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El examen más importante de tu vida y apenas tienes información. La puerta de acceso a una vida de conciliación y estabilidad. Con la paradoja de que para llegar, para abrir esa puerta, necesitas unas condiciones que no están al alcance de todos. Soy Juan Lu Sánchez, hoy en Un tema al día. Oposiciones. Tema Un tema ¿Hace falta dinero? Una cosa antes de empezar.
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¿Sabías que KIT Digital ha llegado a más del 92% de los municipios de España? Te cuento más al final del episodio.
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En este podcast Hemos hablado otras veces de ser funcionario, de querer ser funcionario. Hemos hablado del camino muy duro de renuncias que supone a veces estudiar una oposición. En ese proceso están ahora Ana y Paloma y Enrique.
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Hola, me llamo Ana y estoy preparando la oposición al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado.
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Yo soy Paloma, tengo 29 años y estoy opositando al Cuerpo de Gestión de la Administración Civil del Estado.
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Soy Enrique, ahora mismo estoy estudiando GACE, Cuerpo de Gestión de la Administración Civil del Estado.
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Hemos hablado alguna vez de los motivos que te pueden llevar a tomar la decisión de querer ser tener mejores condiciones laborales, no estar dispuesto a asumir ciertos sacrificios que pide la empresa privada.
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Y la verdad que aunque desde entonces no me ha faltado trabajo, llevo ya casi nueve años trabajando de lo mío, sí que es cierto que las condiciones en la empresa privada siguen siendo bastante precarias. Así que llevaba un tiempo buscando un cambio profesional para poder promocionar, tener un
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trabajo con cierta estabilidad, unas condiciones laborales que sean buenas.
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Y hemos hablado de lo que supone entrar en el sector público, la motivación, al menos el primer día de trabajo.
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Y me encantó, me encantó, me encantó sobre todo la idea de poder aportar algo único a la sociedad desde allí, ver la cantidad de cosas que se pueden hacer, que se pueden poner en
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marcha en ese camino que ahora hacen Paloma, Enrique, Ana. Damos por hecho, como si no se pudiera cambiar, como si tuviera que ser así, algo recurrente. Hay que tener tiempo y hay que tener condiciones materiales para poder opositar, porque opositar cuesta dinero, directa e indirectamente.
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Al final hay que pensar que vas a estar un año, dos o tres, si la cosa va bien, estudiando hasta que consigas el puesto que quieres.
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Es el dinero que quizás tienes que dejar de ganar porque a lo mejor tienes que renunciar a otros trabajos para poder dedicarte a estudiar porque compites con gente que sí se lo puede permitir durante mucho tiempo. Son pocos, pero a veces también hay pocas plazas y pueden ser para ellos.
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Lo he dicho es que cuando yo empecé a preparar la oposición estaba trabajando de manera que el tiempo que tenía para estudiar era limitado. Hasta que llegó un momento en el que me di cuenta de que tenía que dejar de trabajar porque no podía compatibilizar ambas cosas. Entonces claro, en el momento en que tú dejas el trabajo o pides una excedencia o lo haces como puedas, pierdes también esos ingresos. Es la pescadilla que se muerde la cola.
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Estudiar una oposición es caro, sobre todo si haces caso a la gente que te dice que no puedes estudiar y trabajar a la vez. A no ser que vivas con tus padres o que estés cobrando el paro, me parece imposible mantenerse durante dos o tres años sin ingresos. Entonces claro, alguien que pueda permitirse vivir sin ingresos y dedicarse al 100% a estudiar tendrá más ventajas que alguien que tenga que estar trabajando a jornada completa o compaginando dos trabajos o encima cuidando de sus hijos. Creo que las circunstancias son bastante diferentes.
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Si tú tienes unos recursos económicos de nacimiento que te permitan enfocarte exclusivamente la posición, desde luego que vas a tener muchísimas más oportunidades de poder hacer a la administración pública que como otras personas o en comparación con otras personas que necesitan trabajar, que tienen unas responsabilidades económicas que le impiden enfocarse concretamente en la oposición y que por lo tanto tiene menos oportunidades. Yo soy una de estas personas, yo siempre he tenido que estar trabajando porque no he tenido otros ingresos. Yo vengo de una familia muy humilde y eso ha tenido una influencia bastante notable a la hora de poder tener una oportunidad, tener la misma oportunidad que otras personas que tienen que estar trabajando, entre otras cosas.
