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A
Ser podcast. Esto es Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no. A veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una.
B
Hola, Nieves. Buenas tardes.
A
Buenas tardes.
B
Bienvenida al espacio rojo. Al espacio.
A
Me gusta a mí el espacio rojo.
B
Está muy bien. Oye, este no lo hacemos casi nunca, pero yo creo que hoy sí. Hoy un poco hoy. Capítulo de historia. La carta. Dado que Estamos conmemorando los 95 años de Iberia, hablando de la revolución que ha supuesto poder volar un montón de historias y tal, la pregunta sería ¿Qué nos quedaría, qué detalle no habremos contado, si habrá algo por ahí que no hemos rascado? Bueno, pues Nieves lo ha encontrado y la verdad es que merece la pena escucharlo. Venga, empezamos cuando quieras.
A
Es curiosa la historia esta, porque quizás todo el mundo dé por hecho que hasta hace unos años el puesto de auxiliar de vuelo estaba reservado a las mujeres, por razones obvias, porque se trataba fundamentalmente de atender y de servir al pasaje. Señorita, tráigame un zumito y un sándwich. Oiga, acérqueme una mantita que tengo frío. Azafata, dígale algo a ese señor que no para de roncar. Pero siempre era para eso, para que sirvieran y atendieran. En contra de lo que pudiera parecer, nadie tuvo en la cabeza contratar mujeres para atender el pasaje, ¿No? En los primeros vuelos comerciales, y estamos hablando de principios del siglo XX, 1910. Y evidentemente no estamos hablando de aviones, estamos hablando de pasajeros. Pero iban en zeppelines. Bueno, pues ahí no fueron mujeres las primeras personas que sirvieron champán y canapés ocupando el puesto de lo que ahora llamamos tripulante de cabina de pasajeros, TCP. Cada vez les ponen nombres más largos. Azafatas, azafatas. Luego vienen los auxiliares de vuelo. Ahora Tripulante de cabina de pasajeros. Que será lo Tripulante de cabina de pasajeros. Coñazos. Lo de los distintos nombres con los que se les ha llamado a estos humanos voladores también tiene lo suyo. Luego, si acaso, lo vemos. Y decía que las primeras personas que sirvieron al pasaje fueron hombres, no mujeres. Eran camareros, además muy engominados y llevaban pajarita y casi todos los hemos visto. Yo doy por hecho que todo el mundo ha visto la peli. En la famosa escena del zeppelin. Exactamente, de Indiana Jones, cuando Hart Rison Ford se viste de azafato y tira al nazi por la ventana. Gutenberg. Herr Jones. Farsain. Meinher Beck. Su billete, por favor. Ahí se vuelve nazi. Guandazo. Sale por la ventana. Calla. Las maletas. No tenía billete.
B
Toma. Oye, si nadie tenía. Si nadie tenía previsto contratar mujeres para atender a los pasajeros, ¿Qué fue lo que les hizo cambiar de opinión a las compañías? Algo ocurriría.
A
Primero fueron las circunstancias. Y la fundamental que hizo cambiar de idea fue precisamente una mujer. Cuando comenzaron los vuelos de pasajeros, y lo hizo la Panam, esta compañía empezó a contratar hombres en 1928 para que hicieran de azafato. Pero un avión no era un zeppelin. En un zeppelin te podías tomar una taza de té con tranquilidad. Y te daban tu copita de champán. Y las tartas se sujetaban en el plato. Y en un avión, en los años 30, te lo tenías que tomar en biberón para no echártelo por encima. Porque eso era un Te movía mucho. Sí, claro. Aunque en realidad no te apetecía tomar nada. Porque sólo ibas atenazado al asiento y preocupado de no echar la pota. Lo de los azafatos se frustró. Pero entonces apareció la protagonista de nuestra historia. Helen Church se llamaba. Es una mujer a la que no le permitieron ser piloto. Ella quería volar, quería pilotar, pero le dijeron. ¿Tú estás tonta? ¿Que tú quieres qué? ¿Que tú quiereS pilotar? Anda, tira, tira, tira. Y dijo, pues no me dejaréis pilotar. Pero me vais a tener que dejar volar. Porque vosotros no lo sabéis, pero me necesitáis. Y he ahí la primera azafata de la historia de la aviación. Se estrenó en 1930 en un vuelo Auckland Chicago.
