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Nieves Con Costrina
Ser podcast.
Jesús Pozo
En la Cadena SER Cualquier tiempo pasado fue anterior. Con Nieves con costrina.
Nieves Con Costrina
7 de septiembre de 1979. Un par de pavos británicos integrantes del dúo The Bagels, acompañados por dos coristas, lanzan un sencillo que causa impacto por el uso de sonidos sintetizados. Fue número uno en 16 países, aunque en Estados Unidos se quedó en el número 40. Los bagels tuvieron la gran suerte de que el canal de televisión MTV eligiera para estrenar sus emisiones en 1981 el vídeo de estos pavos. Les digo pavos, pero eran grandes músicos, ojo bueno, que eligió el vídeo de estos pavos y sus coristas que cantan algo así como El vídeo mató a la estrella de la radio La llegada de la imagen rompió tu corazón Ahora estamos en un estudio abandonado, escuchamos grabaciones que suenan viejas. En fin, algo parecido a esto. Nada que decir de esa canción que hemos bailado todos y que ha sufrido un insoportable maltrato con las versiones más infames que uno pueda imaginar. Desde Parchís, donde el chaval solista para imitar la voz sintetizada, cantaba tapándose la nariz, hasta un francés llamado Ringo que grabó la misma música pero con la letra La Marilyn no se quiere casar, pasando por la banda de los 80 aerolíneas federales que tunearon la letra y cantaban Mi vídeo no tiene mando a distancia y decían que ese vídeo era marca Duras. Les habían comprado El Corte inglés. Búsquenlos porque es que no tienen desperdicio. La canción de los Bagels es chula, pero el mensaje es una patata. Escribió Manuel Vázquez Montalbán que había réquiems que le sacaban de quicio esos futurólogos que preconizan la muerte de todo. El réquiem por el libro me saca de quicio, escribió La muerte del cine es que me pone malo, pero si se me anuncia que va a morir la radio es que soy capaz de cualquier cosa. Los profetas llevan anunciando la muerte de la radio décadas y miren, aquí estamos demostrando que la radio es un cadáver con una extraordinaria salud.
Si alguno de ustedes aún no se ha enterado de que la Cadena ser ha cumplido 100 años en 2024, entenderemos que ha estado en el último año rodando un documental de osos polares en el archipiélago noruego de Svalbard. Porque con la turra que hemos dado, no habría otra explicación. Y puesto que está casi todo dicho, mejor nos ocupamos de dos asuntos que son la cara y la cruz de la radiodifusión. Las redes, la inteligencia artificial, el periodismo, la política, la radio. Todo depende de quienes las controlan, de quiénes y cómo las utilicen y con qué financiera. Esa cara y esa cruz en la radiodifusión tienen nombre y apellidos. El genial Orson Welles es la cara y el nazi Joseph Goebbels es la cruz. De ellos dos van este. Cualquier tiempo pasado fue anterior de cómo Wells y Goebbels supieron ver el potencial de la radiodifusión antes que nadie. Uno para bien y otro para mal. Uno demostró ese poderío enfocado al entretenimiento, aunque la liada era muy parda el día que lo demostró. Y el otro consiguió llevar a la ruina a todo un país porque utilizó la radio para nazificar y comerles el tarro a millones de ciudadanos que pagaron muy caro creerse lo que les contaba la ultraderecha. La historia del follón que montó Orson Welles aquella noche, víspera de la de Halloween de 1938, con la dramatización del libro La guerra de los mundos de Herbert George Wells, que aunque no lo parezca, no eran primos, utilizando trucos para inquietar a los oyentes. Pues eso. Esta historia la conocemos todos de oídas, pero la vamos a desmenuzar para conocerla aún mejor y para que ya no nos quepa duda de que Wells era un genio en la dirección, en la interpretación, en el guión y en el postureo.
Orson Welles trabajaba en la emisora de la CBS dramatizando novelas y haciendo de narrador. Tenía un magnífico equipo de actores, buenos guionistas, entre ellos Howard Koch, autor de la adaptación de La guerra de los mundos. Para el radioteatro de aquel día, Wells y su compañía de teatro radiofónico habían dramatizado muchos Drácula, El conde de Montecristo, La vuelta Al mundo en 80 días, varios relatos de Arthur Conan Doyle. 16 programas llevaban realizados todos los domingos entre 8 y 9 de la noche. Desde el edificio Columbia en la avenida Madison de Nueva York, se emitía el programa El Teatro Mercury en el aire, con la dramatización que tocara ese día. Es decir, los oyentes habituales sabían perfectamente de qué iba el programa. Y los que leían los periódicos también, porque en la página de las programaciones radiofónicas llevaban varios días anunciándolo. El domingo 30 de octubre a las 8, la guerra de los mundos, de la compañía de teatro radiofónico Mercury. Ah, y lo importante que es estar informado y en donde hay que informarse. Porque al final comprobarán que las víctimas de la emisión de La guerra de los mundos fueron precisamente los desinformados. Orson Welles no es que tuviera mucha audiencia, porque la mayoría de los oyentes de su zona de alcance en la costa este estaban a la misma hora sintonizando la radio de la competencia, la NBC, que programaba un espacio de variedades de muchísimo éxito con el título La hora de Chase and Sambor, patrocinado por la marca de café Chase Sambor y como el que paga, Amanda. El programa se llamaba como la marca, Orson Welles y su teatro Mercury. En la CBS, en cambio, no tenían perrito ni patrocinador que les ladrara.
En el programa de variedades de la NBC participaba un famoso ventrílocuo con su muñeco Charlie McCarthy. Y además de contar con música y cantantes en directo, también pasaban por allí figuras de primer orden. Boho, Carmen Miranda, Tyrone Power. Así que tenemos que a las 8 de la tarde de aquel domingo empezaron a la vez el radioteatro en la CBS y el show de variedades en la NBC. Todo ello, sitúense en la época, en riguroso directo. Tanto la dramatización de La guerra de los mundos, con los actores haciendo varios personajes, cada uno con sus efectos especiales, su pianista poniendo tensión a las escenas, como el show del ventrílocuo con público, también con orquesta, con invitados. Por aquel entonces, eso de grabar para emitirlo después no era habitual. Lo que alguien escuchaba a las 8 de la tarde estaba sucediendo a las 8 de la tarde. Dado el éxito de su programa competidor, podríamos decir que el radioteatro de Orson Welles tenía que pelear la audiencia cada domingo como si tuviera enfrente un Barça Madrid. Así que para el programa de aquel día, víspera de Halloween, sacó su ingenio de paseo y a Welles le salió una maravilla radiofónica. Aunque para no faltar a la verdad, ya es muy difícil diferenciar lo que fue fruto de la casualidad y lo que planeó Orson Welles, porque era un tipo muy hábil y a toro pasado supo aprovechar muy bien la polémica que se armó tras la emisión de La guerra de los mundos.
