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Hola, hola. Soy Juanlu Sánchez. El lunes volvemos con un nuevo episodio de Un tema al día, pero hoy recuperamos del archivo un capítulo que sigue estando vigente. Y eso que no es un capítulo de hace un mes ni de hace seis meses, sino que hemos rescatado un capítulo de hace tres años. Suena hasta diferente, ya verás. Pero cuenta la historia de aquella gala del No a la guerra. La gala de los Goya de la que tanto nos hemos acordado estos días por la guerra de Irán y porque Javier Bardem se presentó en los premios Oscar 23 años después con aquella misma insignia del No la guerra, entonces de Irak, ahora de Irán. Aquella gala, que no fue exactamente como la recordamos, cambió para siempre la imagen del cine español. Para recordarla hablamos con Alberto San Juan o con Juan Diego Boto. Te dejo con el capítulo hasta el lunes. Érase una vez una gala de los Goya que revolucionó la política y cambió la percepción del cine español para toda una generación. Sus protagonistas lo recuerdan bien, con orgullo, pero también con la factura que tuvieron que pagar. Soy Juanlu Sánchez. Hoy en Un Tema al dí 20 años de la gala del No a la guerra. Este fin de semana se celebra en Sevilla una nueva edición de los premios Goya y se cumplen 20 años de una gala que ya es historia de la política española.
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Hay que tener miedo a la ignorancia y al dogmatismo. Hay que tener miedo a la guerra.
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Fue la gala del No la guerra donde se acuñó esa frase teñida de sangre que todavía hoy se sigue usando. Aquel posicionamiento espontáneo contra la invasión de Irak por parte de Estados Unidos con apoyo de España, marcó a toda una generación del cine español que desde aquel día luce entre el orgullo y las represalias, las cicatrices de la implicación política. Oíamos a Marisa Paredes, la presidenta de la Academia de Cine en aquel momento. Este fue un joven Luis Tosar al recoger su premio.
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También se lo quiero dedicar a ese señor bajito que apareció hace un rato por ahí y decirle que si quiere petróleo, que no hace falta ir a Irak, que simplemente con subir a Galicia y lo único que hay que hacer es recogerlo.
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No hay que matar a nadie nunca más.
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Ese señor bajito del que habla Luis Tosar es, por si hace falta aclararlo, José María Aznar, uno de los principales señalados. Esa noche es 1 de febrero. Galicia seguía limpiando chapapote del Prestige y George Bush no declararía la guerra hasta un mes después, pero ya se veía venir. Este es Javier Bardem.
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Por último, recordar a los gobernantes que ganar las elecciones no es un cheque en blanco para hacer lo que se quiera.
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Tienen la obligación de escuchar al pueblo.
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Y nosotros decimos que somos una gran
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mayoría y decimos no a la guerra.
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Gracias.
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Lo que ocurrió ese día, lo que se vio encima de ese escenario retransmitido por televisión, fue fundamental para aglutinar ese clamor popular contra la guerra. Los que estuvieron allí todavía lo recuerdan como si fuera hoy. Escuchamos a los actores Alberto Sanjuán y Juan Diego Boto.
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Hola, Juanlu, soy Alberto San Juan. Mi recuerdo de aquella gala de los Goya del No la guerra de 2003 es el de una noche gloriosa, una especie de celebración democrática.
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Hola, Juanlu. Fue mucha gente la que tuvo protagonismo en aquella gala y en las semanas anteriores a aquella gala, pero sin duda uno tiene que recordar el coraje de Alberto Sanjuán, de Guillermo Toledo, de Andrés Lima, de toda la gente de Animalario, que eran los que estaban al frente de esa gala.
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En Animalario que hicimos la jala, la dirección, el guión, la interpretación. Hubo una discusión previa, había algunos que querían que la gala fuera muy política, que fuera una gala realmente planeada para decir no a la guerra. Pero otras personas del colectivo Animalario pensaban que no podíamos llevarnos la gala a nuestro terreno, que esa gala representa toda la profesión y que habría que preguntar primero a toda la profesión si estaba de acuerdo en decir eso. Entonces decidimos no hacer nada a nuestro pesar. Simplemente nos habíamos preparado Will y yo, esas camisetas que decían No, guerra no.
