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Un país que se mete en una guerra sin saber cómo va a salir y que sale aceptando la derrota. Un acuerdo que se vende como definitivo, pero que todos sabemos que Israel no va a cumplir. Un presidente al que por primera vez le falla la fuerza bruta. Soy Juanlu Sánchez, Hoy en un tema al dí el gol de Irán y la paz de Trump. Una cosa antes de empezar.
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¿Sabías que KIT Digital ha llegado a más del 92% de los municipios de España? Te cuento más. Al final del episodio.
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Estadio shi de los ángeles, estados unidos, suena el himno de irán. Sí, suena el himno de Irán en un país con el que Irán está en guerra. Esto sucedió el domingo. Estamos en el primer partido de Irán en el Mundial de Fútbol de Estados Unidos y en el minuto 31 de la primera parte. Gol de Irán. Era el primer gol de Irán en este Mundial, en ese partido contra Nueva Zelanda. Pero no era el primer gol de Irán. Ese día, horas antes, Donald Trump, apurando el plazo de verse acogiendo en su Mundial a un país con el que está en guerra, anunciaba un acuerdo de paz con Irán. Un acuerdo que es un gol por la escuadra para el régimen iraní. Según han publicado medios como la BBC, en el preacuerdo, Estados Unidos se compromete a no interferir más en los asuntos políticos internos de Irán. Se compromete a retirar las sanciones a la venta de petróleo iraní que estaban vigentes antes de la guerra. Y se compromete a pagarle a Irán 300 mil millones de dólares para la reconstrucción, una especie de indemnización por la guerra. Irán, a cambio, se compromete a no producir armas nucleares, que esto ya lo decía antes de la guerra, y a abrir el estrecho de Ormuz, que ya estaba abierto antes de la guerra. El viernes, el próximo viernes, se firma el primer documento. Todo puede acabar mal porque Israel no acaba de aceptar esta paz. Pero Trump al menos ha conseguido evitar un Mundial en guerra y sobre todo, lanzarle un mensaje a los ya podéis bajarme, por favor, los precios del combustible, que la gente se me echa encima. Y sí, están bajando. Jesús Núñez. Hola.
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Hola.
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Jesús Núñez es codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria. Jesús, así de entrada, para empezar, ¿Podemos ya por fin hablar de acuerdo de paz? ¿Se acabó la guerra entre Estados Unidos e Irán?
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Creo que rotundamente no. Necesitaríamos seguramente una nueva palabra en castellano porque acuerdo no refleja lo que estamos viviendo. En el mejor de los casos sería un memorial de entendimiento para empezar las negociaciones que pueden conducir a algún acuerdo. Añadirle además lo de acuerdo de paz en el sentido de algo definitivo que estabilice la zona, todavía es más aventurado. Por lo tanto, de momento estaríamos muy al principio del principio. Aunque en cualquier caso, si este cese se materializa y por tanto se detiene la violencia y la destrucción, bienvenido sea.
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Bueno, vamos a intentar entender lo que por ahora se sabe de ese documento, de ese memorándum, porque de entrada la sensación que tenemos es la de confirmar aquello de lo que hablamos hace ya algunas semanas en este podcast. Trump se conformaba con salir de Irán recuperando la situación anterior a declarar la guerra. Y esto es básicamente una retirada en
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términos políticos, desde luego. Lo que sabemos sin ninguna duda es que ni Estados Unidos ni Israel han conseguido ninguno de los objetivos que se había planteado cuando el 28 de febrero comenzó la fase más cruda de esta guerra. Porque no han conseguido derribar el régimen, aunque sí han eliminado al líder supremo. No han conseguido tampoco ninguna eliminación del programa nuclear iraní a través de los múltiples ataques que han llevado a cabo en el territorio iraní. Tampoco han conseguido eliminar completamente a los peones regionales que Teherán lleva utilizando desde hace muchos años, empezando por la milicia SII libanesa de Hezbollah. Y tampoco han logrado, de momento al menos, la libertad del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Luego, desde ese punto de vista, lo que vemos es un Trump desesperado por encontrar algo que pueda vender a su propia audiencia y a sus votantes ya con la vista puesta en las elecciones del próximo mes de noviembre. Si a eso le añadimos que por errores estratégicos de Estados Unidos fundamentalmente, ahora mismo Irán cuenta con una baza que antes no tenía, que es el control del Estrecho Dormuz, pues podemos entender que el régimen iraí no solamente no ha caído, sino que se ha fortalecido y radicalizado en condiciones de poder establecer cuáles serían las nuevas reglas de juego en ese proceso negociador. De todo eso, evidentemente son malas noticias para Israel y para Estados Unidos que están muy lejos de sus posiciones iniciales y que han visto muy dañada su imagen tanto militar. No han conseguido sus ejércitos de los más poderosos del planeta imponerse a una potencia media como Irán y tampoco han conseguido, ya digo, en términos económicos y en términos políticos que Irán ponga la rodilla en tierra. Luego, desde ese punto de vista, la situación es completamente distinta a la que había ese 27 de febrero.
