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Hola, hola. ¿Qué tal estás? Aquí Juanlu Sánchez, como siempre en verano. Te proponemos algunos de los episodios que más nos han gustado de nuestra última temporada. Este, por ejemplo, que traemos hoy, lo emitimos el 28 de abril, después de que Donald Trump sufriera su tercer intento de asesinato en menos de dos años. Así que nosotros hicimos un ejercicio de política ficción basándonos un poco en la historia, en los precedentes, y nos preguntamos qué qué pasaría si matan al presidente de Estados Unidos. Te dejo con el episodio. Tres intentos de asesinato en menos de dos años. Una crisis de seguridad y de violencia política sin precedentes. Una hipótesis legal, un giro histórico, un salto al abismo que depende de la trayectoria de una bala, de un guardaespaldas o de un francotirador. Soy Juan Lu Sánchez, hoy en un Tema al día. ¿Qué pasa si matan al presidente de los Estados Unidos? Una cosa antes de empezar. Triotos Bank tiene una pregunta para quienes ya intentan vivir de forma coherente. Sabemos que intentas reciclar, usar bolsas reutilizables, ahorrar agua, pero.
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¿Pero has pensado qué financia tu banco?
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Te contamos más al final del episodio. En la historia de Estados Unidos hay cuatro presidentes. Abraham Lincoln en 1865, James Garfield en 1881, William McKinley en 1901. Y el que nos toca más de cerca generacionalmente y casi se ha convertido en toda una leyenda generacional y de conspiración, John Fitzgerald Kennedy, JFK, en 1963. Los cuatro murieron tiroteados con armas de fuego. Ha habido otros intentos de magnicidio a los que sobrevivieron, por ejemplo, Gerald Ford y Ronald Reagan en los años 70 y 80. Pero nunca había pasado lo que está pasando ahora. En menos de dos años, hemos conocido tres intentos de asesinar a Donald Trump. Trece de julio de dos mil veinticuatro. Son las seis de la tarde en el estado de Pensilvania. Estamos todavía en campaña electoral. Donald Trump busca su segundo mandato. Estamos en un mitin junto a una feria agrícola. Todo transcurre con normalidad, pero a 150 metros hay un hombre subiéndose a una azotea. Lleva un rifle. Todo pasa en un segundo. Trump se lleva la mano a la oreja, cae al suelo. Se oyen varios disparos. El servicio secreto envuelve rápidamente al presidente. Trump se levanta, tiene la oreja destrozada, la cara salpicada de sangre. Pero es solo la oreja. Todo ha pasado en un segundo y todo no ha pasado por un centímetro. Mientras se lo llevan, Trump levanta el puño, grita Fight.
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Fight.
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A luchar. El público empieza a corear el nombre de su país. Dos meses después, el 15 de septiembre de 2024, un nuevo intento, aunque este se quedara algo más lejos. Trump jugaba al golf en Florida, en Palm Beach. El Servicio Secreto detecta un hombre armado con un rifle entre los arbustos, justo en la valla del campo de golf. Huyó antes de disparar y fue detenido.
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Ladies and gentlemen, the forty fifth and forty seventh president of the United States, Donald J. Trump, and First Lady Melania Trump.
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Y llegamos A este sábado, 25 de abril de 2026. Hotel Washington Hilton. Curiosamente, el mismo hotel donde intentaron asesinar a Ronald Reagan hace 45 años. Pero esta vez estamos dentro, en la Cena de Corresponsales, un evento anual de alto postín que reúne a políticos, a periodistas y a caras conocidas en Washington. Es una gala con una mesa presidencial sobre el escenario para los discursos y muchas mesas redondas, como de boda, repartidas por el resto de la sala. Vemos a Trump ya sentado, distraído. Antes de que empiece el acto. Hay un mago, un ilusionista, que está contándole algo, enseñándole algo, quizá haciéndole algún truco de magia a Donald Trump para ganar tiempo. Y justo en ese momento comienza el caos, La evasión. No lo capta, pero hay varios disparos. Un agente recibe uno de ellos, pero se salva porque lleva un chaleco antibalas. Trump es evacuado y luego otros cinco miembros de su gobierno, en un orden determinado. El primero, el vicepresidente J D Vance. Luego, el resto de la sala. Los periodistas que acudían a la cena pasaron de la fiesta al shock y del shock a la cobertura de crisis. Habían vuelto a intentar atentar contra Donald Trump. Hay un detenido. Es un profesor de California. Y, por supuesto, Trump ya está entrando en debates políticos después del atentado. Pero hoy el capítulo no va de eso. Hoy hacemos un ejercicio teórico. Nos planteamos un escenario político ilegal, extremo, pero pertinente a la vista del aumento de la violencia política en Estados Unidos. En menos de dos años, tres intentos de asesinato. ¿Qué habría pasado si esta vez ese hombre lo hubiera conseguido? ¿Qué pasa cuando el presidente de Estados Unidos es asesinado? CARLOS HERNÁNDEZ ECHEVARRÍA Hola.
