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Luchan en primera línea contra la expansión de un virus, contra las llamas de un fuego nunca visto, para achicar agua y barro de casa de una vecina, para limpiar playas o repartir comida. Pero no es su trabajo.
Soy Juan Luis Sánchez, hoy en un tema al día. La España de los voluntarios.
Una cosa antes de empezar.
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La convocatoria de Kit Digital, dirigida a empresas de entre cero y menos de tres empleados, ha entrado en su fase final de presupuesto. Solicita ya tu bono. Te cuento más al final del episodio.
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Hace casi 23 años, un buque cargado con 77.000 toneladas de fuel se partió a 250 kilómetros de Galicia. La decisión política de alejar aquel barco de la costa hizo que el vertido acabara extendiéndose desde las rías hasta la costa cantábrica. Galicia se teñía de negro y aparecieron restos de fuel hasta en Francia.
Durante este verano de incendios en España no he podido evitar acordarme de aquel Prestige y de aquel Nunca Más. Es un recuerdo también un poco personal. Cuando empezaron a llegar las primeras imágenes de las playas negras de Galicia, desde universidades y asociaciones de toda España empezaron a fletar autobuses de voluntarios para ir a limpiarlas. Yo fui uno de esos miles de voluntarios que nos metimos con mascarillas y trajes blancos hasta la cintura en petróleo para sacar todo aquello pala a pala. Aquella Nochevieja de 2002 la pasé por primera vez fuera de casa, durmiendo en un polideportivo, en un gimnasio, con literas, con colchones en el suelo. No lo pasamos mal, la verdad. Pero recuerdo el pensamiento recurrente pala a pala. ¿Qué hago yo aquí inhalando petróleo? ¿Esto que hacemos nosotros voluntariamente, ¿No lo debería estar haciendo el Estado, el gobierno autonómico, el central, el ejército? ¿Alguien? Con los incendios de este verano de 2025, de nuevo aquella vieja sensación.
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Hola, muy buenas. Soy Yolanda Díaz y soy una vecina de Petín de Valdeorras. Vivo en Carbayal. Aquí el incendio del Aroco, que ha quemado muchísimas hectáreas, pues para mí y para muchos de nosotros empezó, si no me equivoco, un miércoles.
13. Tengo 38 años y hemos vivido muchísimos incendios y esto en la vida. Nos vimos tan solos, tan rodeados, pueblo por pueblo. Esto era una caja de cerillas y que se prepararan porque venía un puto infierno, con perdón.
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El infierno en algunos lugares duró más de tres semanas. Aldeas quemadas, cientos de miles de hectáreas arrasadas, profesionales que no daban abasto, 5.000 personas desalojadas, 5 muertos, 2 de ellos voluntarios.
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Era imposible respirar, ya se veía muchísimo humo, picores. La gente con asma lo estaba pasando fatal, la gente sin asma también. Yo me fui a casa, cogí una de las primeras botas que me encontré, cogí unas alfombras que tenía mi madre para los pies y me fui yo sola a intentar que no pasara la carretera, porque si pasaba la carretera estábamos perdidos. Intenté hacer lo que pude, pero venía súper mal. El viento venía hacia mí, me estaba quemando. Bueno, al minuto se me quemaron las olas de las botas, pero el calor, el humo, era imposible.
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Pasó con el Prestige, pasó con los incendios. Y lo vivimos también hace cinco años, en marzo de 2020, cuando la pandemia provocó que tuviéramos que vivir un confinamiento para el que casi nadie estaba preparado, especialmente personas que tenían que salir a la calle cada día para ganarse la vida sin contratos, inertes, que de un día para otro perdieron sus ingresos.
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Soy Jorge Bolaños y participé en el banco de alimentos o despensa solidaria que desde el Club Deportivo Dragones de Lavapiés impulsamos.
Coincidiendo con el comienzo del confinamiento.
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Y también pasó hace menos de un año en Valencia con la DANA.
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Hola, soy Joan, vivo en Paiporta y estuve ayudando durante la DANA. Recuerdo que ese mismo día que nos fuimos corriendo a Valencia para poder cargar el teléfono, comprar agua, palas, lo que fuera, cambiarnos, lucharnos, recomponernos un poco.
Llegué al barrio de San Marcelí en Valencia y cargué mi teléfono en un enchufe que había en un autobús. Me sentí en el suelo y me puse a llorar desconsoladamente pensando en lo que había pasado y en que había que volver cuanto antes para ayudar con lo que fuera a mis vecinos o a quien lo necesitara.
