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Confinamiento, desalojo, mensajes masivos al móvil, nuevas formas de entender las emergencias, de intervenir sí, para salvar vidas. Y un cambio de actitud en algunos de los que hablaron de libertad, economía y privacidad como valores más sagrados que la vida. Soy Juan Luis Sánchez, hoy en un tema al día. De la pandemia a Grazalema. ¿Cómo hemos cambiado? ¿Una cosa antes de Hola, soy Ignacio Escolar, director de eldiario? ¿Es el periodismo valiente solo es posible cuando detrás hay personas comprometidas que lo sostienen? Ayúdanos a seguir haciendo investigaciones exclusivas y a blindarnos ante los poderosos para seguir contándote lo que otros no quieren que sepas. Hazte socia, hazte socio. En eldiario es Barra Socio. Borrasca, Leonardo. Borrasca, Marta. Borrasca, Nils. Una sucesión de temporales de lluvia ha atravesado España en las últimas semanas. Han generado problemas en todo el país, sobre todo en Extremadura y en Andalucía, sobre todo en la sierra entre Cádiz y Sevilla.
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Existe orden de desalojo.
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Es necesario que recojan aquello que es.
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Imprescindible para pasar esta noche. Medicina o semejante.
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Hemos visto a la policía evacuando por orden política barrios enteros. Por ejemplo en Córdoba, por ejemplo, en Ubrique. El caso más mediático ha sido Grazalema. Se decretó la evacuación obligatoria del pueblo entero. Los acuíferos subterráneos estaban tan llenos de agua que salía a borbotones por cualquier esquina, hasta por los agujeros de los enchufes de algunas casas. Unas dos mil personas llevan ya cinco días durmiendo fuera del pueblo. Algunas en refugios improvisados en localidades cercanas. El responsable político de esas evacuaciones de casi 7.000 personas en apenas unas horas, quien dio la orden, fue el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
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Y por favor, cuando se dé una orden de evacuación y vayan los cuerpos de seguridad y Fuerza del Estado, Policía Local, Guardia Civil o Policía Nacional, hagan caso porque su vida corre peligro.
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La Junta de Andalucía está gobernada por el PP y no ha dudado esta vez. Se enviaron alertas a los móviles, se cancelaron las clases, se confinaron barrios a donde la ayuda no podía llegar. Se obligó a la gente a desalojar un pueblo entero. No a la gente que tenía problemas en casa, sino a todo el mundo, por si acaso. Nadie ha protestado por estas medidas en nombre de la libertad. Nadie se ha llevado las manos a la cabeza porque se pronuncien palabras como orden de desalojo, confinamiento o evacuación. Nadie se ha atrevido a decir lo que Sí decían en 2020 con la.
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Pandemia, porque ustedes han sido incapaces, en fin, de acabar con este masivo arresto domiciliario. Pero algunos parece que se sienten muy capaces de convertir a España en una gigantesca cárcel chavista que funcione con cartillas de racionamiento.
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Nadie se ha tomado la crisis a la ligera, como Sí pasó en 2024 con la Dana de Valencia.
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De momento no se tiene constancia de daños personales a esta hora de la mañana. Sí de vehículos atrapados, así como una vivienda inundada en el municipio de Turís con cabras, que al parecer las cabras se habrían ahogado.
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Y nadie dice hoy lo que se dijo antes, aún en septiembre de 2023 cuando una dana golpeó también el centro de la península y se produjo el primer envío de ese sistema. Es Alert de mensajes a los móviles. Un periodista de referencia para la derecha, Jorge Bustos, escribió en ese ¿Qué coño es este pitido orwelliano en cada móvil, por mucho que llueva? ¿Cuál es el siguiente paso de la intrusión del Estado en la privacidad del ciudadano? Aquel tuit de Jorge Bustos que luego borró, no era simplemente un patinazo personal. Representaba la actitud política de la derecha en ese momento. Tan solo tres años después, o cinco desde la pandemia, ya nadie dice estas cosas en caso de emergencia. Cómo hemos cambiado. Cómo han cambiado. ¿Será por la ciencia? ¿Será que vuelven a confiar en la ciencia? ¿Será por la dana? ¿Será por las barbas remojadas de mazón? ¿Será por el juicio por homicidio imprudente por la mala gestión en Valencia? Raúl Rejón.
