Loading summary
A
Ser podcast.
B
Por si alguien todavía no estaba al corriente. Eso que hacemos cada tarde aquí en La Ventana de repasar la historia y repasarla con la mirada tan particular de Nieves, eso permite, entre otras cosas, acumular conocimientos, descubrir cosas nuevas o no, Nieves, no estoy engañando, eso es así.
A
Tú nunca que se sepa menos, esa es tu intención.
B
Pero mira, un ejemplo muy concreto con esto de descubrir cosas nuevas. ¿Alguien sabe lo que es el krausismo? Yo estoy mirando a Alicia, a Manu, a Olga que entra por ahí, a Marta diciendo que alguien habrá que lo sepa. Yo no digo que no, pero la inmensa mayoría, empezando por un servidor, no tenemos ni la más remota idea. Bien, pues hoy en La Ventana acontece, que no es poco, una de krausismo, pero a caballo de una figura histórica muy importante, Nicolás Almerón.
A
Sí, señor. Esto del krausismo, de todas maneras te lo contaría estupendamente, José Carlos, porque es una cosa muy filosófica.
B
El viernes ya hablaré con él. El viernes ya demostrar.
A
Sí, bueno, esto lo explicaría genial, porque yo sólo voy a entrar ahí un poquito y con muchísimo cuidado, prudencia. Pero bueno, si hoy vamos con Salmerón, porque nos tienen tan hartos algunos políticos y algunas políticas que son unos fulleros y unas embusteras que hombre, que de vez en cuando viene muy bien hablar de políticos íntegros, que hay muchos, hay muchísimos, pero la mayoría. Lo que pasa es que claro, esos no dicen estupideces para acaparar titulares, están currando. Bueno, pero vamos a hablar de uno que fue, desde mi punto de vista, bueno, mi punto de vista y desde el punto de vista de la historia, Nicolás Salmerón. Nicolás Salmerón fue un grandísimo político y un tipo muy íntegro. Fue el tercer presidente de la Primera República y dimitió hace hoy 149 años, el 7 de septiembre de 1873. Este hombre no creía ni en Dios, ni en el Rey, ni en la madre que parió, ninguno de los dos. Y fue eso, un intelectual krausista del copón, uno de los más destacados, ahora entraremos enseguida. Su principal empeño para con los españoles fue la educación, luego la educación y después la educación. Por eso era lo que más le quitaba el sueño. Por eso era radicalmente contrario a que se utilizaran recursos del Estado para mantener a quienes no servían al Estado para nada, salvo para consumir recursos del Estado, o sea qué sorpresa. La Iglesia y la monarquía, por supuesto, le hicieron la vida imposible, le expulsaron de su cátedra, acabó en el exilio, pero cuando volvió, el tío continuó soltando perlas desde su escaño del Congreso. Dijo una vez, dijo una vez, esta frase me encanta a mí, dijo ¿Sabéis lo que cuesta la monarquía el mantenimiento de una familia? 13 millones de pesetas. Estamos hablando del año 1870. ¿Sabéis qué se paga en España por el mantenimiento de todos los institutos de segunda enseñanza? 10 millones de pesetas. Es decir, que vale más mantener la persona del monarca que educar a la nación. No está mal, es tremendo. Y encima ese monarca era el tarugo de Alfonso XIII. Salmerón no tenía miedo a nada, salvo a traicionar su conciencia. Por eso duró en la presidencia de la República 50 días. ¿Está enterrado muy cerquita de Almudena Grandes, o Almudena Grandes, muy cerquita de él, da igual, en el cementerio antes llamado Civil, en Madrid y en su imponente panteón están escritas a modo de epitafio las razones que le llevaron a dimitir, que recordamos o no? Y dices epitafio, dejó el poder por no firmar una sentencia de muerte.
B
No querría ponerme pesado, pero antes de pasar a los detalles de la dimisión de Nicolás Salmerón, contemos qué es el krausismo. Por lo que has ido comentando, tendrá que ver con la Institución Libre de Enseñanza o con la educación en general.
