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El evento que nadie se quiere perder. El recinto más prestigioso, el cartel de no hay billetes. Pero también las entradas más caras, la cola virtual más larga y hasta giras que no giran. Soy Juanlu Sánchez, hoy en un tema al día. Con todos ustedes, los nuevos conciertos. Una cosa antes de empezar.
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¿Sabías que KIT Digital ha llegado a más del 92% de los municipios de España? Te cuento más al final del episodio.
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El fenómeno fan no es de ahora, claro. Tampoco es de ahora la pasión por escuchar música en directo, por conseguir las mejores entradas para ver cantar lo más cerca posible a tu artista preferido. Poder corear las canciones entre la multitud, emocionarte con ellos. Como con Bad Bunny, por ejemplo, que ha vendido 600.000 entradas para 12 conciertos en España. El fenómeno fan no es nuevo. La pasión por los conciertos tampoco. Pero están cambiando las formas de pensar en esos conciertos, en esos espacios de conexión entre el público y su artista. Por ejemplo, Rosalía en su gira Lux Tour ha introducido un confesionario. Pone en el escenario un confesionario de verdad, como el de los curas, y ahí charla unos minutos de manera inesperada con un famoso, con una famosa que no se había anunciado antes. Me lo dijo. Me dijo es que ¿Sabes lo que pasa? Que a partir del año yo puedo llegar a ser infinita. El confesionario no es solo un show, un intermedio para el espectador del concierto. Es material para vídeos virales, material distinto en cada concierto que da la sensación de que ahí pasan cosas increíbles. Hay que ir. La oferta se ha multiplicado, parece que hay más ganas de concierto que nunca. Pero hasta las giras no son lo que eran. Todo es mucho más complejo, más sofisticado. Todo está cambiando. Francisco Gá Hola. Hola.
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¿Qué tal?
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Francisco Gamí es compañero deldiario es sección de cultura. Lleva un tiempo rascando en este tema de los conciertos. Ha publicado diferentes artículos. Francisco antes de ir a un concierto, por empezar por algún sitio, hay que comprar la entrada. Y hablemos de eso. Se está convirtiendo a veces en una odisea que cabrea un poco a la gente. Cada vez es más difícil, parece. ¿Por qué?
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Pues sobre todo porque hoy día ir a un concierto de tu artista favorito se ha convertido en un privilegio. Y es un privilegio porque cada vez es más difícil conseguir entradas para el concierto de tus sueños. Y estas posibilidades aumentan exponencialmente. Pues claro, si estás dispuesto a pagar mucho dinero. Entonces uno de los casos más recientes lo hemos visto con Rosalía en eldiario es estuvimos hablando de cómo algunos fans nos contaban que la preventa de entradas se convirtió en toda una odisea. Ya esto se empieza a ver desde 2023 con el year Lasture de Taylor Swift, pues la página de Ticketmaster colapsó debido a la demanda y fue entonces cuando se empezó a popularizar el método de códigos que consiste en que si te registras y tienes suerte pues te mandan un código exclusivo y supuestamente único para acceder a la preventa y tener más opciones. Pero claro, supuestamente único porque por ejemplo en el caso de Rosalía la gente se quejó de que este código fue el mismo para la mayoría de personas y al final se acabó difundiendo en redes sociales. También estamos viendo cómo hemos pasado a estar en manos de los bancos para ir a un concierto. El banco Santander por ejemplo cuenta con alianzas Universal Live Nation, Los 40, Madcool y básicamente es esencial para acceder a la preventa, lo cual mucha gente evidentemente considera que de esta forma se está discriminando a los fans. No fue el caso por ejemplo de los conciertos de Taylor Swift, pero sí fue el de otros artistas como Karol G, Lady Gaga, Jennifer Lópe y Aitana. De hecho Aitana es precisamente una de las grandes apuestas del Santander que directamente cuenta con una tarjeta propia de prepago dedicada a la cantante.
