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Hola, soy Juanlu Sánchez. El capítulo de hoy es duro de escuchar, pero necesario para romper un gran silencio. Hoy empezamos a desvelarte una investigación en la que eldiario ES lleva tres años trabajando. Si cuando termines de escuchar piensas que el trabajo de todo el equipo ha merecido la pena, te pido que nos des tu apoyo porque las presiones llegarán. Te necesitamos. Hazte socio, hazte socia en eldiario ES Investigación. Vamos a ello. Su nombre es la encarnación de la fama española internacional. Sus canciones, himnos al amor con la voz de un truhán, de un señor. Su seducción y apetito sexual, un mito incuestionado. Su casa, un régimen de terror. Soy Juanlu Sánchez, Hoy en un tema al dí La casa de julio Iglesias. Capítulo 1 El terror. En este capítulo desvelamos una investigación realizada durante tres años por eldiario ES. Es una historia dura, hilvanada con el relato de 15 fuentes diferentes y que podemos empezar a contar gracias al testimonio de dos mujeres.
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Yo estoy hablando así, aunque hay en algún momento que se me sale la lágrima y eso. Pero antes yo no podía hablar de julio porque me faltaba mucho la respiración, no tenía el valor.
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Julio es julio Iglesias.
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Y él me pues sí te habla julio Iglesias, estás lista para que te cambie la vida. Y vaya que me cambió la vida. Pero nunca imaginé de la manera que.
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Sería, porque él estaba ejerciendo un poder muy fuerte en mí, que él, con el nivel de persona que él sabe lo que estaba haciendo y que yo me veía muy vulnerable a julio.
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Rebeca y Laura son. Eran hasta hace poco, trabajadoras de julio Iglesias. Eran empleadas en la casa, en la gran mansión de República Dominicana del que ha sido durante décadas el español más famoso del mundo, o más que eso, el primer latino global.
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Siempre me decía que él es el mejor artista de Latinoamérica, de España, que él es el mejor.
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Estas mujeres acusan a julio Iglesias de haberlas agredido sexualmente.
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Él penetra con las manos. Él nunca me penetró con su pene, pero al momento que lo hacía, lo hacía. Lo hacía muy duro. Lo siento. Él lo hacía muy duro. Nunca me habían hecho eso. Nunca me habían masturbado así con la mano. Y me lo hacía muy, muy duro. Y eso me generaba mucho dolor. Y bueno, no sé, ya cuando él creía que tenía que soltarme, él me soltaba. Entonces él se limpiaba la mano.
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Julio iglesias tiene ahora 82 años. Los hechos que relatan Rebeca y Laura son de hace no tanto, de 2021. Eldiario es ha intentado recabar la versión de julio Iglesias sobre este relato, pero no ha recibido respuesta. Las voces que estás oyendo no son las reales de Rebeca y de Laura. Sus nombres tampoco son reales. Han pedido que sus palabras sean grabadas por otras mujeres y que las llamemos con otro nombre para que nadie pueda reconocerlas. Pero no hemos tocado ni una palabra de su testimonio.
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Y yo Dios mío, ¿Cuando esto va a terminar? Porque también en ese momento me bofeteaba durísimo la cara, así, con muchísima fuerza.
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Horrible.
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Julio Iglesias sigue siendo una de las figuras más importantes en el imaginario musical de todas las generaciones. Ha vendido 300 millones de copias, ha cantado en 14 idiomas, ha lanzado más de 80 discos, es un icono popular, sigue generando imitadores, libros, memes. Es desde hace décadas uno de los personajes favoritos de los programas del corazón de las revistas. Los periodistas se han querido acercar a él incluso para hablar de política. Tanta exposición mediática nunca detectó o nunca contó lo que hoy nos cuentan Rebeca y Laura. Julio Iglesias era universal y era intocable.
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Y cuando yo despierto el otro día en su habitación, en su cama, con náuseas y vómitos, resaca, el día fatal lo pasé. A esa casa hay que llamarle la casita del terror, porque de verdad es un drama, un terror, una cosa horrible.
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Elena Cabrera.
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Hola, Hola, Juanlo.
