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Mentiras que no ganan juicios, pero que justifican invasiones, bombardeos, secuestros y guerras. Una organización narcoterrorista para la política que se diluye sobre el papel. Una memoria que nos lleva a otros momentos de intoxicación masiva. Soy Juan Lu Sánchez, hoy en un tema al día. Del ántrax al Cártel de los Soles. Mentir, tiras de usar y tirar. Una cosa antes de Hola, soy Ignacio Escolar, director de eldiario ES. Sin prensa independiente no podrán resistir los derechos y libertades democráticas. Detrás delDiario es No hay ningún millonario ni grupo empresarial. Solo nos financiamos con la publicidad y el apoyo de más de 115.000 socios y socias. Si te gusta nuestro trabajo, apóyanos tú también. Te necesitamos para seguir haciendo un periodismo libre de presiones políticas y económicas. Hazte socia, hazte socio. En eldiario ES socio. Estados Unidos lleva mucho tiempo acusando a Nicolás Maduro de ser el líder del Cártel de los soles. Ya en 2020, al final del primer mandato de Donald Trump, el Departamento de Justicia señalaba al presidente venezolano como principal referencia de una organización para el narcotráfico hacia Estados Unidos. En esa época se publicaron noticias con estos ¿Cómo funciona el cártel de los soles? ¿La organización criminal que lidera Nicolás Maduro o Estados Unidos señala a Maduro de Venezuela y a otros altos funcionarios de narcoterrorismo a series of charges against Nicolas Maduro? The justice department alleges that running a drug gang called the Cartel of the Sunshine. Y así el Cártel de los Soles, mención a mención, se fue haciendo un hueco en el imaginario colectivo junto a otros cárteles que sí nos suenan más el Cartel de Sinaloa, las redes de narcotráfico colombiano. Pero este cartel era diferente, porque al frente estaba nada más y nada menos que un jefe de Estado, Nicolás Maduro. Y por tanto estaba justificado llamar a Venezuela narcoestado. Y un escalón más. A finales del año pasado, Trump declaró al Cartel de los Soles como organización terrorista. Listo. Maduro ya era un jefe narcoterrorista. Pero ¿Qué es exactamente el Cartel de los soles? ¿Cómo nace? ¿Cómo se vincula con el gobierno venezolano exactamente? Cuando le hicimos esta pregunta hace meses a la periodista venezolana Celina Cárquez, justo cuando Trump empezaba a bombardear narcolanchas, nos.
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Dijo el Cartel de los Óboles. Y eso es una narrativa y es una leyenda urbana. Lo que pasa es que como María Corina no ha podido llegar al poder ni hacer valer su triunfo electoral. Entonces, bueno, recurre a esto. Venezuela es solo una zona de tránsito. Claro que hay corrupción y pasa por aquí cocaína, pero no llega a Estados Unidos.
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El caso es que el 3 de enero de 2026 Estados Unidos ha asaltado varias instalaciones militares de Venezuela y ha secuestrado a Nicolás Maduro y a su mujer. El pretexto es que tienen que cumplir con una orden del Departamento de Justicia por narcotráfico. Pero una semana después del secuestro de Maduro, el propio gobierno de Estados Unidos ya rebaja la importancia. La entidad de ese cartel de los Soles en los textos de la acusación ya no es una organización jerárquica liderada por Nicolás Maduro para hacer narcoterrorismo organizado contra Estados Unidos. Ahora es una difusa red de corrupción clientelar de la que se habrían beneficiado Maduro, su esposa o su hijo. Este giro de guión nos ha recordado a 2003 puede estar usted seguro y pueden estar seguros todas las personas que nos ven que les estoy diciendo la verdad.
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El régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva.
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Estados Unidos, con George Bush hijo en la Casa Blanca, montó, ya lo sabemos, una gran operación propagandística para justificar la guerra de Irak. Esa gran operación se basaba en una gran mentira que nos contaron la existencia de armas de destrucción masiva. Esa gran mentira la llevaron incluso al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Recordamos al entonces secretario de Estado Colin Powell mostrando unas fotos aéreas de supuestas bases militares donde el régimen de Sadam Huseim almacenaba justo ahí, en esa de ahí, las armas de destrucción masiva. Y además nos hablaban de su capacidad de lanzarlas a larga distancia con misiles que tardaría muy poco en llegar. Queda para el recuerdo ese momento en el que Colin Powell, en nombre de Estados Unidos, muestra ante la Asamblea de Naciones Unidas un frasco transparente con un polvo amarillo. Dentro había supuestamente antrax, un agente químico mortal que se decía manejaba el régimen de Saddam Hussein. 23 años después de aquello, y con Donald Trump en la Casa Blanca, Estados Unidos ya no se molesta en maquillar las verdaderas razones de sus intervenciones militares. Trump quiere petróleo la lucha contra el narcotráfico queda como vago recuerdo de cómo empezó este último ejemplo de una táctica que la casa blanca ha utilizado ya muchas veces. Olga rodríguez. Hola.
