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Hola, hola. Soy Juanlu Sánchez. Habíamos avisado con tiempo para que te pudieras ir organizando. 3 de octubre, gran directo de Un tema al día en el Teatro Lope de Vega de Madrid. Un evento especial, único, para la gente que venga de público. Un encuentro después de cinco años escuchándonos en este podcast. Te habíamos avisado con tiempo tres meses antes, pero la verdad es que las entradas se están vendiendo, así que yo no dejaría pasar mucho tiempo más. Habla con quien tengas que hablar. Animaos. Os dejo el enlace para pillar entrada en la descripción del episodio. Hay descuento del 30% para su socias sociosdeldiario es. Y allí nos vemos. 3 de octubre, Madrid. Venga, vamos con lo de hoy. Un presidente que miente, que insulta, que acosa, que secuestra, que alienta a un asalto golpista en un congreso. ¿Cómo no se va a atrever a pedirle al jefe del Mundial que amañe una competición a su favor? La pregunta es ¿Por qué el fútbol lo acepta? Soy Juanlu Sánchez. Hoy en Un tema al día, la FIFA y Trump, el árbitro de un mundo sin reglas. Una cosa antes de ¿Te has preguntado alguna vez qué hace tu banco con tu dinero mientras no lo usas? Para Trio Bank la respuesta importa. Te contamos más al final del episodio que para Donald Trump las normas no valen nada. Ya lo sabemos. Le hemos visto decir que las elecciones están amañadas y las pierde, pero no si las gana. Las Le hemos visto secuestrar a un presidente de gobierno de otro país porque sí, porque puede. Le hemos visto declarar guerras, apoyar genocidios contra el derecho internacional. Le hemos visto alentar un asalto al Capitolio. Le hemos visto condenado en los tribunales indemnizando a una mujer que le acusaba de agresión sexual. Al lado de todo esto, ¿Qué importa un partido de fútbol? Pues poco, la verdad. Pero a veces, con lo más popular, entendemos mejor lo más complejo. Qué pisotón de Balogun en la parte de atrás. Minuto 64.4 del partido del Mundial que se disputa en Estados Unidos entre la selección de Estados Unidos y la de Bosnia. Un delantero norteamericano, se llama Balogun, hace una entrada durísima a un rival y el árbitro le muestra la tarjeta roja. Lo normal en un partido de fútbol. Pero nada es normal con Trump. Después del partido, Trump llama a la FIFA, a su presidente, a Gianni Infantino, para que le anulen la tarjeta roja al delantero de Estados Unidos. Lo ha contado él mismo. Dice Donald Trump que él no sabía que en el fútbol si te sacan tarjeta roja te pierdes el partido siguiente. Y que eso no es justo. Así que ha llamado a Infantino. Sí, Para que le quiten esa sanción. Y lo peor es que la FIFA se la quitó. El delantero pudo jugar el siguiente partido contra Bélgica por el bien del fútbol. Menos mal. El delantero no marcó y Estados Unidos fue eliminado claramente. Es el último capítulo de la escandalosa relación que mantiene la FIFA con Donald Trump. Especialmente su presidente, el presidente del fútbol, Gianni Infantino. Que hace unos meses se inventó un premio FIFA de la paz para dárselo a Donald Trump para consolarle porque no se había llevado el premio Nobel. En este Mundial. La FIFA no ha sido capaz ni de quejarse porque Estados Unidos haya prohibido la entrada al país de uno de los mejores árbitros de la Confederación Africana cuando viajaba precisamente para pitar en el Mundial. Simplemente porque era somalín y porque su nombre se parecía mucho al de alguien de alguna lista negra. Le mandó de vuelta a su país. Y el presidente de la FIFA de chill. ¿Qué pasa entre la FIFA y Trump? ¿Cómo permite el fútbol una corrupción tan evidente? ¿Como retirar por pura política una tarjeta roja en la competición más importante del mundo? ¿Qué hay de geopolítica en todo esto? ¿Terminará cuando termine este Mundial? Aitor Lagunas. Hola.
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Hola, Juanlu. ¿Cómo estás?