Welles y el guionista cambiaron la estructura de la dramatización para convertirla más que en una representación teatral, en una crónica periodística. Es decir, con todos los guiones de las novelas que adaptaban para la radio. Daba igual cuando los oyentes sintonizaran el programa, daba igual si estaba empezado o a medias, se notaba nada más comenzar a escuchar lo que era la lectura de un libro con los actores interpretándolo. Con la obra La guerra de los mundos se cambió la estrategia y se hizo una adaptación moderna. Y por cierto, estamos aquí dando por hecho que todo el mundo sabe de qué va la novela del británico H. G. Wells. Mal hecho. Es una obra de ciencia ficción, Eso es fácil de adivinar por el título, que se publicó en 1898 y va de una invasión de extraterrestres que vienen a merendarse y acabar con los terrícolas. Está contado en primera persona por el protagonista que huye con su hermano pequeño mientras los marcianos están atacando Londres y el sur de Inglaterra. Wells, el autor del libro, dijo que para escribir La guerra de los mundos se inspiró en la masacre de aborígenes que provocaron sus paisanos británicos cuando colonizaron Tasmania, esa isla al sur de Australia, al principio del siglo XIX. Los británicos entraron como solemos entrar los colonizadores, como un elefante en una cacharrería, y entre las enfermedades que les llevaron y los asesinatos indiscriminados, la población de aborígenes en Tasmania se redujo de 5.000 a 300 personas. Aquello impresionó a H. G. Wells porque los tasmanos debieron ver a los británicos invadiendo sus tierras con el mismo pavor que los terrícolas verían una invasión marciana. Disparos, explosiones, idioma que no entendían, vestimentas raras, otro color de piel, o sea, los invasores británicos eran estratasmanos asesinos para los aborígenes, igual que para los británicos eran extraterrestres asesinos. Los marcianos unos y otros representaban para los invadidos la destrucción.
A lo que vamos es a que Orson Welles y su guionista armaron su dramatización como si fuera un informativo. Me explico. Imaginen que este programa que están escuchando fuera en directo, que no estuviera grabado, y mientras les estoy contando esto entra en el estudio algún compañero de informativos y me indica que hay que interrumpir porque Israel está bombardeando con drones la sede del PP, con Feijóo dentro. Por supuesto, los oyentes que por casualidad sintonizaran este programa justo en ese momento pues se quedarían ahí cuajados. Pues eso dicen que hizo Orson Welles. Pero insisto en que otras fuentes aseguran que no fue calculado, que todo fue fruto de la casualidad. Wells dedujo el momento en el que algunos oyentes se pasaban del otro programa de variedades de la NBC al suyo en la CBS para que los recién llegados oyeran a alguien de informativos diciendo que los astrofísicos estaban detectando explosiones en la superficie de Marte. Ahí enganchó a esa audiencia despistada y recién incorporada. Y vuelvo a explicarme. Igual que mucha gente cambia de cadena de televisión cuando enchufan 8 minutos de anuncios en el show de la NBC, algunos oyentes movían el dial para ver qué emitían en otras emisoras cuando ponían a la orquesta tocando 4 minutos seguidos. Ninguno de esos oyentes recién llegados desde la NBC había escuchado los diez primeros minutos del programa de Welles. Porque al principio se explicó claramente que lo que venía a continuación era una dramatización de un libro de ciencia ficción. Los oyentes habituales pudieron seguir un relato que empezó con supuestas conexiones con el exterior de la CBS, con otra supuesta entrevista con un astrónomo, otro supuesto reportero nerviosito diciendo que un monstruo con tentáculo lanzaba rayos. Todo estuvo muy bien hecho, pero los seguidores del programa supieron ver desde el principio y todo el rato que era una interpretación. Los menos listos o los recién incorporados se lo comieron como cierto.
Cuando Orson Welles, en las reuniones previas con los responsables de la CBS, les explicó cómo iba a ser el guión de aquel domingo, le dijeron que parecía demasiado real. Así que tenía que advertir a la audiencia al menos en dos ocasiones de que lo que se estaba contando era ficción. Por supuesto, dijo Orson Welles, lo advertiremos. Lo advertiré yo, que soy el narrador. Y lo hizo. La primera advertencia la lanzó justo al principio, cuando el mayor pastel de la audiencia estaba en el programa de variedades de la NBC. Y el segundo aviso lo lanzó después de un mensaje de alguien alertando a la población de un ataque marciano, mensaje que todo el mundo identificó con la voz del presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt. Evidentemente no era él, porque cuando Wells le dijo a la CBS que iban a ficcionar una conexión con la Casa Blanca para que el presidente diera un mensaje de alerta a la nación, los directivos de la cadena le dijeron que vamos, que ni de coña. Que ni se le ocurriera mencionar ni al presidente ni a la Casa Blanca. Nada de nombres, nada de instituciones. Y Orson Welles obedeció. Pero el actor que entró en antena hablaba exactamente igual que Roosevelt. Era un imitador. Y aunque en ningún momento se dijo que era el presidente, cada oyente sacó sus propias conclusiones. Después de oír al que creyeron que era Roosevelt, es cuando Orson Welles lanzó su segunda advertencia diciendo que todo aquello era mentira. Sólo era la dramatización de La guerra de los mundos. Pero ya muchos hacían maldito caso a la radio. Salvo los más espabilados, los que tenían claro que aquello era teatro y habían escuchado el programa desde el principio, los demás ya no escuchaban. Se acojonaron, se tiraron al teléfono, empezaron a llamar a parientes, a la CBS, a la policía.
Pepe Rubio
Tengo miedo, miedo, miedo, miedo. No me gusta pensar que te tengo miedo, pero tú, por favor.
