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Nieves Costrina
Ser podcast. En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con Costrina. Cadena SER.
Carlos
Buenas tardes, Nieves. ¿Qué tal?
Nieves Costrina
Hola, Carlas.
Carlos
Muy bien. ¿Todo bien? ¿Todo en orden?
Nieves Costrina
Todo bien. ¿Tú también?
Carlos
Yo también. Yo también. Y muy contento porque hoy llegamos al final de una serie apasionante, la que hemos dedicado al Marqués de Pombal, que fue una de las figuras más relevantes de la historia de Portugal. Bueno, relevante y más cosas. Entre ellas ser un déspota ilustrado con aciertos en momentos importantes, que lo hemos contado estos días. Con olfato político, sí, pero déspota y perseguidor de sus rivales hasta. Hasta la extenuación total, que como suele ocurrir en estos casos, llega un día en que se te acaba la bula o la suerte. Y en su caso concreto fue por una revolución de taberneros.
Nieves Costrina
Sí, eso también fue otra tragedia para él. Pero bueno, con todo y con eso aguantó mucho. Fíjate que llevamos tres días dando la turra con uno de los periodos más negros y trascendentales de Portugal que fue a mediados del XVIII. Negros por las tragedias que se registraron y trascendentales porque fue principio ahí fue el principio de un cambio radical en la historia del país. A partir del 55 de 1755 se desencadenaron en apenas cinco años una serie de acontecimientos pero que acabaron derivando a Principios del siglo XX en la caída de la monarquía, la llegada de la República, la separación Iglesia Estado, la expulsión de todas las órdenes religiosas. Es que fue un principio de muchas cosas importantes. Y todo gracias al terremoto que destruyó Lisboa y construyó un nuevo Portugal. Y gracias también a tipo que empezó bien, la lió parda, siguió mal y terminó fatal. El inefable Sebastián José de Carballo, Marqués de Pombal. Su celo contra los privilegios de la nobleza y el clero lo llevaron a ser implacable con los jesuitas y parte de la aristocracia a la que ejecutó, desterró o sumió en la más absoluta miseria. Pero también se puso en contra la plebe con un episodio que se dio en 1757, dos años después del terremoto y dos antes de que se fuera por aristócratas y jesuitas. Fue el famoso motín de los taberneros. Al Marqués de Pombal le encaja perfectamente eso de que en este mundo traidor nada es verdad ni es mentira. Todo según el color del cristal con que se mira. Era un déspota ilustrado, uno de los del todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Un auténtico destroyer para unos, pero el salvador de Portugal para otros.
Carlos
A ver, el gran acierto del Marqués de Pombal sin duda fue su actuación tras el terremoto de Lisboa. ¿Que esto lo hemos contado, pero tendría alguno más? Porque llevamos tres días hablando solo de suspicias.
Nieves Costrina
Sí, bueno, a ver, expulsar a los jesuitas, según yo, también fue un acierto. Pero hubo otras buenas decisiones con las que cualquier persona de bien estará de acuerdo. Restringió las donaciones a las instituciones religiosas porque eso era solo un cachondeo que servía para facilitar la evasión fiscal. Otro acierto, pues desarrolló la enseñanza desde la infantil hasta la universitaria, sobre todo porque se la restringió a los curas. Y más aciertos, creó industrias textiles y azucareras, por citar dos. Con estas pudo comerciar y fastidiar a los británicos, que eran los que dominaban ese comercio. La industria vitivinícola también se disparó con él. Y también organizó el comercio con Brasil, su colonia en América. Que esto cabreó a los jesuitas. Y por eso, entre otras cosas, envió a los jesuitas al garete y reorganizó el ejército y la marina. Hizo muchas cosas bien, pero todas las hizo por la fuerza y aplicando tremenda represión contra todo el que se opusiera a sus planes. Por ejemplo, el que se inventó lo más parecido. Lo más parecido a lo que ahora llamamos denominación de origen. La protección de un producto que se hace en un sitio y solo en un sitio y de determinada manera. Ese fue el Marqués de Pombal. Y fue con los vinos de Oporto. ¿Pero a qué precio? Y no lo estoy diciendo por el dinero, porque todo necio confunde valor y precio, sino por las vidas que. Las vidas que costó.
Carlos
Pues yo intuyo que parece claro que este hombre, Marqués de Pombal, ejecutaba con la misma soltura nobles que taberneros. Si has hablado de vidas, ¿Qué pasó aquí?
