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Juan Luis Sánchez
Hola, hola. Soy Juan Luis Sánchez. Ya sabes que estamos recomendando capítulos de Un tema al día de esta última temporada que queremos rescatar o recomendándote otros podcast de la familia y amigos delDiario es. Hoy te traigo un podcast nuevo que acabamos de publicar en eldiario ES. Se llama La memoria en ruinas y es un podcast sobre patrimonio español, sobre un patrimonio que se resiste a desaparecer. Es un podcast, podríamos decir, de aventuras, donde los periodistas José María Sabía y Andrea Morán recorren pueblos, museos, yacimientos, ciudades bajo tierra, de de la mano de diferentes expertos para contar historias sobre nuestro pasado, que también hablan sobre nuestro presente. En este primer episodio que puedes escuchar hoy, viajamos hasta Palamós. En Palamós, un buen día se descubrió que había un claustro en un jardín al lado de una piscina. No te cuento más, te dejo con el episodio El misterio del claustro de Palamos. Ah, por cierto, los siguientes episodios los iremos publicando en la web del diario. Es solo para socios, así que si quieres escucharlos, ya sabes, hazte socio en eldiario ES. Unsocioaldia.
Andrea Morán
Podríamos empezar por un monasterio maldito, como si sobre él existiera un conjuro.
José María Sadia
O con una iglesia abocada a la ruina o una ermita que parece austera por fuera y al entrar sus paredes te revelan secretos de hace siglos, o.
Andrea Morán
Quizá un castillo palaciego del siglo XIV remodelado bajo el prisma del arte contemporáneo.
José María Sadia
Bueno, de todos estos ejemplos hablaremos en próximos episodios para descubrir algo que es evidente. En España tenemos mucho patrimonio, no nos van a faltar ejemplos ni historias, eso está claro.
Andrea Morán
Es que tú llevas, ¿Cuántos? Casi 15 años siendo periodista especializado en patrimonio. Yo, en cambio, soy periodista de audio, de podcast. Me he acercado al patrimonio gracias a este proyecto. Y es que ya estoy alucinando con algunos casos porque parecen sacados de una novela de detectives.
José María Sadia
Pues sí, así es. Y precisamente por esas novelas que me he encontrado en el camino, estoy aquí ahora. Aunque me gustaría empezar contándote el caso que más me ha impresionado, el primero de todos, el que me hizo querer dedicarme a esto. Mira, imagínate un claustro, uno de esos espacios donde rezaban los monjes y hacían sus procesiones, ¿Vale?
Andrea Morán
¿De algún estilo concreto, algún detalle?
José María Sadia
Bueno, este es un claustro de estilo románico, del siglo XI o del XII un claustro grande, muy grande. Debe tener 20 metros de largo de cada lado y más de 4 de alto.
Andrea Morán
¿Está en una iglesia? ¿En un monasterio?
José María Sadia
Pues no. Y aquí empieza lo increíble de esta historia. Y está en un jardín junto a una piscina y rodeado de pinos.
Andrea Morán
Como si tuvieras un claustro en el chalet.
José María Sadia
Bueno, algo así. El caso es que yo vi esa imagen tan espectacular, tan bucólica, en la portada de un periódico y a raíz de ello mi vida cambió completamente. De ser un periodista que hablaba del día a día de mi ciudad pasé a escribir grandes historias sobre anticuarios en la sombra y magnates norteamericanos que se llevaban nuestros tesoros. Y desde entonces me dedico a divulgar el patrimonio. Yo soy José María Sadia.
Andrea Morán
Y yo soy Andrea Morán. Esto es La Memoria en Ruinas un.
José María Sadia
Podcast sobre el patrimonio español que se resiste a desaparecer.
Andrea Morán
Episodio 1 El misterio del claustro de.
José María Sadia
Palamós Veamos, volvamos a la foto de la que te hablaba. Yo no fui el primero en quedar completamente paralizado ante ella. Unos años antes, Gerardo Botto, historiador, ve la imagen de ese claustro en una revista de decoración.
Gerardo Botto
En primer lugar, cuando veo esas fotografías lo que me produce es absoluta incredulidad. Parecía un monumento un tanto inquietante, enigmático en el sentido del valor histórico que pudiera tener. Eso.
José María Sadia
Gerardo es profesor de universidad y la fotografía le sorprende sobre todo porque no reconoce el claustro y eso que él es uno de los mayores expertos en arte románico del país.
Andrea Morán
Pues un tanto extraño. Si es experto en patrimonio pues es.
José María Sadia
Justo lo que piensa él y por eso rebusca en los archivos pero no encuentra ni un solo dato sobre la construcción del monumento ni sobre su origen.
Gerardo Botto
De hecho, prácticamente carecíamos de contexto, ningún registro documental y en este caso tampoco administrativo, a lo largo de las décadas transcurridas desde el inicio de la disciplina de la Historia del arte en España.
Andrea Morán
Pero a ver, todas estas cosas suelen estar documentadas por alguna parte. No me parece difícil de creer que nadie haya estudiado este claustro del siglo XI, siglo XII.
José María Sadia
Pues ese es el primer gran misterio. Pero hay más, porque este no es un claustro cualquiera, Se parece mucho a otro mucho más el claustro de Silos este que está en Burgos y que es muy particular porque ningún otro se le parece. Por eso para Gerardo esas fotografías lo cambian todo.
Andrea Morán
Vamos, que ha descubierto algo muy gordo.
José María Sadia
Bueno, puede que sí o puede que no.
Gerardo Botto
No era nada evidente. Si eso era muy antiguo, poco antiguo, completamente nuevo. Podría ser en potencia que hubiese allí algo de valor. Esa potencialidad fue la que comenzó a llevarme a intentar acceder al conjunto, aunque fuese para descartar el valor que tenía.
Andrea Morán
A ver si he entendido bien, lo que está diciendo Gerardo es que por las fotos no sabe si ha descubierto una obra maestra de hace ocho siglos o si es una réplica, algo así como un claustro falso que construyeron antes de ayer como si fuera el decorado de una película.
