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Nieves
Ser podcast.
Emma Vallespinós
En la Cadena SER. Cualquier tiempo pasado fue anterior Con Nieves con costrina.
Pepe Rubio
24 de diciembre del año cero. Cuenta la leyenda que nació un chavalote en el pueblico de Belén al que acostaron envuelto en pañales en una cuna de madera de sicomoro en mitad de un pesebre. Alguien, no se sabe quién, pero con visión de negocio a largo plazo, agarró al día siguiente, bueno, o al otro, o al otro. No se ha podido determinar la cuna, pajas del pesebre y los pañales cagaditos y meaditos del crío. Las maderas de la Santa Cuna se pueden ver, venerar y admirar en la Basílica Santa María la Mayor de Roma, donde enterraron al Papa Paco. Por cierto, en la misma Basílica guardan un trozo de pañal que durante mucho tiempo estuvieron sacando en procesión el 28 de diciembre, día de los Inocentes. Pero bueno, abandonaron la costumbre porque aquello sonaba a broma. También la Catedral de Lleida exhibió durante siete siglos no uno de los pañales, sino el primer pañal que recogió la primera Santa Caca y el primer Sagrado Pis de Jesúsico. No hay tiempo de contar cómo llegó el primer pañal a Cataluña, pero sí tenemos que lamentar que durante la guerra que provocó el golpe de estado franquista el pañal, puff, desapareciera. Una lástima. Aunque se conservan fotos y no se pueden imaginar ustedes el magnífico estado del Santo Pañal. Respecto a las pajitas del pesebre recogidas hace justo justo 2025 años, de esas hay muchas, incluso pueden comprarlas en portales de subastas de Internet. 26 o 27 de diciembre del año cero. María estaba dando la teta cuando se le presentó un ángel a Jose y le dice que agarre a su mujer y al crío y salgan por pies, que un tal Herodes va a por ellos. Se conoce que con el susto y las prisas de retirarle la teta al niño, se derramó leche en la gruta donde se refugiaban. Y el mismo tipo visionario de antes, ese que no sabemos quién es, pero con ojo para el negocio, recogió la leche del suelo, rellenó varias ampollas y las repartió por el mundo. Unas 70 ampollas con leche de María hay por ahí, porque esta mujer producía como central lechera asturiana 1 de enero del año 1 toca desprepuciar al chavalín siguiendo las órdenes divinas judías que obligan a que todos los varones de cada generación sean circuncidados a los ocho días de nacer. En este caso no fue el mismo negociante que recogió la cuna, las pajas del pesebre y la leche de María. Y el que se hizo con el pellejillo que le quitaron a Jesús, se lo quedó su primo Juan Bautista, que se lo pasó a María Magdalena, que se lo pasó a quien fuera, y este otro al de más allá. Hasta que el pellejillo llegó a manos de San Gregorio Magno, que luego acabó en manos del papa León III, que luego se lo regaló a Carlomagno por Santa Claus en el año 800. Y así sucesivamente, para no hacerlo muy largo. Pero vamos, que el prepucio fue de mano en mano. Ese santo pellejillo cortado del Santo Prepucio sería la más preciada y venerada reliquia, puesto que fue la primera vez que Jesús derramó su santa sangre. No queda de Él nada, nada más en el mundo. Porque le recuerdo que resucitó y se lo llevó todo. Puesto dónde pueden admirar los crédulos la carne vera sacra o Santo Prepucio de Jesucristo. Bueno, pues siento ser yo quien les dé el disgusto, pero de los más o menos 30 prepucios que se veneraban porque Jesucristo era un superdotado con unas 30 pollicas chicas, pues no queda ninguno. El último lo hicieron desaparecer en 1984 de la parroquia de Calcata, un minúsculo pueblo medieval de la provincia italiana de Viterbo. El párroco Darío Magnoni, disgustadísimo, anunció a sus fieles el supuesto robo con estas la Santa Reliquia este año no podrá ser expuesta a la devoción de los fieles. La han robado manos sacrílegas. La han hecho desaparecer de mi habitación. Si alguien no cree esto que he dicho, porque esto increíble, que diría David Bisbal, pueden acceder al diario el país del 11 de enero de 1984 para no dar crédito a que un periódico nacional se ocupara de semejante Papá Natada, cuando lo que habría que preguntarse es por qué el cura tenía en su habitación el prepucio de un niño. Bueno, en fin, hasta aquí el misterio del robobo de la pop. Vamos a lo El diccionario dice que la palabra superstición es la creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. Y aparecen como sinónimos de superstición términos como ocultismo, chamanismo, vudú. Y luego tenemos otra bonita superchería que significa engaño, dolo, fraude. Así que cualquier persona con sentido común entiende que, por mucho que mientan los académicos en su diccionario, las maderas de la cuna, la leche de la teta, las pajas del pesebre, los pañales cagados y los numerosos prepucios que en el mundo han sido, son objetos que, pese a no ser extraños a la fe religiosa, pero son indiscutiblemente contrarios a la razón. Sólo pueden venerarlos los supersticiosos que caen en la superchería católica. El diccionario de la Real Academia tiene más trampas que una película de chinos. Y está hecho por señores, algunos muy antiguos, que creen que por añadir cada año palabras chunda chunda o machirulo ya cubren el expediente para ponerse la etiqueta de modernos. Son gestos para intentar distraernos y que no nos fijemos en otros términos. Caspositos que se niegan a retirar o a definir mejor y que dejan al descubierto ese plumero españolista, machista y católico. Ejemplos prá Ni se sabe ya los años que llevan los historiadores serios pidiéndoles a los académicos lenguaraces que retiren el término Reconquista del diccionario, escrito así, con mayúscula. Primero porque no existió tal Reconquista. Es una falsedad de la historia que el diccionario ayuda a perpetuar. También mantienen la palabra cocinillas, que según ellos define al hombre que, ojo al dato, se entromete en las tareas domésticas, especialmente en las de cocina. Pero la cosa empeora con los términos macho y hembra. Si buscan hembra, verán que pone en su primera acepción animal del sexo femenino. Y en la segunda definición pone mujer. Pero busquen la palabra macho. En la primera acepción pone animal del sexo masculino y en la segunda pone mulo. Y no hace falta que busquen en el resto de las acepciones, porque en ninguna pondrá la palabra hombre. Hembra, término que se usa para animales, sirve a la mujer. Pero macho, que se usa para animales, no sirve para definir al hombre. Ellos son varones. Y esto nos lleva a la palabra superstición. Si usted coloca una herradura en la puerta de casa o lleva una pata de conejo en el llavero porque cree que eso le trae suerte, o si se pone de los nervios porque se le derrama la sal. Es usted un supersticioso porque cree en símbolos y acciones extraños a la fe religiosa, contrarios a la razón y porque las multinacionales católica, judía y musulmana no han dado sus permisos para que usted se aferre a la pata del conejo. Ahora bien, si usted va a la Meca a dar 7 vueltas alrededor de una piedra negra que es el meteorito que el arcángel Gabriel pilló en el paraíso y le entregó a Abraham, si usted se cree que un cristiano toca la botella de vino de un judío y estropea el vino y si usted se acerca a pedir que se le cure un grano a la catedral de Oviedo y reza con fervor delante de un trapo sucio, ¿Que le dirán que cubrió la cabeza del tal Jesucristo? Todo eso no es superstición. Todo eso es fe religiosa. Miren, váyanse a pastar los académicos, los de la Meca, los de la catedral de Oviedo y los del vino kosher. Unos por engañabo y los del diccionario por cómplices al hacer creer que es distinto venerar una pata de conejo que lo que llaman Santo Sudario de Oviedo. Tan contrario a la razón. Es una cosa como la otra. El trapo de Oviedo es un invento que nunca te va a curar un grano y una pata de conejo no da buena suerte. Que se lo pregunten al conejo.
