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A
Decía el tópico que cuando uno es joven es de izquierdas pero que luego se va haciendo conservador. Eso ha estallado por los aires. La derecha forma parte de la moda juvenil. Lo rebelde es ser reaccionario. Soy Juanlu Sánchez, hoy en Un tema al día. Soy joven, pero no de extrema derecha. Una cosa antes de empezar.
B
¿Conoces kit digital 360? Te cuento más al final del episodio.
C
Hola, soy Lucas, tengo 19 años y no soy de extrema derecha.
A
Según la última encuesta del CIS, los jóvenes en España no piensan como piensa Lucas. Tampoco como piensa Sergio.
D
Hola, Soy Sergio, tengo 26 años y no, no soy de extrema derecha.
A
Los jóvenes varones de entre 18 y 24 años prefieren mayoritariamente a líderes de extrema derecha. El partido preferido en España en esa franja de edad es Vox. Esto es lo que hay.
D
De alguna manera siento que es así. Sí, porque claro, si te fijas en los datos, evidentemente hay mucha gente joven que quiere votar a la derecha o la ultraderecha.
C
Claro que hay jóvenes revolucionarios, pero muchos otros son reaccionarios. Es una realidad.
A
Hoy queremos escuchar a jóvenes que se resisten a esa tendencia general hacia la ultraderecha que mantienen, aunque quizá críticamente, el marco de valores que tenían sus primos mayores o que tienen sus padres, sus hermanas. Son Sergio, Lucas y Blanca.
E
Hola, soy blanca, tengo 25 años y no he votado ni voy a votar jamás a la extrema derecha.
A
Si decir que todos los jóvenes son de ultraderecha es generalizar, es todavía más injusto. Si hablamos de las jóvenes, las encuestas también dicen que las mujeres en general, pero las jóvenes en particular siguen manteniendo posiciones más progresistas o más liberales. Sergio, Lucas o Blanca son la primera generación joven de izquierdas en muchos años a los que les toca remar a contracorriente. ¿Lo notan en su día a día? ¿Qué sienten cuando ven que son minoría?
C
A mí personalmente sí me produce mucha frustración el hecho de ver a mi entorno tornarse reaccionario. Desde escuchar, ver o sentir xenofobia en mi ciudad, escuchar de agresiones homófobas por sus calles, saber de gente que se introducen en grupúsculos fascistas en tu propia ciudad y al fin y al cabo escuchar cosas de gente más o menos cercana que te descolocan.
E
Al final es que es muy frustrante lidiar con esta clase de gente porque es imposible llegar a tener un diálogo o una conversación porque no hay unos argumentos coherentes. Es que las cosas no son así porque no nos las han contado como son. Y es que no se puede llegar a ningún lado.
A
Hoy no queremos decir que los jóvenes tengan la culpa de todo, tampoco decir que pobres jóvenes que digieren como pueden el mundo que sus mayores han creado. Solo va de entender un poco. Saludo a Ana López, politóloga, periodista, experta en extrema derecha. Hola Ana.
F
Hola Juanlu. ¿Qué tal estáis?
A
Saludo también a la periodistadeldiario. Es que ha indagado en este asunto África Gelardo. Hola África.
G
Hola Juanlu ¿Cómo estás África?
A
Confirmamos, no, no todos los jóvenes son de extrema derecha, pero sí muchos y muchos más que antes.
G
Bueno, los datos nos dicen que efectivamente hay una parte de los jóvenes españoles que está virando hacia posiciones más conservadoras o más de derechas. Esto se puede ver en encuestas como las últimas del CIS, por ejemplo, a la pregunta de quién prefieren los jóvenes que sea presidente del Gobierno, Abascal supera a todos los candidatos, especialmente entre los hombres más jóvenes. Los expertos nos dicen que también se observa a través de herramientas cualitativas, a través de discursos contra la inmigración, contra.
A
El feminismo, etc. Ana no sé si además de chavales que sean genuinamente de extrema derecha, no hay mucha parte que sencillamente se está dejando seducir por una tendencia que es mediática, que es internacional. Hay casi una banalización de la extrema derecha, forma parte de lo popular. Cuando Trump o Abascal dicen una barbaridad, hay gente que efectivamente piensa en el fascismo del siglo XX, pero hay otra gente que se ríe, que relativiza la gravedad de lo que realmente se propone.