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Hola.
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OLGA RODRÍGUEZ Compañera Periodista analista de Asuntos InternacionalesEnElDiario es Olga, tú viviste como periodista intensamente aquella invasión de Irak. Recuérdanos cómo fue aquella gran mentira de usar y tirar de la que nos estamos acordando hoy.
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La mentira fue la presunta existencia de las armas de destrucción masiva. Se fue combinando con otras cuestiones porque también se habló de conseguir la libertad para el pueblo iraquí y librarlo de un dictador como Sadam Hussein. Pero el eje vertebral fueron las armas de destrucción masiva. Y para ello hubo incluso informes de los servicios secretos elaborados ad hoc, y no solo de los servicios secretos estadounidenses, sino también británicos, para poder poner ese argumento encima de la mesa. Yo como periodista recuerdo que desde Bagdad, todos los días en las ruedas de prensa de los inspectores de Naciones Unidas había muchísimas preguntas formuladas por compañeros, sobre todo de medios de comunicación estadounidenses, en ese sentido, dirigidas a centrarse en la presunta existencia de las armas de destrucción masiva. Y recuerdo también cómo, off the record, algunos inspectores nos decían lo difícil que era poder mostrar que no existía algo que no existía. Hubo un informe de Reino Unido que después se supo que había sido elaborado deprisa y corriendo y se había basado en una tesis universitaria de un individuo en el que se aseguraba incluso que algunas armas procedían de Níger. Todo eso era una mentira. No es que fuera inexacto, no es que no lo hubieran comprobado lo suficiente, es que era una mentira creada ad hoc a la medida de las necesidades del momento. Tanto Bush como Bleh, como Aznar, el trío de las Azores, insistieron en la certeza de la existencia de las armas de destrucción masiva. Y después de ello, a mí siempre me ha llamado mucho la atención cómo esa mentira no importó porque la confianza de una parte del periodismo y de esos aparatos que se ponen en marcha cuando tratan de justificar otras guerras y otras operaciones militares, se mantuvo y se mantiene a día de hoy. Y lo estamos viendo nuevamente como a día de hoy hay nuevamente un discurso que se agita para justificar violaciones muy serias del derecho internacional.
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Hablamos de todo esto porque efectivamente, y a falta de saber si nos espera alguna sorpresa en el juicio a Nicolás Maduro, toda esta historia del Cartel de los Soles nos suena como un eco de aquellos años. Apenas unos días después del secuestro de Maduro, la prensa de Estados Unidos ya publica que en el informe de acusación de la justicia americana contra Maduro ya no hay tanta presencia del Cártel de los Soles, que de hecho ya no lo señala como líder de esa organización, que de hecho esa organización no es exactamente un cártel sino que podría ser más bien una red clientelar y que Maduro en realidad está acusado de conspirar contra Estados Unidos, de conspirar para el narcotráfico, de clientelismo. ¿Cómo interpretamos esto, Olga?
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Estados Unidos ha retirado la acusación sobre el Cartel de los Soles específicamente porque no puede arriesgarse a llevar una argumentación fantasiosa de ese calibre ante un tribunal, mencionando en la propia causa judicial que hay un Cártel de los Soles que no existe como tal. Esa idea ya ha tenido su utilidad para Washington durante años en los que ha sido nombrada en prensa como marco narrativo para que Estados Unidos pudiera imponer sanciones y presión diplomática y política. Y ahora ya no es necesaria. Ya no les hace falta. Maduro ya está secuestrado. Aquí no hay que centrarse tanto en el dedo que señala como en la luna. Y la luna es que ayer fue Saddam Hussein, hoy es Nicolás Maduro, pero mañana puede ser cualquier otro.
