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Hola, hola. Soy Juan Luis Sánchez. Pues estamos terminando la quinta temporada de Un tema al día. A partir del lunes te vamos a dejar como cada verano, con algunos de los capítulos de Un tema al día que creemos que merece la pena volver a escuchar. Y te vamos a recomendar también, como siempre, otros podcast que nos gustan. Mientras tanto, descansamos un poco y nos ponemos a trabajar desde ya. En la temporada que viene empezamos el 1 de septiembre. Volveremos con retos nuevos, con novedades. Por ejemplo, ¿Sabes que? 3 de octubre hacemos un gran directo en un teatro de Madrid. De hecho, para terminar temporada, te voy a dejar con un capítulo especial grabado con público al aire libre en el Festival de las Ideas y de la Cultura deldiario. Es en Rivas Vaciamadrid. Sí, ese que casi nos censuran. Es un capítulo sobre el monstruo de la vivienda. Gracias por haber estado ahí toda esta temporada, tan rara políticamente que a veces apetece desconectar del todo. Gracias por no haber desconectado de Un tema al día. Más de un millón de escuchas al mes. Más de 200.000 suscritos en plataformas de audio. Somos líderes de este formato en España. Hemos llegado al top 20 de podcasts más escuchados en España cada mes. Ya sabes que hay de todo. Hay podcast de humor, de fútbol, de charlas entre amigos, de influencers, de todo tipo. Bueno, pues ahí estamos, como primer podcast informativo de España. Muchas gracias. Descansa tú también si puedes y nos seguimos escuchando. En realidad, el lunes te dejo con el capítulo de hoy. Mira que se han conquistado derechos, pero este se resiste. Una preocupación que va mutando generación a generación. Un monstruo que se come las buenas intenciones políticas. Soy Juanlu Sánchez. Hoy en Un tema al día, en directo, a pesar de todo, desde Rivas Vacía, Madrid. Muchas casas, un mismo miedo. Una cosa antes de empezar.
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Hola, soy Juanjo. ¿Sabes qué ocurre con tu dinero mientras está en el banco? En Triobank solo financian proyectos sociales, culturales y medioambientales. Te contamos más al final del episodio.
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Hay una señora que tiene historia. Se llama Maricarmen.
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Yo no me voy. Es algo que tengo clarísimo. Yo no me voy porque tengo derecho a una vivienda y son 71 años los que va a hacer que yo viva aquí.
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Cuando Mari Carmen entró a vivir en su casa era una adolescente. Su padre firmó el contrato de alquiler en 1956. Su padre murió solo cuatro años más tarde.
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Mi papá fue quien firmó el contrato y en aquella época solamente se firmaban los cabezas de familia, tanto en bancos como en contratos de cualquier tipo de mujeres. No se podía firmar nada porque no tenía ningún valor.
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Ahí la historia de Maricarmen ya se cruza con la historia de España. Que su madre no fuera cotitular de aquel contrato que acabaría en sus manos sería determinante para que una inmobiliaria 71 años después encontrara la manera de intentar desahuciar a Maricarmen, que ahora tiene 87 años. Dicen que ya no tiene derecho sobre la vivienda. Ella resiste que me corten el cuello,
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vale, pero me lo van a cortar luchando, no sentada en la butaca o no marchándome por la noche con una maleta porque ya no aguanto más los acosos. Yo voy a seguir luchando igual que
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la vida de Mari Carmen y la de todos. Son capas que van solapándose. Felicidades y problemas que se dan el relevo sin terminar de concluir. Las políticas de vivienda en España también han sido eso, una sucesión de problemas sin solución. Un experto nos resume cómo empieza a cambiar Alejandro Inurrieta.
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Bueno, el principio yo creo que hay que datarlo. En los años 80 el decreto Boyer lo que hizo fue derogar una ley que venía del franquismo en la que los alquileres estaban, los precios estaban topados, lo que se llamaba las rentas antiguas, donde cualquier persona que viviera en un piso de renta antigua podía estar en ese piso con esa misma renta hasta que se muriera y después incluso podía traspasar esos derechos a sus herederos, sobre todo hijos.
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Maricarmen era una de esas hijas que se hicieron adultas en un país que cambió mucho muy rápido.
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El segundo hito donde empieza todo fue cuando entramos ya en el antiguo Mercado Común, hoy Unión Europea. Al abrirse las fronteras, más o menos la libre circulación de capitales, hubo una avalancha de dinero europeo, internacional, inversión extranjera que se dedicó a comprar gran parte o una parte importante de inmuebles en España, sobre todo inmuebles vacacionales, Mallorca, Baleares, Canarias, la puesta del sol, etc. Y todo eso provocó un boom inmobiliario, el primer gran boom inmobiliario en España, sobre todo dedicado al mercado de compra.
