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Primero les arrasaron los colonizadores llegados de todas partes del mundo. Luego ha sido el abandono y ahora el cambio climático. Sus heridas tienen capas que cuentan su historia y la nuestra. Soy Juan Lu Sánchez, hoy en un tema al día, los últimos de las Islas Marianas. Una cosa antes de empezar.
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¿Te has preguntado alguna vez qué hace tu banco con tu dinero mientras no lo usas para Trio Bank? La respuesta importa. Te contamos más al final del episodio.
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Estamos pidiendo permiso a los Taumona, a
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los ancestros chamorros, para que todo vaya bien dentro del bosque. ¿Y qué tipo de ofrenda les has puesto?
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Escuchamos a Adrián García, arqueólogo del CSIC, está hablando con nuestro compañero Antonio Martínez Ron, pidiendo permiso a unos ancestros. ¿Dónde se ha metido Antonio? ¿Esto qué es? Y es una especie de ofrenda, digamos, para poder pasar. Antonio Martínez Ron.
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Hola, ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
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¿Antonio? ¿Dónde estabas? ¿De dónde sale este sonido? ¿A dónde nos llevas?
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Pues mira, en este momento estamos en el corazón de una jungla, a orillas de un monte que se llama Taipingot, que contiene un lugar sagrado para la población chamorra de esta isla en la que estamos, la isla de Rota. Estamos a más de 12.000 kilómetros de España y estamos a punto de entrar en la jungla después de haber hecho una pequeña ofrenda, una petición de permiso a los Tautaumona, que son los espíritus sagrados para el pueblo chamorro, sus antepasados. Y lo hacemos por respeto, lo hacen los investigadores con los que estoy, por respeto a esta tradición, a estas creencias, porque entrar en el bosque para ellos es perturbar un poco la paz de estos espíritus. Y vamos a subir durante los próximos minutos, más de una hora de ascenso a través de la jungla hasta el yacimiento que María Cruz Berrocal y su equipo de arqueólogos españoles del INCIPIT, un centro de CSIC, encontraron en el año 2022. Y es el arranque de una bonita historia. La isla de Rota es una isla muy pequeña, tiene como 15 kilómetros de longitud por 8 de ancho en las partes más extremas. Es un lugar que está en las puertas del Océano Pacífico. Es un lugar especial porque aquí, en el archipiélago de las Marianas, donde está Rota, está justo al norte de Guam. Este lugar tiene punto de interés desde el punto de vista geológico. Es el lugar donde todo el mundo recuerda la fosa de las Marianas, donde la gran placa del Pacífico se está subduciendo por debajo de la placa del Asiático. Eso es lo que produce ese pedazo de fosa de más de 11 kilómetros de profundidad. Y ha situado estas islas volcánicas, este archipiélago, que es un archipiélago alargado, lo ha situado como una especie de balcón hacia el Pacífico. Es el primer lugar al que llegan las culturas austronesias, que llegan presuntamente desde Taiwán, desde el continente asiático, navegando más de 2.000 kilómetros hasta aquí. Se quedan a las puertas del Pacífico. Y es el lugar al que después los europeos, y en concreto la expedición de Magallanes, llegarían por primera vez después de dar la vuelta por el otro lado, pasando por el sur de África y cruzando el Pacífico. Llegaron cuando ya estaban desesperados y no encontraban un sitio donde poder repostar, recobrar fuerzas, reponer agua. En el momento en que Magallanes desembarca con su tripulación aquí vienen absolutamente desesperados. Es el primer lugar del Pacífico en el que se encuentran. Y los chamorros, los indígenas originales de estas islas, entran en el barco y empiezan a tomar objetos, sobre todo de hierro, porque les llama la atención. Hay una larga tradición en las islas del Pacífico entre estas culturas, como de hospitalidad en este tipo de encuentros. Para ellos es normal que cuando te encuentras con alguien, intercambies objetos, pero para Magallanes y su grupo esto es un robo. De hecho, Magallanes entra en cólera y ordena desembarcar a sus hombres en la isla, quemar las casas, matar a varios indígenas, y a partir de ese momento bautiza las islas, y así tuvieron ese nombre durante 150 años, como las islas de los ladrones. Sería más tarde ya cuando les pusieron el nombre de las Islas Marianas, en homenaje a Mariana de Austria. Y sería ya el momento en que empezó la verdadera colonización. La isla de Rota no sólo estuvo colonizada por los españoles durante más de 300 años, sino que después, a partir del siglo XX, fue sucesivamente colonizada por otros visitantes, otros alienígenas. En este caso fueron los japoneses, los alemanes y finalmente los estadounidenses, que siguen estando allí, utilizándolo también como un centro de recursos, porque es una base militar, básicamente.
