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ULTIMO CAPITULO DE ESTA SERIE Los lazos de sangre suelen ser tan fuertes que a veces son suficientes como para empujar a una persona de la familia a conspirar con la muerte. Veremos a una madre que alistó a su propio hijo para convertirlo en cómplice de un crimen; a una encantadora hija que engatusó a once víctimas inocentes para que su familia se encargara de ellos; y acabaremos con una madre que convirtió a su joven hija en asesina a sueldo. Cuando un familiar tiene tanto poder sobre sus seres queridos, el resultado puede ser mortal.

En muchos casos una venganza puede escaparse de las manos y no quedarse solamente en el ojo por ojo. Para algunas mujeres, la insaciable búsqueda de satisfacer una afrenta crece de manera desmesurada, en una proporción que puede conducir al asesinato de familiares, amigos o amantes. Conoceremos el caso de Christa Pike, una adolescente de 18 años que torturó y mutilo a una compañera porque supuestamente iba detrás de su novio. También repasaremos la venganza de Sarah Marie Johnson, una chica de 16 años que mató a sus padres porque no aprobaban una relación con un chico. Y acabaremos con el caso de Piper Rountree, una abogada que decidió vengarse de su ex-marido después de perder la custodia de sus hijos.

Las psicópatas asesinas que acechan a la sociedad suelen actuar en solitario. Sin embargo, el destino a veces les hace conocer a personas que comparten su sangre fría para matar. Y cuando dos asesinos potenciales se enamoran el resultado puede llegar a ser explosivo. Hoy conoceremos a Rosemary y Fred West, un matrimonio de sádicos sexuales que violaron, asesinaron y descuartizaron a doce mujeres en su propia casa. También veremos el caso de Martha Beck y Raymond Fernandez, los asesinos de los corazones solitarios. Acabaremos con la increíble historia del matrimonio Sifrit que durante unas vacaciones torturaron, violaron y descuartizaron a otra pareja que acababan de conocer.

Influencia perversa. En algunos casos la transformación de una mujer normal en una asesina brutal es incitada por el hombre, un novio o un marido que se convierte en el foco de una obsesión criminal. Por sí solas nunca habrían cometido estos terribles asesinatos. Sin embargo no siempre son los hombres los que manejan la situación, a veces esa influencia perversa proviene directamente del diablo. Uno de estos casos es el de Myra Hindley, que con ayuda de su marido asesinó en los años 60 a cinco niños en la zona norte de Inglaterra. En Melbourne, Tania Herman mató a la esposa de su amante siguiendo las órdenes del marido. Y acabaremos con el espeluznante caso de Charles Manson, uno de los asesinos más famosos de la historia que tenía un equipo de mujeres que mataban para él.

Algunas mujeres pueden volverse absolutamente locas por culpa de los celos. Llevan en sus corazones una ira tan profunda que están dispuestos a matar a sus seres queridos para aplacarla. Conoceremos el caso de Carolyn Warmus, una mujer obsesionada con los hombres y con un largo historial de fracasos amorosos, que no dudó en asesinar a la esposa de su amante después de que éste la abandonara. Además conoceremos el caso de Winnie Ruth Judd, que asesinó a dos amigas a las que consideraba rivales; las tres iban detrás del mismo hombre. Por último destaparemos el abominable caso de Daphne Wright, que mató a una rival con una máquina de picar carne.

El amor y el deseo son poderosos torrentes que a menudo se abren paso de manera incontrolada en las relaciones humanas. Cuando se salen del curso normal, los resultados pueden ser mortales. Algunas mujeres que no se paran ante nada pueden asesinar en nombre del amor prohibido. Repasamos el caso de Kristin Rossum, guapa, casada, con un buen trabajo pero con una adicción, la metanfetamina y una debilidad, su jefe. Cuando su marido se enteró de su relación ella no dudó en matarlo. Además conoceremos el escalofriante caso de Jasmine Richardson, una niña de doce años que mató, con ayuda de su novio de 23, a sus padres y a su hermano. Y acabaremos con Sharee Miller, acusada de planear junto a su amante cibernético el asesinato de su marido.

Algunas asesinas son tan problemáticas que sus acciones son casi imposibles de comprender. Bienvenidos al sombrío mundo de la locura, de las psicópatas. Comenzamos con el caso de Dana Sue Gray, una antigua enfermera totalmente obsesionada con las compras extravagantes, compras que pagaban las víctimas de sus asesinatos. También veremos el caso de Jane Toppan, una enfermera a la que le gustaba experimentar con morfina y que tenía la ambición de convertirse en la mayor asesina de la historia. Y acabaremos con el caso de Christine Falling que mató a varios bebés a los que cuidaba porque una voz interior así se lo indicaba.

Trataremos uno de los casos más conocidos por la opinión pública, el de la prostituta Aileen Wuornos, la protagonista de la película Monster, que entre 1989 y 1990 mató a 7 hombres en Florida. Además veremos el caso de Anna Hahn, una inmigrante alemana de Cincinatti que cazaba a compatriotas suyos para pagarse su afición al juego. Y acabaremos con el caso de Dorothea Puente, una adorable ancianita que acogía en su casa a los más desfavorecidos para quedarse con sus cheques de la seguridad social.

La medicina suele ser beneficiosa pero en manos de asesinas en potencia es devastadora. Hoy conoceremos los casos de Kathleen Follbigg, que mató a cuatro de sus hijos, y de Beverly Allitt, que asesinó a cuatro niños inyectándoles potasio.

Conoceremos a mujeres que esconden secretos oscuros, como Judi Buenoano, que mató a amantes y miembros de su familia para cobrar las suculentas pólizas de los seguros. Además trataremos el caso de Eugenia Falleni, una mujer que vivió como un hombre en el Sydney de principios del siglo XX y que llegó a matar para preservar su verdadero género. Y acabaremos con el estremecedor caso de Genene Jones, una enfermera que acabó con la vida de once niños en los años ochenta.