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Hola, Hola. ¿Qué tal? ¿Cómo estáis?
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Raúl Rejón es periodistadeldiario. Es especializado en políticas de medio ambiente, cambio climático. Raúl, vamos a empezar por algo básico, algo que no está en debate en este capítulo. Y es que una alerta a tiempo, medidas preventivas drásticas e incluso simbólicas son importantes y merecen la pena porque salvan vidas.
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Es un asunto que, por ejemplo, la Organización Meteorológica Mundial tiene como muy aquilatado. Lo útil que es las alertas y lo útil que es, dentro de esas alertas tempranas, ponerle nombre a los fenómenos meteorológicos, a los huracanes, a las borrascas, porque eso crea una conexión, parece ser mental o social, con el asunto. Se presta atención y se está más atento a las indicaciones de prudencia por parte de las administraciones. Es una cosa que se ha visto muy fehacientemente en sitios donde ocurren fenómenos meteorológicos adversos muy fuertes, como por ejemplo los huracanes en las zonas del Caribe, pero también en el sureste de Asia, cómo el hecho de poner nombre y que de esa manera las alertas tempranas funcionen mejor salva vidas. Así de una forma dicha, sencilla, pero muy real.
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Bueno, hoy no hablamos de si alerta bien o alerta mal, porque está claro, sino de cómo la política, específicamente la derecha, se ha relacionado con el papel del Estado en casos de emergencia. Y creo que es inevitable empezar por la pandemia, Raúl, porque ahí creo que se fragua una cultura política, una idea, sobre todo en Madrid, pero que impregna ideológicamente a toda España y es que en caso de emergencia el Estado no puede ser drástico.
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La pandemia lo que puso en evidencia es una cosa que yo también diría que ya estaba antes y que luego se ha exacerbado mucho, efectivamente, la idea de no aguar la fiesta. ¿Y qué es la fiesta? La fiesta es el movimiento económico que favoreciera políticamente, como por ejemplo el poder salir a tomar cañas a pesar de que te estaban diciendo que había que evitar la circulación del virus. Y a partir de eso sí que lo veo bastante reforzado esa idea con los avisos, en este caso ambientales o meteorológicos, que es lo que vimos en algunos casos después del confinamiento. Y no hagáis nada que vaya a volvernos otra vez a detener la maquinaria, el movimiento, salir a trabajar, salir a mover la economía. Y podemos decir que hasta la dana.
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De Valencia, ahora llegamos a Valencia porque es inevitable pensar en estos dos puntos, la pandemia y la dana de Valencia. Pero hay otros capítulos de esta historia que son importantes, aunque recordemos menos. Por ejemplo, enero de 2021, año 2 de pandemia, de hecho una gran nevada en Madrid. Filomena, ¿Cómo recuerdas tú la actitud política en aquel momento? ¿Raúl?
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Claro, Filomena, que fue en el año 2021, tuvo una cosa muy peculiar, que era una una nevada muy fuerte que afectó a Madrid, con lo que eso capta la atención general y luego se produjo una ola de frío que hizo que la nieve no se fundiera y se quedó Madrid de lado durante un montón de días. Fue bastante peculiar. Y tuvimos un primer ejemplo de lo que todavía era una situación quizá de no mucha conciencia, porque el Ayuntamiento de Madrid, en este caso de José Luis Martínez Atmeida, dijo que estaba perfectamente preparado para el problema que se venía con las previsiones de la emetida. Y luego hubo problemas, hubo problemas de tráfico, hubo problemas de transporte público. No fue una cosa nada trágico, pero sí creó bastante caos en la ciudad. Y la reacción inmediata fue culpar a la EMET de que sus previsiones no habían sido acertadas y que además había sido una cosa mucho más allá de lo que habían previsto. Almeida utilizó un símil, dijo que es como si hubiesen vaciado camiones de nieve de aquí a Bruselas. No sé cómo pudo hacer ese cálculo para decir que la EMET había sido poco precisa, se había quedado cortado. Entonces ellos por eso no tenían la culpa.