Nieves Costrina
A ver, los gordos se lió un f. Fecha propicia para que pasen cosas malas fue en 1757. Pero tenemos que irnos 80 años antes del 57 para ver dónde salía la pelota. Hacia finales del siglo XVII, en 1678, Inglaterra y Francia estaban embroncadas y esto supuso un ligero contratiempo para los bebedores de vino ingleses. Porque ellos se abastecían habitualmente en Burdeos y al estar en guerra con los franceses no les compraban vino porque se decretó un embargo comercial a Francia. Así que tuvieron que buscar otro proveedor y llegaron a Oporto. Ahí comienza el éxito internacional de este vino portugués y con todos los productores vitivinícolas como locos, porque es que vendían a cuatro manos. Los británicos beben mucho, entonces venga, Oporto. Y pasó que para atender toda la demanda se vendía como vino de Oporto. Acabó vendiéndose como vino de Oporto hasta el que no era de Oporto. Inglaterra acabó mosqueándose porque decía ¿De dónde sacan tanto vino los portugueses? Y efectivamente el Oporto, además de no ser de Oporto, algunas. Algunas partidas iba aguado, Eso sabía tinto de verano, ¿No? Los ingleses acusaron a los portugueses de falsificadores, dejaron de comprar vino. Irrumpió entonces el Marqués de Pombal que temía que el negocio exportador se fuera al garete y crea la Compañía General de la Agricultura de las Viñas del Alto Duero. Es decir, delimitó la zona exclusiva donde se podía producir el vino de Oporto para poder controlar el comercio, para regular unos precios y para vigilar la producción.
Carlos
Bueno, esto que has dicho claramente la denominación de origen, un sello de calidad, para entendernos.
Nieves Costrina
Yo no voy a decir que esto lo inventara el Marqués de Pombal porque es que hay varios que defienden haber sido el primero en tener esa idea de proteger un producto Hungría también la Toscana, Jerez, En fin, esto que lo arreglen entre ellos. Pero hecha la ley también estuvo hecha la trampa porque el Marqués de Pombal delimitó una zona para producir vino de Oporto donde solo entraron inicialmente los viñedos de determinados nobles terratenientes, incluido él mismo que tenía vi muchos más al sur de la zona de Oporto pero los incluyo como si fueran de Oporto. Bueno, por poner un ejemplo, pero sin intención de malmeter, es como si se vendiera Denominación de Origen Rioja con vino llevado desde La Mancha. La mala noticia es que los pequeños agricultores de Oporto se quedaron fuera de la Denominación de Origen Oporto. Es decir, se marcaron los territorios de las viñas con unos mojones indicando que ahí se producía buen vino. Y ese buen vino es el que empezó a exportarse a Gran Bretaña, mientras que el resto se quedaba para consumo local y para llevarlo a Brasil. Ahí es cuando los taberneros de Oporto que eran a la vez productores de vino, los pequeñitos que se han quedado fuera de esa denominación de origen y que no tienen marcado su vino como de alta calidad, montan la revolución. Aquel f de 1757 se fueron primero a por el juez de Oporto, a su casa lo secuestraron, y eso que estaba enfermo en la cama, pero estaberneros dijeron que daba lo mismo, que se lo llevaban. Los entraron en una silla y se lo llevaron volando. Volandas. Después se fueron a la casa del regidor. Exigieron que suspendiera la compañía que regulaba esa denominación de origen de los Porto. La cosa se lió de más. Un criado del regidor se lió a tiros con los taberneros. Los taberneros se vinieron arriba, arrasaron la casa del regidor. Bueno, la bronca se extendió por todo Oporto. Ese fue el conocido como motín de los taberneros.
Carlos
Un motín que el Marqués de Pombal seguro que no iba a permitir, conociéndole a él, taberneros.
Nieves Costrina
Era un déspota ilustrado con buenas ideas progresistas, pero por las bravas y las cosas hacían como él decía. El Marqués envió al ejército 400 y pico personas. Acabaron detenidas y acusadas de un delito de lesa majestad. Porque el Marqués de Pombal, como buen tirano, si me plantáis cara a mí, es como si le plantáis cara al rey, porque yo tengo plenos poderes, soy el delegado real, o sea, lesa majestad. 26 de los 400 y pico detenidos acabaron en el patíbulo. Y en aquel 1757, ya lo hemos visto, eran muy brutos ejecutando. Te mataban varias veces, te decapitaban, te ahorcaban, te quemaban. Bueno, mejor al revés, primero te ahorcaban y luego te decapitaban, te descuartizaban. Ya lo vimos con la familia de los Tabora. A los taberneros de Oporto los repartieron luego hechos cachitos por las calles donde habían organizado las revueltas. Y en fin, ahí se acabó la bronca. Este fue el momento en el que el Marqués de Pombal se puso enfrente a la Plebe, en 1757. Luego ya sabemos, fue por la aristocracia que le hacía oposición, y a por los jesuitas en el 58, en el 59, que por cierto, también los jesuitas fueron señalados por haber animado la revuelta de los taberneros de Oporto.
Carlos
También esto, también.
