Loading summary
A
Hola, Hola. Soy Juan Luis Sánchez. Hoy es festivo, que normalmente los festivos no tenemos capítulo porque vosotros. Vosotras estáis a otra cosa y nosotros también. Pero es que esta semana se ha cumplido un año de un extraño momento de nuestras el gran apagón. Y esta semana, casi por nostalgia, en el equipo hemos vuelto a escuchar el capítulo que hicimos aquel día de apagón sin electricidad, casi sin poder hablar entre nosotros. Otros medios tenían generadores eléctricos para hacer el trabajo, nosotros no. Y conseguimos hacer un capítulo del que un año después seguimos estando orgullosos, la verdad, simplemente grabando lo que veíamos. Y creo que sigue vigente ese capítulo para recordar lo rápido que dejamos pasar los eventos traumáticos cuando dejan de estar de actualidad. Así que nos ha apetecido compartir este capítulo, así que te lo dejo y le unimos otro, otro que grabamos apenas unos días después, más reflexivo, sobre lo vulnerables que nos sentimos cuando ocurre algo así, para que no se nos olvide. Dos capítulos en uno. En fin, por si tienes un rato durante el puente, te dejo con los sonidos del gran apagón. Un abrazo. Una cosa antes de empezar.
B
¿Sabías que KIT Digital ha llegado a más del 92% de los municipios de España? Te cuento más al final del episodio.
A
Hola, soy Juanlu Sánchez. Me acabo de tirar a la calle porque parece que se ha ido la luz en toda España, o al menos en muchísimas ciudades. Según los diferentes compañeros del diario. Es que nos ha dado tiempo de hablarlo en los chats internos, aunque también han dejado de funcionar al cabo del rato. Ahora mismo lo que veo en la calle son coches pasando sin la regulación de los semáforos que no funcionan. He salido y estaban justo las vecinas comentando el asunto. Una de ellas no sabía que era un apagón general, aunque llevaba mucho rato sin poder tener luz. La otra le decía al final van a tener razón los del Kit de supervivencia. Bueno, la sensación es extraña. Al principio pensábamos que era solo cosa nuestra, de nuestra casa, de nuestra oficina, de nuestra calle o quizá del barrio. Luego miramos el móvil o alguien te llama. Ahí también estáis sin luz. Al equipo de este podcast y a otros muchos compañeros deldiario es el corte eléctrico. Nos pilla en diferentes ciudades o teletrabajando, así que nos hemos echado a la calle a grabar. Yo lo primero que me encuentro es a la dueña de una frutería. Hola, buenas, perdona, soy periodista. ¿Como se ha ido la luz? Estoy dando un paseo preguntando un poco por cómo se está viviendo.
C
Por la radio están diciendo que es en toda España. Entonces estamos muy preocupados porque bueno, tampoco tenemos Internet, todas las oficinas, todo parado, no sabemos.
A
El negocio vuestro es de fruta, distribución
C
de fruta y verdura y para el
A
almacenamiento genera problemas Después de las 2
C
horas tendremos que dar parte de todo lo que se nos estropee porque la fruta cuando le falta la fruta cuando le falta más de dos horas su temperatura, empezamos a tener problemas con ella. Y bueno, estamos preocupados porque nuestros coches están en Sevilla y dice que no hay semáforo en Sevilla y nosotros tenemos nueve coches repartiendo por Sevilla. Entonces estamos súper preocupados por eso.
A
¿Habéis podido hablar con ellos?
C
No, no, porque no tenemos Internet, no conectamos con ellos, con ninguno de ellos.
A
Ni por teléfono, que tampoco pare de funcionar.
C
No funciona. No funciona.
A
Ánimo.
C
Vale, gracias.
D
Hasta ahora.
A
En Madrid, mi compañera Izascumperez se mete en una tienda. Hola, perdonad, soy periodista, os estaba escuchando un poco de Oye, igual tengo que ir a por una radio. Sí, claro, Porque no sabemos lo que está pasando tampoco.
E
No sabemos nada porque claro, estamos en la tienda, de repente se nos ha ido la luz y las dos además hecho lo mismo. Hemos ido al diferencial a ver si hemos salido y yo le pregunto a oye, ¿Tenéis luz? Ah, no. Hemos pensado que primero era del bloque y después nos han dicho de la calle. Y después justo mi compañera de piso sí que me ha escrito que me han llegado WhatsApp y me ha dicho que en Nasica tampoco había cobertura, en casa tampoco, que no había luz y que le había dicho un amigo que había estado jugando a la Play que se le había desconectado a todos los que estaban jugando que eran de diferentes partes de España. Entonces ahí ya se lo he contado a ellos y ya la gente ha empezado a pasar y nos ha empezado a decir que tenía cobertura. ¿Quién no tenía? Algunos tienen, otros no.