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Jesús, si vamos al detalle de ese documento que empezamos a a conocer sobre las condiciones para la futura paz, no solo hay una retirada de Estados Unidos de algunos de sus objetivos políticos, sino que es que se compromete a abandonar toda injerencia política en Irán y de hecho a compensar económicamente a Irán por la destrucción de la guerra.
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Eso es lo que dice al menos el régimen iraní. Pero ya digo, estamos a la espera de conocer cuál es el documento realmente ya firmado por las dos partes. Pero todo apunta en esa dirección, a que Irán consigue cosas que no tenía. Y eso le plantea un enorme problema a Donald Trump para vender a su propia audiencia, a sus simpatizantes, lo que firme como una victoria incomparable con respecto a cualquier cosa que hubiera antes. Porque como digo, si en el acuerdo del año 2015 sobre el programa nuclear, en la época de Obama lo que tuvo que hacer Washington fue descongelar 1.700 millones de dólares, ahora se está hablando de 25.000 millones de dólares,- más luego cientos de miles de millones de dólares para la reconstrucción de Irán. Todo ello sin tener garantías de la eliminación del programa nuclear. Si pensamos en que tampoco va a renunciar a seguir apoyando a sus peones regionales, a Hezbollah, a Hamas, a Ansar Alá, a las Unidades de Movilización Popular en Irak y otras milicias proiraníes. Y si encima consigue retener un cierto grado de control sobre el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
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La razón, la motivación, el argumento más cosmético de Trump para esta guerra era la libertad del pueblo iraní. Se descabezó la cúpula del régimen, eso es cierto, Pero no sé, Jesús, si ahora los iraníes tienen un régimen diferente o por el contrario es el mismo, más asentado y menos debilitado.
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Pues desgraciadamente cabría decir que si antes el régimen iraní, un régimen corrupto, un régimen ineficiente, que no atendía las necesidades y los derechos de su propia población, un régimen que no tenía ninguna duda en reprimir violentamente cualquier disidencia, pues si antes ese régimen lo calificábamos como la dictadura de los ayatollah, ahora estamos pasando a la dictadura de los Pasharán, de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán, porque los Pasharan son el actor político, económico y militar más potente ahora mismo de Irán. Luego todo eso no solamente ha fortalecido sino que ha radicalizado al régimen iraní. Ya digo, con capacidad y con voluntad para seguir resistiendo. Evidentemente el argumento de que todo esto se hacía para defender los intereses de los 90 millones de iraníes queda absolutamente desacreditado. Igual que ocurrió en su día con el caso de Venezuela, la población iraní sigue quedando igual de expuesta a un régimen corrupto y represor Y no cabe imaginar que eso vaya a cambiar a corto plazo. Menos aún si como resultado de ese posible acuerdo el régimen iraní se encuentra con que descongela los fondos EEUU y si tiene que aportar dinero para la reconstrucción de las infraestructuras que ha eliminado en el propio Irán. Porque todo eso le dará todavía más margen de maniobra al régimen iraní para comprar la paz social aliviando de algún modo el malestar que hay entre su población, pero sin cambiar en ningún caso su orientación.
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Jesús, hablemos de Israel porque es que pasan las horas y está claro que va a boicotear tarde o temprano este acuerdo de paz que también le implica, le apela. Su estrategia parece ser, diga lo que diga este documento, ocupar, atacar el sur del Líbano y tirar para adelante en esta oportunidad para la guerra que le ha dado Estados Unidos. ¿En qué situación queda Israel?