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Elena Cabrera es La jefa de CulturadelDiario es. Ha liderado esta investigación periodística de tres años en la que han participado otras compañeras delDiario es, Ana Requena, Raquel Ejerique, María Ramírez, y en la que colaboramos con Univisión, una cadena de televisión latina en Estados Unidos. Esta investigación comprende hechos que suceden en la casa de julio Iglesias de República Dominicana y en otra que tiene en Bahamas. Elena, contemos de dónde salen estos testimonios, ¿Cómo llegáis hasta ellas?
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Nosotros llegamos a esta historia gracias a que en ELDIARIO ES recibimos un correo anónimo de una persona del entorno de las trabajadoras de la casa de julio Iglesias en República Dominicana, que nos dice que nos quiere contar una historia. Sencillamente empezamos a tirar de ese hilo hace más de dos años.
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Y ese hilo, Elena, acaba dando forma a un relato terrible. Un relato que encaja con otras entrevistas, con otras informaciones off the record a las que habéis podido acceder durante estos tres años para contrastar esta historia. ¿En qué circunstancias, Elena, se daban estos abusos en casa de julio Iglesias?
C
La aproximación a las trabajadoras con las que hemos podido hablar y que nos han prestado sus trabajos, testimonios sucedía en algún momento de su jornada laboral, cuando había cierto momento de intimidad o de soledad. Este momento podía ser cuando él las acercaba a las casitas en las que dormían en un carrito de golf, que es el que suele utilizar en todas sus casas para desplazarse, ya que él tiene bastantes problemas de movilidad. Estos mismos problemas llevan a la encargada de la casa a pedir a las empleadas de la limpieza o de la cocina que acompañen a julio Iglesias a bañarse al mar o a la playa. Ese es otro de los momentos de intimidad que él aprovecha para mantener conversaciones que tienen que ver con la intimidad y con el sexo, para hacer proposiciones de índole sexual. Estas proposiciones comienzan con preguntas como ¿Te gustan las mujeres? ¿Te gustan los tríos? Y luego directamente les ¿Participarías en un trío conmigo y con la encargada de la casa o le quiere que vengas a mi habitación esta noche? Y no especifica exactamente para por qué esa petición entra dentro de una conversación que ya sobrepasa los límites habituales, normales, naturales, formales de una relación laboral. Cuando ellas dicen que sí, no saben a qué están accediendo y entonces la jefa ¿Has accedido a mantener un encuentro sexual con él y conmigo esta noche en su habitación?
B
Cuando salimos de la playa, ella me ¿Tú estás segura de lo que tú acabas de aceptar? Yo subo para la cocina porque ya yo vi a lo que iba esto. Y yo súper nerviosa, el estómago revuelto.
C
Yo me según nos han contado, insiste, tienes que hacerlo, te has comprometido a ello y forma parte de tu trabajo.
B
Para mí sentirse rara es como que yo estuviera obligada a hacerlo, como que no tenía opción de decir que no.
C
No consiguen decir que no. Hay una presión ambiental importante para que todo aquello que él pide sea satisfecho, porque es el señor, que es como le llaman, es el jefe de la casa. Igual que él pide un café y se lo llevan, él pide otras cosas y ellas se ven forzadas a otorgárselas.
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Elena, aquí sólo estamos escuchando unos segundos apenas comparado con los meses que tú has tenido para hablar con estas mujeres. ¿Qué te contaron a ti de cómo llegaban a producirse estos encuentros en diferentes zonas de esa casa?
C
Estos encuentros se producían casi siempre con la presencia y la participación de una jefa intermedia, la encargada de la casa y el propio julio Iglesias. Ellos suelen estar desnudos y piden a la mujer, a la empleada, según nos han explicado, son peticiones de tocamientos o penetraciones entre ellas, y él también participa con penetraciones hacia ellas utilizando sus dedos, tanto vaginales como anales. En uno de los casos que hemos conocido y la primera vez que sucedieron estos abusos, ellos suministraron alcohol a la empleada, a la que llamaron a la habitación de julio Iglesias por la noche. Esto sucedió tanto en República Dominicana como en su casa de Bahamas. En el primero de estos encuentros, esta mujer no recuerda casi nada de lo que pasó por la mañana, salvo que tenía una gran resaca y se sentía muy, muy mal. Pero a la noche siguiente la volvieron a llamar a la habitación de julio Iglesias. En los primeros encuentros, esta mujer nos explicó que su encargada, su jefa, le había ofrecido la posibilidad de reducir la agresión tapándose la vulva con las manos, impidiendo así que ella la penetrara y fingiendo ante él.