Child or Narrator (storytelling voice)
Y por eso digo yo qué mala suerte la mía, Qué mala suerte la mía. Qué mala suerte la mía.
Pepe Rubio
Hace años, muchos, casi 10, dedicamos un programa a este disparate de las reliquias para intentar entender en qué momento se les fue de las manos aquello que empezó con unos cuantos huesos de muertos de supuestos santos para para afianzar la fe de las gentes en el incipiente negocio cristiano. Como este tema es tan extenso como divertido, dijimos que lo retomaríamos y hasta hoy somos gente sin palabra, la verdad. Pero más vale tarde que nunca. Las reliquias eran mercancía, igual que el aldeti tiene su merchandising con camisetas, bufandas, cuadernos, mecheros, calcetines, para que la gente se sienta parte de una tribu, pues el Club Cristiano ofrecía a los fans fémures, cráneos, brazos, trozos de madera, clavos, espinas, con cuya veneración consegu afianzar la fe y de los que las gentes sencillas y supersticiosas esperaban efectos mágicos para sanar sus enfermedades o aliviar sus miserias. Tampoco es que esto lo idearan los cristianos, porque el hombre lleva inventando dioses para buscar explicaciones y pedir favores desde el principio de los tiempos. Lo que pasa es que el cristianismo perfeccionó la idolatría como negocio y el catolicismo lo afinó hasta límites insospechados. Esas gentes sencillas, fáciles de manejar en su momento peregrinaban cientos de kilómetros para llegar hasta el hueso de tal o cual santo, porque venerarlo, les decían, aseguraba una mejor vida terrenal y cuando tocara cascar facilitaba no tener que hacer mucha cola para llegar al cielo. El negocio de las reliquias se demostró tan rentable y comprobaron que hasta lo más absurdo se lo creían, que ya no pararon de ampliarlo con objetos absolutamente disparatados. En esta categoría del disparate entran todos los relacionados con nacimiento y muerte del protagonista de esta historia de Jesú prepucios, pajas de cuna, pañales cagaditos y las llamadas reliquias de la Pasión, que son todas las relacionadas con las horas previas y posteriores a cuando se inventaron que murió este señor. Entre los objetos estrella de la Pasión están los ya sobradamente demostrados como falsos. Pero la multinacional católica de vez en cuando se inventa que tales o cuáles científicos han estudiado el supuesto trapo que envolvió la supuesta cabeza del supuesto Jesús cuando lo enterraron y la presunta sábana en la que enrollaron el presunto cuerpo del presunto crucificado. Y así continúan engañando a esas mentes más sencillas. Así de claro. A la Sábana Santa de Turín, el Santo Sudario de Oviedo, el Cáliz de Valencia y el mantel que según los tramposos que gestionan la catedral de Coria en Cáceres se usó en la supuesta Última Cena, que esto ya es el colmo. Todo eso es mentira. Ocho euros les van a cobrar por entrar a la catedral de Coria para ver un mantel blanquito con unos adornitos azules más falso que un euro de madera. Ustedes están en su derecho de dejarse 8 euros por ver un trozo de tela falso. Faltaría más. Pero nadie nos va a quitar el derecho de afirmar que el cáliz de Valencia y las telas de Oviedo de Turín y de Coria son, como bien define el diccionario, superchería, cuyos sinónimos engaño, dolo, fraude, falsedad, invención y estafa. Y miren que da pena reconocerlo, pero tenemos la historia que España e Italia son los dos países más catetos con la explotación de reliquias que los fieles acepta como ciertas gracias a la desinformación y al tradicional fanatismo católico. Sugerirles que se paren a pensar es absurdo, porque entre las obligaciones de los creyentes está no poner nada en duda. En la catedral de Oviedo, en lo que los curas gestores llaman la cámara santa, enseñan un trapo manchado de 85 por 53 centímetros que dicen que cubrió la cabeza de un hombre muerto hace casi 2.000 años. Esta era la costumbre judía cuando alguien moría de forma cerrarle los ojos y cubrir su rostro con un paño para evitar una visión desagradable. A este trapo se le llamaba sudario porque antes de utilizarse para tapar la cara de un muerto se usaba para secar el sudor. Como dicen que Jesús era judío y los judíos mataron al judío, pues lo enterraron como judío. Si quieren ver esta tela manchada, que evidentemente es una fabricación, en Oviedo hay que pagar 10 euros. Y además los de esta catedral son muy desagradables porque tienen especificado que no hay ningún tipo de reducción en el precio para nadie, solo para discapacitados. Si son muy discapacitados, ni siquiera los de Oviedo pueden entrar gratis a la catedral. Porque dicen los de esta empresa, y les leo porque así está en su página web, no discriminamos según la procedencia. Consideramos a todas las personas iguales y por ello todos debemos aportar nuestro granito de arena si queremos mantener la catedral en pie. Que descaro. Pero vaya descaro decir esto, con lo que siguen chupando de los presupuestos generales del Estado. En fin, contar el disparatado periplo a lo largo y ancho del mundo cristiano africano y europeo del trapo manchado que en Oviedo llaman sudarium domini no merece la pena, porque es eso, un disparate. Sólo decir que después de muchas vueltas vino bien dejarlo empadronado en Oviedo para fortalecer el relato de Pelayo y Covadonga. Pero si no vamos, el trapo habría acabado en Noruega, donde lo habrían tirado a la basura hace siglos porque allí son luteranos y se creen otras milongas, pero no está.