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Antonio, Has dicho alienígenas. ¿Quiénes son los alienígenas?
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A ver, la idea de alienígenas no es mía. Es una expresión de la propia María Cruz Berrocal, cuando me cuenta que para los habitantes originales de estas islas, el encuentro con los occidentales y con Magallanes y demás fue como lo que nosotros podemos pensar como tener contacto con una civilización alienígena, hablan idiomas distintos, tienen formas distintas de concebir el mundo, y hay un choque muy grande entre estas dos formas de cultura y una visión que además les pasa por encima de alguna manera, porque la cultura chamorra queda impregnada de estos 300 años de historia, hasta el punto de que buena parte de su lenguaje está plagado de palabras en español que han quedado como fosilizadas en su forma de expresarse.
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Nosotros, o bueno, más bien nuestros antepasados seríamos esos alienígenas, y ellos son los Chamorros. ¿Qué son los Chamorros exactamente?
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Los chamorros son los supervivientes de todo este impacto en el Pacífico, en esta zona concreta, en lo que son las islas Marianas y algunas islas que están más al sur. Es una cultura austronesia que venía de navegantes que eran grandes constructores de barcos, como documenta el propio Magallanes cuando llega a la isla, y han estado intentando mantener viva su tradición, a pesar de que tanto los españoles, con la imposición de la cultura, de la religión católica, como los japoneses, que pasaron por allí, además de manera bastante cruel, pues se les han intentado despojar de su propia cultura e imponerles otras formas de vida. A pesar de todo, ellos mantienen este punto de autenticidad y son realmente lo mejor que se puede llevar uno cuando va a las islas mañanas, porque es una gente extraordinaria. El lema de la isla es El o la Rota, porque entre ellos se saludan. A veces, periodísticamente nos gusta decir que es el último lugar del mundo donde todo el mundo se saluda, porque cuando van en coche o cuando van por la calle, tienen por costumbre para reconocerse entre ellos, se levantan la mano y se saludan con este luta, que es el saludo local, básicamente. Esta costumbre, según me contó la alcaldesa de Rota, nació como autodefensa contra la invasión de los japoneses en la isla a lo largo del siglo XX. Como ellos, que tuvieron un comportamiento bastante cruel con los chamorros, se saludaban inclinándose entre sí, esta costumbre japonesa tan conocida, los habitantes de Rota decidieron distinguirse entre sí mediante un saludo especial, que era el de levantar la mano cuando se veían uno al otro. De esa manera se reconocían y se daban cuenta, bueno, se advertían de que eran amigos, de que no eran japoneses, básicamente. Y eso se ha mantenido uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve,
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diez,
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Bueno, una de las vivencias más divertidas de esta aventura de estos 10 días allí en Las Marianas, sobre todo en Rota, ha sido el conocimiento del idioma chamorro. La sorpresa que te llevas porque cuando ellos hablan en chamorro tú no entiendes nada, pero de repente hay palabras por ahí sueltas que dices esto me suena. Hay una palabra ahí que reconozco, claro, porque lo que te decía, se quedó plagada de palabras en español, hasta el punto de que los platos de cocina, muchísimos de ellos son perfectamente reconocibles. Uno de los que nos sirvieron, que para mí fue el que más me gustó, era caldo carne, con lo cual inmediatamente te remite a cosas que conoces. El azúcar es azúcar y así un montón de comidas. De hecho, hablando allí con Eloy Ayuyu, que me hice bastante colega de él, porque era muy simpático, del Servicio Municipal Forestal, vio mi reacción ante las palabras en español y empezó a recopilar y cada vez que se acordaba de alguna me la volvía a decir, viendo las risas que me provocaba. Lo hacía una y otra vez. Una de las veces me invitaron a comer con ellos el grupo de trabajadores municipales chamorros, mientras visitábamos la jungla y en ese momento, de repente empezamos a hablar de la comida que tienen allí preparada y claro, todo era súper familiar.
