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Un acontecimiento político que abrió las compuertas de muchos cambios. Un volcán que lanzó a la superficie realidades bloqueadas durante años. La importancia de la memoria y la tentación de la nostalgia. Soy Juan Lu Sánchez, hoy en un tema al día. ¿A quién le importa ya el mío? Una cosa antes de empezar.
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¿Sabías que kit digital ya impacta en el día a día de más de 3 millones de trabajadores en toda España? Te cuento más al final del episodio.
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Hola, ¿Qué tal? Ya sabes por qué te mando audio, ¿No? 15 años del M. Nada, mira, estoy planteándome hacer un capítulo del podcast sobre, pues eso, m, 15 años. Por otro lado, me da mucha pereza porque yo ya no sé qué contar. No sé si me queda algo que contar y no sé si lo que me queda por contar merece la pena contarlo. En realidad, la pregunta que me apetece hacer ¿A quién le importa ya el M? Este soy yo fingiendo que el 15 M, al que he dedicado muchas horas de trabajo en mi vida, ya no me interesa. Y os mando notas de voz a algunos y algunas de las que estuvisteis por allí para que me digáis lo que queráis. Como que lo podemos recordar como efeméride, pero realmente está vigente en la política, en la vida, en lo personal, en lo político. Así que esa sería la pregunta que yo te hago. Si a ti el M te sigue importando, si sigue influyendo en la manera en la que tú vives o piensas, o votas, o participas o crías. Que no sé si crías o si, no sé si sigue estando ahí o no, o ya fue y. Pues muy bien, pero next. En fin, lo que me digas, si te parece bien, que lo use para el podcast. Te mando un abracito. Chao.
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Hola, Juanlu, ¿Cómo estás? Cuando he recibido el mensaje es como si estuviera escuchando el podcast. Ha sido muy gracioso. Entiendo que la pregunta ¿A quién le importa el M? Entiendo que tiene que ver con la vigencia, porque la propia formulación de la pregunta me genera una duda, te confieso.
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Hola, Juanlu. Pues bueno, la verdad que le he estado dando bastantes vueltas a qué decir sobre este asunto y sobre esta pregunta. Yo creo que lo primero, más relevante es que me ha sido realmente difícil encontrar cosas nuevas que decir sobre el M tantos años después y a la vez encontrar como una cierta dificultad, un cierto cansancio de seguir dándole vueltas al acontecimiento político.
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Estos son Guillermo Zapata y Clara Nieto, dos de las personas que vamos a escuchar hoy, dos de las personas que conocí en aquel M tampoco parecen tener muy claro qué decirme, aunque creo que ellos también están fingiendo un poco.
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Entonces eso me ha llevado a una reflexión que no sé si es útil, que es que es posible que los efectos de ese acontecimiento político estén ya muy incorporados a la vida cotidiana de nuestro país, muy interiorizados y de alguna manera también disueltos.
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Lo que sí que creo es que sinceramente ha ido como calando, o sea, caló en su momento, transformó en su momento y esa transformación ya es parte de nosotros, como hablar del no a la guerra, o sea, es que eso ya no es cambio o incluso de la grandísima movilización que se produjo con lo de Miguel Ángel Blanco. Creo que el M tiene como esta cuestión, no es que te acuerdes de él en concreto, sino que ahora ya nos ha explicado, ha servido para explicar qué país éramos en realidad cuando parecía que éramos otra cosa.
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Ya vamos entrando en materia. El M es algo que nos cambió entonces y que nos explica ahora. No me puedo resistir. Vamos a contarlo otra vez, solo un poco. El domingo 15 de mayo de 2011 era un día como otro cualquiera de mayo de 2011. Hacía sol, hacía buen tiempo y hacía una enorme cris política y económica. Zapatero estaba en el tiempo de descuento, Rubalcaba y sobre todo Rajoy calentaban en la banda, Grecia estaba ya totalmente sometida a Bruselas y nosotros éramos los siguientes en la lista. Los medios de comunicación no podían hablar demasiado porque los bancos les tenían cogidos por la mucha deuda y los pocos ingresos, los mercados mandaban más que el Congreso.