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Esa burbuja engorda. Mientras Mari Carmen y su madre van envejeciendo en casa. La madre de Maricarmen muere en 2005. Es un mal momento para heredar un alquiler a los 66 años de un piso de renta antigua. Estamos en pleno auge del boom inmobiliario en todo lo alto de la cresta del pelotazo de la economía que siempre sube y nunca baja. Veníamos del Españ y estamos en la España de las hipotecas financiadas al 100%. Casi nadie ponía problemas a todo aquello, o eso parecía en los grandes medios. Una mujer vestida de superheroína irrumpe en un evento de una inmobiliaria en plena calle de Barcelona. Va de negro con antifaz, con una capa amarilla que lleva el número 47 por el artículo 47 de la Constitución. La heroína dice llamarse Supervivienda. La mujer que va debajo del traje se llama Ada la Vitesse morada. Sí, es Ada Colau antes de ser Ada Colau. Y antes de que todo saltara por Los Aires en 2008, ya había economistas, ya había expertos, ya había activistas advirtiendo del problema. Ya había camisetas donde poní no voy a tener casa en mi puta vida.
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¿Qué pasa? ¿Qué pasa?¿Qué pasa?
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Son manifestaciones de 2005 2006 2007. Quiero que escuchemos lo que decían unos jóvenes en aquellas manifestaciones antes del boom, antes de la crisis. Es un vídeo subido a YouTube hace 20 años. Bueno, pues mi sueldo se va entero
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porque estoy en pareja y otra parte
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de la pareja pues pagamos los comida, etc. Pero lo que es un sueldo se va casi entero.
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Pues para manifestarme, porque lo encuentro una tontería que con un sueldo tan bajo no te puedes permitir el lujo de pagarte un piso, por ejemplo, le tengas que hipotecar toda tu vida, hipoteques también a tus hijos y a tus nietos.
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Dicen lo mismo que escuchamos hoy, pero su voz no se oía. Entre tanto optimismo económico.
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Yo estoy de alquiler, pagando muy caro el alquiler. Estoy pagando la mitad de mi sueldo o más.
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Se van al alquiler en diciembre de 2008. Ya en diciembre de 2008, solo tres meses después de la caída de Lehman Brothers, más de mil ecuatorianos se reúnen en una asamblea de un barrio de Madrid para hablar de algo de lo que los meses medios españoles no hablaban. Están desahuciando a la gente, a cientos de personas cada día. Me lo contaba entonces una de esas mujeres, Aída Quinatoa.
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Hemos sido abandonados, excluidos a la calle, siendo que nosotros hemos aportado la sociedad en su momento y la crisis financiera, la crisis económica, política y social de este país no podemos pagarlo nosotros.
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El primer desahucio paralizado en Madrid por los movimientos sociales fue tres años después, el 16 de junio de 2011. Son cuatro días después de que se levantara la acampada del M. En el número 14 de la calle Naranjo se acolpaban cientos de personas para que la comisión judicial no pudiera pasar. La comisión judicial encargada de efectuar el desalojo de Anuar y su familia se ha ido. El movimiento por la vivienda se extendió y le enseñó al mundo cosas nuevas. También a los periodistas, por ejemplo, nos enseñaron a hablar de suicidios. Fueron años durísimos. Luego algunos de los expertos y activistas se atrevieron con la política electoral y gobernaron ciudades. Y pasó la crisis y nos decimos haber resuelto más o menos el problema de los desahucios por impago de hipoteca en los casos más vulnerables. Pero el monstruo simplemente estaba mutando. Ya estamos en 2018. Volvamos a Maricarmen. Una gran inmobiliaria compra su edificio.
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Me subían un 300% de la renta y ni les contesté porque sentí como una tomadura de pelo, porque yo previamente les había dicho que mi pensión era 1400 euros en aquella época. Y usted me está diciendo que me subiste a hacer alquiler un. Un 300%. Eso es reírse de las personas.
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Pero no solo hablamos de gente mayor y vulnerable, hablamos de gente joven y no tan vulnerable que muchos años después dicen algo parecido a lo que decían aquellas manifestaciones de 2006.
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Pues me llamo Elena, tengo 24 años. Los alquileres están tan altos que con un sueldo básico con lo que empezamos ahora mismo a trabajar es que no nos da ni para cubrir la mitad de lo que necesitamos para vivir. Pues personalmente cada año en junio implica un infierno personal de búsqueda de pisos en idealista y de completa locura inmobiliaria. Te ofrecían un piso de tres habitaciones que en realidad tenía dos habitaciones y un pequeño despacho de medio metro cuadrado que te ofrecían como una tercera habitación de vivienda.
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Soy Enrique Astiz, tengo 64 años y estoy jubilado. A mí afortunadamente ya soy un boomer y me afecta poco, pero a mis hijos les afecta de pleno, que afecta a todos, porque al final tú tienes que financiar a tus hijos para que ellos puedan. Al final es un ciclo infernal. Todos estamos afectados, incluso los que tenemos la suerte de tener ya una vivienda después de la pandemia. La economía va bien, los datos de empleo son mejores que nunca, pero parece que nada es suficiente. La izquierda promete, pero no revierte la situación. ¿Por qué? Una cosa que no he dicho del experto en vivienda de antes, Alejandro Inurrieta, trabajó para el Ministerio de Vivienda, fue presidente de la Sociedad Pública de Alquiler. Sabe de lo que habla.
