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Juan Lu Sánchez
Es la espina dorsal que conecta generaciones. Es un compromiso de responsabilidad y de herencia. Es motivo de orgullo o de tierra quemada. Tiene casi siempre un orden establecido que ha empezado a cambiar, pero no mucho. Soy Juan Lu Sánchez, hoy en Un tema al día. La burbuja del apellido de la madre. Primero, Hoy hablamos de apellidos. Son parte de nuestra identidad, nos vinculan no solo con nuestro padre, nuestra madre, sino también con el resto del grupo social. Aquel debe ser mi primo porque tiene mi apellido. Aquella debe ser la nieta del panadero porque se llaman igual. El apellido no es sólo una matrícula, un registro oficial. El apellido, sobre todo el primer apellido, hereda una historia, una identidad construida casi siempre a partir del apellido del padre. Siempre en primer lugar, siempre por defecto. Esto cambia en 2017. El Parlamento tramita una reforma pendiente de aprobar desde tiempos de Zapatero, para que no haya un orden por defecto al registrar a un recién nacido, para que no haya un orden oficial de los padre primero, madre después. Cada familia puede decidir, en realidad debe decidir si el primer apellido es el materno o el paterno. Es el fin de una discriminación estructural arrastrada durante siglos. Lo explica mejor Rosa Pérez Villar, abogada de familia.
Rosa Pérez Villar
Esa posibilidad de establecer como primer apellido el de la madre supone desde luego una ruptura total con el régimen patriarcal que ha imperado durante siglos y que ha invisibilizado a la mujer, relegándola a un segundo plano, a pesar y paradójicamente, de que es la mujer quien tiene un papel predominante en el hecho de la gestación y por lo tanto también en consecuencia, de la formación de la entidad de una persona. Supone también esta modificación legal un cambio de paradigma en la forma en la que se percibe la familia, reconociendo de una forma explícita y frente al exterior, fuera del ámbito puramente doméstico, la importancia de la madre y su contribución a la familia. En resumen, yo creo que este cambio contribuye y es un paso más dirigido a conseguir una verdadera igualdad de género.
Juan Lu Sánchez
Quizás todos vivimos en pequeñas burbujas sin darnos cuenta y esta es también la historia de una pequeña burbuja. En 2017 precisamente fui padre por primera vez y decidimos que el primer apellido de nuestros hijos sería el de la madre. No sólo teníamos teoría, teníamos referentes. La primera familia así cercana que lo había hecho por motivos políticos feministas, fue la de nuestra amiga Sofía.
Sofía
Hola Juanlu, ¿Qué tal? En nuestro caso, la decisión de anteponer el apellido materno vino dentro de unas conversaciones y llegamos a una conclusión sin necesidad de someterlo a mucho debate o a tener que ponernos de acuerdo, sino que fue algo bastante natural.
Juan Lu Sánchez
Sofía y su pareja tuvieron su primera hija varios años antes, en 2013. No existía siquiera la ley de 2017, que en teoría te obliga a hacerte la pregunta de qué orden inquieres en los apellidos de tus hijos. Había otra norma anterior del año 2000, que permitía bajo común acuerdo y con antelación, invertir ese orden establecido.
Sofía
Alterar el orden de los apellidos no deja de ser un gesto simbólico que no termina ni mucho menos por romper las estructuras de desigualdad en las que vivimos, pero sí ese pequeño gesto simbólico de dar un poco más de visibilidad y también de poder simbólico a la madre, nos parecía coherente con nuestra manera de entender la pareja, las relaciones y
Juan Lu Sánchez
la sociedad, poco a poco vimos que aquella opción, aquella práctica empezaba a extenderse.
Cristina
Hola Juanlu, soy Cristina. Mi marido y yo Hicimos esto la primera vez en 2015, cuando nació nuestro primer hijo. Y bueno, yo ya tenía como referentes a dos buenas amigas de círculos diferentes que ya lo habían hecho con sus primeras hijas, aunque a mí sinceramente en el embarazo no se me ocurrió imponerlo, pero era un tema que quería sacar. Afortunadamente mi marido fue quien me propuso y yo por supuesto acepté.