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¿Quince años del 15-M, Juan Luis, quién lo diría? Parece que fue ayer.
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Sí, este es Stefan Grueso, que era Nettin cuando las redes sociales cambiaban el mundo para bien.
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Tú lo que pasa es que yo creo que eres muy joven y siempre he sido muy impaciente, pero yo el M siempre lo he visto como una cuestión generacional, que quizás los hijos de tus hijos sean los que vean un poco ese efecto, esa consolidación, esa puesta en práctica desde M, que por otra parte no inventamos nada, como bien ya saben,
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aquel Día cualquiera, aquel 15 de mayo por la tarde se iba a celebrar una manifestación en el centro de Madrid, la convocaban los ninis, que es como llamaban a los jóvenes. Los grandes periódicos ni estudiaban, ni trabajaban, ni parecían muy interesados por la política. Estaban tan equivocados. Manifestaciones en Madrid hay muchas. Desde lejos esta parecía otra más, pero desde cerca era diferente. Entonces eldiario es no existía y yo escribía y hacía mis cosas en Periodismo Humano, un medio que intentábamos hacer sobrevivir entre un grupo de amigos. Hola Inma, cuéntanos por qué has venido a la manifestación.
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Porque estoy bastante preocupada, cabreada por el conjunto de cosas que estoy viendo que pasan en mi país y en particular en mi comunidad.
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En aquella manifestación había pancartas hechas a mano con cartulina, rotuladores y con un lenguaje político completamente novedoso. Error 404, fallo en el sistema democrático o violencia es cobrar 600 euros al mes o Desde arriba nos mean y los medios dicen que llueve.
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Que nos habían contado que sentíamos que estábamos aislados y que no existíamos. Éramos rarezas en aquella época. No sé si te acuerdas, pero nos llamaban antisistema y cosas así que era como No, no va exactamente de eso. Y claro, Post M las mismas ideas dos años después ya eran compartidas por la familia, por los amigos, por los entornos. Esas ideas que dos años antes te convertían en una persona extraña. Primero por el interés en la política, que ya era extraño y segundo por la cuestión también como de que eso suponga una movilización, un activismo, que también era algo extraño entre la gente.
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Se veían más máscaras de Anonymous que banderas rojas. Porque 2011 era también el año de WikiLeaks, de las revueltas árabes, de las primeras batallas políticas en Internet. Estamos con Lenela y con Silvia, 17 años. ¿Por qué habéis venido?
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Porque creemos que es muy importante luchar por nuestro futuro, hombre. Y por algo se empieza. Pero desde luego con una manifestación al
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mes no se consigue nada.
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Habría que manifestarse demasiado, hacer bastantes más
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actuaciones entre la multitud. Yo solo recuerdo dos pancartas de las de siempre, de las grandes, que se llevan entre varias personas. Una de una organización desconocida llamada Juventud sin Futuro ya se habían manifestado un mes antes. Eran chavales universitarios con camisetas amarillas frente a la etiqueta de los ninis y frente a las etiquetas de perro flautas que estaban por venir. Esos chavales iban disfrazados de libros V de Vendetta de Alan Moore, Un mundo feliz de Huxley o de El Quijote. La otra pancarta, la que ha pasado más a la memoria de aquel día, decía Democracia real ya No somos mercancía en manos de políticos y banqueros.
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Buenas, Juanlu, Vengo ya por aquí.
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Este es Fabio Gándara, uno de los organizadores más activos de aquella convocatoria.
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Bueno, como sabes, yo lo viví muy de primera mano, que no teníamos siglas, que no pertenecíamos a ningún partido, que no nos alineábamos con nadie, no preguntábamos a nadie de dónde venía. Queríamos construir un espacio abierto para cualquiera que creyese en un país más justo, una sociedad más equitativa y en una democracia más transparente y más abierta.