A
Con algo de esto sí, sí, sí, sí. Hemos hablado alguna vez de ella cuando recordamos la figura de su fundador, el krausismo. Pero lo voy a contar muy fácil, muy sencillico. El krausismo es un término que viene del filósofo alemán, un tipo que se llamaba Kraus. Es un tipo del siglo XIX que, por decirlo de forma muy simple, decía que no había que ponerse tan intenso con la idea de Dios, que vale, que el universo englobaba la idea de Dios, pero que la ciencia y la educación tenían que ser autónomas, independizarse de Dios. Esta filosofía, insisto, dicho muy por encima, el krausismo la agarran los intelectuales españoles progresistas. De hecho existió aquí lo que se llama el krausismo español. Y con ese krausismo pusier las bases de la Institución Libre de Enseñanza. El krausismo buscaba desde la pedagogía y la enseñanza animar a un cambio de la sociedad y de la política, dicho grosso modo principales potenciar la educación Fíjate que aparece constantemente, la estoy repitiendo mucho porque era fundamental potenciar la educación, porque sin educación no hay progreso y no sería posible el cambio. Eso lo tenían clarísimo. Y esa educación tenía que ser liberal, moderna, abierta a las corrientes europeas y por supuesto al margen totalmente de la religión, que es que es el pozo negro de todo conocimiento. Aquí estaba la madre del cordero. En España, el gran problema, porque la Iglesia tenía el monopolio de la enseñanza aborreguil. Pues Nicolás Salmerón era uno de los más destacados intelectuales krausistas, muy preocupado por la calidad de la enseñanza, era antimonárquico como persona decente que era, y muy peleón, muy, muy peleón por la separación Iglesia Estado. Una cosa que se lleva luchando en país desde hace siglo y pico, siglo y medio. Si el pobre levantara la cabeza hoy y viera que en 2022 en vez de un maldito rey tenemos dos y que seguimos regando a la multinacional católica con miles y miles de millones de euros al año, Pues Almerón, este hombre se volvió a morir pero de la vergüenza. Pero bueno, no importa. A cambio hemos tenido una transición chupihuay.
B
Vamos a volver a lo de antes. Nieves, además de por negarse a firmar una sentencia de muerte, que es la que reza su epitafio, ¿Qué otro motivo hubo, si es que hubo, para la dimisión de Salmerón?
A
Sí en realidad se juntaron el hambre y las ganas de comer, Como se suele decir, este país era un freno pático ingobernable. Es que tapabas un agujero y se te abría otro. Es que no había forma de poner de acuerdo ni a los propios republicanos. No solo España arrastraba unos vicios tremendos después de siglos de monarquías absolutistas, que esto no te lo arreglas en nada. Y además se arrastraba un gran atraso cultural respecto a Europa. Es que hacía nada. Nada que se había expulsado a una reina borbona por corrupta, Isabel II. Hacía nada que el rey que habíamos sacado del mercado de segunda mano dimitió de un día para otro porque no podía más. Y Macarroni, Amadeo I, el pobre. Hacía nada que la República llegó a trompicones con los republicanos, a guantazos entre ellos los monárquicos poniendo palos en las ruedas del gobierno republicano para que se estrellara cuanto antes y volviera la corrupción con los Borbones más allá de los mares. Estaba la guerra en Cuba, los carlistas dando la turra por el norte. Es que fue un periodo muy difícil. Esta gente hubiera querido para sí una pandemia. Lo hubieran manejado con los ojos cerrados. En realidad, los que se atrevían a intentar gobernar el país eran unos valientes. Tenían muchísimo mérito. En aquel año y pico de República hubo cinco presidentes. Lo hemos recordado alguna vez, pero bueno, lo repito para que se nos fije un poquillo. Empezó Figueras, que dimitió con su famosa señores, estoy hasta los cojones de todos nosotros, yo me voy. Bueno, pues después de Figueras, luego vino Pi Margal, después Salmerón, después Castelar y después Serrano. Serrano, ese señor que antes de ser presidente de las Burgas fue un señor Salmerón, llega en pleno follón del movimiento cantonal, que es cuando se empezaron a crear cantones independientes. De esto no hemos hablado nunca. Alguna vez lo tenemos que pillar más despacito. Y pasó lo entre los republicanos, cada uno era de su padre y de su madre. Los había republicanos unionistas, que eran los que querían una república centralizada, mandando desde Madrid, para entendernos. Los había federales, que querían una república descentralizada, con las regiones manejando sus competencias como si fueran autonomías. Y luego estaban los republicanos federalistas intransigentes, que estos eran un manojo nervios ellos solos y la lían parda con el movimiento cantonalista. No somos muchos, no somos pocos, pero estamos todos locos. No somos muchos, no somos pocos, pero estamos todos locos.
