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En tiempos de inteligencia artificial, casi todo se puede copiar: los productos, la tecnología, el modelo de negocio. Todo, menos una cosa. Tu gente.Xavier Marcet propone un mapa: cinco niveles para entender a los profesionales de cualquier empresa. Desde los que son su gran apuesta de futuro hasta los que, si se quedan, harían que la empresa dejara de existir. En medio, todos los matices: el compromiso que se consolida, el desempeño que puede mejorar, la actitud que aún no acaba de dar el paso.Y una idea que lo atraviesa todo: no basta con ser muy bueno. Hay que ser, además, buena gente.¿En qué nivel está tu equipo? ¿En cuál estás tú?¿Te gustaría aprender con Xavier Marcet?→ Curso Liderar las Organizaciones del Futuro: https://www.inusual.com/lof→ Curso Management HUmanista para DIrectivos https://www.inusual.com/mhd→ Programa Humanos Con recursos — https://inusual.com/programas/hcr

Empezamos el management imaginando a las personas como una prolongación de la máquina: atornillar, seguir el ritmo de la cadena. Un siglo después, Xavier Marcet advierte que estamos a punto de repetir el error: esta vez, usando la inteligencia artificial como coartada para volver a tratar a las personas como mero complemento. Su respuesta va a contracorriente: precisamente porque la tecnología llega a todos a la vez, deja de ser la ventaja, y la diferencia vuelve a estar donde siempre estuvo, en las personas. Eso sí, en personas que piensan, que aprenden mientras trabajan y que abrazan la versatilidad. Porque si el pensamiento es débil, no competirá bien contra la máquina. Un episodio sobre por qué quizá haya llegado el momento de dejar de hablar de recursos humanos y empezar a pensar en humanos con recursos.De esta idea nace Humanos con Recursos, el programa de INUSUAL con Xavier Marcet y Pere Rosales para repensar desde la raíz el papel de quien dirige personas. Todos los detalles en https://inusual.com/programas/hcr

Hay empresas que han convertido la innovación en un mantra. Lo dicen todo el día, lo escriben en las paredes, lo defienden en cada comité. Y luego, cuando llega el momento de verdad —el de escalar al mercado, algo que puede no funcionar—, se detienen. Piden otro estudio. Y otro. Estudios sobre un mercado que aún no existe.Xavier Marcet distingue en este episodio entre merodear la innovación y hacerla. Y lo hace apoyándose en casos que conoce bien: Cupra saliendo adelante contra el escepticismo de Wolfsburgo, las pizzas frescas de Casa Tarradellas abriendo un mercado que muchos negaban, Inditex llegando tarde al online y redefiniéndolo igualmente. Ninguno de esos casos es un prodigio de disrupción. Todos son ejercicios de valentía.Y la valentía, advierte, no siempre es lanzar. A veces, sostener veinticinco años cuesta arrancar. La innovación a medias no funciona, como casi nada en la vida.¿Te gustaría aprender con Xavier Marcet?→ Mírate https://www.inusual.com/lof y https://www.inusual.com/mhd

Hay directivos que son expertos en seminarios de liderazgo y, aun así, nunca han transformado nada. No es un problema de conocimiento. Es que el liderazgo se estudia en las aulas y se decide en las agendas, y ahí la conversación cambia de tono: ya no se trata de admirar a los referentes, sino de mirar qué has quitado esta semana para hacer sitio a otros.Xavier Marcet repasa los cinco niveles de liderazgo de Jim Collins —del profesional capaz al líder que combina ambición colectiva y humildad personal—, pero el episodio no va de escalar peldaños. Va de una pregunta más incómoda: si profesionalmente solo somos nuestras agendas, ¿qué dice la tuya sobre el líder que crees ser? Repartir juego exige vaciar. Hacer crecer a otros exige ceder espacio. Y ser un dique contra la burocracia autoconstruida exige suprimir cosas que probablemente hayas construido tú.El cierre es una distinción que se queda: los seminarios son lluvia y lluvia de la buena. Pero la transformación no es lluvia. Es sudor. Y provocar lluvia siempre ha sido más fácil.¿Te gustaría aprender con Xavier Marcet?→ Mírate https://www.inusual.com/lof y https://www.inusual.com/mhd

Las empresas se dotan de valores porque no son solo negocios. Podrían prescindir de ellos —el binomio cliente-solvencia bastaría—, pero muchas eligen ir más allá y construir un modo de hacer que las cohesione y las distinga. Tener valores significa tener límites, y Marcet sostiene algo contraintuitivo: con límites a veces se compite mejor que sin ellos.El problema surge cuando alguien con visibilidad actúa en contra de esos valores. Entonces el directivo deja de tirar de los demás hacia arriba y los aplasta. En vez de crecer haciendo crecer, engorda su ego. Marcet lo dice sin rodeos: el éxito es un plato goloso de digestión compleja, y hay quien se endiosa incluso con victorias menores.Frente a eso, no propone buenismo. Propone contrapesos. Líderes que contengan el efecto meteorito, manejando límites, cultivando ejemplos e iluminando generosidades. Gente de zurcir más que de rompe y rasga. Porque los líderes no hablan con palabras: hablan con comportamientos constantes, sin tregua.Queda una pregunta abierta y no es cómoda: ¿cuántos meteoritos tolera una organización antes de que la cultura se convierta en un documento que nadie se cree?¿Te gustaría inscribirte en un curso con Xavier Marcet?→ Mírate https://www.inusual.com/lof y https://www.inusual.com/mhd