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El gran problema. ¿Por qué en España no se quiere ir en la dirección que tiene los países europeos? Pues muy sencillo, los lobbies. Yo creo que aquí, y yo lo he vivido cuando estaba en vivienda, aquí hay unos lobbies de construcción, unos lobbies inmobiliarios fortísimos. Fortísimos. Y ahora más con los grandes fondos, los megafondos como blackrock o Fidere o toda esta playa de fondos. Eso es el gran problema. Si nosotros quisiéramos tener, por ejemplo, el modelo de Viena, tendríamos que construir en los próximos años 7 millones de unidades de vivienda pública. Eso haría bajar el precio en torno a un 30%. Y eso es lo que no quiere. Lo que no se quiere es bajar, porque la rentabilidad que tienen las viviendas en España hoy es tremenda. Por eso viene tanto flujo de dinero extranjero. Por eso se están además derivando todo ese flujo de capital extranjero hacia el mercado turístico, vivienda turística, vivienda de temporada, y se está abandonando claramente el alquiler regular, el alquiler normal. Y ese es el gran problema. Los grandes lobbies.
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En España,
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El monstruo tiene muchas cabezas que se asoman por las ventanas de muchas casas. En un tema del día, hemos entrado en esas casas, como la de Blanca, a la que otro fondo buitre, Hélix, quiere comprar su edificio.
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Pues mira, te digo una cosa, en el barrio ha desaparecido muchísima gente. Y como nos pasa a nosotros, nos va a pasar a mucha gente de aquí. Pero yo muchas veces pregunto y digo, ¿Y fulanita y menganita? No está, no está. Se han marchado y ha desaparecido muchísima gente. ¿Ves mucha gente con la maleta por aquí? Pues ahora han puesto unas cafeterías, pero de lujo. Y me extraña mucho esto.
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A Blanca y a su marido José les conocimos hace unos meses en su casa y sí, les echaron y hemos estado de nuevo con ellos en su nueva casa, en su nueva vida. En una historia que acaba bien porque la gente aguanta lo que le echen. Resiliencia lo llaman.
I
Echar de menos. Por ejemplo, la chica que tenía la zapatería pegada al portal nuestro, que la conocíamos de. La conocía de cría porque ya era. El negocio era de su padre y. Y la he conocido toda la vida. Y la echar de menos porque ella también se ha tenido que ir. Tuvo que cerrar el negocio por lo mismo e irse porque eran muchos años que la conocíamos. Y algún otro negocio por allí que había que ya habían cerrado con los años. Pues sí, los echas de menos.
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El monstruo se mete también en casa de María y de Claudia, que viven en un piso de alquiler que ha puesto a la venta alguien con ellas dentro.
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Después de varios años y varias renovaciones con este alquiler social, un día mi marido buscando algo en Wallapop, encuentra nuestro piso en venta. Y no solo ver la foto que describe toda nuestra casa, sino que además avisa que está ocupado. Nosotros no estamos ocupando, nosotros somos inquilinos al día de pago. Y después de eso, a su vez lo hemos encontrado en varios portales de venta. En estos momentos vivimos con la ansiedad y la inseguridad que todo esto nos plantea. Jamás recibimos ni nos han avisado de que iba a ponerse a la venta. También es la inseguridad de saber hacia dónde vamos y no tener respuesta de una administración que tendría que estarnos protegiendo en este sentido.
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El monstruo se asoma en casas donde se agota el contrato que firmaron en pandemia, como la de Raquel.
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¿Qué pasa? Que pasados los cinco años, nuestra casera
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obviamente también nos dijo que no se
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iba a subir y nosotros intentamos que nos dijera cuánto desde hace unos meses porque teníamos miedo de cuál iba a ser la subida.
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El monstruo se le aparece con maletas a vecinos y vecinas como Patricia.
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Nos están echando a los propios del barrio nos están echando.
C
¿Por qué?
F
Porque les interesa más que paguen más. Si no es que los propios vecinos,
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porque claro, como nadie los regula, pues se aprovechan.
I
¿Cómo se hace?
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¿Cómo lo hacemos?
F
Lo único que digo ¿Dónde está el
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estado que regula esto?
F
¿Dónde están?
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El monstruo no se asoma por la ventana de Joaquín porque Joaquín no tiene casa.
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Un hogar.
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En la situación que estoy es imposible. A mí me gustaría encontrar algo para vivir yo solo. Y te piden como una fianza. Tienes que entrar con. Con un montón de dinero para poder tener una vivienda y poder ir pegándola poco a poco. La única alternativa que tengo es compartir habitación con otra gente.
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En este podcast hemos acompañado a una cartera de las que reparten los paquetes que compramos por Internet. De las que cuando llevan toda una vida en un barrio se dan cuenta de lo que pasa.