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Aitor Lagunas es editor de la revista de fútbol Panenka. Y es autor de un podcast que os recomiendo mucho que se llama Brazalete negro. Donde además has hablado, Aitor, mucho de Gianni Infantino. Así que por ahí empiezo. Aitor, ¿Quién es el presidente de la FIFA? ¿De dónde sale este aliado de Trump complaciente con todos sus abusos?
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Gianni Infantino es un abogado nacido en una localidad del sur de Suiza. En Bric, concretamente. Que está en el mismo cantón en el que nació, casualmente, Sepp Blatter, su antecesor en el cargo. Es un ciudadano suizo de segunda generación. Porque sus padres eran emigrantes italianos que ostentaban pequeños negocios cerca de la estación de ferrocarril de esa localidad. Y luego, cuando termina la carrera de Derecho en Friburgo, lo primero que hace es pedir una beca en la Liga de Fútbol Profesional en España. Así que él está de becario durante unos meses en la LFP, en la que En ese año, 1996, entre otras cosas, si recordáis, se vivieron aquellas escenas tan dantescas entre Jesús Gil y Gil y el presidente de la Sociedad Deportiva Compostela, José María Caneda, con intercambio de golpes e insultos delante de las cámaras. No sé si estaba cerca Gianni Fantino, si estuvo cerca, pues supongo que eso le debió de vacunar bastante contra los excesos del fútbol. Pero en cambio él siguió apostando por esa vía de la gestión deportiva y a su regreso a Suiza fue encadenando diferentes puestos, en un primer momento muy técnicos. Hasta que llegamos a 2015, el fifagate y la caída no solamente de Sepp Blatter, presidente de la FIFA, sino también la caída judicial de Michel Platini, que en ese momento era presidente de la UEFA y todo hacía indicar que podía ser el sucesor de Sepp Blatter. Pero claro, cae Blatter, cae Platini y se genera ahí un hueco, un interregno que lo aprovecha perfectamente Gian Infantino.
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¿Y qué me dices de esta relación entre Infantino y Trump? Dándole un premio a la paz, no quejándose ni siquiera cuando veta la entrada en el país de un árbitro que va a pitar en el propio Mundial. Ahora esto de la tarjeta roja que ahora comentamos. ¿Infantino, Aitor, es un pelele, un pelota, un burócrata? ¿Es así con todo el mundo? ¿Cuál es la naturaleza de esta relación?
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Yo creo que la comprensión entre Trump e Infantino, más que desde un punto de vista ideológico, hay que leerla en un enclave de intereses cruzados. A Trump le interesa, le conviene, considera que puede venirle bien la muleta del fútbol o soccer para blanquear su imagen, para ganar todavía más cuota de popularidad, más cuota de protagonismo. Para Infantino no deja de ser más que un escaparate, un acceso y una vía para continuar aumentando el negocio, que es su principal objetivo desde que dejó de estar en la UEFA y pasó a ser presidente de la FIFA. Y ahí es cuando se le empiezan a ocurrir ideas como ampliar el mundial hasta las 48 selecciones, incluso ampliarlo a 48 selecciones pero organizarlo de manera bianual. Es decir, la idea era todavía meter más partidos, dejar de tener el calendario cuatrianual y pasar a montar un Mundial cada dos años, darle mucha más preponderancia al Mundial Femenino, darle también o incluso inventarse el Mundial de Clubes. Todo ello se pone al servicio de la generación de más ingresos. Y Michel Platini, que le conoce bien porque fue presidente de la UEFA cuando Infantino era secretario general, lo ha definido como un buen chico, pero alguien al que los poderosos y la gente con dinero le vuelve loco. Y creo que es lo que estamos viendo desde que ha llegado a ser presidente de la FIFA. De eso hace ya diez años. Pero desde luego, en los últimos meses, de manera muy palpable,
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esto de Trump llamando Infantino para que le quiten la tarjeta roja al jugador de Estados Unidos y que la FIFA se la quite, que es una decisión que además, en teoría, no depende personalmente de Infantino. Para eso están los árbitros de la competición. Todo esto resume bastante bien el momento que atraviesa el fútbol moderno internacional.