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Es la eterna cuestión de clase. Pero claro, estamos hablando de sector público. Solo le vamos a dar acceso al que tiene un cierto poder adquisitivo o una capacidad de sacrificio por encima de los demás. Hemos oído muchas veces hablar de los años que hacen falta para opositar si uno quiere ser juez. ¿Es eso compatible con la vida, con la economía de la mayoría de la población? Y si la respuesta es que no, solo ciertos perfiles de ciertas clases sociales pueden acceder a ciertas funciones de poder o públicas.
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El modo habitual de opositar es pagar una mensualidad a una academia o a un preparador, de modo que es un gasto mensual que tienes que ser capaz de sostener durante un plazo que no sabes cuál va a ser.
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Academias, apuntes, temario. Ese es otro melón.
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¿Cómo puedes tener a la vez los ingresos, el dinero para pagar una academia o un preparador y el tiempo para estudiar? Si tienes una cosa, renuncias a la otra.
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Es cierto que cuando tomas la decisión de ponerte a estudiar, empiezas a buscar información y te das cuenta de que es bastante difícil informarte o está toda muy oculta. Las webs de la administración no son claras. Y bueno, te salen también muchos blogs de academias privadas o preparadores que no sabes cuánto es publicidad y cuánto es verdad.
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Hay una queja cada vez más recurrente entre los opositores. En el siglo de la información, de la digitalización del conocimiento, de la transparencia de las administraciones, las oposiciones suelen ser un agujero negro. Las administraciones suelen publicar unos epígrafes generales, un índice, unos ámbitos de conocimiento que hay que controlar para el examen, pero no suele haber un temario público, un desglose detallado de contenidos. En ese jugoso vacío entran las academias que hacen sus propios temarios, sus propios libros de texto, digamos, sus propios apuntes, y los vinculan muchas veces a una formación mensual, a una cuota para prepararte con ellos. Las oposiciones.
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Opositar cuesta dinero, ya sea porque tienes que comprarte el temario o porque quieres pagar una academia, o porque, o al final simplemente por hacer fotocopias, que parece una tontería, pero vas a gastar bastante dinero en imprimir los apuntes. Yo cuando empecé a estudiar miré academias en Madrid, pero es que los precios me parecían privativos. Valen entre 200 a 300 euros al mes.
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Esta dinámica muy instituida está empezando a tener su contestación. Ha surgido, por ejemplo, la Escuela Ciudadana de Administración Pública. Es un proyecto organizado por funcionarios, por funcionarias, de manera voluntaria que quieren ayudar gratis a otros opositores. En ese grupo le llaman ECAP. Se han metido Ana, Paloma y Enrique.
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Yo llevo estudiando en la ECAP desde hace un año. Me parecía increíble que fuese una academia que preparaba oposiciones y que fuese gratuita.
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A mí me ha ayudado muchísimo para elaborarme un calendario, una estrategia de estudio, sobre todo y especialmente el temario, los foros de debate, que también te resuelven todas las dudas que puedas tener. Y sobre todo, especialmente lo que más me ha ayudado y tengo que agradecer es sobre todo las clases prácticas, los desarrollos de los prácticos, que en mi caso era bastante inexperto y que los compañeros que han ido dando estas clases a mí personalmente me han ayudado muchísimo.
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La principal facilidad y la más obvia es el hecho de que la preparación sea gratuita. Es quitar una barrera de entrada, es lo esencial realmente, pero no acaba ahí. Es la sensación de apoyo constante, la sensación de que efectivamente estás entrando a un sitio en el que cuando apruebes tendrás unos compañeros que efectivamente están velando por el interés general, por el bien público, de manera altruista. Eso da mucha alegría a la hora de enfocar los temas, la preparación y las horas de estudio. Y además el funcionamiento es un trabajo en equipo, de tal forma que al final conoces a muchas personas. Está fenomenal.