B
Una duda. Cuando Ellen Church fue a pedir trabajo, ¿Quería aprender a pilotar o ya era piloto?
A
Ya tenía el título.
B
Ya tenía el título y no la dejaron.
A
Se lo acababa de sacar. Ella fue con el título de piloto. Fue la primera azafata con título de piloto, o la primera piloto que hizo de azafata, según se mire. Por eso se fue a pedir trabajo como piloto a la bat. A la compañía, a la Boyner Transport. Se entrevistó con un directivo que se llamaba Steven Stimson, que fue el que le dijo que tenía pilotos de sobra y que no estaba para nada interesado en la igualdad de género, en cuestiones laborales.
B
Ya pasa.
A
Menos mal que Ellen Church era listísima, mucho más que el directivo, y reaccionó allí mismo diciéndole más o menos eso. Ustedes me necesitan. Porque ella soñó desde pequeñita cuando vio una exhibición aérea, con poder volar. Así que estudió para ello y se sacó su título. Pero eso a su padre le parecía algo muy excéntrico y cosa de hombres. Y le hija, porque no te sacas el título de enfermera, que es mucho más femenino. Y por darle capricho a papá se graduó como enfermera. Por eso le dice al directivo de la compañía, Ustedes me necesitan. Porque los primeros vuelos de pasajeros, más en serio, en aquellos primeros años 30, no necesitaban un camarero, necesitaban una enfermera.
B
¿Por qué se movían tanto los aviones por aquel entonces?
A
Es que no podían volar por encima. No es que yo entienda de esto, es que lo he estudiado, vamos que lo he leído. Porque no podían volar por encima de las turbulencias o las tormentas. No existía. Las cabinas presurizadas hasta 1940 no existían. Entonces tenías que atravesar el mogollón de la tormenta o aguantarte. Y eso se movía mucho, habría frío, además había mucho ruido. Eso provocaba estados de ansiedad. Viajabas ahí con el culillo apretado. Nadie estaba preocupado de que alguien le sirviera un cafelito. Ni los aviones eran confortables, ni había tanto pasajero dispuesto a volar tampoco. Por supuesto había que convencerlos uno a uno de que no iban a morir estrellados. La ventaja de los primeros aviones es que el piloto, el copiloto y el radioperador, el que los llevara, claro, podían hablar con los pasajeros, no estaban separados en una cabina al menos los podían tranquilizar. Les hablaban, ibas pilotando y decí no pacha nada, agárrense. Y a veces hasta el copiloto les ofrecía un café enguachinado de un termo. Por eso cuando Ellen Church se encuentra con la negativa trabajar como piloto en los vuelos comerciales de la VA típica, inmediatamente reaccionó con una contrapropuesta. Recordó que también era enfermera y le dijo al directivo ¿Y si voy en el avión para auxiliar y tranquilizar a los pasajeros? Si no la dejaban pilotar, que al menos la dejaran volar.
B
Y lo consiguió.
A
Había entrado en aquel despacho en febrero de 1930. Y a mediados de mayo de ese mismo año hizo su primer vuelo. El piloto con el que se estrenó no podía ser más tonta. No le dirigió la palabra a Ellen hasta el cuarto vuelo.
B
Estaba pensando que si no le dirigió la palabra y era azafata, si llega a ser piloto, ¿Qué hace? ¿Convoca una huelga o qué hubiera hecho?
A
La echa.
B
La hubieran echado directamente a ellos.
A
Es que eso lo hicieron con la primera mujer piloto. Cuatro años después, en 1934, la Compañía Central Airlines contrató a Helen Ricci pese a la oposición de todos los pilotos. Macho, todo. No querían que la contrataran. Que no pararon hasta conseguir que renunciara a pilotar. Porque le hicieron la vida absolutamente imposible. Helen era una mujer que tenía varios récords y estaba considerada un as de la aviación. Pero sus compañeros no la querían pilotando un avión de pasajeros. Joderse, sí no quería. Bueno, pues que se fastidien. Porque mira tú, ahora estamos hablando de ella. Y de ellos solo se hablaba para decir que eran idiotas.
B
Oye, ¿Y cómo se llamaba entonces aquel trabajo de azafata? Aquel nuevo trabajo, digamos.