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Realmente es una situación completamente inédita. En 1970, en el Mundial de México, la FIFA instaura un sistema para regular las amonestaciones a los jugadores, las tarjetas amarillas y rojas, que hasta ese momento no existían. Desde 1970, Juanlu, cada tarjeta roja siempre ha conllevado mínimo un partido de sanción, en función luego también de la gravedad de la falta que implicase. Pero mínimo siempre un partido de sanción. Por eso es tan grave, porque es algo absolutamente inédito que probablemente va a sentar un precedente chusco al que le vaticinó bastantes problemas a la FIFA para tratar de mantener una cierta coherencia. Y esto era algo que venía funcionando de manera global en cualquier rincón del planeta, a cualquier nivel de la pirámide competitiva que mirases, desde alevines, infantiles, cadetes, juveniles, hasta la punta de la pirámide más profesionalizada.
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Las propias normas de la FIFA prohíben en su reglamento más básico las injerencias de los gobiernos en las competiciones, como en un Mundial. Para quien no sea muy aficionado al fútbol, Aitor, ¿Cómo explicamos por qué esto es tan sintomático y tan grave?
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Punto uno. Va en contra del sentido de la justicia y de la igualdad en el fútbol. Creo que en un momento en el que políticamente estos dos conceptos están lamentablemente muy discutidos, el fútbol seguía siendo un remanso en el que tú y yo estamos en igualdad. Y si tú cometes una falta que es una roja, juegues en el Real Madrid o juegues en el Tudelano, el siguiente partido no lo vas a jugar. Y esto ahora mismo está en discusión. Punto 2. Es muy pernicioso, porque además le abre la puerta y casi te diría que le pone la alfombra a la entrada en el fútbol del populismo más trumpiano anti reglas. Esta concepción de que las normas son para los tontos o para los pobres, si es que unos y otros no son lo mismo. Esa visión de Donald Trump en la que solo importa vencer y no tanto convencer. Esto yo creo que también acaba de entrar de una manera muy trampiana, con una patada en la puerta, gracias a que Infantino se lo ha permitido.
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Aitor, cuando termine este Mundial, ¿La FIFA se desentenderá de Trump y pasará de fase? ¿Pensará en el próximo tirano? Lo pregunto porque estamos en 2026 y el siguiente mundial es en 2030 en España. Bueno, en España, en Portugal y ahora también se ha decidido que en Marruecos. Y cada vez hay más voces de las que saben de lo que hablan, que dicen cuidado, que el nuevo país mimado de la FIFA es Marruecos, que Trump y Estados Unidos quiere hacer negocios con la FIFA en Marruecos y al final todo el protagonismo de este Mundial no lo va a tener España sino Marruecos.
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Desde luego, sospechoso que a falta de cuatro años todavía no sepamos dónde se va a disputar la final del Mundial 2030. Sospechoso y lleva a pensar, efectivamente, a especular sobre la posibilidad de que esa alianza geoestratégica entre Washington y Rabat pueda tener también una traslación. Además sumada a la enemistad poco o nada disimulada entre Donald Trump y Pedro Sánchez por el intento de arrebatarle a España esa final que sobre el papel parecía que iba a ostentar uno de los estadios españoles, en principio el Bernabéu. Está por ver efectivamente, cómo de española va a ser esa organización del Mundial 2030.1 Mundial, además tremendamente peculiar porque no solamente va a tener partidos en España, Portugal y Marruecos, es decir, en dos confederaciones diferentes, Europa y África, esto no había sucedido hasta el momento, sino incluso una tercera confederación que es la Confederación Sudamericana, la CONMEBOL, porque Paraguay, Uruguay y Argentina también van a albergar partidos en ese 2030. Toda esta componenda también vive de lo que necesitaba la FIFA geoestratégicamente y comercialmente para poder entregarle el siguiente mundial, el de 2034, Arabia Saudí, porque la Federación de Arabia Saudí es una de las principales patrocinadoras. La Federación y las empresas públicas, sobre todo petroleras, de Arabia Saudí son grandes patrocinadoras de la FIFA porque ya estamos viendo la relación que tiene con Donald Trump, el propio Infantino y Parque Marruecos ahí se ve también como un poder pujante que trata de utilizar el soft power del fútbol para visibilizar esa pujanza regional. Todo apunta a que se está gestionando ahí una guerra fría entre España y Marruecos a nivel futbolístico, que también puede tener una traslación futbolística, porque recordemos que España y Marruecos siguen vivas en este Mundial, aunque conociendo a Infantino y conociendo a Trump, lo que suceda dentro del terreno de juego puede que tenga una traslación entre poca y nula a la hora de tomar esa decisión.