Nieves Con Costrina
Y si pocos escucharon el princip Y las dos advertencias, muchos menos escucharon el final del programa. Fue entonces cuando llegó el tercer aviso. Orson Welles remató su programa a las 9 de la noche. Este es Orson Welles, señoras y señores, fuera de personaje, para asegurarles que La guerra de los mundos no es otra cosa que una diversión para celebrar Halloween. Es la forma radiofónica del Teatro Mercury de cubrirse con una sábana y aparecer detrás de un arbusto gritando.
Y sí, esa fue otra táctica que empleó. Aprovechar que era víspera de Halloween, Noche de brujas, Noche de muertos, y que la audiencia estaba quizás predispuesta al miedo. Muchos oyentes acabaron imaginando y creyendo lo que estaban escuchando, no lo que estaba ocurriendo. Y es que ni siquiera se asomaron a la ventana para ver que no pasaba nada. El caso es que se lió un poco. Ojo, no tanto como quisieron hacer creer. Ni Estados Unidos entró en pánico, ni hubo muertos, ni gente huyendo despavorida de las ciudades. Todos los que se sintieron perjudicados exageraron por puro interés. La prensa porque se cabreó con ese nuevo medio que era la radio y que estaba empezando a hacerles una competencia seria. La policía porque se mosqueó al recibir tantas llamadas. Las otras emisoras porque fue una buena publicidad para la CBS y algunos oyentes porque sintieron que habían hecho el panoli al asustarse por un ataque marciano.
Es verdad que muchos policías se personaron en el edificio de la CBS cuando terminó el programa y que también llegaron unas decenas de neoyorquinos mosqueados que hubo que sacar a los actores del Teatro Mercury y a Orson Wells por otra puerta, aunque de allí se fueron tranquilamente a ensayar en un teatro la dramatización de la obra prevista para el domingo siguiente. Los periodistas también llegaron a la CBS preguntando por el número de muertes que había provocado la emisión de La guerra de los mundos. Por los heridos tras la estampida de gente que salió de una sala de New Jersey, por los accidentes de tráfico, por los suicidios de gentes que prefirieron morir antes que caer en manos de hombrecillos verdes. Nada de eso había ocurrido. Los propagadores de bulos como Iker Jiménez y su esposa Carmen Porter, los que no confirman los bulos que les chivan y van con ellos por burdos que sean, como Ana Pastor y su marido Antonio Ferreras, vienen de antiguo. Los de ahora no han inventado nada. Periodistas embusteros ha habido y habrá siempre. Y con La guerra de los mundos también hubo muchos bulos porque la verdad no era tan atractiva ni tan rentable como la mentira. Durante la emisión de La guerra de los mundos bastaba con asomarse a la ventana para ver que no había ningún ataque en ninguna de las ciudades que se mencionaban en la dramatización. Que no había explosiones, ni gente huyendo despavorida ni atascos en las calles. La centralita de la CBS colapsó. Cierto. La policía no daba abasto a atender llamadas. Cierto. También la prensa y los polis se tiraron en plancha hacia el edificio de la CBS y la noticia corrió de este a oeste y hasta Canadá porque las familias y los amigos se llamaban por teléfono pero en la calle no pasaba nada.
Lo que siguió a todo aquello fue sobre todo producto de la venganza de la prensa. Se cebaron con Orson Welles, que no lo he dicho, tenía sólo 23 años. Y se cebaron porque ese joven atrevido había demostrado en una hora de programa, queriendo sin querer, que la radio tenía un poder como medio de comunicación que nadie hasta entonces había calculado. Los periódicos vieron que esa nueva tecnología, ese maldito aparato receptor que ya formaba parte del mobiliario de muchos hogares y que se podía encender a cualquier hora, era una amenaza para el negocio de la prensa escrita. Por eso los periódicos exageraron las escenas de pánico, se inventaron muertes que no hubo, suicidios que no existieron, accidentes y estampidas que nunca se produjeron porque necesitaban desacreditar a la radio. Al día siguiente, Orson Welles acudió a la llamada de la prensa para dar explicaciones. Dijo que lamentaba mucho el revuelo causado con el gesto compungido a ratos y a veces desafiante, con la postura modosita respondiendo con humildad por dentro Soy un genio. Soy el puto amo. Al día siguiente, la célebre marca Sopas Campbell comenzó a patrocinar su programa.
Jesús Pozo
Historias con sonido cara A con Emma Vallespinós.
Nieves Con Costrina
Vamos con la primera Historia con sonido de hoy. Hola, Emma.
Emma Vallespinós
Hola, Nieves. Hoy estoy tiquismiquis. Empezabas el programa hablando de la canción Video Kilt de Radio Star, que es agorera, sí, pero pegadiza también y de lo mal versionada que ha estado en algunas ocasiones. Y espero que os guste este tema porque hoy os vais a hartar de escucharlo.
Pero en versiones que sí, en versiones que están a la altura, porque los hay que lo han hecho bien. ¿Quiénes? Pues por ejemplo, The Presidents of the United States of America, la banda de rock alternativo nacida en los 90 en Seattle y que dijeron adiós a la música en 2016, por cierto, en un comunicado en el que explicaban que se habían hecho mayores. Y yo me imaginaba a Mick Jagger con sus 80 añazos pensando pues menudos flojos estos.
Nieves Con Costrina
Buenísimos. Hacer un comunicado porque te hacen guay. La escuchamos.
Pepe Rubio
¿I heard you on my wireless Back in fifty two lying awake intent and tuning in on you If I was young it didn't stop you coming through?
¿They took the credit for your second symphony Rewritten my machine on new technology And now I understand the supernova scene.
I met your children.
What did you tell them? Video kill the radio star Video kill the radio star In my mind and in my car we can't rewind We've gone too far.
You hear the playback and it seems for on the ground And you remember the jingles used to count.
Jesús Pozo
Contarte el arte Ana Baltierra Quand il.
Pepe Rubio
Me prend dans ses bras Il me parle tout bas Je vois la V en rose Il me dit des mots d'.
Nieves Con Costrina
Amour. Nunca pudieron sospechar aquellos parisinos que odiaron con todas sus fuerzas ese mamotreto de hierro que les plantó un ingeniero en París a finales del XIX que sería de tantísima utilidad, ¿Verdad? Ana Baltierra, doctora en Historia del Arte ¿A que no? Desde luego que no.