A
Lo que está pasando también es que yo vengo del supermercado y vengo de las tiendas de la zona y en muchos casos ni siquiera se puede cobrar
E
ni con yo directamente cerrado porque no puedo hacer nada absolutamente porque no puedes cobrar ni en efectivo, la caja no abre, la caja es automática, entonces la caja no abre, sino aunque le metas el dinero en efectivo no se abre la caja está cerrada. Esperemos que se solucione pronto porque nos ha entrado todos un poco de canguelo también estamos acojonados. Yo tengo familia en Málaga, no me puedo comunicar con ella, es como. He mandado WhatsApp a ver si en algún momento le llegan. Oye, estoy bien, ¿Cómo estáis?
A
No puedo cerrar la tienda porque el cierre es automático, las puertas también, sólo las puedo dejar cerradas, pero si haces así se abren, no se quedan cerradas. Y Pues eso, estoy aquí a la espera de si viene mi compañera para ver si me puedo ir porque bueno, tengo dos niños pequeños y a las
C
4 tengo que estar allí a recogerles.
A
También estoy preocupada porque supongo que allí estarán igual, pero claro, con angustia de cómo llego a casa ahora y todo.
E
A ver qué pasa, vamos a pensar en positivo que va a ser un
A
ratito y ya está. Y este audio nos llega desde una sucursal bancaria en Santander.
F
Hola.
A
A mí el apagón me ha pillado en la oficina. Trabajo en el banco y me ha pillado en la oficina y como no funciona ninguno de los equipos ni ninguno de los cajeros automáticos ni nada, hemos cerrado la puerta porque tampoco funcionan las alarmas y estamos dentro hasta que alguien nos diga qué tenemos que hacer o que llegue la hora de acabar la jornada y nos iremos para casa. Un gran apagón nos pone nerviosos, pero a primera vista no vemos en la calle grandes problemas. Quizá la cosa se complica cuando nos acercamos a zonas de mucho tráfico en grandes ciud.
G
Aquí te va a pillar un autobús.
A
Señora.
G
Dígame.
A
Las horas han sido también muy angustiosas para los que han tenido que esperar mucho para abrir la puerta de un vagón de metro y salir caminando hacia la calle. Ya nos lo sugería este trabajador de metro con el que hablaba, Marcos García Santaú. Hola. Hola. Disculpa, soy periodista, ¿Te puedo preguntar por el metro un poco lo que ha pasado? Si me puedes contar. Se ha cortado la luz a las 12.35 y ya está. Y no sabemos nada más. No hay cobertura de walking ni móviles
H
y no está funcionando el metro, ni
A
de Renfe ni de metro. ¿Ha habido alguna incidencia que sepáis de
F
gente que se ha quedado dentro?
A
Sí, hay gente que va saliendo andando por las vías, sobre todo en Renfe, pero en metro. ¿Pero nadie dentro de los vagones hay situación de agobio? No lo sabemos. No tenemos conocimiento de lo que ocurre 100 metros más adentro, ¿Sabes? Estamos incomunicados. Exactamente. Algunos trenes se han quedado parados. Dentro de uno de ellos estaba nuestro compañero Aitor Ribeiro.
F
Hola Juanlu. Pues a la hora que te mando este audio, que son las 12.35, estamos detenidos cerca de Aranjuez, ya en Madrid, después de más de 12 horas varados en mitad en medio de Toledo, en un apeadero de Adif en el que hemos estado prácticamente abandonados y sin comida y durante buena parte del tiempo también sin agua, hasta que por fin Renfe, Adif o quien sea ha mandado una locomotora diésel que han conseguido engancharnos sin mucho esfuerzo y trabajo a otro convoy que se ha detenido en paralelo al nuestro con destino a Madrid. Nos hemos montado todos en ese tren y volvemos. Llegaremos en algún momento a tocha, unas 500 personas hacinadas aquí en el suelo, de pie en la cafetería, las maletas metidas en el baño y en cualquier esquina del tren con dos agentes de la Guardia Civil a bordo controlando que se mantenga la calma y en comunicación constante con el maquinista de la locomotora y con ganas de llegar a Madrid.