F
Sí, efectivamente. Mira, la gran mayoría de los jóvenes que hoy votan por la extrema derecha no lo van a hacer por nostalgia franquista, ni por apego a los símbolos ni a la dictadura. Para casi todos ellos esos códigos, el franquismo, no les dicen nada ni forman parte de su vida cotidiana. Lo que ocurre es algo mucho más complejo. Esa generación de jóvenes menor de 40 años que han nacido en libertad y no han vivido bajo una dictadura. Con lo cual esta ausencia vital les hace muy complicado dimensionar lo que implica la ausencia de libertades básicas. Por ejemplo, que un periodista no pueda publicar un artículo sin que lo lea un censor, la prohibición de los sindicatos, que tres personas reunidas en un portal pueda ser considerada una asamblea ilegal. ¿Qué ha pasado? Que por un lado en España no se ha explicado en el currículum escolar ni en otras esferas públicas qué fue realmente el franquismo. Al mismo tiempo no se ha explicado qué es la democracia, por qué importa y por qué requiere una defensa constante. Han logrado algo muy convertir ese autoritarismo histórico en una estética juvenil de rebeldía dirigida especialmente a quienes ni vivieron una dictadura ni han recibido una educación democrática sólida. Por eso no hay que hablar tanto de nostalgia, sino de resignificación, de. De desmemoria y de esa ofensiva o estrategia cultural muy bien diseñada para un ecosistema donde la política se cotiza en la y no en libros de historia.
A
África Los expertos, las expertas te han hablado de diferencias entre chicos y chicas jóvenes. Ellos son más de derechas y hay más jóvenes de extrema derecha. Entre los hijos y las hijas de familia de clase alta. ¿De qué manera nutre esto a la extrema derecha?
G
Bueno, los millenials crecieron pensando que tenían algo a lo que una casa, un buen trabajo. Luego llegó la crisis y se dieron cuenta de que eso no era así, de que el sistema les había fallado. Pero las generaciones más cercanas a la mía, los más jóvenes, que ahora están en la veintena o incluso menos, sólo han conocido la crisis y la falta de expectativas, o sea, ya han crecido asumiendo esa falta de expectativas. Muchos ya no piensan en opt, una casa en propiedad o a tener un buen trabajo porque simplemente esa opción no existe para ellos. Y es en ese hueco enorme que crea la desesperanza donde desgraciadamente se cuela la extrema derecha con soluciones sencillas a problemas complicados. La izquierda se está dejando, por decirlo de alguna manera, se está dejando comer la tostada. Creo que el ejemplo más claro es el de la vivienda. No está sabiendo dar soluciones a un problema real que tienen muchísimos jóvenes. Pero es que también diría que la parte del discurso que es muy importante. Eso se ve muy claramente en redes sociales. Por poner un ejemplo, ya hemos visto la campaña de Pedro Sánchez, pero en general del PSOE en TikTok. Si tú ves esos vídeos y comparas con los vídeos de Vox, en cuanto al contenido, no tienen nada que ver. Mientras que el PSOE sigue manteniendo discursos conservadores tradicionales, hablando de libros, por ejemplo, me parece una buena idea. Pero aún así si tú piensas en un chaval de 18 años pues igual no es lo que más le va a llegar. Si tú lo comparas con los vídeos de Vox que directamente son prácticamente memes de TikTok pero adaptados un poco al discurso político, pues creo que la diferencia es obvia.
A
Esta clave que da África es fundamental en cualquier fenómeno político. Las redes sociales.
E
Con todo el tema de las redes sociales son justamente estos jóvenes de extrema derecha los que más ruido hacen y los que más se les escucha y los que más miedo dan.
A
Hace 15 años, cuando yo estaba en la franja de edad que ahora analizamos, en la franja de edad que por ejemplo ahora tiene África, las redes sociales eran de izquierdas. La potencia, la creatividad estaba de ese lado. Pero la extrema derecha le ha dado un vuelco a eso.