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El ambiente era transversal. ¿Por qué crees que esta ha cuajado más?
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Porque no estaba convocada directamente por ninguna organización grande a nivel partidos o a nivel sindicatos.
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Entonces yo creo que ha captado muy
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bien el sentimiento general de hastío y de un gimnasio.
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Era una manifestación diferente, pero como todas las manifestaciones, terminó y la gente se fue a su casa. Bueno, no todo el mundo. No podemos poner tiendas de campaña, Vale, probablemente, porque entonces nos van a echar en dos segundos. Pero podemos traer esterillas o cartones o lo que sea para intentar aguantar un poco, porque este suelo va a ser muy duro. Un grupo de 40 personas se queda en la Puerta del Sol después de la manifestación. Aquello parece el típico caso de los manifestantes que nunca se quieren ir a casa. Sucede a menudo, pero hay una extraña determinación y un referente que convierte un intento de acampada en algo posible en ese momento. En Egipto hay gente acampando. ¿Quién tiene intención de quedarse esta noche? Entonces que levante la mano los que se quedarían esta noche. Y aquellas 40 personas, con permiso de la policía, se quedaron a dormir en la Puerta del Sol. A la mañana siguiente vi las fotos en Twitter y volví a la plaza. Estamos con Miguel, una de las personas que está en esta acampada de la Puerta del Sol. ¿Por qué habéis decidido prolongar la protesta? Cada vez que vuelvo a ver este vídeo me sorprende lo clarísimo que lo tenían. Organizamos harto. Si No creemos que esto se convierta en una manifestación más.
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Queremos que esto se convierta en algo
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de verdad, un cambio de verdad. La fecha objetivo es como mínimo aguantar hasta el día 22, que lo vamos a hacer sin problemas. El 15-M sucedía a siete días de unas elecciones municipales, las del 22 de mayo de 2011. El ambiente mediático era de pura campaña electoral. Esa mañana fue. Fue la primera vez que las redes sociales arrastraron a los medios al M. Acampada Sol era de pronto trending topic mundial, cuando eso era importante y servía de algo. Y aparecieron cámaras de televisión y había más periodistas que acampados, la verdad. Pero por la tarde, unas mil personas se sentaban en la plaza para algo parecido a una asamblea.
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Las asambleas son más llevaderas y que
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la gente esté contando siempre lo que
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Fíjate que todavía aquí se aplauden. Luego los aplausos desaparecerían del M, sustituidos por gestos con las manos. El aplauso del lenguaje de signos para no interrumpir.
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A nivel de dinero, por ejemplo, en vez de financiación, ha dicho que en
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vez de dinero la gente traiga cosas. Aquella noche, aquella segunda noche, la misma policía que permitió a los primeros 40 acampar, cambió de idea. Pero ya eran como 200. Y ahí, justo ahí, quizá el M se hizo irreversible como respuesta al intento de desalojo. La tarde siguiente, la Puerta del Sol estaba llena de decenas de miles de personas. El 17 de mayo todo cambió. Una gran manifestación espontánea convocada a través de redes sociales, no era todavía lo habitual. Con el teléfono móvil que casualmente me había comprado 10 días antes, porque el otro me lo habían robado. Gracias, ladrón. Pude hacer streaming. Hola a todos otra vez. Hemos cargado baterías un poco y seguimos aquí con la unidad móvil, móvil de verdad, transmitiendo desde la Puerta del Sol, desde el móvil, moviéndonos todo lo que podemos. Le están poniendo una moqueta a la Puerta del Sol. Como veis, el suelo está forrado básicamente de cartones para que sea más agradable estar aquí, pasar la noche aquí. Hay mucha gente que trae sus mochilas, que trae sus sacos de dormir, cartones para el suelo, lonas para el techo, cuerdas y tiendas de campaña. Todo lo necesario para construir una resistencia. Había hasta gente montando en bicicleta sobre una dinamo para generar energía eléctrica. ¿Cuánto tiempo llevas ahí? Yo aquí llevo desde hace media hora. Aquello fue un estallido. Un estallido muy visible. Era muy fácil perderse entre los detalles de aquellas acampadas que se multiplicaban por ciudades de toda España. Era entretenido centrar la atención en cómo se organizaban o cómo limpiaban o cómo gestionaban la seguridad. Comisión de respeto, lo llamaban. Me están diciendo desde Legal que dejemos esto. Estamos dando excusas para que vengan a cargar contra nosotros. Otra cosa. La Comisión de Alimentación necesita, me dicen, cubiertos, vasos y platos. Pero más allá del fetiche mediático y activista de la acampada, algunas resistieron hasta un mes ocupando las plazas. Y más allá del horizonte mediático de aquellas elecciones municipales que acabaron siendo irrelevantes para entender el m. La energía política liberada durante aquellas semanas provocó cambios durante años en gente que a lo mejor ni siquiera estaba allí.