Juan Lu Sánchez
Estamos hablando de 2013, donde empiezan a resurgir debates y una nueva generación de colectivos feministas tras el M. Estamos hablando de 2015, 2017, 2018, la gran ola del M que marcó todo el debate polític en mi grupo de familias amigas más íntimas, de amigos de toda la vida, no digo que fueran mayoría, pero casi, las que eligieron el apellido materno primero cuando fueron teniendo hijos, justo coincidiendo con estos años, los niños van creciendo y van haciéndose preguntas y esto en sí tiene un valor. Como explica otra Koba Díaz.
Koba Díaz
Básicamente nosotros decidimos poner primero mi apellido porque queríamos que el día de mañana ese niño o esa niña que naciese supiese que por ser hombre no tienes por qué ir primero, que eso de que automáticamente primero vaya un hombre. Es algo que no tiene por qué ser así, que no tiene justificación y que hay que cambiar. Esa fue nuestra decisión, ese es el discurso con el que lo hemos argumentado siempre y Y es la respuesta que le damos a nuestros hijos cuando nos preguntan por qué llevan mi apellido el primero.
Juan Lu Sánchez
Pero pasan los años y entonces es cuando un dato me explota la burbuja me quita la venda de los ojos. Es un dato oficial que me cruzo por casualidad. El número de niños y niñas nacidos en 2017, 2018, 2019 hasta 2022 con el apellido de la madre primero no llega ni al 1% del total. Ojo, que este capítulo no es un juicio a nadie por no haberle puesto a sus hijos el apellido de la madre primero. No soy yo nadie para hacerlo al revés, ni es este el mayor problema del machismo, de nuestro machismo cotidiano como padres o como parejas. Es un capítulo para intentar entender por qué algunas familias sí lo hacen y por qué no es una idea que esté calando demasiado.
Sofía
Creo que no es algo sobre lo que se haya hecho siquiera campañas de sensibilización o de información simplemente para saber que podemos elegir libremente. Y sí que se hace con otras muchas cuestiones sociales. Y esto probablemente haya gente que no lo sabe. Entonces te presentas muchas veces después de una situación muy vulnerable como es un parto, a inscribir a tu hijo o tu hija en el registro y ni siquiera sabes que esto lo puedes elegir. Quizás enterarte en ese momento no sea el momento idílico para poder someter a la pareja a la reflexión de si quiere hacerlo.
Juan Lu Sánchez
¿Por qué esta reforma tan simbólica en plena ola feminista no parece haber revolucionado el orden de los apellidos en España? De nuevo la abogada Pérez Villar Fue
Rosa Pérez Villar
una reforma que pasó un poco sin pena ni gloria, que no ha tenido especial publicidad y precisamente yo creo que eso es consecuencia del poco interés que ha suscitado, pero sobre todo yo creo que siglos de historia pesan sobre nuestra concepción en este sentido. Sabemos con mucha normalidad y con una naturalidad absoluta que se anteponga el apellido paterno al materno. Y desde luego cambiar esta costumbre no es fácil, no está siendo fácil y prueba de ello son las cifras que acabas de manifestar. Ir de común acuerdo al registro Civil una vez que nace el o la menor y decidir ese cambio. Yo creo que no es una cuestión que preocupe demasiado en la sociedad y a mi juicio, como he dicho anteriormente, viene más provocado por la losa que tenemos de tantos siglos en los que esta situación la vemos con una naturalidad absoluta.
Juan Lu Sánchez
Durante estos días hemos hablado con muchas mujeres, también muchas que no aparecen en este capítulo, y algunas nos cuentan que han renunciado a ponerle su apellido a sus hijos y a sus hijas porque en realidad ese apellido no deja de ser para ellas el apellido de su padre, con el que quizá por algún motivo no hay relación o al menos no merecen un homenaje. De casos más extremos nos habla también la abogada Pérez Villar.