Nieves
Teatro. Lo tuyo es puro teatro. Falsedad bien ensayada. Estudiado simulacro. Fue tu mejor actuación. Destrozar mi corazón.
Pepe Rubio
Un equipo multidisciplinar de científicos muy bien elegidos concluyó que la telita de Oviedo muestra una serie de manchas de sangre humana de tipo AB, la más común entre los judíos, y que efectivamente cubrió la cabeza de un hombre muerto adulto con barba, bigote y pelo largo recogido en la nuca, o sea, con coleta. También confirmaron que las heridas a la altura de la frente son de sangre vital producida por heridas punzantes. Una corona de espinas, quizás, como la ciencia católica. Ustedes perdonan. Este pedazo de oxímoron es la repanocha. También dijeron que la proporción de la mezcla de sangre y suero indica que el hombre murió como consecuencia de una pleuritis pulmonar. ¿No es increíble la cantidad de datos que da una tela manchada de Sangre con casi 2000 años de antigüedad cuando los que investigan buscan solo respuestas que les encajen en su fantasía? No hay pruebas de qué factor RH tenía Jesucristo porque ni siquiera hay pruebas del propio Jesucristo. Y porque por aquel entonces no había nacido el patólogo austriaco Karl Landsteiner, que fue quien estableció la clasificación de los grupos sanguíneos. Lo único que se han encargado de pregonar a quien quiera creérselo es que la sábana de Turín y el sudario de Oviedo coinciden en el tipo de sangre AB, pero con el Rh aún andan. Ahí, ahí. A ver si un día de esto nos dicen que milagrosamente también es el mismo RH, positivo o negativo. Y así no cabrá duda para los creyentes y los crédulos de que los dos trapos envolvieron al mismo hombre.
Nieves
No necesité furioso si, con la. Misión.
Pepe Rubio
¿Y qué decir de ese sabanón que tienen en Turín? Que eso más que una sábana es un papel fotográfico de un tío atractivo, bien proporcionado, monísimo. Porque Jesús no iba a ser feo, gordo y bajito. Por favor, estamos hablando del líder. Follow the leader. Pues decir que los propios científicos católicos, no los serios, porque los serios no pierden tiempo en investigar fraudes demostrados, andan desmintiéndose entre ellos. Unos dicen que por mucha fe que se tenga. No hay quien se crea que eso envolvió a hombre alguno porque la tela se fabricó en la Edad Media y está pintada y hay rastros de pólenes que nada tienen que ver ni con la época ni con la zona de Palestina. Pero dejan pasar el tiempo y reaparecen pseudocientíficos de los más arriesgados que dicen que en realidad los que aseguran que la tela es medieval no contaban con las técnicas adecuadas y que además se equivocaron y sólo analizaron un remiendo que le pusieron a la sábana en la Edad Media, pero que el resto de la sábana es de hace 2000 años. Como les den a estos analizar el mantel de la Última Cena con el que engañan en Coria nos sacan por el rastro de migas que el pan que se zamparon los 13 eran de masa madre de centeno integral, el vino un Ribera del Duero reserva del año 30 y que las manchitas son restos de pollo campero macerado y hierbas con extra virgen y lacado con cacao y especias. Les dirá alguien que en Palestina no había cacao, pero da igual, se la refoncinfla. A lo mejor les valdría más aceptar lo que dijo en 1988 uno de los jefazos de la multinacional, el cardenal de Turín, Anastasio Alberto Ballestero, que reconoció que la sábana era un fraude. Y si lo es la sábana, ni les cuento. El trapo de Oviedo.
Emma Vallespinós
Historias con sonido cara A con Emma Vallespinós.
Pepe Rubio
Hola, Emma, ¿Cuál es la cara A de hoy?
Emma Vallespinós
Hola, Nieves. Pues mira, ni las supercherías religiosas ni ninguna superstición existirían si no fuera por el miedo irracional del ser humano a la mala suerte. Nos aseguran que somos el animal más inteligente, pero yo pienso una humilde mosca al vernos cruzar dedos, esquivar escaleras, pasarnos la sal, ¿Qué pensará? Es posible que se pose en la siguiente boñiga con cierta superioridad moral. Y yo no la juzgo.
Pepe Rubio
Yo tampoco.
Emma Vallespinós
Nuestra cara es una de mis canciones favoritas sobre la mala suerte que ha sido interpretada por varios artistas pero que la popularizó Frank Sinatra en los años 40. Se titula Everything happens to me Todo me pasa a mí y apela al fatalismo de un hombre convencido de que la mala fortuna le acompaña. Sospecha que pasará toda su vida perdiendo trenes y pillando catarros. Sí. Y llega a pensar que el amor puede romper esa maldición. Pero, spoiler. No pasa nunca. Y tampoco le pasó a él.
Pepe Rubio
No pasó. Vamos a escucharlo.
Frank Sinatra (song voice)
But the guy upstairs complains I guess I'll go through life just catching codes and missing trains Everything happens to me I never miss a thing I've had the measles and the mumps And every time I play an ace My partner always trumps I guess I'm just a fool who never looks before he jumps Everything happens to me At first my heart thought you could break this jinx for me that love would turn the trick.
Emma Vallespinós
Contarte el arte, Ana Baltierra.
Pepe Rubio
Reliquias hay tanto santas como laicas. Y para todos los que gustan de estas cosas, por supuesto, son sagradas. Da igual. Pues muy bien, unos coleccionan sellos y otros coleccionan despojos de muertos. Y algo de esto seguro habrá relacionado con el arte que nos va a contar Ana Baltierra, doctora en Historia del Arte. Hola, Ana, ¿De qué va hoy la cosa?
Ana Baltierra
Hola, Nieves. Si es que tienes razón, nos gusta un trozo de hueso y un muerto. Es que es algo que es una barbaridad. Y para probar, pues eso, traigo la sección de hoy. Porque no sólo veneramos reliquias de santos, resulta que tenemos reliquias de artistas. Y sí, sí, como lo oyes, de artistas. Trozos de hueso, mechones de pelo, cuidadosamente guardados en cajitas, vaciados de la cara, justo hechos antes de morir la persona o después de morir la persona. Pero no son mártires de fe, sino pintores y escultores convertidos en una especie de santos laicos, santificados, canonizados y, por qué no decirlo, un poquito martirizados por la causa del arte y la posteridad. Estamos pero muy mal. Cada uno de los suyos, como veis. Pero bueno, parece, Nieves, que cuando admiramos muchísimo nos entra una especie de fiebre coleccionista que va más allá de sus cuadros, de sus esculturas, de su vida. Y queremos una parte física, como si así pudiéramos tocar algo del genio que tuvieran en vida. Y claro, pues eso ha generado una tradición tan macabra como fascinante.
