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Nieves
En la ventana Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina Cadena SER.
Interviewer
Hola, Nieves. Buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes.
Interviewer
¿Qué tal? Se me has capaz. Vamos allá, Venga. Todos los países del mundo, bueno, absolutamente todos, tenemos en nuestra historia episodios de los que tal vez preferirían olvidarse. Bueno, o igual no, porque es mejor saber lo que ocurrió para que no se repita, pero que en cualquier caso, no son episodios para sentirse precisamente orgullosos. Hoy le toca el turno a Chile y a un episodio muy concreto. La matanza de Santa María de Iquique.
Nieves
Sí, ahí está. Y además es un tema. Lamento la época para los que están tan preocupados de que todo el mundo.
Interviewer
Vuelve, es cuando ocurrió.
Nieves
Sí, sí, pero lo siento, pero lo de hoy no tiene ninguna gracia. Pero efectivamente, no solo hay que contarlo, hay que conocerlo. Es un episodio muy conocido en América, fue muy conocido en España en los reivindicativos años 70, sobre todo a raíz de que el grupo Kilapayun dedicara todo un álbum a esta historia. Y por supuesto, en Chile no lo olvidan. No hay año en el que los chilenos pasen por alto el recuerdo de uno de los episodios más vergonzosos de su reciente historia. Han pasado 115 años desde que en un día como en El de hoy, 21 de diciembre de 1907, miles de obreros del salitre, peruanos, bolivianos, argentinos y chilenos, con sus hijos y con sus esposas, fueran masacrados por el propio ejército chileno cumpliendo órdenes del propio gobierno chileno. Los trabajadores estaban en huelga porque el trabajo en las minas de salitre era absolutamente inhumano. A cambio, además, prácticamente de nada. Murieron no se sabe si 2.000 o 3.000 personas, porque es que no hay una cifra oficial. Esa fue la famosa masacre de la escuela domingo Santa María de Iquique. Domingo Santa María era el nombre de un presidente. Iquique, la ciudad, siempre se conoce como Santa María de Iquique. Algún oyente puede que recuerde el famoso álbum del grupo Quilapayún de 1970, que se titula Cantata de Santa María de Iquique. Exactamente. Y que los expertos en música dicen que es una de las obras cumbres de la Nueva Canción Chilena. Es un disco muy original que va cantado, van cantándolo y van narrándolo lo que ocurrió allí en Iquique. Y empieza, señoras y señores, venimos a contar aquello que la historia no quiere recordar. Pasó en el norte, grande fue Iquique, la ciudad.
Narrator/Singer
Largo camino tienes que recorrer atravesando cerros. Vamos mujer, vamos mujer. Confía que hay que llegar. En la ciudad podremos ver todo el mar. Dicen que Iquique es grande como un salar, que hay muchas casas lindas. Te gustarán, te gustarán. Confía como que hay Dios allá en el puerto.
Interviewer
Bueno, más allá de la referencia musical, que desde luego es muy reconocible, si te parece, Nieves, vamos a poner un poco el contexto para saber con más detalle qué era eso de las minas de salitre. Bueno, ya se intuyo donde había trabajadores y no sólo chilenos, sino de otros tres países.
Nieves
Sí, sí, efectivamente. Es que se necesitaba mucha mano de obra en el salitre para saber de qué estamos hablando. Además de lo que se extraía en aquellas minas que llamaban de salitre o las minas del salar. Vamos a dar un dato que a mucha gente le va a sonar. Todavía quedan por España unos murales de cerámica que hay en muchos pueblos. Alguno queda pintado sobre una gran fachada, pero la mayoría son de azulejos. Donde se veía, se ve todavía la silueta en negro de un tipo a caballo sobre un fondo amarillo y que decía Abonad con nitrato de Chile.
Interviewer
Todavía existen por ahí algunas, muchísimos.