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Efectivamente, creo que es fácil pronosticar, porque lo llevamos viendo así y porque lo dice sin ningún tipo de disimulos, que Netanyahu va a hacer todo lo que esté en su mano para reventar cualquier posible acuerdo. Porque Irán ha conseguido establecer como condición que debe haber un cese de hostilidades en todos los frentes y eso incluye Líbano. Lo que está intentando, evidentemente es defender a uno de sus principales peones regionales, a la milicia de Hezbollah. Luego, desde ese punto de vista, si Israel viola ese acuerdo porque dice que no se siente comprometido por lo que ya han acordado Washington y Teherán, eso le permite a Irán en su momento plantear más exigencias para compensar lo que Israel esté haciendo. Luego sigue dejando en mal lugar al propio Donald Trump y le plantea muchos más problemas para poder presentar el que ha conseguido él como pacificador universal. Un acuerdo que nadie más podría lograr. En definitiva, creo que tenemos que contar con eso. Con Kenneth ya jugará todo lo posible en Líbano para reventar el acuerdo.
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¿Qué podemos decir, Jesús, del resto de países en la zona que de alguna manera se han visto involucrados como mediadores o salpicados como receptores de misiles que iban a bases americanas? Arabia Saudí, Emiratos, Qatar, Pakistán. ¿Esta guerra ha cambiado algo en el juego de alianzas o en la proximidad entre unos y otros?
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Entiendo que sí, y para mal. Si lo miramos desde la perspectiva de Estados Unidos, los gobiernos de la región, los países del Consejo de Cooperación del Golfo, básicamente habían pensado durante mucho tiempo que contar con bases militares estadounidenses en su territorio les proporcionaba un paraguas de seguridad frente a cualquier posible enemigo, pensando básicamente en Irán. Y lo que han comprobado es que Irán ha atacado no solamente a esas bases estadounidenses, sino también objetivos dentro del territorio de esos países sin que Washington en algunos casos no haya querido, en otros no haya podido garantizar su propia seguridad. Por lo tanto eso les está llevando a un replanteamiento completo de su sus esquemas de seguridad y defensa. De tal modo que estamos viendo también como algunos de ellos, lo hemos visto con Emiratos Árabes, con Qatar, desde luego con Omán y hasta con Arabia Saudí, han intentado buscar algún tipo de relación con Irán, haciéndose la idea de que va a seguir estando ahí ese régimen y que por la fuerza no va a ser derribado.
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Jesús, claramente Estados Unidos no ha ganado la guerra de Irán. No sé si podemos decir que Irán ha ganado la guerra porque se han visto descabezados completamente, han perdido a toda una generación de líderes políticos y eso es mucho daño también es cierto. Pero la pregunta es ¿Quién ha ganado con esta guerra? Pienso en empresas de petróleo, gas ruso. ¿Para ti ha ganado alguien?
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Efectivamente, han ganado por un lado industrias de armamento, porque en este contexto, si ya antes lo veíamos con Ucrania, pues ahora mismo estamos viendo una tendencia de carreras más en la que sigue subiendo los presupuestos de defensa, en el que los países árabes del Golfo ven que las garantías de seguridad de EEUU no le cubre sus espaldas y por lo tanto buscarán alternativas en los mercados internacionales de armas. Evidentemente salen ganado también las grandes compañías petroleras porque ahora mismo han visto como con vaivenes absolutamente cambiantes, de un día para otro han podido rentabilizar su petróleo y su gas para vender mucho más caro. Y hay un elemento fundamental que yo creo que podemos colocar a ese mismo nivel, aunque pueda parecer anecdótico, hablamos de negocios para Trump y para su clan familiar, es que es un actor y es una variable que hay que tener siempre muy presente cuando hablamos de la política exterior y la política de seguridad que promueve Donald Trump. Porque está buscando de forma clara ganancias personales con Jared Kushner, que es su yerno, con Steve Wyckoff, el agente inmobiliario que está utilizando como mediador en muchos de estos asuntos, pensando siempre en ganancias muy claras utilizando la información privilegiada de la que disponen. Y en términos generales, los demás salen perdiendo, puesto que primero los iraníes, desde luego, pero luego el conjunto de la región, en la medida en la que no tiene ninguna palanca para hacer frente a estas dinámicas.