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La última, Aitor. Que el fútbol y la política se han mezclado siempre no es nuevo. Que el fútbol es un gran negocio no lo hemos descubierto tampoco con las pausas de hidratación. Pero no sé si crees que con ese esquema que me acabas de dibujar, Trump, Infantino, Marruecos, Arabia Saudí, Qatar, que fue el último Mundial, Rusia que fue el anterior, nadie va a parar todo esto. Nadie tiene interés en pararlo.
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Más allá de la pregunta que todos nos hacemos, todos los futboleros y futboleras nos hacemos, de quién va a ganar esta Copa del Mundo. Creo que hay una cuestión de fondo mucho más trascendente, mucho más grave, que es hasta qué punto el fútbol puede y debe dotarse de autodefensas contra estos intereses tan oscuros de la política más divisiva, de las finanzas más oscuras, de los fondos de inversión, de los fondos buitre que también están revoloteando alrededor del fútbol desde hace un tiempo y que probablemente se están aprovechando precisamente de que el fútbol y concretamente la FIFA, no está sabiendo defenderse de ellos. Al revés, está brindándose a ser utilizado, abusado, manipulado, comprado. Todo eso creo que tiene que llegar a un punto final. Y no sé si los aficionados, si los jugadores, si los medios de comunicación, si incluso hasta estamentos políticos deben de ayudar para que el fútbol ponga coto a estos abusos. Porque de otra manera puede que estemos abocando al deporte rey, al deporte más maravilloso, no solamente a un deporte, sino también a un fenómeno sociocultural que vertebra a un porcentaje muy alto de la población, de una cantidad muy grande de países en todo el mundo, a una crisis de prestigio, a una crisis de imagen que ha afectado a otros deportes. Me viene a la cabeza, por ejemplo, lo que sucedió con el ciclismo y la mancha del doping. Pues quizá este doping político y financiero puede afectarle al fútbol hasta el punto de disociar a muchos de los aficionados y aficionadas que hoy en día estamos obligados a taparnos las narices para poder disfrutar del Mundial y no creo que sea lo deseable. Por lo tanto, sí que creo que el fútbol debería, y ya está en ese proceso de plantearse cómo poder defenderse de quienes pretenden abusar, usar y manipular el fútbol para su interés. El problema es que si quienes tienen que responder esa pregunta son gente como Infantino, pues, sinceramente, sabemos la respuesta.
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Aitor Lagunas Director de Epanenka Muchas gracias.
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Ha sido un placer.
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Y antes de marcharnos, decidir dónde pones
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tu dinero también es decidir qué mundo quieres construir. Dónde duermen tus ahorros. En Triobank creemos que el dinero tiene un poder transformador. Aplicamos estrictos criterios de exclusión y, por ejemplo, no financiamos directamente la industria armamentística, ni casas de apuestas, ni combustibles fósiles. Y solo financiamos proyectos sociales, culturales y medioambientales. Tu ahorro impulsa proyectos de la economía real. Porque el dinero también puede hacer el bien. Únete al lado bueno. Únete a Trio Bank. Más información en TRIO ES Esto es
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UN tema al día. El PODCAST deldiario es Si te gusta lo que hacemos, NECESITAMOS TU apoyo. Hazte socio HazteSocia en eldiario Es UnSocioaldia Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santonja, Lucía Martín, Izascum Pérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juan Lus Sánchez. Mañana, otro tema.
Fecha: 8 de julio, 2026
Host: Juanlu Sánchez
Invitado: Aitor Lagunas, editor de Panenka y autor del podcast Brazalete negro
En este episodio, Juanlu Sánchez y el periodista deportivo Aitor Lagunas abordan la polémica relación entre la FIFA, su presidente Gianni Infantino, y Donald Trump, a raíz de un escándalo reciente durante el Mundial 2026. El episodio disecciona cómo el poder, la política y los intereses económicos han distorsionado las reglas del fútbol global, partiendo de un caso insólito: la anulación de una tarjeta roja a un jugador estadounidense tras la intervención directa de Trump ante la FIFA, lo que pone al descubierto la fragilidad de las normas en el mundo del fútbol moderno.