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Hay una sensación de caos en la venta de entradas que yo no sé si vincular a que bueno, pues ahora viene gente de fuera de las ciudades a los conciertos y por tanto hay que hacer venta online en vez de hacer una cola ante un estadio o tiene que ver con una gestión completamente diferente de lo que es la entrada o del precio de la entrada. No sé a qué responde todo este caos.
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Pues en realidad todo influye, Yo creo que evidentemente las empresas de venta de entradas pues sí que se están beneficiando un poco de todo esto. Lo pudimos ver recientemente con el caso de Kanye West, que al final estará este verano en Madrid y durante la preventa los fans pudieron ver el precio de las entradas y ocurrió que dos días más tarde, cuando ya fue la venta general, pues la gente pudo ver que evidentemente los precios de las entradas eran más bajos. Entonces también esto es una cosa que utilizan las empresas para ver si va a haber mucha demanda, si va a haber poca. Y la gente que ya había comprado una entrada para Kanye West por un precio, pues luego se dio cuenta de que esa misma entrada más tarde se vendió más barato porque seguramente la empresa se dio cuenta de que si no bajaba los precios costaría más llenar el recinto. Cada vez es más común lo que conocemos como precios dinámicos, que al final es cuando tú entras a comprar las entradas, vas viendo en tiempo real cómo el precio va cambiando según la demanda, según la gente que está conectada intentando comprar. Estos precios dinámicos hacen que una misma localidad pueda pasar de costar 100 euros a incluso aumentar hasta 500 euros.
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Francisco, te quiero preguntar por algo que he escuchado y que he leído varias veces, por ejemplo sobre Aitana, sobre Lola Índigo, también lo dice C. Tangana, creo, en aquel documental que hizo sobre su gira. Dicen que no ganan dinero con un concierto, que hacer un concierto en el Santiago Bernabéu o un estadio así grande, el Metropolitano, no les da dinero, que no es tan rentable. Esto no tiene mucho sentido. ¿Por qué hacen esa apuesta, ese despliegue, si no es muy rentable?
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Claro, esto fue algo que se debatió mucho el verano pasado, que fue cuando tanto Aitana como la Índigo celebraron estos conciertos en estadios. Y lo que más sorprende del tema es que ellas mismas cuando promocionaban estos conciertos, en las entrevistas, incluso antes de que se celebraran los conciertos o de que se pusieran a la venta, ya iban diciendo que estos conciertos que los hacían por amor al fan, pero que no los hacían para ganar dinero. Claro, evidentemente a todo el mundo le explota la cabeza el pensar que un artista de la talla de Aitana, Lola Índigo, esté dispuesta a organizar un concierto en un recinto tan grande como un estadio a sabiendas de que no va a ganar dinero. Evidentemente en un artista como Aitana, Lola Índigo, no tiene sentido que hagan conciertos en estadios, sobre todo cuando están acostumbradas a llenar distintos recintos por distintas ciudades de España. ¿Esto tiene sentido? A lo mejor si estamos hablando de artistas como Olivia Rodrigo, Billie Eilish, que solamente ofrecen dos conciertos en determinados países y para poder albergar el mayor número de público, pues sí que les conviene celebrar su concierto en un recinto de este tamaño. Pero entonces, ¿Por qué lo hacen? Principalmente lo hacen porque esto aumenta evidentemente su caché, su estatus como artista. Cuando el verano que viene Aitana o Lola Índigo vayan a un festival, su promotora ya no tendrá que decir que Aitana Lola Índigo vende 15 mil entradas, sino que vende un Metropolitano y que vende 70 mil entradas.
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A lo mejor el concierto en sí no es rentable, pero hay toda una operativa comercial alrededor del concierto que sí produce mucho dinero.
