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Ser podcast en la ventana. Acontece que no es poco, Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
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Hola Nieves, buenas tardes.
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Hola Carlas, buenas tardes.
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Hay que ver lo que puede dar de ser un asunto, el que sea, cuando vas tirando del hilo, sobre todo cuando hay un propósito detrás. El propósito de esta semana en Acontece que no es poco, nos lo dijiste el primer día de esta serie, era darle información a Feijóo como símbolo del desconocimiento para que cuando hable de inmigración tenga algún referente de nuestra propia historia, de cuando los papeles estaban intercambiados, de cuando éramos los españoles los que emigrábamos. Y el episodio de hoy. Esta es la bomba. A ver, España, Franco, Australia, la Iglesia, mujeres, la Biblia, las Martas, las Marías. De todo esto hay, pero esto Hay que ordenarlo. ¿Por dónde empezamos?
A
Estamos intentando solo recordar a los más desmemoriados que eso de salir de España por miedo, hambre o necesidad incluso de expulsar a los diferentes, porque de esto los españoles entendemos mucho, y tanto cuando hemos necesitado emigrar como cuando hemos expulsado, que en otros sitios nos han recibido muchas veces como inmigrantes de baja estofa. Y para el asunto de hoy tengo que empezar por dar un poquito de brasa bíblica para que se entienda por qué se llamó Plan Marta eso que.
B
Dijiste el otro día.
A
Sí, sí, Plan Marta. Se llamó Plan Marta aquellas mujeres solteras españolas adoctrinadas en el rancio catolicismo, reclutadas por la multinacional y enviadas a servir a Australia a principios de los años 60. Estamos hablando de los 60 del siglo XX. Voy a contar una historia que es mentira, supongo que no hace falta insistirles a los más documentados, pero es que hay que contarla. Se trata de uno de los tropecientos cuentos con los que los guionistas de imaginación desbordante rellenaron la Biblia. Este cuento interesa a tres personajes de ficción que se llaman Jesús y las hermanas Marta y María, que a su vez estas dos tenían otro hermano, Lázaro, el de levántate y anda, deja de hacerte el muerto, sobago. Pero este no nos afecta para nada ahora, o sea que Lázaro a tomar vientos. Dice el cuento que Marta y María vivían en Betania, que se supone que era un pueblo de Palestina, pero que también es un invento. De vez en cuando Jesús se daba una vuelta por Betania y acababa encajándose en casa de Marta y María. Tú llámame malpensada.
B
No es fácil tener datos fehacientes de esto, pero ya por preguntar, ¿A Jesús lo invitaban a ir o se invitaba a él? ¿Se hospedaba, no?
A
A ver, hasta donde se sabe, él iba gratis y le iba con todo su morro. En la Biblia no dice nada de que hiciera ni check in ni checkout, pero se quedó tres veces en casa de Marta y María. Decía que a mí esto me mosquea porque como hay tanto guionista, algunos señalan a esta María como la posible María Magdalena, o sea, que estuvieron liados. Da igual, da igual porque es todo mentira. El caso es que cada vez que Jesús iba a casa de Marta y María, la que curraba, la que preparaba todo para tan ilustre visitante, la que limpiaba y cocinaba era Marta, mientras que María era aparecer chuf por la puerta. Oye. Y no daba palo al agua, se sentaba a los pies de su invitado y le escuchaba hablar. Hasta que un día Marta se infló y le dijo a Jesú ¿Aquí qué pasa? ¿A ti no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el curro? Dile que me ayude. Lo de dile que me ayude es lo que aparece en la Biblia. ¿Qué dirás que respondió Jesús con todo su cuajo? Según cuenta la novela Marta, Marta, Tu hermana María ha elegido lo escuchar mis enseñanzas. Así que Marta se lo comió y quedó para los restos. Para servir. ¿Cuando representan este personaje? Cuando la dibujan o hacen estatuas de ella para sacarla de paseo a hombros. En algunos sitios la representan con un delantal y unas llaves colgando de la cintura, o sea, sirviendo a los huésped.
B
Y de ahí viene lo de llamar Plan Marta a esa expedición que has dicho de mujeres católicas enviadas a servir y Australia.
A
Así es. Esta es otra de esas historias.
B
Yo no sé nada de esto, no tengo ni idea.
A
No, no, pero qué vas a saber si no sabemos nadie, no sabíamos. Es otra de esas historias de la idílica dictadura. De la dictadura, porque con Franco se vivía mejor y que se ha conocido cuando alguien lo ha puesto negro sobre blancos. Un profesor español que se enteró trabajando en Australia de esta historia y que se llama Ignacio García, publicó en 1999 un libro sobre el plan de migración español donde se hablaba de las martas, como también se las conocía. Otra autora, Natalia Ortiz, publicó en 2023 otro libro sobre este plan, Marta. Y también Celia Santos publicó el año pasado una novela basada en este asunto. Se llama El país del atardecer dorado. Pero antes de esto, salvo quienes lo padecieron, ni repajolera idea teníamos nadie de esto.