José María Sadia
Pues eso es precisamente lo que va a obsesionar a Gerardo. ¿Tiene el claustro de Palamós algún valor histórico y artístico o es una imitación? ¿Le está dedicando horas de estudio y análisis a un tesoro patrimonial o es una mera falsificación? Ya te avanzo que ese misterio no se resolverá rápido. Es una obsesión que durará años. Pero vamos poco a poco con lo que ha descubierto. Gerardo expone esta información en unas jornadas en la Universidad de Barcelona Y todo esto podía quedarse en el ámbito de la Academia de no ser porque días después, en junio de 2012, aparece en la prensa.
Andrea Morán
Esa tiene que ser la primera vez que tú ves el claustro. La foto de portada.
José María Sadia
Exacto, Andrea. El martes 5 de junio sale la portada del País. Imposible olvidarlo.
Andrea Morán
Y te acuerdas también del titular, como.
José María Sadia
Si lo tuviera delante. Se alquila finca con claustro románico. Y la foto, esa foto a 5.
Gerardo Botto
Columnas era grande y perdonad que lo diga de este modo, era grande, con color y la foto era muy bonita. Es que en realidad esa foto al país le costó un dinero y consideró que valía la pena sacarle también una visibilidad a esa fotografía.
José María Sadia
A Gerardo todo este follón mediático le pilla por sorpresa. La noticia la publica el periodista José Ángel Montañés y rápidamente salta a otros telediarios, radios nacionales, blogs sobre historia y arte.
Gerardo Botto
Efectivamente, tuvo una repercusión mediática que yo era simplemente incapaz de imaginar, mucho menos de prever, y que personalmente yo no deseé en ningún momento. Más que nada porque como soy un historiador del arte vulgar y ordinario, me manejo en la velocidad de la Academia, que es la velocidad de un paquidermo. Es decir, yo escribo una cosa y la veo publicada más o menos de media al cabo de un año y medio. Pero esto es normal entonces, que tú escribas una cosa y en menos de 24 horas esté publicada, simplemente para mí es cambiar de dimensión. No tengo capacidad para manejarme en medio de Montmeló conduciendo un Red Bull.
Andrea Morán
Yo me imagino a este profesor de universidad, un académico, en mitad de este huracán mediático. Y es normal que se sintiera como un paquidermo conduciendo un Red Bull en Montmeló. Vaya, que su descripción es muy gráfica.
José María Sadia
Bueno, es que no te puedes imaginar. Un claustro medieval de origen desconocido aparece en una finca de Palamós que pertenece a unos millonarios. Puede que las noticias sobre patrimonio no sean las más virales, pero es que esta era realmente diferente.
Gerardo Botto
Tenía todos los ingredientes, una obra de arte oculta. Y sentimos cierta atracción, incluso puede que algo de morbo por lo desconocido, por intentar descubrir luego el contexto, quizá de propiedades privadas respecto a objetos artísticos.
Andrea Morán
Y.
Gerardo Botto
De algún modo también la apariencia pintoresca del objeto.
José María Sadia
Esta fascinación que describe Gerardo es la que yo también siento al leer la noticia y ver aquella foto. Cuanto más miro el claustro, más intrigado estoy. Y no soy el único, porque el interés crece y crece. Y a los pocos días, el 2 de julio de 2012, Gerardo Por fin logra visitar la finca de Palamos. Con su mochila a la espalda, observa fascinado los capiteles, los arcos. Hacía meses que estaba estudiando esas piedras, preguntándose por su origen.
Andrea Morán
Hasta yo estoy nerviosa por saber su veredicto.
José María Sadia
Bueno, espera un poco. Después de esa inspección ocular, esto es lo que dice Gerardo frente a las cámaras.
Gerardo Botto
Mi visión general es que hay elementos antiguos con elementos modernos y me parece que hay elementos que efectivamente pueden corresponder a una talla más moderna. Y eso complementado con elementos originales. Pero todo esto evidentemente se tiene que ver con mucha calma y se tiene que analizar por parte de distintos especialistas.
José María Sadia
En resumen, nos quedamos un poco con las ganas de resolver aquello. No había ninguna conclusión certera. Gerardo cree que hay mucho trabajo por hacer hasta llegar a la verdad.
Andrea Morán
A mí ya se me ocurren varios a ver ¿De dónde son esas piedras? ¿De qué iglesia o de qué catedral se ha arrancado ese claustro gigante? ¿Y cómo es que ha terminado en el jardín de una finca privada?
José María Sadia
Bueno, pues algunos de esos detalles que tú dices van saliendo en la prensa durante aquellos días. Por ejemplo, se confirma que las piedras procedían de Villamayor de las Canteras de este pueblo a unos pocos kilómetros de Salamanca. Si te fijas. Todos los edificios históricos de Salamanca son de este tipo de piedra dorada, que es muy característica de la ciudad.
Andrea Morán
Claro, la conozco. Entonces estas piedras viajan de Salamanca a Madrid. Pero doy por hecho que trasladar un claustro no es como llenar un camión de mudanzas.
José María Sadia
Pues es un poquito más complicado. Se descubre que En los años 30 un anticuario lo llevó piedra a piedra de Salamanca, Madrid. Allí remontó el claustro en un terreno del barrio de Ciudad Lineal. Dicen que al parecer quería vendérselo a un cliente americano.
Andrea Morán
Espera, espera, ¿Que los claustros se vendían? Pero ¿Cómo es eso?
José María Sadia
Bueno, es que la España del siglo XX era una auténtica casa de subastas. Vamos a hablar mucho de eso en este podcast. Pero esta venta en concreto nunca llegó a realizarse. Entre otras cosas, llegó la guerra, el anticuario murió a mediados de los años 50 y un millonario alemán acabó comprando el claustro y lo instaló en su finca de Pálamos. Parece un delirio. Sí, pero esta parte de la historia está completamente los encargos, los recibos, cómo.
Gerardo Botto
Se compró, cómo se trasladó, quién lo compró y lo remontó. Todo eso tenía como una especie de enorme esfuerzo de adquisición, de coleccionismo, que resultaba simplemente incomprensible, yo diría que hasta inverosímil, con la absoluta carencia de valor histórico de ese objeto.
José María Sadia
Para Gerardo, todos estos traslados son indicios de que el claustro puede ser verdadero.
