Transcript
A (0:05)
Cuando el lugar común de que lo importante no es el destino sino disfrutar del viaje, parece una broma de mal gusto. Cuando la odisea se multiplica con barreras físicas y personales. Cuando el negocio se atasca porque no solo somos clientes, somos una pieza de su maquinaria. Soy Juan Lu Sánchez, hoy en un Tema al día, una pieza que no encaja Cuando el avión no es para ti. Una cosa antes de empezar. Hola, soy Ignacio Escolar, director de eldiario. Es el periodismo valiente solo es posible cuando detrás hay personas comprometidas que lo sostienen. Ayúdanos a seguir haciendo investigaciones exclusivas y a blindarnos ante los poderosos para seguir contándote lo que otros no quieren que sepas. Hazte socia, hazte socio en eldiario es socio.
B (1:07)
Bueno, yo soy David, vivo en Valencia. Soy ciego total. Voy con bastón y en los últimos años he viajado mucho a Cuba.
C (1:18)
Hola, Juanlu, soy Edurne. Me desplazo en silla de ruedas y puedo caminar muy pequeñas distancias con muletas. Viajo mucho por trabajo y viajo mucho en términos personales. Y cuando viajas con una discapacidad, a veces te tienes que enfrentar a desafíos que si las cosas funcionaran bien, no deberían de ser tan significativos.
A (1:38)
Si, a veces coger un avión parece una gymkhana donde es fácil caer en cualquier trampa. El check in online, el peso de la maleta, el ordenador en bandeja aparte, la botella de agua, el cinturón, los zapatos, la revisión aleatoria, la mochila debajo del asiento. Por favor. Esos obstáculos se multiplican para gente como Edurne o como David.
B (1:56)
Bueno, mi experiencia más desagradable, frustrante, traumática en el avión fue viajando solo. Venía de La Habana y nada, de repente ya estaba en el avión sentado, y el azafato decidió que yo no podía viajar. Se me puso a gritar. Realmente no me hablaba a mí, le hablaba toda la gente de alrededor y diciéndome que yo no podía viajar, que tenía que tener un perro, tenía que tener un bastón. Me amenazó con hablar con el comandante, con el piloto, para que me sacaran del avión. Yo trabajaba dos días después y haberme quedado en La Habana había significado muchas cosas. Por suerte, le preguntó al señor de al lado, que no conocía ni nada, y el señor le dijo que sí, que se hacía cargo de mí y de que me hiciera falta. Bueno, eso quedó así. Al final empezó el vuelo, pero durante todo el vuelo el señor estuvo incordiándome que lo que hacía allí.
A (2:51)
Bueno, Aquí el negocio es llenar el mayor número de asientos que puedan caber en el espacio de un avión, embarcar y desembarcar pasajeros lo más rápido posible. Mientras tanto, repostar combustible, limpiar la cabina, cumplir los protocolos de seguridad y vuelta a empezar. La rentabilidad del turbocapitalismo no suele ser la mejor amiga de los derechos individuales.