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A estos tres voluntarios que hoy nos ayudan a pensar en voz alta, les hemos preguntado por qué ayudaron. Hay una respuesta sencilla, claro, ¿Por qué hacía falta? Pero la realidad es mucho más complicada. La rutina, la incertidumbre, las circunstancias personales, en algunos casos directamente el miedo o simplemente ese pensamiento de ¿Por qué tengo que ser yo ¿Por qué esto no lo hace el gobierno? Todo eso paralizado. ¿Por qué decidieron lanzarse?
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Para mí mi reacción ha sido desde el primer momento actuar, intentar ayudar, apagar el fuego como fuera, con lo que tuviera. Pero eso había que pararlo de una forma u otra.
Es que por la noche parecía todo el valle un volcán. Pero literalmente yo no sé dónde saqué. Donde dejé el miedo a un lado y saqué las fuerzas. Porque veo vídeos, veo fotos y digo pero y yo estaba ahí metida, eso es imposible. Pues ahí estábamos.
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Yo decidí ayudar porque es que vi el horror que había significado eso. Gente aún encerrada en sus casas, gente mayor que no podía salir y que básicamente no podíamos continuar con nuestra vida. Yo no podía seguir yendo a trabajar, no podía andar por las calles, estaba todo anegado, estaba todo lleno de barro. Yo soy maestro. Se habían cancelado las clases, así que hasta que se volvieron a retomar, yo me dediqué en cuerpo y alma a ayudar, a limpiar. Ya te digo, estaba destrozado de tanto ejercicio que hicimos.
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Bueno, pues nosotros quizá lo que también nos diferencia de una escuela deportiva, de una escuela de fútbol, en este caso convencional, es que compartimos mucho tiempo con la familia. Entonces, cuando ya estaba claro que la situación iba abocada a un confinamiento, empezamos a pensar y empezamos a oye, pues esta madre sola, sin apenas ingresos. Y nos salían así muchas personas, muchas familias con niños pequeños también en muchos de los casos.
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¿Qué significa exactamente ayudar en circunstancias tan extremas? ¿Qué es más útil cuando parece que nada es útil contra un gran incendio, contra un mar de contaminación, contra una ciudad llena de barro, contra un virus mortal?
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Yo hubo tres días que no dormí más de una hora. Y el domingo con mi coche, estuve todo el domingo metiendo cubos en mi coche llenos de agua y regando toda la zona para que no volviera a prender.
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Eran jornadas, empezábamos allí, abríamos el local de Dragones, que fue donde empezamos hasta que el teatro del barrio nos cedió su espacio. Y eran jornadas muy largas. Abríamos nueve de la mañana, antes de las nueve estábamos allí, y hasta las ocho de la tarde, unas dos semanas, había organizado y una estructura para recoger alimentos, repartirlos, hacer una base de datos actualizada en la que estaba registrada la situación de las familias, las personas en cada hogar, los puntos de reparto, personas que atendían en situación de calle, otro grupo que se encargaba de negociar y de recoger con asentadores en Mercamadrid. Y por otra parte también pusimos en marcha un sistema de. Una especie de bonos para comprar comida en dos establecimientos del barrio y entonces cada familia tenía 30 euros en cada establecimiento. Y enseguida empezaron a sumarse personas a organizar los primeros repartos también a domicilio. Y luego ya fue creciendo. Yo creo que hubo implicadas más de 200 personas en la iniciativa.
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Yo lo que hacía básicamente era que desde que me levantaba por la mañana, cuando salía el sol, porque apenas dormíamos esos días, salía a la calle y empezaba a quitar barro y achicar agua de los edificios, de las casas, empezaba a limpiar un poco las calles, haciendo como caminitos para que la gente pudiera entrar y salir, los niños, la gente mayor, para ir a coger comida o lo que fuera. También si hacía falta llevar comida a quien fuera, de vecinos o lo que sea, falta.
Ayudábamos como podíamos, con lo que teníamos y sin ningún tipo de información ni organización, porque ya te digo, hasta el día 8 9 no llegó una persona del ejército que vino y nos dijo simplemente que lo que estábamos haciendo paráramos de hacerlo porque era peligroso y no nos dio ninguna otra indicación ni nada. Y nuestras casas llenas de barro. Entonces era como ¿Qué hacemos? Yo no recuerdo haberme cansado tantísimo en mi vida. Por la noche me acostaba, me dolía toda la espalda, los brazos, claro, había estado haciendo ejercicio físico durante todo el santo día, desde que salía el sol hasta que se iba el sol. Así que era todo el día de.