Rosa Pérez Villar
Sí que es importante, yo creo, que remarquemos la posibilidad de anteponer el apellido en los casos de violencia de género, que está contemplado la ley a través de un procedimiento ágil y en estos casos en la práctica sí se viene haciendo. Y también es cierto como excepción, que en ningún caso, yo creo que también es importante remarcarlo, que en ningún caso va a ser posible imponer el apellido paterno cuando haya sido condenado el padre por un delito que haya tenido lugar en el contexto de la relación sexual que dio lugar a la concepción del hijo o hija. En esos casos el apellido paterno no se va a imponer nunca y eso sí que es verdad que está más generalizado.
Juan Lu Sánchez
Hay gente que sencillamente no se plantea este debate porque es un lío administrativo, pero en Portugal, yo esto no lo sabía, tradicionalmente se ponen primero los dos apellidos de la madre y luego los dos apellidos del padre, aunque se puede invertir ese orden. En Francia, antes de 2005 solo se podía poner un apellido a los hijos y era el del padre. Desde 2005 se puede elegir entre el del padre o el de la madre, o ambos, en el orden en el que se quiera. En Alemania los padres deciden qué apellido va primero porque no se permiten los apellidos dobles y en los países escandinavos, por ejemplo, las parejas tienen la opción de elegir entre dar al hijo el apellido de la madre o el del padre o unirlos como un apellido compuesto. En el caso de Noruega y de Suecia, además, si no se notifica ninguna preferencia, de forma automática el señor, la señora del registro le pondrá al bebé el apellido de la madre. Hemos consultado con Mireia Nieto, que es genealogista, le hemos preguntado si este desorden genera caos ingobernable para los investigadores de historia.
Mireia Nieto
Hola Juanlu. Pues la verdad es que no siempre las personas en España hemos tenido dos apellidos y el primero ha sido el del padre. Durante la época moderna las personas podían tener un apellido, dos, incluso más y e ir cambiando el que usaban a lo largo de su vida. En una familia un hijo podía utilizar el del padre, otro el de la madre y un tercero el del tío materno que era diferente del de su hermana. Además en algunas zonas de Galicia y de Extremadura las mujeres tenían por costumbre adoptar el apellido de la madre y los varones el del padre. Y en el País Vasco y Cataluña las mujeres que heredaban el patrimonio de su familia imponían a sus hijos su apellido. Así que los genealogistas estamos acostumbrados a no suponer cuál es el origen del primer apellido de una persona y no va a ser ningún problema para investigar los orígenes del presente y del futuro que la gente pueda decidir cuál es el primer apellido de sus hijos.
Juan Lu Sánchez
Hay un dato que me he guardado casi para el final. Ese dato del 1 parece que ha cambiado, que ha empezado a cambiar en los últimos años. Desde 2022 a 2025 hemos pasado del 1 al 6% de niños, de niñas inscritos con el primer apellido materno. Siguen siendo 6 de cada 100, pero es un salto. Puede ser que aquellas jóvenes de la ola feminista de 2018 estén empezando a ser madres con parejas quizás más concienciadas o que su discurso esté creando indirectamente nuevos referentes, minoritarios sí, pero que van surgiendo. Porque igual que el nombre Iker se multiplicó en España cuando el portero de la selección española era Iker Casillas, a lo mejor en esto los ejemplos muy mediáticos también funcionan algo. Lo que a pequeña escala para mi familia fue la familia de Sofía, para otras a gran escala puede ser la familia de Cristina Pedroche.
Un entrevistador o comentarista no nombrado
Tenemos que darle la enhorabuena, las felicidades a David Muñoz, al cocinero y a Cristina Pedroche, que ya son padres de su primera hija, Laia Pedroche. Además que como primer apellido tiene el de su madre.
Sofía
Hombre, es que.
Un entrevistador o comentarista no nombrado
Bueno, a mí me parece una buena idea. Tiene más personalidad Pedroche que Muñoz.
Juan Lu Sánchez
Bueno, la personalidad, la estética. No es el más político de los argumentos, pero ahí está un motivo mucho
Sofía
más anecdótico, cotidiano que es el hecho de que mis apellidos son menos comunes o más raros, o tienen una sonoridad diferente a los de mi pareja, que entran en el ámbito de los apellidos más comunes probablemente de nuestro país. Y siempre me había parecido que lidiar con unos apellidos con una carga fuerte, pues te curte. Entonces eso también me parecía que era importante de cara a mis hijas.