Nieves
Bueno, el nitrato de Chile era un fertilizante natural que se usó en toda la España agrícola y que venía de allí, de Chile, de las minas de aquella zona de Iquique. Esos murales en algunos sitios están protegidos, son como los toros de Osborn. Son muy bonitos, muy bonitos y los miman muchísimo. Y ese nitrato es el que extraían miles y miles de obreros chilenos, peruanos, argentinos y bolivianos en unas condiciones horribles de trabajo. Iquique está al norte de Chile, lo que llaman el Gran Norte, en la zona del desierto de Atacama. Allí está el salitre que sirve para fabricar ácidos, el nítrico y el sulfúrico. Y de allí venía ese abono que se usaba en muchas partes del mundo en la agricultura. Miles y miles de trabajadores emigraron a esa zona con sus familias, como contaba ese segmento que hemos puesto Desde finales del XIX, en pleno auge de las minas de salitre.
Interviewer
Se iba la familia entera, no iba solo el que iba a currar, sino que se daba la mujer a los hijos y todos, todos.
Nieves
Iba la familia. Y así Chile se convirtió en el exportador exclusivo mundial de su demandado nitrato. Y aquell minas proporcionaban los mayores ingresos para el país. Era un lugar de esperanza para los trabajadores. Porque es que allí, en el Gran Norte, se suponía había mucho trabajo. Por eso iban todos, la familia, hijos, todo lo que hiciera falta.
Interviewer
Trabajo había, ¿No?
Nieves
Sí, sí había. Y trabajar mucho. Es que eso les iba a permitir tener un sueldo digno. Iban con su hatillo, la gente llegaba con un hatillo al hombre y los chiquillos cargados. Eso permitía el sueldo también. Una casa digna, para vivir dignamente, para criar a los signos con dignidad. En fin, se suponía, solo se suponía, porque la realidad fue que allí, en las salitrerías, trabajaban, sobrevivían y morían a cambio prácticamente de nada. Se mataban a trabajar y no cobraban.
Interviewer
A ver, un momento, ¿Qué significa eso? ¿Eso es una metáfora o es reau? Es literal que no cobraban. Tendrían un sueldo. Si estaban trabajando, tenían un salario mayor o menor, pero algo les pagarían o.
Nieves
No Tenían un jornal. Tenían un jornal rarísimo, tan raro que no era un jornal. No les pagaban con dinero, no. Les pagaban con unas fichas de cambio que sólo servían para comprar en los comercios de las propias compañías salitreras. Casi no había familia que ahorrara ni un peso. Para entender, es como si te pagaran con fichas de los coches de choque. Lo poco que tenían para gastar, solo podían gastarlo donde el empresario decidía. Luego el dinero volvía al mismo sitio de donde había salido. Los patronos ejercían un control total, no sólo sobre el trabajo de los empleados, sino sobre sus vidas. Los trabaj eran absolutamente vulnerables, porque el poder de los patronos iba más allá del ámbito laboral. El patrón controlaba las casas, controlaba los economatos, controlaba la alimentación, y los obreros tenían que vivir en las casas que les daban o que les alquilaban los empresarios, comprar la comida que le vendía el empresario. Por eso empezaron a reclamar al gobierno central, a Santiago de Chile, al gobierno del país, que les mejorara las condiciones de vida y las condiciones laborales. Pero ningún gobierno quería inmiscuirse. Miraba pa cuenca. Cualquier reivindicación laboral les olía revolución. Y es que las minas estaban en manos de empresas británicas.
Interviewer
No eran nacionales.
Nieves
No, no eran británicas. Y al gobierno chileno le interesaba recibir las millonadas que recibía por las concesiones de las minas y le importaba un pito las condiciones laborales y vitales de sus propios ciudadanos. Llegó un momento en el que los salitreros ya no pudieron con su alma y se movilizaron. Fue la primera gran movilización de trabajadores en Chile. Aquello luego derivaría en el nacimiento Partido Socialista Obrero. Muy mal visto. Estuvo muy mal visto. Porque claro, pedir sueldos dignos, casa digna, educación digna, sanidad digna y demás mamandurrias dignas. Porque pedir derechos humanos, en resumidas cuentas, eso era de comunistas.