B
Yo le estoy diciendo a ella que yo no lo quiero hacer, que no lo quiero hacer, y ella me está diciendo sí, como que me está convenciendo. Y yo que no. Y lo último que hizo para convencerme fue decirme que fingiera. Ella me dijo, finge, si tú no quieres que yo te toque tu parte, ponte la mano ahí y finge. Y yo digo, ah, bueno, está bien, ya estoy metido.
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Cada vez que intentaban esta artimaña, según recuerda ella, él le retiraba las manos.
B
Yo me tapo, estoy avergonzada, sí, me tapo y él de un lado me jala la mano para que me quite la mano.
C
Al menos a partir de los testimonios que nosotros hemos recabado, estamos hablando de unas agresiones sexuales que suceden no una sola vez, sino que se repiten a veces cuatro, cinco o seis veces a lo largo de una semana y en repetidas ocasiones a lo largo del tiempo. Hay unos abusos o unas agresiones que suceden en la intimidad, es decir, donde nadie más puede verlo, que es la habitación de julio Iglesias, donde muy poca gente tiene acceso. Y hay otro tipo de abusos que suceden en partes más públicas de la casa, que puede ser la piscina o la zona del comedor, donde también él ha realizado tocamientos no deseados del cuerpo de estas mujeres o las ha besado de manera forzada.
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Ya vemos que en todo este relato aparece recurrentemente ese cargo intermedio, la jefa de la casa, ese puesto de coordinación de las empleadas de la mansión. Eldiario ES y los compañeros de Univisión también han intentado ponerse en contacto con las dos jefas aludidas por esta historia. Sólo una de ellas ha contestado para calificar todo esto como patrañas y dice que ella sólo tiene agradecimiento, admiración y respeto por el gran artista y el gran ser humano que es julio Iglesias. Le describe como humilde, generoso, un gran caballero y muy respetuoso con todas las mujeres. Hay otro episodio concreto, Elena, que retrata la crueldad, la crudeza del comportamiento de julio Iglesias.
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Es sabido que julio Iglesias tiene problemas de espalda, problemas de movilidad a día de hoy. Todo viene de una operación que tuvo siendo joven, donde le dictaron un tumor y eso le dejó mal la espalda. Eso ha derivado a que 60 años después tiene grandes dolores. En esos días de ese fuerte ataque de ciática, ella nos contó que él le dijo que la manera en la que podía aliviar su dolor era realizándole una felación.
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Es vergonzoso para mí lo que voy a decir, pero cuando yo voy allá, él me pone a chuparle el pito para no sentir dolor.
C
Me dice.
B
Si, mientras le chupo el pito, supuestamente a él se le calma el dolor.
C
Según ella, él la obligó a realizar una felación durante horas porque era la única manera de mitigar su dolor. Cuando ella intentaba retirarse, él la agarraba de la cabeza para impedírselo.
B
Y recuerdo ese mismo día exacto, yo tenía un dolor de cabeza tan grande porque él me jaló el pelo muy duro y porque como claro, cuando él está en eso teniendo sexo, él te hace lo que quiera. Y cuando él me jala el pelo bastante duro, yo perdí la fuerza porque tengo un dolor de cabeza muy fuerte. Y entonces el jalarme tan duro, el dolor de cabeza se intensificó y yo caí al otro lado de la cama y le dije que no podía más, que me reventaba la cabeza.
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Hemos escuchado el relato específico de Rebeca, también Elena. Tenemos el testimonio de Laura. ¿Quién es Laura?