Koba Díaz
Como dato curioso, el apellido de mi marido es muchísimo más original que el mío, que como ya he dicho es Díaz. Y sí que es verdad que hubo varias personas que nos ayudan. ¿No os da pena que se pierda un apellido tan distinto y que en cambio lleven en primer lugar un apellido tan sencillo? La respuesta siempre fue un poco la misma, que cuando es al revés. No existe esa preocupación. Cuando la mujer tiene un apellido muy original o muy bonito, normalmente se pone el del padre y nadie ay, nos da pena perder el apellido de la mujer. Al final los apellidos son palabras y lo que importa más es lo que significan los gestos. Yo creo que.
Juan Lu Sánchez
Y los gestos, los símbolos, no solo funcionan hacia afuera, también hacia adentro.
Cristina
En nuestro caso sí que había una razón un poco. Bueno, pues mi marido es hijo de padres divorciados y claro, pues en su caso la madre estuvo más presente en su crianza y él veía más lógico que tuviese mi apellido primero. Yo también pensaba en el parto y todas esas cosas que bueno, que nada más que lo puedo hacer la madre. Y también me pareció una razón de bastante peso, la verdad.
Sofía
En mi familia sí que hubo quizá una alegría un poco más desmedida por la decisión, especialmente por mi padre, lo cual no deja de ser un poco contradictorio, que haciendo este gesto de querer romper ahí con una costumbre patriarcal, al final seguimos moviéndonos dentro de una lógica de transmisión de linajes que históricamente han sido patriarcales que el del padre.
Juan Lu Sánchez
Cada familia es un mundo.
Sofía
Cambiar el orden no deja de ser un gesto simbólico importante, pero bueno, está dentro de ese mismo sistema. Entonces yo sí que confío que en un futuro este apellido que dejará de ser mío y que será el apellido de mis hijas, sí que lo vivan o aprendan de este gesto por la propia posibilidad de elegir o de cuestionarse el sistema dominante de alguna manera. Y que bueno, que hay una posibilidad de elegir y de subvertirse ciertos patrones.
Juan Lu Sánchez
Esto es un tema al día. El podcast de eldiario es. Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Haztesocio. Haztesocia en eldiario es. Unsocioaldia. Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santonja, Lucía Martín y Zascumpérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juan Lu Sánchez. Mañana otro tema.
Podcast by: elDiario.es
Host: Juanlu Sánchez
Date: March 9, 2026
Este episodio analiza en profundidad la reforma del orden de los apellidos en España, enfocándose especialmente en la posibilidad de elegir el apellido materno como primero al registrar a los hijos. A través de testimonios personales, aportes de expertas y análisis de datos, el episodio explora el avance legal de 2017, la persistencia de normas sociales patriarcales y por qué el cambio, pese a su carga simbólica y la ola feminista de estos años, sigue siendo minoritario. El episodio busca entender por qué, aunque existe la posibilidad de invertir los apellidos por ley, tan pocas familias eligen el materno primero y qué implica social y simbólicamente esta decisión.
El apellido, especialmente el primero, ha sido durante siglos en España un reflejo del sistema patriarcal, en el que siempre se antepone el apellido del padre.
En 2017 se reforma la ley y, por primera vez, no hay un orden por defecto. Todas las familias deben decidir cuál será el primer apellido de su descendencia.
Rosa Pérez Villar (abogada de familia) [01:37]:
“Esa posibilidad de establecer como primer apellido el de la madre supone desde luego una ruptura total con el régimen patriarcal que ha imperado durante siglos y que ha invisibilizado a la mujer [...] Yo creo que este cambio contribuye y es un paso más dirigido a conseguir una verdadera igualdad de género.”
“Alterar el orden de los apellidos no deja de ser un gesto simbólico que no termina ni mucho menos por romper las estructuras de desigualdad en las que vivimos, pero sí ese pequeño gesto simbólico de dar un poco más de visibilidad y también de poder simbólico a la madre, nos parecía coherente con nuestra manera de entender la pareja, las relaciones y la sociedad.”