Pepe Rubio
Bueno, pues cuéntanos qué reliquias curiosas de artistas. ¿Conservamos alguna?
Ana Baltierra
Bueno, pues traigo hoy una de mis top de reliquias de artistas. Y atenta el supuesto Por supuesto, supuesto. Mechón de pelo de Leonardo da Vinci. Toma ya. Casi nada, porque. Bueno, pues sí, te da la risa y todo. Efectivamente, existe un mechón atribuido a Leonardo da Vinci que apareció en una colección privada de Estados Unidos. Ya empieza a sonar todo raro, ¿Ves? Apareció por allí, etiquetado en francés, porque Leonardo murió allí en Francia, como Le cheveu de Leonardo da Vinci, así en francés, o dicho para entendernos, los pelos de Leonardo da Vinci. Y es una maravilla, porque con ese cartel el relicario prometía ni más ni menos que contener el ADN del mismísimo genio, o sea, es que eso es una fantasía. Esta reliquia la exhibió el Museo Ideale de Leonardo da Vinci en 2019 con una solemnidad nieves, bueno, que ya quisieran muchos santos barrocos. Y a partir de ahí, de ese momento, va a empezar una fiesta que seguimos hoy con ella, porque los medios empezaron a hablar de reconstrucciones genéticas, de descendientes lejanos vivos, de la posibilidad de desentrañar el ADN de Leonardo 500 años después. Como ves, pues todo muy CSI del Renacimiento. Y es verdad que hay investigaciones serias en marcha. Se ha identificado una línea masculina colateral a Vinci, y sobre el papel, que ya sabes que todo lo sostiene, podría compararse el ADN de esos parientes actuales con el del mechón, pero no hay ninguna prueba publicada. Esto te será familiar, revisada o verificable que garantice que ese pelo salió de la cabeza. Leonardo da Vinci. Empezamos mal. Ya. Nada. Claro, las pruebas anunciadas de ADN en 2019 tampoco nos han ofrecido resultados definitivos y varios expertos han mostrado un escepticismo prudente. Porque, a ver, ¿Que es que un mechón de pelo que tiene cinco siglos de antigüedad haya sobrevivido perfectamente? Bueno, pues digamos que es posible, pero aquí sí que hace falta mucha fe.
Pepe Rubio
Vale, pero entonces, ¿Qué sabemos realmente de esto?
Ana Baltierra
Pues sabemos que el supuesto mechón de Leonardo da Vinci existe, hay uno. Sabemos que hay gente muy seria estudiándolo. Sabemos también que el proyecto para reconstruir su ADN avanza lentamente y que se han localizado descendientes colaterales que comparten un cromosoma Y compatible con la línea da Vinci. Pero claro, tenemos algunos problemillas, pues de entrada no sabemos si esas fibras capilares pertenecen al Leonardo que pintó la Gioconda, o a otro señor llamado Leonardo, o a José Luis, o a Jean Philippe en el equivalente francés. Hasta que no haya resultados científicos claros, pues seguimos en el terreno de la duda. Es un mal punto de partida ya, porque a partir de ahí se te desmorona todo. Pero bueno, también, ojo, Nieves, que lo que llamamos mechón, de manera un tanto generosa, son cuatro pelos atados con un lazo claro y un enorme cartel en francés, porque claro, los franceses son ante todo pomposos. Pero bueno, es maravilloso porque es una reliquia laica, mitad devoción, mitad morbo. Más morbo que devoción, quizá, y perfectamente en línea con esta humanidad a la que estamos dedicando el programa, que siempre ha amado los huesos y los restos humanos.
Pepe Rubio
¿Se sabe de quién fue la idea de cortarle el Mechón o los cuatro pelos a Leonardo y guardarlo? ¿Se sabe?
Ana Baltierra
Bueno, bueno, es que sí se sabe. Y esto es que es más maravilloso todavía. La historia entera, más o menos resumida, sería que Leonardo falleció en 1519 en Francia y su cadáver fue inhumado ese mismo año en la iglesia de San Florentin, en Amboise. Esta zona va a caer en el olvido histórico hasta que en 1863 el escritor Arsène Osaye decidió ponerse a buscar la tumba de Leonardo. Entre las ruinas del castillo encuentra un esqueleto más o menos entero y una piedra que conservaba las letras Dus Vinci. Y entonces se puso a jugar al ahorcado para rellenar los huecos y dijo que en origen podía tener escrito Leonardus Vinki. Aceptamos pulpo como animal de compañía. Bueno, lo más fantasioso de todo esto es que el cráneo de este esqueleto era muy grande, más de lo habitual. Y eso ya fue para Osay la prueba definitiva de que estaríamos ante el cadáver de Leonardo da Vinci. Claro, definitivo ya. Eso fue. ¿Por qué el que tuviera la cabeza tan grande le pareció importante? Porque en el siglo XIX estaba muy extendida la idea de que el genio, claro, no sólo pensaba distinto, ya sabes por dónde vamos, sino que el cerebro ocupaba más espacio. Por tanto, el cerebro, un gran cerebro, tenía que ir unido a un cráneo que fuera prominente. Es decir, este cráneo grande podía pertenecer a un cerebro grande como el de Leonardo. Desde nuestra perspectiva actual, este razonamiento evidentemente no tiene ningún valor científico. El tamaño del cráneo no permite identificar a una persona concreta, ni mucho menos explicar su talento. Y bueno, para entendernos, para nosotros es un cabezón y ya está. Pero Bueno, el siglo XIX funcionaba esto como argumento verosímil.
Pepe Rubio
Y es ahí cuando recogen los cuatro pelillos.
Ana Baltierra
Efectivamente, es ahí. Este señor lo que hace es que saca el cadáver y por voluntad del conde de París, que en ese momento era Luis Felipe de Orleans, se entierra otra vez ese esqueleto en la capilla de Saint Hubert del castillo. Eso sí, con una placa que pone supuestos restos de Leonardo. Ponen el supuesto porque, como hemos dicho, puede ser Leonardo. José Luis. Y cuenta la tradición que el escritor se quedó con un pequeño mechón de cabello y ojo, con un anillo de bronce. Esto robar a muertos está feo. Que arrancó, Claro, está feísimo. Que arrancó de una de las falanges del dedo del esqueleto. Estas reliquias acabaron siendo propiedad de coleccionistas privados, que todo eso sí lo tenemos documentado, el mano a mano, y se han exhibido en sitios como el Museo Ideal Leonardo da Vinci. Lo curioso es que el mechón de pelo de Leonardo da Vinci lleva siglos haciendo lo que mejor sabe hacer, que es no demostrar nada, porque estamos como estábamos. Aún así, se les ha se le fotografía y bueno, se le promete un futuro lleno de secuenciaciones milagrosas, como si en cualquier momento fuera a confesarnos toda la vida de Leonardo. SPOILER Pues no lo hace ni ¿Ves? A este pobre pelo se le ha encargado de expectativas desproporcionadas. Bastante tiene él ya con haber sobrevivido a dos siglos de coleccionistas expertos y conferencias de prensa que ya tiene un aquel. Y bueno, pues al final ese pelo sirve para algo mucho más útil que demostrar nada. Permite montar titulares, llenar vitrinas, hacer exposiciones, mantener viva la fantasía de que el genio es algo rastreable. Pero no, pues Leonardo no está ahí dentro. A lo sumo hay pelo. Y ni siquiera estamos seguros de eso.