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Guillermo Martínez. Hola, ¿Qué tal?
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Hola, ¿Qué tal? ¿Cómo estamos?
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Guillermo Martínez es periodista, colabora habitualmente con eldiario es. Ha escrito sobre este farragoso mundo de las oposiciones. Guillermo a priori, una oposición es una oportunidad laboral pública. Eso quiere decir que en teoría, los ciudadanos, todos, todas, tenemos o deberíamos tener el mismo derecho a acceder a esa plaza. En la práctica, por ir poco a poco, ¿Cuál es la primera barrera de clase a la que se enfrenta un posible opositor?
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Claro, tú lo has mencionado, estamos hablando de derechos. Yo creo que la primera barrera a la que se enfrenta una persona que es potencial opositora, empieza como ciudadana, ni siquiera como opositora. Hay mucha gente con la que hablas que vienen de diferentes estratos, de diferentes culturas, familias, etc. Que ni siquiera se les pasa por la cabeza que opositar puede ser una salida para desarrollarse en el futuro. Entonces, bueno, quien lo hace, lo suele hacer un poco porque en su familia ya hay algún funcionario, algún conocido que comparte su experiencia, pero no existen en todos los contextos.
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Entonces pienso que la administración pública debería acercar más la información a la ciudadanía, hacerla más accesible. Al final hay un montón de oposiciones y oferta de empleo público súper interesante para todo tipo de perfiles que creo que no se conocen.
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Entonces, una vez pasado ya esa frontera, esa barrera, primero se enfrentan el nivel de temario y la preparación. No es una carrera de fondo. Todo el mundo más o menos lo hemos escuchado alguna vez. Efectivamente, la primera barrera es el temario y la preparación.
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Hay opositores que se preparan por su cuenta, que recopilan los libros, las leyes, las referencias necesarias para hacerse su propio temario. Pero eso también lleva muchísimo tiempo, mucho sacrificio. Hay gente que le compra los apuntes, el temario a opositores que ya hicieron el mismo camino que ellos. Pero muchísima gente acaba tirando de academias y no es por falta de querer hacer un esfuerzo o por falta de motivación o vocaciones que no les da la vida. ¿Cuánto dinero, Guillermo, puede acabar gastando un opositor en uno de esos centros?
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Cuando una persona da el paso para opositar, obviamente se ve impulsada a hacerlo acompañada de una academia. Casi todo el mundo acude a esa academia porque no deja de ser una inversión al futuro. ¿Qué pasa? Que tenemos que tener mucho ojo con qué significa esta inversión, cuando no nos olvidemos, estamos hablando de algo que sigue siendo un derecho. Entonces yo he hablado con algunos preparadores y más o menos lo que me han comentado es que según sus cálculos, pues un alumno, una alumna, se puede dejar de media unos 200 euros al mes en la academia. A esto si le añadimos la matrícula y el temario, que también lo venden, desde luego la horquilla se queda entre los 2.500 y los 3.000 euros al año. Y vamos, yo creo que es una cantidad que no todo el mundo puede asumir tan fácilmente.
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La gente invierte dinero, invierte mucho tiempo, que el tiempo también es dinero, pero es mucho más, es energía, son complicaciones logísticas, familiares, pérdida de contacto con las rutinas sociales o de pareja. Es imposible, Guillermo, cuantificar todo eso en dinero, en años, en meses.
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Es muy complicado poder dar una cifra exacta. Al fin y al cabo entran en juego muchísimas variables, tanto sociales, socioculturales, sociales, económicas, educativas, etc. La variabilidad realmente es absoluta y también depende mucho el tipo de oposición. Hay algunas en las que puedes depender más de la frecuencia de las convocatorias, siempre y cuando lo consigas a la primera y eso también no deja de ser algo poco usual. Pero hay otras oposiciones, la de los cuerpos A de la Administración, que seguramente a lo mejor a la gente le suena esta forma de categorizarlas en que la media alcanzaría los cuatro años de preparación y otras como las judicatura, que pueden llegar a 6 o incluso más. En definitiva, si a todo este tiempo le multiplicas el dinero del que hemos hablado antes, no lo olvidemos, 2.500, 3.000 euros al año, son cantidades muy considerables.