Ana Baltierra
¿Y que le iban a sacar tanto rendimiento? Porque anda que no lo explotan. Hoy nos vamos a adentrar en una fascinante combinación de arquitectura, tecnología y comunicación. La radio no sólo ha sido un medio para conectar a las personas a lo largo de la historia, como bien sabemos, sino que también ha estado íntimamente ligada a algunos de los edificios más emblemáticos del mundo. Hablamos de estaciones de radio que no son simples construcciones funcionales, son auténticas joyas arquitectónicas que reflejan la relevancia cultural de la radio en su tiempo. Hoy nos vamos a fijar en uno de esos monumentos que han sido el hogar de la radio.
Nieves Con Costrina
Pues fíjate, porque en eso Francia y la Torre Eiffel tienen mucho que decir.
Ana Baltierra
Bueno, y tanto. Efectivamente, es un símbolo de París. Aunque hoy la Torre Eiffel es mundialmente conocida, su historia, como bien sabes, no fue tan brillante desde sus inicios. Fue diseñada por el ingeniero Gustave Eiffel para la Exposición Universal de 1889 y en su momento muchos, casi todos, pensaron que era una aberración. Los franceses, para construirla colocaron, que era un poco loco En aquella época, 18.000 piezas de hierro forjado unidas por 2 millones y medio de remaches formando una estructura que alcanzaba 300 metros de altura. Y atención, inicialmente, como decíamos, su destino era ser desmantelada una vez terminada la Exposición. Afortunadamente, con el tiempo, la torre encontró un nuevo propósito. Y no me refiero solo a cobrar 35 euros a cada turismo para subir, que ya justificaría de sobra mantener eso ahí, vamos.
Nieves Con Costrina
Pero de sobra no es rentable ni nada. Cuéntanos cómo se pasó de las críticas a la gloria.
Ana Baltierra
Pues Nieves, como te imaginarás, no fue fácil. En un principio la Torre Eiffel recibió críticas feroces. La llamaron el farol de la vergüenza, chimenea de fábrica. Que esto tiene un poco de razón. Incluso un grupo de 300 artistas, escritores y arquitectos parisinos publicó una carta abierta a en 1887 en el periódico Letam calificando la torre como una columna de hierro gigantesca aplastante e inútil, comillas, que profanaría el París eterno. Yo he revisado esta lista, añado como dato, y no estaba ninguno de los impresionistas ni todos los más modernos, Es decir, eran los artistas un poco más casos, vamos a decirlo así. Por curiosidad lo digo. Pero bueno, Gustave Eiffel era un hombre más persuasivo que un vendedor de seguros y convenció a las autoridades de que la torre no sólo era un monumento arquitectónico, que ya era complicado en la época, sino que también serviría como antena de comunicaciones. Y ahí es cuando empezó a resurgir. Vamos a ver, ¿Es normal que Eiffel se emperrara tanto en mantenerla después de la panzada a diseñar hierros y clavos que se había pegado? No es de extrañar. Yo saco las uñas. Si después de tres horas Nieves montando una estantería Kallax me dices que la tengo que desmontar, pues imagínate este pobre que tenía remaches para aburrir.
Nieves Con Costrina
No he desmontado y vuelto a montar yo cosas. No quedaba así. Pero bueno, Aifel vino a salvarle definitivamente. La radiotelegrafía.
Ana Baltierra
Exacto. En 1898 se llevó a cabo el primer experimento exitoso de transmisión inalámbrica desde la Torre Eiffel, enviando señales al Panteón, que estaba a unos 4 kilómetros de distancia. Esto fue solo el principio. En los años siguientes, la torre se equipó con una potente antena que la convirtió en una pieza esencial para la radiodifusión en Francia. Pero lo más interesante de todo, va a venir Nieves con la Primera Guerra Mundial. Algunos historiadores han llamado a la Torre Eiffel el arma invisible de Francia durante la guerra. Pero es que, claro. Invisible, hombre invisible. Invisible esa pedazo de molo de hierro. Imprevisible, sí podríamos decir, para el nuevo uso que se le dio para los enemigos, por lo menos su antena jugó un papel crucial al interceptar el famoso telegrama de París de 1914. Este mensaje alemán revelaba detalles cruciales sobre los movimientos del ejército enemigo. Y así los franceses pudieron ajustar su estrategia y zas. Frenaron a los alemanes en seco cuando se acercaban a París. Nada mal. De ahí la Torre Eiffel, que pasara a ser una estructura criticada, a convertirse en un símbolo de resistencia que interceptaba mensajes de las fuerzas enemigas.
Nieves Con Costrina
Pasó de ser una construcción prescindible a otra absolutamente estratégica. Gracias a su antena Y encima es que no habría quien derribara esa torre.
Ana Baltierra
Bueno, inténtalo.
Nieves Con Costrina
Claro.
Ana Baltierra
Sí, de hecho hubo momentos en los que la parte de abajo.
Ponían armas y ponían todo, porque no había Dios que traspasara eso. Así que efectivamente. Bueno, esa antena no sólo ayudó durante la guerra, sino que en 1921 la Torre Eiffel hizo historia al realizar la primera transmisión transatlántica de radio a los Estados Unidos. Y con el tiempo se convirtió en una emisora regular, transmitiendo noticias, música y cultura. Así que, como ves, la Torre Eiffel no solo un monumento de hierro, sino un emblema de la evolución de la comunicación. La torre pasó de ser una obra odiada a una pieza clave de la historia de la radio. Fíjate. Del infierno a la gloria. Y eso nos demuestra lo importante que es el lugar de misión de radio. Incluso le dio nombre a la radio del momento, Radio Turifel, que me parece maravilloso. Fue la primera emisora de radio creada en Francia y estuvo emitiendo hasta junio de 1940. Y bueno, te cuento una curiosidad que para ti. Sé que no es curiosidad, pero a lo mejor para nuestros oyentes sí. La inauguración oficial de esta radio Tugifel fue en 1922 y leyeron un poema, fíjate qué bonito, de Víctor Hugo. Las primeras retransmisiones diarias eran modestas, solo media hora, y daban el parte meteorológico. Fíjate lo importante que era, ya considerado hace más de 100 años el parte meteorológico. Y poco a poco la música ocupó un lugar importante, con orquestas tocando en directo. Imagínatelo, Nieves. Música en directo desde la Torre Eiffel retransmitida por Radio Pura.