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Claro, porque toda esta burbuja que se ha generado con los conciertos va principalmente derivada por el FOMO, el FOMO que siente la gente a tener que estar en el evento del año, a tener que estar en el sitio o a tener que estar en la foto que al día siguiente va a estar colgada en todas las redes sociales. Esto provoca que a la gente ya le dé igual si el concierto es bueno, si se escucha bien o directamente si no estamos hablando de un concierto, ya da lo mismo, porque la gente lo que necesita es estar en el sitio, la gente necesita estar en la foto. Y esto ha provocado que por ejemplo, Aitana el año pasado cuando promocionó su último disco, hiciera una listening party. Una listening party consiste en estar junto al artista y escuchar el disco que está a punto de sacar o que ya ha sacado. Ella además lo hizo cobrando. Si tú eras fan y querías estar en la listening party del nuevo disco de Aitana, tenías que pagar 16 euros. Esta listening party se celebró en el Movistar Arena y no era un concierto, literalmente estaba Aitana allí con un altavoz al lado y ella ponía las canciones, ni siquiera cantaba y te las explicaba un poco. Esto además llama la atención porque las alicinic party no las ha inventado Aitana, llevan muchísimos años haciéndose y siempre han sido gratuitas. Al final era un regalo para compensar al fan y que normalmente se elegía aleatoriamente, el artista quedaba con el fan o incluso los invitaba a su casa y les ponía el disco. Esto lo ha hecho Taylor Swift, lo ha hecho Billie Eilish, o sea, es una cosa que se venía haciendo, pero jamás cobrando. Seguramente en cuanto que la discográfica se ha dado cuenta de que también se puede beneficiar económicamente de esto, pues ha empezado a celebrar listening parties con las que también hay que pagar.
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Voy a saludar a otro compañero que ha indagado también en otro aspecto para mí sorprendente de esta industria de los nuevos conciertos, Ricardo Ruiz Varo. Hola, Ricardo.
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Hola Juanló, ¿Qué tal, Ricardo?
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Hay muchos métodos nuevos para maximizar beneficios alrededor de los conciertos. Pero háblanos de una cosa concreta, del modelo regional, residencias, que en fin, podríamos llamar más bien modelo Shakira, para no faltarle el respeto a las auténticas residencias artísticas. Pero bueno, ¿En qué consiste este modelo qué quiere hacer Shakira?
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Pues mira lo que va a hacer Shakira en el mes de septiembre, en vez de hacer una gira europea para terminar Las mujeres ya no lloran, el tur en el que ha estado girando por todo el mundo durante los últimos años, ha decidido crear lo que ha llamado la residencia europea. Es decir, se va a construir un recinto para ella sola, llamado el Estadio Shakira, con capacidad para unas 50.000 personas, y va a ofrecer 11 conciertos en el mes de septiembre. Esto lo va a realizar en el Iberdrola Music, que es el recinto donde se celebra el festival Madkul, un descampado en el polígono Marconi, entre el barrio de Villaverde en Madrid y la localidad de Getafe. Y el recinto, además del propio escenario, va a tener como una zona de con ofertas gastronómicas, con actividades de ocio, stands de marcas, etc. Vamos, todo un parque temático al que de hecho lo va a llamar Parque Macondo.
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Claro, es mucho más cómodo, por tanto más barato para cualquier artista no tener que moverse. La cuestión es si además es mucho más rentable.
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Claro, es mucho más rentable. Tú ten en cuenta que ella va a poder ofrecer un show mucho más potente, con muchos más efectos especiales, con mucha más experiencia, aparte del propio concierto, gracias a poder construirse desde cero un recinto del que no se va a tener que mover. Esto le va a salir mucho más barato que si tuviese que llevar de un país a otro todo este tinglao, por así decirlo. Además, al construir este recinto desde cero, todos los ingresos secundarios también van a ser suyos. Es decir, el fee que les pida a los food trucks que estén dentro del recinto va a ser completamente para ella. La recaudación del merchandising, y una cosa también muy importante dentro de todo lo que tiene que ver con eventos musicales, es que la recaudación de las barras de bebida también va a ser íntegramente para ella. No sólo va a ser mucho más cómodo a nivel logístico, sino que a nivel económico es todo un negocio redondo para ella.