Pepe Rubio
Pues totalmente de acuerdo. Y a tu incredulidad añado la mía, porque, bueno, también este tema me ha hecho mucha gracia hace años, y basta mirar la hemeroteca para saber que desde hace 10 años los supuestos rastreadores del presunto cromosoma ahí ese de alguien que se parezca a Leonardo, es solo promoción, mucha promoción, con muchos aspavientos y un tema que se repite periódicamente cuando sacan un libro detrás no hay absolutamente nada. Pero nos ha servido para que nos riamos tú y yo un rato. Así que muchas Gracias Ana, genial como siempre.
Ana Baltierra
Gracias a ti, Nieves. Un abrazo.
Emma Vallespinós
El invitado con Jesús Pozo.
Nieves
Corre, corre caballito, que quiero quedar primera. Mira, todos han salido y yo sigo en la bandera. Venga, que ya estamos listos.
Pepe Rubio
El invitado de Jesús Pozo es profesor de Historia Contemporánea en la UNED y en la Universidad de Extremadura. Se llama César Rina y sobre el asunto que nos ocupa sabe mucho y habla claro.
Jesús Pozo
César Rina tiene un esclarecedor trabajo que se la movilización de las reliquias durante la Guerra Civil, Historicismo y sacralización en la España, Francia y por ahí vamos a ir. Primera cuestión, hay reliquias religiosas y laicas.
César Rina
Hay reliquias de santos, pero también hay determinados cuerpos de personajes políticos. Nada más hay que pensar en cuerpos de dictadores que se convierten en reliquias y en muchos territorios son veneradas, se tocan buscando curación, sanación, suerte, diferentes elementos que pueden provocar las reliquias. Entonces, es verdad que las hay de contenido religioso, que son las que más conocemos, pero también hay que tener en cuenta que muchas religiones reliquias eran reliquias de personajes civiles, o sea, que no tenían nada que ver con la religión, pero sí que se van a convertir, utilizando el modelo de reliquias religiosas, se van a convertir en reliquias laicas, son vestigios del pasado. Entonces es muy interesante porque determinados regímenes políticos y concretamente el franquismo, intentaron legitimarse reivindicándose como una restauración de un tiempo pasado. Entonces, ¿Qué mejor manera de restaurar un tiempo pasado? ¿Qué mejor manera de volver atrás, de retroceder en el tiempo al imperio, a Felipe II, a las Navas de Tolosa, a los Reyes Católicos? ¿Qué mejor manera que trayendo esos materiales que se han conservado en el tiempo y que han llegado hasta el siglo XX? Entonces la reliquia es un viaje religioso, pero a la vez un viaje al pasado.
Jesús Pozo
Y en ese viaje, y sobre todo durante la Guerra Civil que provocó el golpe de estado de Franco, hubo quien creía que las reliquias les hacían inmune e inviolable, atenta al detente.
César Rina
La gente, tanto en el campo de batalla como en la retaguardia, necesitaba palpar eso religioso, que eso religioso se demostrase, que no sólo fuese un documento episcopal, sino que realmente se experimentase el milagro en el campo de batalla. Hay dos claros ejemplos. Uno es que casi todos los. Bueno, en el campo de batalla los soldados del bando nacional, pues llevaban detentes, pequeños parches que sobre todo con la figura del Sagrado Corazón, aunque había de otros tipos de Cristo Rey o de otros símbolos religiosos, se cosían en el pecho, conocido como detente, que tiene también una función de reliquia y entonces eso podía cometer milagros. Entonces encontramos en la prensa, en la propaganda de la época, encontramos múltiples referencias a soldados que esa bala se ha desviado, no ha llegado al corazón, no ha llegado a ocasionar daños importantes gracias a ese detente.
Pepe Rubio
En el bando golpista también funcionaba el detente, detente, sentido común, producto además del catolicismo y la superstición, que también le vino a la multinacional. Claro.
Jesús Pozo
Y así se asociaron los rebeldes de Franco con la Iglesia católica para que les sirviera de coartada para legitimar el golpe de cara a los incautos católicos.
César Rina
Dentro de la Cuando se produce la sublevación militar el 18 de julio, la Iglesia rápidamente, es una de las primeras instituciones que muestra su apoyo, le regala lo sagrado para que hagan lo que quieran. Te pongo un ejemplo, la reposición de la bandera roja igualdad, de la bandera roja y amarilla, la que tenemos también actualmente. Esa reposición se hizo el 15 de agosto del 36, es decir, tres semanas después del golpe militar. Muy pronto. Pues bueno, se hace coincidir ese día, porque ese día no es un día cualquiera, es un día que en buena parte de los pueblos y ciudades de España celebran el día de la Virgen y rep ponen la bandera roja igualdad en la figura de la Virgen, es decir, la visten de roja igualdad. Entonces la Iglesia lo permite y lo regala, es decir, le regala el símbolo religioso para que sea la religión o la Virgen María la que sancione, la que reivindique, la que legitime esa bandera.
Jesús Pozo
Vamos ahora a la madre de todas las reliquias, la que César Reina considera más importante durante la guerra y el franquismo.
César Rina
En el ámbito de la Guerra Civil, la principal reliquia a nivel estatal, por supuesto, es el cuerpo de Santiago Apóstol. Durante la Edad Media había muchísimas leyendas de que Santiago se aparecía en los campos de batalla. Pues todo esto va a volver en la Guerra Civil y Santiago de Compostela va a aparecer en los campos de batalla. Bueno, hay muchos propagandistas franquistas, José María Pemán, P. Martí. Bueno, podemos citar muchos nombres de propagandistas, ideólogos del franquismo que hablaban de que se escuchaba por las noches el galopar de Santiago en los campos de batalla. Entonces era un mecanismo de movilización, por supuesto de propaganda, pero ahí tenía también una idea de legitimar el bando nacional. Es decir, venimos a restaurar la verdadera España, que la verdadera España es la de la Reconquista. ¿Y qué mejor manera que con el santo nacional más destacado? Claro, Santiago es el líder de la Reconquista. Cuando muchas veces la propaganda durante la Guerra Civil habla de Santiago, en realidad están hablando de Franco, están equiparando Franco como Santiago. Franco, un nuevo cruzado, un nuevo líder carismático, un nuevo líder providencial enviado por Dios, como aparece en las monedas, por la gracia de Caudillo, por la gracia de Dios. Pues esa gracia de Dios, cuando se habla muchas veces de Santiago, pues se habla de Franco.