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Lo que pasa que la gente del barrio está luchando. Tú mira según está la vivienda, la gente joven que no puede independizarse porque no hay pisos de alquiler y encima la gente que los tiene los usa para eso, ¿Sabes? Para alquiler turístico. Pues hombre, está mal, porque al final el barrio deja de ser un barrio, es una zona. Gente que va y viene. Gente que va y viene. Y lo bonito de los barrios es que sea un barrio, no sé repito mucho la palabra barrio, pero con el significado de que la gente se conoce, de que tengas tus tiendas, ¿No? Como esto es un trajín ya abren una tienda, la cierran, abren otras aves y todo lo que abren es más de paso. Son tiendas con souvenir y con. ¿Sabes? Pues para eso, para el turismo.
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Todo el mundo se enfrenta al monstruo y hay gente que lucha contra el monstruo colectivamente, con iniciativas que construyen nuevos espacios con apoyo municipal, como aquí en Rivas Vaciamadrid. Hemos hablado con Mati de la Corrala.
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Hola, soy Mati de la Corrala, un proyecto de cohousing senior que forma parte del proyecto Coavita de Rivas Vacio Madrid. Pertenezco a este colectivo que empezamos a trabajar en el 2017 con la idea de intentar hacer un proyecto de viviendas colaborativas, tratando de buscar ese futuro que no fuera la alternativa que tenemos habitualmente, sino algo que tuviéramos una vejez activa y que siguiéramos manteniendo lazos de amistad o cuando menos de conocimiento. Todos hemos formado un grupo suficiente y necesario para cuidarnos durante el tiempo que estemos activos y estemos bien. Y cuando no sea así, conseguiremos servicios que nos ayudarán a mantener esa intención de vida activa sin necesidad de acudir a ninguna residencia. Todo ello gestionado, autogestionado por nosotros.
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Mientras tanto, en otro punto de Madrid, Mari Carmen, 87 años, espera en una casa resistiendo a un desahucio que se ha aplazado varias veces. Hay nueva fecha para el monstruo, septiembre.
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Me gustaría que viniese mucha gente para defender los derechos que tenemos a una vivienda. Entonces yo pido a toda la gente que venga para que luchemos en grupo, porque todos, no solamente yo, todos, todos los que están en el mismo problema, consigamos ganar.
A
En un tema del día. Estamos cerrando nuestra quinta temporada. Nos hemos venido a celebrarlo a una plaza donde hay mucha gente y hace mucho que. Gente a la que no olvidaremos nunca porque han resistido este calor, pero sobre todo porque han venido a defender al periodismo independiente, a la libertad de expresión en un festival de las ideas y de la culturadeldiario. Es que casi no nos dejan celebrar desde la Plaza de la Constitución, la del artículo 47 de Reivas, hacia Madrid. Muchas gracias por venir. Bueno, las personas que estáis aquí, que estamos aquí en esta plaza, seguramente tenemos algunas cosas en común, pero también hay mucha gente, quizá fuera de esta plaza, que también tienen algo en común con muchos de vosotros, y es ese miedo. Miedo a no saber si en el futuro van a tener una casa, un hogar. Hoy estamos conociendo historias relacionadas con ese miedo. Para eso saludo también a otros dos compañeros delDiario es Germán Aranda. Hola, ¿Qué tal?
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Hola. Juan Luqueral.
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Germán Aranda es periodista especializado en vivienda en eldiario Es. De hecho, acaba de lanzar un boletín que os recomiendo que os suscribáis, que se llama Una casa para vivir. Y también saludo a otro nombre que os sonará, a los más fieles del podcast, Marcos García Santoonja, productor de Un tema al día. Hola, ¿Qué tal, Marcos?
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Hola, Juanlu, ¿Qué tal?
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Muy buenas. Vamos a empezar. Aplauso para los dos. Vamos a hacer zoom. Vamos a ir a un sitio concreto con Germán primero, si te parece. ¿A dónde nos llevas? Porque podríamos ir a muchos sitios. ¿Dónde nos llevas tú?
I
Pues, Juanlu, nos bajamos en la parada de metro de La Peseta, en Madrid, en el barrio de Carabanchel, y allí nos encontramos unos bloques aparentemente nuevos con unas piscinas que prometen un lujo que no es tal. De hecho luego nos cuentan que en esas piscinas caben 24 personas y la mayoría de vecinos no llegan a bañarse porque están está llena, o sea que prácticamente es un parche para cobrar más dinero a los vecinos. Son los bloques que hoy en día son de Brookfield, que se los compró a Blackstone y que en su día fueron de la Comunidad de Madrid. Lo que contrasta con las piscinas y con esa felicidad, esos griteros, risas y chapoteo son los carteles que nos encontramos y las historias que nos encontramos. Carteles que Brookfield no nos vamos o casas para vivir. 5.300 familias en riesgo de expulsión.
A
Ahí hay un problema. Cuéntanos alguna historia que explique cuál es el problema de fondo. ¿Por qué están esas pancartas en los balcones?
I
Nos lo va a contar Cristina.