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Trabajo, o sea, algo que te sobrepasa, que no puedes hacer nada, que es una impotencia, que no entiendes ni por qué ni cómo. Nos han dejado así y lo hemos pagado muy caro, nosotros, los animales, el ecosistema y los bomberos que están trabajando exhaustos porque el miércoles llevaban no sé cuántos días, se nos caían, tropezaban, teníamos que dar chocolate. Una realidad tan grande que te está dando las narices, que no tienes tiempo ni de llorar ni de pensar.
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Ya hablamos con Joan cuando todo sucedió apenas unos días después, Ahora que han pasado 10 meses, le hemos pedido que recuerde aquellos días, sobre todo cómo fue la ayuda, la suya propia y la que observó a su alrededor.
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A los dos días fue cuando empezó a llegar como toda esta marea de voluntarios que venían de Valencia y otras localidades cercanas, que venían andando y recuerdo que vinieron unos 15 chicos jóvenes cargados con palas, con material que la verdad es que nos hacía muchísima falta y recuerdo que nos dijeron nos podemos ayudar con lo que sea y la verdad es que nos rompimos de la emoción. De la emoción nos pusimos a ayudar. Aún lo recuerdo y me emocionó un poco porque fue la primera vez que vimos que había gente que nos venía a ayudar. Aún no habíamos visto nadie, ni al ejército, ni a policías, ni a nadie. Los primeros que vinieron a ayudar fueron unos 15 chicos de pusol que venían andando cargados con palas.
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De lo peor de la pandemia. Han pasado ya 5 años. ¿Qué recuerda Jorge con qué se queda 5 años después?
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Para mí fue bastante duro, fue bastante duro, fueron unos meses muy intensos y luego tuvieron también secuelas psicológicas en mi caso y en otros casos yo creo que también que he conocido al desvincularme yo se empezaron a manifestar esas secuelas de esos meses que vivimos.
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España siempre ha sido un país de voluntarios, muchas personas han querido siempre ayudar cuando otras estaban en su peor momento, pero últimamente vemos cómo esa ayuda está cargada ideológicamente de ideas ultraliberales, casi rozando eslóganes fascistas como aquello de solo el pueblo salva al pueblo en contra de cualquier regulación, de cualquier gasto público. La antipolítica, la épica del voluntario puede ser una trampa en estos días fabrica héroes que llaman la atención mientras por detrás se desmantela la verdadera solución al problema. Por eso el equilibrio es importante para nuestros voluntarios de hoy. Ser crítico con la actuación pública no es lo mismo que pedir la desaparición del sistema público.
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Si me preguntáis que qué faltó de todo, faltó de todo, de todo. No puede ser que tengan a los bomberos forestales, a las brigadas como las tienen, necesitan ayuda, necesita que los montes estén limpios y necesitamos urgentemente que nos escuchen y que cuiden nuestros montes, que cuiden el rural, porque sin el rural no hay comida.
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El espanto también ante el hecho de que la las administraciones no estaban dando respuesta y vimos que no iban a dar respuesta, que hablábamos con la concejalía, con trabajadoras sociales y vimos que no había nada organizado ni previsto para empezar Luego lo que hicieron fue aprovechar las infraestructuras vecinales que se estaban organizando y delegar también en esos grupos de colectivos y de personas que habían surgido espontáneamente. Y las administraciones tuvieron que apoyarse ahí porque no eran capaces de atender esas necesidades tan urgentes y tan perentorias que tener que comer.
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¿Qué habría estado bien? Pues una mejor organización, gente preparada, con un plan, organizando y dirigiendo a los miles y miles de voluntarios que vinimos a ayudar y que teníamos ganas pero no sabíamos lo que hacíamos. Muchas veces hacíamos unas cosas, llenábamos un barro de un sitio, lo poníamos en otro y luego lo quitábamos de otro sitio. Habría estado bien un plan. Como por ejemplo las ONG que repartían comida, qué rápido se implantaron en cada uno de los pueblos y empezaron a repartir comida. Porque tienen un plan, porque llevan años trabajando en situaciones de catástrofe y saben cómo hacerlo. Pero bueno, claro, si hacemos recortes en el sistema de emergencias valenciano como hizo Mazón, ¿Qué esperamos? Si se supone que son chiringuitos.