A
Doce horas después, en el rellano de la escalera, en la puerta del cole, en la cola de los supermercados, en cualquier esquina, ya uno podía escuchar cualquier cosa. Unos decían, parecía que con toda la información, que había sido seguro un ciberataque, otros que una avioneta había chocado contra un cable de alta tensión. Ninguna de estas personas tenía información contrastada ni oficial, pero empezaron a circular teorías a falta de certezas. Afortunadamente también hay gente que se dedica a hacer el bien. Este sonido lo graba María Ramírez. Alguien abre las puertas de su coche y pone la radio a todo volumen para que todos sus vecinos asomados en los balcones o echados a la calle puedan escuchar la información. Y ha dicho también que no hay nada que permita hacer pensar que hay cualquier causa intencionada, cosa no hay nada que nos permita. Todo recuerda un poco a la pandemia, quizá porque somos una generación traumatizada por la pandemia y todo lo que nos pase nos recordará un poco a la pandemia. Pero quizá por eso fue inevitable entrar a preguntar cuando pasé por delante de una residencia de ancianos.
H
Lo primero que hemos hecho es asegurarnos que está todo el centro controlado, todas las entradas, todas las salidas, porque como puedes ver tenemos cámaras de seguridad que ya no funcionan. ¿Entonces hemos asegurado que todo está cerrado, hemos asegurado que todos los residentes están presentes en el centro y hay nerviosismo? No estamos tranquilos, gracias a Dios de momento. Tenemos también bombonas de oxígeno para sustituir la máxima de oxígeno a los que tienen aparato de oxígeno. Evidentemente esto dura más, tendremos que buscar
A
apoyo, pero no creo qué tipo de planes hay en estos casos. Eso, una batería específica para determinada maquinaria.
H
Tenemos batería específica para más que todo máquina de oxígeno, pero de momento estamos tirando de las bombonas.
A
¿Y qué estará pasando en los hospitales? Por algunos de ellos se pasó nuestra compañera Sofía Pérez Mendoza.
I
Hola Juanlú. Pues he estado en un par de hospitales de Madrid y lo que hemos visto allí ha sido mucho desconcierto. El apagón ha sido sobre las doce y media, una menos algo. Pues unos minutos después las personas estaban muy desconcertadas, veías a un montón de médicos en la calle esperando indicaciones de sus direcciones. Hemos visto a la gerencia de varios hospitales hacer comités de crisis, porque claro, es una situación inédita, nunca se habían visto en un momento así. Entonces lo que nos cont Es que lo primero era garantizar que las personas en situación crítica, es decir, las personas que estaban en quirófanos y en UCI estuvieran atendidas y eso sí que se estaba pudiendo garantizar con unos equipos autónomos de electricidad. Y después el resto de actividad hospitalaria se ha tenido que posponer. Las consultas, las cirugías programadas que son demorables, es decir, que no son urgentes, se han pospuesto. Con lo cual la imagen que veíamos en el hospital era hordas de gente saliendo de los hospitales prácticamente quedándose vacíos, a excepción únicamente de las personas ingresadas.
A
Las horas se acumulan y la electricidad no vuelve. En la redacción deldiario es los que han conseguido llegar hacen lo que pueden. Hoy la portada a las redes sociales, la cobertura de la crisis se hace, se escribe, sobre todo desde las comunidades donde sí hay electricidad. ANDER ODIEN Director ADJUNTO deldiario Es cómo se hace un periódico digital sin luz
E
desde Canarias, Baleares, Roma y ahora Euskadi.
A
Euskadi ha vuelto a recuperar. Euskadi ha vuelto, pero Canarias estaba desde primera hora, o sea que así hemos empezado. No gusta más.
J
Acabamos de hacerle una foto a un texto manuscrito con papel y boli de toda la vida y se lo estamos enviando a la compañía de Canarias, que está haciendo el directo desde un teléfono de una compañera de comercial, que es de las pocas que puede enviar cosas. Ese sería el resumen de qué está pasando en la redacción. Lo primero que hemos decidido ha sido enviar gente a hospitales, a la estación de Atocha. Luego los compañeros de SOMOS se han ido a la estación de metro de Sol. Los de Barcelona también se han activado para hospitales, transportes, metro. Y hemos activado un grupo que siempre está en marcha, pero que hoy está especialmente activo, que es el de las delegaciones del diario. Y ahí es donde estamos intentando coordinar desde Roma, Mallorca y Gran Canaria cómo podemos esto.
