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Años, que son décadas, cultivando la idea de que Venezuela era el gran reto internacional de la democracia liberal. Reconocimientos internacionales, elecciones fallidas, presidentes encargados, una premio Nobel y todo para nada. Soy Juan Luis Sánchez, hoy en un tema al día. Y la democracia. Trump humilla a la derecha. Una cosa antes de empezar. Hola, soy Ignacio Escolar, director de eldiario Es. Si te gusta lo que hacemos, si crees en un periodismo libre, de calidad y que obedezca a una misión de servicio público, contamos contigo. Hazte socia, hazte socio en eldiario es Socio. 28 de julio de 2024 Elecciones en Venezuela NICOLÁS MADURO DICE QUE HA ganado.
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Que viva la lucha del pueblo de Venezuela.
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Que viva la victoria del 28 de julio. Maduro dice que ha ganado, pero casi nadie más dice que Maduro haya ganado. La mayoría de los países europeos y americanos que deciden pronunciarse hablan de falta de transparencia, de recuento electoral opaco, de dudas. No reconocen su victoria. Aquella misma noche, la oposición venezolana dijo que ellos sí habían ganado las elecciones.
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Queremos decirle a todos los venezolanos y al mundo entero que Venezuela tiene un nuevo presidente electo y es Edmundo González.
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María Corina Machado. Ese era el nombre de la líder de la oposición que proclamaba vencedor aquella noche a su candidato, Edmundo González, según su propio recuento de las actas. Ese recuento le valió a varios países, como Estados Unidos, como Argentina, como Reino Unido, para reconocer a Edmundo González como presidente electo de Venezuela. María Corina Machado se convirtió en símbolo de la democracia y de la lucha por la libertad. Este es Feijóo, por ejemplo.
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El presidente electo Edmundo González y María Corina Machado han logrado, al frente de un pueblo bravo y hambriento de libertad, algo extraordinario.
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No sólo el PP español o no solo el PP europeo. Vox ha invitado a María Corina Machado a participar en sus mítines, en sus actos internacionales. Y de hecho, la fundación de Vox estrenó hace menos de un mes un documental titulado María la conquista de la libertad.
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María Corina es una mujer valiente que se ha enfrentado y se enfrenta a un régimen criminal.
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En ese documental, como en los mítines, como en las declaraciones de Feijóo, de Trump, de Abascal, queda claro que Venezuela es una narcodictadura y que reconocer los derechos democráticos de la oposición venezolana y del pueblo venezolano es una de las grandes prioridades de nuestro mundo. La culminación de ese reconocimiento fue que María Corina Machado recibiera el Premio Nobel de la Paz 2025. Quizá por todo esto, y porque Trump había empezado a bombardear narcolanchas y a acercar sus barcos a las costas de Venezuela y a amenazar con algo más, el mundo interpretó que por fin llegaba la hora. El mundo y la propia María Corina Machado, que sin ser presidenta aún, se fue al podcast del hijo de Donald Trump. Sí, ahora todo el mundo tiene un podcast para ofrecerle todas las riquezas de Venezuela a Estados Unidos. Vamos a privatizarlo todo. Tenemos más petróleo que Arabia Saudí, y todo ese petróleo puede fluir en un mercado libre, dijo María Corina Machado en el podcast. Y así cambiamos de año. Llegamos al 3 de enero de 2026 y Donald Trump ataca Venezuela, secuestra a Nicolás Maduro, pero en lugar de derrocar al régimen, negocia con el régimen. En lugar de recordar que había reconocido a Edmundo González como presidente electo, decidió ignorarlo. En lugar de María Corina Machado, Estados Unidos se queda con Delcy Rodríguez. Y en lugar de elecciones, la prioridad es el petróleo. Vamos a intentar comprender, analizar la historia de esta humillación. Saludo a Íñigo Sáenz Ugarte. Hola, compañero.
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Hola.
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Y a Javier Bioska, jefe de Internacional delDiario ES. Hola, Javier.
