinero que debería invertirse en sanidad pública se lo llevan a manos llenas empresas privadas. Eso es que no procesan bien lo que significa el dinero público, que es el dinero que entregamos nosotros para que repercuta en servicios para nosotros, no para que Ayú se engorde los bolsillos de Quirón Salud y Ribera Salud y se compre áticos con su novio. Pues esos afectados a los que me refería antes, a los que incumbe el enrevesado caso citado, somos el conjunto de los españoles. Y si España llega a perder ese litigio internacional, los españoles tendríamos que haber pagado 16.000 millones de euros. 16.000. Era nuestro dinero.
Host/Interviewer
Por eso digo de la que nos hemos librado. Ay. Bueno, puede. Yo me enteré así. Puede que alguien haya leído hace una semana sobre este asunto que se ha resuelto en noviembre de este año. Hace nada. Hace unas semanas. Y que tiene que ver, vamos a la historia, tiene que ver con los herederos de un sultán de una isla llamada Joló. Joló, Joló. Que el asunto es tremendo.
Nieves
Sí, sí, es alucinante. Y que nos podría haber costado un disgusto muy gordo. Y que de haber perdido y haber tenido que pagar 16.000 millones de euros. Yo supongo, incluso ya con guasa, que esa parte nutrida de españoles desinformados. Habrían echado la culpa a Pedro Sánchez, aunque Pedro Sánchez, la criaturita, no había nacido en el siglo XIX. Nos vamos a ese siglo, al XIX, para agarrar la historia desde el principio. Nos vamos a 1878, a un grupito de islas allá por las Filipinas, bajo la soberanía del Sultanato de Joló. También se llamaba Sultanato de Sulú. Depende de los idiomas que se manejaban por allí. Y donde hay un sultanato, hay un sultán. Bueno, este era un sultanito porque era chiquitín. Chiquitín y delgadito. Era un sultán recogido, pero mandaba igual que si hubiera sido grando, te daba lo mismo. Se llamaba Jamal ul Assam. Y además de mandar en varias islas de la zona, también lo hacía. También mandaba, era propietario, digámoslo así, en el norte de la isla de Borneo. Borneo es una de las islas más grandes del mundo y Borneo tiene arriba un pico que sobresale en el norte. Bueno, pues en el pico de arriba de Borneo mandaba este señor sultán. Por aquella zona de las Filipinas también tenían mucho poderío los españoles. Y para contrarrestar el poder español, el sultán de Joló gustaba de llegar a acuerdos con británicos y alemanes, a los que arrendaba, les alquilaba tierras y de paso les sacaba una pasta.
Host/Interviewer
Bueno, de hecho el norte de Borneo se lo alquiló a una compañía británica.
Nieves
Exactamente. Y para entender esto de por qué un sultán le alquila a una compañía británica, eso, vamos a hacer un recordatorio. Hace muchos meses estuvimos hablando de la rebelión de los cipayos en la India. Y dijimos que la India no empezó siendo una colonia británica. Lo que hicieron los ingleses fue pagar un alquiler al sultán indio para explotar los recursos de la India. Fue cuando fundaron la Compañía Británica de las Indias Orientales, que primero fue empresa que gestionaba y luego, cuando ya estaban bien instalados, se quedaron los territorios como colonia británica. Esta práctica estaba muy extendida por aquella zona y había muchos británicos, holandeses, alemanes, a la caza de recursos naturales por aquellas tierras exóticas. Para explotar esos recursos. Creaban empresas y firmaban contratos de arrendamientos con los sultanes de la zona, con los caciques de allí, para entendernos. Y eso hicieron tres tipos llamados Gustav von Oberbeck, el varón de von Oberbeck, que era alemán, y sus dos socios británicos, que eran los hermanos Alfred y Edward Dent. El sultán de Joló les alquiló, les arrendó el norte de Borneo para que explotaran y administraran los recursos. Allí había perlas, maderas, nidos de pájaros, que también se cotizaban muchos. Así se fundó la Compañía Británica de Borneo del Norte. Y en el contrato que el sultán de Joló firmó con el barón von Oberbeck empieza el galimatías. El contrato está escrito en malayo, que es muy bonito, estéticamente es precioso de ver. Y hay una palabra, pajacán, Pajacán o payacán, no sé cómo se pronuncia, que unos lingüistas dicen que en su momento significaba arrendamiento y otros estudiosos dicen que significaba concesión, cesión.