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Este proyecto, por ejemplo, que hacías un reportaje el otro día sobre ellos de la Escuela Ciudadana de Administración Pública, como cualquier otra organización de activismo práctico, pues es una mezcla de utilidad y de denuncia.
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¿Cómo surge la ECAP, la Escuela Ciudadana de la Administración Pública? Yo creo que comenzó como lo hacen las mejores cosas, que es entre amigos que comparten una idea, también con muchas ganas de querer mejorar la situación y una idea a la que poco a poco se ha ido sumando mucha más gente. A mí me ha sorprendido mucho el nivel de profesionalización en la que nadie saca rédito económico, absolutamente nadie, y donde los voluntarios guían a los opositores, como en otras academias que encima estos no tienen que pagar nada para formar parte de ella.
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Entonces la labor de la ECAP me parece por eso súper importante. Ellos te ofrecen un temario gratuito, explicado, mucho más sencillo, con lo que realmente entra en el examen, aunque sea largo y complicado estudiar, pero bueno, te facilitan muchísimo las cosas y creo que esta vocación de servicio público se nota y nos la están transmitiendo a todos sus alumnos. La verdad que no puedo estar más agradecida con ellos.
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Guillermo Hay un grupo cada vez más numeroso de funcionarios que oye, pues lo que yo he sufrido no lo debería sufrir el siguiente, porque hay mucha gente con talento y con vocación y con motivación que merecería estar donde yo estoy.
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Efectivamente, son funcionarios que han pasado por ahí, que ellos han visto en unas condiciones materiales que sí que les han posibilitado llegar a ser funcionarios, ser parte de la Administración Pública con esa vocación de servicio, desde luego, pero que han pasado por un tránsito en el que saben que ellos lo han conseguido, pero hay mucha otra gente que no. Y sería muy injusto también medir a esta gente por esta idea meritocrática. Hay gente que por mucho que se esfuerce, las condiciones que le rodean le imposibilitan llegar a conseguir esa meta tanto como a otros.
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Lo que pasa Guillermo, y terminamos, es que como también suele pasar con otras organizaciones sociales o no gubernamentales, está muy bien que hablemos de ellos, pero no debe desviarnos de lo importante dar más herramientas, mejores herramientas a la gente para que pueda prepararse para ser buenos funcionarios. No debería depender ni del dinero que tengas para academias ni de una organización social voluntaria que además es imposible que abarque a todo el mundo que la necesita.
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Esto es una conversación que está viva dentro del proyecto. Entre los colaboradores, los socios y demás lo hablan. Estamos ocupando un espacio muy grande, muy grande y no sabemos hasta qué punto esto se nos puede ir de las manos. Yo estaba hablando con Rubén Tobajas, uno de los coordinadores de la escuela, y me decía que detrás de cada inscripción también hay un curro muy importante que no se ve más allá de las propias clases, de la impartición de materias. Sin ir más lejos, gestionar cada petición, porque en la CAP, por ejemplo, toda persona firma un contrato de enseñanza y después recibe su acceso a la plataforma e indicaciones de cómo utilizarla. Entonces, bueno, yo sé que ellos van a intentar no morir de éxito, desde luego lo están consiguiendo. Entonces ellos ahora mismo son 60 socios en la CUP, son más de 150 colaboradores y tienen 6.600 inscritos. Y este desborde que puede tener la ECAP en momentos puntuales realmente lo que viene a señalar es el inmenso hueco que existe a la hora de facilitar la preparación de las oposiciones a personas con menos recursos. Y la cuestión es cómo llega cada opositor a ese examen. No sé si ha tenido que cuidar de una hija mientras estudiaba o seguía viviendo con sus padres sin grandes preocupaciones más allá de conseguir la plaza. Trabajaba por las mañanas para parar el alquiler o tenía tiempo de desayunar leyendo antes de ponerse a estudiar, era de una gran ciudad o procedía de un pueblo, si llevaba futuro para la juventud. Todo esto hace, todo esto impacta y todo esto crea una mella en cada uno de los opositores y esto no significa otra cosa que hacer efectiva la igualdad escrita en el papel.