Andrea Morán
Entiendo que nadie iba a pagar y a preocuparse tanto por algo falso, por una imitación. ¿Qué sabemos del anticuario que orquestó todo esto?
José María Sadia
Pues ahí es donde yo me cruzo con esta historia. Te en 2012 yo trabajaba en un periódico local de Zamora, y tú sabes que en los periódicos pequeños debemos hablar de lo más cercano. Así que, aunque hubiera pagado por escribir sobre el claustro, en realidad se escapaba de mi ámbito.
Andrea Morán
Ya que no tenías ninguna percha, como decimos los periodistas.
José María Sadia
Eso es. Pero todo cambió cuando descubrí que este hombre, el anticuario, era de Zamora. ¿De mi ciudad? Sí. Había nacido y vivido allí. Y, atención a este detalle, en Zamora le había tocado un billete de lotería. Todo esto fue la excusa perfecta para que yo pudiera empezar a investigar oficialmente sobre el caso.
Andrea Morán
Mira, uno de esos golpes de suerte que te ponen en la pista de una gran historia a veces ocurren. ¿Y por dónde empezaste a investigar esto?
José María Sadia
Bueno, lo primero que quise hacer fue hablar con los protagonistas del caso. Por entonces estaban empezando a formarse dos corrientes opuestas. ¿Dos? El grupo que pensaba que el claustro podía tener elementos antiguos.
Andrea Morán
Gerardo y sus compañeros de investigación.
José María Sadia
Eso es. Y enfrente el bando contrario, los que creían que aquella obra era demasiado extraña para ser medieval.
Andrea Morán
Los que creían que no era auténtico o verdadero.
José María Sadia
Sí. Y entre ellos destacaba un nombre por encima de José Miguel Merino de Cáceres, un arquitecto especialista en monasterios medievales. Intenté contactar con él varias veces, pero nada. Hasta que un día, a finales de junio de Aquel verano de 2012, me suena el móvil a las 8 de la mañana. José Miguel. Sí, Buenos días. Le tuve que pedir unos segundos para encender la grabadora, devolverle la llamada y empezar la entrevista más importante de mi carrera. Lo que Merino de Cáceres me iba a contar, y sobre todo, cómo me lo iba a contar, no lo había publicado nadie todavía. Buenos días, Jorge. María de nuevo de Aquí de la Opinión.
José Miguel Merino de Cáceres
Muy bien, buenos días.
José María Sadia
Mira, el sonido es de telefoni No es muy bueno, pero yo creo verdaderamente que merece la pena escuchar lo que dice.
Andrea Morán
¿Él también descubrió el claustro por la portada o fue con aquella revista de decoración como jerárquico?
José María Sadia
No, no, fue un poco antes. Merino de Cáceres y su colega María José Martínez estaban haciendo una investigación sobre patrimonio vendido a los americanos. Y que esto también tiene su miga, pero ya hablaremos en otro capítulo.
José Miguel Merino de Cáceres
Descubrimos un claustro. María José Martínez Ruiz y yo descubrimos un claustro, pero este claustro aquí, en la nada. Un claustro que tenía un aspecto acartonado, un aspecto un tanto extraño. Nos pareció un tanto sospechoso.
José María Sadia
Quisieron averiguar más, pero al igual que Gerardo, se encontraron con un gran obstáculo. No había ni rastro de este monumento.
José Miguel Merino de Cáceres
Estuvimos mirando los catálogos monumentales de las provincias castellanas. Nadie habla de ese castro, pero lo dejamos ahí.
José María Sadia
No tiraron del hilo. Entonces lo dejaron estar y pasó el tiempo hasta que de repente sale la portada del País. Entonces Merino de Cáceres vuelve sobre la obra.
José Miguel Merino de Cáceres
Yo me pongo a estudiar el claustro en su aspecto constructivo, su aspecto arquitectónico.
José María Sadia
Su aspecto metrológico, y empieza a encontrar pistas que confirman su impresión inicial, que aquello era falso.
Andrea Morán
Interesante. ¿Y qué pistas son esas?
José María Sadia
Pues, por ejemplo, que en los capiteles había una extraña mezcla de bestiarios, esos animales representantes reales o inventados que se suelen representar en la Edad Media, o detalles que no casaban con la forma de trabajar la piedra en aquella época. Y encima de todo esto, una cosa más sorprendente todavía. Que las medidas del claustro de Palamós son exactas.
Andrea Morán
¿A qué te refieres con eso?
José María Sadia
Pues que las medidas ideales del claustro sobre el plano coinciden con las que se ejecutaron sobre el terreno. Es un claustro perfecto.
Andrea Morán
No sabía yo que para de verdad los claustros tienen que ser imperfectos.
José María Sadia
Bueno, yo tampoco lo sabía, pero por lo visto es así y me enteré entonces.
José Miguel Merino de Cáceres
Cuando se construyen los claustros por determinadas circunstancias, por la orografía del lugar, por las construcciones anteriores, pues siempre se desvirtúa esto y no se hacen perfectamente cuadrados, o a veces son rectangulares o disimétricos.
José María Sadia
Por eso los claustros auténticos nunca tienen medidas perfectas. Y el de Palamós, según Merino, sí que las tiene, de ahí que no lo dude.
José Miguel Merino de Cáceres
Llegamos a la conclusión de que eso tenía que ser una falsificación.
Andrea Morán
Vale, vale. Vamos a ver, Pensemos por un momento que el claustro es falso, es una imitación. Ahí entonces me surge una nueva ¿Quién quiso construir un claustro en pleno siglo XX? ¿Para qué?
José María Sadia
Bueno, pues Merino me contó su propia teoría. Como te decía antes, en la España de hace un siglo se vendían a precio de saldo todo tipo de obras de arte a los millonarios norteamericanos. Querían presumir de ellas en Estados Unidos. Piezas verdaderas o incluso falsas, Eso era lo de menos. Entre esos coleccionistas de arte, el más famoso y disparatado es el hombre que inspiró a Orson Welles para hacer Ciudadano.
José Miguel Merino de Cáceres
Kane, William Random Hirst. Compraba muchas cosas por catálogo, otras por las que se le ofrecían sus agentes. Él pedía quiero tales cosas pensando o bien en la decoración de sus casas o pensando en el futuro Museo de Berkeley.