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En realidad todo empezó unas semanas antes. Claramente había algo en el ambiente, todos estábamos con la sensación de esta barbaridad no puede ocurrir, algo tenemos que hacer. Decidió la gente juntarse en comisiones, se abrieron comisiones inmediatamente y una de las comisiones que se formaron fue la comisión de los premios Goya, en la que nos apuntamos un montón de gente. ¿Y una de las cosas que se decidió hacer fue por un lado hacer como una especie de chapitas y por otro lado, otros se encargaron o nos encargamos de llamar a los nominados para oye, mira, va a pasar esto y si ganas el premio, pues estaría muy bien que pudieras hacer alguna referencia, si es que tú te consideras que estás en contra de esta invasión? Pues bueno, si pudieras hacer alguna referencia. Estaba muy caliente el tema.
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Entonces fue una verdadera alegría presenciar con asombro cómo la gente tomaba libremente la palabra para decir no a la guerra. Y en fin, fue una noche hermosísima.
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Quizá fue la expresión pública de algo que estaba en el ambiente y que quizá explotó ese día en la gara de los Goya, que no era más que el termómetro de un sentir social.
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Así se vivió desde dentro, pero cómo lo vivimos desde fuera, qué efecto tuvo en nosotros. Javier Zurro. Hola, ¿Qué tal?
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Hola, ¿Cómo estás?
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Javier Zurró es mi compañero especializado en cine en eldiario. Es más o menos Javier, eres de mi quinta, de mi generación, de esa juventud que vivimos intensamente el no, la guerra, en las universidades, en el instituto, antes de dedicar al periodismo. ¿Qué recuerdas tú de aquella gala?
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Pues yo tenía 17 años y yo siempre me acuerdo que yo veía los Goya siempre con mi madre Cogemos una pizza y es el clásico, antes de que me tocara trabajar en esto y cubrir todas las galas de los Goya. Y recuerdo la gala de ese año como que de repente, yo creo que era la primera vez que se materializaba en público, en una gala, en televisión, un sentimiento que ya estaba en la sociedad, pero que todavía no había cristalizado de esa forma. Porque dos semanas después fue esa manifestación histórica del no a la guerra que llenó las calles de toda España. Pero hasta ese momento no habíamos visto que eso cristalizara en nada. Y de repente lo vimos en televisión, en prime time y en una gala que sigue millones de espectadores. Con lo cual creo que fue un momento que a todos sorprendió desde casa.
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Ahora nos parece habitual que haya declaraciones políticas en las galas de premios, en los Goya, en los Oscars, pero en aquel momento no era tan esperable que sucediera algo así.
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Yo creo que fue inesperado porque por un lado, el cine español siempre ha hecho un cine social y siempre ha estado politizado, especialmente los actores y directores. Esos son los años de Te doy mis ojos, de Iziar Boyaín. Ese año ganó Los lunes al sol, que es una película que hablará sobre el paro. El año después Mar adentro, que es una película que ponía el debate de la eutanasia en la mesa. Creo que el cine de esos años sí que estaba muy en contacto con lo que estaba ocurriendo en la calle. Pero por otro lado, creo que lo que sorprendió es que lo hicieran en ese momento, porque estos son los años en los que la derecha había conseguido, el gobierno de Aznar había conseguido mantener una relación muy buena con el cine español. El cine español siempre se había identificado con la izquierda, pero José María Aznar organiza veladas en la Moncloa. Esto lo cuenta gente que ha estado allí, por ejemplo, Enrique González Macho, que era uno de los interlocutores entre el Ministerio de Cultura y la industria del cine, organizaba veladas en Moncloa donde invitaba al sector del cine. Y tenían muy buena relación, una relación directa, donde el cine podía contarle a los ministros de Hacienda y Economía, que al final son los que deciden todo, sus preocupaciones y lo que ocurría en el sector. Con lo cual hay una relación que de repente es buena, de repente la derecha cree que el cine español sea, entre comillas, domesticado. Y llega esta gala donde explota todo. Y entonces yo creo que ahí es donde a la derecha le duele, que después de haber hecho tantas cosas o haber hecho tantos acercamientos con el cine español, hicieran esa gala.
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Javier, tú qué te mueves dentro de la industria, que hablas con muchos de los que estuvieron allí y de los que no estuvieron allí, ¿Cómo se recuerda aquella noche en el mundo del cine? ¿Esto se trata con orgullo? Digamos que cuando se apagan las cámaras.