Pepe Rubio
Ahí apareció la mayor estafa consentida de la historia de España. Santiago y cierra España. ¿A qué más símbolos católico patrio se asoció el dictador?
Jesús Pozo
Pues Franco, tras ganar la guerra, empieza un recorrido por España para asociarse con los mitos nacionales y entre otros lugares se va a Granada, a la Capilla Real de la Catedral, a ver a Isabel y Fernando.
César Rina
El Escorial y la Capilla Real de Granada son los dos grandes epicentros, donde casi toda la Biblia tiene allí un pelo de no sé qué apóstol, trozo de la sandalia de Cristo. Ahí están prácticamente todo lo que uno se puede imaginar del mundo de las reliquias. Pues lo interesante fue que en los actos de Granada se llegó a abrir el sarcófago de Isabel la Católica y Fernando para que Franco respirase el aroma de Isabel y Fernando. Era una forma clara de demostrar que él está inspirado ya no solo por Dios o por la Providencia, sino que también está inspirado en esos personajes históricos que le transmiten ese aliento a partir del olfato de los sarcófagos. Esto es muy interesante.
Pepe Rubio
Es interesante la demostración de que los franquistas están enfermos. Franco esnifando los polvos de Isabel y Fernando. Es alucinante.
Jesús Pozo
Polvo católico a tope para el subidón. Bueno, Franco siguió su tourné por España y llegó a Madrid. Y en la iglesia de Santa Bárbara montró otro divertido.
César Rina
El día 19 de mayo del 39 fue la fiesta militar, la constatación de que el ejército ha vencido. Pero el día 20 de mayo se produce lo que es la fiesta religiosa. La Iglesia viene a demostrar públicamente que Dios ha apoyado a Franco y que Franco de alguna manera es un enviado de Dios. Entonces esto se celebra en la iglesia Santa Bárbara de Madrid, una iglesia que tiene además tradición muy nobiliar, se movilizan reliquias santas, sagradas, religiosas y también reliquias laicas para que Franco en ese acto, que es un acto bueno, se recupera una tradición mozárabe, como has dicho, de la Edad Media, pero es muy interesante porque a Madrid se lleva por ejemplo el Arca Santa de Oviedo, donde están los restos de los iniciadores, entre comillas, de la Reconquista, ahí también se lleva el pendón de San Isidoro, la señal del río Don Jaime, reliquias de Don Pelayo, las cadenas de las Navas de Tolosa, la lámpara del Gran Capitán, la linterna del barco que comandaba Juan de Austria en Lepanto. Es decir, hay una mezcla de reliquias religiosas, históricas que se llevan ahí para que en ese momento en el que la Iglesia sanciona a Franco como caudill por la gracia de Dios, pues que estén presentes esos dos elementos, lo sagrado y lo histórico.
Pepe Rubio
Y añado que los que echan de menos a Franco, además de mala gente, son unos absolutos imbéciles.
Jesús Pozo
Pues viene una de tus preferidas, César Rina aporta su conocimiento sobre la mano.
César Rina
De Santa Teresa Franco realmente y la familia Franco, porque no sólo, también su mujer Carmen Polo, también creían en el poder taumatúrgico y en el poder de esa reliquia. Entonces Franco se opone y consigue a través del obispo de Málaga, se reconoce la propiedad de la reliquia, que es de las monjas, pero la tenencia de Franco y de hecho Franco va a morir con la reliquia en su cuarto, quiero decir que en ningún momento se va a desprender de ella, de hecho incluso cuando viaja, cuando va de vacaciones, al paso de miras, por ejemplo, se llevan la reliquia y en efecto, ante la insistencia de las monjas carmelitas, pues en ocasiones lo que hacía la familia Franco a través del Estado, pues era hacer pequeñas donaciones, 5.000 pesetas, otras ocasiones son 500 pesetas, para que las monjas estén tranquilas y contentas y no llamen la atención, opinión pública reclamando una reliquia que supuestamente representa esa alianza nacional católica, imperial, histórica que ha heredado Franco en esa mano. Cuando ya muere Franco y la viuda al final devuelve la reliquia, es muy interesante, la devuelven pero con la incrustación incrustada en la mano la insignia, la Cruz Laureada de San Fernando que va a recibir Franco, es decir, la reliquia a día de hoy ha sido profundamente colonizada por un símbolo franquista, que es la cruz laureada del propio Franco, que está incrustada en la mano.
Pepe Rubio
Mientras las monjas de la secta puedan trincar pasta, ellas están contentas.
Jesús Pozo
Y llegamos al Valle de los caídos, ahora cuelgamuros. ¿Por qué es la reliquia llena de reliquias? Esto opina César Rina del nuevo proyecto.
César Rina
De Cuelgamuros, sino que también se llevaron muchas reliquias. Y reliquias, por supuesto, que tienen que ver con el panteón de lo español. Reliquias de la Virgen, reliquias de San José, reliquias de Santiago Apóstol, San Francisco Javier, reliquias de los santos españoles. Utilizándolo así, es un proyecto que parte de mantener la estructura simbólica del edificio. Entonces, esa idea de resignificar poniendo mensajes, como por ejemplo musicalizando o poniendo carteles, yo creo que no tiene mucho sentido, porque el propio símbolo es tan potente, tiene una materialidad tan fuerte que no se puede resignificar. Yo al menos soy partidario de una transformación mucho más profunda, tanto del edificio como de la cruz. La Cruz de los Caídos es un ejemplo vivo de un símbolo político. Eso no tiene nada religioso. Para mí genera dos peligros. Una es que no pone el foco en lo simbólico, en esto que hablábamos antes de la dramatización, del frasco, de la teatralización. No pone el foco en que esos símbolos siguen actuando como propagadores del franquismo. Puede llegar el día de mañana otro gobierno y que decida hacer lo contrario, decir bueno, pues quitamos los carteles manteniendo el símbolo. Siempre tenemos el riesgo de que eso siga funcionando como un espacio para la memoria de la victoria franquista.