Andrea Morán
Ha nombrado a William Randolph Hearst el magnate de la prensa. No me digas que el claustro lo iba a comprar él.
José María Sadia
Lo podía comprar Ciudadano Kane, por ejemplo, o cualquiera que tuviera los 5 millones de pesetas que por lo visto se pedía por él. Vamos, una auténtica pasta. Con esta nueva información encima de la mesa, yo colgué el teléfono y reconozco que Merino de Cáceres me había convencido absolutamente. Ya no tenía ninguna duda de que el claustro era completamente falso.
Andrea Morán
A lo mejor me adelanto, pero entiendo que, como buen periodista que eres, le pediste a Gerardo Botto que respondiera a los argumentos de Merino de Cáceres. Derecho de réplica, ¿No?
José María Sadia
Sí, sí. Gerardo.
Gerardo Botto
Hola, buenos días.
José María Sadia
Buenos días. Otra llamada analógica de las de antes. Un sábado Del verano de 2012, por la mañana, me tiro casi dos horas hablando embobado con Gerardo. Primero la pregunta principal, ¿Falso o verdadero? Y después ¿Por qué? Y te dejo hablar.
Gerardo Botto
Bueno, pues en mi opinión, al menos, parcialmente verdadero.
Andrea Morán
Parcialmente verdadero. Esto ya empieza a cobrar tintes filosóficos. Es decir, para Gerardo, que hay algunas piezas copiadas no significa que el claustro sea falso.
Gerardo Botto
Porque si hablamos de falsedad, entonces estamos hablando de que la falsedad es completa. Es decir, el 100% de las piedras que hay en Palamós no tienen más de 80 años. Insisto, si se está jugando a blanco o negro, ojito, no nos pillemos los dedos porque estamos apostando todo a negro. Entonces, como haya algo, entonces habría que matizar.
José María Sadia
En este punto inicial de la investigación, Gerardo ya está seguro de que más de una pieza es auténtica. Puede que no el claustro completo, pero sí algunas de sus partes.
Andrea Morán
¿Y en qué se basan para defender esto?
José María Sadia
Algunos argumentos son bastante técnicos y tienen que ver con el estilo de los capiteles, con el tamaño del claustro. Pero hay otro que está relacionado con la operación comercial. Gerardo piensa que era un sinsentido fabricar un claustro nuevo para venderlo.
Gerardo Botto
La cuestión es que esto, hacerlo todo nuevo, es carísimo. Es carísimo la cantidad de metros cúbicos de piedra, es carísimo el transporte y es carísimo las decenas, quizá dos, tres decenas, entre cantores y escultores que tienes que estar pagando. Estamos hablando no de decenas de miles de pesetas.
Andrea Morán
Pero tú has dicho antes que al anticuario le había tocado la lotería, ¿Verdad? Pues tendría mucho dinero.
José María Sadia
Bueno, a ver, pero no tanto, o sea, que va, ni de lejos.
Andrea Morán
Pues vaya, Merino de Cáceres diciendo que todo es falso por la forma de trabajar la piedra, por los bestiarios, aquellas medidas perfectas. Y ahora Gerardo defendiendo que una parte del claustro es verdadera porque habría sido demasiado caro hacer un claustro desde cero. ¿A quién creemos?
José María Sadia
Esa sensación, esa inquietante sensación es la que tuve yo entonces. Hablaba con uno, el claustro me parecía verdadero, hablaba con el otro y me parecía completamente falso. No exagero si te digo que esto se convirtió en una pequeña gran obsesión para mí. Yo ya no sabía si era periodista o me había convertido en un detective.
Andrea Morán
¿Cuál es la pista definitiva que puede solucionar este embrollo?
José María Sadia
Pues para probar que el claustro es verdadero, Gerardo tiene que averiguar dónde estuvo en la Edad Media, cuál es su origen, porque un claustro de estas dimensiones tan elevadas no cabe en cualquier sitio y le llevará tiempo. Pero en 2013, Gerardo Botto cree haber encontrado ese lugar. Unos años más tarde lo explicaría así.
Gerardo Botto
De que todo lo que hay en Mar del Ven es piedra de Villamayor, de la primera a la última. Eso no ha sido discutido por nadie en ningún momento. Lo que se ha discutido es si esa piedra de Villamayor, que tiene millones de años, la piedra, si el trabajo del abra de esa piedra, ese trabajo de Labra, tiene 80 años o tiene 800 años.
José María Sadia
Efectivamente, ya sabíamos que la piedra era de Villamayor, de un pueblo de Salamanca. ¿Pero lo que está en duda es 4 cuándo se trabajó?
Andrea Morán
Claro, si la piedra se talló hace siglos y hablamos de un tesoro histórico, o si fue en torno a los años 30 cuando aquel anticuario quiso construir el claustro.
José María Sadia
Eso es. Y Gerardo, con sus cálculos, sus investigaciones, afirma que el claustro tuvo que construirse hace siglos porque ha encontrado por fin el edificio donde encajaba perfectamente.
Gerardo Botto
Fue la catedral de Salamanca. El claustro de la catedral de Salamanca, del edificio que comúnmente llamamos Catedral vieja. Y una vez que entendimos que ese podía ser la procedencia del conjunto de Palamós, lo que hicimos fue establecer un análisis de ese claustro y la posibilidad de relacionar eso con el conjunto que se conserva en el Hampurdán.
Andrea Morán
¿Entonces el claustro de Palamos nació en la catedral Vieja de Salamanca?
José María Sadia
Resulta que la catedral tuvo un claustro románico que fue desmontado en el siglo XVIII, pero nadie sabía a ciencia cierta qué había pasado con esas piedras.
Andrea Morán
Podrían haberse utilizado para hacer el claustro de Palamós, ¿No?
José María Sadia
Pues sí, la teoría va cobrando fuerza, pero las cosas se tuercen justo cuando estábamos muy cerca de la verdad. Mientras Botto investiga y da con ese origen salmantino, las tesis en contra de Merino de Cáceres han sumado un aliado, nada más y nada menos que la Generalitat de Cataluña.
Andrea Morán
Hombre, supongo que como el claustro está en Palamoos, en Girona, ellos querrán intervenir, porque si el claustro es verdadero, tendrán que protegerlo, asegurarse de que de un día para otro esto no desaparece de.