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Pues yo creo que sí. Con las personas que estaban implicadas y que hemos hablado, recuerdan esa gala con orgullo. Marisa Paredes, que dio un discurso como presidenta de la Academia diciendo claramente No a la guerra. Un discurso por el que pidieron su cabeza. El día después, el presidente de la Federación de Productores, Eduardo Campoy, pidió la cabeza de la presidenta. No se aceptó. Marisa Paredes, cuando luego en 2018 recogió el Goya de honor, mencionó este discurso y dijo claramente lo volvería a hacer. He dado premios, he leído discursos, algunos bien conflictivos, como aquel del No a la guerra, que hoy volvería a repetir. Yo creo que a pesar de las consecuencias que hubo, creo que el mundo del cine sí que se siente orgulloso de esa noche. Pero también es verdad que creo que las generaciones posteriores también cogieron miedo por lo que ocurrió esa noche.
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Sí, porque aquella guerra de Irak y el M, como represalia yihadista por nuestra particip, acaban tumbando al gobierno del PP un año después, en 2004. Y eso al PP no se le olvida. Cuando vuelven al poder en 2011. Se les nota. CRISTÓBAL MONTORO MINISTRO DE Hacienda con Rajoy
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Los problemas del cine no tienen que ver solo con las subvenciones, tienen que ver también con la calidad de las
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películas que se hacen. Y yo desde luego no creo en
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que una actividad, como usted dice, es tan importante, pueda depender y deba depender únicamente de las subvenciones públicas.
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Javier, el cine español pagó muy caro el no a la guerra.
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Bueno, la venganza sí que empieza después, mediáticamente. Yo recuerdo una portada en la que decían que por qué Bardem había ido a la manifestación del no a la guerra, pero no había ido contra un atentado de ETA. Y eso era una portada. Se recuperó ese mantra de los rojos, los subvencionados, los estafadores. Y luego la venganza cristalizó y explotó cuando ganó Mariano Rajoy. Es la época de la crisis y con la crisis como bandera, todas las medidas que se tomaron fueron perjudiciales para el cine. Hablamos de los recortes en el presupuesto, los recortes más salvajes, pero sobre todo hablamos también del IVA cultural. España pasó a tener el IVA cultural más alto de toda Europa, mientras que en otros países que también estaban sufriendo la crisis, mantuvieron IVA protegiendo al sector cultural. Por ejemplo, en Francia, que se iba a subir, al final consiguieron mantenerlo al 5,5%. En España se sube al 21% y es una subida que el sector no contaba con ella. Se hablaba de que se podía quedar en el 10, pero sube hasta el 21. También falla las deducciones fiscales, que era una ley muy importante que se tenía que aprobar. Se pone una deducción fiscal mucho más pequeña de la que esperaba el sector. Susana de la Sierra, directora del ICA, con la que había muy buena relación, dimite porque no puede sacar ninguna ley adelante que proteja al cine. Los recortes se mantienen. El presupuesto para el cine español va recortándose y luego está congelado durante muchísimos años. Y ese IVA cultural no sólo es que se mantenga, es que se va bajando a todos los sectores menos al cine. Se baja a las transacciones de obras de arte, que claro, es un sector que a quien beneficia es a la gente con mucho dinero. Se va bajando al resto de sectores, pero el cine español sigue teniéndolo. Eso es un ataque desde el propio gobierno muy claro.
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Javier, estamos en 2023, el mundo es otro, la guerra de Ucrania es otra, el cine es otro. Pero ¿Tú crees que podría volver a pasar lo que pasó aquella noche en una gala de los Goya?
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Yo creo que depende de lo que ocurra en nuestro país. Pienso a futuro y pienso en una situación completamente terrible, que es que hubiera un gobierno de extrema derecha. Y creo que el cine español haría una gala en la que hablaría sobre eso. Creo que depende de lo que ocurra. Pero el cine español siempre ha mandado mensajes políticos en sus discursos. Hace dos años, en la gala del Covid, Alberto San Juan ganó un premio y le mandó un mensaje a Pedro Sánchez y le dijo que la ley de vivienda había que aprobarse y que estaba traicionando a los votantes de izquierdas. Con lo cual, creo que hay una parte del cine español que está politizada, que aprovecha ese minuto de gloria para mandar mensajes. Y creo que si hubiera algo como la guerra de Irak o temas parecidos, creo que el cine español volvería a hacer una gala parecida.
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Javier ZURRO Compañero especialista en cine en eldiario ES Gracias. Un abrazo.
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Un abrazo. Gracias. No a la guerra. No a la guerra. No a la guerra.