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Por lo que estás contando, Ricardo, esto es como un festival con un despliegue técnico, escenarios, maquinaria, logística de festival. En realidad solo actúa un artista.
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Claro, al final Esto es un festival, pero solo de Shakira. Los festivales, o mejor dicho los macrofestivales están apostando también por este modelo masivo de meter cuantas más personas mejor y con muchísimas ofertas complementarias a la propia música. Aquí podríamos decir incluso que Shakira se está montando su propio Shakira Fest o Shakira Sound, como quieras llamarlo. Pero fuera de bromas, también tiene un peligro a nivel logístico, claro, es un recinto acostumbrado a alojar a más de 50.000 personas, pero que entran y salen escalonadamente. Es decir, estos seguidores que vienen a ver conciertos al Mad Cool van a ver los shows que les interesan. En el caso de la residencia europea de Shakira, vienen todos al mismo concierto, todos se van a ir a la vez cuando termine el concierto. Y habrá que ver si esto no crea problemas logísticos con el transporte, aglomeraciones y quejas vecinales que ya ha ocurrido con otros eventos similares en este mismo espacio.
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Entiendo que esto se hace porque se tienen datos y ejemplos y precedentes de que esto va a salir bien. A la gente le encaja este modelo. La gente está dispuesta a viajar y no recibir en su ciudad a un artista y a vivir una especie de experiencia total alrededor de un solo cantante, Una sola cantante.
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La música en directo está viviendo un momento de crecimiento sin precedentes. Pero sobre todo aquí lo que veo es un cambio de cómo se consume la música en vivo hoy en día. Hay muchos fans que ya no solo van por el concierto, sino por la experiencia que rodea a la propia música. Quieren grabarlo, quieren publicarlo en sus redes sociales y sobre todo quieren formar parte de un evento único. Es muy fácil de hacer cuenta en este sentido. Si vemos la tabla de precios para estos 11 conciertos, la entrada más barata cuesta unos 75 euros, con los gastos de gestión incluidos. Esto es en la grada más alejada al escenario. Está por ver cómo se verá desde allí el show. Y la entrada VIP más cara puede llegar a los mil euros. El otro día hablé con un chico de 18 años de Ibiza que llevaba sin ver a Shakira desde que tenía nueve años, o sea, desde la última vez que estuvo Shakira actuando en España, y dice que había conseguido entradas para uno de los conciertos por 97 euros. Aparte de la entrada, tenía que comprarse el vuelo, buscar alojamiento y todo lo que iba a gastar allí de comida, cena, más todo lo que ofreciese ese parque Macondo, pues calculaba que mínimo unos 500 euros le iba a costar el fin de semana. Entonces aquí se abre el que yo creo que es el mayor debate y el más interesante en torno a la residencia. ¿Este tipo de modelos que concentran tantas fechas en un mismo lugar y permiten una experiencia mayor, hace exactamente eso? ¿Amplía la experiencia de la música en directo o la limita solo para aquellos que pueden permitirse pagarla?
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RICARDO Ruiz VARO Compañero Gracias.
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Muchas gracias a ti,
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Francisco. Vuelvo contigo. Terminamos. ¿Qué se le puede pedir hoy a cambio de todo este nuevo mercado del concierto a un artista cuando actúa en directo? Porque antes ibas a Madrid o a Barcelona a ver a esos artistas que pasaban en su gira europea por una ciudad y tenías que viajar para verlos, pero ahora estamos hablando de artistas que van a hacer 10 conciertos en España, pero los hacen todos en la misma ciudad y eres tú el que tiene que invertir para desplazarte. ¿Qué podemos exigir? ¿Qué mínimo podemos exigir a un artista para que todo esto merezca la pena?