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Fue el mayor momento de repolitización ciudadana en España desde la Transición. Y lo más importante, sobre todo en contraste con lo que estamos viviendo hoy en día, fue un momento de repolitización que no nació desde la polarización, desde el enfrentamiento, sino desde lo que nos unía. Desde crear espacios comunes de debate, de colaboración, de trabajo, poniendo en común todo aquello que podía mejorar el sistema político económico. Un sistema que estaba dejando fuera a muchísima gente.
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Y después vino. ¿Tú te acuerdas? Claro. Al año siguiente fueron las grandes manifestaciones de las columnas, aquellas que venían de distintos lugares, con las distintas reivindicaciones. De eso muy cercano, empezaron a nacer la marea verde, la blanca y la granate.
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Iniciativas de todo sociales, políticas, culturales, culturales, tecnológicas. Muchas formas de organizarse, de participar.
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De los días donde aprendí cosas que no sabía, hablé con gente que no era como yo. Escuché a mucha gente, que es otra cosa flipante lo que nos escuchábamos. Fue un proceso personal absolutamente alucinante.
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Para muchos fue un proceso casi bautismal en la política. Pero no todo fue fácil y bonito, digámoslo ya. Hubo conflictos, estrategias completamente diferentes. Gente que se fue quedando por el camino. Estamos escuchando en este capítulo a Fabio Gándara. Desapareció relativamente pronto del panorama. Muy criticado por intentar convertir Democracia Real Ya en una organización política formal.
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Había una reacción casi profiláctica, con miedo de que todo aquello se contaminase, de que gente quisiese aprovechar la situación para ejercer un liderazgo, crecer personalmente. Había mucha, mucha desconfianza que poco a poco empezó a aflorar y que generó enfrentamientos bastante encarnizados y que acabó desilusionando. Y en ese momento se luchó muchísimo contra cualquier institucionalización desde un punto de vista puramente ciudadano. No se hablaba en aquel momento, en ningún momento de la creación de ningún partido político, pero fuimos muchos machacados por plantear esa institucionalización ciudadana que yo creo hoy en día hubiese sido valiosísimo. ¿Y al final qué pasó? Pues que si unas estructuras mínimas, otros actores terminan ocupando ese espacio. Y al final ahí vivimos una gran paradoja. Y esa energía fue absorbida por partidos políticos nuevos. Pero al final, todos lo sabemos, se pasó muy rápidamente de hablar de inteligencia colectiva, de participación distribuida, etc. A hablar de núcleos irradiadores, grupo reducido que tenía la capacidad de conquistar los cielos, ya lo estamos viendo hoy en día. Luchas internas, personalismo, superliderazgos. Y al final esa polarización y confrontación permanente que estamos viviendo ya no sólo entre bloques ideológicos, sino incluso dentro de la propia izquierda, tristemente
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con dificultades primero y condicionados por la expectativa de lo electoral después, la gran potencia simbólica del M se fue concretando durante años en pequeños grupos activistas que tejieron una nueva sociedad civil en Españ las Mareas, la Multiplicación de la PA, M, Parrato y Hallo Flautas, Graba tu Pleno, Civio, decena de organizaciones, también medio, medios de comunicación independientes inspirados de alguna manera por el M. Escuchamos a Sofía Coca, que observa y participa hoy desde el mismo lugar que hace 15 años, el colectivo de mediación cultural CMOS 98 de Sevilla.