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Hola.
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¿Qué tal, Bioska? Voy contigo primero. Esta historia de cómo Estados Unidos ha alimentado a la oposición venezolana con deseos de democracia para luego dejarla tirada, tiene muchos precedentes. Pero hay uno que se me ha venido a la cabeza estos días, porque se da durante la primera legislatura de Trump, que llegó a reconocer como presidente de Venezuela a un tal Juan Guaidó. Recuérdanos aquello, Javi.
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Bueno, aquello fue el primer intento de Trump para derrocar a Maduro. Y fue una manera mucho más sutil que lo que acabamos de ver. En 2018 hubo elecciones presidenciales que gana Maduro y que la oposición rechaza como ilegítimas. Entonces, En enero del 19, Maduro toma posesión, pero la Asamblea Nacional, que estaba controlada por la oposición, declara esa toma de posesión ilegal y forma un gobierno interino que preside una figura de la oposición llamada Juan Guaidó, que se autoproclama como presidente de Venezuela. Juro.
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Asumir formalmente las competencias del Ejecutivo nacional.
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Como el presidente encargado de Venezuela.
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Acto seguido, hay una cascada de reconocimientos internacionales liderados evidentemente por Estados Unidos, que por cierto no tienen ninguna implicación legal porque los gobiernos no se reconocen, se reconocen los estados.
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El gobierno de España anuncia que reconoce oficialmente al presidente de la Asamblea de Venezuela, al señor Guaidó Márquez, como presidente encargado de Venezuela.
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Pero bueno, aquella estrategia no funciona. Maduro resiste en el poder, todas las figuras leales a Maduro permanecen leales al gobierno y entonces Estados Unidos pone en marcha una operación de ayuda humanitaria desde Colombia, en la práctica lo que era un intento de romper ese apoyo de las fuerzas armadas al gobierno, que era como el sostén al ejecutivo de Maduro, porque de hecho Maduro había ordenado que esa ayuda no entrase. Pero Maduro también resistió a aquello. Y hubo un tercer intento que fue tratar de promover un alzamiento militar directamente pero que también fracasa. Entonces la pantomima de la presidencia de Guaidó se mantiene un tiempo hasta que eso se acaba diluyendo y desapareciendo porque era insostenible e incluso la propia oposición vota para disolver ese gobierno interino y Guaidó desaparece completamente de la escena.
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En 2019 como en las elecciones de 2024. Como de hecho desde hace ya décadas la gran promesa de Estados Unidos para Venezuela es la libertad y la democracia. Y sin embargo llega 2026 y trump secuestra a Maduro pero se queda con el resto del régimen como interlocutor legítimo de su control sobre Venezuela. Tiene sus riesgos porque es pedir un giro total a personas de confianza de Nicolás Maduro. Javier, cuéntanos quiénes son las piezas clave para este cambio de régimen.
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Sin cambiar el régimen hay principalmente cuatro figuras fundamentales. Una de ellas es Delcy Rodríguez, que es una histórica del chavismo, que es la sucesora de Maduro en la presidencia. Otra figura clave es su hermano. Su hermano Jorge que es el presidente de la Asamblea Nacional. Es una figura un poco más en la sombra que los expertos han calificado como uno de los cerebros centrales de la administración y un operador político cuyo poder excede sobremanera a su posición actual como presidente de la Asamblea. También fundamental es Vladímir Padrino, que es el ministro de Defensa, que es el eje militar sobre el que básicamente descansa la continuidad del chavismo sin Maduro. Participó con Hugo Chávez en el intento de golpe de Estado en 1992 y en 2017 dos en la intentona contra Chávez, ya presidente, se opuso a rebelarse y apoyar el golpe. Maduro en 2014 le asciende a ministro de Defensa y es como la prueba de las Fuerzas Armadas son la garantía de la supervivencia del gobierno. Y por último tenemos a Diosdado Cabello, que es el actual ministro de Interior, que es también otro histórico que participó como padrino en el intento de Chávez del 92, que fue ministro con Chávez y que desde entonces ha tenido un perfil, por ejemplo, mucho más público y agresivo que los dos anteriores. Maduro le rescató como ministro Interior desde el año pasado, desde 2024.