“Yo ya tenía como referentes a dos buenas amigas de círculos diferentes que ya lo habían hecho […] Afortunadamente mi marido fue quien me lo propuso y yo por supuesto acepté.”
En el entorno del presentador, la práctica parece común pero el dato global es contundente: hasta 2022, menos del 1% de los recién nacidos lleva primero el apellido materno [05:46].
Sofía [06:28]:
“No es algo sobre lo que se haya hecho siquiera campañas de sensibilización o información [...] te presentas después de una situación muy vulnerable como es un parto a inscribir a tu hijo o hija en el registro y ni siquiera sabes que esto lo puedes elegir.”
Rosa Pérez Villar (abogada) [07:18]:
“Sabemos con mucha normalidad y con una naturalidad absoluta que se anteponga el apellido paterno al materno. Cambiar esta costumbre no es fácil, y prueba de ello son las cifras…”
Persisten las inercias culturales y falta de campañas oficiales informativas.
Para muchas madres, elegir el apellido materno tampoco necesariamente significa romper la lógica del linaje patriarcal, ya que ese apellido también es patriarcal de origen [08:17].
En situaciones de violencia de género, la ley sí prevé medidas ágiles para anteponer el apellido materno e impedir, cuando hay condena, que se imponga el paterno [08:44].
“No siempre las personas en España hemos tenido dos apellidos y el primero ha sido el del padre [...] Así que los genealogistas estamos acostumbrados a no suponer cuál es el origen del primer apellido de una persona y no va a ser ningún problema para investigar los orígenes del presente y del futuro...”
El porcentaje de hijos inscritos con el apellido materno primero se multiplica por seis entre 2022 y 2025 (del 1% al 6%), aunque sigue siendo una minoría [11:52].
¿Influyen ejemplos mediáticos? Caso reciente: La hija de Cristina Pedroche lleva el apellido de su madre primero [12:50].
Argumentos van de lo político a lo anecdótico, desde visibilizar a la madre hasta cuestiones de sonoridad o singularidad del apellido.
Elección puede estar ligada también a la experiencia vital y a situaciones familiares, como la presencia real de la madre en la crianza [14:33].
Reflexión final sobre la naturaleza simbólica del gesto y la importancia de poder elegir [15:24].
La ruptura legal:
"Es el fin de una discriminación estructural arrastrada durante siglos."
— Juanlu Sánchez [00:22]
Valor simbólico:
"Alterar el orden de los apellidos no deja de ser un gesto simbólico que... sí da un poco más de visibilidad y poder simbólico a la madre..."
— Sofía [03:34]
Datos que ‘pinchan la burbuja’:
"El número de niños y niñas nacidos en 2017, 2018, 2019 hasta 2022 con el apellido de la madre primero no llega ni al 1% del total."
— Juanlu Sánchez [05:46]
Fuerza de la costumbre:
"Sabemos con mucha normalidad… que se anteponga el apellido paterno al materno. Cambiar esta costumbre no es fácil..."
— Rosa Pérez Villar [07:18]
Perspectiva genealógica:
"No va a ser ningún problema para investigar los orígenes del presente y del futuro que la gente pueda decidir cuál es el primer apellido de sus hijos."
— Mireia Nieto [11:12]
Reflexión sobre las motivaciones:
"Al final los apellidos son palabras y lo que importa más es lo que significan los gestos..."
— Koba Díaz [14:07]
Importancia de la elección:
“Confío que en el futuro este apellido que dejará de ser mío y será el de mis hijas lo vivan o aprendan por la propia posibilidad de elegir o de cuestionarse el sistema dominante…”
— Sofía [15:24]
El episodio expone cómo una reforma, por muy simbólica que sea, no puede transformar de un plumazo siglos de práctica patriarcal. Pese a la posibilidad legal y algunos ejemplos influyentes, la costumbre se resiste y la información sobre la opción sigue siendo escasa. Sin embargo, emerge una tendencia creciente, principalmente impulsada por el feminismo, a elegir el apellido materno primero. Aunque sigue siendo una minoría, y cada familia lo aborda desde sus propias razones y contradicciones, el cambio está en marcha y el simple hecho de poder elegir abre nuevas posibilidades simbólicas y sociales.