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Hola, me llamo Cristina y vine a vivir aquí en el año 2011 y empecé a pagar 300 y pico euros, casi 400. Vivía sola y sigo viviendo sola. Yo soy técnico especialista tres en un colegio público de educación especial.
I
Como Cristina hay decenas de familias, la mayoría muy humildes, que han vivido dentro del edificio todas las fases de la crisis inmobiliaria, desde que eran públicos hasta que después los vendió Ana Botella a Blackstone. Y ha visto la evolución desbocada en el precio a lo largo del tiempo.
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En el 2013 nos siguieron aguantando tres años más, lo siguieron conservando como si fuera de la Empresa Municipal de la Vivienda. Y en el 2019 fue en el último contrato, que eran siete años, y ahí hubo la gran subida. Me subieron a 700 y luego me lo iban subiendo poco a poco.
I
Imaginaos con esos precios, un sueldo de poco más de 1.000 euros. La reacción es la que habríamos tenido cualquiera de nosotros.
H
Pánico, pánico a saber cómo podía pagarlo. De hecho vivo al día, trabajo en educación y si ahora se ponen a hacer huelga no voy a poder hacerla. No por nada, sino ni porque no crea, es que vivo el día.
I
¿Y cómo afecta a la vivienda, a la salud mental de esta manera? ¿Qué nos va a contar?
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Pues me siento muy mal, me siento deprimida, me siento sola. Es que no tengo ya ni palabras. Me siento fatal, con el cortisol por las nubes, nerviosa. Teóricamente tendría que estar yendo al psiquiatra cosa que no puedo pagar si quiero un particular. Y de la Seguridad Social, pues son cada cuatro o cinco meses que te cogen. Con lo cual a mí personalmente no me sirve de nada, porque tenía que ser más continuo. Y cada vez estamos siendo más gente que necesita psiquiatras, psicólogos, y no los hay, porque la Seguridad Social pasa lo mismo que en educación. ¿Que pasa con la vivienda? ¿Que pasa con todo? No hay personal.
A
Cristina te dice Germán que siente pánico por no llegar a fin de mes. Claro, eso tiene detrás otros muchos miedos acumulados.
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Sí, está el miedo a las subidas del alquiler, que también está afrontando ahora. Pero luego hay otro miedo que recorre todos esos bloques, que es el miedo al futuro. ¿Hasta cuándo van a poder estar viendo esas casas que quieren vender? Y así reacciona. Cuando le preguntas a Cristina qué haría si tuviera que marcharse.
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Uf,
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no lo quiero ni pensar. Me tendrá que ir a una habitación, deshacerme de todo lo que tengo e irme a una habitación. Es lo único que me quedaría. Pero con 58 años lo voy a llevar muy mal. Lo llevaría muy mal porque si es difícil, cuando eres joven ya es difícil convivir con alguien, ya sea tu pareja o un amigo o lo que sea. Imagínate ya con 58 que ya tienes manías, no, lo siguiente, manías. Y no aguantas ya tanta tontería, ni aguantas tantas cosas, lo pasaría fatal.
I
Y lo que pide es que lo público se haga cargo de algo que ignoran los fondos de inversión.
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Y lo ideal sería que la Empresa Municipal de la Vivienda, el Ministerio de la Vivienda, quien sea, me da lo mismo el gobierno que sea, que las compren o que nos den una casa de la Empresa Municipal de la Vivienda a mí y a las personas que estamos aquí en el grupo.
A
Germán, hoy estamos utilizando esta metáfora del monstruo que da mucho miedo. Claro, pero hay también ejemplos de que la resistencia es posible y aquí también existe.
I
Sí, todas las familias de los bloques de Blackstone con las que hemos hablado les recorre este miedo por el cuerpo, lo ves visible, lo ves que les persigue. Pero hay otra cosa que también les recorre a todas, que tiene un poco más de luz, y es la fuerza, la vitalidad de estar unidas y luchar. Al final es lo que les mantiene un poco en pie y con algo de alegría incluso y de esperanza. Quieren luchar por quedarse su mensaje no puede ser más claro.
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Nosotros lo que vamos a intentar, con ayuda del sindicato de inclinas, nos quedamos. Nos quedamos hasta que alguien nos escuche o ya lleguen los juzgados y te hala, bonita, ya te tienes que ir por narices.
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Hemos conocido la historia de Cristina Marcos, Voy contigo porque en este episodio no solo queremos hablar de aquellos casos extremos, creo que contigo podemos hablar de alguna historia que es normal y ese es el problema.
J
Eso es, Juanlu, porque es una historia en la que no hay una orden judicial para echar a nadie de su casa. Todo el mundo está a priori bien, no hay nada grave, pero sí hay un elemento que recorre las historias que hemos oído hasta ahora y que conecta con esta, que es el miedo. El miedo a lo que puede pasar con tu casa. Pero primero vamos a conocer a Elia. Estamos con ella en su piso de Lavapiés, en Madrid.
