Transcript
Inés Soria (0:02)
Ser podcast.
Pipo Serrano (0:20)
Ir y quedar, y con quedar partirse. Partir sin alma, ir con alma ajena. Oír la dulce voz de una sirena y no poder del árbol desasirse, arder como la vela y consumirse haciendo torres sobre la tierna arena. Caer de un cielo y ser demonio en pena y de serlo jamás arrepentirse. Hablar entre las mudas soledades, pedir prestación sobre la fe, paciencia. Creer sospechas o negar verdades es lo que llaman en el mundo ausencia.
Isaías Lafuente (1:17)
Hola, buenas tardes. Imanol Arzábal, al que escuchamos en una de sus canciones más conocidas y más tristes, también es muy hermosa, pero muy triste, esta que se titula Ausencia. Imanol quizás sea uno de los ejemplos más claros de cómo el sectarismo puede llegar a ser tan cerril que no distingue entre matices y biografías. Bueno, cerril y peligroso, claro, porque cuando alguien decide que por defender una idea merece la pena matar, ahí ya no hay debate posible. La historia de Imanol es sobradamente conocido, pero yo lo voy a recordar escuetamente. Este hombre que estudió para delineante pero que nunca llegó a ejercer, empezó a cantar en euskera ya por los años 60, llegó a colaborar con ETA, le encarcelaron, se exilió en plena dictadura franquista, se fue a Francia, luego regresó con la amnistía del 77, sigue siendo partidario de la autodeterminación de Euskadi, pero se fue alejando cada vez más del entorno de ETA hasta que empezó a recibir amenazas tantas y tan graves que tuvo que abandonar el País Vasco, tuvo que marcharse, como tantos otros, como tantas otras. Bueno, esto que contamos, afortunadamente ya pasó, es historia, hace casi 15 años ya en que anunció su disolución. Pero claro, el rastro de tanto tiempo de terrorismo, de miedo, de amenazas, de violencia, eso no se borra de un día para otro, porque hubo un montón de víctimas y hubo un montón de victimarios y gente que se ponía de perfil o que decían algo habrán hecho. También hubo gente, mucha, que se movilizó y en ocasiones se la jugó en contra del terrorismo. Y ahora, bueno, ahora no. Hace ya un tiempo, algunos o bastantes de los etarras condenados por delitos de sangre, incluso antiguos responsables de ETA, están obteniendo beneficios penitenciarios a partir de cartas de arrepentimiento, de petición de perdón, que en algunos casos se han hecho públicas. Por ejemplo, hace unos días publicó unas cuantas o algunos fragmentos el diario El País. Y bueno, este es un tema muy sensible, es muy complejo, hay debate, como es lógico. Así que hoy al abrir la ventana vamos a ver si lo ordenamos todo un poquito y que cada uno saque sus conclusiones. Marta del Vado, buenas tardes. ¿Qué tal?
Inés Soria (3:11)
Buenas tardes.
Isaías Lafuente (3:12)