A
Yo soy de los afortunados, estoy en casa y recupero la luz y por tanto Internet y la batería del móvil y el ordenador justo a tiempo para escuchar a Pedro Sánchez sobre las causas. Todavía no tenemos información concluyente sobre los motivos de este corte, por lo que
H
pido a la ciudadanía, al igual que
A
hemos hecho en crisis pasadas, que se informen por los canales oficiales. Es mejor no especular. Ya sabremos las causas, no descartamos ninguna hipótesis, pero ahora debemos centrarnos en lo más importante, que es devolver la electricidad a nuestros hogares a parches. La luz se va recuperando. La pregunta sigue siendo la misma que cuando nos dimos cuenta muchas horas antes de que no era nuestra casa, no era nuestro edificio, no era nuestra calle, nuestro pueblo ni nuestro barrio. La pregunta sigue ¿Qué ha pasado? Mientras lo averiguamos, nos quedamos con la alegría del momento en el que recuperamos la energía. Esto es un tema al día, el podcastdeldiario es el capítulo de hoy. Podría tener unos créditos infinitos. Nos han ayudado muchos compañ Neus Tomás, Ander Olíden, José Precedo, Sofía Pérez Mendoza en Madrid, Arturo Puente en Barcelona, Laro García en Santander, Aitor Ribeiro en un tren. Elena Cabrera, María López Villodres, Raúl Sánchez, María Ramírez, Clara Navarro, Marta Barandela, Amanda Rodríguez, Matías de Diego, Gabriela Sánchez, Olivia García y muchos más. Con la complicada producción de Izascum Pérez, Marcos García Santoja y Carmen Ibáñez. Pedro Nogales ha tenido que cambiarse de ciudad para montar este episodio. Yo soy Juanlu Sánchez. Mañana crucemos los dedos, otro tema. Así terminaba el capítulo que grabamos durante aquel lunes 28 de abril de 2025. Enchufando el ordenador a la batería del coche, cambiando de ciudad o de pueblo porque nos contaron que allí sí había luz. Unos días después publicamos este segundo capítulo que comparto ahora ya más tranquilos en la redacción, en casa, como siempre, con algunas reflexiones sobre lo que nos había pasado. Acaba la semana que empezó con un gran apagón. No tenemos muy claro todavía qué pasó, si fue un ataque, un accidente, si la culpa es de la falta de mantenimiento, de inversión, de seguridad. Lo que sí sabemos es que el apagón nos ha vuelto a demostrar que el camino por el que transita nuestro bienestar, nuestra seguridad, es frágil. Lo vivimos con la pandemia, con el temporal de nieve, con la lana. Lo que damos por seguro se puede venir abajo en cinco segundos. Yo sé que nuestro capítulo del lunes, el día del apagón, terminó con alegría. La alegría de que volviera la luz y de que no hubiera pasado nada grave. De hecho, mucha gente desahogó la tensión del día sin electricidad, llenando los bares y montando una fiesta. Y sí, hay que estar contentos. Pero una cosa es tomarse las cosas con filosofía y otra echar tierra sobre realidades y emociones que también están ahí. No ha ocurrido ninguna desgracia colectiva, ni disturbios, ni saqueos, ni desabastecimiento. Pero sí pasaron cosas que no pueden ignorarse porque hablan de la sociedad de la que vivimos y sobre todo, porque la gente sí las lleva en la mochila, que a veces ya pesa mucho. Así que, como en este podcast somos muy de pararnos a pensar qué nos ha pasado, hoy hablamos con personas que hemos conocido esta semana y con compañeras y compañeros de eldiario. Es sobre nuestra vulnerabilidad. El punto de partida nos lo da mi compañera Ana Requena Aguilar.
K
Hola, ¿Qué tal? Yo entiendo por un lado el relato este de que no ha pasado nada grave, muy grave, ninguna tragedia. Pero por otro lado, no sé hasta qué punto invisibiliza la vulnerabilidad y la fragilidad que existe en nuestras vidas, en las vidas de algunas personas mucho más que las de otras y que en un momento como en el que vivimos el lunes, de apagón total durante horas, pues se puso más en evidencia que nunca. A mí me parece y me parecía genial que hubiera gente en las terrazas tomando algo o aprovechando para compartir con vecinas o para estar a solas leyendo un libro. Pero bueno, creo que sí, que está bien que tengamos presente que esa no es la realidad, ni mucho menos de toda la gente, que tampoco igual hay necesidad de convertir todos estos acontecimientos en una lección de coaching, de aprendizaje y de resiliencia, en grandes enseñanzas no ya colectivas, sino que parece que personales. Ay, yo me di cuenta simplemente hay circunstancias de la vida por las que hay que pasar, hay que transitar, a veces se aprende, otras no, hay quien puede hacerlo, otras a lo mejor no.