B
No somos muchos, no somos pocos, pero estamos todos locos.
A
No somos muchos.
B
Y en el manojo este de posibilidades, Nicolás Almerón, ¿Qué clase de republicano era? Unionista. ¿Como has dicho? Federalista intransigente.
A
Intransigente no, a ver, él era partidario de la República Federal, pero era un federalista moderado. Y cuando le tocó presidir, cuando ya se vio ahí arriba del poder, vamos a ver, frenó un poquito sus ansias federales y optó por la República unitaria porque vio el panorama y bueno, lo mismo estaría bien empezar dando un pasito detrás del otro, poco a poco, que es que acabamos de arrancar. Mejor no meternos en un fregao de divisiones regionales de autonomía hasta que la República esté asentado. Parecía lógico.
B
Y ahí seguimos, imagínate.
A
Bueno, este paso atrás no gustó nada a los federalistas más radicales, que pasaron a ser los federalistas intransigentes. Se llamaban así, los federalistas intransigentes. Es decir, mira, pues Salmerón puede decir misa, pero los federalistas ni un paso atrás. Y con Salmerón o sin él, nos vamos a ir constituyendo en cantones independientes. Un cantón podía ser una ciudad o una unión de varias ciudades. Así surge el cantón de Cartagena, que fue famosísimo, el cantón de Salamanca, de Valencia, el cantón de Málaga, cantones en Extremadura, en Andalucía, o sea, un follón. Y como esto era contrario a la ley, porque se iba a aprobar una constitución federalista, pero no dieron tiempo a nada, Salmerón tuvo que mandar al ejército para frenar los movimientos cantonales. Claro, ahí, fíjate, además nos sonará de cosas muy recientes. Claro, se lió muy gorda, éramos pocos y parió la abuela. Porque ahora había que guerrear con los carlistas por el norte y con los cantonalistas por el sur, por el levante y por el oeste. Lo malo es que Salmerón puso al frente de la represión cantonal a militares que sacó de la reserva. Era muy carca. Esto fue un fallo tremendo. Eran militares muy carcas, muy monárquicos y conservadores. Estos fueron encantados de repartir cera a los republicanos federalistas. Dijeron a ver a quién hay que dar. Y acabaron con el movimiento cantona. Y después de lo malo vino lo peor, o sea, la represión posterior contra los 20.
B
Claro, aquí es donde debieron llegar lo de las sentencias de muerte que Salmerón se negó a firmar.
A
Claro, claro. Salmerón llevaba años manifestándose en todos los foros contra la pena de muerte. ¿Cómo iba a firmar las sentencias que le pusieron delante? Era imposible. Dijo que sentenciar a muerte a alguien era contrario a su conciencia, a sus principios y sobre todo a los principios de la democracia. Y aquel 7 de septiembre de 1873 dimitió como presidente de la República, pero siguió la lucha política. Ojo, su obsesión continuó siendo la instrucción pública y laica, la libertad de cátedra, la separación Iglesias Estado, el quitar la educación a los curas, porque eso no es educación, es doctrina basada en fábulas. Continuó defendiendo la abolición de la pena de muerte y la abolición de la esclavitud, que en España había esclavitud. Y se empeñó también en que el poder judicial se mantuviera alejado del poder político.
B
No suena tanto todo esto, ¿Verdad?
A
Qué loco. Este Salmerón.
B
Yo decía, comienzo, que repasar la historia sirve para descubrir cosas nuevas. Bueno, y también para ver de dónde venimos y para entender otras que nos están ocurriendo todavía ahora.
A
Él insistió muchísimo la separación del poder judicial y del poder político. Y hablando de instrucción pública, que estamos en ello, mañana es el Día Internacional de la Alfabetización. En España ya sólo queda alrededor de medio millón de personas que no sabe leer ni escribir. Es decir, el 98,5% de los españoles sabe leer y escribir. Y mira, aprovechando que hoy hemos sabido que Jesús Quintero, el grandísimo loco de.
B
La.