F
Hola, soy Elia y llevo viviendo aquí en Lavapiés pues muchísimos años, quizá 15 años en este piso, o en este bloque más bien. Desde 2011 que nos mudamos mi actual expareja y yo.
J
Claro, Elia se muda con su pareja, pero ya lo vivió juntos. Se separaron en plena pandemia, en 2020, y si te acuerdas, ahí los alquileres bajaron. Entonces pudieron poner en práctica esa idea que tenían en la cabeza, priorizar a su hija, ponerla en el centro. ¿Cómo lo hicieron? Alquilando un piso en el mismo edificio en el que ya estaban viviendo. ¿Para qué? Para que ella notara mucho menos el cambio que se vive inevitablemente con una separación. Y hasta hoy creo que ella nos puede contar muy bien lo que implicó su decisión y de qué manera esto nos atraviesa a todos.
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Mi hija y yo vivimos en un piso o quizá apartamento de un dormitorio. Ahí vivimos las dos. Si tienes más de un hijo eso se complica, por supuesto, y además ya te digo que el precio de la vivienda fue asequible por las circunstancias. Pero en este momento creo que separarse es un lujo. Es un lujo que no todo el mundo puede permitirse. Yo misma seguramente no me lo podría permitir en este momento. Y claro, mi separación fue amistosa y tengo mucha suerte con el padre de mi hija, pero hay situaciones muy límite y muy difíciles que se tienen que sostener por una imposibilidad económica de acceso a la vivienda. No soy una persona que está en riesgo de desahucio, ni muchísimo menos, ni hablo desde ahí, pero sí una persona como todas, preocupada por el bienestar de su hija. Eso era lo que nosotros poníamos como elemento principal, su bienestar. Entonces consideramos que vivir cerca y eso, que no se alterara su cotidiano, era fundamental para su desarrollo.
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Marcos, esto es interesante, lo sabemos, esos contratos que se firman durante la pandemia, que unos años después son para los caseros demasiado bajos, porque entonces el precio era más bajo. El contexto desde ese contrato ha cambiado mucho.
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Sí, aunque Juanlu de momento es que esto también le ha salido bien a ella, porque le han subido el precio de alquiler, pero se han subido poquito. Sigue en esa casa, pero es que precisamente esa ausencia de gravedad y que al mismo tiempo haya tanta incertidumbre, pues es que cuenta muchas cosas de lo que nos está pasando.
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Bueno, al llevar cinco años en este piso, pues evidentemente cumplía el plazo y Los precios del 2020 no son los precios de ahora. Entonces la inquietud era muy fuerte de no poder asumir en absoluto ni siquiera vivir en este piso de un solo dormitorio. Entonces fueron unos momentos en los que incluso intenté ver la posibilidad de cómo estaba el mercado de compra entre medias de la cooperativa y esto imposible. Y bueno, miré precios cerca de donde yo trabajo, que trabajo en Entrevías. Me sorprendió que también ahí los precios son bastante desorbitados. Entonces, bueno, pues fueron momentos de muchísima inquietud, muchísima incertidumbre, de no saber realmente cómo nos íbamos a organizar. Yo no tengo coche y bueno, pues todos son problemas añadidos a nuestra logística diaria. Y bueno, pues fueron momentos de mucha incertidumbre y miedo, claro, a no saber qué podía pasar.
A
Me estoy acordando de Mari Carmen como ejemplo de la gente que vivió de renta antigua, que antes se les percibía como gente que fíjate qué cara, vives de renta antigua y eso ha dejado de pasar porque hay una solidaridad con gente que es víctima del mismo monstruo y aquí puede pasar igual, podemos, bueno, a ver, separarse y tener que mudarse de barrio. Bienvenida al mundo. No es la primera vez que. Que ocurre, No es para tanto.
J
Claro. A mí esto me parece muy interesante, porque es que además venimos de escuchar a Cristina, que vive en un bloque
A
que lo ha comprado un fondo de
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inversión que tiene miedo de que le echan de su casa. Pero es que lo curioso es que hay sensaciones que no son muy distintas a las que nos está contando Elia. Ese miedo a lo que se ha construido se venga abajo es transversal en todas estas historias. Y le preguntamos a Elia, Juanlu, cómo habría cambiado su vida, la de ella y la de su hija, si se hubieran tenido que marchar.
F
Hubiera cambiado completamente, completamente. Pues me hubiera tenido que ir, por supuesto. Quizá como adultas nuestro arraigo somos más flexibles en ese sentido, pero nuestras hijas tienen también unas dinámicas con las amigas, simplemente con ir caminando a la escuela, que me parece algo también básico, en la medida de las posibilidades, pues habría. Sí, creo que para ella hubiera sido un desarraigo importante.
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Marcos, terminamos. ¿Con qué te quedas de la historia de Elia?
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Me quedo de momento con una frase, Juanlu, que se ha quedado grabada de lo que nos cuenta, que a todos, más allá de nuestro contexto particular, en lo que tiene que ver con lo que estamos hablando, con la vivienda, nos amenaza, pero permanentemente una espada de Damocles.