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Vamos ahora a 2023, queda un año todavía para la Dana de Valencia y es el momento en el que se empieza a probar por primera vez la alerta a los móviles en caso de emergencia, el famoso es Alert. Raúl, recuérdanos cómo es ese momento, ese pitido orwelliano que decía Jorge Bustos, en el que la derecha reacciona, esa misma derecha que venía de hablar de gobierno autoritario en pandemia, reacciona a este sistema de preaviso.
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Había una previsión de la AEMET de lluvias muy fuertes en la zona centro, sobre todo podía afectar a Madrid, y de repente sonó en los teléfonos el mensaje de les Alert, que es un pitido fortísimo. Ahora todos estamos familiarizados con él, pero yo personalmente casi me da un colgorazón al escucharlo. Eso es cierto. Reacción de ciertas terminales mediáticas y políticas fue acusar al ejecutivo central de haber hecho un acto orwelliano, en palabra de algunos, de control de población para confinar a la gente. Luego una recogida de cable importante porque ese mensaje fue emitido por la autoridad competente, que en ese caso era la Comunidad de Madrid, dirigida por Isabel Díaz Ayuso. Pero eso fue un poco la primera reacción así vote pronto contra el Ejecutivo por pensar que se estaba intentando hacer unas acciones de medidas de control social, que es como lo llaman ellos. El hecho de pedirte por favor que no te muevas de casa, que seas prudente, que no cojas el coche, que solo desplazamientos imprescindibles porque se viene una precipitación muy fuerte y eso puede derivar además en riadas, ocupaciones de la carretera, los puentes, los ríos se desbordan, etcétera. La lluvia cayó un poco desplazada fuera de la ciudad de Madrid. Hubo muertos en la parte sur de la Comunidad de Madrid por el tema del agua, pero eso pareció que no había importado tanto en esta ocasión. Una reacción bastante inapropiada, podríamos decir ahora con los ojos que tenemos ahora. No solamente esas terminales. Por ejemplo, recuerdo al propio alcalde José Luis Martínez Almeida de Madrid diciendo que por favor, que la EMED tenía que ser más cuidadosa porque luego no había sido tanto, como quejándose de que no hubiese pasado nada, casi podríamos decir. Incluso el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, hizo también ese tipo de comentarios sobre que pedía prudencia pero también rigor, porque podía haber consecuencias sociales y económicas, una vez más por el hecho de pedir a las personas, a los ciudadanos, que se pudieran quedar en casa, en este caso una tarde, porque había previsión de aviso rojo por parte de la EMET.
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Todo este clima político cambia, empieza a cambiar. Gran punto de inflexión, ya lo hemos dicho con la DANA de Valencia en octubre de 2024. Creo que hasta podríamos intentar precisar el momento exacto, el minuto en el que todo cambia. Con Mazón desaparecido, la consellera en el centro de emergencias consulta aquella tarde con el jefe de gabinete del presidente. No sabe qué hacer. Le dice por WhatsApp que hay desbordamientos por toda la provincia, que la cosa está muy, muy mal, dice literalmente, y que quiere decretar el confinamiento. El jefe de gabinete de Mazón salta como un resorte ante la palabra maldita y a las 7 y 54 minutos de la tarde escribe una frase dividida en varias líneas de WhatsApp, como con prisa para atajar aquella salo de confinar nada. Por favor, calma, Raúl. La palabra confinamiento estaba prohibida para la derecha.
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Parecía que era la anatema absoluta por parte especialmente de la derecha y de la ultraderecha. La palabra confinamiento, contrapuesta a la libertad de yo hago lo que quiero, ya soy mayor para hacer lo que quiera. Ese mensaje por parte del jefe de gabinete condensaba toda esa idea de no nos estropees aquí la maquinaria, bajo ningún concepto nos hagas a nosotros administración, en este caso del Partido Popular, decir que vamos a confinar a la población por mucho peligro que haya, porque eso es lo que sería propio del Ejecutivo central, al cual estamos menoscabando constantemente. Esta es un poco la idea que estaba ahí, desde luego, y luego salió lo que salió.