B
Claro, lo primero, perdón, pero sería saber por qué se organiza un plan de esta dimensión y por qué Australia. Quiero decir, madre mía, tiene que haber algún motivo ahí.
A
No se podía ir más lejos, ¿Verdad? Pues como todo lo que parte de la Iglesia tenía esto, muchos dobleces, muchos engaños y encima hablamos de esa Iglesia aliada con la dictadura franquista. Vamos a poner el contexto. Australia antes, antes de los españoles, ¿Quién emigraba? Fundamentalmente los británicos, porque por algo la colonizaron ellos y también mucho morenito de los alrededores asiáticos iban a Australia. Mano de obra barata para la caña de azúcar. Pero llegó la segunda guerra mundial en los años 40 y Australia perdió mucha población entre los que murieron en la guerra y los que después se largaron a la madre patria, Gran Bretaña. Así que había que repoblar Australia. Y ahí surgió la campaña que se llama así, repoblar o morir para que emigrantes europeos se animaran a empadronarse en Australia. Fíjate que Asia estaba más cerca, pero eso no molaban para repoblar esos no llegaron muchos centroeuropeos a Australia. Pero aún faltaba mano de obra. Pero sobre todo faltaba mano de obra católica, porque en Australia había mucho protestante y la multinacional católica quería aumentar la competencia, quería empezar a enfrentarlos más. Por eso empezaron a animar a emigrantes de los países del sur europeo. Pero con España había un problema, que aquí había una dictadura y el gobierno australiano no mantenía relaciones diplomáticas. Por eso fue la empresa católica australiana la que se puso de acuerdo con la empresa católica española y con la dictadura, claro, para empezar a animar a los españoles a emigrar a Australia. Aunque evidentemente esto se tuvo que hacer con la aprobación de los distintos gobiernos estatales australianos. Pero que ellos también tenían intereses un tanto infames en esa inmigración europea. Eso ya les daba igual que fuera uno católica.
B
Aquí hay una pregunta que a mí me surge. Los intereses de la Iglesia y de los gobiernos ¿En qué coincidían? Pero decir la Iglesia católica australiana, dices muy bien, vale, buscaba feligreses, pero el interés, digamos, de eso que llamamos sociedad civil, ¿Cuál era?
A
Bueno, pues que fueron el interés civil.
B
Interés civil.
A
Me lengua la traba. El interés del gobierno australiano era que fueran cuanto más blancos mejor para poder deportar la mano de obra asiática. Y eso, claro, porque eran muy morenos. Lo que se trataba era que la empresa católica conseguía clientela que les incrementara el negocio y los australianos se desharían de los morenitos de acuerdo con su política de la Australia blanca.
B
Así se llamaba, pero oficialmente se llamaba.
A
Sí, sí, Política de la Australia Blanca, como pronuncio fatal La White Australia Policy que pusieron en marcha a finales de los años 40. Querían una Australia blanca. Y ya llegan nuestras Martas porque puesto que oficialmente entre gobiernos no se podían mantener relaciones porque España era una dictadura, un obispo australiano organizó un chanchullo y creó el Comité Federal Católico de Inmigración, que así se reunió de estrangis con el ministro de Exteriores Alberto Martín Artajo, el ministro exterior franquista, para ver cómo se enviaban católicos y católicas a Australia. Mira, había un primo de mi madre, Enrique el Chispa, se fue así a Australia, pero nunca mi madre estuvo a punto. Y mi madre siempre me contó que estuvieron a punto de irse con él, pero nunca entendió por qué Cáritas le pagó el viaje. El primo de mi madre incluso le pareció una buena obra porque no tenía ni idea de que estaba formando parte de un plan católico. Y así llegamos a nuestras martas. Las primeras 22 españolas muy y mucho católicas llegaron en marzo de 1960 y hasta 1963 que estuvo en marcha el Plan Marta llegaron en total unas 900 o 1000 españolas. No hay cifra exacta. Tenían que tener entre 21 y 35 años más mayores. No interesaban porque se trataba de que pudieran procrear clientes católicos. Esa era la edad que se consideraba a tope. Se llamaron las Martas porque iban destinadas al servicio doméstico.
B
Y si recordamos el pasaje bíblico que has leído antes, si hubiera enviado a mujeres destinadas a cuestiones más intelectuales, diríamos, sería el plan Las Marías.