F
¿Sí hay una espada de Damocles clara, que además está prácticamente en cualquier momento, entonces siempre se encuentra una ante esa situación, en qué momento y con cuánta antelación voy a tener que decidir o voy a tener que decidir, me voy a ver forzada a cambiar mi modo de vida y mi modelo de vida? Es realmente esa sensación, la sensación de tener una espada de Damocles permanente.
J
A mí, Juanlo, es una historia que me emocionó desde el principio, porque creo que no es fácil poner a los hijos, a las hijas en el centro cuando todo lo que te rodea es tan complicado, cuando casi te invita a lo contrario. Porque creo que habla de ella, pero habla de mucho más, habla de todos nosotros y de lo que está pasando en muchos barrios de Madrid. Y claro, no solo de Madrid, de toda España.
F
Digamos que para defender también una vida de barrio y que esos barrios se defiendan, necesitas habitarlos y habitarlos durante un tiempo. Entonces sí que considero que hay que establecer cierto arraigo en el lugar donde estás y vincularte a él, porque si no también nos convertimos en franquicias que podemos estar en cualquier sitio, porque en el fondo, además, en cualquier lado vamos a encontrar lo mismo. Y nosotros somos personas que no queremos eso. Nosotros queremos establecernos en un lugar, defender ese lugar y sus comercios y sus servicios. Y creo que eso también es importante
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cuando hablamos de vivienda, que las personas no seamos franquicias. Vaya frase. Marcos García Santonja, gracias por esta historia.
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Gracias a ti, Juanlu.
A
Germán Aranda, muchas gracias por esta historia también.
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Gracias a vosotros.
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Y antes de marcharnos, ¿Sabías que en
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Triodos Bank solo financian proyectos sociales, culturales y medioambientales? Te presentamos a uno de sus clientes.
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Tú serás el bien de mi vida. Tú serás el bien de mi alma.
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Quien canta es Antonia. Tiene 95 años y es residente en Nova Edad, una entidad que cambia la forma de cuidar los centros de mayores. La prioridad, Que disfruten de esta etapa de su vida.
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Con mis amigas, con mis compañeras de planta, todo lo que hacen. Vamos, estamos muy contentas. Todas las chicas se portan muy bien con nosotras.
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Para Novaid, las personas son lo importante. Construyen confianza, las empoderan y crean comunidad. Como en el cumpleaños de Fina, yo
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estaba muy sola en mi casa. Estoy muy
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En los centros de salud mental de Nova Edad también se fortalecen los vínculos y la autonomía. José había dejado de relacionarse y ahora está a punto de recibir el alta.
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Conseguí abrirme emocionalmente en las terapias de los psicólogos.
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Siento que mi vida ha cambiado.
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Novedad propone algo tan sencillo como que la vida no se detenga, que las personas no dejen de cantar como Antonia, que no dejen de celebrar como Fina y que superen obstáculos como José. Este es uno de los proyectos financiados por Triodos Bank. Más información en Triodos ES.
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Esto es Un tema al día. El podcastdeldiario es Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Haztesocia en eldiario es unsocioaldia. El capítulo de hoy ha sido posible con el trabajo también de compañeros como David Noriega, Lourdes Barragán, Guillermo Martínez. También con la colaboración de todo el equipo de marketing y de eventos deldiario ES y de la gente que está rociando a la gente que nos ve en la plaza con un poquito de agua para darle fresco con 35 grados a la sombra. La realización del sonido ha sido de Lucho Branca, de Jesuita. También, por supuesto, con el trabajo habitual del equipo de Un tema al día. Marcos García Santonja, Lucía Martín, Carmen Ibáñez, Pedro Nogales y Zascún Pérez. Yo soy Juanlu Sánchez, Gracias a las personas que en los momentos más críticos de su vida hablaron con periodistasdeldiario es Gracias Rivas por creer en el periodismo a pesar de todo. Que viva Rivas, Que viva el periodismo. Gracias por todo. Mañana otro tema.
Podcast: Un tema al día (elDiario.es)
Fecha: 24 de julio de 2026
Host: Juan Luis (Juanlu) Sánchez
Colaboradores: Germán Aranda (periodista), Marcos García Santonja (productor)
En este episodio especial grabado en directo en el Festival de las Ideas y de la Cultura eldiario.es en Rivas Vaciamadrid, se aborda el problema de la vivienda en España, un miedo persistente y multigeneracional. A través de testimonios personales, análisis de expertos y experiencias colectivas, se desmenuzan las raíces históricas del drama de acceso, los cambios políticos y económicos, y las diferentes formas en que ese "monstruo" —la incertidumbre y miedo relacionados con la vivienda— afecta a todo tipo de familias, jóvenes y mayores por igual. El capítulo es un mosaico de relatos íntimos y mirada social, orientado a quienes buscan entender por qué la vivienda aún es un derecho pendiente en España.