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Hola. Juanlu.
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Carlos, vamos a hacer un ejercicio teórico de saber qué pasaría si alguno de estos atentados consiguiera su objetivo. ¿Qué dice la pura normativa teórica de Estados Unidos? ¿Qué pasa si asesinan al presidente de EE? ¿UU.
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Bueno, aquí la ley es muy clara? Se enmendó la Constitución en el año 65 después de que mataran al presidente Kennedy, para no dejar ninguna duda, en caso de que el presidente se muera, el vicepresidente se convierte en presidente. Hasta ese momento había una formulación en la Constitución que decía algo así como que el vicepresidente recibirá los honores del cargo. Y por si acaso había cualquier duda de que el vicepresidente se quedaba con todo el poder, se enmendó la Constitución en el año 65 para que esto quedara absolutamente claro. Entonces, si Trump se muere, no hay absolutamente ninguna duda. El vicepresidente J D Vance es el presidente con todos los poderes del cargo.
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¿En el caso en el que Trump fuera asesinado o muriera repentinamente por cualquier otra razón, me dices que J D Vance, vicepresidente de Estados Unidos sería presidente? Presidente a todos los efectos. Presidente sin necesidad de convocar, por ejemplo, elecciones inmediatas sin interinidad. Podría tomar cualquier decisión.
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Presidente a todos los efectos, con todos los poderes. Exactamente igual que Trump y por el mismo periodo que Trump. Es decir, habría unas elecciones presidenciales a finales, en este caso de 2028. Exactamente todo igual que Trump. Esto es un país donde la Constitución está hecha desde la separación de poderes. Es decir, podría venir el Congreso y destituirlo por el mismo procedimiento que podría destituir a Trump si al día siguiente decide, mire, yo soy el comandante en jefe de las Fuerzas armadas y he decidido que se acabó lo de Irán. Se acaba lo de Irán. Si decide retirar en la asignación y no construir ese salón de baile en la Casa Blanca, lo que él decida. Todos los poderes de la presidencia son suyos desde el momento en que Trump muere.
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En ese caso hipotético, Carlos, este mandato imprevisto para el vicepresidente convertido en presidente, ¿Esto contaría para la limitación de dos mandatos que hay en Estados Unidos? ¿Es decir, contaría ya como uno y solo podría presentarse después a unas elecciones más o de alguna manera el contador se pone a cero en las siguientes elecciones?
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Claro, lo que dice en este caso la Enmienda XXII de la Constitución es que nadie puede ser elegido más de dos veces presidente. Entonces, esto se entiende con que a ti te eligen presidente solo cuando pasas por unas elecciones. Es decir, en este caso, JD Banks podría agotar el mandato de Trump y presentarse dos veces más. Nunca ha pasado, pero estuvo a punto de pasar. Cuando Lyndon Johnson sustituye a John Kennedy después de su muerte, le quedaba mucho mandato de Kennedy. Él se presenta una vez más y tiene pensado presentarse otra vez adicional. Pero en mitad de la crisis aquella de la guerra de Vietnam, él decide voluntariamente que no se va a presentar. Pero legalmente podría haberse presentado.
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Carlos isi queda enfermo, incapacitado temporalmente después del atentado, gravemente enfermo. En ese caso, el vicepresidente también tiene todo el poder.