Nieves Con Costrina
Maravilla, maravilla, maravilla. Estoy segura de que los que han contado con el honor de tener la sede más guay de todas las semi del mundo son los franceses. Desde luego. En la torre, que es todo un símbolo mundial. Impresionante.
Ana Baltierra
Así es, Nieves. Cuánta razón tienes. Hoy es impensable que nadie quiera destruir la Torre Eiffel. Bueno, salvo si eres Hitler, por supuesto que se te puede pasar cualquier cosa por la cabeza. Parece ser que cuando el ejército aliado estaba a las puertas de la ciudad, La noche del 24 de agosto de 1944, Hitler ordenó reducir a ruinas la ciudad de París, concretamente los monumentos o edificios que eran más significativos. Estamos harto de verlo. En las guerras, si destruyes las obras de arte más emblemáticas, destruyes la identidad de la ciudadanía. Y entre estos monumentos, por supuesto, estaba la Torre Eiffel. Afortunadamente el comandante de las tropas alemanas en París, persona a la que Hitler dio la orden, no la cumplió. Se llamaba Dietrich von Clotlitz y tenía órdenes de no entregar la ciudad sin arrasarla, poniendo minas en palacios y estatuas por toda la ciudad. No lo hizo y se hizo famoso precisamente por eso, por desobedecer a Hitler. Y diré jo, qué valiente. Desobedecer a Hitler. Pero bueno, es que Nieves, Hitler ya estaba en las últimas, bastante acabadísimo. De hecho llegó a poner los explosivos este señor, pero no lo llegó a detonar realmente por su propio interés. Pensaba que si no destruía estos monumentos evitaría represalias en la derrota. Luego él intentó blanquear su imagen en sus memorias, como han hecho todos estos grandes criminales, diciendo que no destruyó París porque ello habría sido un acto malvado y vergonzoso contra una ciudad que es la cuna de la cultura. No se puede tener la cara más dura que este señor. Tal cual. El caso es que la Torre Eiffel volvió a sobrevivir por segunda vez a su demolición, a su destrucción y sigue victoriosa como símbolo de la historia del arte y por supuesto, de la radio.
Nieves Con Costrina
La Torre Eiffel resultó ser no sólo un impresionante monumento, sino también una magnífica aliada de la radiotelegrafía primero y de la radiodifusión después. Y bien que la conoces tú que sabes de arte, sabes de torre y sabes de hierro, sabes de todo. Muchas gracias, Ana.
Ana Baltierra
Gracias a ti, Nieves. Un abrazo.
Jesús Pozo
El invitado con Jesús Pozo.
Nieves Con Costrina
Turno del invitado de Jesús Pozo, que me consta conoce muy bien la radio en otro ámbito que no es el.
Nacho Evia
Periodístico, la conoce desde el teatro. Se trata del actor Nacho Evia, que lleva más de 10 años haciendo teatro en la serie en Radio Nacional de España, una actividad íntimamente ligada a la radio desde sus inicios.
Nacho Evia (actor/director)
Pues cuando hablamos de radioteatro a veces se confunden los términos, porque está el radioteatro, la ficción sonora, los podcast, la narrativa sonora. Por ejemplo, el radioteatro se asocia más a las lecturas dramatizadas grabadas, en el que hay un narrador que va explicando la acción y la ficción sonora que puede ser grabada. También se diferencia, por ejemplo, la ficción sonora que hace Radio Nacional porque se hace en directo. Ahí cualquier cosa que suceda.
El oyente es partícipe tanto de los aciertos como de los errores. Y en los podcast es que es un mundo amplísimo, porque ahí cabe poesía, teatro, divulgación, ensayo. Desde un cómic, desde Sandman de Nike Alman al viaje de Magallanes, Por ejemplo.
Nacho Evia
Radioteatro o ficción sonora, como queramos llamarlo, como Nacho dice, no sólo se hace desde un estudio, también se hace de cara al público.
Nacho Evia (actor/director)
Cada verano vamos al Magro, al Festival Internacional de Teatro Clásico y ahí hacemos las ficciones en directo y con público delante. También lo hemos llegado a hacer en el Cine Duré, en La Casa Encendida y siempre se llena todo. Y que las ficciones son para radio. A la gente le gusta ir a verlo porque aunque estamos todos vestidos de negro delante de nuestro atril, con nuestro micrófono, al público le encanta ver cómo estamos interpretando. Pero luego también es que está la magia de ver cómo funciona la radio en directo. Por ejemplo, estamos en Almagro y te viene un matrimonio de La Coruña que ha ido expresamente a ver la ficción en directo en el Corral de Comedias. Ha ido a ver un programa de radio, pero porque son amantes de este género.
Nieves Con Costrina
¿Y te ha contado Nacho Evia cómo hay que prepararse para hacer bien el teatro en la radio?
Nacho Evia
Claro, sobre todo pensando, me lo contó sobre todo pensando en los jóvenes que empiezan a descubrir este medio que sabes que es de entretenimiento y conocimiento.
Nacho Evia (actor/director)
Creo que lo primero es tener un buen guión. El guión es importantísimo, tanto si es original como si es una adaptación. Hay que pensar que no hay que poner de más. Cuanto más sintetizado lo puedas tener, que no se repiten las cosas, ni las ideas, ni las escenas, mucho mejor. Luego la dirección es importantísima para marcar los ritmos, las pausas, la ambientación sonora. Los recursos sonoros también son importantísimos, porque es que todo es a través del sonido. Y ya al final, por último, el actor y la actriz. Y como digo, hay que darle importancia a la emoción a través de la voz. La voz tiene que ser capaz de mostrar la emoción que tiene el personaje.
Nieves Con Costrina
La importancia del guión. Ya sabes que la mejor improvisación es la que está en el guión.
Nacho Evia
Y otro aspecto también muy importante que nos hace notar Nacho es la importancia del silencio, que en un informativo pone de los nervios los realizadores, pero que en el teatro radiofónico es un elemento muy importante.