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Y antes de marcharnos.
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KIT Digital ha concedido más de 750.000 ayudas en sus tres años de recorrido. Ahora la convocatoria, dirigida a las empresas de menos de tres empleados, entra en su fase final de presupuesto. Recuerda que las ayudas se conceden por orden de llegada y estarán activas hasta que se agote el presupuesto o se termine el plazo, lo que ocurra antes. No dejes pasar la oportunidad y solicita tu bono. Infórmate en el 999001 o en Acelerapyme es Únete al cambio digital. KitDigital es una iniciativa gestionada por Red es Colabora Cámara de Comercio de España financiado por la Unión Europea. Next Generation Plan de recuperación Gobierno de.
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España Esto es Un tema al día. El Podcast deElDiario es. Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. HazteSocio HazteSocia de ElDiario es En ElDiario es Socio El Podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santoja e Izascum Pérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juanlu Sánchez. Mañana otro tema.
Podcast by elDiario.es – Host: Juanlu Sánchez
Date: September 3, 2025
This episode of "Un tema Al Día" dives deep into the culture and reality of volunteering in Spain, from disaster response to daily solidarity. Host Juanlu Sánchez and three featured volunteers—Yolanda Díaz, Jorge Bolaños, and Joan—recount their personal experiences in recent crises, including wildfires, the pandemic, and floods. The discussion explores the motivations and emotional impact of volunteering, the challenges of acting in the absence of institutional response, and the fine line between civic engagement and the risk of neglecting the state’s responsibilities.
The Prestige Disaster (2002)
The episode opens with Juanlu Sánchez reflecting on the 2002 Prestige oil spill, highlighting the immense mobilization of volunteers who traveled to Galicia to clean the beaches.
Quote:
“Yo fui uno de esos miles de voluntarios que nos metimos con mascarillas y trajes blancos hasta la cintura en petróleo... Pero recuerdo el pensamiento recurrente pala a pala. ¿Qué hago yo aquí inhalando petróleo? ¿Esto que hacemos nosotros voluntariamente, no lo debería estar haciendo el Estado, el gobierno autonómico, el central, el ejército?”
(Juanlu Sánchez, 01:11)
Parallels to Recent Disasters
Sánchez links this personal memory to the wildfires of 2025, the COVID-19 pandemic (2020), and catastrophic floods (DANA) in Valencia (2024-2025).
Living Through the Inferno
Yolanda shares the terror and loneliness felt during the fires:
“Esto en la vida. Nos vimos tan solos, tan rodeados, pueblo por pueblo. Esto era una caja de cerillas y que se prepararan porque venía un puto infierno, con perdón.”
(Yolanda Díaz, 02:32)
Risking Everything to Help
When fire threatened her village, she acted without hesitation:
“Intenté hacer lo que pude, pero venía súper mal. El viento venía hacia mí, me estaba quemando. Bueno, al minuto se me quemaron las olas de las botas, pero el calor, el humo, era imposible.”
(Yolanda Díaz, 03:13)
Organizing Food Solidarity
Jorge recalls how, at the start of the lockdown, his sports club pivoted to support vulnerable families:
“Cuando ya estaba claro que la situación iba abocada a un confinamiento... esta madre sola, sin apenas ingresos. Y nos salían así muchas personas, muchas familias con niños pequeños también en muchos de los casos.”
(Jorge Bolaños, 06:38)
Lasting Psychological Impact
“Fueron unos meses muy intensos... tuvieron también secuelas psicológicas en mi caso y en otros casos... al desvincularme yo se empezaron a manifestar esas secuelas de esos meses que vivimos.”
(Jorge Bolaños, 11:32)
Immediate Emotional Toll & Spontaneous Action
“Llegué al barrio de San Marcelí en Valencia y cargué mi teléfono en un enchufe que había en un autobús. Me sentí en el suelo y me puse a llorar desconsoladamente pensando en lo que había pasado y en que había que volver cuanto antes para ayudar.”
(Joan, 04:48)
The Arrival of Outside Volunteers
Joan describes the relief when help finally arrived:
“A los dos días fue cuando empezó a llegar como toda esta marea de voluntarios... Vinieron unos 15 chicos jóvenes cargados con palas, con material que la verdad es que nos hacía muchísima falta... Fue la primera vez que vimos que había gente que nos venía a ayudar.”
(Joan, 10:40)
Acting Despite Everything
For many, action felt instinctive, an urgent necessity rather than a choice.