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Fíjate, Raúl, que yo creo, es mi sensación personal, que sin la pandemia no hubiéramos tenido ninguna polémica, debate político sobre el envío de mensajes de alerta. Y sin esa tensión política, una consejera de Emergencias se habría atrevido, no sé si a confinar, pero desde luego a enviar un mensaje sin necesidad de consultar Amazon si no aparece. Y la historia de aquella tarde podría haber sido muy diferente.
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Yo creo que había un temor a aparecer como una administración que porque iba a haber lluvias se iba a confinar a la población, que eso no era propio de su propuesta, por contraponer con el Ejecutivo central, que era el que nos había confinado durante la pandemia. Y también creo que ahí subyacía otro asunto y es el menoscabo o el desprestigio al que se ha estado sometiendo por parte también de ese espectro político a la propia Agencia de Meteorología, con ataques muy fuertes respecto de sus previsiones tanto de calor como de lluvia, en la idea de que son también un tentáculo del Gobierno para hacer el control social, imponernos la agenda verde, imponernos la idea de que hay un cambio climático, de que eso trae una serie de consecuencias. Ha habido un menoscabo de la Agencia durante meses y eso también yo creo que subyace a la hora de bueno, dicen que va a llover, pero esto es lluvia, estamos acostumbrados, esto es la Comunidad Valenciana, la gota fría es consustancial a nuestra región y sabemos cómo manejar esto y eso va creciendo y cuando quieres deshacerlo, es un nudo que no supieron deshacer.
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Y esto también ha empezado a cambiar, ¿No, Raúl? Hemos visto durante este año y medio, desde La Habana de Valencia a la propia Generalitat Valenciana mandar varias alertas ya de previsión de tormenta. Han sabido leer y han sabido aceptar las alarmas de la AEMET.
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Claro, ha sido un cambio radical. Incluso a las pocas semanas después de la DANA de la Comunidad Valenciana, la Junta de Castilla y León mandó un es alert por unas nevadas en la zona norte. Ahí en León había cambiado la situación en lo que tú dices ahora la propia Generalitat ha mandado diversos es alerts con previsiones fuertes, pero que desde luego no eran tan intensas como las que habían sucedido en octubre de 2024. Y en estos últimos tren de borrascas que hemos tenido, lo que comentaba la AEMET, parece que no se le discute las previsiones ni los niveles de aviso. En Andalucía se ha referido a los avisos de la AEMET constantemente para pedir que la gente no salga. Lo triste, mi reflexión es que haya tenido que ser porque más de 200 personas se murieron casi de golpe y ahogadas en la Comunidad Valenciana y en Albacete también por estas lluvias y quizá por no haber tomado unas decisiones más prudentes en ese momento.
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Raúl, vamos terminando. Como no hay polémica política, pues hay debates que no estamos teniendo, pero los hechos sí son relevantes. ¿Vamos a tener que acostumbrarnos a cada vez más desalojos de poblaciones o de barrios enteros por emergencias climáticas cada vez más frecuentes?
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Pues yo creo que sí, que nos tenemos que acostumbrar gracias a tener esa conciencia en el cual vamos a tener que desalojar y luego vamos a volver a casa. Una imagen que cada vez también es más habitual, por ejemplo en Estados Unidos cuando tienen un tornado, un huracán o en otros sitios donde en el sureste asiático donde si pueden evacuarlos algún sitio seguro que a veces no se puede. Es una imagen que ya está más o menos normalizada y aquí pues nos va a tocar también normalizar que de vez en cuando haya que tomar estas medidas de un desalojo puntual para salvar vidas a un lugar seguro, a un refugio, para luego volver. Porque lo que no parece que vaya a frenar es el cambio climático, por mucho que se empeñen en obviarlo, negarlo, mitigarlo, minusvalorarlo, porque no atiende a esas razones, atiende la razón de lo que estamos viendo que está ocurriendo Y ahí.
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Ya es la última. Raúl. Siempre va a ser mejor un político que aunque antes pensara lo contrario, aunque antes bueno, bueno, cuidado con las alertas, como es el caso de Juanma Moreno, acabe asumiendo la realidad como en el caso de la Generalitat Valenciana, aunque sea porque no le queda más remedio.