Juanlu Sánchez introduce con tono crítico el papel de Trump como “presidente que miente, que insulta, que acosa, que secuestra, que alienta a un asalto golpista en un congreso” (01:08), planteando la pregunta central:
"¿Cómo no se va a atrever a pedirle al jefe del Mundial que amañe una competición a su favor? La pregunta es ¿por qué el fútbol lo acepta?” (01:25)
Relata cómo, tras una tarjeta roja al delantero Balogun en el partido EEUU-Bosnia (Min 64), Trump llama a Infantino para que la sanción sea retirada. La FIFA accede y Balogun juega el siguiente partido, en un hecho inédito (02:41).
El episodio se convierte en un análisis sobre corrupción, abuso de poder y el papel de la FIFA en el ecosistema futbolístico global.
"Se genera ahí un hueco, un interregno que lo aprovecha perfectamente Gianni Infantino." (06:16)
Juanlu pregunta sobre la complacencia de Infantino hacia Trump.
Aitor señala:
“Más que desde un punto de vista ideológico, hay que leerla en un enclave de intereses cruzados. A Trump... le conviene la muleta del fútbol... Para Infantino... es escaparate, acceso y una vía para aumentar el negocio, que es su principal objetivo desde que dejó la UEFA.” (06:59)
Explica maniobras como expandir el Mundial, crear el Mundial de Clubes, y otras propuestas de Infantino pensadas exclusivamente para maximizar ingresos.
Menciona la frase de Michel Platini sobre Infantino:
“Un buen chico, pero la gente con dinero le vuelve loco. Y creo que es lo que estamos viendo desde que ha llegado a ser presidente de la FIFA.” (08:06)
“Desde 1970... cada tarjeta roja siempre ha conllevado mínimo un partido de sanción... Por eso es tan grave... va a sentar un precedente chusco al que le vaticino bastantes problemas a la FIFA...” (08:49)
Analizan el simbolismo y la gravedad de la interferencia política:
"Va en contra del sentido de la justicia y de la igualdad en el fútbol... el fútbol seguía siendo un remanso en el que tú y yo estamos en igualdad... Esto ahora mismo está en discusión." (09:50)
Aitor advierte:
“Le abre la puerta y casi te diría que le pone la alfombra a la entrada en el fútbol del populismo más trumpiano anti-reglas. Esta concepción de que las normas son para los tontos o para los pobres…” (10:11)
Juanlu plantea la mirada al futuro: ¿Se desentenderá la FIFA de Trump? ¿Qué papel jugarán Marruecos y la influencia de EEUU?
Aitor revela sospechas sobre el Mundial 2030:
“Sospechoso que a falta de cuatro años todavía no sepamos dónde se va a disputar la final del Mundial 2030... Esa alianza geoestratégica entre Washington y Rabat pueda tener también una traslación.” (11:32)
Prevé una “guerra fría futbolística” entre España y Marruecos, alimentada por intereses empresariales y políticos de EEUU y Arabia Saudí:
“La Federación y las empresas públicas, sobre todo petroleras, de Arabia Saudí son grandes patrocinadoras de la FIFA...” (12:28)
Juanlu plantea la pregunta inevitable sobre el futuro del fútbol ante “Trump, Infantino, Marruecos, Arabia Saudí, Qatar, Rusia…”
Aitor concluye con preocupación:
“Hay una cuestión de fondo mucho más trascendente, mucho más grave, que es hasta qué punto el fútbol puede y debe dotarse de autodefensas contra estos intereses tan oscuros de la política más divisiva, de las finanzas más oscuras, de los fondos de inversión, de los fondos buitre...” (14:04)
“No sé si los aficionados, si los jugadores, si los medios de comunicación, incluso estamentos políticos deben ayudar para que el fútbol ponga coto a estos abusos... si quienes tienen que responder esa pregunta son gente como Infantino, pues, sinceramente, sabemos la respuesta.” (15:23)
El episodio pone el foco en el riesgo de perder los valores fundamentales del fútbol ante la sumisión de la FIFA a intereses políticos y económicos, personificados en figuras como Infantino y Trump. El relato sirve como advertencia sobre el futuro del fútbol y la necesidad de autodefensas que protejan el deporte de manipulación y abuso de poder.
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