A
Vamos a escuchar algunos ejemplos, historias cotidianas que no entran en la categoría de noticias ni de problema grave, pero ocurrieron. Esta es Begoña.
L
Hola Juanlu. Para mí el lunes fue un día más difícil de lo habitual, porque vivo sola y como todos los demás nos encontramos a las doce y media que había un apagón. A mí particularmente me ocurrió en el trabajo, trabajo en un comedor escolar y no había luz, pues fue muy difícil el servicio, tuvimos que recoger todo y fregar a mano todos los platos, vasos, cubiertos, desinfect bien porque no había el agua caliente que lo hace habitualmente. Pero claro, cuando consigues salir del trabajo, son las cuatro, cuatro y media, vas a casa y te encuentras que no hay agua, entonces no te puedes asear, te ha pillado en casa sin agua para beber, tampoco comida. Sí que tenía algo para salir del apuro, pero con miedo, porque no sabes, teníamos miedo, no sabíamos si era cuestión de horas o se os iba a complicar. Tenemos el recuerdo de la pandemia. Pues como pude salí, intentar comprar y me encontré que no. Los supermercados ya estaban cerrados a las 4 de la tarde, en las dos tiendas que intenté comprar agua no me pudieron vender porque no llevaba efectivo Exactamente, no sabía qué estaba ocurriendo, pues cuando vivimos solos y dependemos un poco de nosotros mismos, no tienes a nadie en casa, pues ve y coge agua antes de que se vaya del todo, tienes que esperar, terminar tus turnos y hacerlo tú, pues ya no había manera. Esas horas, esos días se complican y anímicamente cuesta y lo pasas peor, parece que todo se junta y fue un día difícil. El lunes.
A
Begoña no pudo comprar lo básico porque no tenía dinero en efectivo. Nos pasó a muchos esto, yo fui a echar gasolina para por lo menos poder utilizar el coche como batería extra para tener el móvil encendido y no pude, no tenía dinero en efectivo ni encima ni en casa y me agobié. Sobre todo esto ha pensado estos días mi compañera de la sección de EconomíadelDiario, es Laura Olías.
D
Hola Juanlu. El lunes creo que nos dimos cuenta, bueno, de muchas cosas, pero una de ellas que hemos tratado la sección de economía ha sido que mucha gente se dio cuenta que no podía pagar absolutamente nada, es decir, no llevaba dinero en efectivo y aunque en algunos sitios funcionaba el pago con tarjeta y los datáfonos, en otros muchos no. Me crucé una chica, Patricia, que me decía mira que me lo dicen mis padres, siempre hay que llevar algún tono y no lo llevo y hoy no tengo ni para un bocadillo, le había dejado algo de dinero una compañera. ¿Otro hombre con el que hablé, lo mismo, que había dejado un poco de dinero a un compañero para ver si podía coger un bus, que tampoco sabía si lo iba a poder coger, etc. Un vecino en un bloque aquí en Usera, en un barrio del sur de Madrid, también lo mismo, hablando con los oye, tenéis algo de efectivo? Que es que quiero comprar una linterna. Este tipo de situaciones que vivimos en esta jornada, igual que hay gente que tuvo que recorrer kilómetros y kilómetros en Madrid para volver llegar a su casa y mucha gente decía ostras, sin Google maps no sé volver.
A
A muchos, a la mayoría, el apagón nos pilló trabajando y ahí se abre una tensión enorme entre atender a las consecuencias que el apagón está teniendo sobre tu vida personal y la crisis que se puede desatar en el trabajo cuando todo queda parado. Esto le pasó a Sergio.
