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Tres intentos de asesinato en menos de dos años. Una crisis de seguridad y de violencia política sin precedentes. Una hipótesis legal, Un giro histórico, Un salto al abismo que depende de la trayectoria de una bala, de un guardaespaldas o de un francotirador. Soy Juanlu Sánchez, hoy en un Tema al día. ¿Qué pasa si matan al presidente de los Estados Unidos? Una cosa antes de empezar.
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Soy Ignacio Escolar, director de ELDIARIO. ES, y quiero invitarte a la quinta edición del Festival de las Ideas y la Cultura que este año celebramos en Rivas Vaciamadrid. Serán los días 26 y 27 de junio en la Plaza de la Constitución y en el Auditorio Pilar Bardem. Un gran encuentro ciudadano gratuito y abierto a todos los públicos, con periodismo, conciertos, debates, entrevistas, espectáculos. Entre otros nombres, contamos con Mar Giró, Ariel Roth, La Bien querida, Ar de Bogotá, Inés Hernán, Jordi Évole, Silvia y Chaurrondo, Bop Pop o María Eugenia Rodríguez Palo. Tienes toda la información en eldiario ES Ficción. Te esperamos.
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En la historia de Estados Unidos hay cuatro presidentes. Abraham Lincoln en 1865, James Garfield en 1881, William McKinley en 1901. Y el que nos toca más de cerca generacionalmente y casi se ha convertido en toda una leyenda generacional y de conspiración, John Fitzgerald Kennedy, JFK, en 1963. Los cuatro murieron tiroteados con armas de fuego. Ha habido otros intentos de magnicidio a los que sobrevivieron, por ejemplo, Gerald Ford y Ronald Reagan en los años 70 y 80. Pero nunca había pasado lo que está pasando ahora. En menos de dos años hemos conocido tres intentos de asesinar a Donald Trump. Trece de julio de dos mil veinticuatro. Son las seis de la tarde en el estado de Pensilvania. Estamos todavía en campaña electoral. Donald Trump busca su segundo mandato. Estamos en un mitin junto a una feria agrícola. Todo transcurre con normalidad, pero a 150 metros hay un hombre subiéndose a una azotea. Lleva un rifle. Todo pasa en un segundo. Trump se lleva la mano a la oreja, cae al suelo. Se oyen varios disparos. El servicio secreto envuelve rápidamente al presidente. Trump se levanta, tiene la oreja destrozada, la cara salpicada de sangre. Pero es solo la oreja. Todo ha pasado en un segundo y todo no ha pasado por un centímetro. Mientras se lo llevan, Trump levanta el puño, grita Fight fight. A luchar. El público empieza a corear el nombre de su país. Dos meses después, el 15 de septiembre de 2024, un nuevo intento, aunque este se quedara algo más lejos. Trump jugaba al golf en Florida, en Palm Beach. El Servicio Secreto detecta un hombre armado con un rifle entre los arbustos, justo en la valla del campo de golf. Huyó antes de disparar y fue detenido.
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DONALD J. Trump y Melania TRUMP Y