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Guillermo Martínez, compañero, muchas gracias.
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Muchísimas gracias a vosotros.
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Y antes de marcharnos, hasta la fecha
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Kit Digital ha concedido más de 935.000 ayudas a pymes y autónomos para digitalizar sus negocios. Kit Digital es un programa del Gobierno de España gestionado por RED. Es entidad adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial y cuenta con la Cámara de Comercio de España como entidad colaboradora Kit Digital está financiado por la Unión Europea a través de los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y su objetivo de impulsar la digitalización de pymes y autónomos de todos los sectores.
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Esto es Un tema al día. El podcast deldiario es. Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Hazte socio. HazteSocia en eldiario es UnSocioAldía. Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santonja, Lucía Martín y Zascumpérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juan Lu Sánchez. Mañana otro tema.
Un tema Al Día
Episodio: Oposiciones, tema 1: hace falta dinero
Fecha: 29 de abril de 2026
Host: Juanlu Sánchez (A), con testimonios de opositores/as y la participación del periodista Guillermo Martínez (F)
El episodio analiza cómo el acceso a un puesto público mediante oposiciones en España está fuertemente condicionado por los recursos económicos y materiales del aspirante. Se cuestiona la igualdad de oportunidades real en el proceso, señalando barreras de clase y cómo el propio sistema - lejos de ser universal - favorece a quienes tienen tiempo, dinero y redes de apoyo.
“La paradoja de que para abrir esa puerta necesitas unas condiciones que no están al alcance de todos.” – Juanlu Sánchez [00:10]
“Es la pescadilla que se muerde la cola.” – Ana (C) [02:43]
“Yo siempre he tenido que estar trabajando porque no he tenido otros ingresos. [...] Eso ha tenido una influencia bastante notable a la hora de poder tener la misma oportunidad que otras personas.” – Enrique (E) [03:40]
“¿Cómo puedes tener a la vez los ingresos, el dinero para pagar una academia o un preparador y el tiempo para estudiar?”–Ana (C) [05:15]
“Opositar cuesta dinero, ya sea porque tienes que comprarte el temario o porque quieres pagar una academia, o porque, o al final simplemente por hacer fotocopias...” – Paloma (D) [06:33]
“La principal facilidad y la más obvia es el hecho de que la preparación sea gratuita. Es quitar una barrera de entrada…” – Ana (C) [07:54]
Barreras de clase y conocimiento
“Hay mucha gente con la que hablas...Que ni siquiera se les pasa por la cabeza que opositar puede ser una salida para desarrollarse en el futuro.” – Guillermo (F) [09:04]
El coste económico y tiempo
ECAP, utilidad y denuncia
“A mí me ha sorprendido mucho el nivel de profesionalización en la que nadie saca rédito económico, absolutamente nadie, y donde los voluntarios guían a los opositores…” – Guillermo (F) [12:32]
“La labor de la ECAP me parece por eso súper importante. Ellos te ofrecen un temario gratuito...Esta vocación de servicio público se nota y nos la están transmitiendo.” – Paloma (D) [13:03]
El reto y el futuro
“Y este desborde que puede tener la ECAP...lo que viene a señalar es el inmenso hueco que existe a la hora de facilitar la preparación de las oposiciones a personas con menos recursos.” – Guillermo (F) [14:41]
El episodio mantiene un tono crítico, participativo y reivindicativo. Combina reflexiones personales emotivas de los opositores con la visión analítica y pausada del periodista invitado. Predomina el lenguaje claro y directo, con momentos de denuncia social y llamado explícito a una auténtica igualdad de oportunidades más allá del discurso legalista.
El episodio desmonta el mito meritocrático de las oposiciones, expone la desigualdad de partida y destaca la importancia de iniciativas que democratizan el acceso, como la ECAP, aunque advierte que la solución debe venir desde lo público para que la verdadera igualdad de oportunidades sea una realidad efectiva, no solo formal.