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Pan de leche.
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Pan de leche y chicken. ¿How is cook? Adobo. Adobo. Those are Spanish words, you know it. Arroz, caldo. Arroz caldo, ¿No? Y lo más gracioso es cuando en un momento dado ya me decían palabras que se les ocurrían que podían ser españolas y acertaban, por ejemplo, calzoncillos. Yo decía pero es que esto se ha quedado allí. Y en un momento dado les pregunto cómo dicen Navidad o cómo dicen cumpleaños. Y cumpleaños sigue siendo exactamente igual. Pero no solo eso, sino que me cantaron el feliz cumpleaños y bueno, no era mi cumpleaños, pero me hizo muchísima ilus.
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Esta gente que te canta cumpleaños feliz, Antonio, y que sabe decir adobo estofado, no sólo han vivido siglos de colonización, es que también han sufrido, y cada vez más, una convivencia difícil con la naturaleza y con el cambio climático.
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A ver, la naturaleza aquí es muy violenta, tienes la sensación de estar en un lugar muy extremo porque está muy expuesto a las condiciones meteorológicas del Pacífico, que además con el cambio climático están recibiendo un tifón, súper tifón detrás de otro y se les avecina el posible super niño en el horizonte. Y de hecho los efectos del calentamiento global allí son evidentes. La alcaldesa de Rota, que es del partido Republicano, no te lo esconde, allí no hay negacionistas del clima, ellos saben perfectamente que está en la primera línea de esta guerra, que se tienen que preparar muy bien para ser autosuficientes, tomar medidas y notan cambios clarísimos, como por ejemplo que la temperatura del agua ha subido muchísimo en los últimos años, que las aguas en algunas zonas de la isla están más altas, que están erosionando las costas como pasa en otros lugares y que la violencia y sobre todo la duración de los tifones es mucho mayor que antes. En el caso del Sillaku el tifón duró cuatro días, se quedó cuatro días azotando la isla cuando los locales me comentaban que lo normal es que pase durante una noche, que esté unas horas azotando la isla y luego se marche, que es lo que ha pasado por ejemplo con Babi. Pero con Sinlaku estuvieron cuatro días y los testimonios de las personas que estaban allí eran que no dan crédito a lo que está pasando y se dan cuenta de que están en un sitio muy vulnerable a los cambios por el calentamiento global.
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Antonio, seguro que te has encontrado paisajes increíbles, islas preciosas y nos podrías contar más sobre ellas, pero creo que también te has encontrado escenas post apocalípticas qué has visto.