Nieves Costrina
Él iba calentando Marqués de Pombal. Iba calentando motores. Veía sus planes a medio plazo. El marqués de Pombal era como el juez Peinado, acusaba de todo, aunque fuera mentira. Lo importante era sembrar el mal rollo. Da igual que luego se demuestre mentir y la historia ponga las cosas en su sitio, porque para entonces ya da igual. El mal está hecho y el objetivo está cumplido. Los jesuitas, mira que me caen mal, pero ni animaron el motín de los taberneros ni participaron en el atentado contra el rey del que los acusó el marqués de Pombal.
María
Todo lo que yo te haga.
Nieves Costrina
Antes.
María
Ya tú me lo hiciste. ¿Y ahora qué quiere conmigo? Si tú para mí no existe. Yo soy mejor persona. Pues no quiero hacerte daño. Solo sé que no te quiero. Mi amor se fue con los años y acabó porque yo me lo propuse.
Carlos
¿En qué momento se acabó la impunidad del? ¿Del marqués de Pombal?
Nieves Costrina
Qué grande, María, qué grande. Pues se acabó demasiado tarde. Porque la justicia terrenal es un desastre y la divina, porque te voy a contar, es aún peor. Dios siempre está del lado de los malos. Tuvo que morirse el cenutrio e inútil del rey José I, el que dio plenos poderes a este tirano para que entrara a reinar su hija María I de Portugal y se le acabara su suerte al marqués de Pombal. La nueva reina ordenó la reapertura del caso de los marqueses de Tábora y de los otros nobles y la revisión del proceso. Se comprobó que no hubo una sola prueba contra ellos. Se les declaró inocentes después de muertos y se les restituyeron sus títulos y sus bienes, bueno, los pocos bienes que quedaba, que era casi nada. A la vez que se revisó el proceso, se abrió juicio contra el marqués de Pombal, que por supuesto, echó la culpa al muerto al rey José I, porque dijo que yo solo cumplía órdenes de mi señor. Fue condenado a muerte, pero se opuso a la condena el procurador general de la Corona de entonces, que era un equiparable, sería como decir el fiscal general, porque este señor, el procurador general, se había beneficiado de las incautaciones de los Tábora. Como se beneficiaron también otros jueces y colegas del marqués de Pombal por haber participado en amañar el juicio Total, que como encima pilló la lepra, el Marqués de Pombal se libró de la pena capital y sólo fue desterrado.
Carlos
Resumiendo, que la lepra salvó al Marqués de morir.
Nieves Costrina
Fíjate tú qué paradoja, ¿No? Podría decirse así. Sí, al menos le salvó durante un rato.
Carlos
Durante un rato, Claro, al final morimos todos.
Nieves Costrina
Es que ya tenía 81 años cuando lo condenan. Si es que esto fue un desastre. Los malos siempre ganan. Y murió a los 83, o sea que fue muy poco. Y ahora, ojo, no veas el pedazo de monumento que tiene en el centro de Lisboa esta prenda. El Marqués de Pombal se alza en mitad de una glorieta gigantesca a la que se llega por la no menos gigantesca Avenida de la Libertad. Como si la Libertad condujera al Marqués de Pombal. Y es que esa gran avenida, que es preciosa, arbolada, al estilo de la de los Campos Elíseos de París, esa avenida la construyó el Marqués tras el terremoto para que disfrutaran del paseo sólo las gentes de la alta sociedad, Sólo ellos. Era una avenida con muros a los lados y grandes portones vigilados para que entraran solo las élites a pasear. Pero como la plebe muy idiota, le pusieron Avenida de la Libertad.
Carlos
Mira que es bonita Lisboa.
Nieves Costrina
Y cómo son los portugueses. Son de mis gentes favoritas, con su.
Carlos
Historia a cuestas, como todos.
Nieves Costrina
Son un pueblo muy amable, muy amable.
Carlos
Bueno, el lunes más a la descansar, Nieves. Un beso. Adiós.
Nieves Costrina
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Host: Nieves Concostrina
Co-host: Carlos
Date: January 15, 2026
Podcast: SER Podcast
This final episode in a series on the Marqués de Pombal explores the fall of one of Portugal’s most controversial and transformative figures. Through Nieves Concostrina’s distinctively sharp, witty lens, the show delves into the legacy, ruthless actions, and eventual downfall of Pombal, highlighting how his reforms changed Portugal forever but came at a steep human cost. The episode especially focuses on the infamous “motín de los taberneros” (tavern-keepers’ revolt) of 1757, the creation of the Oporto wine Denomination of Origin, and how power, progress, and despotism intertwined in 18th-century Portugal.
Throughout, the episode maintains Nieves Concostrina’s hallmark blend of biting humor, irreverence, and a critical, personal narrative style. The storytelling is dense with historical insight but always laced with irony and sarcasm, especially regarding tyrants, historical memory, and the role of justice.
This episode provides a vivid, critical account of Pombal—the man who rebuilt Portugal, but also left scars that linger in its social memory and symbols. It’s a must-listen (or read) for anyone interested in the intersections of power, reform, and the price of progress.