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Si hay algo que yo recuerdo como algo impresionante de aquellos días fue la manifestación del 15 de febrero. Yo nunca había visto ni he vuelto a ver tanta gente en la calle. Yo creo que la gente de la cultura y del cine de aquella gala de los Goyas simplemente tradujo ese sentir popular y mayoritario en algo que toda la gente pudo codificar y en un eslogan sencillo como era No la guerra.
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Esto es Un tema al día. El podcast deldiario es Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo, hazte socio. HazteSocia en eldiario es unsocioaldía. Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santonja, Lucía Martín y Zascumperez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juan Lu Sánchez. El lunes, otro tema.
Host: Juanlu Sánchez (elDiario.es)
Episode Date: April 1, 2026
Theme: Revisiting the Goya Awards’ historic 2003 “No a la guerra” gala—a turning point for Spanish cinema, political activism, and public discourse—on the 20th anniversary of that moment.
This episode revisits the iconic 2003 Goya Awards ceremony, where the Spanish film industry took an unprecedented, united stance against the looming Iraq War. With personal recollections from actors and film industry experts, the episode explores how this act of protest changed the perception of Spanish cinema, catalyzed political backlash, and became a lasting symbol for artistic activism.
[00:00-02:00]
“Hay que tener miedo a la ignorancia y al dogmatismo. Hay que tener miedo a la guerra.”
—Marisa Paredes, then-president of the Academy, [01:31]
[01:42-03:12]
Luis Tosar’s Speech ([02:11]):
“...si quiere petróleo, que no hace falta ir a Irak, que simplemente con subir a Galicia...”
Javier Bardem’s Statement ([02:51]):
“Ganar las elecciones no es un cheque en blanco para hacer lo que se quiera.”
[03:30-06:00]
“Fue una verdadera alegría presenciar con asombro cómo la gente tomaba libremente la palabra...”
—Alberto San Juan, [05:38]
[06:00-08:33]
“Creo que fue un momento que a todos sorprendió desde casa.”
—Javier Zurro, [06:30]
At the time, political statements at such events were not expected—enhancing the impact.
The “No a la guerra” moment ruptured an apparently positive rapport between the government and the cinema industry.
[08:33-12:08]
Industry remembers the night with pride:
“...hoy volvería a repetir.”
—Recalling Marisa Paredes' words, [08:49]
The retaliation against the film sector:
“Eso es un ataque desde el propio gobierno muy claro.”
—Javier Zurro, [11:19]
[12:08-13:05]
“Creo que si hubiera algo como la guerra de Irak... el cine español volvería a hacer una gala parecida.”
—Javier Zurro, [12:19]
[13:16-13:50]
“...el cine de aquella gala de los Goyas simplemente tradujo ese sentir popular... en un eslogan sencillo como era No la guerra.”
—Juan Diego Boto, [13:16]
| Timestamp | Speaker | Quote / Moment | |-----------|----------------|--------------------------------------------------------------------------------------| | 01:31 | Marisa Paredes | “Hay que tener miedo a la ignorancia y al dogmatismo. Hay que tener miedo a la guerra.” | | 02:11 | Luis Tosar | “...si quiere petróleo, que no hace falta ir a Irak, que simplemente con subir a Galicia...” | | 02:51 | Javier Bardem | “Ganar las elecciones no es un cheque en blanco para hacer lo que se quiera.” | | 03:30 | Alberto San Juan | “...una noche gloriosa, una especie de celebración democrática.” | | 05:38 | Alberto San Juan | “...presenciar con asombro cómo la gente tomaba libremente la palabra...” | | 06:30 | Javier Zurro | “...fue un momento que a todos sorprendió desde casa.” | | 08:49 | Marisa Paredes (ref.) | “...hoy volvería a repetir.” | | 11:19 | Javier Zurro | “Eso es un ataque desde el propio gobierno muy claro.” | | 12:19 | Javier Zurro | “Creo que si hubiera algo como la guerra de Irak...el cine español volvería a hacer una gala parecida.” | | 13:16 | Juan Diego Boto | “...el cine de aquella gala... tradujo ese sentir popular... en un eslogan sencillo como era No la guerra.” |
This episode eloquently revisits a landmark moment when Spanish cinema became a mouthpiece for the nation’s conscience. Through detailed recollections and analysis, listeners gain a vivid sense of how one awards gala transcended entertainment, reshaped public debate, and left scars that defined Spain’s relationship between culture and politics for decades. The phrase "No a la guerra" remains not just a slogan, but a cultural legacy and a template for future artistic resistance.