Narrator/Singer
Al tiempo pregunté yo, Padre, ¿Dónde está Dios? Mi padre se puso serio y nada, me respondió. Mi padre murió en la mina sin doctor ni confesión Sudor de sangre minera Tiene el oro del patrón y lo enterraron los indios Flauta de caña y tambor. Mi hermano vive en los montes.
Interviewer
Y.
Narrator/Singer
No conoce una flor Sudor, malaria, serpiente, la vida del leñador Y que naiden le pregunte si sabe dónde está Dios Por su casa no ha pasado Tan importante, señor.
Interviewer
Qué conmovedor resulta siempre escuchar a Víctor Jara. Me sabe mal incluso ponerme a hablar encima de esta canción. Pero bueno, retomemos el hilo de los salitreros para conocer con más detalle exactamente las condiciones de trabajo en las que estaban y qué reclamaban. Porque por lo que has contado hasta ahora, iba con las familias y tal. No sólo sería una cuestión de salario, sino de condiciones de vida.
Nieves
Ya, también las condiciones que tenían para las que tenían. Reclamaban cosas muy básicas. Pedían que se suprimieran las fichas y que les dieran dinero. Que hubiera libre comercio para que pudieran comprar donde les diera la gana, no en las tiendas de los patronos.
Interviewer
Es muy fuerte esto, lo de cerrar el círculo perverso este. Te pago una mierda y la mierda que te pago te la gastas en mi propia empresa para que vuelva.
Nieves
Exactamente. Pero es que además pedían también que si se acababa un contrato, que les dieran 15 días antes de desahuciar a la familia, que es que se tenían que ir al día siguiente o ya mismo. Que les cedieran locales para fundar escuelas nocturnas para adultos, porque el analfabetismo era insoportable. Y pedían mayor seguridad laboral porque caían como chinches. Muchos accidentes por explosiones de dinamita mal manipulada o defectuosa la mayor parte de las veces. El derrumbe de las calicheras, que es una calichera Las calicheras son las vetas. Eran las grietas que abrían en el suelo para extraer el salitre. Se derrumbaban y caían obreros ahí. Y también por las caídas de traslados a los hornos donde se fundía el mineral. No había muertos todos los días. Y para saber cuáles eran las condiciones de trabajo de estos obreros que sólo pretendían fastidiar a los patronos, leo la descripción de un historiador de la Universidad de Santiago de Chile. Las habitaciones de soltero eran insalubres. Se practicaba el sistema de camas calientes. El obrero del turno de día ocupaba la cama del del turno de noche. El agua era imbebible. Los obreros debían transportar toneladas de mineral sobre sus espaldas. En los cachuchos, verdaderas tinas hirvientes. Los obreros debían soportar altas temperaturas y muchos de ellos caían a la tina hirviendo. No existía ningún tipo de protección, ni menos un seguro que auxiliar a las viudas. Al obrero que se rebelaba o que no trabajaba a gusto de los patrones, se le castigaba con el cepo. Permanecía durante días amarrado y al sol ardiente.
Interviewer
Qué barbaridad.
Nieves
Y claro, los trabajadores se pusieron en huelga. Los empresarios británicos se cabrearon cuando vieron disminuir la producción. Y el gobierno de Chile se cabreó porque los obreros estaban molestando a sus amiguitos empresarios.
Interviewer
A todo esto, por por aquel entonces, ¿Quién era el presidente de Chile?
Nieves
Un canalla. Pedro Montt.
Interviewer
Pedro Montt.
Nieves
Pedro Montt, que en vez de mediar en el conflicto, porque eran sus ciudadanos, dijo que no se inmiscuía y lo que hizo fue ordenar a un general que pusiera fin a la huelga. Un militar. Un carnicero.
Interviewer
Mala cosa.
Nieves
Madre mía, Madre mía. Empezó la huelga en una salitrería.
Interviewer
¿Cómo se llamaba el carnicero este?