Host/Interviewer
No tiene nada que ver. La cosa cambia mucho entre arrendar y ceder, cambia muchísimo.
Nieves
Eso parece. Pero bueno, parece que ahí empieza el lío. Empieza el lío que ha venido después. Pero de momento ahí la cosa no hubo problemas. La Compañía Británica de Borneo del Norte nunca dejó de pagar puntual y anualmente lo estipulado y en cada recibo especificaba que ese era el dinero por la cesión del territorio. Pasaron ocho años y así llegamos a 1885, cuando Reino Unido, Alemania y España firmaron un acuerdo que se llamó el Protocolo de Madrid, en donde se reconocía la soberanía española sobre el archipiélago de Jolón y a cambio España renunciaba al norte de Borneo. Es decir, España se quedaba con todo el archipiélago menos ese pico de Borneo que iba a seguir en manos de la Compañía Británica de Borneo del Norte. Es decir, el Sultanato de Joló pasó a ser de administración española. Todo bien, todo bien. Aunque España ya sabemos lo que pasó, que perdió las Filipinas a finales del siglo XIX. Fue el famoso desastre colonial de 1898, tras la guerra hispano estadounidense. Bueno, y ya está, ahí queda la cosa. España perdió, España se largó y mientras la Compañía Británica de Borneo del Norte, pues ahí siguió a lo suyo, pagando puntualmente hasta 1946, que estamos ya a mediados del siglo XX, a los herederos del antiguo sultán de Hollow. Ese año 1946, Reino Unido se hizo con los derechos del contrato y convirtió Borneo del Norte en colonia británica, otro estatus, claro, lo mismo que había ocurrido en la India anteriormente, que era primero empresa y luego colonia, pues aquí hizo lo mismo. Convierte Borneo del Norte, esto ya es colonia. Siguen corriendo los años y llegamos a 1963, ya metidos en un periodo. Esta época ya es un periodo descolonizador. Y ese año nace el estado de Malasia. Y el norte de Borneo se integra junto con otras zonas en el nuevo país. Pasa a ser malayo.
Host/Interviewer
Por lo cual Malasia, supongo, pasaría a hacerse cargo de los pagos de la cesión a los herederos del sultán de Joló.
Nieves
Exactamente. Claro que ya era un pago simbólico y ridículo, porque es que casi ni habían subido el arrendamiento en 85 años. Era una tontería de dinero. Malasia pagaba unos 1.000 euros al año, por hacer una comparativa, que no la he hecho yo, la han hecho los que saben de esto. De hecho los abogados de todo este litigio. Bueno, pues así llegamos a los años 80 y 90 del siglo pasado, del siglo XX. Y aparece petróleo en el norte de Borneo. Y dicen los herederos del sultán de ya nos estáis devolviendo el norte de Borneo porque ya no queremos seguir arrendándolo. Y dicen los no, no, de arrendamiento nada. El norte de Borneo está cedido, no alquilado. Y además está cedido a perpetuidad. Los herederos del sultán de Joló se mosquean, se mosquean. Reúnen a unos cuantos pandilleros armados, exactamente a 235 tíos, y se van tan irresponsables ellos a invadir el norte de Borneo. De esto hubo mucha bronca. Que salió en los telediarios del momento. ¿Pero cuando?
Host/Interviewer
Yo no me acuerdo, la verdad.