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Quizá. Oiga, la principal diferencia entre los pretextos de Estados Unidos con Irak y estos pretextos con Venezuela es que entonces había un intento por disimular, por mantener la pantomima, por presentar pruebas, aunque fueran pruebas falsas o no muy claras, por basarse en algún tipo de legitimidad jurídica. Ahora Trump no hace nada de eso. Ya nadie habla del Cartel de los Soles. A él le da igual. Él habla de petróleo.
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Sí, hay muchas similitudes con la invasión de Irak en 2003, pero también muchísimas diferencias. Para empezar, en este caso no hay una invasión. Y una de las diferencias principales, que yo las subrayaba hace unos días en el artículo que publiqué en eldiario, es es precisamente la política comunicativa. Es verdad que agitan lo del narcotráfico, pero inmediatamente Trump no puede contenerse y quiere presumir de que en realidad está buscando poder acceder a más petróleo venezolano y controlar también ese mercado. En 2003 eso no ocurrió. Se hablaba y había analistas que hablaban de que a Estados Unidos le podía interesar acceder a reservas de petróleo iraquí. También de la importancia de poder tener un gobierno afín en ese país que podía beneficiar tanto a Estados Unidos como a su gran socio, Israel, etc. Pero Bush insistió una y otra vez en el argumento de las armas de destrucción masiva y en segundo lugar, en poder llevar la democracia a Irak también como argumento para justificarlo.
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Obviamente, toda esta forma de hacer las cosas no se inventó para invadir Irak en 2003. Atención, atención. Oficiales, soldados y civiles en la comandancia están completamente rodeados por las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Sería en vano resistir. Tiene 10 minutos para deshacerse de las armas. Estamos escuchando un momento de la invasión de Panamá por parte de Estados Unidos de su ejército en 1989, que fue la última gran operación intervencionista de Estados Unidos en América Latina y que muchos expertos están recordando ahora con lo que ha ocurrido en Venezuela. Olga, ¿Hay paralelismos?
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¿Sí, hay similitudes? También hay diferencias. El principal paralelismo es la excusa, la excusa esgrimida, que es la del narcotráfico. En 1989, Estados Unidos invade Panamá, secuestra a Manuel Noriega, que por cierto había trabajado para la CIA muchos años, Estados Unidos lo acusó de narcotráfico, lo trasladó a Estados Unidos para enfrentar cargos en tribunales federales. Aquí hay una similitud clara, pero también hay grandes diferencias entre ellas que Venezuela es un país mucho más grande, con un aparato militar más fuerte y extenso. No hay en Venezuela la presencia estadounidense que había en Panamá, con funcionarios, oficiales, agentes de servicios secretos, bases militares, etc. Y además aquí Washington no se ha atrevido a impulsar una invasión militar como la que sí realizó en Panamá, donde participaron 26 mil soldados para esa invasión y para capturar a Noriega. Pero fíjate, tenemos un ejemplo más reciente con algunas similitudes y diferencias también, que es el de Honduras. El expresidente de ese país fue indultado recientemente por Donald Trump. Estaba acusado también de narcotráfico, fue arrestado por las propias autoridades hondureñas y trasladado a Estados Unidos mediante un proceso formal de extradición, cosa que no ha ocurrido con Maduro, y recientemente fue indultado. Aquí hay un doble rasero que ha sido señalado estos días. El expresidente de Honduras siempre expresó apoyo y admiración por Trump, mientras que evidentemente el presidente Maduro no es de la cuerda ideológica del trumpismo y su país es la nación con más reservas de petróleo del mundo. Aquí también hay una diferencia clara con respecto a Panamá.
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Vamos a otro momento de la historia. 10 de octubre de 1990 Congreso de Estados Unidos. Es la voz de una adolescente de Kuwait. Tiene 15 años. Habla en el Congreso contando entre lágrimas los horrores vividos en su país por culpa del ejército de Irak. Eran tiempos de Bush padre. ¿Recuerdas este caso, Olga?
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Sí. Ese testimonio fue ampliamente difundido y citado por senadores, por el propio presidente estadounidense Bush y y por muchísimos medios de comunicación. Era el testimonio de Nayira Hal, Sabah, una adolescente kuwaití de 15 años que describía entre lágrimas un hecho que aseguró que había visto con sus propios ojos. Que era como soldados iraquíes sacaban a bebés de incubadoras en un hospital de Kuwait y provocaban su muerte. Posteriormente se supo que Nayiraj era hija del embajador de Kuwait en Estados Unidos Y que su testimonio formó parte de una campaña de relaciones públicas impulsada por la organización Kuwait Ciudadanos por un Kuwait Libre, dirigida por la firma estadounidense de relaciones públicas Hill and Knowlton. Para el gobierno de Kuwait, este testimonio ha sido considerado como un ejemplo claro de propaganda desde entonces. Pero en su momento hizo su efecto con cientos de reportajes dedicados a aquella historia.