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La gente lo que quiere es pasar una buena experiencia y por eso lo que yo creo que el fan demanda es que su experiencia sea única, que además sea una experiencia irrepetible. Los artistas yo creo que también han captado esto y lo podemos ver por ejemplo en la última gira de Rosalía, con esto nuevo que ha inventado del confesionario, que va muy con la estética del disco y al final ella en cada concierto lo que hace es que sube a un famoso para que al final le cuente una anécdota o tengan como tres o cuatro minutos de charla. Simplemente con hacer esto el fan ya sabe que su concierto es irrepetible, porque aunque en los demás conciertos el set list, la lista de canciones sea la misma, ya simplemente estos tres minutos o cuatro minutos de concierto son diferentes a todo lo demás. Los artistas también apuestan mucho ahora por las canciones sorpresa, es decir, te cantan siempre las mismas 20 canciones que cantan en todos los recintos, pero hay dos que las van modificando según la fecha, según la ciudad, para que el fan tenga la sensación de que le ha cantado una canción que no va a cantar al resto de la gente. Entonces ahora lo que la gente demanda o lo que la gente pide es que su experiencia sea única e irrepetible.
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FRANCISCO GAMIZ Compañero Gracias, gracias.
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Y antes de marcharnos, hasta la fecha, Kit Digital ha concedido más de 937.000 ayudas a pymes y autónomos para digitalizar sus negocios. Kit Digital es un programa del Gobierno de España gestionado por RED. Es entidad adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, que cuenta con la Cámara de Comercio de España como entidad colaboradora. KIT Digital está financiado por la Unión Europea a través de los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, cuyo objetivo es impulsar la digitalización de pymes y autónomos de todos los sectores.
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Esto es Un tema al día. El podcast deldiario es Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Hazte socio Haztesocia en eldiario es unsocioaldia. Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santonja, Lucía Martín, Izascum Pérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juanlu Sánchez. El lunes, otro tema.
Podcast: Un tema Al Día
Host: Juanlu Sánchez (elDiario.es)
Date: May 29, 2026
This episode analyzes how live music concerts are transforming in Spain and globally. The focus is on the new complexities surrounding ticket sales, artist strategies, and event formats—from viral on-stage moments to festival-like residencies—illustrating how the experience of attending a concert has become more exclusive, expensive, and multi-dimensional.
Juanlu Sánchez discusses these changes with culture journalists Francisco Gamiz and Ricardo Ruiz Varo, exploring why concerts have become high-demand, high-cost spectacles, and what fans can now expect or demand from these events.
“El confesionario no es solo un show, es material para vídeos virales, material distinto en cada concierto que da la sensación de que ahí pasan cosas increíbles.”
— Juanlu Sánchez (01:15)
"Ir a un concierto de tu artista favorito se ha convertido en un privilegio... si estás dispuesto a pagar mucho dinero."
— Francisco Gamiz (02:45)
"Estos precios dinámicos hacen que una misma localidad pueda pasar de costar 100 euros a incluso aumentar hasta 500 euros."
— Francisco Gamiz (05:38)
“Esto aumenta evidentemente su caché, su estatus como artista.”
— Francisco Gamiz (06:53)
"Va a poder ofrecer un show mucho más potente, con muchos más efectos especiales, con mucha más experiencia, aparte del propio concierto..."
— Ricardo Ruiz Varo (11:21)
“Lo que yo creo que el fan demanda es que su experiencia sea única, que además sea una experiencia irrepetible.”
— Francisco Gamiz (16:11)
The episode reveals that concerts have evolved from musical events to elaborate, multi-sensory experiences marked by exclusivity, sophisticated pricing, and viral potential. The industry pivots toward maximizing profit not only from ticket sales but from the entire ecosystem—merchandising, food, and “experiences.” A key concern emerges: as concerts become more extraordinary for those who can attend, are they leaving many fans behind?
For listeners: The modern concert is less about music alone, and more about being part of a unique, one-time event—if you can afford it.