Nieves
Roberto Silva Renar. Roberto Silva Renard. Empezó primero una huelga en un sitio, luego en otro. Al final decidieron juntarse todos los salitreros y marchar con sus familias hasta iquique. Llegaron unos 12.000 pidiendo que el gobierno chileno actuara como mediador. Y las empresas decían que no negociaban nada mientras no volvieran al trabajo. Hubo tres días tensos en los que mataron a diez obreros. Los concentraron a todos en la escuela de Santa María de Iquique y les exigieron que de allí salieran en fila de vuelta al trabajo o a las tres y media de la tarde del 21 de diciembre empezarían a disparar. Y como no volvieron al trabajo a las tres y media de la tarde, los soldados entraron con ametralladoras y empezó la matanza. Mujeres, niños, los obreros que eran los padres de familia. Entre 2.000 y 3.600 criaturas asesinadas, 125 según el Gobierno, El ejército chileno. Nunca se conoció la cifra exacta porque de inmediato se abrieron fosas comunes y se enterraron a todos y no se expidieron certificados de defunción. Cien años después, en 1907, se seguían abriendo fosas para dignificar los restos de los trabajadores. Y hoy mismo en la escuela de Santa María de Iquique se han izado las banderas de Chile, Perú, Bolivia y Argentina en homenaje a los trabajadores caídos de esas nacionalidades. Y esto se llama memoria histórica, no espíritu navideño.
Narrator/Singer
Hay un asunto en la tierra más importante que Dios y es quien hay descupa sangre pa que otro viva mejor y es quien hay de cupa sangre pa que otro viva mejor que Dios vela por los pobres Tal vez sí o tal vez no. Pero es seguro que almuerza en la mesa del patrón. Pero es seguro que almuerza en la mesa del patrón.
Interviewer
Hasta mañana Nieves, un beso muy grande. Son las 7 y 20. Las 6 y 20 en Canarias.
Episode: Acontece que no es poco | Matanza en Santa María de Iquique
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Date: December 21, 2022
This episode, hosted by Nieves Concostrina, delves into the tragic historical event known as the Matanza de Santa María de Iquique, an infamous massacre in Chilean history where thousands of saltpeter (salitre) miners and their families were killed by the Chilean army on December 21, 1907. Through her distinctive blend of historical analysis, personal reflection, and cultural commentary, Concostrina explores the root causes, the human suffering involved, and the lasting significance of this event in both Chile and the wider world. The episode is marked by empathy, critical insight, and an unflinching look at the darker chapters of history.
[00:23-00:50]
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President Pedro Montt is harshly criticized for his indifference and brutal response—rather than mediating, he ordered the army to suppress the strike.
General Roberto Silva Renard (“un carnicero”) led the repression.
After failed negotiations and rising tension, about 12,000 gathered in Iquique, mostly at the school.
The army gave an ultimatum: return to work or face violence. As demands were not met, soldiers opened fire with machine guns—killing between 2,000 and 3,600 people (official records grossly undercounted the dead).
Bodies were dumped in mass graves, with no records, adding to the erasure; a century later, graves were still being located.
Today, they are remembered with dignity at the school site, with the flags of Chile, Peru, Bolivia, and Argentina flown in homage.
On the rationalization of labor demands:
Nieves [07:59]: “Porque pedir derechos humanos, en resumidas cuentas, eso era de comunistas.”
On payment with tokens:
Nieves [06:15]: “Es como si te pagaran con fichas de los coches de choque.”
On the government’s attitude:
Nieves [11:56]: “Un canalla. Pedro Montt.”
On the massacre itself:
Nieves [12:26]: “Los soldados entraron con ametralladoras y empezó la matanza. Mujeres, niños, los obreros que eran los padres de familia.”
Cultural memory:
Reference to musical works, especially Cantata Santa María de Iquique by Quilapayún, incorporating powerful lyrics about the miners’ journey and suffering [02:46, 08:11, 09:06, 13:34].
Concostrina’s account of the Matanza de Santa María de Iquique emphasizes the necessity of remembering dark historical events, not to foster shame, but to honor the victims and to prevent repetition. The episode is both homage and warning—a potent reminder of the consequences of unchecked power, the resilience of collective memory, and the importance of human dignity in the historical narrative.