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Laura es una fisioterapeuta que trabaja para julio Iglesias en Punta Cana, y ella tiene un estatus distinto al de otras empleadas. Tiene un trato preferente, podríamos decir así, porque tiene una habitación para ella sola y tiene más acceso al círculo cercano de julio Iglesias. Come y cena con él a diario y mantienen muchas conversaciones, están mucho tiempo solos. El primer episodio que cuenta Laura, que le hace sentir muy incómoda, sucede en una de las zonas comunes de la casa, entre la piscina y la playa. Es en el que él le pregunta si sus pechos son operados. Ella dice que sí y él comienza a presionar para que los enseñe delante del resto de empleadas. Entonces él me pide que me levante de la silla y que se los muestre. Y yo me sorprendo porque, o sea, no es una petición como normal, ¿No? Culturalmente, para mí esto es algo, es tu cuerpo, es privado, ¿Sabes? Él incluso utiliza el argumento de que es normal porque en España las mujeres van desnudas por la playa enseñando los pechos y por tanto no hay nada malo. Finalmente, por la presión, lo hace. Se da cuenta que cuando accedes a algo, abres una vía y cada vez le solicita más cosas. Después de este episodio donde él quiere ver sus pechos, ocurre otro donde inesperadamente y mientras ella no lleva el bikini puesto, él le aprieta los pezones y le hace daño. Y todo esto lo hace obviamente sin permiso. Ella salta ante eso y protesta, y él lo hace ver como que todo o es una broma o que es una prueba de sensibilidad, porque él le dice que es un experto en cirugías de senos y que si ella tiene sensibilidad puede saber si el cirujano se lo ha hecho bien o se lo ha hecho mal. Una vez me agarró durísimo así por la cabeza y me metió la lengua y tú no te puedes defender, o sea, yo no me podía defender porque era un abuso hacia mi integridad física, pero qué podía hacer, ¿Sabes? Si lo golpeaba, estaba botada, si decía.
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O sea, ni siquiera me daba chance de decir no, ¿Si me explico? Simplemente lo hacía y ya.
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Yo me quedaba como en shock. Y nos dice en la entrevista que le hemos estoy viviendo en un paraíso frente al mar, las palmeras, un tiempo maravilloso. Y en cambio yo no quiero salir de mi habitación, quiero que pase el tiempo, quiero verle lo menos posible, me quiero ir de aquí. Una de las personas a las que hemos entrevistado llamaba a la villa de Punta Cana la casita del terror.
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En el siguiente capítulo contaremos mejor cómo entraron a trabajar en esta casa Laura, Rebeca y otras mujeres, cómo funcionaba este sistema laboral diseñado para complacer a un hombre que, recordemos, en el momento de los hechos narrados en este episodio, ya no era una joven estrella, tenía ya 77 años. ¿Pero hoy, Elena, quiero terminar preguntándote por qué? ¿Por qué estas mujeres han decidido hablar y sobre todo, cómo están ahora?
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Ellas se encuentran claramente tocadas, muy tocadas.
B
Y yo me quedé con trauma con eso ahí, o sea, después de que yo salí de ahí y yo después tuve una pareja y a mí me tocaban, yo soltaba una patada inconscientemente porque ya era un trauma que yo tenía.
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La mayoría de las mujeres que nosotras hemos conocido salieron de la casa porque alguien de fuera las convenció de que lo que estaban viviendo dentro eran abusos. Una vez fuera comienzan a pensar sobre ello o comienzan a buscar ayuda psicológica para superarlo. Creo que es un trabajo que lleva muchísimo tiempo porque a pesar de haberse tratado, de haberse instruido, como dice alguna de ellas, instruido incluso en el feminismo, podríamos decir, para entender cuál era esa situación de dominación, de posesión, de sumisión forzada a la que se veían en la casa de julio Iglesias, ellas siguen teniendo miedo. Tenían miedo antes, lo tuvieron después y lo tienen ahora que estos hechos salen a la luz por el poder que él tenga, por las represalias que puedan realizar hacia ellas si pudieran ser identificadas de alguna manera, o hacia sus familias.
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Y él de repente él si una de ustedes dicen algo de mí, nadie le va a creer.
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Yo creo, y lo creo no solamente porque yo confíe en el periodismo, sino por las conversaciones que hemos tenido con ellas, en que ellas también tienen confianza en el periodismo como manera de hacer justicia, de sanar sus heridas y de seguir adelante con la vida.