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Rota es un lugar, efectivamente, que parece a veces una película de zombies, en el sentido de que la crisis económica les ha azotado muy fuertemente. A partir del año 2000 algunas compañías aéreas japonesas empezaron a dejar de volar a la isla y los grandes hoteles, el turismo que era una manera de subsistencia principal en la isla, dejó de ir. De hecho hay unos grandes hoteles, grandes resorts que pudimos visitar que están como en una película de terror, están abandonados, se han quitado todos los mobiliarios y allí sólo viven las arañas y algunos pájaros que anidan allí. Si tú lo ves, parece un poco una versión tropical del resplandor. El lugar está en decadencia precisamente por estas condiciones extremas a las que está expuesto, pero también por las condiciones de colonización a las que ha sido sometida. Es un lugar en el que la propia población es carne de cañón. Todos los habitantes con los que hablabas te contaban que tenían algún hijo en el ejército destinado en algún lugar remoto con el ejército de Estados Unidos y que tenían miedo de lo que les pudiera pasar en lugares como Libia, como Afganistán, como Jordania, etc. Y a la vez es una isla sin recursos propios, dependen de lo que les traigan de fuera. Entonces, en ese sentido el abandono es cada vez mayor. La gente joven no quiere quedarse, no quiere hablar. Chamorro se está perdiendo la cultura. El que no se queda en el ejército se va fuera de las islas a vivir. Y ves un montón de casas abandonadas, derruidas, comidas por la vegetación. Es un poco como la isla de perdidos. De hecho la vegetación es imparable, en cualquier momento que te descuidas te vuelve a tragar. Y entonces, claro, por eso los arqueólogos me contaban que cada vez que entra en la selva, que es ese lugar que nosotros en nuestra visión occidental pensamos que es una especie de paraíso original o el Edén, En realidad es un lugar en el que han estado llegando las oleadas de visitantes uno tras otro y a todos se los ha comido la selva. En cuanto excavas te encuentras los restos de coches que fueron comidos por la vegetación, te encuentras los cañones japoneses que estuvieron distribuidos por toda la isla, porque ayer en la Segunda Guerra Mundial hubo muchísima actividad, muchísimos bombardeos. En realidad es un sitio profundamente modelado por la actividad humana. Hasta las propias especies vegetales que nos parecen originales, quitando algunas como las zikas y otras especies como los pandanos que sí que llevan allí desde hace muchos siglos, otras han sido introducidas y han sido introducidas por los españoles que las traían de América. Y se dan paradojas como que la famosa flor del Pacífico, por ejemplo, que es la representativa que todas las mujeres en Tahití tienen en el pelo y demás, no es una flor original del Pacífico, es una flor traída de América. Y así otras muchas cosas.
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Antonio, siempre que hablamos contigo acabamos haciendo la pregunta del cuñado que todos llevamos dentro. Bueno, porque creo que está bien escuchar la respuesta. Todo esto, el viaje de los científicos, esta investigación, ¿Para qué sirve o al menos para qué les sirve a ellos?
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Para entender esta historia hay que volver a Taipingot, el sitio donde hemos empezado el relato. En este monte, En el año 2022, María Cruz Berrocal y su equipo de arqueólogos encuentran primero una serie de cerámicas, una serie de objetos que les hacen pensar que ahí puede haber un poblamiento. Y es un lugar especial porque está dentro de la isla, no está en la costa. A partir de ahí, empiezan a hacer la excavación y descubren más de 20 cuerpos de personas que, como mínimo, vivieron hace más de mil años. Y esto es muy interesante para ellos porque son el punto de referencia. Es decir, estos son los pobladores antes de que llegaran Magallanes y los demás. A partir de ahí, María Cruz Berrocal y su equipo se dan cuenta de que este puede ser un punto de referencia para comparar lo que fue pasando a lo largo de los siglos. Y se une con otras investigadoras, con Marta Domínguez del MAS y con la historiadora Ángela Schottehammer, para un proyecto que han llamado Pacific People Forest. Y quieren ver qué pasó antes y después de esa llegada de Magallanes. Es decir, documentar esa convulsión, ese impacto que tuvo la llegada de los españoles y después las sucesivas oleadas de colonización, de manera sistemática y mejor que hasta ahora, porque hasta ahora todo está como de segunda mano. Y puede ser un lugar que dé más información sobre todos estos procesos. Hay un intento de ver todas estas cosas bajo un nuevo prisma que no sea el eurocentrismo que hemos tenido siempre. Ponernos también en la piel, en los ojos de los que estaban allí cuando nosotros llegamos, ¿Qué pasó? ¿No se trata aquí de pasar factura ni vendetta de es que los españoles vamos a ver lo que hizo Magallanes? Eso no es la historia, sino que van a intentar ver con precisión qué consecuencias tuvo, qué situación había antes, consecuencias tuvo después, y cómo se produjo esa conmoción que fue a todos los histórica, poblacional, botánica, que ha configurado lo que hoy son las islas Marianas y las islas del Pacífico.
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Antonio Martínez Ron Jefe de CienciadelDiario es Gracias por esta historia.
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Gracias a vosotros.