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Esta alianza con el régimen no sucede porque Trump se haya vuelto pro Maduro de repente. Obviamente es porque facilita sus intereses. ¿Entonces la prioridad de Estados Unidos era la democracia?
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Evidentemente la prioridad no era la democracia y no lo ha sido nunca. Y de hecho lo han dicho abiertamente. Trump ha dicho que lo primero y la prioridad absoluta es la extracción del petróleo de Venezuela por parte de empresas estadounidenses. Y una vez se solucione eso, quizás se pueda hablar de una transición democrática. Lo que hay que ver ahora es si efectivamente la administración Trump va a presionar de alguna manera a Delcy Rodríguez y a las otras figuras claves del chavismo en favor de unas futuras elecciones democráticas que pudiesen llevar a un cambio de régimen. De momento Trump dice, y parece más palabrería que otra cosa, que va a gobernar Venezuela por muchos años. Ya lo dijo con Gaza y no es así. Su prioridad absoluta, una vez más, y ya lo ha dicho claramente, es la extracción del petróleo, no la democracia.
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Javier Biosca, compañero, muchas gracias.
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Gracias.
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Íñigos.
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A Edgarte, voy contigo. Esa estructura, ese sistema de gobierno venezolano que deja Maduro, que a su vez heredó en parte de Hugo Chávez todo eso, ¿Por qué va a cambiar de repente sin cambiar de personas? Además, ¿Para qué van a cumplir con lo que diga Donald Trump? ¿Cuál es la palanca de Trump para forzar ese cambio?
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La palanca fundamental a corto plazo que tiene Estados Unidos para que Trump imponga su voluntad a Venezuela es el petróleo, que es prácticamente no ya el principal, sino la única fuente de ingresos regulares que tiene el Estado venezolano para asumir todas sus responsabilidades como Estado. En estos momentos hay una especie de bloqueo naval en Venezuela. No quiere decir que no salga ningún barco de las costas del país, pero sí los petroleros tienen la salida prácticamente vetada excepto los petroleros gestionados por la empresa norteamericana Chevron, que envía el petróleo que saca del país a las refinerías del sur de Estados Unidos. Pero sin esos ingresos del petróleo el Estado venezolano entra en total y absoluta bancarrota mientras continúe lo que Marco Rugio llamó cuarentena de ese comercio. La segunda arma obviamente es una amenaza. Es la amenaza de que se produzca, no una invasión por tierra por parte de tropas norteamericanas, cosa que aparentemente no parece que esté previsto, pero sí otro ataque quirúrgico para secuestrar o eliminar, en el peor de los casos, a cualquier dirigente del Estado venezolano que Trump considere que es un obstáculo para que se cumplan todos sus planes.
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Todo esto así explicado tiene su lógica táctica desde el punto de vista del posibilismo, de la realpolitik y todo esto, pero para la derecha europea, Íñigo, para la derecha también latinoamericana, para la oposición venezolana en general, esto es una bofetada.