A
Residencia, que está así un poquito malico y tal, voy a reproducir unas palabras que dijo hará unos 20 años. Los analfabetos de hoy son los peores, porque en la mayoría de los casos han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir, pero no ejerce. Eso es tremendo. Y es gravísimo que una mayoría siga siendo analfabeta, según la segunda acepción que da el diccionario, que no es no.
B
Saber leer ni escribir, sino otra cosa, ignorante, sin cultura.
A
Eso también es el analfabetismo. Y Salmerón luchó por ellos, aunque todos ellos no lo saben.
B
Es verdad. Fantástica. Esta música está esperando ahí siempre para apuntarte a eso.
A
Ah, y añade una cosa más. Nicolás Almerón, gran almeriense, por cierto, que.
B
No lo había dicho, no por nada.
A
No por nada, pero es que era un almeriense y es un tipo fantástico.
B
Jornada Nieves, un beso muy grande y hasta mañana.
A
Otro para ti, Carlos. Gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita, Cadena SER, La radio.
Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Episode Date: September 7, 2022
Theme: The resignation of Nicolás Salmerón, integrity in politics, and the impact of Krausism on Spanish education and society.
In this episode, Nieves Concostrina explores the historical figure Nicolás Salmerón, the third president of Spain's First Republic, focusing on his resignation for reasons of conscience and his ties to Krausism, a philosophical movement advocating educational and societal reform. Through her signature sharp and witty style, Nieves places Salmerón's integrity in contrast with the moral shortcomings she sees in contemporary politics, while illuminating the challenges of 19th-century Spain.
Nieves opens with a lament about current politicians' lack of integrity and contrasts them with figures like Salmerón:
Emphasis on Salmerón as a model of honesty and dedication to public service, unafraid of controversy but unwavering in moral conviction.
Third president of the First Spanish Republic, in office only 50 days, resigning on September 7, 1873, for refusing to sign death sentences (03:05).
A key advocate for education, secularism, and separation of church and state.
Suffered persecution, exile, and loss of position due to his beliefs on education and opposition to monarchy and church privileges.
It calls for the autonomy of science and education from religious dogma. Its Spanish variant fueled the Institución Libre de Enseñanza and educational progressivism (05:01).
Core aim: promoting liberal, modern, secular education as the engine of social and political change.
“El krausismo... decía que no había que ponerse tan intenso con la idea de Dios... la ciencia y la educación tenían que ser autónomas, independizarse de Dios.” (05:04)
Critique of the church’s monopoly over education: “La Iglesia tenía el monopolio de la enseñanza aborreguil.” (06:07)
Salmerón’s tenure was marked by insurmountable instability:
Five presidents in just over a year, including Salmerón (07:54).
Factionalism among republicans—unionists, federalists, and federalists intransigentes (hardliners).
The Cantonalist movement: various regions and cities declaring themselves autonomous “cantons”, which Salmerón had to suppress with military force (10:56).
Nieves’s humorous summary:
“No somos muchos, no somos pocos, pero estamos todos locos.” (10:16)
Dilemma: Salmerón, initially a federalist, becomes more moderate and opts for a unitary approach to avoid further chaos (11:02).
On monarchy versus education:
“Vale más mantener la persona del monarca que educar a la nación.” – Nicolás Salmerón, cited by Nieves (03:55)
On political chaos:
“No somos muchos, no somos pocos, pero estamos todos locos.” – Nieves, with playful repetition (10:16)
On Krausism and secular education:
“El pozo negro de todo conocimiento [es la Iglesia].” – Nieves (06:26)
On integrity:
“Salmerón no tenía miedo a nada, salvo a traicionar su conciencia.” – Nieves (03:40)
“Sentenciar a muerte a alguien era contrario a su conciencia… y aquel 7 de septiembre de 1873 dimitió como presidente.” (12:47)
On modern literacy:
“Los analfabetos de hoy son los peores, porque han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir, pero no ejercen.” – Jesús Quintero, cited by Nieves (14:23)
Nieves Concostrina uses a witty, irreverent, and direct style, blending historical rigor with humor and social critique. She draws frequent parallels between past and present, emphasizing the cyclical nature of political and educational challenges in Spain.
Through the lens of Nicolás Salmerón’s brief, principled presidency, this episode underscores the value of political integrity, the enduring struggle for secular, quality education, and the complex legacy of 19th-century Spanish reformers. The lessons from Salmerón's moral stand remain strikingly relevant for contemporary listeners.