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En el momento en que el vicepresidente asume por el presidente, tiene todos los poderes y puede hacer lo que a él le parezca. El problema nunca es si muere, sino en las situaciones que se quedan un poquito a medio camino. Pero ponte que al presidente lo van a sedar, como ha pasado en el pasado. Sabe que va a estar out cuatro horas. El presidente firma una carta, le deja al vicepresidente los poderes por un periodo limitado, y luego, cuando despierta de la anestesia y está recuperado, lo recupera. El problema es cuando son claroscuros. Es decir, si el presidente queda. Ponte que le dan un disparo en la cabeza y queda en coma, pues realmente se podría invocar la 25ª enmienda con una mayoría del gobierno que nadie pondría en cuestión. Si el presidente está en coma. Uno de los motivos por los que se crea la Enmienda XXV, porque había ya antecedentes, como el de la mujer de Woodrow Wilson, que ya sabes que él tiene una especie de ictus, y se queda un poco más para acá, para allá, y parece que ella es la que está realmente gobernando, o al menos decidiendo qué asuntos llegan al presidente para que el presidente diga sí o no, y ya está. El caso es que siempre acaba en lo mismo. Siempre el que se hace cargo es el vicepresidente. Es decir, no se. No puede tomar el gobierno una decisión colegiada que diga, y ahora que el Secretario de Agricultura ocupe. No, no, eso no existe. Si el poder no está en el presidente, está en el vicepresidente. Y así encadena hacia abajo a una lista de hasta 18 puestos del gobierno, que son los herederos por un orden específico.
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Dices que la línea sucesoria es de 18 puestos de arriba a abajo, empezando por el vicepresidente, yendo cada vez más abajo en las ramas de gobierno. Y una de las cosas que ha llamado la atención en algunos medios de comunicación es que en esta sala donde se estaba celebrando la cena de corresponsales, en esa sala estaba Jade Evans, pero también Marco Rubio, y así hasta 5 altos cargos, miembros muy importantes del gobierno. Es decir, en un atentado con muchas víctimas se habría descabezado el gobierno.
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Es verdad que el sistema está planteado en un momento, es nacido de la Guerra Fría. Es decir, el sistema está planteado para que haya mucho donde elegir. Empezando por el vicepresidente, luego el presidente de la Cámara de Representantes, después no el presidente del Senado, que sería el vicepresidente, sino el senador más viejo, lo que se llama el senador Protem, y luego todos los miembros del gobierno en función de la antigüedad del Ministerio. Si el Departamento de Estado fue creado el primero, pues primero el de estar. Pensemos que esto se hace en el año recién salida de la Segunda Guerra Mundial, pensando en que puede haber un ataque nuclear que descabece a un gran número de miembros de gobierno. Entonces tiene que haber siempre banquillo. Pero claro, decíamos, había cinco esa noche. Pues cinco es poco en el panorama que nos estamos planteando de un ataque nuclear. Si te quedan 13 para heredar la presidencia y evitar un vacío de poder, pues no está mal. Yo creo que esto no hubiera encendido las señales de alarma de la línea sucesoria. Entonces aquí ya sabes que en los grandes, grandes actos, cuando de verdad está todo el mundo junto, en el discurso del Estado de la Unión, está toda la Corte Suprema y todos los ministros. Por eso se deja a un ministro, al más peinadillo que se suele señalar, al de Agricultura, al de Transporte, al de Educación, uno que no sea Chávez, ni Estado, ni Defensa, ni el Fiscal General.
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Hablamos de violencia política, que ha aumentado y mucho en los últimos años en Estados Unidos también por responsabilidad de Donald Trump. Y hasta en eso, en la violencia política, hay mucho peso de lo cultural, porque da la sensación de que Estados Unidos lo tiene todo bajo control, con búnkeres, con salas secretas, con servicios secretos, y hay un ataque nuclear. Está todo muy medido, protegiendo al presidente y al vicepresidente que no estén en el mismo avión. Pero claro, un atentado es otra cosa. Y en España tenemos una memoria más vinculada al coche bomba. Pienso en Carrero Blanco, pienso en los 90 que intentaron asesinar Aznar con coche bomba. Sin embargo, aquí estamos hablando, Carlos, de pistoleros.
