
Hosted by kitsume · ES

EL MUERTO VOLVIÓ Por José Mallorquí CAPÍTULO PRIMERO Los Voluntarios de California eran tenaces. Estaban acorazados contra el ridículo, que no producía mella en sus personas. Su organización, remedo de aquella que en un tiempo se formó contra Murríeta, estaba encaminada o enfocada a terminar de una vez para siempre con lo que su jefe, Turner, llamaba: —...la vergüenza de California. Sí, la más vergonzosa de las vergüenzas. Humillante para todos. ¡Que en todo este tiempo no hayamos conseguido acabar con ese bandido enmascarado es una prueba de que en California se han terminado muchas cosas! — ¿Qué cosas? —preguntó el forastero que observaba y escuchaba a Turner.

EL MUERTO VOLVIÓ Por José Mallorquí CAPÍTULO PRIMERO Los Voluntarios de California eran tenaces. Estaban acorazados contra el ridículo, que no producía mella en sus personas. Su organización, remedo de aquella que en un tiempo se formó contra Murríeta, estaba encaminada o enfocada a terminar de una vez para siempre con lo que su jefe, Turner, llamaba: —...la vergüenza de California. Sí, la más vergonzosa de las vergüenzas. Humillante para todos. ¡Que en todo este tiempo no hayamos conseguido acabar con ese bandido enmascarado es una prueba de que en California se han terminado muchas cosas! — ¿Qué cosas? —preguntó el forastero que observaba y escuchaba a Turner.

EL MUERTO VOLVIÓ Por José Mallorquí CAPÍTULO PRIMERO Los Voluntarios de California eran tenaces. Estaban acorazados contra el ridículo, que no producía mella en sus personas. Su organización, remedo de aquella que en un tiempo se formó contra Murríeta, estaba encaminada o enfocada a terminar de una vez para siempre con lo que su jefe, Turner, llamaba: —...la vergüenza de California. Sí, la más vergonzosa de las vergüenzas. Humillante para todos. ¡Que en todo este tiempo no hayamos conseguido acabar con ese bandido enmascarado es una prueba de que en California se han terminado muchas cosas! — ¿Qué cosas? —preguntó el forastero que observaba y escuchaba a Turner.

EL MUERTO VOLVIÓ Por José Mallorquí CAPÍTULO PRIMERO Los Voluntarios de California eran tenaces. Estaban acorazados contra el ridículo, que no producía mella en sus personas. Su organización, remedo de aquella que en un tiempo se formó contra Murríeta, estaba encaminada o enfocada a terminar de una vez para siempre con lo que su jefe, Turner, llamaba: —...la vergüenza de California. Sí, la más vergonzosa de las vergüenzas. Humillante para todos. ¡Que en todo este tiempo no hayamos conseguido acabar con ese bandido enmascarado es una prueba de que en California se han terminado muchas cosas! — ¿Qué cosas? —preguntó el forastero que observaba y escuchaba a Turner.

EL MUERTO VOLVIÓ Por José Mallorquí CAPÍTULO PRIMERO Los Voluntarios de California eran tenaces. Estaban acorazados contra el ridículo, que no producía mella en sus personas. Su organización, remedo de aquella que en un tiempo se formó contra Murríeta, estaba encaminada o enfocada a terminar de una vez para siempre con lo que su jefe, Turner, llamaba: —...la vergüenza de California. Sí, la más vergonzosa de las vergüenzas. Humillante para todos. ¡Que en todo este tiempo no hayamos conseguido acabar con ese bandido enmascarado es una prueba de que en California se han terminado muchas cosas! — ¿Qué cosas? —preguntó el forastero que observaba y escuchaba a Turner.

EL MUERTO VOLVIÓ Por José Mallorquí CAPÍTULO PRIMERO Los Voluntarios de California eran tenaces. Estaban acorazados contra el ridículo, que no producía mella en sus personas. Su organización, remedo de aquella que en un tiempo se formó contra Murríeta, estaba encaminada o enfocada a terminar de una vez para siempre con lo que su jefe, Turner, llamaba: —...la vergüenza de California. Sí, la más vergonzosa de las vergüenzas. Humillante para todos. ¡Que en todo este tiempo no hayamos conseguido acabar con ese bandido enmascarado es una prueba de que en California se han terminado muchas cosas! — ¿Qué cosas? —preguntó el forastero que observaba y escuchaba a Turner.

EL MUERTO VOLVIÓ Por José Mallorquí CAPÍTULO PRIMERO Los Voluntarios de California eran tenaces. Estaban acorazados contra el ridículo, que no producía mella en sus personas. Su organización, remedo de aquella que en un tiempo se formó contra Murríeta, estaba encaminada o enfocada a terminar de una vez para siempre con lo que su jefe, Turner, llamaba: —...la vergüenza de California. Sí, la más vergonzosa de las vergüenzas. Humillante para todos. ¡Que en todo este tiempo no hayamos conseguido acabar con ese bandido enmascarado es una prueba de que en California se han terminado muchas cosas! — ¿Qué cosas? —preguntó el forastero que observaba y escuchaba a Turner.

EL MUERTO VOLVIÓ Por José Mallorquí CAPÍTULO PRIMERO Los Voluntarios de California eran tenaces. Estaban acorazados contra el ridículo, que no producía mella en sus personas. Su organización, remedo de aquella que en un tiempo se formó contra Murríeta, estaba encaminada o enfocada a terminar de una vez para siempre con lo que su jefe, Turner, llamaba: —...la vergüenza de California. Sí, la más vergonzosa de las vergüenzas. Humillante para todos. ¡Que en todo este tiempo no hayamos conseguido acabar con ese bandido enmascarado es una prueba de que en California se han terminado muchas cosas! — ¿Qué cosas? —preguntó el forastero que observaba y escuchaba a Turner.

EL MUERTO VOLVIÓ Por José Mallorquí CAPÍTULO PRIMERO Los Voluntarios de California eran tenaces. Estaban acorazados contra el ridículo, que no producía mella en sus personas. Su organización, remedo de aquella que en un tiempo se formó contra Murríeta, estaba encaminada o enfocada a terminar de una vez para siempre con lo que su jefe, Turner, llamaba: —...la vergüenza de California. Sí, la más vergonzosa de las vergüenzas. Humillante para todos. ¡Que en todo este tiempo no hayamos conseguido acabar con ese bandido enmascarado es una prueba de que en California se han terminado muchas cosas! — ¿Qué cosas? —preguntó el forastero que observaba y escuchaba a Turner.