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Resulta humillante cuando crees que ya has ganado y resulta que ha sido demasiado rápido. Pensaban que el secuestro de Maduro era el primer paso de una invasión completa del país, o bien el primer paso para que se desmoronara en cuestión de prácticamente días todo el poder del gobierno del Estado venezolano. Ninguna de las dos cosas sucedió. El Partido Popular está ahora sumido en la confusión y quien lo define o simboliza más claramente es su propio líder, Núñez Feijóo. Al día siguiente Feijóo difundió un comunicado no pequeño, de dos folios, para dejar clara la posición del PP y en ningún momento de ese comunicado mencionaba a Donald Trump, lo cual era tan absurdo que resultaba ridículo porque es Trump el que ha tomado las decisiones que nos han llevado a la situación actual. Entonces, como se ha visto en muchos titulares, el PP ha quedado descolocado, decepcionado, y al final ha decidido mantener una posición que es legítima, la de pedir elecciones en Venezuela o pedir que se respeten los resultados de las elecciones pasadas, según los interpretó la oposición, lo que supondría la llegada al poder de Edmundo González y de Corina Machado. Pero claro, esto es absurdo porque Trump nunca va a permitir que González, que es un señor de 76 años con una salud frágil, quede instaurado como presidente de Venezuela, porque Trump valora mucho el poder, la capacidad que tiene es de ejercer poder, y no cree que una persona de 76 años, aunque él sea mayor pueda ejercer ese poder en Venezuela. Y por lo tanto lo que le queda al PP es seguir manteniendo la petición de nuevas elecciones o de que se respete a Machado como la líder auténtica del país. Pero claro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no tiene ninguna necesidad de escuchar al Partido Popular, por si alguien lo duda.
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Durante años se ha hablado, sobre todo en los medios españoles, también en la política internacional, en los grandes foros de la Unión Europea, de Venezuela como prioridad importante que tuviera unas elecciones más libres y que hubiera más garantías democráticas. Era la gran prioridad. ¿Tú crees que a corto plazo veremos, después de esta operación de Donald Trump, una Venezuela más libre?
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En realidad la respuesta sobre lo que puede pasar ahora en Venezuela o lo que puede hacer Trump con Venezuela, realmente es muy difícil darla. La incertidumbre es máxima porque el personaje es lo que es y Trump es capaz de decir una cosa un lunes y la contraria un miércoles. Y lo hemos visto estos días cuando amenazó e insultó al presidente Petro de Colombia y como Petro aparentemente tomó la decisión diligente de ponerse al teléfono o de llamar a la Casa Blanca. Tuvieron una conversación y hace unas pocas horas Trump lo ha destacado y ha dicho que no tiene ningún problema con Petro, al que prácticamente había amenazado con que podía sufrir el mismo destino que Maduro. Incluso hay diferencias claras entre lo que dice Marco Rubio y lo que dice Trump. El primer día después del secuestro, Rubio hablaba de que de momento, durante dos, tres semanas, dos, tres meses, realmente deberían tomar una serie de decisiones dejando para muy adelante la posibilidad de nuevas elecciones. Pero luego, unos días después, Donald Trump decía que esperaba solucionar todo el problema de la industria petrolera venezolana en 18 meses, que es una cifra de tiempo mayor, que además es muy corta porque es imposible después de años de falta de inversiones y de decadencia, la industria petrolífera venezolana va a necesitar decenas de miles de millones de dólares durante bastante tiempo. Trump y la Casa Barranca supongo que confían en una degradación progresiva del poder de los sectores duros del chavismo en Venezuela. La oposición espera que en muy poco tiempo el Estado venezolano se hunda y entonces ya no le quede más carta a Donald Trump que María Corina Machado. Y el gobierno venezolano, ahora dirigido por Delsin Rodríguez, aspira a ganar tiempo a la espera de que quizá Trump se vea inmerso en otra crisis internacional. Pero Trump ha apostado mucho capital político por Venezuela y no creo que se vaya a despistar en este asunto.
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Terminamos, Íñigo. Asistimos a una bifurcación en la derecha que no se dan muchas últimamente. Antes, subirte a la ola de Donald Trump, subirte a la ola reaccionaria para ganar votos en tu propio país, era compatible con defender la democracia en Venezuela. Y ahora ya no tanto.