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Elena Cabrera, enhorabuena a ti y al resto de compañeras por esta investigación. Muchas gracias.
C
Gracias a vosotros.
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Esto es Un tema al día, el podcastdeldiario. Es el capítulo de hoy es parte de una investigación exclusiva realizada por Elena Cabrera, Ana Requena, Aguilar, María Ramírez, Raquel Ejerique y Natalia Quintaroli. Paraeldiario es en colaboración con Federica Naranzio y Esther Poveda de Univisión Noticias. Puedes ampliar con más información y detalles en ELDIARIO ES. Si te gusta lo que hacemos, hazte socio, hazte socia en ELDIARIO ES. Investigacion, Un tema al día. Lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santonja y Zascum Pérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juanlu Sánchez. Mañana, otro tema.
El episodio inaugura una serie de investigaciones periodísticas sobre supuestos abusos sexuales y un ambiente laboral de “terror” dentro de la casa de Julio Iglesias, la icónica figura de la música y fama española internacional. El capítulo, narrado por el periodista Juanlu Sánchez y liderado en la investigación por Elena Cabrera, se centra en testimonios directos de varias de sus exempleadas, enfocándose en los relatos de “Rebeca” y “Laura”, nombres ficticios que protegen la identidad de las denunciantes.
Juanlu Sánchez (A): “En este capítulo desvelamos una investigación realizada durante tres años por eldiario ES. Es una historia dura, hilvanada con el relato de 15 fuentes diferentes...” (00:50)
Rebeca (B): “Para mí sentirse rara es como que yo estuviera obligada a hacerlo, como que no tenía opción de decir que no.” (08:27)
Elena Cabrera (C): “Hay una presión ambiental importante para que todo aquello que él pide sea satisfecho, porque es el señor...” (08:42)
Rebeca (B): “Es vergonzoso para mí lo que voy a decir, pero cuando yo voy allá, él me pone a chuparle el pito para no sentir dolor.” (13:56)
Rebeca (B): “Si una de ustedes dice algo de mí, nadie le va a creer.” (20:14)
Laura (C): “Tú no te puedes defender… si decía algo, estaba botada.” (17:29)
Rebeca (B): “Después de que yo salí de ahí… si a mí me tocaban, yo soltaba una patada inconscientemente porque ya era un trauma.” (18:58)
| Tiempo | Tema / Segmento / Cita | |------------|----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------| | 00:00 | Presentación de la investigación y su importancia | | 02:25 | Inicio de relatos concretos de abuso | | 05:33 | Elena Cabrera narra el origen y metodología de la investigación | | 09:17 | Dinámica de presión para participar en encuentros sexuales | | 10:52 | Maniobras para minimizar el abuso (“finge”, “ponte la mano”, etc.), complicidad de la jefa | | 13:16 | Habla sobre los problemas de salud de Iglesias y la excusa para exigir sexo | | 15:16 | Testimonio de Laura sobre primeras señales y escalada del abuso | | 18:52 | Consecuencias psicológicas para las víctimas y por qué deciden romper el silencio | | 20:14 | Palabras de Iglesias a las víctimas para intimidarlas |
El primer capítulo de esta serie documental sonora expone el testimonio de varias exempleadas de Julio Iglesias que describen un ambiente laboral plagado de miedo, manipulación y abuso sexual, a menudo bajo coacción implícita y explícita, mediada por la figura de autoridad tanto del artista como de su personal de confianza.
La investigación revela la dificultad de denunciar y de procesar este tipo de violencia, agravadas por el estatus social de Iglesias y el tabú mediático que lo ha rodeado. Se anticipan en próximos episodios nuevos detalles sobre la estructura de contratación y funcionamiento interno de la “casita del terror”.
El episodio sostiene un tono grave, respetuoso y directo, responsabilizando al periodismo como emplazamiento último para la búsqueda de verdad y justicia para las víctimas, dándole voz en sus propios términos y protegiendo su anonimato.
Nota: Esta investigación continúa en futuros episodios, donde se explicará en mayor detalle la estructura laboral y las rutas de escape y denuncia de las víctimas.