F
Ana Es una estrategia decisiva y efectiva. Mira, el 30% de los nuevos votantes en las últimas elecciones generales lo hace por Vox que es el doble que el PSOE y el triple que al PP. Por eso es que una de las razones del éxito de Vox y de toda la extrema derecha global es su ventaja en las redes sociales y es que es el medio por el que se informan. Últimos datos del CIS, el 87% de los jóvenes de 18-24 años y el 78 de hasta 34 usan las redes sociales para informarse frente al 41% del resto de grupos. ¿Y por qué? Porque es que la extrema derecha entendió antes que el resto de formaciones que la política joven es política digital. Y hay un factor también fundamental es que la extrema derecha lleva años invirtiendo dinero, tiempo y estrategia. Solo hay que ver cuándo se abrieron las cuentas Abascal y Millet y compararlo con el resto de partidos. Otro la cuenta principal de Vox en TikTok tiene a día de hoy unos 800 mil seguidores. Es más del doble de seguidores que tiene el PP PSOE y sumar juntos la de Instagram supera un millón de personas, la de Abascal 1,3 millones. También se acerca al doble del resto de formaciones. Con lo cual esas redes son ese terreno donde es el espacio donde el algoritmo premia lo polémico, lo emocional y lo polarizante y justo lo que ellos producen.
D
Entonces un discurso que cale en toda la izquierda es complicado como para opacar ese populismo que está utilizando la derecha. Lo veo muy complicado, la verdad. Lo veo casi imposible eso.
C
El terreno de combate no es el Congreso de los Diputados. Solo si hablamos de la propagación de las ideas reaccionarias entre los jóvenes.
A
Ana Yo he estado algunos años convencido de que, bueno, esto era ley de vida, que cuando gobierna la derecha, pues es lógico que la juventud rebelde sea de izquierdas y que cuando la institución, lo establecido, es de izquierdas, pues es lógico que la rebeldía, la contestación, sea de derechas. Pero últimamente me estoy bajando de esa burra porque veo que este fenómeno tiene algo más. Sobre todo porque la izquierda ya no seduce. ¿Por qué?
F
Yo hablaría de cuatro grandes patrones que formarían parte del manual de los errores de la izquierda para perder el voto joven. El primero es que ha perdido la centralidad del relato sobre el futuro. Es decir, muchos jóvenes perciben que la precariedad, los alquileres imposibles, la falta de movilidad social. Y esa política de izquierdas aparece además como una imposición, no como una transformación. El segundo gran error en temas discursivos de la izquierda que han abandonado parcialmente el terreno emocional en un nuevo entorno de política que denominamos polarización efectiva, donde las emociones entran en juego y la racionalidad se anula. Con lo cual la izquierda habla de políticas públicas, pero no siempre de sentimientos. La extrema derecha y la derecha hablan del miedo, de la rabia, de la frustración, de la dignidad, de la pertenencia. Pero ¿Cuáles son las emociones que intenta enarbolar y defender la izquierda? El tercer elemento, yo creo que también que forma parte de este manual erróneo de la izquierda, es que ha cedido el espacio cultural. La extrema derecha ha ocupado música, memes, comunidades, referentes de entretenimiento, mientras que la izquierda muchas veces, aunque empieza ahora a despertar, sigue hablando como si el debate se mantuviera todavía en tertulias televisivas. Y yo creo que también el último elemento que es muy el exceso de moralización. Esa idea que se transmite muchas veces desde la izquierda, que es que tú no entiendes, esto no se dice, esto está mal, esto qué genera rechazo en una generación que por naturaleza es rebelde y que además vive la política como identidad. El gran triunfo de la extrema derecha es que les ofrece esa identidad donde sentirse seguros frente a una izquierda que ha conquistado y consolidado sus derechos.
D
Y sí, por supuesto, pienso que hay esperanza.
A
Hay esperanza. Dice Sergio, lo que pasa es que para mucha gente de izquierda parece que la única esperanza que queda es que gobierne la ultraderecha.
D
También tengo la esperanza de que durante el mandato que está por venir del PP la gente vea también, precisamente con un gobierno de derecha apoyado por la ultraderecha, España está peor en todos los sentidos, sinceramente. Y de repente se reduzca la baja por paternidad y por maternidad, se reduzca el salario mínimo y todo este tipo de cosas que la izquierda ha ido consiguiendo con bastante esfuerzo a lo largo de estos años. Igual la derecha es la que se puede llegar a cargar el país, África.
A
Los expertos, las expertas con los que has hablado te dicen que la juventud puede, con el paso de los años cambiar, girar, reconsiderar su postura. Que podemos pasar de ser mayoritariamente de extrema derecha a de pronto hacerse no más conservadores con los años, sino lo contrario. ¿Hay esperanza?