A
María no, María era la lista que se sentaba a charlar con Chus mientras Marta curraba. Pero bueno, muy difícil que la España franquista enviara a mujeres tuviera aquí presentación Atención a las mujeres intelectuales. Coste que no fueron obligadas a ir, Solo fueron reclutadas, manipuladas y adoctrinadas. A las que se apuntaron al Plan Marta las llevaron a una residencia de monjas en Madrid, las reparadoras la llaman, que más que reparar te volteaba la cabeza con idioteces. Allí las monjas les daban una novela a cada una, un librito con frases en inglés y otro con instrucciones llamado Manual de la servidora doméstica que decía cómo se manejaban algunos electrodomésticos. Porque claro, en este país dictatorial las mujeres se seguían barriendo, fregando de rodillas, lavando en tabla, fregando a mano. No sabían que era un lavavajillas ni una aspiradora. ¿Y quién recibía las martas y a dónde las llevaban de inmediato nada más llegar a Melbourne? Melbourne era la base de operaciones católicas de este plan. Pues las recibía un cura y las llevaban a todas a la catedral. Allí les ponían una chapa en la solapa indicando el sitio al que les tocaba ir. A vosotras a Sidney, a vosotras a Brisbane. Luego, cuando ya las habían trasladado a sus sitios, otros curas iban a recogerlas y se las llevaban a las iglesias de los lugares. Y esto es tremendo. Donde las señoras australianas iban a elegir sirvienta como si aquello fuera una feria de ganas.
B
Tiene pinta de que el panorama que se les presentaba no era precisamente el que les habían vendido.
A
Claro que no. Dicho a las claras, aquello fue una estafa. Qué raro, viniendo los católicos y la vida en Australia, Un peñazo insufrible. De entrada, los contratos de dos años que les prometieron en determinadas condiciones resultaron no ser legales. No hablaban las pobres ni papa de inglés. Se aburrían como ostras porque vivían en lugares donde no había nada que hacer ni a dónde ir. En los horarios de ocio que tenían. Solo podían ir a la iglesia a la que el cura les diera la chapa los domingos en castellano, porque de eso sí se ocuparon, de poner un cura en castellano. Pues algunos dirán, pues que se hubieran vuelto, ¿No? Pero hombre, estamos hablando de estafadores, de los que regalaron el viaje de ida pero no se hacían cargo de la vuelta. Además, no había dinero para pagar la salvajada que costaba el billete. No se ganaba lo suficiente sirviendo. Así que las mujeres tuvieron que espabilar, que sabían espabilar. Mientras trabajaban en el servicio doméstico se fueron buscando la vida para encontrar trabajo y cambiar. Encontrar puestos en algunas fábricas, en bares, en las cocinas de los colegios, en los restaurantes, en la limpieza de hospitales. A lo mejor esto le suena a la ultraderecha del PP. Son los mismos trabajos que ahora realizan los inmigrantes que tanto les molestan. Las martas no les importaban tanto porque las enviaron los franquistas. Debe ser. Y aquellas martas, hartas de cuidar los niños de los demás, de no prosperar, de no querer ni poder volver a la miserable España de la dictadura, buscaron novio, unas con más ganas que otras, para abrirse paso en aquel país que se convirtió en realidad, en su jaula. Para ellas, aquello sí que fue su particular crisis migratoria sin precedentes. Bueno, sólo era un dato más para Fei.
B
Pobre chica. La que tiene que servir mosbo, liero.
A
Que se llegase a morir, muere.
B
Un poco es eso, ¿No? Está muy bien las músicas que ponemos, pero se pasan de frenar. Bueno, oye, mañana da último capítulo de esta serie.
A
Mañana seguimos. Muchas gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Host: Nieves Concostrina
Date: October 15, 2025
Podcast: SER Podcast – Acontece que no es poco
This episode unpacks the hidden history behind the “Plan Marta” – an official migration program in which Spanish Catholic women were sent to Australia in the early 1960s to work as domestic servants. Through her signature blend of wit and critical insight, Nieves Concostrina examines the motivations of the Church and the Francoist regime, the manipulation of the women involved, and the broader context of migration, memory, and hypocrisy in Spanish history.
Concostrina maintains a critical, irreverent tone, using humor and sarcasm to highlight the absurdity, injustice, and hypocrisy at the heart of the story. She weaves personal anecdotes with historical research to keep the narrative grounded, lively, and highly accessible.
This episode exposes a little-known chapter of Spanish and Australian history, dismantling myths about Spanish prosperity and the benevolence of institutional actors like the Church and Franco’s regime. By reframing the historical migration of Spaniards as “Martas,” Concostrina challenges listeners to empathize with modern migrants and to recognize the cyclical nature of ignorance, manipulation, and exploitation in migration stories.