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Lo que no creo que siga vigente ni creo que le importe demasiado ya a nadie, por suerte, es esta idea de acudir al M como una especie de mito fundacional, una especie de big bang de lo político, como si todo hubiera empezado allí. Creo que es más interesante entenderlo como un hito dentro de una genealogía mucho más larga de formas de hacer política desde lo cotidiano que existía antes y que por suerte ha continuado después en movimientos vecinales, estudiantiles, feministas. No como nostalgia, sino como una forma de imaginación política que de alguna manera todavía sigue circulando.
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Guillermo Zapata, al escuchábamos al principio, lleva 15 años trabajando esa imaginación entre movimientos sociales y confluencias electorales. Fue concejal en Madrid.
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Yo creo que en un momento en el que todo parece como ordenado, la vocación de cualquier proceso de transformación siempre tiene que ver con pasar de las fronteras de uno mismo e ir más lejos. Y eso tiene un cierto componente de método, es decir, no encerrarte en las identidades que más o menos tienes fijadas, no enamorarte demasiado de ti mismo y reconocer también en los lugares donde aparentemente no está la política, que hay mucha política, que hay muchas posibilidades y mucha capacidad y mucho deseo de transformación.
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Y es verdad que muchas veces nombrar o acudir al M como mantra puede resultar paralizante o incluso acrítico en un momento de auge de las extremas derechas y del machismo. Pero también creo que no habríamos podido llegar a otros debates sociales y colectivos que podemos vivir como un éxito, como pueden ser los permisos de paternidad o como hoy hablamos del consentimiento, cómo está presente también la idea de la salud mental o de los cuidados, especialmente después de la pandemia. No sé si podríamos haber llevado la pandemia también sin haber experimentado antes un M, por ejemplo, o la cuestión de la regularización de las personas migrantes. Todo esto obviamente no viene solo gracias al M, pero sí creo que el M ayudó a desplazar un poco el marco de lo pensable y poder llegar a estos debates.
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Me gusta esta idea de que no solo se trata de lo que el M consiguió, sino de lo que el M evitó o amortiguó. Escuchamos también a Patricia Martín hace 15 años se escondía de la policía para colocar una placa en el centro de la Puerta del Sol que ponía Dormíamos, despertamos. Ahora trabaja en una organización internacional de activismo y derechos humanos.
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Bueno, ¿Que sigue vivo del 15 mínimo? Lo primero que me viene a la cabeza es que sigo viva yo y que A mí el XV me cambió, como a miles de personas más a nivel político. Yo me pregunto, y quiero pensar que el 15-M también ha retrasado la llegada de la extrema derecha a España. ¿Fue un movimiento capaz de canalizar todo el descontento que había hacia el bien? Durante unos años quedó claro que la opción no tener derechos era que tuviéramos derechos todos. Y bueno, desde ese punto de vista yo creo que el 15-M nos recordó que hay una manera de aliviar ese dolor que no pasa por encontrar un chivo expiatorio y una serie de culpables e ir todos a por ellos.
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Así que intentando responder a la pregunta pretexto que nos hemos buscado para en realidad hablar del M. Quizá el M ya no importa porque está asumido, digerido, metabolizado, como parte de una manera de ver la política de mucha gente, pero quizá ya no de tanta gente. Presente a veces, lejano otras veces y distorsionado, para bien y para mal, supongo, por el paso del tiempo.