M
El apagón me vio trabajando, estaba haciendo una compra en una empresa mayorista, suelo pagar a través de transferencia, especialmente las cantidades grandes como era esta ocasión, que era aproximadamente de unos 3.000 euros, pues la oficina de Atención al Cliente tuvo que hacer una excepción y fiar a los que estábamos allí, puesto que estuvimos esperando casi una hora y por no retrasar mala distribución se tomó esa decisión. Transitar por la autovía fue sin problemas, sin embargo la llegada al casco urbano de Sevilla fue como una jungla, al principio al menos muy estresante. Mucha emoción también pensar en posible gente atrapada y posibles accidentes por la falta de semáforos. Sin embargo la gente se organizó en aquellos cruces pequeños con tráfico más fluido. Noté muchísimo respeto al peatón mientras circulaba. Una vez que llegué al casco histórico, la situación era de colapso. Aparqué la furgoneta e interrumpí mi jornada laboral, la cual retomé un par de horas después cuando vi todo más apaciguado. Un día largo en la oficina.
A
El sistema es experto en encontrar soluciones a lo laboral, pero en este tipo de crisis casi siempre hay un flanco muy poco la crianza.
K
Ya por la tarde, bien entrada la tarde, en una escuela infantil de un barrio de Madrid había dos educadoras que me contaron que estaban ahí esperando. Había una niña muy pequeña, pues igual tenía como dos añitos, que estaba ahí jugando con cuentos, que era la única niña que quedaba. Y bueno, pues ellas con preocupación, pero intentando claramente disimularla para que la niña no se pusiera nerviosa, pero decían, bueno, pues aquí no ha venido nadie a recogerla y sabemos que es que sus padres trabajan muy lejos, tan lejos como en otra ciudad que no era Madrid. Ellas lo vivían con angustia, pero también daba angustia desde luego pensar en esa familia que no había llegado en ese momento aún a recoger a su hija y que seguramente estarían muy preocupados por qué hacer. También hablaban de maestras que lo pasaron muy mal acompañando a niños y niñas, por ejemplo, autistas en colegios, porque no entendían nada. Había mucha incertidumbre, muchos nervios. Igual esas profes tenían que atender a sus propias familias o sus propios problemas y permanecieron ahí atendiendo sin mucha información, sin muchos recursos. Personas que, por ejemplo, pues se encontraron con vecinos que llevaban a lo mejor mucho tiempo abajo o en un patio o en un banco de fuera del edificio, esperando a ver si entre varios vecinos les podían ayudar a subir no sé cuántos pisos y no lo pudo hacer. Hasta mitad de tarde tuvo que estar esa persona horase en la calle sin que nadie la atendiera.
A
Te voy a presentar a Margarita, que vive en un décimo piso. Esta es la narración de lo que vivió. El lunes
G
sobre las 11.30 me fui con mi gran amigo el bastón. Desde que me operé de la cadera, siempre me acompaña donde voy. Teniendo en cuenta que tengo cumplido 85 años, pues con más razón. Mi primera parada fue la peluquería ya preparada, con mi pelo mojado. La peluquera va a peinarme y la electricidad desaparece. Las horas pasaban, la luz no venía, yo tenía que volver a casa, a mi décima planta. Pero bueno, si me espero va a venir la luz. Y si no viene la luz, sí vendrá la tiniebla. Decidí volver a casa e intentar subir mis diez plantas, por lo menos con luz de día. Al llegar al portal coincidí con un chico justo que vive en el piso al lado. Un encantador muchacho estudiante que se ofreció a acompañarme. Me cogió el bolso, la chaqueta y me ayudó. Como podía subir, yo me iba cogiendo la barandilla y a veces en su brazo, porque no tenía donde asirme mejor. Y lenta, lentamente, llegué a mi casa. Esperemos que no vuelva a suceder, porque yo llegué, pero cuántas personas no han logrado.
A
Y ahora quiero que escuches una última historia. La protagonista se llama María y nos la cuenta Andrea, su nieta.
N
Hola, ¿Qué tal? Pues lo primero que pensé era en la máquina de oxígeno de mi abuela. Bueno, básicamente mi abuela tiene un EPOC muy grave que obstruye los pulmones. Entonces lo que ocurre es que no entra el aire con facilidad. Tiene una máquina grande que es la que usa a lo largo de todo el día y luego cuenta con una auxiliar más pequeña que es la que se utiliza si necesita salir a la calle para cualquier cosa. Mi abuela ya no sale a comprar ni nada por su cuenta porque vive en un cuarto sin ascensor y no puede bajar las escaleras ella sola. Básicamente solo sale para ir al médico y para eso usa la máquina. La máquina tiene una autonomía de cuatro horas, que en realidad no es nada. Y tuvimos la mala suerte de que no estaba cargada del todo cuando saltó la luz. Entonces sólo nos quedaban dos horas. Lo que hicimos fue esperar media hora para que descansara lo máximo posible y ya ponernos a ir bajando muy despacio las escaleras para enchufarla al coche. La tuvimos enchufada al coche como unas tres horas hasta que se cargó la máquina del todo. Luego descansó otras tres horas más o menos y ya luego la volvimos a enchufar. Es verdad que por suerte llegó la luz como a las 11 de la noche porque el miedo era que si no volvía pues que íbamos a tener que dormir en el coche. Claro, también trajimos como otro coche por si nos quedábamos sin batería en uno, que tuviéramos el otro para estar durante toda la noche enchufándola.