José María Sadia
Esta finca y entran en acción de lleno. A finales de 2014 se publica un informe muy extenso siguiendo los argumentos de Merino de Cáceres y diciendo que todos los elementos del claustro, todos, son falsos.
Gerardo Botto
Yo lo viví como una enmienda a la totalidad de mi propia capacidad de discernimiento en la disciplina en la que trabajo, yo que sé, que no me parece deseable para nadie y que en términos profesionales. Y que te deja una huella.
José María Sadia
El varapalo es tremendo para Gerardo.
Andrea Morán
Te puedes imaginar un académico que se ve implicado en una polémica mediática, confrontando teorías con colegas de profesión y también con administraciones de por medio, que encima te desautorizan, que supongo que no es fácil de llevar esto.
José María Sadia
Yo le pregunté por aquello.
Gerardo Botto
A mí me erosionó mucho este asunto y yo necesitaba concluir esta investigación. Sí, eso es lo que quería decir Josemaría, que yo necesitaba llegar al final para también dar un carpetazo no solo intelectual, sino emocional a esta cuestión.
Andrea Morán
¿Y cómo decide dar ese carpetazo? ¿Se retira de la investigación?
José María Sadia
Pues no, no, todo lo contrario. Para cerrar este capítulo, Gerardo empeña años de tiempo y esfuerzo en demostrar su teoría para probar que el claustro sale de la Catedral Vieja de Salamanca. Se pasa cuatro años rodeado de expertos para reunir todas las pruebas.
Andrea Morán
Un cierre complicado. Entonces encuentra alguna pista definitiva.
José María Sadia
Escucha, Mira, encuentra algo como la piedra filosofal, la superprueba y decide contarlo en un libro de más de 500 páginas. Mira lo presenta en 2019 dando una rueda de prensa.
Gerardo Botto
Fue una investigación en varios frentes, donde el estudio de las apariencias, vamos a decir formales de las piezas, los estudios estilísticos y sus contradicciones fueron sólo una de las vías de aproximación.
José María Sadia
Gerardo, esta vez con chaqueta negra y camisa blanca, está acompañado por los representantes de la Universidad de Salamanca, editora del libro. Recordemos que sabíamos que el origen de las piedras estaba en Salamanca, en Villamayor, y que el claustro podía haber salido de la Catedral Vieja. Pero Gerardo necesita probarlo.
Gerardo Botto
Y una vez que entendimos que ese podía ser la procedencia del conjunto de Palamós, luego lo que hicimos fue establecer un análisis de ese claustro en función de sus evidencias, de sus huellas, de sus dimensiones y la posibilidad de relacionar.
José María Sadia
Eso.
Gerardo Botto
Con el conjunto que se conserva en el Hampurdán.
José María Sadia
En ese momento da a conocer páginas y páginas de informes que han elaborado colegas historiadores, expertos en arte, geólogos.
Gerardo Botto
Puesto que en la catedral se conservan vigas que proceden de ese claustro y nos marcan las dimensiones de las galerías. ¿Y cómo encaja el conjunto de Palamós con esas anchuras de las que nos hablan como fósiles directores inapelables las vigas que están en el propio museo de la Catedral? Pues como un guante.
Andrea Morán
Así que las medidas de unas vigas pueden terminar probando que un claustro de piedra pertenece al siglo XII y que no es una réplica cualquiera.
José María Sadia
Bueno, algo así. Resulta que en la Catedral Vieja de Salamanca se conservan unas vigas de madera de la misma época que el claustro que se desmontó y del que apenas se volvieron a tener noticias. En esas vigas hay unas marcas y con esas marcas Botto calcula las medidas de aquel claustro.
Andrea Morán
Para Gerardo, eso prueba que el claustro de Palamós procede de la Catedral Vieja.
José María Sadia
Sí, y además han estudiado cuándo fueron tallados los capiteles y según esos exámenes, varios tienen 800 años.
Andrea Morán
Es decir, que esa parte del claustro es auténtica.
José María Sadia
Sí, un gran porcentaje para Gerardo lo.
Gerardo Botto
Es, pero aparte de las partes esculpidas están las partes estructurales, es decir, el zócalo, los arcos, y aquí estamos completamente convencidos y creemos que argumentamos dónde radica esa antigüedad también de las piezas. En conjunto se entiende románico.
José María Sadia
Así es como Gerardo Botto ha logrado probar su teoría, alcanza su verdad, que el claustro de Palamós es el mismo que se construyó en el siglo XII en la Catedral Vieja de Salamanca.
Andrea Morán
Pero espera, espera. ¿Has dicho su verdad?
José María Sadia
Claro, porque la teoría de voto no hace que la Generalitat se retracte del informe que había publicado en 2014 el que seguía las tesis de Merino de Cáceres.
Andrea Morán
Es decir, que tanto un frente como el otro mantienen su opinión.
José María Sadia
Bueno, Merino de Cáceres murió en el año 2023, pero ya hacía años que había dejado de hablar del claustro y la Generalitat no dijo ni mu. Ante la nueva publicación de Gerardo, todos.
Andrea Morán
Siguen convencidos de que cada uno lleva la razón.
José María Sadia
Sí, y aquí viene la gran ¿Puede haber dos verdades sobre una misma realidad que sean completamente opuestas?
Andrea Morán
Claro. ¿Puede este claustro ser verdadero y falso al mismo tiempo?
José María Sadia
Actualmente el claustro es Bien de Interés Cultural Local. Digamos que no se ha resuelto del todo el misterio, pero a día de hoy, niños y niñas del entorno van.
Gerardo Botto
A visitarlo y a lo mejor les explican que tiene 100 años o que tiene 800 años, pero entienden que es un elemento de valor. Y eso para mí ya era uno de los objetivos reales de intentar conocer. Porque a fin de cuentas, los objetos sobreviven solo porque las personas creen que merecen que sobrevivan.
José María Sadia
Para Gerardo eso ya es suficiente, aunque tardara muchos años en lograrlo. ¿Te has llegado a obsesionar con la necesidad de encontrar el final de esta historia?