A
A ver. Las empezaron a llamar por aquel entonces las Sky Girls. No confundir con las Spice Girls. Sky Girls. Las Chicas del Cielo, pero se las llamaba así. Les pusieron ese nombre extraoficialmente. Lo de que fueran enfermeras y Chicas del cielo, pues la verdad, eso sonaba Vamos a morir todos. Hubo que darle muchas vueltas al nombre, porque aunque aquellas primeras mujeres eran enfermeras, tampoco era muy tranquilizador decirle al disfruten del vuelo, tenemos enfermeras para atender, para cuidarles. No se preocupe que hay un. Aunque para eso se las contrata, para que atiendan a los mareados. Para que calmen a los ansiosos. Para curar una brecha en la cabeza por una turbulencia si te ibas contra el techo. Al final les pusieron un nombre haciendo un apaño lingüístico raro, Stewardess o algo así, no sé ni pronunciar. Pero el directivo, Stimson, el que recibió por primera vez a Ellen Church, a partir de la idea que le da ella, tuvo que afinar aún más cuando intentó crear ese puesto para ella, para Ellen Church. Porque los jefazos dijeron que no, que no era buena publicidad para la compañía. Llevar enfermeras a bordo. Eso daba muy mal rollo. Y dice él pero es que van a ser chicas muy monas. Van a estar dedicadas al confort del pasajero, la mantita, la almohadita, el cafelito del termo. Y además, si los pasajeros ven que son delicadas y débiles mujeres, van a tener menos miedo a volar si se atreven ellas. ¿Cómo se va a resistir a subir a lo mismo?
B
Un machote razonamiento impecable.
A
Las chicas monísimas. Ellas no tienen miedo, ¿Cómo va a tener miedo usted? Y así fue como Ellen Schurz fue nombrada mando intermedio para reclutar las primeras Sky Girls. Todas monas, todas enfermeras y todas solteras. Y también esto era un problema, a las esposas de los pilotos no les hacía ni pizca de gracia que fueran chicas guapas y solteras. No sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas.
B
Sin ellas no habría humanidad ni habría belleza.
A
Y no sabes bien.
B
Me ha gustado mucho la historia, pero aquí en España, ¿Cómo se llamó?
A
Las primeras azafatas las llamaban con retranca. Aquí las primeras creo que la primera se llamaba Ana Marsans, ella era su nombre, pero la llamaban las Marquesas.
B
Marquesas. Las Marquesas.
A
Claro, estamos hablando de La primera, en 1946, en aquella España de la dictadura franquista, si sabías inglés y eras enfermera, porque también tenía que ser enfermeras, eras.
B
Una Cayetana, aspirante Cayetana, por lo menos.
A
Fíjate qué educación habías tenido, qué posibilidades de estudios y tal.
B
En esa España.
A
En aquella España que era en aquella además interminable y miserable posguerra, las llamaban las Marquesas. Pero el nombre oficial que se barajó primero y que sugirió la RAE fue Provisora. Provisora, qué nombre más. Entre lo de reconquista y Provisor, a la RAE se va a tener que dar una lavadita de caspa. En fin, menos mal que a César Gómez Lucía, el primer director general de Iberia, no le gustó nada lo de Provisora, que le sugirió la RAE, que fue el que preguntó a la red cómo podríamos llamar a este nuevo cargo. Y la Rey le dice eso, Provisora, ¿Por qué? Porque provee. Pues esto es muy feo. Y decidió, él dijo a mí esto de provisora no me gusta. Y decidió adaptar el término árabe as safat, qué significa era como se llamaban las criadas de las reinas moras en Al Ándalus. Las que las vestían y las que las enjoyaban, las que las atendían. As safat, azafata en América también no las llamaban así, las llamaban aeromozas, aeromofas. No sé si se siguen llamando todos, OK, Pero ahora son todos tripulantes de cabina, jartitos de pasajeros, coñazos.
B
Así que algunas y algunos aguanten a cada besugo que pa qué.
A
¿Sí, sí, hay veces que siendo pasajero dice jo, por qué no lo tira por la ventana?
B
Pues nada, hasta aquí nuestro Acontece que no es poco de hoy desde el Espacio Iberia. Mañana más Nieves. Un beso.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Episode: Acontece que no es poco | Las 'sky girls'
Date: June 28, 2022
In this lively and witty history episode, Nieves Concostrina explores the origins and evolution of the flight attendant profession, focusing on the pioneering women who overcame societal and workplace obstacles to take to the skies. The story centers on Ellen Church, the first female flight attendant, and how the profession gradually transformed, including its early roles, societal perceptions, and the quirks of its various names across time and countries.