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Terminamos, Olga. Trump ha dicho hace unos días que a él le dan igual la ley internacional y el derecho internacional porque no le sirven de nada. Tenemos a un presidente de Estados Unidos que no se siente apelado por la ley, ni la internacional ni la nacional. No hace nada por disimularlo. Y además al que mentir le sale bien. No teme ser pillado en una mentira. ¿Qué solución hay?
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Trump presume de que gobierna Estados Unidos del mismo modo en que dirige su imperio empresarial. Eso significa que le gusta mostrar su fuerza, su impunidad, en un momento en el que Estados Unidos ha perdido hegemonía económica en el mundo y también hegemonía cultural. Y se ve obligado a compensarla con su fuerza militar. Y eso significa mostrar que abraza la ley del más fuerte y del más dispuesto a usar la fuerza bruta. Estados Unidos es el único país del mundo cuyo perímetro es global porque tiene bases militares esparcidas por todo el planeta y una gigantesca capacidad militar. Por tanto, la fuerza bruta es un medio para el acceso a recursos y rutas. Pero es un fin en sí mismo porque sirve para dar fuelle a esa industria armamentística con la que intenta mantener un ritmo alto de producción y consumo. Y en su pérdida del primer puesto como potencia económica, considera necesario mostrar esa fuerza, incluso dar miedo, imponer y mostrar esa impunidad. Precisamente lo que se necesita en unas circunstancias de estas características es mostrar una coordinación contundente y global en defensa del derecho internacional en contra de estos niveles de impunidad y no un servilismo ni el miedo, porque además Trump ha mostrado en repetidas ocasiones que no respeta el servilismo y la obediencia sumisa y el miedo. Tenemos mil casos que podemos enumerar. Esto daría para otro podcast pronto. Juanlu. Yo estoy dispuesta a ello, pero sería muy interesante porque ahí podríamos abordar incluso cómo se está reaccionando ante las sanciones que Estados Unidos está imponiendo contra personas de la Corte Penal Internacional, cómo reaccionó Brasil ante las sanciones que se impusieron por parte de Estados Unidos contra el magistrado que investigaba a Bolsonaro y un largo etcétera. Porque seguir vinculados a un Washington que está diciendo que está dispuesto a intervenir también en territorio europeo, eso es aceptar un escenario y un contexto que nos perjudica a todos y es tirar piedras contra nuestro propio tejado.
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Recojo el guante, así que hablaremos pronto para ese otro capítulo. Olga Rodríguez, compañera, muchas gracias.
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Un placer como siempre. Juanlu. Gracias a ti.
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Esto es Un Tema al Día. El podcastdeldiario es Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Haztesocio haztesocia en eldiario es unsocioaldía. Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santoja, Lucía Martínez, Ascún Pérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juanlu Sánchez. Mañana otro tema.
Fecha: 12 de enero, 2026
Podcast: Un Tema Al Día (elDiario.es)
Conduce: Juanlu Sánchez
Invitada principal: Olga Rodríguez, periodista y analista internacional
Este episodio examina cómo Estados Unidos ha utilizado narrativas y acusaciones (frecuentemente débiles o abiertamente falsas) para justificar intervenciones militares, sanciones y operaciones encubiertas contra líderes y estados extranjeros. El foco principal es el caso reciente de la acusación y secuestro de Nicolás Maduro bajo la supuesta existencia del "Cártel de los Soles", comparándolo con mentiras históricas como las armas de destrucción masiva en Irak o episodios de propaganda durante la Guerra del Golfo y la invasión a Panamá.
Este episodio propone una mirada crítica a los relatos fabricados por EE. UU. para justificar acciones internacionales, señalando cómo la narrativa del enemigo muta y se recicla según las necesidades políticas del momento. Desde el Irak de las armas químicas hasta el “Cártel de los Soles” en Venezuela, el episodio ilustra tanto la función instrumental de la mentira como su relativa impunidad, cuestionando el rol de la prensa, el poder internacional y el futuro ante una potencia que actúa sin disimulo ni temor al descrédito.
Escucha recomendada para entender la historia detrás de los titulares y el peligro de los relatos “de usar y tirar” en la política internacional.