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Sí es un cambio radical, un cambio para bien. En este caso hay que decir antes es cuando estaba actuando de forma imprudente y ahora es cuando está actuando de forma prudente. Parecía que era malo el que al final no pasara nada. No ha sido para tanto. Y yo añado no ha sido para tanto porque no estamos contando cadáveres. Creo que esa es la idea de no contar cadáveres. Es muy triste que la presión o el miedo a tenerse que enfrentar a una magistrada o incluso a un juicio de orden penal sea lo que haya movilizado estas acciones de prevención, porque ya estaban encima de la mesa, porque todos los elementos para hacerlo, los estudios, las evidencias científicas, ya estaban delante de ellos y estaban puestas y propuestas. Y no es hasta cuando han visto un perjuicio casi personal cuando se ha puesto un poco en marcha el Plan General de Prevención. Pero bueno, bien está. Si. Nos ahorra sufrimientos en el futuro.
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Raúl Rejón, compañero, Muchas gracias.
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Gracias a vosotros.
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Esto es Un tema al día. El podcastdeldiario es Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Hazte socio. HazteSocia Eneldiario es unsocioaldía. Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santoja, Lucía Martín e Iz Ascún Pérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juanlu Sánchez. Mañana otro tema.
Podcast: Un tema Al Día (elDiario.es)
Host: Juanlu Sánchez
Featured Guest: Raúl Rejón
Date: 12 de febrero, 2026
En este episodio, Juanlu Sánchez explora cómo ha cambiado la actitud política y social en España hacia las medidas de emergencia, desde la pandemia hasta los recientes desalojos por motivos climáticos en Grazalema. Con el periodista Raúl Rejón, especialista en medio ambiente, analizan cómo la sociedad y, especialmente la derecha política, han pasado de criticar las restricciones y alertas estatales a aceptarlas (o, al menos, no oponerse abiertamente) tras recientes catástrofes naturales y graves consecuencias humanas.
Sobre la función social de las alertas:
“Lo útil que es… dentro de esas alertas tempranas, ponerle nombre a los fenómenos meteorológicos… porque eso crea una conexión… y se está más atento a las indicaciones…”
— Raúl Rejón [05:12]
Crítica a reacciones políticas al principio:
"¿Qué coño es este pitido orwelliano en cada móvil, por mucho que llueva? ¿Cuál es el siguiente paso de la intrusión del Estado en la privacidad del ciudadano?"
— Jorge Bustos, citado por Juanlu Sánchez [03:48]
Sobre la negativa a confinar:
"Por favor, calma. La palabra confinamiento estaba prohibida para la derecha."
— Juanlu Sánchez [12:00]
Reflexión sobre el cambio obligado por la tragedia:
“Lo triste… es que haya tenido que ser porque más de 200 personas se murieron casi de golpe… por no haber tomado unas decisiones más prudentes en ese momento.”
— Raúl Rejón [14:53]
Sobre la nueva normalidad climática:
“Creo que sí, que nos tenemos que acostumbrar… a desalojos puntuales para salvar vidas…”
— Raúl Rejón [15:58]
Sobre la política y el cambio:
“Sí es un cambio radical, un cambio para bien… Parecía que era malo el que al final no pasara nada. No ha sido para tanto. Y yo añado no ha sido para tanto porque no estamos contando cadáveres.”
— Raúl Rejón [17:05]
El episodio ilustra de manera clara y con ejemplos concretos cómo una sociedad (y sus líderes políticos) pueden pasar del rechazo tajante a las medidas preventivas estatales por razones ideológicas a aceptarlas tras la experiencia (y el coste humano) de graves desastres. La nueva era de alertas masivas, confinamientos preventivos y desalojos es la respuesta pragmática a una realidad marcada por el cambio climático y la evidencia de que, hoy, salvar vidas se impone —finalmente— a cualquier otra consideración.
Voz de cierre:
"Parecía que era malo el que al final no pasara nada. No ha sido para tanto. Y yo añado, no ha sido para tanto porque no estamos contando cadáveres."
— Raúl Rejón [17:13]