Nieves
No, pero es que además esto te lo contaban que no sabías exactamente qué era esto. ¿A qué vie? Sí. Pues unos tíos han invadido el norte de Borneo. Hubo mucha bronca, hubo 14 muertos. Ya está. Pero ahí quedó la cosa. Una cosa que te cuentan de muy lejos. Pero Malasia se merendó a los invasores en un pispás y en represalia dijo pues mira, ya no te pagamos más ni el alquiler, a la porra, largo de aquí. Y ahí empieza el loco litigio de los herederos del sultán de Joló contra Malasia.
Musical Interlude
And I say neither, either either. Neither, neither. Let's call the whole thing off. Yes, you like potato. And I like potato. You like tomato. I like tomato, Potato, potato, tomato, tomato. Let's call the whole thing off.
Host/Interviewer
Pero lo extravagante de todo esto es como un caso de las antípodas de unos familiares de un antiguo sultán contra el estado de Malasia acaba salpicando España. España desde finales del siglo XIX no tenía que ver con Filipinas. Cómo nos acaba rebotando esto.
Nieves
A ver. Pues España se ve metida sin comerlo ni beberlo, porque como hacía más de un siglo las Filipinas habían sido nuestras, incluido el Sultanato de Joló, pues se eligió la ciudad de Madrid para el arbitraje que intentaría solucionar lo que se llamó la cuestión Joló Borneo. Y bueno, ya lo cuento de manera muy simple, porque con este carajal judicial no se aclaran ni ellos. Resulta que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid aceptó el caso de arbitraje, designó en 2019 un árbitro y el árbitro decidió que se rompía aquel contrato que se firmó en 1878 y que todo quedaría solucionado en cuanto Malasia indemnizara con 13 mil y pico millones a los herederos.
Host/Interviewer
¿Igual no es momento ni tenemos tiempo para que lo cuentes, pero esos cálculos como se hicieron?
Nieves
Yo tengo ni idea. Suma, resta, multiplicando, Lo sé. Calculando que los mil euros que se pagaron al año que se pagaban eran una birria. Y como las reservas petrolíferas de la zona están aseguradas Hasta el año 2044, se hizo un cálculo y se aceptó que 13.300 millones de euros era lo que Malasia debería pagar a los herederos para indemnizarles. Pero antes de que este árbitro español soltara su resolución, su laudo, resulta que el mismo Tribunal de Justicia de Madrid que lo había nombrado lo había retirado del arbitraje. Luego este señor siguió haciendo de árbitro sin derecho a serlo. Malasia denunció las irregularidades del caso Madrid acabó inhibiéndose porque decía que España no podía juzgar a Malasia. El arbitraje se trasladó a París por decisión de ese organismo llamado Centro Internacional de Arreglo de Diferencia Relativa, bla, bla, bla, bla del Banco Mundial. Al árbitro español le decían que te estés quieto, que ya no pintas nada. El árbitro no se estaba quieto. Los herederos jololeños, estos joloenses o joloanos, denunciaron a España porque al inhibirse del caso estaba obstaculizando el proceso y el pago de indemnizaciones. Y dicen ello. Pues ahora en vez de reclamarle a Malasia la indemnización se la reclamamos a España.
Host/Interviewer
Poco pirado, ¿No? Parece claro.
Nieves
Bueno, pero el tema era muy gordo y dijeron y ahora queremos en vez de 13.000 millones, queremos 16.000 por retraso y por todo. Y bueno, el caso es que han perdido, pero es que podrían haber ganado. De hecho, entre los jueces están diciendo que esto ha sido un tema que ha deteriorado mucho las cuestiones del arbitraje internacional y de los laudos y que esto ha sido un asunto muy, muy, muy grave. Y bueno, los españoles no tenemos que pagar esa salvajada de dinero para seguir regando con miles de millones de manos muertas a los curas. Esto ya se lo pueden llevar ellos en vez de los herederos del sultán de Jolo. Y bueno, y también se lo puede seguir llevando la corrupta sanidad privada Ava, los Ayuso, los áticos de su novio.