A Matter of Circumstance & One Woman’s Determination:
Initially, companies didn't consider hiring women for these jobs.
"Primero fueron las circunstancias. Y la fundamental que hizo cambiar de idea fue precisamente una mujer." [Nieves, 03:15]
The story of Ellen Church: She wanted to be a pilot (and was qualified) but was refused because she was a woman.
Memorable Moment: Ellen Church persistently offered an alternative: if she couldn’t fly as a pilot, she could still be useful onboard. Notably, she was also a trained nurse, which she cleverly leveraged.
"¿Tú estás tonta? ¿Que tú quieres qué? ¿Que tú quieres pilotar? Anda, tira, tira..."
[Nieves imitando la reacción de la época, 03:37]
First Service: She became the first flight attendant in 1930 on a flight from Oakland to Chicago, hired primarily for her nursing skills to calm and care for anxious and potentially nauseous passengers.
Why Nurses?
Sexism in Early Aviation:
Despite being a pilot, Ellen Church was relegated to flight attendant.
Another pioneer, Helen Richey, became a pilot in 1934 but suffered severe discrimination from male colleagues, forcing her to give up flying.
"Porque le hicieron la vida absolutamente imposible… sus compañeros no la querían pilotando un avión de pasajeros."
[Nieves, 08:24]
“Sky Girls”: The first female flight attendants were informally called ‘Sky Girls’—not to be confused with ‘Spice Girls,’ Nieves quips.
“Las empezaron a llamar por aquel entonces las Sky Girls. No confundir con las Spice Girls.” [Nieves, 09:03]
The term ‘Stewardess’ was adopted as a compromise, distancing from the perception of needing nurses aboard (which, companies feared, could make passengers nervous).
“...van a ser chicas muy monas. Van a estar dedicadas al confort del pasajero... Y además, si los pasajeros ven que son delicadas y débiles mujeres, van a tener menos miedo a volar si se atreven ellas.”
[Nieves, argumentando el razonamiento misógino de la época, 10:15]
Hiring Criteria: All ‘Sky Girls’ needed to be trained nurses, attractive (“monas”), and single—leading to jealousy among pilots’ wives.
> "No sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas."
[Nieves, 11:01, en tono irónico]
The first Spanish flight attendant was possibly Ana Marsans in 1946, at the start of Franco’s dictatorship.
Local nicknames like ‘las Marquesas’ highlighted the high social class and educational background required—fluency in English and a nursing degree.
“Aquí las primeras… la primera se llamaba Ana Marsans… la llamaban las Marquesas.”
[Nieves, 11:20]
The RAE suggested the official term ‘Provisora’ but it was rejected for being archaic and unattractive—‘azafata’ was chosen instead, adapted from the Arabic ‘as safat’, the maids of Moorish queens.
“Entre lo de reconquista y Provisora, a la RAE se va a tener que dar una lavadita de caspa.”
[Nieves, 12:00, en tono humorístico]
Across Latin America, the term used was ‘aeromozas’.
On the Absurdity of Early Exclusion:
“Menos mal que Ellen Church era listísima, mucho más que el directivo, y reaccionó allí mismo diciéndole más o menos eso. Ustedes me necesitan.” [Nieves, 05:39]
On Early Sexist Reasoning for Hiring ‘Sky Girls’:
“Si los pasajeros ven que son delicadas y débiles mujeres, van a tener menos miedo a volar si se atreven ellas. ¿Cómo se va a resistir a subir a lo mismo?” [Nieves, 10:15]
On Naming and Official Terminology:
“El nombre oficial que se barajó primero y que sugirió la RAE fue Provisora. Provisora, qué nombre más…” [Nieves, 11:48]
“...azafata… adaptado del término árabe as safat, que significa... las criadas de las reinas moras en Al Ándalus.” [Nieves, 12:10]
On Misogyny and Social Fear:
“No sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas.” [Nieves, 11:01]
“Sin ellas no habría humanidad ni habría belleza.” [Copresentador, 11:03]
Nieves Concostrina, with her trademark humor and historical curiosity, traces the unlikely and fascinating pathway of how women took to the skies—not as pilots initially, but as pioneering nurses-turned-flight attendants. Through stories of courage, institutional sexism, and language quirks, listeners gain a new appreciation for the "Sky Girls," the evolution of their profession, and the persistent cultural baggage around flight attendant roles, especially in Spain.