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Claro, yo creo que hay que pensar, lo hemos dicho aquí muchas veces. Estados Unidos tiene una cultura de violencia muy especial porque realmente puede haber muchos pistoleros porque hay muchas pistolas. Es decir, a lo mejor si tú tuvieras un ataque de locura transitoria y quisieras ir a matar a alguien, sería más difícil en España porque no tienes acceso a un arma y dirías, bueno, voy a llevarme un cuchillo. Pero un cuchillo es más fácilmente identificable. Yo creo que todo eso tiene que ver con el modo en que se protege a los presidentes. Es decir, ¿Por qué hay coche bomba? Es muy difícil en Estados Unidos porque realmente hay una burbuja de protección en torno al presidente que limpia las calles por las que va a pasar, no deja que haya ningún coche sin analizar. ¿Pero qué es lo que en el fondo no puedes nunca minimizar de la gente que rodea al presidente? La gente, es decir, las personas. Si tú quieres que el presidente aparezca no como un niño burbuja, sino como un líder político que entusiasma a las multitudes, pues necesitas multitudes. Entonces tú puedes asegurarte de estar en un sitio donde no haya ningún coche, ningún contenedor, por ejemplo, donde puedas ocultar fácilmente una bomba, pero no puedes asegurarte de que no haya gente. Y en un país donde, digamos, no se tiene acceso a las pistolas, se tiene acceso a los rifles de francotirador con vida telescópica, a lo que tú quieras. Entonces las distancias que tú tendrías que marcar para poder llegar a un riesgo cero de la salud del presidente, pues es que son muy grandes.
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En 1963 precisamente fue el asesinato de JFK. Ahí cambió el mundo, cambiaron muchas cosas. Se produjo un impacto emocional internacional que recordamos hasta los que no existíamos. Pero pensando en lo político, Carlos, pensando en, por ejemplo, lo que contó el New York Times que pasó en esa Situation Room cuando se estaba decidiendo la guerra de Irán, que Trump se empeñaba en la guerra y su entorno no tanto. Pensando en cómo el propio Trump, movimiento MAGA, está empezando a decepcionarse con Trump. Hagamos desde ese pensamiento una pregunta desde la pura ficción y sin cinismo. ¿Somos capaces de imaginar cómo cambiaría el mundo si Donald Trump hubiera sido asesinado o es imposible?
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Yo creo que el presidente manda mucho e inspira mucho. Puede parecer que bueno, pues tendrá un sucesor que hará lo mismo. ¿Bueno, hará lo mismo o no? Y sobre todo navegará una situación política distinta Yo creo que si a Donald Trump le hubieran matado en la cena de corresponsales, el futuro hubiera dependido mucho de qué actitud hubiera tomado. JD Buns, por ejemplo. ¿Hubiera querido convertir a Trump en un mártir que hubiera justificado una persecución política a gran escala contra los enemigos del movimiento MAGA? Podría haberlo hecho. Nadie se lo iba a impedir. Tendría todos los poderes de la presidencia para hacer eso. ¿Hubiera tomado otro diferente camino y hubiera dicho, no, pues es el momento de reconciliarnos? ¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí? También podría Lo que yo creo que no es muy realista es pensar que nada habría cambiado. Para empezar, Donald Trump es una persona que su gran característica como líder, yo diría, es que es imprevisible. Es por lo que le gusta a sus partidarios y porque es imprevisible por los que él es un enemigo tan difícil de batir. Yo creo que cualquiera que venga a sentarse en esa silla, en este caso, que hubiera sido el vicepresidente J D Buns, pues es una persona que aunque él quisiera seguir arrastrando ese modo de hacer las cosas y tal, creo que no le podría salir tan natural. Sería una persona más previsible. Volveríamos a un mundo un poco más como era antes. Hombre, lo normal es que si yo hago esto, Estados Unidos haga esto. Entonces yo respondo de esta manera y no lo que ha sido el trumpismo, que es un ejercicio un poco de improvisación.
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Carlos, la última. Más allá de la teoría política, del ejercicio que estamos haciendo hoy de ficción, de universos alternativos que podemos plantear para entender cómo funciona el sistema previsto en Estados Unidos para un caso así, lo que sí que creo que está claro es que si mataran a Donald Trump, cambiaría la convivencia en Estados Unidos, probablemente en el mundo, y nos metería a todos en un pozo muy oscuro.