A
El caso de María es un buen ejemplo de cómo de fina es la línea entre no ha pasado nada grave y una tragedia personal. Al otro lado de la línea está la mujer valenciana de 46 años que usaba un respirador eléctrico y murió durante el apagón o la familia de Ourense que falleció intoxicada por la mala combustión de un generador.
K
Gente que se encontró a familiares a lo mejor desorientados o en la calle cuando a lo mejor que estuvieran solos en la calle era un riesgo. No sabían si los vecinos iban a poder ayudarles porque no sabían si a lo mejor esos mismos vecinos iban a estar en el edificio o estarían fuera o estarían sus propios trabajos. ¿Quién va a cuidar o quién va a atender a estas personas mientras llegan sus familiares? ¿Cómo va a volver no sé quién a su casa o necesita algo? ¿Le habrá pillado en el transporte público que iba a coger? ¿Quién recoge a los niños del colegio? ¿Quién va a atender este asunto del que habíamos hablado?
A
El lunes 28 de abril fue un día de apagón que nos dejó claro que somos dependientes de la tecnología de la electricidad, pero que sobre todo somos dependientes de otras personas, que somos más vulnerables si estamos solos.
K
Creo que queda claro que dependemos muchísimo del contacto humano, del cuidado de otras personas, de estar cerca de otras personas más allá de las tecnologías y del WhatsApp. Necesitas a alguien que sí o sí eso no te suba las escaleras, vaya a ver a alguien que puede estar desorientado, alguien que recoja a los peques del cole o simplemente alguien que a lo mejor te haga compañía para no tener miedo por la noche.
A
Y antes de marcharnos.
B
Hasta la fecha, KIT Digital ha concedido más de 935 mil ayudas apymes y autónomos para digitalizar sus negocios. KIT Digital es un programa del Gobierno de España gestionado por RED. Es entidad adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial y cuenta con la Cámara de Comercio de España como entidad colaboradora. KIT Digital está financiado por la Unión Europea a través de los Fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y su objetivo de impulsar la digitalización de pymes y autónomos de todos los sectores.
A
Esto es Un tema al Día. El podcastdeldiario es. Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Hazte socio. Haztesocia en eldiario es unsocioaldía. Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santonja, Lucía Martín, Izascum Pérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juanlu Sánchez. El lunes, otro tema.
Host: Juanlu Sánchez (elDiario.es)
Fecha de emisión: 1 de mayo, 2026
Tema principal: Crónica y reflexión sobre el gran apagón eléctrico que paralizó España, con voces ciudadanas y análisis sobre la vulnerabilidad social ante crisis imprevistas.
(Segmento principal: 01:14–13:32)
"Después de las 2 horas tendremos que dar parte de todo lo que se nos estropee […] nuestros coches están en Sevilla y dice que no hay semáforo […] no conectamos con ellos, con ninguno de ellos."
(02:53–03:23)
"La caja es automática, entonces la caja no abre, ni aunque le metas el dinero en efectivo no se abre. […] Estoy acojonada." (04:24–04:50)
"No funciona ninguno de los equipos ni ninguno de los cajeros automáticos ni nada, hemos cerrado la puerta porque tampoco funcionan las alarmas y estamos dentro hasta que alguien nos diga qué tenemos que hacer."
(05:22–05:45)
"Después de más de 12 horas varados […] sin comida y durante buena parte del tiempo también sin agua […] 500 personas hacinadas aquí en el suelo, de pie en la cafetería […] con ganas de llegar a Madrid."