Pepe Rubio
No quiero dar mi opinión, y con eso digo todo, de la patochada de la resignificación y de a quienes serán adjudicados. La cosa esta en fin. ¿Y tiene alguna propuesta el profesor César Rina?
Jesús Pozo
Tiene un ejemplo que como concepto está, a mi humilde parecer, muy bien.
César Rina
Yo ponía el ejemplo. Hay un artista madrileño, Fernando Sánchez Castillo, un artista contemporáneo muy interesante. Él descubrió el barco de Franco, el barco de veraneo, el Azor, el famoso Azor. Pues él lo compró y lo hizo chatarra. Conserva lo material, es decir, la materia, pero la destruye. Y también me pareció como el franquismo hecho chatarra. La memoria del franquismo hecha chatarra. Me pareció interesante. Entonces yo esperaba en el Valle de los caídos esperaba una acción de ese tipo, algo que de alguna manera escenificase que la democracia ha entendido que ese símbolo es un símbolo pavoroso a unos actos terribles.
Jesús Pozo
Y terminamos con el gusto de los franquismos por la resurrección.
César Rina
De hecho, la Guerra Civil, el bando franquista, fue presentada como una nueva resurrección. Es decir, había habido un momento de esplendor que podríamos llamar que era el paraíso de esplendor imperial y a partir de ahí había habido un periodo de pasión y muerte. Como Cristo, como el propio Cristo. Pues la propia España tiene un momento de pasión, que es un momento de dolor, que es el liberalismo, la democracia, el siglo XIX y XX, y un momento de muerte cuando muere España durante la Segunda República. Entonces el régimen viene a provocar una resurrección y ellos utilizan constantemente el término resurrección y es una resurrección que lo que quiere es restaurar un pasado. Y entonces, claro, todos estos emblemas, estos elementos, recuerdo Vox, no recuerdo en qué ciudad fue, no sé si fue en Madrid, hizo un acto con un montón de personajes históricos de la supuesta historia de España, la mayoría inventados, pero con disfraces de la época, con esa idea de regenerar el país retomando un pasado que siempre es un pasado nostálgico, es un pasado evidentemente inventado, un pasado perfectamente reconstruido en aras de un discurso nostálgico y imperial.
Pepe Rubio
Estoy pensando en lo bonito que quedaría el montón de escombros después de dinamitar esa basílica y esa cruz que sólo representan odio, fanatismo y fascismo. ¿Luego echas tierra encima, oye, queda tan bonito porque crece en árboles.
Jesús Pozo
Y los cura fuera los monjes o no?
Pepe Rubio
Quiero recordar que César Rina tiene un libro fantástico que se llama El cielo está con nosotros, sobre las apariciones de las muñecas del año 36 al 49, que es lo que volvió loco a algunos y que era muy fácil de engañar a la gente diciéndole que se aparecía tal virgen aquí o tal virgen allá. Es un libro absolutamente genial y muy interesante. Bueno, pues muchas gracias por la charla, Jesús, y gracias sobre todo a César Rina por su claridad y su sapiencia.
Jesús Pozo
Adiós.
Emma Vallespinós
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Child or Narrator (storytelling voice)
Cuéntame un cuento y verás que contento. Me voy a la cama. Y tengo lindas sueñas. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Pepe Rubio
Voy a intentar describirles una fotografía que la agencia efe distribuyó el 12 de mayo de 1949 en la pista del aeropuerto de Barajas, en Madrid. Se ven cientos de personas que han acudido a despedir a una delegación encabezada por el ministro franquista de Educación Nacional, José Ibáñez Martí. En primer plano posan para la foto, además del citado Mangarrán, otros tres ministros de la dictadura y un obispo redondo como don Ping Pong, que se llamaba Leopoldo Eijo Garay, jefazo de la diócesis Madrid. El objeto de la noticia era que José Ibáñez Martín viajaba aquel día a Roma a hacer entrega al papa nazi Pío XII de Reliquias de un cura al que llamaron en su momento José de Calasanz. Este hombre del siglo XVI fue fundador de Escuelas Cristianas para pobres. No especifica la información qué reliquias llevó el ministro de la dictadura, porque en Roma tienen más que un relicario, un mercadillo. El cuerpo por un lado, el corazón, el hígado, la base de las meninges en el cráneo y el bazo por otro lado, zapatillas, sombreros, otro hueso por otro sitio. En fin, de todo guardan del señor José de Calasanz en la iglesia romana de San Pantaleón. Y ahora hago una pregunta tonta, muy ¿Qué hace un ministro de Educación llevando reliquias de un muerto al Papa? Si esas supersticiones son lo más alejado de la razón natural y el conocimiento ¿Qué se puede esperar? Si este ministro fascista decía que la ciencia tenía que ser capaz católica. Eres tonto, muchacho. Tú eres tonto y en tu casa lo tienen que saber porque aquí estamos hartos de saberlo. Que eres tonto.
Child or Narrator (storytelling voice)
¿Y qué le vas a hacer?