[02:21 - 03:35, 09:17 - 09:34, 18:44 - 19:13]
Presentación de Maricarmen (87 años):
Lleva 71 años en el mismo piso. El contrato de alquiler data de 1956, firmado solo por su padre, ya que las mujeres no podían entonces. Tras varias décadas, una inmobiliaria encuentra un resquicio legal para intentar desahuciarla, alegando que ya no tiene derecho a la vivienda.
"Yo no me voy. [...] Me lo van a cortar luchando, no sentada en la butaca o no marchándome por la noche con una maleta." — Maricarmen [02:25, 03:35]
Contexto histórico:
La falta de titularidad de su madre fue decisiva para la situación actual. Maricarmen resiste, haciendo visible el cruce entre historias personales y una política de vivienda que acumula fracasos.
El aumento desproporcionado del alquiler:
Una inmobiliaria llega a subirle el alquiler un 300% de golpe, poniéndola en una situación imposible siendo pensionista.
"Eso es reírse de las personas." — Maricarmen [09:17]
Llamado a la acción colectiva:
"Me gustaría que viniese mucha gente para defender los derechos que tenemos a una vivienda. [...] Porque todos, no solamente yo, [...] consigamos ganar." — Maricarmen [18:44]
[04:01 - 05:18, 11:02 - 12:04]
Invitado: Alejandro Inurrieta (economista, ex-presidente de la Sociedad Pública de Alquiler)
"El gran problema son los lobbies [...]. Para tener el modelo de Viena deberíamos construir 7 millones de viviendas públicas y eso haría bajar el precio un 30%. Pero la rentabilidad actual es tremenda, por eso no se hace." — Alejandro Inurrieta [11:02]
[06:33 - 07:47, 09:46 - 10:20, 15:16 - 16:05]
Manifestaciones de mediados de los 2000:
Ya antes del crack de 2008, jóvenes advertían que los sueldos y precios hacían inviable emanciparse.
"Con un sueldo tan bajo no te puedes permitir el lujo de pagarte un piso, le tengas que hipotecar toda tu vida." — manifestante joven [07:00]
Testimonios actuales:
"Al final es un ciclo infernal. Todos estamos afectados." — Enrique Astiz [10:20]
[22:05 - 24:52, 26:35 - 28:37, 31:45 - 32:16]
Testimonio de Cristina, bloque de pisos ex-públicos:
Tras varias subidas tras la venta de su edificio del sector público a fondos de inversión, vive estresada y con miedo.
"Pánico, pánico a saber cómo podía pagarlo. [...] Me siento fatal, con el cortisol por las nubes… Cada vez más gente necesita psiquiatras, psicólogos, y no los hay." — Cristina [22:46, 23:04]
Testimonio de Elia, Lavapiés:
Separación posible solo gracias a haber encontrado durante la pandemia un piso asequible en el mismo bloque. Hoy sería imposible replicar esa solución, lo que hace que separarse sea "un lujo".
"Es realmente esa sensación, la sensación de tener una espada de Damocles permanente." — Elia [31:45]
Sentido de comunidad/barrios:
El desarraigo tras desalojos o subidas de alquiler deteriora la vida de barrio. Elia, Cristina y Blanca coinciden en lo fundamental de mantener raíces y comercio local.
"Para defender una vida de barrio [...] necesitas habitarlos y habitarlos durante un tiempo." — Elia [32:35]
[12:15 - 15:40]
"La única alternativa que tengo es compartir habitación con otra gente." — Joaquín [15:40]
[17:05 - 18:31, 25:16 - 25:42]
"Intentamos hacer un proyecto de viviendas colaborativas, para buscar un futuro alternativo y mantener lazos de amistad." — Mati de la Corrala [17:20]
"Nos quedamos hasta que alguien nos escuche o ya lleguen los juzgados." — Cristina [25:42]
[19:13 - 20:24, 33:15 - 33:23]
| Minuto | Contenido | |------------|------------------------------------------------------| | 02:25 | Testimonio inicial de Maricarmen | | 04:01 | Contexto histórico y ley de rentas antiguas | | 11:02 | Explicación del papel de los lobbies y fondos | | 06:33 | Jóvenes en manifestaciones del 2005-07 | | 09:17 | Subida desmesurada del alquiler a Maricarmen | | 13:57 | Testimonio de María sobre la venta de su piso | | 15:40 | Joaquín explica que no tiene hogar | | 17:20 | Proyecto de cohousing senior en Rivas, por Mati | | 22:46 | Cristina habla del impacto del alquiler en su salud | | 26:35 | Elia cuenta cómo logró separarse sin desarraigar a su hija | | 31:45 | Elia explica el miedo como "espada de Damocles" | | 32:35 | Reflexión sobre la importancia del arraigo y la vida de barrio|
El tono es cercano, comprometido y empático, con toques de urgencia y sensibilidad tanto política como social. El capítulo termina insistiendo en la necesidad de soluciones estructurales, políticas valientes y solidarias, y en la fuerza de la colectividad frente al monstruo de la incertidumbre inmobiliaria.
Resumen elaborado para quienes no han escuchado el episodio, abarcando relatos personales, análisis expertos, contexto histórico y las luchas presentes.