(07:05–08:18)
"Todo recuerda un poco a la pandemia, quizá porque somos una generación traumatizada por la pandemia y todo lo que nos pase nos recordará un poco a la pandemia." (08:18–08:56)
"Tenemos batería específica para más que todo máquina de oxígeno pero de momento estamos tirando de las bombonas." (10:04–10:10)
(11:17–12:47)
Ander Oliden (Director Adjunto de elDiario.es) (11:39):
"Acabamos de hacerle una foto a un texto manuscrito con papel y boli de toda la vida y se lo estamos enviando a la compañera de Canarias." (11:52–12:21)
Juanlu recupera la luz en su casa justo a tiempo para seguir la comparecencia del presidente:
"Todavía no tenemos información concluyente sobre los motivos de este corte […] pido a la ciudadanía […] que se informen por los canales oficiales. Es mejor no especular."
(13:02–13:14)
(Segundo capítulo, a partir de 13:32)
"Entiendo por un lado el relato este de que no ha pasado nada grave […] Pero por otro lado, no sé hasta qué punto invisibiliza la vulnerabilidad y la fragilidad que existe en nuestras vidas [...]"
Begoña (18:08):
"Cuando vivimos solos y dependemos un poco de nosotros mismos […] esas horas, esos días se complican y anímicamente cuesta y lo pasas peor." (19:37–20:04)
Laura Olías (Economía elDiario.es) (20:26):
Sergio (21:54):
"La llegada al casco urbano de Sevilla fue como una jungla, al principio al menos muy estresante." (22:18)
Crianza y vulnerabilidad social
"Había una niña muy pequeña […] ahí jugando con cuentos, que era la única niña que quedaba. [...] ellas con preocupación, pero intentando claramente disimularla para que la niña no se pusiera nerviosa." (23:03–24:35)
Margarita, 85 años (24:45):
"Decidí volver a casa e intentar subir mis diez plantas, por lo menos con luz de día." (25:30–25:58)
María, dependencia de oxígeno (26:10):
"La máquina tiene una autonomía de cuatro horas, que en realidad no es nada. Y tuvimos la mala suerte de que no estaba cargada del todo cuando saltó la luz." (26:24–27:18)
El apagón subraya dos dependencias: la tecnológica y la social.
Aquellos solos o con necesidades especiales son los más expuestos.
La importancia de la ayuda mutua, la convivencia y el conocimiento de los vecinos resulta fundamental cuando la infraestructura tecnológica falla.
Ana Requena Aguilar (29:10):
"Dependemos muchísimo del contacto humano, del cuidado de otras personas, de estar cerca de otras personas más allá de las tecnologías y del WhatsApp. Necesitas a alguien que sí o sí eso no te suba las escaleras, vaya a ver a alguien que puede estar desorientado, alguien que recoja a los peques del cole o simplemente alguien que a lo mejor te haga compañía para no tener miedo por la noche."
"Lo que damos por seguro se puede venir abajo en cinco segundos."
“Cuando vivimos solos y dependemos un poco de nosotros mismos, esas horas, esos días se complican y anímicamente cuesta y lo pasas peor.”
“Decidí volver a casa e intentar subir mis diez plantas, por lo menos con luz de día.”
"Tuvimos la mala suerte de que no estaba cargada del todo cuando saltó la luz. Entonces solo nos quedaban dos horas [...] el miedo era que si no volvía [la luz], íbamos a tener que dormir en el coche."
"Dependemos muchísimo del contacto humano, del cuidado de otras personas, de estar cerca de otras personas más allá de las tecnologías y del WhatsApp."
| Tópico | Timestamp | |--------------------------------------------|--------------| | Inicio de la crónica, testigos en la calle | 01:14–05:22 | | Bancos y comercios paran | 05:22–06:42 | | Testimonios de afectados en el transporte | 06:42–08:18 | | Rumores y solidaridad vecinal | 08:18–09:23 | | Residencias y hospitales en emergencia | 09:23–11:17 | | Periodismo desconectado y gestión política | 11:17–13:14 | | Reflexión social general | 13:32–15:30 | | Historias de vulnerabilidad cotidiana | 18:08–28:00 | | Red de cuidados humanos | 29:10–29:43 |
El episodio constituye un fiel retrato de un día excepcional: documenta el desconcierto, las dificultades y los gestos de ayuda colectiva, mientras invita a una reflexión profunda sobre la modernidad y la condición humana. Más allá de la anécdota tecnológica, el apagón pone en valor las redes de convivencia y el necesario reconocimiento de las múltiples vulnerabilidades sociales cuando el sistema falla.
Este resumen omite secciones promocionales, la introducción institucional y los créditos finales, centrando el foco en los relatos, análisis y reflexiones contenidas en los testimonios del episodio.