G
Bueno, la respuesta corta es sí, rotundo. Sí hay esperanza. Creo que es muy sencillo caer en la trampa de pensar que los jóvenes simplemente no tienen ni idea. Y eso no solo es erróneo, sino que además es una simplificación excesiva, además de hacerle el juego a la extrema derecha que quieren que sintamos que no hay nada que hacer, que dejemos a los chavales con sus cosas de chavales, mientras que ellos los bombardean con mensajes misóginos, xenófobos, etc. Por lo tanto, no solo tenemos que pensar que sí hay esperanza, es que de verdad que sí, que la hay, que hay esperanza.
E
Sí, creo que hay esperanza y de hecho creo que hay muchísima esperanza, no solo en la juventud, sino en la sociedad al completo. Y quizás este cambio deba pasar por un replanteamiento de la estructura social y política de la educación para que la gente sienta también que sus problemas se están afrontando y que estos discursos de odio, misóginos, racistas, no llevan a ningún lado.
A
Ana, ¿A qué nos podemos aferrar? ¿Hay alguna alternativa viable en la izquierda al bótame a mí que lo otro es peor?
F
Yo creo que sí. Yo creo que hay motivos para pensar que esto no es un destino inevitable. Lo acabamos de ver como Mandami en Nueva York con Hedy Raschneck, apodada La reina del TikTok de la izquierda alemana, o con Rob Jeten en Países Bajos. Todos ellos comparten que son menores de 40 años, que han entendido además que la política comunicativa no se hace desde el rechazo del miedo, sino desde la esperanza Y que además esta esperanza no es un eslogan vacío, sino que es una herramienta también de movilización muy poderosa cuando se articula bien. Y hablamos de una esperanza concreta que no tiene que ser ni abstracta ni paternalista. Los partidos políticos tienen que entender que pactar o copiar a la extrema derecha solo los legitima. Es una mezcla entre ilusión y lo posible para activar a una generación que vive en ese presente continuo y en un futuro sin oportunidades económicas ni certezas.
A
Ana López Politóloga Muchas gracias. Gracias África. Gerardo, compañera. Gracias a ti también.
G
Gracias a ti, Juanló.
A
Y antes de marcharnos, kit digital 360.
B
Es un portal que ofrece una mirada completa sobre Kit Digital donde puedes consultar los principales datos del programa. Kitdigital es una iniciativa cuyo objetivo es mejorar la digitalización de pymes y autónomos. Entra en kitdigital REP ES y descubre el impacto del programa en Pymes y autónomos. KitDigital es un programa del Gobierno gestionado por Red es Colabora Cámara de Comercio de España financiado por la Unión Europea. Next Generation Plan de Recuperación Gobierno de.
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España Esto es un tema al día. El podcast deldiario es Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Hazte socio, hazte socia en eldiario ES Unsocioaldía Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santoja, Lucía Martín e Izascum Pérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juanlu Sánchez. El lunes, otro tema.
Episode: Soy joven, pero no de extrema derecha
Date: December 19, 2025
Host: Juanlu Sánchez
Main Guests: Lucas (19), Sergio (26), Blanca (25), Ana López (politóloga), África Gelardo (periodista, elDiario.es)
In this episode, Juanlu Sánchez and his guests dive into recent shifts in youth political alignment in Spain, particularly the growing support among young men for the far-right party Vox—a trend revealed by the latest CIS survey. The episode confronts the widespread notion that “all young people are now right- or far-right-wing,” giving voice to those who resist this trend. Experts and young progressives dissect the reasons behind the ultra-right’s appeal and discuss the erosion of left-wing influence, especially in digital spaces.
The tone balances direct testimony from young Spaniards with expert analysis, blending frustration, realism, and cautious optimism. The conversation is energetic and grounded, with an undercurrent of worry about polarization but also a call to action for the left and progressives. The language is current, relatable, and at times urgent but hopeful.
This episode debunks the oversimplification that Spain’s youth are uniformly far-right, spotlighting the pressures faced by progressive young people and dissecting the mechanics behind the right’s digital and cultural dominance. The experts highlight structural opportunities for rebuilding left-wing relevance and underscore the pivotal role of hope and emotionally resonant narratives in political mobilization. The conversation is a nuanced reminder: youth politics are dynamic, complex—and still open to change.