Musical Interlude
Toda esta gente más viciosa que ninguna, pero tan difícil de coger. Tuvo un piso en las alturas. Probaste fortuna con héroes de barrio. Y conmigo también. Algunos todavía dudan si vas a volver.
Host/Interviewer
Pues nada, Nieves, hasta el lunes. A descansar un poquito, anda.
Nieves
Solo un poco.
Host/Interviewer
Venga, respira.
Nieves
Venga. Gracias. Un beso. Chao.
Musical Interlude
Ajustados era de Bunny, Ronaldo nunca hablaron los diarios Lady Mad, La estrella de los tejados. No más rock and roll de por aquí Los gatos andábamos con Lady Madrid. Pitillos ajustados era de Burning, Ronaldo, Silur y nunca hablaron los diarios de Lady Madrid, Lady Madrid, Lady Madrid.
Host: SER Podcast
Date: January 8, 2026
Episode Theme:
A humorous and critical look at an intricate international legal dispute that, beginning with colonial dealings in the late 19th century in the Philippines and Borneo, unexpectedly landed modern Spain in the crosshairs of a €16 billion lawsuit by the heirs of the Sultan of Joló.
Nieves Concostrina guides listeners through a whirlwind story that starts with arcane colonial contracts in Southeast Asia and ends, by convoluted legal twists, with Spain facing a claim for billions from heirs of a now nearly forgotten sultan. With her trademark humor and biting commentary, Nieves “desembrolla” (untangles) this labyrinthine tale to show how decisions and disputes from centuries past can still threaten the pockets of present-day Spaniards.
(01:56 – 03:56)
“Es el dinero que entregamos nosotros para que repercuta en servicios para nosotros, no para que Ayú se engorde los bolsillos de Quirón Salud y Ribera Salud y se compre áticos con su novio.”
— Nieves Concostrina, (02:57)
(04:45 – 10:05)
“Hay una palabra… que unos lingüistas dicen que en su momento significaba arrendamiento y otros… concesión. No tiene nada que ver. La cosa cambia muchísimo.”
— Nieves Concostrina, (07:33)
(10:12 – 11:46)
“Reúnen a unos cuantos pandilleros armados, exactamente a 235 tíos… a invadir el norte de Borneo… Hubo 14 muertos. Ya está.”
— Nieves Concostrina, (11:06)
(12:11 – 14:26)
“El árbitro no se estaba quieto. Los herederos jololeños denunciaron a España porque al inhibirse del caso estaba obstaculizando el proceso…”
— Nieves Concostrina, (13:41)
“Ahora queremos en vez de 13.000 millones, queremos 16.000 por retraso y por todo. Y bueno, el caso es que han perdido, pero es que podrían haber ganado.”
— Nieves Concostrina, (14:30)
“Dicho así, esto es un peñazo insufrible que aparentemente no interesa a nadie, salvo a los afectados.”
— Nieves Concostrina, on the technical description of the legal dispute (01:31)
“España llega a perder ese litigio internacional, los españoles tendríamos que haber pagado 16.000 millones de euros. 16.000. Era nuestro dinero.”
— Nieves Concostrina, stressing the real risk (03:37)
“El tema era muy gordo y dijeron… ahora queremos en vez de 13.000 millones, queremos 16.000…”
— Nieves Concostrina, on the escalation of claims (14:28)
“Por suerte para nosotros, se ha quedado en nada.”
— Host’s summary relief (00:33)
“Yo supongo, incluso ya con guasa, que esa parte nutrida de españoles desinformados habrían echado la culpa a Pedro Sánchez, aunque… no había nacido en el siglo XIX.”
— Nieves Concostrina, (04:53)
Through wit and irony, Nieves Concostrina transforms what could have been a dry legal saga into a vivid, cautionary tale about historical legacies, the consequences of colonial agreements, and the direct line between distant history and today’s taxpayers. Ultimately, Spain dodged a multi-billion-euro bullet—but the story serves as a warning about how the past can come back with very expensive interest.