Gerardo Botto
Sí, sí, con la necesidad de encontrar el final, de superar esta historia, que yo necesitaba llegar al final para también dar un carpetazo no sólo intelectual, sino emocional a esta cuestión.
José María Sadia
¿Te ha costado darnos esta entrevista?
Gerardo Botto
Un poco. ¿Un poco? ¿Sí, porque.
No?
Un poco, pero ya está. Estoy encantado de poder haber hablado con vosotros de verdad sobre el asunto.
Andrea Morán
Pues menuda historia para iniciarte en el mundo del patrimonio.
José María Sadia
Y eso no es todo, aún le falta otra cara.
Andrea Morán
Ah, que todavía hay más.
José María Sadia
Bueno, mucho más. Te diría yo que ya me había convertido en un experto en el tema. Que si el tipo de piedra, que si las medidas, que si el diseño perfecto. Sentía que en esta historia había algo de un personaje del que todavía no se había hablado o no lo suficiente.
Andrea Morán
¿El anticuario, No? El hombre del billete de la lotería.
José María Sadia
Él mismo. Tenía muchas preguntas.
Andrea Morán
¿Quién era? ¿Por qué trajo las piedras de Salamanca? ¿Qué quería hacer con el claustro? ¿Por qué lo vendió?
José María Sadia
Bueno, todas esas y alguna que otra más.
Blanca Martínez
El traje, un corbata. Siempre iba así. Él siempre llevaba traje y corbata. Y el sombrero está apoyado en una columna y se ve muy bonito todo el arco del claustro.
José María Sadia
Blanca es la nieta de Ignacio Martínez, el anticuario. Así se llamaba ella. Ahora vive en Barcelona y tiene unos 80 años. Su abuelo murió cuando Blanca tenía solo 11. En las fotos que me enseña los veo a los dos juntos.
Blanca Martínez
Sí, aquí está el abuelo, mira, está en bata y todo.
José María Sadia
Tardé casi dos años en dar con Blanca. Después de aquella primera entrevista hemos hablado varias veces y siempre, siempre acabamos charlando sobre su abuelo, de Ignacio.
Blanca Martínez
Él era un patriarca. Era un patriarca, ya con eso estaba todo dicho. Era una figura imponente. Era un señor grande, claro, nosotras éramos pequeñitas. Un hombre totalmente ético, totalmente serio.
Andrea Morán
¿Su abuelo la llevó a ver el claustro alguna vez?
José María Sadia
No, nunca lo ha visto, nunca lo ha tocado. El claustro estaba en Madrid y Blanca nació cuando la familia ya se había mudado a Barcelona. Pero sí recuerda que se hablara de él en casa.
Blanca Martínez
Todos sabíamos que había un claustro. ¿Había un claustro en la familia? Porque sí que había una foto del claustro en Santa Coloma.
José María Sadia
¿Y qué se decía de ese claustro.
Blanca Martínez
En la familia antes de que pasara todo esto? Nada. ¿Nada? Nada en absoluto. Porque un trasto de estos que tiene.
José María Sadia
Por ahí la familia, el claustro formaba parte del pasado. Ya sabes, esa otra vida que tuvieron tus padres o tus abuelos antes de que tú nacieras. Pero Blanca sí me supo confirmar varias cosas que yo había averiguado por otras. Ví que Ignacio era de Zamora y que se había curtido como anticuario en los pueblos de la provincia.
Blanca Martínez
Recuerdo al abuelo, después de comer o después de cenar, sentados en la mesa del comedor, explicándonos historias ya por donde él hablaba de Zamora.
Andrea Morán
En Zamora, entonces, Ignacio trabajaba como anticuario. Se dedicaba a restaurar obras de arte.
José María Sadia
A coleccionarlas, a restaurarlas, a comprarlas, a venderlas, un poco de todo. Ignacio había aprendido muy bien el oficio de su padre, Fernando. Ya hemos dicho que a principios del siglo XX España era una especie de casa de subastas para los marchantes europeos y norteamericanos. Así que los anticuarios de provincias como Zamora visitaban las iglesias de los pueblos y detectaban esos tesoros que podían salir a la venta. Ese es el mundo en el que se movía Ignacio. Pero al morir su padre, antes de los años 20, se fue a Madrid con sus hermanos para jugar, digamos, en la Champions del mercado de las antigüedades.
Andrea Morán
Supongo que eso sería el rastro de Madrid.
José María Sadia
Sí, toda esa zona de Ribera, de curtidores, también el Paseo del Prado.
Blanca Martínez
Lo que se contaba es que eran restauradores, sobre todo mi padre, restauradores de arte. Entonces él era anticuario y vivían en Madrid, lo que decían, que tenían una casa preciosa, que era muy bonita.
José María Sadia
En Madrid, Ignacio compró una casa en Ciudad Lineal y alquiló una finca a una marquesa justo al lado. Ignacio y su mujer la cuidaron y cuando la marquesa murió, ella les donó la propiedad. Allí tuvieron a su único hijo, el padre de Blanca, el mismo Federico. A Ignacio le iba bien el negocio, ganaba mucho dinero y quiso hacer algo grande para la posteridad, algo que dejara huella. Cuando hablamos hace muchos años, hablabas de que el abuelo tuvo un sueño, que era levantar un claustro.
Blanca Martínez
Sí en Madrid. Hacer algo en Madrid, imagínate qué prestigio.
José María Sadia
Se sabe que en 1931 Ignacio comenzó a traer de Salamanca las piezas del claustro, piedras talladas por un lado y los bloques de piedra en bruto por otro, para completarlo.
Andrea Morán
Pregunta obvia para la que no sé si tienes respuesta, pero ¿Por qué alguien quiere tener un claustro? ¿Qué sentido tiene?
José María Sadia
Pues en la familia siempre se contó que el claustro era una especie de sueño del abuelo.
Blanca Martínez
Un hombre luchando por una utopía, por un imposible.
José María Sadia
Pero a veces, y aquí está el quid de la cuestión, las utopías también se construyen con cálculo. Pensemos que Ignacio no era ingenuo.
Andrea Morán
Él tenía que saber que un claustro podía ser una obra de arte, pero también una inversión.
José María Sadia
Aún más en aquel Madrid de los años 30 donde las antigüedades se movían como moneda de prestigio. Él ya se había hecho un nombre y su negocio iba bien y tenía muy buenos contactos.