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Habrá sectores de la derecha en el poder, por ejemplo en la Comunidad de Madrid y en otros sitios, o en otros países europeos, que persistirán en la idea de seguir el camino de Trump porque facilitará que ellos conserven el poder o lo ganen en el futuro. Luego hay otros sectores de la derecha que no están exactamente en la política, sino en sus aledaños, que pueden mantener una posición más coherente con sus principios. Es el caso de Faescin, en el que está claro que la fundación de Aznar está radicalmente en contra del desprecio que Trump ha mostrado por la relación transatlántica de Europa y Estados Unidos y del daño que produce eso en la integridad de la OTAN, incluidas las amenazas por el tema de Groenlandia. Pero en el Partido Popular Europeo van a tener muy claro que van a seguir en una línea en la que no pueden o no se atreven a plantear una oposición directa y agresiva contra Donald Trump. ¿Por qué? Pues porque no tienen una respuesta sobre lo que harían el día después. Son conscientes de las consecuencias de la política de Trump, pero no pueden trazar una respuesta muy clara que ponga en peligro. Y este es el factor al que más importancia dan, el apoyo de Estados Unidos al gobierno de Ucrania en la guerra con Rusia. Y eso es lo que les deja totalmente condicionados. Temen terriblemente que Trump abandone para siempre a Ucrania, lo que podría suponer su derrota en el campo de batalla. Y en ese sentido están cogidos por esa situación y no se van a atrever a plantar cara a Trump hasta las últimas consecuencias.
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Íñigo Sáez Ugarte Analista Internacional SubdirectordelDiario ES Muchas gracias.
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Gracias a vosotros.
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Esto es Un tema al día. El podcast deldiario es. Si te gusta lo que hacemos, necesitamos tu apoyo. Hazte socio, Hazte socia en eldiario es UnSocioAldía. Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santoja, Lucía Martínez Pérez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juanlu Sánchez. Mañana otro tema.
Un tema Al Día · elDiario.es · 9 de enero de 2026
Host: Juan Luis Sánchez
Guests: Íñigo Sáenz Ugarte, Javier Bioska
In this episode, host Juan Luis Sánchez dives into the dramatic recent developments in Venezuela following the controversial presidential elections of July 2024, Donald Trump’s military intervention, and the subsequent diplomatic pivot by the United States. The episode explores how years of international rhetoric championing democracy in Venezuela have faltered in the face of geopolitical and economic interests—culminating in what Sánchez calls a "humiliation" for the global right and the Venezuelan opposition.
"Queremos decirle a todos los venezolanos y al mundo entero que Venezuela tiene un nuevo presidente electo y es Edmundo González."
—María Corina Machado ([01:26])
"María Corina es una mujer valiente que se ha enfrentado y se enfrenta a un régimen criminal."
—Vox documentary excerpt ([02:29])
"Evidentemente la prioridad no era la democracia y no lo ha sido nunca… Trump ha dicho que lo primero y la prioridad absoluta es la extracción del petróleo de Venezuela por parte de empresas estadounidenses."
—Javier Bioska ([09:06])
"La palanca fundamental… es el petróleo… sin esos ingresos el Estado venezolano entra en total y absoluta bancarrota…”
—Íñigo Sáenz Ugarte ([10:25])
“El PP ha quedado descolocado, decepcionado, y al final ha decidido mantener una posición que es legítima… pero claro, esto es absurdo porque Trump nunca va a permitir que González quede instaurado como presidente de Venezuela.”
—Íñigo Sáenz Ugarte ([12:02])
“Antes, subirte a la ola de Donald Trump… era compatible con defender la democracia en Venezuela. Y ahora ya no tanto.”
—Juan Luis Sánchez ([16:28])
This episode presents a nuanced but sobering analysis of how the dream of a democratic Venezuela has been upended by great-power realpolitik—specifically, Trump's prioritization of oil. The enduring narrative of the US (and its allies) supporting Venezuelan democracy is exposed as largely performative. The political right, both in Spain and beyond, is left without answers or influence. As the episode closes, the guests reflect on a divided right and an uncertain future for Venezuela’s political landscape.
This summary was prepared using the episode transcript while preserving the speakers’ tone and style. It omits ad breaks and production credits.