Nacho Evia (actor/director)
Lo más importante en la ficción sonora es que tú tienes que conseguir que el oyente sepa cuáles son las emociones del personaje. ¿Cómo muestras la pesadumbre en radio? Y todo eso está en la voz. Benigno Moreno, el director de Ficción sonora, dice que el sonido cuando lo escuchas produce mucha emoción. Y yo diría más, yo diría que también el silencio. Siempre se ha dicho que en la radio siempre tiene que haber sonido, que tiene que haber alguien hablando, que no puede haber silencio, que es la muerte de la radio. Pero yo creo que en las ficciones sonoras se consigue que el silencio sea muy elocuente. En cine o en el teatro el silencio es muy visual, lo puedes ver, pero en una ficción sonora el silencio se convierte en magia. Es como un hechizo que se rompe con una respiración o con un jadeo.
Nacho Evia
Y nos habla también Nacho Evia de la enorme facilidad para hacer ficción sonora en la radio.
Nacho Evia (actor/director)
Para hacer una ficción sonora solamente hace falta una estación de radio. Y no tiene que ser último modelo. Si es que además lo bueno de la radio es que aunque haya un apagón digital.
La radio va a sobrevivir. Cuando haya un ataque zombie o un colapso, solamente nos vamos a poder comunicar por radio. Es que la radio nos va a sobrevivir a todos. La radio es como el teatro, va a sobrevivir a todo lo que venga. Hombre, ya si tienes un ordenador y más equipo y una pantalla, pues fabuloso. Por ejemplo, hace poco escuché que en un centro cultural de Segovia habían hecho alumnos del taller de teatro de adolescentes, habían hecho Las bicicletas son para el verano y lo habían convertido en podcast. Y me pareció fabuloso y lo estuve escuchando y lo escuché además en la plataforma de la SER. Me pareció precioso que algunos adolescentes del taller de teatro de un centro cultural hicieron Las bicicletas son para el verano.
Nieves Con Costrina
El radioteatro acompaña la radio desde su nacimiento. Eso ya lo hemos contado, así que yo creo que por algo será. ¿Dónde empezó Nacho Evia su andadura radiofónica?
Nacho Evia
Pues en esta casa, en la SER. Y mira cómo nos lo contó.
Nacho Evia (actor/director)
Pues yo me incorporé en la sección Pasajeros en tránsito, que era una sección que se hacía en directo, en la que estábamos cuatro personas que narrábamos nuestros avatares durante la semana. Éramos Moisés, Carol, Pepa y yo.
Nacho. A mí me mantuvieron el nombre, pero es que mis compañeros se llamaban de otra manera. Porque a ver, es que yo creo que esto nunca se ha contado pero es que nuestras historias, todo lo que contábamos estaba guionizado. Yo no sé si esto es una primicia o no, pero esto nunca se llegó a contar en antena. El público creía que. El público creía que era verdad que éramos cuatro personas anónimas que cada sábado íbamos a la SER a contar cómo nos había ido la semana y a contar nuestras peripecias, nuestros avatares.
Y de hecho luego recibíamos emails, incluso cartas y algún peluche.
Nacho Evia
Fíjate que aquello fue hace 7 u 8 años y eran casos que pasaban por ser reales gracias a un guión muy convincente.
Nacho Evia (actor/director)
Se suponía que yo era un técnico de sonido de la SER que vivía en Hospitalet con mi abuela, incapaz de enamorarme, pero que tenía relaciones sexuales todos los días. Mi sueño era publicar y tenía reuniones con una editora, me ponía de coca con ella en los restaurantes, en los bares. Tuve una desgracia, que es que un amigo. Todo esto es la ficción, un amigo que estaba enamorado de mí me lo dijo y como yo la rechacé.
Entró en depresión y bueno, al final murió. Bueno, unas cosas tremendas. Al final mi personaje se enamoró.
Pues así, pues imagínate, cada semana era. Pero con cosas que podían ser perfectamente entendibles, naturales, creíbles. Nosotros al contarlos de una manera tan natural y ser historias que le puede pasar a cualquiera, el público se lo creía. Pero claro, estamos hablando de hace muchísimos años, las redes no estaban tan desarrolladas y sería muy fácil descubrirnos ahora. Estábamos Ana Alonso, Ana Barrachina, Gustavo Gonzalo y yo.
Nieves Con Costrina
Yo creo que se hace poco teatro en la radio. A mí me falta que me cuenten historias largas para estar una hora escuchando ahí una ficción. Y creo que para el oficio de actor sería una buena noticia que hubiera más ficción sonora.
Nacho Evia
Pues sí, también le pregunté a Nacho sobre esto de ser actor y vivir de ello.
Nacho Evia (actor/director)
Los actores y las actrices difícilmente podemos vivir únicamente de nuestro trabajo. Bueno, además así lo dicen todas las estadísticas que sacan las asociaciones de actores. Aproximadamente solamente el 8% puede vivir de su trabajo. No hay castings abiertos casi. En el mundo del teatro y en el mundo audiovisual está muy, muy, muy difícil, aún incluso teniendo representante. Sin representante es casi imposible que puedas acceder. Todos tenemos algo de todos los personajes que interpretamos, por muy alejados, muy alejados que nos sintamos. ¿Y el estudiar a ese personaje te ayuda a estudiarte a ti mismo, te ayuda a saber quién eres tú, porque tienes que preguntarte continuamente por qué mi personaje dice esto, por qué mi personaje hace esto o por qué calla? Y cuando tú te preguntas eso, luego en tu día a día te lo preguntas a ti mismo. Actuar te ayuda a conocerte a ti mismo y yo creo que eso hace que sea una profesión tan bonita porque aprendes a querer a los demás, aprendes a amar al mundo y te ayuda a quererte a ti también.
Nacho Evia
Sobre esto último le recordé a Nacho Evia una obra de teatro que escribió y dirigió con mujeres con enfermedades raras, una de ellas ciega, y que por un fallo técnico aquella obra acabó siendo radioteatro en directo. Escuchen lo que ocurrió en la sala nave 73.
Nacho Evia (actor/director)
Hubo una cosa muy curiosa que hicimos y fue totalmente improvisado. Hubo un fallo eléctrico en el teatro y la mitad de la obra se escuchó, no se pudo ver, no había focos. Y fue muy interesante porque el público descubrió cómo es ir al teatro siendo ciego solamente como oyente. Después de ese día decidí incorporar un trozo de la obra oscuro, totalmente oscuro, para hacer partícipe al público de lo que es la ceguera y simplemente acceder a las emociones a través del sentido del oído e hizo la obra, a mi parecer, más redonda, porque así se consiguió que fuese totalmente inclusiva, creando la empatía en el público vidente para que viese una obra solamente como oyente. Y fue precioso. Fue precioso, pero porque el público no entendía qué es lo que estaba pasando, pero la obra continuaba y se entendía gracias a ellas.