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Sí, yo creo que la violencia tiene esa fuerza y esa determinación. Cuando cae el primer muerto, hay mucha gente que tiene tendencia a cobrarse una venganza o no. El tema es que en una situación tan explosiva, cualquier cosa puede pasar. Y eso te abre la posibilidad de un ciclo de violencia y de venganzas muy complicado. Creo que cada episodio de violencia política hace más fácil que haya más violencia política. Porque aunque tú digas, bueno, es que el mundo podría ser mejor, yo creo, sin esa persona. Sí, pero no sabes si el mundo sin esa persona va a obedecer a las mismas reglas que tú estás viendo ahora o va a haber peores realidades y peores violencias de las que has vivido hasta ahora. Es decir, habría miles y miles de personas en Estados Unidos que dirían Han matado a mi líder. Es el momento de a lo mejor, ajustar cuentas. Yo creo que siempre es una buena noticia que alguien salve la vida para empezar. Porque en los ciclos de violencia se sabe cómo se empiezan, pero nunca se sabe cómo acaba.
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CARLOS HERNÁNDEZ ECHEVARRÍA DIRECTOR ADJUNTO DE MALDITA ES Gracias.
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Gracias.
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Y antes de marcharnos, decidir dónde pones
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tu dinero también es decidir qué mundo quieres construir. Dónde duermen tus ahorros. En Triobank creemos que el dinero tiene un poder transformador. Aplicamos estrictos criterios de exclusión y, por ejemplo, no financiamos directamente la industria armamentística, ni casas de apuestas ni combustibles fósiles. Y solo financiamos proyectos sociales, culturales y medioambientales. Tu ahorro impulsa proyectos de la economía real. Porque el dinero también puede hacer el bien. Únete al lado bueno. Únete a Trio Bank. Más información en Trio ES Esto es
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un tema al día. El podcast deldiario es. Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Hazte socio. HazteSocia en eldiario es un socio socio al día. Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santonja, Lucía Martín y Zascumperez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juanlu Sánchez. Mañana, otro tema.
Podcast: Un tema Al día (elDiario.es)
Fecha: 29 de julio, 2026
Host: Juanlu Sánchez
Invitado principal: Carlos Hernández Echevarría (Director adjunto de Maldita.es)
En este episodio especial, Juanlu Sánchez aborda un inquietante y cada vez más relevante ejercicio de “política ficción”: ¿Qué ocurriría si fuera asesinado el presidente de Estados Unidos? Aprovechando el contexto de tres intentos recientes de asesinato contra Donald Trump, los periodistas revisan el precedente histórico y la normativa constitucional estadounidense para explorar las consecuencias inmediatas y a medio plazo tanto legales como políticas, además del fuerte impacto cultural y social de un magnicidio en la potencia mundial.
“El problema nunca es si muere, sino en las situaciones que se quedan un poquito a medio camino.” (B, 08:50)
La línea sucesoria contempla hasta 18 puestos (vicepresidente, presidente de la Cámara de Representantes, “senador Protem”, y después los ministros según antigüedad).
Grandes actos oficiales: siempre se reserva al menos un miembro clave del gobierno fuera como “designado superviviente” para asegurar la continuidad del poder.
“En los grandes, grandes actos [...] se deja a un ministro, al más peinadillo, que se suele señalar, al de Agricultura, al de Transporte, al de Educación…” (B, 11:43)
“Lo que en el fondo no puedes nunca minimizar de la gente que rodea al presidente: la gente.” (B, 13:50)
“Lo que yo creo que no es muy realista es pensar que nada habría cambiado.” (B, 15:34)
“En los ciclos de violencia se sabe cómo se empiezan, pero nunca se sabe cómo acaba.” (B, 17:55)
“Yo creo que siempre es una buena noticia que alguien salve la vida para empezar.” (Carlos Hernández, 17:48)
El episodio ejemplifica cómo la historia y la ley estadounidense se han ido adaptando a la amenaza del magnicidio, garantizando la continuidad institucional. Pero, como subraya el invitado, legalmente todo está previsto; lo verdaderamente imprevisible –y potencialmente peligroso– son las reacciones políticas, sociales y culturales que un magnicidio desataría, especialmente en una sociedad polarizada y armada como la estadounidense. El ciclo de violencia, una vez desencadenado, puede llevar a escenarios aún más oscuros.
Participantes:
Nota: La conversación se centra exclusivamente en el análisis teórico e histórico, sin abordar debates políticos contingentes tras los atentados.