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Ese 15 M de las personas, ese 15 M individual, ese 15 M interior, el 15 M que no se ve, el 15 M de los cuidados, el M de tu vida diaria, de tus hijos, de las formas, de las cosas, que yo creo que. No sé si mucha gente. Yo conozco a varias docenas de personas que desde hace 15 años no vivimos igual e intentamos hacer las cosas de otra forma.
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Está presente en mi ideología, en mi manera de criar, de cuidar, de lo que tú quieras. De hecho, cuando la veo, la reconozco. Yo la he visto la lucha contra el genocidio palestino, la he visto con todo el tema de la gente joven levantándose con la cuestión ecológica, lo veo con la vivienda, lo he visto con los desahucios. Evidentemente, esa sensación, ese calor, estas son las mías. Esa la sigo teniendo.
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Fue mi mayo del 68, o mi comuna de París, o mi experiencia vital que a mí prácticamente me cambió y me convirtió en una persona que ahora quiere participar en lo público y que está dispuesta a exigir y está. Está dispuesta a fiscalizar y está dispuesta a participar y también a tomar responsabilidades.
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Creo que hay cuestiones como la vivienda, donde quizá sí que puede plantarse esa semilla de volver a trabajar juntos y juntas por aquellas cosas que realmente nos afectan a todos como ciudadanos y ciudadanas, por las que merece la pena luchar, dejando a un lado nuestras diferencias.
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Y aparte de eso, en mi caso, siguen vivas las amistades, los sentires, sigue vivo quedar para tramar planes, para hacer cosas, para pensar, para hacer política alrededor de una mesa y tomando unas cañas.
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Y luego hacia el futuro, en el sentido de que yo sé que si vuelven a contarnos que somos una sociedad peor de la que somos, intentan llevarnos a unos límites aún más de los que ya estamos y aprietan todavía más. Sé que esto es posible y que si aprietan, volveremos a aparecer.
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¿Y yo, qué quieres que te diga? La próxima vez que alguien plante dos tiendas, no sé qué, me voy para allá con la cámara de fotos, porque fueron de los días más felices de mi vida.
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Y poco más. Cada vez que pienso en el 15 me sonrío y justo encima de mi cama tengo uno de los cartelitos que había encima de la estación de metro de Sol.
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Un beso y nada, por lo que te digo, si tú te animas y te coges la Quechua y te vas el lunes para allá, pon un sms y nos vamos juntos.
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Y antes de marcharnos.
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Esto es Un Tema al día. El podcastdeldiario es. Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Hazte socio. Haztesocia en eldiario es unsocioaldia. Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santonja, Lucía Martín e izascumperez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juanlu Sánchez. El lunes, otro tema.
Host: Juanlu Sánchez
Podcast: Un tema Al Día, elDiario.es
Episode Date: May 15, 2026
This episode commemorates the 15th anniversary of the 15M (Indignados) movement in Spain—a pivotal social and political event that changed the country’s landscape. Host Juanlu Sánchez explores whether 15M still matters today, or if it has faded into nostalgia. With the help of voices from both core organizers and participants, Sánchez dissects the movement's legacy, its impact on collective and personal levels, and its relevance (or irrelevance) in today’s political climate.
The episode ultimately suggests that 15M matters less as an object of commemoration and more as a set of values, methods, and memories now woven into Spanish civic life. Its most important legacy may be the people it touched—those still living, acting, debating, and hoping for a fairer society.
Stefan Grueso [23:22]: "La próxima vez que alguien plante dos tiendas, no sé qué, me voy para allá con la cámara de fotos, porque fueron de los días más felices de mi vida."
For new listeners: This episode is both a reflective look at modern Spain’s transformative moment and an invitation to look for the subtle continuations of that movement in everyday acts of solidarity and resistance.