“Donde dejé el miedo a un lado y saqué las fuerzas. Porque veo vídeos, veo fotos y digo pero y yo estaba ahí metida, eso es imposible. Pues ahí estábamos.”
(Yolanda Díaz, 05:51)
The Weight of Circumstance
Joan frames it as inescapable:
“Yo decidí ayudar porque vi el horror que había significado eso... No podía seguir yendo a trabajar, no podía andar por las calles... Yo soy maestro... hasta que se volvieron a retomar, yo me dediqué en cuerpo y alma a ayudar, a limpiar.”
(Joan, 06:09)
Solidarity and Community
Jorge’s experience reveals how quickly and organically community support structures can emerge in moments of crisis.
Non-stop Work in Chaos
“Yo hubo tres días que no dormí más de una hora... estuve todo el domingo metiendo cubos en mi coche llenos de agua y regando toda la zona para que no volviera a prender.”
(Yolanda Díaz, 07:27)
Lack of Coordination, Need for Structure
“Ayudábamos como podíamos, con lo que teníamos y sin ningún tipo de información ni organización... hasta el día 8 9 no llegó una persona del ejército que vino y nos dijo simplemente que lo que estábamos haciendo paráramos de hacerlo porque era peligroso y no nos dio ninguna otra indicación ni nada.”
(Joan, 09:22)
The Physical and Emotional Toll
“No recuerdo haberme cansado tantísimo en mi vida.”
(Joan, 09:22)
“Nos han dejado así y lo hemos pagado muy caro, nosotros, los animales, el ecosistema y los bomberos que están trabajando exhaustos...”
(Yolanda Díaz, 09:59)
Volunteering and the State: Where’s the Line?
Sánchez raises the essential question of whether volunteerism is supplementing or substituting state responsibility:
“La antipolítica, la épica del voluntario puede ser una trampa en estos días fabrica héroes que llaman la atención mientras por detrás se desmantela la verdadera solución al problema.”
(Juanlu Sánchez, 11:58)
Volunteers’ Own Critiques
“No puede ser que tengan a los bomberos forestales, a las brigadas como las tienen... necesitamos urgentemente que nos escuchen y que cuiden nuestros montes, que cuiden el rural, porque sin el rural no hay comida.”
(Yolanda Díaz, 12:42)
“El espanto también ante el hecho de que las administraciones no estaban dando respuesta... Lo que hicieron fue aprovechar las infraestructuras vecinales que se estaban organizando y delegar también en esos grupos de colectivos y de personas que habían surgido espontáneamente.”
(Jorge Bolaños, 13:10)
“¿Qué habría estado bien? Pues una mejor organización, gente preparada, con un plan, organizando y dirigiendo a los miles y miles de voluntarios que vinimos a ayudar y que teníamos ganas pero no sabíamos lo que hacíamos... Porque tienen un plan, porque llevan años trabajando en situaciones de catástrofe y saben cómo hacerlo. Pero bueno, claro, si hacemos recortes en el sistema de emergencias...”
(Joan, 13:49)
"¿Esto que hacemos nosotros voluntariamente, no lo debería estar haciendo el Estado...?" — Juanlu Sánchez, reflecting on the core dilemma of the episode [01:21]
"Nos vimos tan solos... Esto era una caja de cerillas y que se prepararan porque venía un puto infierno." — Yolanda Díaz capturing the feeling of vulnerability during wildfires [02:32]
"Aún no habíamos visto nadie... Los primeros que vinieron a ayudar fueron unos 15 chicos de pusol que venían andando cargados con palas." — Joan on the importance of grassroots action [10:40]
"La épica del voluntario puede ser una trampa en estos días." — Juanlu Sánchez on the risks of applauding volunteerism while dismantling public services [11:58]
The episode is thoughtful, candid, and emotionally charged. The host and guests oscillate between pride in citizens’ acts of solidarity and frustration—or even outrage—over the absence or inadequacy of official responses. Their stories reveal not only the generosity and resilience of ordinary people, but also the dangers of over-relying on unpaid labor in crisis.
"La España de los voluntarios" provides a nuanced and moving portrait of direct action in the face of disaster. It calls for both recognition of volunteer heroism and a recommitment to strengthening public systems—so that the burden of crisis does not always fall on ordinary shoulders.
Produced by Carmen Ibáñez, Marcos García Santoja, Izascum Pérez. Edited by Pedro Nogales. Hosted by Juanlu Sánchez.