Blanca Martínez
Él estaba sentándose muy bien en Madrid. Le fue muy bien. Tenía muy buenos clientes. Y clientes ya han visto de qué nivel.
Andrea Morán
Luego tenía mi padre también con muy buenos clientes. ¿Se refieren a los americanos, a William Randolph Hearst?
José María Sadia
Eso parece. La documentación que manejaba Merino de Cáceres relacionaba a Ignacio con Gerst. Pero como dice la familia Martínez, la vida se interrumpió de pronto. ¿Te puedes imaginar?
Andrea Morán
Ya voy haciendo cálculos. 1936, ¿No?
Blanca Martínez
Pues nada, que vivían muy bien en Madrid, pero luego llegó la guerra y tuvieron que marcharse.
José María Sadia
El padre de blanca tenía unos 20 años y la guerra le pilló haciendo la mili, así que fue al frente como soldado republicano. Su abuelo Ignacio aguantó hasta el final de la guerra en Madrid.
Blanca Martínez
Aquí en España, o eras católico y eras franquista o eras rojo. No había más. Pero las dictaduras funcionan así. Era un señor conservador. Eran católicos. Mi abuela ya dijo que rezaba todas las tardes el rosario e intentaba hacérnoslo rezar a nosotras.
José María Sadia
Sería un error pensar que por tener unas ideas u otras iba a estar a salvo cuando terminara la guerra. Fue un poco más enrevesado que todo eso.
Blanca Martínez
Pues porque no estaba con Franco, pero ni de lejos. Cuando encerraban a papá los. Los fascistas. Eso es. Entonces llegaba mi abuelo, que era un hombre conservador y todo eso, y conseguía sacarle con sus amistades, digo yo, de derechas, ¿No? Porque si no. Y en cambio cuando encerraban al abuelo, que le encerraron, fueron los de izquierda.
José María Sadia
Creo que todavía no llegamos a imaginar lo que tuvo que ser aquello. Lo que me contó la familia es que al salir de la cárcel, Ignacio estaba literalmente en los huesos. Por aquel entonces ya había acabado la guerra y se habían mudado a Barcelona. Les parecía un lugar como más seguro, más neutral.
Andrea Morán
Y al mudarse, dejan atrás toda su vida en Madrid. También el claustro. ¿Qué pasó con él?
José María Sadia
Cuando pasó algo de tiempo, Ignacio intentó recuperarlo. Era su gran logro. No podía abandonarlo así como así. Así que regresó a Madrid, a la antigua finca de Ciudad Lineal. Pero allí la policía franquista le dejó claro que no había nada que hacer.
Blanca Martínez
Esa fue la leyenda familiar. Le si usted se va ya lejos, a Cataluña, y está allí con su familia, quieto, y no hace bulla, ni da problemas, ni nada, no les pasará nada. Pero si no, pues ya sabe lo que pasa. Cuatro tiros y cuatro tiros. Sí, sí, no, si eran cuatro o dos los que le dijeron. Pero sí, sí, así no. Así le dijeron. Y me contaron esto. Creo que fue la abuela que venía válido, el hombre que venía amarillo de Madrid.
José María Sadia
El claustro, la utopía de Ignacio, como la llama Blanca, quedó confiscado.
Blanca Martínez
Es que era mucho más que robar un claustro. Si una persona llega, y me estoy refiriendo a los fascistas, y te roba un claustro, o un campo, o una obra que está allí en una catedral o lo que sea, y lo hace impunemente y se lo queda, es la muerte. Es la muerte de la ilusión, y es la muerte de la esperanza, y es la muerte de todo. Entonces hay en eso una victoria de mi abuelo, porque él nunca se sintió derrotado ni nos lo transmitió a nosotros. Entonces, eso es muy hermoso, eso es muy bello. Y que no te maten la utopía durante toda tu vida, con una guerra en medio. Tiene su mérito, tiene su valor. La verdad, sí.
José María Sadia
Esta es la otra historia que a mí me descubre aquella portada del País. Por un lado, sí está la investigación, la convicción de Gerardo, la insistencia de Merino de Cáceres, toda la brecha en la historia del arte. Pero al otro lado del misterio, me encontré con la vida de Ignacio, con esos sueños rotos y una trama familiar atravesada por la guerra, por la historia de España.
Andrea Morán
Antes hablábamos del impacto de la noticia en la vida de Gerardo Botto. ¿Qué pensó Blanca al ver aquella portada?
José María Sadia
Pues resulta que el 5 de junio de 2012 ella y su familia también compraron el periódico.
Blanca Martínez
Yo me enteré por el periódico, me llamó así mi hermano te vas a caer desmayada. Y cogí el periódico y ¿Pero qué dicen? ¿Pero qué dICEN? ¿Qué están diciendo aquí?
José María Sadia
Por lo visto el claustro del abuelo estaba en una mansión de lujo de Palamós, a una hora en coche de donde vivía Blanca. Pero es que además se monta toda una polémica alrededor del claustro. ¿Es de verdad o su abuelo lo había falsificado?
Blanca Martínez
A no me parece una película, digo, estos han visto la de Orson Welles y Ciudadano Kane y están montándose una noticia de esas amarillista para llamar la atención. Porque estaba chula la noticia. Si no hubiera sido mi abuelo estaba una novela. Pero claro, no, porque están dando como verdadero noticias que no tienen un fundamento.
José María Sadia
Cuando va saliendo información sobre el pasado del claustro, Blanca va conociendo nuevos detalles. Ignacio pudo idear el claustro para vendérselo a un americano, a Randolph Hearst.
Andrea Morán
Entonces el abuelo sí que quería venderlo.
José María Sadia
Bueno, hay varias hipótesis, o un rescate.
Blanca Martínez
Si es que es una pieza antigua, porque lo estaba rescatando, no lo estaba quemando, ni destruyendo ni nada. Lo de la venta, con lo que le acusan, la posible venta, no está demostrado. Y si se hizo, estaba bien o mal o. No lo sé, era legal, o sea que tampoco nadie tiene que decir nada.
Andrea Morán
¿Imagino que tener a radios y a teles hablando de tu abuelo tantos años después de su muerte y diciendo cosas de él que quizá no sean verdad.