Nieves Con Costrina
Claro, no lo puede explicar mejor. Qué buena idea haber traído a Nacho Evia. No sólo un gran actor y un gran guionista y un gran director, también una gran persona. Gracias a los dos por este ratico.
Nacho Evia
Adiós.
Jesús Pozo
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Pepe Rubio
Cuéntame un cuento y verás que con tanto me voy a la cama y tengo lindas señas. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves Con Costrina
Ojalá lo que viene a continuación hubiera sido un cuento de terror. Solo es un cuento. Cuando la ultraderecha asalta el poder, a veces utilizando la propia democracia para entrar y reventarla desde dentro, a por lo primero que va siempre es a por los medios de comunicación. Sobre todo por la radio, que es la más efectiva e inmediata. Si al principio del programa hablábamos del poderío de la radiodifusión al servicio del entretenimiento en manos de Orson Welles, ahora toca hablar de ese mismo poderío al servicio de la mentira y la manipulación en manos de Joseph Goebbels, responsable de propaganda de la Alemania nazi, y de Keipo de Llano, imitador de Goebbels. Los dos fueron la encarnación del mal y los dos se enviciaron con el micrófono. Después de que la ultraderecha nazi alcanzara el poder en 1933, bastó mes y pico para que Hitler destruyera la misma democracia que le había permitido alcanzar. La cancillería, acabó con las libertades, prohibió los partidos políticos y derogó la Constitución. Para imponer la censura, iniciar las detenciones y silenciar a la oposición. De domesticar a la audiencia, de nazificar a la población alemana, se encargó Joseph Geb. Y la radio fue su mejor instrumento. Una radio única, se entiende. La de los nazis, ninguna más. Podía emitir.
Con una única radio transmitiendo una y otra vez mensajes con el argumentario nazi, repitiendo idioteces sobre esa raza aria que se inventaron, criminalizando al extranjero, al comunista, al homosexual, al judío. Volvieron a los alemanes gilipollas perdidos a base de escuchar a través de la radio una y otra vez los mismos mensajes nazis gracias a los altavoces instalados en plazas, mercados, escuelas y fábricas. Con la radio crearemos opinión pública, dijo Goebbels. Pero además de dar la turra en los espacios públicos, necesitaba que en cada casa alemana hubiera un receptor de radio. Eso era un problema, porque los aparatos receptores eran muy caros en aquellos años 30. Las familias más humildes no podían tener radio y los de clase media baja tenían que ahorrar mucho para comprarse una. Pero a Goebbels no se le ponía nada por delante. Si conseguía que los fabricantes abarataran los receptores de radio, la nasificación de los ciudadanos sería más rápida y efectiva. Así nació el modelo 20. 301, conocido como Pösenfena. Algo así dicho malamente en alemán y que al castellano se traduce como Radio del pueblo. Eso de ve.
No era un número aboleo. Recordaba el 30 del 1, el 30 de enero, día y mes de 1933 en que Hitler alcanzó el poder y empezó la catástrofe. Los fabricantes abarataron al máximo los receptores para que no costaran más que un tratamiento. Pero Goebbels, sabiendo que ni aun así muchos alemanes podrían adquirir un aparato de radio, aprovechaba su cumpleaños o el de Hitler o cualquier otra celebración para regalar radios a las familias más pobres. Por supuesto, aquellas radios del pueblo estaban capadas. Tenían trampa en el dial para que no se pudieran sintonizar otras emisoras que no fuera la Compañía Nacional de Radiodifusión, la nazi.
Prácticamente ni una sola casa se quedó sin su aparato donde recibir machaconamente los mensajes nazis y los bulos de fascistas. ¿Y Wagner? A todas horas sonando. Wagner. Woody Allen decía en su personaje de la película Misterioso asesinato en Manhattan que no le gustaba Wagner. Wagner porque cada vez que lo escuchaba le daban ganas de invadir Polonia. Pues eso, El buen alemán tenía que escuchar a Wagner. Tenía prohibido ver arte moderno, porque eso era arte degenerado. El único cine que se veía era el que producían los nazis. El único teatro que se representaba era el que autorizaba a los nazis. Y la única radio que se podía escuchar era la que hacían los nazis. Los nazis españoles, los franquistas tomaron buena nota de la actuación de Goebbels en Alemania con la la radio. Por eso los golpistas señalaron las sesenta y tantas emisoras de radio que había en España como objetivos principales a tomar en los primeros días del golpe de Estado. Tenían que controlar la radio porque había 300 mil aparatos receptores en los hogares españoles. Y a través de ellos, al igual que hicieron los nazis nazificando a los alemanes, los franquistas tenían que volver imbéciles a los ciudadanos. Ya lo dijo Unamuno, como triunfen los fascistas España se va a convertir en un país de imbéciles. Y así fue. A los franquistas en cambio el plan les falló estrepitosamente porque de las 67 emisoras sólo pudieron tomar 16. Entre ellas Unión Radio Sevilla, desde cuyos micrófonos el militar patriota y asesino Keipo de Llano no es que arengara, es que animaba a los falangistas a violar a las mujeres de los rojos para que supieran lo que era un hombre. Alentaba a matar rojos como a perros y llamaba cobardes aquellas 250.000 criaturas, mujeres, niños, ancianos, que huían, según él, en desbandá por la carretera de Málaga Almería.
Pepe Rubio
3 de noviembre, a la francesa sacan los rechos. Ni un castellano.
Nieves Con Costrina
Gracias a actitudes tan cristianas, el teniente general Gonzalo Keipo de Llano, en premio por lo bien que asesinaba a compatriotas y por las 600 charlas que dio en 18 meses desde los micrófonos de Radio Sevilla, casi siempre pasado de alcohol, mereció el honor de ser enterrado a los pies de una estatua forrada de seda, oros y joyas a la que llaman Macarena. Sus fanes, los macarenos, ampararon al asesino y despreciaron la memoria de sus víctimas desde el mismo día de la muerte del Carnicero de Sevilla en mil novecientos cincuenta y uno hasta el tres de noviembre del año dos mil veintidós. Pueden estar orgullosos.