Pepe Rubio
Aprovechemos para derribar otra de esas mentiras que distribuyen desde la ultraderecha de PP. Esa que dice que Franco creó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el CSIC. Mentira. Lo que hizo Franco fue cerrar lo que ya existía, que era la eficaz e internacionalmente reconocida Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas y reabrir este organismo con otro nombre, cargándose todo el prestigio y poniendo al frente a uno de los tipos más maléficos de este país, José Ibáñez Martín, primer presidente del CSIC franquista y Ministro de Educación Nacional. Los colegios e institutos que llevaban su nombre en Galicia y Teruel ya lo han borrado de un plumazo. Pero en Murcia queda algún instituto público, uno de ellos el Lorca, que no cambian el nombre porque deben estar muy orgullosos del hombre que depuró a miles de maestros, que metió a familias enteras de falangistas sin preparación para sustituirlos y que arruinó la educación durante la diferencia dictadura. Qué vergüenzita. José Ibáñez Martín dijo en su discurso inaugural como presidente del CSIC lo queremos una ciencia católica. Liquidamos, por tanto, todas las herejías científicas que secaron y agostaron los cauces de nuestra genialidad nacional y nos sumieron en la atonía y la decadencia. Nuestra ciencia quiere ser ante todo, católica. Espero que no sigan enseñando estas doctrinas en el centro educativo que tan orgulloso mantiene su nombre y su espíritu. Las instalaciones franquistas del CSIC incluyeron una iglesia que fue entregada a la secta del Opus Dei para que la gestionara. Lo primero que hizo Ibáñez Martín, siguiendo las indicaciones del añejo Concilio de nicea del año 787, el que convirtió en obligatorio que cada iglesia tuviera al menos una reliquia bajo el altar mayor, fue buscar un hueso de un santo importante Y si había que robárselo, alguien se lo robaba. Y José Ibáñez Martín le birló a la Real Colegiata de San Isidoro de León su reliquia más preciada. Precisamente el supuesto trozo del supuesto cráneo del supuesto Isidoro, que por cierto, el cabildo no para de reclamar su devolución. Isidoro fue un señor obispo del siglo VI muy listo, muy erudito. Se le nombró doctor de la Iglesia y patrón de las facultades de Filosofía y Letras. A este hombre lo enterraron en su momento donde fuera. Nadie apuntó dónde luego. Está claro que lo perdieron. Y Después se inventaron cinco siglos más tarde, insisto, pasados 500 años, que lo habían encontrado porque un señor rodeado de luz cegadora bajó de los cielos y Aquí, aquí, cabad. ¿Aquí que hay? Abajo estoy yo. Soy San Isidoro. Por cierto. Encantado de saludaros. ¿Por qué se inventaron que se apareció San Isidoro? Pues porque el verdadero objetivo era encontrar los huesos de Santa Justa y no hubo forma de dar con ella. Lo que en realidad estaba buscando aquel equipo de arqueólogos en el siglo XI. Por encargo del rey Fernando I el Magno, era un santo importante para meterlo en la iglesia de San Juan Bautista de León. Se trataba de dar más categoría a este templo porque resulta que tenían sólo una mandíbula del tal San Juan Bautista. Bueno, una de las 17 mandíbulas que hay por el mundo. Y esa quijada se les hacía poco. De ahí que se pusieran a buscar a Santa Justa y al final se conformaran con San Isidoro. No hace falta explicar que lo que llevaron a León fueron unos huesos de vaya usted a saber que muerto. El caso es que durante nueve siglos estuvieron guardando como oro en paño, en la que pasó a llamarse Real Colegiata de San Isidoro, un trozo de cocorota de aquel muerto que encontraron en el siglo XI. Y total, para que ya metidos en el siglo XX, la dictadura franquista ordenara al obispado de León que entregara el hueso de Isidoro para honrar el recién creado Consejo Superior de Investigación Científicas. Esa fue la gran satisfacción del ministro fascista y fanático católico José Ibáñez Martí meter bajo el altar de la iglesia del Opus del CSIC el hueso de un muerto. Y hala, ya está. Así se le cumplió el capricho de que la ciencia en España fuera católica para acabar con herejías científicas como esa que dice que todos descendemos del mono. Bueno, todos no. El ministro Ibáñez Martín, aunque lamentablemente dé nombre a centros de enseñanza, desciende del escarabajo pelotero.
Emma Vallespinós
Historias con sonido Cara B con Emma.
Pepe Rubio
Vallespinós Y acabamos como siempre, con música.
Emma Vallespinós
Sí, con uno de los temas Deluxe, el último álbum de Rosalía, que se titula precisamente Reliquia. Seguro que nuestros oyentes ya saben que ella pasó por la ventana y habló sobre las canciones de su nuevo disco con Carlos Francino. Y sobre Reliquia contó que se había inspirado en las reliquias de algunas santas. Citó especialmente a Santa Rosa de Lima, que la he googleado y por lo visto tiene trocitos de cráneo, tibia y peroné por el mundo, cómo no. Y se inspiró en ella para crear esta canción. Y dijo que le gustaba pensar que vamos esparciendo partes de nosotros mismos en los lugares por los que pasamos. Y en vez de astillas de huesos, ella menciona en su canción lengua, ojos, manos, pero también el descaro, la mala hostia, la fe y la sonrisa.
Pepe Rubio
¿La escuchamos enseguida, pero antes nos despedimos quiénes? Los de siempre. Ana Baltierra, Jesús Pozo, Emma Vallespinós, Pepe Rubio, nuestra técnico de sonido María Jesús Rodríguez y yo misma Nieves con costrina. Ala, hasta la próxima.
Nieves
Que percí mis manos en Jerez y mis ojos en Roma Crecí y el descaro lo aprendí por al por Barcelona Perdí mi lengua en París.
Pepe Rubio
Mi tiempo.
Nieves
En el Los Hills en mi la sonrisa Pero mi corazón nunca, nunca ha sido mío yo siempre lo doy.
César Rina
Coge.
Nieves
Un trozo de mí quédatelo pa cuando no estés en tu reliquia Soy tu reliquia, seré tu reliquia Perdí la fe y la amiga en Bangkok Malamor en Madrid y en México el blond la mala hostia en Berlín y a la tengrana perreneció el coraje Pero el cielo nació en Buenos Aires En Japón lloré y mis pestañas de sile y en la ciudad de cristal fue que me trasquilé Pero el pelo vuelve a crecer, la pureza también La pureza está mía, está marraqué No, no soy una santa pero estoy bl Pero mi corazón nunca ha sido mío yo siempre lo doy coge un trozo de m. Soy tu religión.
Pepe Rubio
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Ana Baltierra
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Episode Date: December 28, 2025
Host: Nieves Concostrina
Contributors: Pepe Rubio, Emma Vallespinós, Ana Baltierra, Jesús Pozo
Guest: César Rina (Professor of Contemporary History, UNED/Universidad de Extremadura)
This episode delves into the fascinating, often absurd history of religious (and laic) relics, focusing especially on the Christian tradition of collecting and venerating bodily remains and personal effects—no matter how improbable or unsavory—and how superstition, power, and business get woven into these traditions. The show dissects the bordering-on-comedic nature of some revered Christian relics (Jesus’ soiled swaddling clothes, the Holy Prepuce, the milk of Mary), their proliferation, and their role in Spanish and Catholic identity, drawing biting parallels between religious superstition, laic relic collection, and political mythmaking—especially under Franco’s dictatorship.
“La Iglesia rápidamente...le regala lo sagrado para que hagan lo que quieran.” (César Rina, 35:10)
“[Franco]...llega a abrir el sarcófago de Isabel la Católica y Fernando para que Franco respirase el aroma de Isabel y Fernando.” (César Rina, 37:49)
Franco’s Reliquary Oddities:
Franco and “Resurrection” Myth:
The episode is irreverent, sharp-witted, and critical—skewering both the superstition and official sanctification of relics, as well as the social, linguistic, and political structures that perpetuate these myths. Concostrina and her guests blend scholarship with humor and a good dose of sarcasm, using both historical rigor and playful language to expose the arbitrary line between ‘superstition’ and ‘faith’.
This episode is perfect for listeners interested in the history of religion, mythmaking, political uses of tradition—and anyone with a taste for satirical, informed debunking of cherished nonsense.