José María Sadia
Le afectaría A Blanca y a sus hermanos les molestó? Sí, sobre todo la imagen de su abuelo que se daba en esas noticias, la de un hombre codicioso, una especie de ave de rapiña, interesado solamente por el dinero.
Blanca Martínez
¿Entonces a mi abuelo le han matado antes de cometer el delito? ¿Por qué no? Y no sabemos si lo quería vender o no lo quería vender. ¿Dónde está todo eso? Se han montado una fantasía. Eso lo puedo escribir yo. Claro, porque yo escribo lo que me da la gana. Fue un alboroto terrible. Pensamos que un hombre tan ético, tan serio, que procuraba cumplir siempre. No creo que él dejara de ver nada a nadie, ni moralmente, ni ninguna especulación. No tenía nada que ver con esa persona que le describían ahí, sobre todo sin valores.
José María Sadia
Personalmente creo que nunca sabremos si quería venderlo o no. Esa es una de las dudas que están ahí.
Andrea Morán
¿Y sabes qué hay ahora en el solar de Madrid donde estaba el claustro?
José María Sadia
Bueno, donde estaba el claustro ahora hay un colegio de monjas. ¿De monjas?
Blanca Martínez
Sí. Pero yo preferiría que estuviera en Madrid.
José María Sadia
¿Por qué?
Blanca Martínez
Porque lo construyó allí. El claustro tendría que estar en Madrid. Aunque me quede más lejos. No me importa. Era su obra y tenía que permanecer allí. Y claro, no fue que lo vendieran o que hicieran esto, que hicieran lo otro. No fue una guerra. Es más allá que un claustro, es la muerte.
José María Sadia
En toda esta historia llena de incógnitas, me quedo con lo que significa para Blanca el claustro a día de hoy. Blanca, si tú pudieras viajar al pasado y hacerle una pregunta a tu abuelo, ¿Qué le preguntarías?
Blanca Martínez
¿Disfrutaste haciéndolo? Eso le preguntaría. ¿Tuvo sentido? Y si, me dirigí así. Ya lo creo que sí. Digo, pues muy bien, abuelo, ¿No? Pues para la próxima reencarnación afina. Claro, porque si no, tenemos que ir aprendiendo. Dice que así se aprende en cada vida.
Andrea Morán
La verdad de Gerardo, la verdad de Merina de Cáceres y la verdad de Blanca. Y todas sobre un mismo caso. Mi última ¿Tú, Josemaría, tienes una teoría propia sobre el claustro? Es decir, ¿A ti te parece que es auténtico o que es falso?
José María Sadia
Pues mira, en todo este tiempo me he hecho esa pregunta un millón de veces y tengo que reconocer que todavía no tengo una respuesta. Así que supongo que lo que tengo son demasiadas dudas. Pero si algo me ha enseñado este claustro tan enigmático es que hay una verdad que compartimos todos los que hemos estudiado el caso.
Andrea Morán
¿Y cuál es esa verdad?
José María Sadia
Esa verdad es la belleza que transmite este claustro. Esa belleza que tú sientes solo puede ser auténtica. Esa es la gran verdad del caso Palamos.
Andrea Morán
Lo que diríamos que es una verdad como un templo.
José María Sadia
Una verdad como un claustro, se podría decir.
Andrea Morán
Oye, y me habías dicho al principio que este caso, el caso Pálamos, había cambiado tu vida. ¿Qué pasó entonces? ¿Qué hiciste después de esta gran historia?
José María Sadia
Pues esta aventura fue tan apasionante que prácticamente dejé a un lado todo todo lo que estaba haciendo entonces y dediqué todas mis energías como periodista a buscar otras historias como esta. Al principio pensé que nunca serían como el caso para mos, pero claramente estaba equivocado.
Narrator/Producer
La memoria en ruinas es una producción deldiario. Es, si te gusta lo que hacemos, Necesitamos tu apoyo. Hazte socia, hazte socioeneldiario es socio. José María Sadia es codirector y se ha encargado de la documentación y las entrevistas. Andrea Morán ha realizado la producción y ha escrito los guiones. Ambos han viajado por España durante semanas grabando esta serie. El montaje es de Pedro Nogales y es wecast ha realizado el diseño sonoro y las grabaciones en los estudios Goodit. Izascum Pérez es la productora ejecutiva. La memoria en ruinas es un podcast realizado con el apoyo del Ministerio de Cultura financiado por la Unión Europea NEX. Queremos dar las gracias al Instituto Atmajer de Barcelona, a la Universidad de Salamanca y a la familia de José Miguel Merino de Cáceres.
Date: December 29, 2025
Host: Juanlu Sánchez (with José María Sadia & Andrea Morán)
Podcast Origin: elDiario.es
This first episode of La memoria en ruinas embarks on an investigative journey into the mystery of the "claustro de Palamós"—a massive Romanesque cloister of uncertain origins, discovered in the garden of a private luxury estate on the Costa Brava. The episode, narrated by journalists José María Sadia and Andrea Morán, delves into debates about its authenticity, the movement of heritage in Spain, and the personal stories intertwined with its stones. It’s an exploration of historical detective work, the evolving value of cultural patrimony, and the grey areas between fact, myth, and legacy.
On Academic Disorientation:
"Yo era simplemente incapaz de imaginar, mucho menos de prever, y que personalmente yo no deseé en ningún momento... Es como un paquidermo conduciendo un Red Bull en Montmeló." – Gerardo Botto (06:33)
On the Mystery:
“¿Puede haber dos verdades sobre una misma realidad que sean completamente opuestas?” – José María Sadia (27:00)
On Heritage’s Meaning:
"Los objetos sobreviven solo porque las personas creen que merecen que sobrevivan." – Gerardo Botto (27:27)
El misterio del claustro de Palamós is presented as an unresolved enigma, emblematic of the complexities surrounding cultural heritage in Spain: What is authentic? Who writes history? And what are the stakes—personal, communal, national—of these shifting truths? For the hosts, the “real” value lies as much in the debate, the beauty, and the emotional connections as in the stones themselves. The episode sets the tone for a season exploring what survives, and why, in Spain's cultural landscape.