Pepe Rubio
Antes de los lindos versos de allá de José María de Mar. Por eso la Semana Santa me sigo viendo a fantasma, a penitente terraza.
Militares a caballo, a un guardia mora, a los novios de la muerte. Y hace camino presente.
Entre el cero y el Estado. Desde el sepulcro la sangre no anda de brotar.
La basílica se abre, ya sale la procesión del espanto. No, no irá a una cuneta el carnicero de Fran. Noviembre, desde noviembre mi muerto te acompañan con su pena Amazon o más facilita.
La marcha de la madrugada, La Macarena. La Macarena.
Jesús Pozo
Historias con su sonido Cara B con Emma Vallespinós.
Nieves Con Costrina
Y para cerrar el programa, irremediablemente tiene que venir otra versión de los bagel. ¿Cuál toca?
Emma Vallespinós
Bueno, estaba pensando que hoy soy el epílogo. Que mejor cierre que lo que acabamos de escuchar no hay, pero bueno.
Nieves Con Costrina
Pero mejor nos venimos un poquito arriba con lo tuyo.
Emma Vallespinós
Vamos a escuchar la de Pink Turtle, que es una banda parisina cuya marca de la casa es coger clásicos pop de los años 60, 70 y 80 y reconvertirlos a ritmo de swing y de El Septeto, porque son trompeta, trombón, saxo, guitarra, piano con trabajo y batería. Lo ha hecho con temas de Lou Reed, AC, DC, de los Eagles o con nuestro tema protagonista de hoy, el de Los Bagels. El grupo nació en 2008. Vivieron su momento de gloria en el boom de las versiones. ¿Que sigue? Estamos bastante adictos a la nostalgia y han sacado disco recopilatorio en 2024.
Nieves Con Costrina
Pues lo vamos a escuchar de inmediato. Pero antes, les recordamos que este programa tan radiofónico, tan nuestro, ha sido posible gracias al trabajo de Jesús Pozo, Ana Baltierra, Emma Vallespinós, Pepe Rubio, María Jesús Rodríguez y Nieves con Costrina. Yo misma. Adiós.
Pink Turtle (band vocals)
¿By machine and new technology And now I understand the problems you can see Oh, whoa, whoa I met your children.
Why did you tell them? Video killed the radio star Video killed the radio star Beaches came and ropes your heart.
And now we meet in an abandoned studio We hear the playback It seems so long ago And you remember the jingles used to go Oh.
Nacho Evia (actor/director)
You were.
Pink Turtle (band vocals)
The first one.
You were the last one Video killed the radio star Video killed the radio star In my mind and in my car We can't rewind We've gone too far Oh.
Video killed the radio star Video kill the radio star In my mind and in my god We can't rewind We've gone too far Pictures came and broke your heart Put the blame on VTR Video killed the radio star Video killed the radio star.
Emma Vallespinós
Cadena ser.
La radio.
Episode Title: Poder y poderío de la radio
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Date: December 29, 2024
This episode, marking the centennial year of Cadena SER, explores the profound influence and enduring vitality of radio as both a tool of entertainment and manipulation. Nieves Concostrina, with her sharp humor and historical insight, delves into radio’s power: how it transformed culture, shaped nations, and became both a channel for genius (Orson Welles) and a weapon for propaganda (Joseph Goebbels). Through a mix of storytelling, historical analysis, and guest interviews, the program traverses milestone events, iconic places (like the Eiffel Tower), and the magic of radioteatro.
Themes set up (02:46-04:38):
The show frames the episode around two emblematic figures:
“Esa cara y esa cruz en la radiodifusión tienen nombre y apellidos. El genial Orson Welles es la cara y el nazi Joseph Goebbels es la cruz.” (03:27, Nieves Concostrina)
“Welles y el guionista cambiaron la estructura de la dramatización para convertirla más que en una representación teatral, en una crónica periodística.” (08:26, Nieves Concostrina)
“Los periódicos vieron que ese joven atrevido había demostrado en una hora de programa, queriendo sin querer, que la radio tenía un poder como medio de comunicación que nadie hasta entonces había calculado.” (18:33, Nieves Concostrina)
“Algunos historiadores han llamado a la Torre Eiffel el arma invisible de Francia durante la guerra.” (26:12, Ana Baltierra)
“El oyente es partícipe tanto de los aciertos como de los errores.” (32:43, Nacho Evia)
“En las ficciones sonoras se consigue que el silencio sea muy elocuente [...] es como un hechizo que se rompe con una respiración o con un jadeo.” (35:27, Nacho Evia)
“Fue precioso... porque así se consiguió que fuese totalmente inclusiva, creando la empatía en el público vidente para que viese una obra solamente como oyente.” (41:49, Nacho Evia)
“Con la radio crearemos opinión pública”, dijo Goebbels. (44:53, Nieves Concostrina)
“No es que arengara, es que animaba a los falangistas a violar a las mujeres de los rojos para que supieran lo que era un hombre. Alentaba a matar rojos como a perros” (48:11, Nieves Concostrina)
Celebrating Radio’s Survival:
"La radio es un cadáver con una extraordinaria salud." (01:47, Nieves Concostrina)
Orson Welles’ Genius:
"Wells era un genio en la dirección, en la interpretación, en el guión y en el postureo." (04:26, Nieves Concostrina)
The Importance of Media Literacy:
"Las víctimas de la emisión de La guerra de los mundos fueron precisamente los desinformados." (05:14, Nieves Concostrina)
The Magic of Radioteatro:
"En la radio siempre tiene que haber sonido, que no puede haber silencio, que es la muerte de la radio. Pero yo creo que en las ficciones sonoras se consigue que el silencio sea muy elocuente." (35:27, Nacho Evia)
Radio as a Tool of Oppression:
"Con la radio crearemos opinión pública, dijo Goebbels." (44:53, Nieves Concostrina)
This episode stands as an absorbing, entertaining, and critical meditation on radio’s paradox: capable of thrilling, educating and uniting, yet equally primed for manipulation and harm—depending on “quiénes y cómo las utilicen y con qué financiera.” A must-listen for anyone reflecting on the ethics of media, the art of storytelling, and the vital need for critical listeners in an age of ubiquitous information.