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Y la última, Jesús, ¿Qué pasa con todos nosotros, con todos los demás? ¿Podemos agarrarnos al clavo ardiendo de que al menos después de esta guerra, Trump haya aprendido la lección o haya perdido poder, sea un poco más débil, que vaya a creer menos en su capacidad de resolverlo todo por la vía de la urgencia y la vía de la fuerza?
C
Ojalá fuera así. Pero ya estamos viendo como simultáneamente Donald Trump envía mensajes dirigidos hacia Cuba pensando en la próxima jugada para intentar hacer algo parecido a lo que ya llevó a cabo en Venezuela. Se me hace difícil imaginarlo un escenario mejor por el hecho de que Donald Trump haya despilfarrado, por un lado, el poder duro estadounidense. Ha demostrado que la maquinaria militar, por tan potente como es, no ha conseguido derrotar en el campo de batalla a una potencia media como Irán. Y es que además ha despilfarrado el poder blando, es decir, la imagen de simpatía o de atractivo que podía tener EEUU, que la ha tenido en muchos rincones del planeta durante muchos años, de tal forma que ahora lo convierte en un socio y un aliado indeseable. De ahí, desgraciadamente, no sale nada bueno en la medida en la que sigue siendo el poder hegemón y por lo tanto pueden rabietar todavía más a un Donald Trump que insista en ese lema que lleva planteando desde hace paz a través de la fuerza. Es decir, que entienda que de lo único que se trata es de golpear más duro la próxima vez para conseguir el objetivo que busca en la medida en la que lo que ha llevado a cabo no ha bastado para doblegar la resistencia de su oponente, sea Irán o el que pueda haber mañana.
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Jesús Núñez. Muchas gracias.
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Un placer. Hasta la próxima.
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Y antes de marcharnos, hasta la fecha,
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KIT Digital ha concedido más de 937.000 ayudas a pymes y autónomos para digitalizar sus negocios KIT Digital es un programa del Gobierno de España gestionado por RED. Es entidad adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, que cuenta con la Cámara de Comercio de España como entidad colaboradora. KIT Digital está financiado por la Unión Europea a través de los fondos Next Generation EU, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, cuyo objetivo es impulsar la digitalización de pymes y autónomos de todos los sectores.
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Esto es Un tema al día. El podcastdeldiario es. Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Hazte socio HazteSocia en eldiario es unsocioaldia Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santonja, Lucía María Martín e Izascum Pérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juan Lu Sánchez. Mañana otro tema.
Emitido: 17 de junio, 2026
Host: Juanlu Sánchez
Invitado: Jesús Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria
El capítulo aborda el sorpresivo anuncio de un preacuerdo de “paz” entre Estados Unidos e Irán, anunciado por Donald Trump al inicio del Mundial de Fútbol 2026 en Estados Unidos, y sus implicaciones geopolíticas, militares y sociales a nivel global. El episodio utiliza la imagen simbólica del “gol de Irán” durante el Mundial para profundizar en el fracaso estadounidense en la guerra con Irán, el fortalecimiento del régimen iraní, la reacción de Israel, el impacto regional y las posibles consecuencias para la imagen y el poder de Trump.
(12:19) Los ganadores son las empresas armamentísticas y petroleras, así como el entorno personal/familiar de Trump:
Los iraníes y la región son los principales perdedores, quedando aún más expuestos.
El episodio desmenuza el fracaso estratégico de Estados Unidos en la guerra contra Irán, el efecto rebote en la consolidación y radicalización del régimen iraní, la oposición frontal e imprevisible de Israel, la redefinición de alianzas en Oriente Medio y el empobrecimiento de la imagen de EE.UU. bajo la presidencia de Trump. De fondo, quedan perdedores claros (“los iraníes, desde luego, pero luego el conjunto de la región”), la advertencia de un ciclo repetitivo de decisiones “por la vía de la fuerza” por parte de Trump, y una pregunta amarga: ¿ha aprendido algo Estados Unidos de esta guerra o simplemente preparará la siguiente?