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Y antes de marcharnos, decidir dónde pones
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tu dinero también es decidir qué mundo quieres construir, dónde duermen tus ahorros. En triobank creemos que el dinero tiene un poder transformador. Aplicamos estrictos criterios de exclusión y, por ejemplo, no financiamos directamente la industria armamentística, ni casas de apuestas, ni combustibles fósiles. Y solo financiamos proyectos sociales, culturales y medioambientales. Tu ahorro impulsa proyectos de la economía real, porque el dinero también puede hacer el bien. Únete al lado bueno. Únete a Trio Bank. Más información en Trio ES Esto es
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un tema al día. El podcast deldiario es. Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Hazte socio. Haztesocia en eldiario es unsocioaldía. Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santonja, Lucía Martín y Zascumpérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juanlu Sánchez. Mañana otro tema.
Podcast de elDiario.es | 20 de julio de 2026
Conduce: Juanlu Sánchez | Invitado: Antonio Martínez Ron (Jefe de Ciencia, elDiario.es)
En este episodio de Un tema al día, Juanlu Sánchez conversa con el periodista científico Antonio Martínez Ron sobre la historia y la realidad presente de las Islas Marianas, especialmente la isla de Rota. El episodio explora las cicatrices de la colonización, la resiliencia cultural de los chamorros, la influencia del idioma español en la región, y los desafíos actuales como el cambio climático y la despoblación. En un tono cercano y divulgativo, se alternan relatos históricos con impresiones personales y anécdotas del reciente viaje de Antonio Martínez Ron a la zona.
[00:06–01:10]
Cita memorable:
“Entrar en el bosque para ellos es perturbar un poco la paz de estos espíritus.”
— Antonio Martínez Ron [01:10]
[01:10–06:00]
Cita memorable:
“Para los habitantes originales de estas islas, el encuentro con los occidentales ... fue como tener contacto con una civilización alienígena.”
— Antonio Martínez Ron [05:14]
[06:00–08:00]
Cita memorable:
“El lema de la isla es ‘El o la Rota’, porque entre ellos se saludan … para reconocerse entre ellos, se levantan la mano y se saludan con este luta, que es el saludo local.”
— Antonio Martínez Ron [06:51]
[08:00–10:19]
Cita memorable:
“Una de las veces me invitaron a comer … empezamos a hablar de la comida que tienen allí preparada y claro, todo era súper familiar … Adobo. Adobo. Those are Spanish words, you know it.”
— Antonio Martínez Ron [09:13]
[10:19–11:50]
Cita memorable:
“Allí no hay negacionistas del clima, ellos saben perfectamente que están en la primera línea de esta guerra.”
— Antonio Martínez Ron [10:48]
[12:04–14:52]
Cita memorable:
“Si tú lo ves, parece un poco una versión tropical del resplandor. El lugar está en decadencia precisamente por estas condiciones extremas a las que está expuesto, pero también por las condiciones de colonización a las que ha sido sometida.”
— Antonio Martínez Ron [12:25]
[14:52–17:05]
Cita memorable:
“No se trata aquí de pasar factura ni vendetta de ‘es que los españoles…’, sino que van a intentar ver con precisión qué consecuencias tuvo, qué situación había antes, consecuencias tuvo después, y cómo se produjo esa conmoción […] que ha configurado lo que hoy son las islas Marianas y las islas del Pacífico.”
— Antonio Martínez Ron [16:36]
El episodio destaca la resistencia del pueblo chamorro ante siglos de colonización y las amenazas actuales, mostrando cómo la historia se refleja en el presente: en las palabras prestadas y en las heridas visibles e invisibles de las islas. El relato de Antonio Martínez Ron humaniza una historia colonial global a través de anécdotas vividas, mostrando la urgencia de comprender los matices y las voces que la historia occidentalizada suele dejar al margen.
Frase para recordar:
“No se trata aquí de pasar factura ni vendetta de ‘es que los españoles…’, sino de ver con precisión qué consecuencias tuvo […], y cómo se produjo esa conmoción histórica, poblacional, botánica, que ha configurado lo que hoy son las islas Marianas y las islas del Pacífico.”
— Antonio Martínez Ron [16:36]