Hay un tipo de tabla que a todos nos tranquiliza: la que pone lo viejo a un lado y lo nuevo al otro, y nos dice, sin esfuerzo, dónde colocarnos. Xavier Marcet no se fía de ella; la realidad, recuerda, siempre es más compleja. Así que propone otro reparto, más incómodo y más honesto: en una columna, lo que le inspira; en la otra, lo que le desespera. De ahí salen contraposiciones que funcionan como chispazos —resultados frente a excusas, decisiones sin reuniones frente a reuniones sin decisiones, un humanismo que cuida y exige frente a un buenismo que lo tolera todo. No es una lista de recetas, sino un modo de afinar el criterio. Porque el management, cuando va en serio, no se demuestra con transparencias ni con propósito sin resultados, sino haciendo que las cosas pasen con sentido. Y hay una línea que Xavier señala como central y conviene no leer deprisa: se puede crecer haciendo crecer a los demás o crecer perdiendo el alma.¿Te gustaría aprender con Xavier Marcet?→ Mírate https://www.inusual.com/lof y https://www.inusual.com/mhd

Marcet toma un tema aparentemente técnico —cómo diseñar la fórmula de un bonus— y lo convierte en un diagnóstico cultural. Su tesis: el incentivo no es un instrumento de retribución, sino un acto de reconocimiento, y cuando se reparte por igual para evitar conversaciones difíciles, deja de significar nada. El problema de fondo no está en la fórmula, sino en los directivos que prefieren la comodidad del «café para todos» a la incomodidad de valorar de verdad. Ahí el incentivo se pervierte: nace para diferenciar y acaba igualando; nace para motivar a quien aporta y termina desmotivándolo.Importa porque toca el nervio de la meritocracia real: una empresa que no sabe premiar distinto tampoco sabrá promocionar distinto.¿Te gustaría inscribirte en un curso con Xavier Marcet?→ Mírate https://www.inusual.com/lof y https://www.inusual.com/mhd

Pronto vamos a trabajar con actores que no son humanos. Marcet los llama agentes, y anticipa una empresa donde lo no humano formará parte del paisaje productivo. Pero el episodio no trata realmente de ellos. Trata de nosotros: de qué seguiremos aportando cuando la máquina ya haga buena parte de lo que hoy nos ocupa.Su respuesta tiene la sobriedad de lo que se ha pensado mucho. Habrá una secuencia que lo ordenará todo —observar, pensar, decidir, impactar— y en ella los datos serán de las máquinas, pero los ojos serán nuestros. La distinción que propone es incómoda por lo nítida: están los que sacan a la organización del laberinto y los que se dedican a describirlo con elegancia. Los primeros son actores. Los segundos, espectadores que confunden el ruido con el rendimiento, la colección de tendencias con el criterio, el proceso con el resultado.Lo que queda, al final, es una pregunta que cada directivo haría bien en sostener un rato antes de responderla.¿Te gustaría inscribirte en un curso con Xavier Marcet?→ Mírate https://www.inusual.com/lof y https://www.inusual.com/mhd.

Admiramos a los innovadores como héroes, pero rara vez nos aplicamos el cuento. Xavier Marcet observa algo que cuesta decir en voz alta: muchas empresas tienen departamentos de innovación llenos de gente y de procesos sofisticados donde lo que debería haber es brillo en los ojos. Demasiada estructura, demasiada reunión, demasiado "ya lo veremos dentro de tres meses". El resultado son museos de prototipos que nunca llegan al mercado.Este episodio desarma con serenidad la idea de que la innovación se resuelve con recursos. Habla de gobernanza just in time, de equipos pequeños en los que nadie se esconde, de ingenieros que tienen que hablar con clientes en vez de imaginárselos. Y plantea una pregunta que incomoda precisamente a quien más invierte: ¿estás innovando o has montado un aparato muy elegante para no decidir?Por cierto, ¿te gustaría inscribirte en un curso con Xavier Marcet?→ Mírate https://www.inusual.com/lof y https://www.inusual.com/mhd.

El cambio no es un PowerPointHablamos mucho de cambio. Lo diagnosticamos, lo presentamos, lo comunicamos, lo convertimos en planes, reuniones, seminarios y hojas de ruta. Pero el cambio real no empieza en una slide ni en un Excel. Empieza cuando alguien modifica su agenda, su criterio, sus prioridades y su manera concreta de trabajar.En este episodio, Xavier Marcet reflexiona sobre uno de los grandes retos de las organizaciones en tiempos de inteligencia artificial: cambiar sin disminuir a las personas. Porque la IA, los agentes y los algoritmos traerán productividad, velocidad y nuevas capacidades. Pero también exigirán algo profundamente humano: más criterio, más aprendizaje, más versatilidad y más capacidad de transformar experiencia en decisiones.El problema es que cambiar cuesta. Incluso cuando la necesidad es evidente. Incluso cuando la empresa sabe que sus costes, su oferta o su forma de servir al cliente ya no encajan con el futuro. Las inercias son más fuertes de lo que solemos admitir. Y cuando cada directivo defiende su parte antes que el todo, la transformación se convierte en una negociación interminable.Este episodio nos recuerda algo incómodo y necesario: el cambio solo existe cuando se interioriza. Cuando pasa de la teoría a la práctica. Cuando deja de ser una intención colectiva y se convierte en una responsabilidad personal.Porque el cambio no son “los demás”.El cambio pasa por ti.Pasa por mí.Y si no nos cambia, quizá todavía no ha empezado.Por cierto, ¿te gustaría inscribirte en un curso con Xavier Marcet?→ Mírate https://www.inusual.com/lof y https://www.inusual.com/mhd.